Navidades agringadas

La opinión de la jubilada….


MARCIA DEL C. ALFARO P.
malfaro2000@yahoo.com

Hace ya mucho tiempo que nuestras navidades dejaron de ser tropicales para convertirse en norteñas, aunque el calor continúe y la ausencia de nieve también. A pesar de todo esto, sin embargo, la salvaje propaganda comercial atiborra de ‘nieve’ las vidrieras y pantallas televisivas, modelamos gruesos gorros rojos de lana coronados con una bolita blanca en la punta, y cantamos añorando una ‘Blanca Navidad’ que siempre ha sido verde.

Hablando de Dios, el Niño Dios ni se menciona. Antaño, las cartitas que los niñitos escribían para solicitar regalitos, no eran precisamente para un viejo gordo, pipón, extrañamente ataviado de ropas invernales muy incómodas con el calor panameño, amén de unas gruesas botas negras, caldo de cultivo para una buena dosis de hongos en los pies. La barba, falsa o natural, deberá causarle a la víctima (Santa Claus moreno) escozor, debido al intenso calor. Además de que en ella se podrían refugiar cómodamente bichos como ácaros y pulgas. Tampoco entiendo cómo a un ‘santo’ se le denomine ahora ‘Santa’…

Este señor extranjero se ha popularizado tanto que pocos se acuerdan de visitar nacimientos, costumbre casi extinta; el Día de Reyes, otrora tan importante en nuestros campos, está prácticamente olvidado.

Nuestros publicistas están dedicados a que olvidemos nuestras tradiciones (quizá porque nunca las conocieron), para que adoptemos otras completamente ajenas a nuestra cultura, a nuestro modo de vivir, a nuestra idiosincrasia. Sitios como Puerto Rico, con gran influencia gringa, luchan por mantener sus tradiciones navideñas encima de las ‘extranjeras’. Nosotros no. Aquí la publicidad se empeña en que lo extranjero es lo que vale y lo nuestro no, porque no produce dinero, no vende. El gordinflón vestido de rojo sí vende.   Un niño semidesnudo en un pesebre no. Nieve artificial sí vende. Las palmeras naturales no. Los renos venden, los bueyes no.

Nuestros villancicos en español ya poco se escuchan. El aire está saturado del ‘Little Drummer boy’ (el tamborilero), ‘The 12 days of Christmas’, ‘Rudolf the red-nosed reindeer’, ‘Frosty, the snowman’, ‘White Christmas’ (Blanca Navidad) que mencioné anteriormente, entre otros, y por todas partes se ven renos árticos en los almacenes y tiendas. El más tropical y patriótico panameño compra muñecos de nieve, escarcha artificial y cuanta cosa nos meta la publicidad por los ojos para que nos ‘dé’ frío, aunque nos estemos asando de calor. Si por lo menos cambiaran los renos por venados colablanca y los paisajes gélidos del Polo Norte por airosas palmeras meciéndose con el viento, todo se vería un poco más tropicalizado, más panameño, más ‘nuestro’…

Hace décadas, el negocio Angelini —ubicado entonces cerca de la Asamblea— presentaba Santa Claus de montuno, con sombrerito pintado, calzando cutarras y en una carreta tirada por bueyes —sin narices rojas tipo Rudolf— cargada de regalitos: Si insistimos en agringarnos a toda costa, por lo menos debiéramos hacerlo con un poquito más de originalidad, creatividad y gracia.

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<> Este artículo se publicó el 24  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
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Contra nuevos impuestos

La opinión de….

MARCIA DEL C. ALFARO P.

Nuestros gobernantes se caracterizan por su creatividad para inventar nuevos impuestos y terminar con lo poco que queda de la clase media, proceso que empezó desde los tiempos dictatoriales y que no se detiene aún. Empero, tengo algunas sugerencias que, si nuestro creativo presidente las siguiera, ayudarían en gran forma a todos a tener una mejor vida y al Estado A captar más dinero.

Por ejemplo, si se aplicara la existente ley que prohibe “ hacer aguas en las vías públicas ” a aquellos (no he visto aquellas) que se orinan a todas horas y en los sitios más ostensiblemente públicos, estoy segura de que una cuantiosa suma se recogería a diario. El varón panameño por lo general padece o de una próstata prematuramente inflamada, o riñones muy activos, o uréteres cánidos o vejigas haraganas. Esto lo obligaría a buscar atención médica en lugar de exhibir sus pequeñeces.

Los que a veces viajamos al interior, notamos que la vía Panamá-Arraiján es el urinal más grande del mundo, seguido muy, muy de cerca por las vías de acceso del Puente Centenario (la dupleta). Además, cualquier construcción que tenga un rinconcito o cualquier arbolito, no importa cuán escuálido, sirve para “ hacer aguas ”, siempre de pie, nunca de rodillas.

Si también se multara a panameños aquejados de ácaros, garrapatas, pulgas, phthiriasis en sus partes semiprivadas (digo “ semi ”, porque no existe el menor reparo en hacerlo) que los obliga a rascarse continua, impúdica y violentamente, bastante dinero se recogería y a la vez se les enseñaría a los afectados a bañarse mejor o, por lo menos, a usar un buen insecticida. Amén de evitar dar mal ejemplo a los pequeñines.

Si se multara a los escupidores, gargajosos y similares, se recogería aún más dinero. Esta desagradable y viscosa costumbre parecería algo difícil de erradicar, tan convencidos están los practicantes —o enfermos— de lo necesaria que es, sin importarles la repartición de gérmenes, bacterias y virus que dejan a su paso. Pero con buenas multas que ataquen al bolsillo de estos deportistas —ya hasta parece ser deporte nacional— por poseer el panameño glándulas saliváceas superdotadas, e inagotables, dignas del Guinness. Aquí sí podría decirse que nos llegó la liberación femenina, pues ambos sexos se disputan por la supremacía de ese dudoso honor.

Por último, si se multara a los que arrojan desperdicios (papeles, botellas y utensilios de plástico, latas, aros de cerveza, pañales desechables que Madre Natura se demora milenios en absorber), no habría necesidad de crear nuevos impuestos y de paso educamos al ciudadano cochino, al porcus bipedus panameño, para que aprenda buenos hábitos, sino a las buenas, pues, a las malas y que pague.

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Artículo publicado el 12 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.

“La mujer del César…”

La opinión de…..

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MARCIA DEL C. ALFARO P.

Afirma un dicho por ahí que “la mujer del César no solo debe ser honesta, sino también parecerlo”. Siempre cuestionando a la mujer.

¿Por qué no hay un dicho que diga, “el presidente de un país no solo debe serlo, sino parecerlo”?

Sabemos que en nuestro país al estar la silla presidencial disponible al mejor postor, nuestro actual gobernante hizo uso de su poder para conseguirla al igual que a sus adversarios cercanos y quién sabe a quién más. “ Poderoso caballero es don Dinero ”. Sabemos que sus negocios son florecientes, sus intenciones buenas, su trabajo arduo. Pero esto no excusa jamás un despliegue de mal gusto.

Me refiero a la indumentaria que llevó nuestro mandatario a la toma de posesión del recién electo presidente del país hermano. La verdad es que me avergonzó que nuestro personaje, millonario reconocido, hiciera alarde de tal informalidad o de falta de conocimiento protocolar o simplemente, de pasarlo por alto.

Una camisilla mal planchada pudo haberle hecho verse mejor.  Debe recordársele que él no solo es el presidente, sino la representación de todo un país por pequeño, por pobre, por inculto que sea, por lo que fuera. ¿Pues por qué no se presentó en “ traje de Adán ”, como el famoso cuento de “ Las ropas nuevas del Emperador ”, que tanto nos deleitó en nuestra niñez? El impacto hubiera sido más interesante.. El insulto menor.

Mi opinión personal es que toda persona con deseos presidenciales en un país cualquiera, por lo general tiene siempre buenas intenciones.

Lo que sucede en el camino es un misterio para mí: todos en su campaña nos muestran lo bueno que harán. Y todos nos han defraudado de una forma u otra.

¿Por qué nuestro primer ciudadano no nos da el ejemplo?

La cultura y la buena educación van parejas y nuestro pueblo también merece mucho de esto.

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Publicado el 2 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.

“Thanksgiving”

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La oponión de la ciudadana jubilada….
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MARCIA DEL C. ALFARO P.
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Nuestras fiestas patrias, además del “jalogüín” (“Halloween”) —que se encargó del 3 de Noviembre— tienen otro competidor, promovidos ambos por los súbditos del dólar y quienes no tienen como patria a Panamá.Comento esto, porque esta fiesta de Acción de Gracias reciente y solapadamente introducida en Panamá también produce ganancias, sobre todo en los restaurantes.. Ya pasó el turno de los almacenes, ahora le toca a los amantes de la gastronomía. En efecto, más que en el mismo Massachusetts, donde llegó el Mayflower con los peregrinos, ahora en Panamá se celebra esta otra fiesta, total e igualmente foránea, con una religiosidad más notable que cualquier otra fiesta patria, casi opacando al 28 de Noviembre.   Digo que “ casi ”, porque ésta fiesta aún se resiste a morir el sueño del olvido.

Estos animadores de la glotonería procuran ignorar el hecho de que los peregrinos llegaron a las gélidas regiones norteñas en busca de libertad religiosa, mientras que nuestros conquistadores llegaron simplemente en busca de riqueza. Fines totalmente opuestos, hasta en el tipo de evangelización.

No entiendo por qué el panameño actúa así, especialmente la juventud que suele ser tan rebelde, que en este aspecto es sumisa y acatadora. Hemos olvidado costumbres que nos contaban nuestros abuelos y aceptamos alegremente cualquier tradición extranjerizante, solo porque el comercio nos la mete con su propaganda efectiva, millonaria y con resultados.

No comprendemos que estos negocios gastronómicos tratan únicamente de producir dinero a costilla de los incautos, y ya no nos llama la atención la propaganda: coma pavo, el indigesto relleno, “ pays ” (pie) de manzana, la “ salsa ” de manzana y del cranberry y hasta el camote, ahora llamado papa dulce. Lo único bueno de esta nueva celebración, que con tanto entusiasmo hemos aceptado, es que al menos algunas personas rezan en familia antes de empezar a comer.
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Publicado el 20  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

Adiós 3 de noviembre

La opinión de…..
MARCIA DEL C. ALFARO P.
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Adiós 3 de noviembre

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Nuestras fiestas patrias parecen estar en vías de extinción. Las razones son varias a mi entender. Comercialmente hablando, han perdido la batalla contra el Halloween al ser este último lucrativo y ellas no, lo que me lleva a la conclusión de que nuestro comercio está en manos de personas cuya patria es el dólar, no Panamá.

Nuestras autoridades también parecen pensar comercialmente: no hay cosas alusivas al 3 o al 28 de noviembre ni planes para hacerlo, a pesar de lo poco que falta para la fecha.   Los únicos que dan un asomo de “ patriotismo ” son los jóvenes que practican con sus bandas, y sospecho que lo hacen pensando más en el desfile que en la patria.   Digo esto porque cuando “ marchan ”, ejecutan exactamente el mismo pasito y el mismo contoneo de caderas de los carnavales —salvo raras excepciones. Y los temas musicales parecen sacados de algún “ reggae ” de moda, no de marchas patrióticas.

Como en la cita de Manrique (.. “cualquier tiempo pasado fue mejor”), durante mi muy lejana niñez, las fiestas patrias eran lo máximo, con estreno de zapatos y de ropa nueva. Los periódicos de entonces sacaban tirajes gruesos con información e ilustraciones sobre nuestras efemérides patrias. Ya no. Ya éstas no son noticia. Ya éstas no venden. No producen dólares.

El 3 de noviembre es un día más bien de estorbo para el comercio, que quisiera prolongar ansiosamente al lucrativo Halloween.

Más importa leer sobre los problemas del partido de la dictadura que sobre Esteban Huertas. O Nicanor Villalaz. O Demetrio H. Brid.. Más nos interesa saber lo que haremos para Halloween, que repasar nuestra historia y nuestros próceres.

Más nos interesa averiguar si éstas caen en fin de semana, para así largarnos de la violenta capital y pasarla en otros lados igualmente violentos, pero disimulados entre cerveza, ceviche y fútbol.

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Publicado el 27 de octubre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Loor al dictador

Loor al dictador

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MARCIA DEL C. ALFARO P. – Educadora, Escritora

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Es mi opinión que en Panamá le tenemos un apego especial al dictador en cuyo mandato se cometieron crímenes, violaciones a los derechos humanos, burlas y endeudamientos públicos. Me supongo que es debido a que no era feo. Perdonamos todo menos la fealdad.

Empezamos por el aeropuerto de Tocumen que en un tiempo —por fortuna breve— se llamó “General de Brigada Omar Torrijos Herrera”. Nombre tan largo, y eso que el dictador no participó en guerra alguna..
Al caer la dictadura, una de las cosas que hizo el primer presidente de la democracia fue eliminar tan molesto nombre que era el que recibía a los que regresaban del exilio.

Tenemos un parque (Parque Omar, a veces llamado Gallego dependiendo del período) el que me parece que sí lo merece. De ahí hemos pasado a un Parque Nacional —aunque no hizo mucho por la naturaleza, más bien puso su granote de arena para ayudar a la deforestación. Luego pasamos a una avenida, calle, barriada (con nombre y apellido: Torrijos Carter), monumentos, dentro del país y fuera de él, pues en este gobierno que está por despedirse con un acostumbrado paseito, un miembro de la pareja presidencial fue al exterior a inaugurar un monumento también. En Centroamérica.

Había otro monumento en el antiguo Fuerte Amador, tipo mausoleo, custodiado por cuatro hermosas estatuas masculinas militares erguidas en posición de atención que nos recordaban la frase “siempre de pie, nunca de rodillas”. En honor a la verdad, las cuatro estatuas parecían estar haciendo “pis”.

También tenemos por lo menos una escuela, a pesar de que el descalabro que tiene nuestro sistema educativo fue iniciado por el dictador en los años 70. Últimamente, su hijo Martín inauguró un estadio y un hospital también con su nombre, a pesar de que nuestro sistema de la Caja del Seguro Social padece de quebrantos de salud ocasionados por sus malas ideas.

En esta línea, hace un par de años también se inauguró un Centro Oftalmológico también con su nombre. Muy tedioso.

No critico para nada la inauguración de hospitales, estadios y escuelas. Ni siquiera las avenidas. Critico el abuso del nombre, cuando en Panamá ha habido personas ilustres que han ayudado a engrandecer a este país —sin haber cometido ni horrores ni golpes de Estado— y que seguimos olvidando: educadores, músicos, escritores, médicos, arquitectos, de todas las profesiones, y sexos, y que pasarán a la historia ignorados por sus propios coterráneos masoquistas que sólo sabrán decir: “Omar, Omar, Oh, mar”.

Creo que si llegara a la Presidencia otro hijo de este dictador, o nuevamente el que tenemos, hasta el nombre Panamá sería cambiado al de Omar Torrijos. No seríamos más “panameños, panameñas” , sino “omartorrijeños” , “omartorrijeñas”.

Publicado el 10 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá