Una fiesta con nombre y apellido

La opinión de…

Benito Ladrón De Guevara Ureña

Hace algunos años se descubrieron en las costas de Palestina documentos antiquísimos, suscritos nada menos que por Pontius Pilatus, en los cuales habla sobre Jesús o Cristo. Esto me llamó la atención, pues, hasta donde sé, dicho personaje no fue cristiano y al escribir sobre Cristo manifiesta una prueba clara de la existencia histórica del carpintero de Nazareth.

Pero resulta que, también, escribieron sobre Cristo, Plinio el joven, el historiador romano Suetonio, el judío Flavio Josefo y Tácito, célebre historiador romano, quien, además de definir al cristianismo como “detestable superstición”, dice “este nombre les viene de Cristo a quien, bajo el principado de Tiberio, Poncio Pilato entregó al suplicio…”. Obviamente, la misma animadversión demostrada por Tácito hacia Cristo y al cristianismo, sirve de prueba fidedigna a la existencia de Jesús.

Haber mantenido una doctrina idéntica por más de 2 mil años por parte del cristianismo es, también, prueba de que esta doctrina tuvo como punto de partida la existencia real y concreta de su fundador. La gran cantidad de escritos no bíblicos, en los que se exponen las líneas generales de esta religión, siempre basados en la vida de Jesús descrita en los evangelios, sin contradicciones importantes, indican una fuente concreta e histórica.

Aunque no se sepa exactamente el día y la hora en que nació Jesús, hay un hecho cierto: nació, y ha sido tan grande su influencia, que hay una fecha estimada de su nacimiento para celebrarlo de manera especial. Para muchos no cristianos, este hombre de Nazareth, no es Dios, pero sí es un modelo de lealtad a sus convicciones, un ejemplo de hombre, fue capaz de defender sus ideales hasta las últimas consecuencias. Bien pudo haberse salvado de la cruz, pudo negociar con Pilato, enviar su legión de ángeles, pero no… decidió continuar con su dolorosa misión. Se pone al lado de los grandes hombres y mujeres que mueren por sus ideas. Menos claudicar.

Para los que sí creemos en Cristo, como hombre y como Dios, su nacimiento fue el inicio de la redención prometida por el Padre desde los inicios de la humanidad. En este sentido qué difícil es entender el amor. Por ejemplo, el amor de una madre que se atreve a sufrir lo indecible con tal de parir a su hijo, o el amor de un padre que trabaja de sol a sol para gastar su dinero en su familia, el amor de una misionera que se va a predicar su religión a lugares inhóspitos…, pues más grande que estos amores, probados en el sacrificio, fue el amor de Jesús. En vez de venir como un titán poderoso y vencer a cuanto ejército se le enfrentara, se hizo niño, indefenso, hijo de José y María, nacido en una cueva, visitado por humildes pastores, para después ser ultrajado y asesinado en una cruz. No envió un ángel, ni a un profeta, ¡cuánto amó Dios al mundo que mandó a su propio hijo!

Muchas más cosas se podrían escribir sobre Jesús, con más autoridad y de mejor manera, pero basta con estas humildes líneas para concluir que la Navidad es una fiesta, pero no una fiesta cualquiera, el cumpleaños de quien nos liberó, no el de quien nos invita a comprar y vender; es la fiesta del amor, no la del negocio.

Por eso, los creyentes adornan sus casas con nacimientos, enalteciendo la figura del niño Dios, no otras figuras; por eso decimos: ¡Feliz Navidad! y no simplemente felices fiestas. En fin, no dejamos usurpar el sentido de la Navidad, para que haya gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres y a las mujeres de buena voluntad.

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<> Este artículo se publicó el1  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Mi pedido al niño Dios

La opinión del Ingeniero…

Carlos Eduardo Galán Ponce

Con el costo tan elevado del transporte, hay que procurar la mayor eficiencia al momento de llevar a cabo cualquier traslado.  Aunque el Niño Dios esté exonerado de estas minucias terrenales, podemos darle una mano y, en vez de solo pedirle que nos traiga regalos, pedirle que nos complete la alegría navideña, llevándose de paso –en su saco de regalos– algunas cosas sin las cuales la vida en este país sería más agradable.

Puedes comenzar por llevarte a ese caballero que funge como director de la Autoridad del Tránsito, entusiasta de practicar la explotación de la industria de las multas. Tráenos a un funcionario conocedor del verdadero concepto de orden vehicular y que no se dedique a salir a la calle solo a recoger plata.

Que promueva programas de educación vial por los medios de comunicación, la correcta señalización de vías, la colocación de puntos reflexivos en las divisiones de carriles. La prohibición de desconectar vagones y dejarlos donde sea.

No marcar las paradas de buses sobre las vías, como se hace en David. Tantas cosas que son un absoluto desorden. Que pida un espacio para educación dentro de esos programas millonarios de publicidad, en los que se anuncia a toda la cartelera del Gobierno.   Entonces, veríamos orden en nuestras vías y se podría justificar el cobro por las infracciones.

Llévate a los genios que alimentaron la base de datos del pele police, plagado de faltas absurdas. Y tráenos un programador que le ingrese los delitos de saco y corbata, como a los que se hayan mandado a hacer una ley para pagar menos impuestos con las ventas de sus acciones, y a cualquier procurador que le haya salido la casa gratis, por “vivo”, dejando prescribir su deuda, por no haberla pagado nunca. Burlándose, así, de los que pagan puntualmente sus deudas.

Llévate a todo el elenco de la Oficina de Ingeniería Municipal de mi ciudad y tráete, aunque sea prestado por pocos días, a un funcionario de ordenamiento urbano de una comunidad como Las Condes en Santiago de Chile o San Marino en California, Estados Unidos.    Entonces, podríamos aspirar a ver un entorno urbano hermoso y amigable. Y podríamos caminar por amplias aceras, como antes lo hacíamos en la ciudad de David. Obra de dos caballeros sin ínfulas académicas. Don Camilo Franceschi y don Arístides Romero.

Llévate al ministro y a los “cuatro michos” que se etiquetan de “los mineros somos más” y de paso, para ocupar la dirección de la Anam, nos traes a un profesional que valore las bellezas naturales del país y que crea y practique la protección del ambiente. Lo contrario, tener un yes man, al que de no aprobarle cualquier capricho al Ejecutivo lo botan, es como poner a la zorra a cuidar el gallinero.

Llévate a los que van vendiendo el territorio nacional a trozos, a cuanto extranjero, deseable o indeseable, se aparezca con una bolsa de plata, no importa su origen. Y tráenos unos funcionarios con la mentalidad que ya se aplica en algunos países como Brasil, Perú, Uruguay, quienes viendo el peligro que se cierne sobre su territorio están legislando para ponerle fin a su pérdida paulatina a manos de extranjeros.

Tráenos a funcionarios que valoren y conserven los hermosos edificios de una época que forma parte de nuestra historia y te llevas, de paso, a aquellos que los destruyen, para darle paso a torres monstruosas que solo servirían para saciar su ego con el dinero ajeno e incomodar a toda la población.

Tráenos de regreso a la nacionalidad a todas las empresas emblemáticas de nuestro país y te llevas de vuelta a sus lugares de origen a todos esos consorcios extranjeros que nos han dejado sin personalidad empresarial propia.

Llévate a los generadores de energía que nos explotan descaradamente con nuestros propios recursos hídricos y devuélvenos a nuestro añorado y soberano Irhe. Tráenos de regreso a nuestro Intel y echas en tu saco de vuelta a esos explotadores de la telefonía que se llevan para su país el dinero de nuestros hogares.

Llévate a un sitio muy inhóspito a los inventores de la globalización, que no es más que un sinónimo del dicho sabio de nuestros abuelos: “El más grande se come al más pequeño”. Y ya sabes quiénes somos los pequeños y cuán grandes son los nuevos propietarios. Que cada día viene más y cada día nos dejan menos.

Por último, llévale algo de cultura y respeto a aquellos que quieren desvirtuar el verdadero significado de la Navidad, con ese mensaje de “felices fiestas”. La Navidad es la más grande celebración de la comunidad cristiana, conmemorando el nacimiento del hijo de Dios. Y todo aquel que llegue, sin pertenecer a la religión bajo la cual este país se formó, tiene el privilegio de no compartirla, pero ninguno tiene el derecho de demeritar su verdadero significado, refiriéndose a ella como a una fiesta cualquiera.

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<> Este artículo se publicó el 30 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Verdades

La opinión de…

Aviva  Levy 

A dos días de celebrarse la Navidad se publicó una opinión del Analista Internacional Jairo Henri Pertuz Suarez donde nos presenta un breve recuento de la descendencia judía de Jesús y hace la pregunta: “¿Quién tiene la verdad, los judíos o los cristianos?”. Luego nos afirma con las siguientes palabras: “cada Navidad los judíos en todo el mundo hacen mucho dinero a costas de Jesús, aunque no festejan su nacimiento ni lo aceptan como su Mesías”.

 

No entraré en detalles pero sí les haré recordar que cuando hablamos de religión estamos hablando de un conjunto de sucesos históricos, los cuales se han acoplado, evolucionado y transformado a lo largo de los tiempos.   Ninguna religión se hizo en un día.   El origen y el resultado son factores que encierran entre estos una lista larga de transformaciones, conflictos ideológicos, asimilaciones, influencias externas, cambios, añadidurillas y ajustes, los cuales han pasado por largos corredores de otros conflictos, obstáculos, rechazos, etc.    Ninguna religión, ningún pueblo, ninguna filosofía ni pensamiento poseen una absoluta verdad,   no de un Mesías,   no de un Dios y tampoco de una deidad.

La religión es parte de una cultura, es parte de las creencias de un pueblo y de ninguna manera poseen las llaves de alguna verdad.   La verdad única que provee una religión es el de darle al pueblo una manera sana de convivencia, de bienestar y hermandad. En tiempos antiguos, incluyendo tiempos llamados Bíblicos, las religiones eran parte de la política con la cual se gobernaba el pueblo.

Con respecto a la parte comercial que menciona Pertuz con un: “los judíos hacen mucho dinero a costas de Jesús” debemos recordar que en primer lugar esos judíos les proporcionan puestos laborales a miles de personas así como aportan en el desarrollo económico del país.   La venta de artículos navideños no es a costa de Jesús, es pura demanda y oferta tal como en otras festividades, día de la madre, padre, día del maestro, carnavales, Halloween. Pertuz también se queja del “improvisado personaje llamado Santa Claus” a lo cual debemos recordar que este personaje se origina en Europa probablemente de alguna leyenda antigua la cual inspiró la noble práctica de obsequiar regalos a los niños pobres en Navidad.

Así que ya saben… la Navidad, regalos, Santa Claus, judíos, todo esto es parte de la verdad de hoy. Y hablando de hoy, este es un buen momento para felicitar a los nuevos propietarios de Panamá América, los empresarios Alberto Eskenazi y Henry Mizrachi.   Les deseo muchos éxitos y tengo las esperanzas en que no permitan que las páginas de este diario se manchen con judeofobia.

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<>Artículo publicado el  29 de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Navidades agringadas

La opinión de la jubilada….


MARCIA DEL C. ALFARO P.
malfaro2000@yahoo.com

Hace ya mucho tiempo que nuestras navidades dejaron de ser tropicales para convertirse en norteñas, aunque el calor continúe y la ausencia de nieve también. A pesar de todo esto, sin embargo, la salvaje propaganda comercial atiborra de ‘nieve’ las vidrieras y pantallas televisivas, modelamos gruesos gorros rojos de lana coronados con una bolita blanca en la punta, y cantamos añorando una ‘Blanca Navidad’ que siempre ha sido verde.

Hablando de Dios, el Niño Dios ni se menciona. Antaño, las cartitas que los niñitos escribían para solicitar regalitos, no eran precisamente para un viejo gordo, pipón, extrañamente ataviado de ropas invernales muy incómodas con el calor panameño, amén de unas gruesas botas negras, caldo de cultivo para una buena dosis de hongos en los pies. La barba, falsa o natural, deberá causarle a la víctima (Santa Claus moreno) escozor, debido al intenso calor. Además de que en ella se podrían refugiar cómodamente bichos como ácaros y pulgas. Tampoco entiendo cómo a un ‘santo’ se le denomine ahora ‘Santa’…

Este señor extranjero se ha popularizado tanto que pocos se acuerdan de visitar nacimientos, costumbre casi extinta; el Día de Reyes, otrora tan importante en nuestros campos, está prácticamente olvidado.

Nuestros publicistas están dedicados a que olvidemos nuestras tradiciones (quizá porque nunca las conocieron), para que adoptemos otras completamente ajenas a nuestra cultura, a nuestro modo de vivir, a nuestra idiosincrasia. Sitios como Puerto Rico, con gran influencia gringa, luchan por mantener sus tradiciones navideñas encima de las ‘extranjeras’. Nosotros no. Aquí la publicidad se empeña en que lo extranjero es lo que vale y lo nuestro no, porque no produce dinero, no vende. El gordinflón vestido de rojo sí vende.   Un niño semidesnudo en un pesebre no. Nieve artificial sí vende. Las palmeras naturales no. Los renos venden, los bueyes no.

Nuestros villancicos en español ya poco se escuchan. El aire está saturado del ‘Little Drummer boy’ (el tamborilero), ‘The 12 days of Christmas’, ‘Rudolf the red-nosed reindeer’, ‘Frosty, the snowman’, ‘White Christmas’ (Blanca Navidad) que mencioné anteriormente, entre otros, y por todas partes se ven renos árticos en los almacenes y tiendas. El más tropical y patriótico panameño compra muñecos de nieve, escarcha artificial y cuanta cosa nos meta la publicidad por los ojos para que nos ‘dé’ frío, aunque nos estemos asando de calor. Si por lo menos cambiaran los renos por venados colablanca y los paisajes gélidos del Polo Norte por airosas palmeras meciéndose con el viento, todo se vería un poco más tropicalizado, más panameño, más ‘nuestro’…

Hace décadas, el negocio Angelini —ubicado entonces cerca de la Asamblea— presentaba Santa Claus de montuno, con sombrerito pintado, calzando cutarras y en una carreta tirada por bueyes —sin narices rojas tipo Rudolf— cargada de regalitos: Si insistimos en agringarnos a toda costa, por lo menos debiéramos hacerlo con un poquito más de originalidad, creatividad y gracia.

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<> Este artículo se publicó el 24  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

El Árbol de Navidad

La opinión del Técnico en riesgos – ACP….

 


GABRIEL  ORTEGA
gabriel.wright@yahoo.com

Mi madre, a medida que mis hermanos y yo fuimos creciendo, nos contó la bella historia de la creación del mundo, nos enseñó que todo fue hecho por Dios, un Dios llamado Jehová, para otros Yahvé. Por esto el libro de Génesis dice ‘produzca la tierra hierba verde, árbol de fruto que dé fruto según su genero. Y vio Dios que era Bueno’… fue al tercer día de la creación. Nos enseñó que todos estábamos separados de Dios por el pecado de un hombre llamado Adán, él desobedeció la orden de Dios. Pero Dios, en su misericordia, envió a su propio hijo llamado Jesús, para que todo aquel que en Él creyera fuese salvo. Me cuenta mi madre que Dios se hizo hombre y bajó a la Tierra, naciendo como un bebe normal. Mateo 1:21.

A pesar de que el niño que nacería era hijo de Dios, nació en medio de la naturaleza, a la intemperie en un establo a la luz de las estrellas. Lucas 2:7. del Oriente vinieron unos magos, guiados por una estrella, ellos trajeron regalos y presentes para el Niño Rey que había nacido. A parte de los magos fueron pastores, guiados también por la estrella, gente de todas partes a ver al Niño. El árbol de Navidad dentro de nuestra casa, representa esta historia de amor y misericordia, porque no teníamos parte con Dios. Colocamos en lo más alto una estrella que simboliza a la que guió a los magos y a los pastores. El árbol representa la naturaleza, la intemperie a la sombra de las estrellas, así nació Jesús.

De esta forma y por esto colocamos debajo del árbol figuritas, tratando, no de adorar las imágenes, sino de representar esta parte de la historia. Un niño en un pesebre, pobre, humilde, rodeado de animales, Representa todo el amor de un Dios que, con toda su potestad, se quitó todo para salvar a este mundo.

Este día de Navidad le regalamos a los niños porque, a Cristo también le ofrecieron regalos, claro con el tiempo también se le dio a los adultos. Si creo en Jesucristo, creo en lo que el Árbol representa, una Historia de fe, de amor. ¿Pero qué le cuentas tú a tus hijos? Esto es lo que hace la DIFERENCIA, mi madre me contó esta historia, ¿que le cuentas tú a tus hijos?

Que hay que parrandear, gastar y tomar, sin recordar la verdadera esencia de la Navidad.

Tus hijos son el reflejo de tu personalidad. Para el que cree, todas las cosas le ayudan a bien, a los que en realidad son llamados, lo que Dios limpió, ¿cómo puedes tú llamarlo común o inmundo? Yo santifico mi casa, con mi actitud y reverencia. Si como levantando y dando gracias a Dios, Él lo santifica.

El árbol de Navidad para mí representa lo que mi madre me enseñó, el recuerdo de una historia de Amor, de dar al prójimo, de ayudar, de no hacer mal al otro, de que Jesucristo esté en tu Hogar a través de la historia, a través de la lectura de la Palabra, la que tú le cuentes a tus hijos, de generación en generación.

¿Si Dios hizo los Árboles, dónde está lo malo?, ¿si la historia es verdad y representa la vida de Jesucristo, dónde está lo malo? Tenga cuidado de lo que lee, ¿quién te enseña? Cuando hagas las cosas, alaba a Dios, solo alaba y da gracias, esto limpia y santifica tu casa.

Muchos cometemos el error de no ponerle atención a los niños, de no hablarles sobre el verdadero significado de la Navidad. Al final crecen y se pierde la esencia del día, la Unión de la familia, la reconciliación después de pleitos y mal entendidos, etc., etc.

 

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<> Este artículo se publicó 24  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Un humilde pesebre veragüense —A los peloteros de mi tierra—


La opinión del Artista veraguense residente en Florencia, Italia….


ARISTIDES UREÑA RAMOS
aristides_urena@hotmail.com

El encuentro fue marcado por una tímida sonrisa, con un rápido movimiento el cholo José agarró la gran chácara que María, su esposa, traía. Era una tardecita de un sábado de diciembre, en el mercado de Santiago y la chiva de pasajeros acababa de llegar desde la cordillera de Calobre.

—‘Corre, sígueme, que estoy apurado’—, fue lo único que supo decir José y la cholita María obedeció, siguiendo los rápidos pasos de su marido… ella, en silencio y rigurosamente en fila detrás de su hombre, seguía entre la multitud de paisanos bajados al pueblo para la preparación de la zafra anual. El mercado de Santiago era un hormiguero de gente apurada esa tardecita cercana a las fiestas navideñas.

Y subieron por la calle de los Guevara, hasta llegar al parque Central, frente al Municipio, colocándose bajo el viejo almendro, donde otros paisanos acampaban con sus familias.

—‘Compa, pase para acá, que acá también celebramos’.— Este no era un saludo, era la petición para pasar la botella de aguardiente que el pequeño grupo de indios hacía circular entre los machos… No se sabe cuánto tiempo había pasado, pero de repente, a plena noche, comenzó un vendaval, soplaba un viento caliente, como si la misma Tierra quisiera temblar, el grupito, asustado, buscó refugio donde pudo. José, que estaba borracho, junto a María, se puso a los pies del monumento a Juan Demóstenes Arosemena… José, pese a la cantidad de alcohol consumida, aún hablaba pareciendo lúcido. Y el extraño viento caliente no daba tregua alguna, aumentado su intensidad cada vez más y más.

De pronto, José saltó como un conejo y se encaramó en el monumento a Juan Demóstenes y desde allá, mirando a María, comienza a gritar, con los brazos abiertos:

—‘Yo que quería una mujer que fuera de pueblo… y mira mi maldita desgracia, contigo me vengo a amarrar’—… Y continua: —‘¡Aaaaah, mis males!, con una india me tenía que meter’. María, avergonzada, se pasaba la mano por sus cabellos y miraba con gran preocupación a su marido encaramado y balanceándose sobre el monumento. El violento viento le levantaba sus cabellos sobre su pálida cara.

‘Una mujer que se vista con pantalones y blusa de moda y no una chola como tú, eso yo quería’— y María réplica con voz fuerte, sobreponiéndose al zumbido del fuerte viento: —‘Si quiere, de pantalones y blusa me visto, si Ud. quiere, yo eso hago’—, acomodándose sus desordenados cabellos negros.

—‘Pero… ¿cómo haces, si estás gorda como un mono atorado?’. El vendaval aumentó su furia inaudita tapando casi lo aquí dicho y, mientras decía estas palabras, José comenzó a bajar lentamente del monumento, acercándose a su preocupada mujer. María estaba petrificada, inmóvil, delante de José… una inmensa tristeza sostenía las muecas de su joven carita y la silueta de su marido, derramándose de tanto viento en la oscuridad, se agachó junto a sus pies… y ese inesperado silencio, esa sensación de vacío, que traen los vendavales invadió la noche.

—‘!Yo me mato y me mato es ya!’— Gritó María. Junto al fuerte zumbido del caluroso viento.

José fue despertado por el grito de María que, envuelta en naguas al viento, había subido al monumento a Juan Demóstenes, repitiendo la inexplicable acción de su marido… y desde allí continuaba gritando:

—‘¿Querías mujer de pueblo?, pues consíguela, porque yo me mato ahorita mismo’.—

—‘¿Querías mujer con pantalones y blusa sexy?.., pues, lo dejo libre para que se la encuentre… porque yo me mato’.— Y el cholo José, asustado por las palabras decididas de María, trata de calmar la violenta reacción de su mujer: —‘Espera, espera… mira, que lo que yo decía eran cosas de borrachos y nada más’… y María, desconsolada, hace un gesto, como quien quiere lanzarse al vacío, y José le grita: ‘Espera, espera, si yo te quiero como tú eres, chola como yo… te lo juro, por Dios bendito’.— Y María, con las manos alzada, como quien quiere botarse al viento, dice: —‘No me quieres porque soy gorda… pero yo no estoy gorda… y antes de morir quiero que sepas que mi barriga es por causa de tu hijo que llevo dentro’.— Y diciendo eso se acerca al borde del bloque de granito del monumento… y, alzando un pie, hace un decisivo gesto de saltar… y José grita violentamente: —‘Espera, espera, espera, yo no sabía nada, ¿un hijo, un hijo mío?, yo no sabía’… y, con un rápido abrazo protector, apaña a la pobre María, que dulcemente se hace caer entre los fuertes brazos de su joven marido, quien la aprieta contra su pecho… y con suaves sollozos, sin dejar de abrazarla, le pregunta al oído: —‘¿Cuándo nacerá?, ¿cómo se llamará?, ¿cómo será?’—, y la cholita María, agarrada al cuerpo de José, contesta suavemente: —‘Nacerá en este mes, es un varón y tú le darás el nombre que quieras…’.— José, con su abrazo, trata de hacer un muro protector para su esposa y el fuerte y cálido viento, como por encanto, cesa… el brutal vendaval, así como llegó, desapareció. Y poco a poco volvió la calma.

Las dos solitarias figuras, sentadas y abrazadas al lado del monumento, acompañaban la llegada de la madrugada… y del cuchichear entre ellos solo se comprendía la voz de José, que decía; —‘Y de grande será pelotero y jugará para LOS INDIOS de Veraguas’… y María le contestaba: —‘para mí basta con que le gane a los chiricanos’… y José decía: —‘A Chiriquí le daremos una palera, como a los herreranos… los santeños ni una base tocarán y eso será jonrón detrás de jonrón’… y María respondía: ‘será mejor que Mariano Rivera y por 20 años Veraguas ganará el campeonato… ¿pero qué nombre le vas a poner?’… y tras esta pregunta llegó otra vez el silencio… luego de un buen rato, José, abrazado a María, seguía en silencio… hasta que los primeros rayos de luz de la mañana atravesaron la iglesia e iluminaron el parque… allí, en el monumento a Juan Demóstenes Arosemena, como en un pobre pesebre, apretando fuerte a su esposa contra el pecho, le respondió: —‘Lo llamaremos Jesús, en honor a nuestro Señor y a los buenos peloteros que han dado dura batalla bajo el uniforme de los Indios de Veraguas’.

*CUENTO ESCRITO ORIGINALMENTE EN 1980, MODIFICADO PARA SU PUBLICACIÓN EN LA ESTRELLA.

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<> Este artículo se publicó el 25  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Inocencia en Navidad

La opinión del Economista…


FRANCISCO   BUSTAMANTE
franciscobu@gmail.com

N o hay que ser cristiano practicante para saber hoy día que la época de diciembre encierra muchos significados o motivos de celebración. Entre estos, el Festival Diwali, de la India; la Navidad cristiana, y Hannukah, la festividad judía. Todas tienen en común el uso de luces como expresión de alegría y fiesta. Y abundantes regalos.

En el mundo occidental los regalos los trae Santa Claus. La inocencia de los niños se manifiesta en la espera ansiosa, la expectativa de los regalos a recibir, la alegría anunciada. En el mundo judío también los niños son actores principales. Durante ocho días que reciben regalos, el dreidel, trompo de cuatro lados es emblemático. La inocencia de los niños cristianos les lleva a esperar un personaje como Santa Claus. A su vez, la inocencia de los niños judíos los lleva a esperar cada día con ansiedad para recibir sus regalos y aprender sobre su propia historia y tradiciones.

Y mientras más larga es la inocencia infantil, creo firmemente, la capacidad de asombro, de inventiva, de curiosidad científica, se manifestará en la vida adulta. ¿Acaso no has conocido gente que siendo adulta proyectan una sensación de inocencia, de capacidad de asombro, de reírse y alegrarse con pequeñas cosas? Yo sí he tenido el privilegio de conocer gente así. Y dentro de mi inveterada costumbre, y respeto personal, he podido casi siempre verificar que son gentes cuya niñez fue satisfactoria. Esa inocencia, agrandada en el tiempo, les permite ser generosos, desprendidos, y creativos. ¿Has visto una foto más infantil que la cara de Einstein, anciano? Algunos ejemplos de sana inocencia infantil. Un video comercial en México, muestra una niña de unos seis años que se acerca a su madre en la cocina y le dispara: ‘Mami: me dijo Pepito en la escuela que mi papá es Santa Claus. ¿Es verdad?’. La madre sorprendida, mira a todos lados, balbucea y empieza algo como: ‘hijita, tu papá trabaja mucho y te quiere y…’, la niña la interrumpe y le dice: ‘Sí mami. Papá me quiere mucho. Y el pobre tiene mucho trabajo en Navidad. ¿Qué podemos hacer para ayudarlo?’. Encontré este comercial entrañable, como dice mi amigo catalán del que te he hablado.

Otra. El Salvador. El rabino de la pequeña y solidaria comunidad judía, explicaba a los niños que la festividad Hannukah es judía, su significado, y que no es Navidad. Que Santa Claus es un personaje propio de la vida cristiana, que no es judío. Se abre la puerta de la sinagoga, el rabino mira hacia la misma y en el quicio de la puerta, entrando, un hombre blanco bajo, de amplia sonrisa, gordo, de rosadas mejillas, lentes pequeños y pobladísima y brillante barba blanca, vistiendo una camisilla y pantalón blancos, y una kipá (gorrito) de colores. Los niños voltean la mirada, y no pueden evitar una exclamación: ‘¡Santa Claus..!’. Resulta que una empresa salvadoreña contrataba este señor en USA, lo disfrazaba de Santa Claus y lo llevaba a hospitales, escuelas, fiestas infantiles, etcétera. Y sí, efectivamente, ese Santa Claus, sí era judío. Al pobre rabino le costó retomar el hilo y atención de sus más pequeños oyentes.

¿Qué resalta de estos eventos que te cuento? La capacidad de creer en lo increíble, la capacidad de confiar en otros, la capacidad de asombro y de alegría genuina infantil. Atributos de una sana inocencia. Por favor, no confundir con estupidez congénita. Quiero creer que la necesidad adulta de ser sorprendidos con regalos, es una reminiscencia de la inocencia perdida.

Tal vez no podamos recobrar la candidez que alguna vez tuvimos. Pero ciertamente, podemos hacerla lo más duradera posible en nuestros niños. Trabajemos, para que la ingenuidad de nuestros pequeños les dure lo más posible, para que sean capaces de albergar sueños imposibles, esperanzas infinitas y fuerza, mucha fuerza, para luchar por alcanzar las metas más difíciles.

 

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<> Este artículo se publicó el 24  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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