Uso de la Bandera Nacional

La opinión de….

PENNY  DE  HENRÍQUEZ
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En el mes de la patria, las oficinas gubernamentales, establecimientos comerciales y residencias son adornadas con los símbolos patrios, que oficialmente son la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional, todos con un protocolo diferente que no se puede ignorar.

Según el diccionario, una bandera es una insignia de tela cuadrada o rectangular asegurada a un asta. Históricamente, se dice que servían como guía y punto de reunión de los batallones en la guerra. El significado actual es más específico: símbolo de la Patria y expresión de soberanía.

El estudio de las banderas se conoce como vexilología. La primera reglamentación sobre su uso se cree que fue hecha por Alfonso X, El Sabio.

Las partes de una bandera son: altura, ancho o envergadura, driza, galleta o sombrerete, campo, cantón y el mástil o asta.

Protocolo: Cuando es colocada en una ventana o balcón la posición debe ser horizontal o vertical, y debemos guiarnos por el primer cuartel o cantón, que es el blanco con la estrella azul, el más pegado al asta. En cualquiera de estas dos formas este primer cuartel debe ir en la parte superior, (arriba), del lado izquierdo del observador.

Debe ser izada después de las 6:00 a.m. No debe permanecer enarbolada después de las 6:00 p.m. ni mantenerse izada cuando está lloviendo.

El cordón que se utiliza para izarla se llama driza y debe ser blanco, tejido en trenza de 1/4 de pulgada de espesor. (Excepto en las banderas de dimensiones especiales).

La pieza que remata el asta se llama galleta o sombrerete.

No debe izarse al compás del Himno Nacional. Este se canta después de izar la Bandera. Si va a ubicarla junto a otras debe ir en el sitio de honor que es al centro del grupo.

Si va a hacer el Juramento a la Bandera de Ernestina Sucre Tapia, se hace después de izada. Luego se procede a cantar el Himno Nacional en posición firme. No se aplaude al finalizar.

Se prohíbe su uso en comerciales o como ornamento en clubes nocturnos, salas de baile y similares, ni en disfraces, animales o marcas de fábrica.

Cuándo puede usarse: En los días de fiesta cívica, toda persona o institución puede adornar balcones y recintos con banderas y géneros con los colores de la Bandera Nacional. En marchas y desfiles, su uso está reservado a las instituciones de carácter oficial, pero pueden portarla también otras entidades cuando dichos actos se efectúen en días feriados o por acontecimientos históricos.

 

<> Este artículo se publicó el 5 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la   autora  en:   https://panaletras.wordpress.com/category/henriquez-penny-de/

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La llegada a Honduras del presidente panameño

La opinión de…..

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Virgilio Correa

Cuando el Presidente llegó a Honduras con la vestimenta oficial de los miembros actuales del gobierno, no pensamos que violó precepto protocolar alguno, en la medida que en Honduras, quien lo recibió el martes veintiséis de enero no fue ni el presidente constitucional hondureño, pues este estaba indigentemente en el extranjero, ni el presidente de facto, pues estaba en su pueblo del Progreso, de donde es diputado vitalicio, declarado por la mayoría del Congreso Nacional hace rato.

No había ningún jefe constitucional del Ejecutivo catracho ese día en todo Honduras, el poder constitucional estaba en acefalía desde el lunes 25 de enero hasta el día cuando el nuevo presidente constitucional, Porfirio Lobo Sosa fue juramentado por su amigo el presidente de la Asamblea Nacional.

El presidente Martinelli llegó a un territorio constitucional sin Jefe de Estado, entonces por qué tendría que ser su llegada con protocolo alguno.   La patria hondureña no estaba representada por nadie por culpa de los socialistas del siglo XXI.   El único Presidente de una república constitucional que existió esa noche en Honduras se llamaba Ricardo Martinelli, así que nos parece que no ofendió a alguien.

Cuando Torrijos (el inconstitucional) viajaba, iba con una camisa de poliéster colorada y unos pantalones que no eran negros. ¨No soportaba los zapatos de charol porque tenía sendos juanetes, me dijo una vez uno de sus embajadores en Washington, que hasta se quitaba los zapatos en frente de los senadores en el Capitolio. Hay pues precedente en Panamá de no atender el protocolo.

Amén de la cantimplora llena de jugo de “swing” viejo, (“no era ron añejo”) que se tomaba entre dos reuniones, cuando estuvo negociando con los gringos demócratas los tratados binacionales o conducía el Estado.

El presidente Martinelli tiene razón cuando enseñó el bordado con el escudo nacional, ya que ese es el logo de su producto, como buen empresario cree en ello.

Pues el 27 de noviembre pasado cuando visitamos al entonces candidato Pepe Lobo en la residencia del actual ministro de Gobernación y Justicia, este nos dijo con optimismo: “tuvimos con tu Presidente allá en Panamá, y nos gustó su camisa y su estilo, es interesante lo que está haciendo este hombre”.

Entonces ya ellos habían hablado sobre los estilos y los cambios en sendos países. Será tal vez por eso que el presidente panameño decidió aparecerse con su uniforme de trabajo, en el país de Lobo.

Dicen que donde hay confianza no hay asco y entre los amigos todo es permitido, a pesar de la dignidad del Estado.

Total que en Davos apareció con traje oscuro.

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Publicado el 5 de febrero de 2010 en el diario Panamá América Digital, a quienes damos, lo msmo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

“La mujer del César…”

La opinión de…..

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MARCIA DEL C. ALFARO P.

Afirma un dicho por ahí que “la mujer del César no solo debe ser honesta, sino también parecerlo”. Siempre cuestionando a la mujer.

¿Por qué no hay un dicho que diga, “el presidente de un país no solo debe serlo, sino parecerlo”?

Sabemos que en nuestro país al estar la silla presidencial disponible al mejor postor, nuestro actual gobernante hizo uso de su poder para conseguirla al igual que a sus adversarios cercanos y quién sabe a quién más. “ Poderoso caballero es don Dinero ”. Sabemos que sus negocios son florecientes, sus intenciones buenas, su trabajo arduo. Pero esto no excusa jamás un despliegue de mal gusto.

Me refiero a la indumentaria que llevó nuestro mandatario a la toma de posesión del recién electo presidente del país hermano. La verdad es que me avergonzó que nuestro personaje, millonario reconocido, hiciera alarde de tal informalidad o de falta de conocimiento protocolar o simplemente, de pasarlo por alto.

Una camisilla mal planchada pudo haberle hecho verse mejor.  Debe recordársele que él no solo es el presidente, sino la representación de todo un país por pequeño, por pobre, por inculto que sea, por lo que fuera. ¿Pues por qué no se presentó en “ traje de Adán ”, como el famoso cuento de “ Las ropas nuevas del Emperador ”, que tanto nos deleitó en nuestra niñez? El impacto hubiera sido más interesante.. El insulto menor.

Mi opinión personal es que toda persona con deseos presidenciales en un país cualquiera, por lo general tiene siempre buenas intenciones.

Lo que sucede en el camino es un misterio para mí: todos en su campaña nos muestran lo bueno que harán. Y todos nos han defraudado de una forma u otra.

¿Por qué nuestro primer ciudadano no nos da el ejemplo?

La cultura y la buena educación van parejas y nuestro pueblo también merece mucho de esto.

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Publicado el 2 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.