Los mejores sistemas educativos, desafíos para Panamá

La opinión del Educador….

 

ROGELIO A. MATA G.
romagrau19@hotmail.com

Con la mirada puesta en la calidad y equidad, la educación panameña vive hoy un momento crucial, producto de la falta a lo largo de los años, de una profunda revisión de sus bases estructurales.   En un momento como este, vale la pena revisar la experiencia de aquellos países y sistemas educativos que han logrado permanentemente buenos resultados o que han conseguido dar un salto importante en los últimos años, la consultora internacional, McKinsey & Company, desarrolló una investigación que se propuso comprender por qué un grupo importante de sistemas educativos, a pesar de sus diferencias sociales y culturales (desde Canadá a Nueva Zelanda, o desde Inglaterra a Singapur), habían alcanzado altos estándares de calidad en los aprendizajes de sus alumnos.

Las tres claves descubiertas por el equipo de Michael Barber (sólo me referiré a dos) son sugerentes y de mucha utilidad para analizar la situación y desafíos del sistema educativo panameño. Antes de revisar y aplicar esas claves al análisis de nuestro país, es necesario hacer un par de advertencias. En primer lugar, los países analizados en este estudio tienen un nivel de inequidad social y educativa muy inferior a la de Panamá. La evidencia mundial indica que existe una correlación entre calidad y equidad que hace, para los países estructuralmente desiguales como el nuestro, mucho más difícil mejorar sus estándares de calidad.

Una advertencia pertinente es que los sistemas educativos analizados por el informe, si bien son bastante diversos en cuanto a la inversión social que realizan en el sector educación, están también muy lejos de lo que nuestro país está haciendo. A pesar de que la evidencia en este caso indica que no hay una asociación directa entre más gasto y mejores resultados, lo que invierten las experiencias exitosas analizadas va muy por encima del 6% del PIB que se invierte en educación en nuestro país.

Pasando a los ‘factores clave’ identificados por el informe McKinsey, el primero de ellos consiste en la importancia de atraer a los mejores estudiantes al ámbito de la docencia.

El telón de fondo de esta afirmación es que sólo es posible entregar una educación de calidad a la sociedad con las personas mejor preparadas. En nuestro país claramente esto no ocurre, y más bien se da la situación contraria. Los mejores alumnos, salvo contadas excepciones, no optan por las carreras de educación. Dos elementos influyen fuertemente en esta situación y se desprenden también del informe McKinsey. Primero, para atraer a los mejores alumnos es necesario contar con buenos salarios iniciales. Los países con buenos resultados tienen brechas salariales menos marcadas y además han hecho esfuerzos por acercar las remuneraciones de los profesores a las del resto de las profesiones. Todo esto hace poco atractiva a la profesión docente en Panamá para muchos jóvenes que tienen interés, pero que al mismo tiempo ven en la enseñanza un espacio laboral con escasas oportunidades de desarrollo y movilidad social.

En los países con buenos resultados analizados, ser maestro o profesor es una aspiración equivalente, y a veces superior, a ser médico, ingeniero o abogado. Para lograr esto, han mejorado las condiciones, pero también han impulsado políticas para reconocer la función docente y levantar su status. Medidas de este tipo son urgentes e indispensables para países como el nuestro, que se caracterizan por asignar un valor menor a la profesión docente.

El segundo factor clave identificado por el estudio es la formación que reciben los docentes para lograr un buen desempeño con sus alumnos. Por último, Panamá tampoco tiene buenas condiciones para la existencia de comunidades de aprendizaje profesional, ampliamente desarrolladas.

El desafío de esta nueva etapa para Panamá, además de corregir aspectos institucionales del sistema, consiste en pasar de una etapa de cambios estructurales a una donde sus ‘actores clave’ – directivos, docentes y alumnos – sean el eje central y los protagonistas principales de los cambios y mejoras.

 

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<> Este artículo se publicó el  21 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

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La arrogancia de un millonario

La opinión del Educador y Subsecretario Nacional de Formación y Documentación del PRD….

 

ROGELIO ANTONIO MATA GRAU
romagrau19@hotmail.com

¿Qué es la arrogancia?, es el hábito de creerse superior, mejor o con mayor poder que los demás. La arrogancia es uno de los pecados capitales. Dante lo define como el amor propio perverso que lleva al odio de los demás. David Hume dice de ella que ‘Los hombres más arrogantes son los que generalmente están equivocados, otorgan toda la pasión a sus puntos de vista sin una apropiada reflexión’.

Es muy grave y doloroso que las aspiraciones electoreras de algunas personalidades del PRD, los ubiquen en posiciones oportunistas y logreras, tal es el caso de las declaraciones que diera a este mismo diario el preaspirante a la candidatura presidencial del PRD Anel ‘Bolo’ Flores; quien señalo ‘Le recomiendo a Martín Torrijos que pase adelante y se retire, ya él terminó sus funciones en el Partido que condujo de una manera omnipotente y secuestrada en los últimos diez años’, La Estrella, 16 de noviembre 2010.

¿Qué se han creído estos personajes? ¿Cuánto tiempo creen que pueden manipular al partido y sus bases de esa manera? Hoy, muchos pretenden enmascarar la responsabilidad que les corresponde en medio de la crisis del Partido, dirigiendo sus ataques contra Martín Torrijos. No hay estrategia más desacertada que esa, Torrijos no es el responsable de la crisis del PRD. No obstante, las declaraciones de Flores llevan implícita una confesión: la actual movilización en algunas áreas de organización son dardos dirigidos a la figura de Martín Torrijos, son parte de la lucha por acomodos y espacios de quienes pretenden convertir el PRD en bastión de sus intereses personales.

Los partidos son actores, quizás irremplazables, del escenario político. En las democracias desempeñan importantísimas tareas, y en los Estados no democráticos tienen también ciertas finalidades.   Se ha dicho, no sin razón, que el Estado moderno es un Estado de partidos por el lugar central que ocupan, no solo en la integración de los órganos de representación y de gobierno, sino también por sus funciones de intermediación entre el Estado y la sociedad civil.

Desde esta óptica pretender pegarle al PRD es atentar contra la salud de la democracia, para nadie son un secreto todas las maniobras de este gobierno para dividir al PRD, debilitarlo y convertirlo en un partido dócil a los intereses de quienes nos desgobiernan. En este país estamos transitando en medio de un escenario económico y político deteriorado, el cual nos conduce a la degradación social, tras las imposiciones fiscales, el nivel de vida del pueblo se ha reducido, todo este vía crucis por el que atraviesa nuestro pueblo contrasta más ante los groseros privilegios de burócratas, amigos y familiares del actual gobierno.

Esto está conduciendo a una crisis moral generalizada, cuyo perfil es la profundización de la inequidad social. La crisis actual de carácter sistémica a lo interno del partido, no nos exime de la búsqueda de las respuestas nacionales para este pueblo, para ello debemos encarar el manejo localista y parcializado de la crisis denunciando sus limitaciones; es decir, cuestionar la tendencia que viene apreciándose en algunas áreas de organización a concentrarse en disputas locales y transitorias, con la cual se pierde el bosque por ver el árbol. Este partido debe ser defendido contra las codicias internas y externas, esta defensa retratará su carácter popular, la creatividad política en esta situación definirá su carácter democrático.

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<> Este artículo se publicó el 28 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Ojo con el bate presidencial

La opinión del  Educador….

 

ROGELIO  A.  MATA  G.   –
romagrau19@hotmail.com

Después de escuchar al señor presidente de la República prometerle un ‘batazo’ a dos dirigentes del Comité Olímpico Panameño, por considerarlos responsables de la frustrada escogencia de Panamá como sede de los Juegos Deportivos Bolivarianos del 2013, entré en una profunda meditación y reflexión acerca de los caminos por donde transita el Gobierno Nacional; en primer lugar, tenemos que considerar que Panamá no es Ricardo Martinelli ni Ricardo Martinelli es Panamá.

El primer magistrado de una Nación, como lo es sin lugar a dudas el señor Ricardo Martinelli, debe ser portador permanente de un certificado de buena conducta, la amenaza de ‘batazo’ solo revela un comportamiento violento, la ira nunca es la solución para nada, puede ayudarnos a resolver situaciones de peligro o de amenaza para nuestra integridad, pero nunca será el camino para resolver nuestros conflictos y, mucho menos, para dirigir un país.

El filósofo español Ramón Irigoyen, en su obra La locura de los césares, sostiene que algunos emperadores, haciendo alarde de su poder supremo, padecieron en alguna forma de trastorno de la personalidad, con una inestabilidad generalizada del estado de ánimo.

Pero en su obra El retorno de los césares, José Manuel Otero Novas, cuestiona la idea del ‘progreso inevitable’ —progresismo político—, y denuncia la sustitución de la ética por la estética. Los cambios políticos dice ‘se suceden cuando los líderes sociales ignoran la historia o cuando, a pesar de no ignorarla, son víctimas del orgullo de pensar que ellos son diferentes y que pueden cambiarlo todo, creyéndose inmunes ante los inevitables cambios cíclicos de las fuerzas y tendencias en el espíritu de las sociedades’.

Otero explica este fenómeno, apoyándose en la mitología griega: ‘Apolo representa al dios de la mesura, de la lírica, de la tranquilidad; Dionisio es, sin embargo, la divinidad de la locura, de lo extremo, de la embriaguez’. De una u otra forma, estos espíritus se han ido sucediendo a lo lago de la historia —sostiene el autor— en épocas dionisíacas y épocas apolíneas e inevitablemente lo seguirán haciendo.

Para el autor, el momento presente está a caballo entre los dos dioses y corre el riesgo de ser el inicio de una situación que dará como resultado el surgimiento de nuevos césares, no necesariamente al estilo de un caudillo militar, sino como populismo político.

Son conscientes los panameños (y yo soy panameño) de la crisis del deporte nacional en general, no soy un ducho en la temática, pero para mí, ella responde a una crisis mayor: la institucional. Llámese COP, llámese Pandeportes, el deporte nacional está en la sala de cuidados intensivos y un batazo terminará por acabar con su vida.

El equipo de asesores del presidente de la Nación, debe ayudarlo a distenderse para que entre en un estado de reflexión crítica acerca de la situación del deporte nacional, la pugna entre dos dirigentes del olimpismo panameño no es un hecho aislado dentro de la crisis global, es consecuencia de ella; la crisis deportiva resulta oportuna para provocar una profunda revisión de las actuales estructuras del deporte nacional, para entonces emprender una transformación estructural del deporte panameño.

Hay que delinear una política de Estado para el deporte, la política es la búsqueda de lo que es bueno o útil para la sociedad, es la determinación del bien común. El deporte representa desde esta perspectiva una realidad científica incuestionable, mejora la calidad de vida de los individuos, lucha contra los males que deterioran la sociedad (drogas, alcoholismo, etc.); por lo tanto, su fomento y desarrollo debe ser uno de los objetivos políticos del Estado panameño.

En un contexto político democrático las decisiones importantes para el deporte se discuten públicamente y pasan por el parlamento, enmarcándose de manera coherente dentro de un conjunto de medidas que permiten un mejor desarrollo de esta actividad. Eso sí, batazos, no.

Señor presidente, todo entendimiento es saludable, menos los batazos.

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<> Este artículo se publicó el 12 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Decisión tardía

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La opinión del Educador….

ROGELIO A. MATA G.

Los panameños tuvimos que soportar una de las crisis más violentas de los últimos veinte años, como la escenificada en la provincia de Bocas del Toro, distrito de Changuinola, durante el mes de julio, aquel sábado negro en que, dicho sea de paso, los civilistas en el poder conmemoraban los veinte y tres años del Viernes Negro del 10 de Julio de 1987, lo recordaron con dos muertos, 52 ciudadanos que perdieron total o parcialmente la visión, (‘por no saber en qué momento agacharse para que los perdigones no les hirieran sus ojos y/o por no habérselos colocados en el ombligo’) y más de trescientos heridos, y dos muertos más sin ser confirmados oficialmente.

Este fue el saldo producto de la tozudez de un gobierno, que considera que la votación contundente con la que fue elegido le da el derecho de deslegitimar la participación ciudadana e imponernos a sangre y fuego su carácter autoritario e imponernos todos los absurdos concebidos desde el Palacio de las Garzas.

La Ley 30, llámese Ley Chorizo o Ley Wuaka Wuaka (por haberse impuesto aprovechando la distracción del Mundial de Fútbol), es producto, a mi juicio, de dos factores fundamentales: en primer lugar, la defensa de los intereses de los sectores económicos que integran el gobierno de Ricardo Martinelli Berrocal y que para eso cuentan con una Asamblea y un Órgano Judicial totalmente subordinados al Ejecutivo; y, en segundo lugar, su falta de total conocimiento del país, cuando un gobierno no conoce su país tiende a subestimar a sus ciudadanos y, como cual bomba de tiempo, las crisis le estallan en sus mismísimas manos, tal como aconteció en Bocas Del Toro.

El movimiento popular obligó al gobierno de Ricardo Martinelli a convocar el diálogo para analizar los temas conflictivos de la Ley, los sectores sindicales involucrados en la lucha contra la Ley 30, el pueblo de Bocas del Toro y más del 60% de la población panameña, que siguió de cerca el acontecimiento, demandaban la derogatoria de la Ley, producto de esa presión nacional y el consiguiente desprestigio del gobierno a nivel internacional, el presidente de la República anuncia la SUBROGACIÓN de la misma, lo cual no es lo mismo que derogar.

Veamos: según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, SUBROGAR, del latín subrogare, significa ‘sustituir o poner a alguien o algo en lugar de otra persona o cosa’.   DEROGAR, del latín derogâre, significa ‘Abolir, anular una norma establecida, como una ley o una costumbre’. El gobierno pretende salirse con la suya, razón por la cual se debe estar muy atento a la próxima movida del señor Ricardo Martinelli Berrocal.

La decisión tomada es tardía, se pudo evitar una situación violenta, como la de Changuinola, si la sensatez hubiese prevalecido en los gobernantes, sobre todo en el primer mandatario de la Nación. La crisis, que desembocó en un derramamiento de sangre, es una muestra de que este gobierno no entiende ni le interesa entender que la participación ciudadana es necesaria para construir la democracia.

La represión del día 10 de julio de 2010, no tiene precedente en la historia de los conflictos sociales en esa región, que tiene una trayectoria histórica de lucha popular y social. ‘En la primera huelga —la más grande de todas, la de 1960— no hubo ni un muerto ni un solo herido. Y eso que de bando y bando los ánimos estaban sobremanera caldeados, y muchas personas temían que se produjeran violentos enfrentamientos entre las partes. Pero la huelga fue dirigida por sus líderes con gran sentido de la responsabilidad. Y no hubo ni un solo herido. Y los obreros —en buena parte gracias a la intervención del presidente Nino Chiari— ganaron el conflicto’. (Artículo de opinión La tragedia de Bocas de Guillermo Sánchez Borbón, diario La Prensa, 9 de octubre 2010).

Señor presidente, la decisión es tardía, con un buen nivel de IQ político y un buen uso del sentido común de parte suya no se hubiera derramado la sangre de dos humildes trabajadores, pero en este gobierno el estrabismo político campea y, con él, la estulticia.

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<> Este artículo se publicó el 15  de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Democracia delegativa y Ricardo Martinelli

“Es cosa de ver más allá señor presidente, ahora que su prestigio y popularidad, y también de su gobierno, van a la baja y van a seguir descendiendo hasta que toquen fondo”.  Leámos la  opinión completa del educador….

ROGELIO ANTONIO MATA GRAU

La democracia panameña ha tenido importantes cambios a partir de la llegada de Ricardo Martinelli Berrocal al poder el 1 de julio del 2009; comienza una etapa populista neoliberal, dando un giro holístico hacia la ultraderecha y a la estigmatización de sus adversarios.

Hace un año para ser exacto, las encuestas y el rumor popular aún le otorgaban al gobierno del presidente Martinelli un gran nivel de credibilidad.

Había, pues, una que otra resistencia a creer en su fracaso, el de pretender llevar a este país por los senderos del ‘cambio’. Atreverse a exponer este tipo de idea en público era motivo de severas críticas, muchas amistades vi perderse por cuenta de algún atisbo de desconfianza por lo que podría hacer el ‘loco’ en su primer año de gestión. Siempre había quien saliera al paso para argumentar que ‘todo el atraso era culpa del PRD’.

Las coléricas reacciones del presidente Martinelli y sus ministros son muestra clara de que algo sucede en Panamá, y es que éste, nuestro país, no avanza por muchas otras razones. Quizá sea que Ricardo Martinelli, y su Gabinete, avanzan montados en un ‘gran corcel’ a paso de demente y que el calor y el sol los ha dejado con las lonas calvas. Mientras otros solo critican o ladran sobre aquello que no entienden y menos comprenden.

Quizá solo sea cosa de preguntar al ‘Coronel’, aquél viejo perro guardián de ‘La Noche de Las Narices Frías’, cómo es que debe utilizarse ‘el ladrido de la noche’, para encontrar el rumbo perdido por Panamá. Esto es, para que Ricardo Martinelli Berrocal entienda lo que dice ese clamor de muchas voces. ¿Será que el pueblo tiene hambre?, ¿será que el pueblo está cansado de vivir en la inseguridad y el desempleo?, ¿será que ese pueblo no ve la salida, a pesar del llamado ‘cambio’?, ¿será que miles de panameños ya no le tienen fe ni confianza al Excelentísimo Señor Presidente de Panamá? Todos quieren un empleo, todos quieren seguridad y progreso, todos esperaron un cambio, un cambio que jamás va a llegar y se encuentran desesperados.

Es cosa de ver más allá señor presidente, ahora que su prestigio y popularidad, y también de su gobierno, van a la baja y van a seguir descendiendo hasta que toquen fondo.

Y es que ya está perdiendo su capital político. Ricardo Martinelli está perdiendo toda ventaja, el rechazo hacia su gobierno cada día crecerá y superará el odio que han tratado de entronizar en la sociedad contra el PRD, algo que jamás imaginamos en menos de un año.

Para destruir al PRD se necesitarán varias invasiones, pero para rechazar al presidente Martinelli y su gobierno solo menos de un año. Y sépanlo, al cuarto año, salvo sus adláteres, desearán saber algo de este presidente y su gobierno.

El Estado Democrático es débil, la historia autoritaria tiene un impacto fuerte en la democracia actual, aunque el gobierno pueda cumplir con los requisitos del gobierno democrático.  La democracia tiene actores políticos que se han dedicado al trabajo de construir y mantener la democracia. Debe ser un ambiente de apoyo a favor de este proceso que viene de ambos, la población y también los políticos.

La concentración del poder en el Ejecutivo sucede por una parte debido a la debilidad de las instituciones democráticas, Martinelli intenta formar un partido único. A pesar de todos los factores y eventos que lo ayudaron para ganar el poder, Martinelli asumió la Presidencia por una parte debido a su carisma y personalidad frente el pueblo. El propósito de usar lenguaje informal es para acercarse a la gente y parecer un líder humilde. Martinelli emplea lenguaje que provoque emoción. No podemos considerar a este gobierno como una democracia legítima, si como líder absoluto no reconoce los derechos fundamentales de la ciudadanía.

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Este artículo fue publicado el 3 de agosto de 2010 en el diario  La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Educación superior y desarrollo

La opinión del Educador….

ROGELIO A. MATA GRAU

Los problemas centrales de la educación superior en Panamá parten del principio de que la formación del capital humano depende del funcionamiento, eficiente o ineficiente, actualizado o anacrónico, de su sistema educativo en todos los niveles, teniendo a la educación superior como principal protagonista, la que hasta ahora, no ha experimentado cambios importantes en el último tiempo, con lo que surge la necesidad de una política para la educación superior acorde al nivel de desarrollo de Panamá y que permita enfrentar las exigencias del mundo moderno.

Las instituciones de educación superior son las principales responsables de responder al reto de formar a las personas para este nuevo mundo. Por ello, resulta ineludible plantear hoy una profunda reforma al sistema de educación superior panameño para colocarlo a la altura que se necesita.

Las reformas del Sistema Educativo históricamente han abarcado la educación básica general con grandes logros para el país y modelo para América Latina, donde la equidad y la calidad han sido sus grandes objetivos. Como resultado de ello los estudiantes del Primer Nivel de Enseñanza o Educación Básica General cuentan con un nuevo currículum para responder a las necesidades educativas del siglo XXI, el 90% de ellos tiene acceso a la informática educativa, se ha aumentado la inversión en infraestructura educacional para que los niños y docentes tengan mejores condiciones de estudio y enseñanza. Nos estamos encaminando hacia una transformación curricular de la Educación Media.

Mi experiencia como docente me enseña que el entorno económico y social es mucho más dinámico y sus cambios se aprecian con mucha mayor velocidad que en nuestras instituciones de educación superior, presentando estas un desfase entre lo que el medio necesita y lo que la institución ofrece. El resultado de esto es que en el periodo en que nos tenemos que poner de acuerdo para diagnosticar y construir fórmulas para atender la necesidad de actualizar una malla curricular hasta lograr implementar los cambios apropiados, nos sorprenden nuevos cambios que exigen también actualizaciones de los programas y mallas, no pudiendo, de esta manera, en ningún momento cumplir las expectativas planteadas por la sociedad.

Leyendo las declaraciones de la ministra de Educación donde manifiesta que: ‘No bajen la calidad so pretexto de que tenemos que recibir a todos los muchachos que salen de la secundaria’ (La Estrella de Panamá, 21 de julio), debo señalar que de acuerdos a declaraciones internacionales suscritas por Panamá, estamos obligados a garantizarle a nuestra población estudiantil el derecho, acceso y la calidad social de la educación superior en sus dimensiones de enseñanza, investigación y extensión a todos los que la demanden.

La tendencia sobre esa reflexión está comenzando, pero no es solo de nuestro país, sino que es un tema universal que implica cambios muy significativos al interior de las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica.

Las universidades juegan un rol central en esta nueva manera de enfrentar la educación superior y para eso tienen que organizar la formación de los estudiantes de otro modo, ‘no para estudiantes que vienen una vez, sino para una formación a través de toda la vida’. (Asmanet P., 2006).

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Este artículo fue publicado el  23 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Globalización y educación

La opinión del Educador…..

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ROGELIO ANTONIO MATA GRAU

Una de las tendencias históricas particularmente señaladas en la Era Moderna es el movimiento hacia la globalización. Ésta puede definirse como el “conjunto de procesos que conducen a un mundo único”. Las sociedades se vuelven interdependientes en todos los aspectos de su vida, política, económica y cultural, y el alcance de tales interdependencias deviene realmente global. Hoy, podemos hablar de una estructura global de la política, de la economía, de las relaciones culturales, que va más allá de cualquiera de los límites tradicionales y que conecta sociedades separadas en un único sistema.

Para hablar de la globalización hay que tener una mirada retrospectiva de los movimientos históricos, movimientos que se gestaron a través de los siglos y constituyeron de manera lenta un sistema que facilitó la expansión del capitalismo comercial, en el cual se reafirmó la influencia exportadora de bienes económicos y culturales, y dio inicios que posibilitaron el surgimiento de espacios que articularon e intensificaron un modo particular de vida a nivel sociocultural, político y económico en el mundo entero.

La globalización es un fenómeno de carácter internacional: su acción consiste principalmente en lograr una penetración mundial de capitales (financieros, comerciales e industriales), ha permitido que la economía mundial moderna (mecanismos que la integran: el comercio, la producción y las finanzas) abra espacios de integración activa, que intensifiquen la vida económica mundial y surge como consecuencia de la internalización, cada vez más acentuada de los procesos económicos, los conflictos sociales y los fenómenos políticos-culturales.

También es un proceso histórico, el resultado de la innovación humana y el progreso tecnológico. Se refiere a la prolongación más allá de las fronteras nacionales, a la creciente interdependencia entre los países, a la creciente integración de las economías de todo el mundo (esto en todos los niveles de la actividad económica humana), especialmente a través del comercio y los flujos financieros, abarca además aspectos culturales, políticos y ambientales más amplios.

La tendencia a la privatización en Panamá, está ampliando la brecha entre la educación pública y privada; la creciente separación de escuelas en función del nivel de ingresos afecta a las bases de la convivencia, y de la integración y cohesión social de un país. Los docentes son el factor más importante en la organización y entrega de los servicios educativos; sin embargo, en este país se carece de políticas integrales que articulen la formación inicial y en servicio; los requisitos de ingreso, permanencia y desarrollo en la carrera docente.

Los esfuerzos en los cambios educativos en el país han tendido a considerar al docente como un ejecutor de políticas, que usualmente son definidas sin su opinión o conocimiento. Esta situación, sin lugar a la dudas, limita las posibilidades de cambio en nuestras escuelas y las aulas.

El proceso de globalización es ineludible e inexorable, es una realidad histórica y natural de la vida contemporánea. Este es un proceso que aborda todos los ámbitos de la vida social económica, política y cultural; estos ámbitos se ven reflejados en la conciencia de la Humanidad, tanto su mundo local como el mundo en su totalidad está sufriendo un cambio considerable.

El desafío está planteado, los cambios son profundos e imparables y requieren un exhaustivo análisis, porque está en juego el futuro de nuestra sociedad y de la educación. Debemos lograr el cambio de nuestro sistema educativo y amoldarlo a la realidad del mundo actual, con la esperanza de construir un país más justo y equitativo.

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Este artículo se publicó el 7 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.