Egipto, adiós al futuro

 

La opinión del Politólogo…

MARCEL SALAMÍN CÁRDENAS
msalamin@yahoo.com

 

 

H ace poco visité Egipto, uno de los pilares de la civilización occidental, el puente fecundo que enriqueció y trasladó el patrimonio de las civilizaciones asiáticas a la Acrópolis ateniense y a las siete colinas romanas, para desde allí, sembrarla en las comarcas fecundas de Hispania, Galia, Britannia, Sajonia, Germanía, Lusitania, Mauritania, Cyrenaica, Aegiptus, Arabia Petraea y el Regnum Parthicum.

Fue una zambullida profunda y estremecedora en más de 6,000 años de historia de la Humanidad. Me faltaba ese eslabón en la comprensión de ese largo camino que desde el Imperio Celeste y del Imperio de Bharata, nos llevó a Alejandro Magno y a los Ptolomeos, para luego pasar por Julio César, Marco Antonio y Napoleón, hasta traernos a nuestros tiempos.

Todas las claves están allí, unas más enterradas que otras, y algunas que solo se pueden intuir, o adivinar, entre las dunas, siguiendo los rastros dejados por la antigua sabiduría de los augures. Arte y cultura milenaria que han logrado sobrevivir al paso, doloroso cuanto demoledor, de los conquistadores de todas las cualidades que desde la Mesopotamia y el Mare Nostrum Occidental —persas, griegos, macedonios, romanos, turcos, mamelucos y europeos— le quebraron la columna vertebral al Imperio de los Faraones, le impusieron a hierro y fuego sus creencias, valores e instituciones, y le asignaron una función político—militar tan perversa en sus matrices de dominio geopolítico y de estabilidad estratégica regional, que todo le debe ser sacrificado, vida, democracia y libertad, para preservarla.

La experiencia de esa visita me desgarró el corazón y me alertó de una falla estructural y sistémica en los muros de contención construidos por terceros en el Egipto contemporáneo para detener el tsunami del fundamentalismo islámico. Junto a los vestigios de pirámides, esfinges, tumbas, palacios y necrópolis, como congelados en el tiempo y apartados a empellones por millones de turistas, los egipcios siguen atrapados por el pasado remoto, mirando hacia atrás a la búsqueda de un camino y viviendo una vida tan miserable, tan llena de penurias, enfermedades, suciedad, indefensión y abandono, que juro nunca haber experimentado tanta incomodidad, desazón y rebeldía ante las evidencias de ese costo tan insoportable como humillante.

El Cairo, es una ciudad sobrepoblada, sin agua, sin cloacas fuera del perímetro histórico, contaminada a morir, atrapada en las garras del desierto, ajetreada y maltratada por la faena inacabable del grueso de sus ciudadanos, pobres en todos los sentidos y desempleados, que para sobrevivir a toda costa, venden cuanto pueda tener algún valor, piden con escopeta, sustraen todo lo que quede mal colocado y, de la misma manera que tiran todo desperdicio y excrecencia a los meandros del Río Nilo que lo cruzan una y otra vez, son capaces de bañarse en sus terribles aguas, jugarse la vida contra el cólera en cada apretón de mano y pescar junto a una vaca muerta que flota en sus estancadas aguas.

Túnez es la chispa de una explosión que no ha llegado a su máxima combustión, pero que se mueve veloz e indetenible hacia el Oriente del Norte Africano conmoviendo desde sus cimientos a Egipto, para pasar a la Península de Arabia y de allí saltar al Asia Central, talibán y chiita.

Si Egipto implosiona, como ‘la singularidad de un hueco negro’, arrastrará a su vórtice a todos los gobernantes que en esa región optaron por sacrificar a sus pueblos a cambio de un teléfono rojo o blanco en el comando de los centros de rescate y control de daños colaterales del colonialismo, del neocolonialismo y de la globalización salvaje.

La paradoja que implosiona es la insostenible pobreza de millones frente a la impúdica e inmoral riqueza de un puñado de sátrapas corruptos y prestos a saltar empijamados al avión. Y si bien Jordania ya tiene que correr a emparapetar su maltrecho régimen monárquico, esa, ni la monarquía saudita, son ni remotamente el núcleo de la masa crítica.

El acelerador es Afganistán y el núcleo de la masa crítica es Pakistán, con su centenar de bombas nucleares a un tris de caer en manos del fundamentalismo islámico.   Y no nos engañemos. La ruptura del dique que abrirá paso a esta crisis involutiva regional es el golpe de Estado que le dieron a Mubarak.   El verdadero tornillo maestro es la fuerza armada egipcia, que no abrirá fuego, mientras tengan la certeza de que conserva el dominio de los resortes geoestratégicos del poder.

Esta crisis está por modificar radicalmente la correlación de fuerzas militares y políticas de ese inmenso bloque regional. Y si ello es así, éstas deben ser horas muy tensas y dramáticas en Israel.   Si se desploman sus ‘cómodos enemigos’ y el fundamentalismo islámico, la única fuerza estructurante en la región, se toma el poder, que ellos se acerquen al Muro de los Lamentos y que cada uno de nosotros se agarre de su Santo Patrón.  Son los remanentes de la civilización occidental los que han llegado a su fin en Egipto.

 

Este artículo se publicó el 15 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La realidad de los impuestos municipales

 

La opinión del Presidente de la CCIAP…

FERNANDO ARANGO MORRICE
farangom@cciap.com

Si una lección nos dejó 2008 y 2009 es que, nunca antes el mundo había experimentado tan de cerca la interdependencia de la globalización, donde todos sufrimos las consecuencias de las acciones de otros. Esto mismo aplica a la economía nacional donde todos somos actores, Gobierno Central, gobiernos locales, empresarios, trabajadores y consumidores, en el momento que uno de estos actores cree una distorsión en la hoja de ruta plasmada para el desarrollo económico todos sufriremos las acciones de ese único jugador. De ahí la premisa número uno de la importancia de consultar y tratar de consensuar lo más posible en beneficio de todos por igual.

Cuando el Municipio de Panamá decidió de manera unilateral, arbitraria e inconsulta aprobar este cambio radical a los impuestos municipales, ciertamente no tomó en cuenta el impacto que esto tendría en los diferentes actores de la economía nacional, ni siquiera pareciera haber evaluado el peso que su distrito tiene sobre las demás comunas del país. Lo invito, estimado lector, a que hagamos este ejercicio y sea Usted quien saque las conclusiones de si esto solo impactará a las empresas grandes.

Dentro de las empresas que aportan al erario municipal, podemos mencionar una distribuidora grande que está sufriendo un aumento de 1,150%, si estas empresas tienen un aumento de tal magnitud en sus costos, lo más probable es que lo apliquen a sus productos para recuperar; aunque no descarten para palear semejante alza, ya sea mudar su empresa a otro municipio y/o hasta considerar reducción de personal.

Pero planteemos el escenario de que el distribuidor le aplique esto a los productos que hace llegar a los mini súper y supermercados, a los cuales los impuestos municipales les están incrementando en promedio 400% y 2,504%, respectivamente. Nuevamente, el mini súper y supermercado que ya pagaron el producto con aumento, tendrán que recuperar el aumento de sus costos, tanto el aplicado al producto por el distribuidor como el alza del impuesto municipal a su actividad económica; es decir, el producto llegará al consumidor final, tanto grande como pequeño, con doble alza de precio.

Por otra parte, analicemos el impacto en el Gobierno Central.   Panamá, ha atraído inversiones en base a una política económica de reducción en materia impositiva y logramos sobrevivir la crisis económica internacional en números positivos, obtuvimos las calificaciones de grado de inversión y a diario llegan cientos de inversionistas a Panamá buscando establecer sus negocios y aportar puestos de trabajo, de acuerdo a las reglas de juego vigente. Nuevamente, observamos cómo este Acuerdo Municipal rompe con la política económica de Estado, que nos ha logrado tantos beneficios para el desarrollo de nuestro país, no solo por el flujo de capitales, sino por la creación de puestos de trabajo, entre otras cosas.

Así pues, querido lector, como observa, estos impuestos municipales tendrán un efecto cascada en diferentes aspectos de la vida nacional. Entonces, pregúntese usted si realmente esto afectará solo a las grandes empresas.

Este artículo se publicó el  6  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La realidad de los Impuestos Municipales

La opinión del Presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panama…

Fernando Arango Morrice

Si una lección nos dejó 2008 y 2009 es que nunca antes, el mundo había experimentado tan de cerca la interdependencia de la globalización, donde todos sufrimos las consecuencias de las acciones de otros. 

Esto mismo aplica a la economía nacional donde todos somos actores, Gobierno Central, Gobiernos Locales, Empresarios, Trabajadores y Consumidores, en el momento que uno de estos actores cree una distorsión en la hoja de ruta plasmada para el desarrollo económico todos sufriremos las acciones de ese único jugador. De ahí la premisa número uno de la importancia de consultar y tratar de consensuar lo más posible en beneficio de todos por igual.

Cuando el Municipio de Panamá decidió de manera unilateral, arbitraria e inconsulta, aprobar este cambio radical a los impuestos municipales, ciertamente no tomó en cuenta el impacto que esto tendría en los diferentes actores de la economía nacional, ni siquiera pareciera haber sopesado el peso que su Distrito tiene sobre las demás comunas del país.

Lo invito estimado lector a que hagamos este ejercicio y sea usted quien saque las conclusiones de si esto solo impactará a las empresas grandes. Dentro de las empresas que aportan al erario municipal, podemos mencionar una distribuidora grande que está sufriendo un aumento de 1,150%, si estas empresas tienen un aumento de tal magnitud en sus costos, lo más probable es que lo apliquen a sus productos para recuperar; aunque no descarten para palear semejante alza, ya sea mudar su empresa a otro municipio y/o hasta considerar reducción de personal.

Pero planteemos el escenario de que el distribuidor le aplique esto a los productos que hace llegar a los mini súper y supermercados, a los cuales los impuestos municipales les están incrementando en promedio 400% y 2,504%, respectivamente. Nuevamente, el mini súper y supermercado que ya pagó el producto con aumento, tendrá que recuperar el aumento de sus costos, tanto la aplicada al producto por el distribuidor como el alza del impuesto municipal a su actividad económica; es decir el producto llegará al consumidor final tanto grande como pequeño con doble alza de precio.

Por otra parte, analicemos el impacto en el Gobierno Central. Panamá, ha atraído inversiones en base en una política económica de reducción en materia impositiva y logramos sobrevivir la crisis económica internacional en números positivos, obtuvimos las calificaciones de grado de inversión y a diario llegan cientos de inversionistas a Panamá buscando establecer sus negocios y aportar puestos de trabajo, de acuerdo a las reglas de juego vigente.

Nuevamente, observamos cómo este Acuerdo Municipal rompe con la política económica de Estado, que nos ha logrado tantos beneficios para el desarrollo de nuestro país no sólo por el flujo de capitales, sino por la creación de puestos de trabajo, entre otras cosas.

Así pues querido lector, como observa estos impuestos municipales tendrá un efecto cascada en diferentes aspectos de la vida nacional. Entonces pregúntese usted si realmente esto afectará solo a las grandes empresas.

<>Artículo publicado el  31  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Los acuerdos fiscales

La opinión del Ingeniero Industrial y Analista Político...


JOSÉ I. BLANDÓN C.
blandonc@cwpanama.net

Enel marco de la nueva situación generada por la globalización de la economía y el desarrollo tecnológico que han alcanzado las actividades ilegales promovidas por individuos y por organizaciones criminales, se ha hecho necesario replantearse, para modernizarlas, las relaciones entre los estados concernientes a la cooperación fiscal y al intercambio de información en materia de impuestos.

Nuestro país ha sido acusado injustamente de ser un paraíso fiscal, a pesar de los cambios que en forma continua ha realizado Panamá durante los últimos veinte años. También es cierto que la estructura financiera creada a raíz del desarrollo del sistema bancario nacional, ha permitido el uso ilegal de nuestras facilidades y como consecuencia, hemos sido incluidos en listas discriminatorias a lo largo y ancho del planeta.

Desde varias administraciones se ha venido estudiando la necesidad de introducir cambios en nuestras relaciones con respecto a la evasión fiscal y al uso del Centro Financiero panameño por personas ligadas al narcotráfico, terrorismo, a la evasión de impuestos, y a toda actividad ilegal que produce ingresos que necesitan ser ‘legalizados’, de una u otra forma.

Bajo la administración del presidente Martinelli se lanzó una estrategia con el fin de promover la integridad, competitividad y rescatar el buen nombre de Panamá, a través de una estrategia nacional para la promoción de los servicios internacionales y financieros, que tiene como uno de sus fundamentos lograr excluir a Panamá de listas discriminatorias.

En el marco de esta estrategia nuestro país ha logrado establecer mecanismos efectivos para el intercambio de información tributaria con catorce países, de los cuales ya han firmado diez, incluyendo el Acuerdo para la Cooperación Fiscal y el Intercambio de Información en Materia de Impuestos, que se firmó el martes 30 de noviembre en la capital federal de los Estados Unidos.

Algunos sectores han salido a cuestionar este acuerdo de Panamá con los Estados Unidos, especialmente los gremios de abogados ligados a estos negocios y las grandes firmas de abogados. En su argumentación indican que esta es una claudicación a la soberanía nacional y que tendrá efectos devastadores sobre el futuro del Centro Financiero panameño y el importante sector de servicios que constituye piedra angular de nuestra economía. ¿Será cierta esta afirmación de los gremios de abogados y los grandes bufetes?

Lo primero que tenemos que señalar es que en términos generales todos los acuerdos de intercambio tributario que ya ha firmado Panamá tienen exactamente los mismos principios y efectos, incluyendo el firmado esta semana con los Estados Unidos.   Estos acuerdos han tenido un efecto positivo en la imagen de Panamá y en la calificación de riesgo nación.   En la práctica, el sistema financiero panameño se está haciendo más transparente y la imagen del país ha mejorado sustancialmente.   El que quiere hacer negocios en Panamá tiene que hacerlo dentro de la legalidad nacional y en el marco de las reglas jurídicas que regulan la economía global. Panamá no debe dar espacio para que el crimen organizado, en cualquiera de sus manifestaciones, utilice nuestro sistema financiero para sus perversos propósitos.

Se ha hablado que Panamá perderá el secreto bancario, que se eliminará la privacidad, que los Estados Unidos podrá hacer investigaciones cuando les dé la gana, y, en fin, se expresa que el país colapsará. Además, que quienes firmen estos acuerdos serán considerados como los Bunau—Varilla modernos.

El acuerdo con los Estados Unidos garantiza la privacidad de los individuos y permite la emisión de acciones al portador, lo más importante es que no existe un intercambio automático de información ni las llamadas expediciones de pesca, es decir, los Estados Unidos tendrá que hacer una solicitud de investigación debidamente sustentada, para poder que Panamá acceda a entregar la información requerida.

El intercambio de información que se compromete a realizar Panamá, independientemente del tipo de acuerdo celebrado, se hará en base a solicitudes individuales provistas de un fundamento específico y justificado y observando el principio de la reciprocidad. Es decir, Panamá no dará información que la otra parte no pueda entregar.

Considerar traidores a las autoridades que firmen estos acuerdos es un argumento demagógico y demuestra la falta de objetividad de quienes realizan sus críticas. Es un hecho público y notorio que la Asociación Bancaria de Panamá, Cámara de Comercio y los abogados han estado representados, junto a altos funcionarios del gobierno, en el diseño y ejecución de esta estrategia.

Al final, el Centro Bancario de Panamá saldrá fortalecido y seguirá siendo factor importante del desarrollo nacional, ahora bajo una transparencia mayor y ajustada a las necesidades de nuestros aliados estratégicos, pero fundamentalmente, ajustada a los intereses de la nación panameña y del desarrollo económico de nuestro país. Ser panameño será en el futuro un sinónimo de transparencia y orgullo.

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<> Este artículo se publicó 3  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Grupo Clarín controla los Medios en Argentina

La opinión del Periodista y Docente Universitario…
GARRITT GENETEAU
ggeneteau@yahoo.es

Los monopolios aparecieron en el campo de la industria y el comercio cuando la industrialización se hizo más competitiva. Los capitanes de la industria más egoístas, despiadados e implacables decidieron acaparar los negocios más rentables. En los Estados Unidos se denominaron ‘Trusts’ y el gobierno de ese país tuvo que intervenir para evitar que potentados como Rockefeller, Ford, Vanderbilt y otros siguieran monopolizando sus actividades en perjuicio del pueblo norteamericano y estableció los controles respectivos, pero la misma actitud no la han asumido otros gobiernos y aún subsisten monopolios aprovechándose de la feroz globalización que estrangula con sus tentáculos a la población de los países tercer mundistas.

En América Latina se destaca por su ferocidad un escandaloso monopolio que está haciendo imposible la libertad de expresión en la hermana República de Argentina.   Allí el grupo clarín es el todopoderoso señor que controla más de trescientas estaciones radiales, de Cable TV, dos canales de televisión y lo más peligroso, manejan unilateralmente el negocio del papel y distribuyen el mismo entre los diarios y revistas afiliados al grupo y por consiguiente, deciden que periódicos pueden circular y cuáles no.

Aparte de lo mencionado, el grupo tiene poderosos intereses en bienes raíces y muchos otros negocios. Con su monopolio atentan flagrantemente contra la libertad de expresión y lo más significativo, no hay gobierno que los detenga en su voracidad. Cuando la dictadura militar estuvieron plegados a los entorchados y ahora, en Democracia, son los que quieren decidir qué partido puede ganar las elecciones.

El grupo Clarín, amparado por gobiernos corruptos, impiden al pueblo argentino que ejerza su derecho a estar correctamente informado. ¿Y la Sociedad Interamericana de Prensa? ¡Bien gracias, y usted! Este organismo siempre ha estado de parte de los dueños de medios y les ha dado la espalda a los periodistas. Y como es lógico, el Clarín pertenece a la SIP.

En Panamá debemos mantener alerta para impedir la aparición de estos grupos monopolísticos que son los mayores cercenadores de la libertad de expresión, ostentando un poder, quizás más poderoso que los gobiernos. Aún estamos a tiempo para impedir la aparición de estos ‘Trusts’, lo cual es una cruel y nefasta manifestación del neo liberalismo despiadado y salvaje como dijera el Papa Juan Pablo II.

 

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<> Artículo publicado el 17 de noviembre de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/geneteau-garritt/

Una “Guerra Cambiaria” más preocupante de lo esperado

La opinión de…

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Gustavo A. Valderrama R.

Actualmente se cocina a nivel mundial lo que se denomina “la guerra cambiaria” y de hecho esta realidad podría impactar a las economías emergentes que han logrando grandes resultados, incluyendo a Panamá.   En la presente entrega deseo ampliar de un modo sintetizado esta dinámica y las cuatro amenazas potenciales que podrían impactar a la economía panameña.

En primer lugar, la guerra cambiaria, sin entrar en términos técnicos, se deriva del hecho de que países con grandes desequilibrios macroeconómicos tratan de impulsar sus exportaciones; para ello intervienen devaluando artificialmente sus monedas, haciendo que sus productos sean más baratos. Esto en condiciones normales sería equivalente a mejorar su competitividad. El problema es que si todos hacen lo mismo ningún país logrará los resultados esperados.

En segundo lugar, esta guerra cambiaria podría elevar el proteccionismo por medio de barreras comerciales y así protegerse de los fuertes déficits comerciales. Esta situación terminaría elevando los precios internos en cada economía.

Panamá, un país usuario del dólar, tendría fuertes desequilibrios, pues estaría comprando bienes con un dólar con menor poder adquisitivo; adicionalmente y producto de su fuerte expansión, elevaría sus necesidades de importación lo que generaría la temible inflación importada y un alza del déficit comercial.

En tercer lugar, el que las economías latinoamericanas hayan hecho sus deberes y sus resultados sean muy buenos incluye a Panamá, esto produjo que se elevara su calificación. Con su grado de inversión está recibiendo fuertes entradas de dólares que se acumulan en los bancos y está generando presiones y excedentes de liquidez a rendimientos muy bajos. Frente a esta situación el mercado interbancario, que es una fuente de ingresos sobre los excedentes de los bancos, se está haciendo costoso, y la situación de la economía internacional –con tasas muy bajas y protegiendo la entrada de capitales– les reduce las opciones para mover esos capitales y generar rentabilidad. Esto provoca que se den presiones hacia la expansión del crédito interno lo que generaría, a su vez, fuertes presiones inflacionarias internas.

En cuarto lugar, el 30% de la economía panameña depende de la exportación de servicios; el hecho de que exista una amenaza hacia el proteccionismo podría reducir el comercio internacional, lo que impactaría los ingresos que generan el Canal, la Zona Libre de Colón, los puertos, el turismo y todas aquellas actividades que generan ventas internacionales.

Actualmente, la economía panameña se encuentra en fase expansiva y es altamente probable que alcance un 7% de crecimiento al finalizar este año 2010. Ahora bien, desde nuestro punto de vista económico se deben tener políticas alternas para enfrentar estas amenazas que podrían afectar los planes de expansión del gobierno en el año 2011.

El hecho de que Panamá utilice el dólar como moneda de curso legal, nos hace estar sometidos a las decisiones de la tesorería de Estados Unidos y, de hecho, las presiones actuales sobre los precios están más asociadas a la política monetaria expansiva que está impactando en el poder adquisitivo del dólar, no a la inflación per se (aunque parece, no es lo mismo); Panamá, un importador neto de materias primas, bienes para el consumo y de capital, no tiene muchas opciones. Desde nuestro punto de vista, el Gobierno está haciendo lo correcto con el agresivo plan de expansión en infraestructura dada la coyuntura, aunque aún debe mejorar la ejecución del presupuesto y debe aprovechar las bajas tasas para intercambiar la composición de la deuda internacional y colocarla en deuda interna; esto mejoraría las presiones de los bancos ante un exceso de liquidez y bajos rendimientos.

Por otro lado, debemos tener políticas alternas sobre aranceles de bienes de importación, que podría impactar fuertemente en la inflación, y estudiar la posibilidad de que el déficit fiscal sea más alto al planeado, producto de la pobre coyuntura internacional.

Es un hecho, la globalización está haciendo que el riesgo sea un tema sistémico y no un hecho aislado de ciertas economías, para ello hay que tener planes alternos cuando las cosas que van bien podría empezar a alejarse de nuestras expectativas. ¡Estaremos pendientes!

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<> Este artículo se publicó el 28  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/valderrama-r-gustavo/

Rebelión en la granja

La opinión de…


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Alberto López Tom

Decía Orwell que todos los animales son iguales, pero unos más que otros. La idea de la globalización parecía buena en teoría para los animales iguales, los países industrializados podrían comprar materia prima de los países menos desarrollados a precios más bajos, podrían usar su mano de obra barata para ensamblar productos y luego podrían vender a esos mismos países pobres (los animales menos iguales) los productos terminados, ampliando así el mercado de consumo para las industrias de los países ricos.

Tan bueno era el plan, que se puso inmediatamente en acción, se creó la Organización Mundial de Comercio y todos los países fueron directa e indirectamente forzados a participar de este nuevo plan, que traería bienestar a la economía mundial, claro, siempre teniendo en cuenta que unos eran más iguales que otros.

Lo que los países ricos no anticiparon, es que con la globalización los capitales que hasta entonces se encontraban secuestrados en sus respectivos países fueron traspasando fronteras hacia jurisdicciones que les ofrecían mejores condiciones.

De esta forma se cerraron centros de venta y atención a clientes en países ricos y se instalaron call centers en países como Panamá, donde incluso no importaba el costo de capacitar a la mano de obra y enseñarle a hablar inglés. El capital no es fiel ni leal, es oportunista, las transnacionales movieron sedes regionales, reubicaron ejecutivos, movieron fábricas, centros de almacenaje y distribución a países que les representaban no solo economía en su producción, sino sustanciales ahorros gracias a regímenes legales impositivos más favorables.

Lo que iniciaron las grandes empresas creó un efecto cascada que fue paulatinamente alcanzando empresas de menor tamaño y luego hasta particulares y jubilados que buscaron mejores países donde pasar sus inviernos o su vejez, donde sus ahorros o jubilación les rindiera más, sin importar gastar sumas que consideran razonables por bienes raíces que luego podrán vender obteniendo una razonable plusvalía.   ¿No es esto lo que querían los países ricos? Por supuesto que no, la idea no era esa, y surge entonces la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OECD, por sus siglas en inglés), un cluster inicialmente de países europeos, que luego incorporó a sus aliados industriales en otras latitudes. Destaca el hecho de que ningún país africano es miembro de la OECD y de Latinoamérica sólo México y Chile.

La OECD se atribuyó por designación propia el derecho decidir a qué países tenían regímenes legales que consideraban “justos” y cuáles debían ser señalados como paraísos fiscales. Debo destacar el hecho de que la Ley de Sociedades Anónimas de Panamá data de 1932 y no es hasta el advenimiento de la globalización y la OECD que se critica la misma en foros internacionales. Igual ocurre con el centro bancario panameño, en sus inicios criticado por ser un supuesto centro de lavado de dinero del narcotráfico. Ahora que se ha demostrado que los narcotraficantes blanquean sumas mucho más grandes en Suiza, Estados Unidos y otros países de la OECD, se le critica simplemente por recibir depósitos de personas y empresas que supuestamente evaden impuestos.

La OECD criticó a Panamá y la colocó en su lista gris, por el hecho de tener un sistema impositivo territorial (que desde inicios de la República nunca fue problema, sino hasta ahora), por tener un régimen legal que consideraban cerrado y no cooperador y por no tener tratados de naturaleza tributaria con ningún país.

Panamá emprende correctamente acciones para contrarrestar estas medidas discriminatorias e inicia la campaña para negociar y firmar al menos 12 acuerdos de naturaleza tributaria con otros países, para así cumplir con las exigencias de la OECD. Estos tratados han sido enfocados a evitar la doble tributación, más que al intercambio de información tributaria. Sobre este punto no profundizaremos más allá de señalar que es la estrategia correcta, pues siendo el sistema impositivo de Panamá de naturaleza territorial, de nada nos sirve información de sociedades que aunque sean panameñas, generen ingresos fuera de Panamá.

En Singapur, a finales de septiembre se reunió el comité revisor de la OECD y se concluyó que las medidas adoptadas por Panamá y Bostwana no son sustancialmente significativas para excluir a dichos países de la lista gris. Resulta ser ahora que la exigencia de los 12 tratados no es suficiente, sino que deben ser 12 tratados a satisfacción de la OECD, una nueva excusa para mantenernos con el estigma de paraíso fiscal, no obstante varios de estos tratados han sido firmados con países que son miembros de la OECD.   ¿No es esto un claro contrasentido?

Los países desarrollados se han vuelto muy eficientes en imponer condiciones y criticar a los demás, pero mientras exigen que Panamá mejore su déficit fiscal, países como Inglaterra despliegan un abrumador 11% de déficit y EU, alrededor de 10.5%, de acuerdo a datos de la propia OECD.

Me pregunto: ¿Por qué aún cuando los países miembros de la OECD no hacen más que buscar la forma de destruir nuestro sector financiero y de servicios, nuestro país les permite participar en importantes licitaciones y adjudicarse contratos multimillonarios, particularmente aquellos relacionados con el Metro, la expansión del Canal y otros proyectos que se adelantan? ¿No debemos aplicarles un poco de su propia medicina, al final de cuentas, no somos todos iguales?

 

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<> Este artículo se publicó el 23  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.