Agua, una crisis de gobernabilidad

La opinión de…

 

Federico Meléndez Valdelamar

Sobre la crisis del agua en Panamá se han elaborado muchos artículos en su mayoría muy orientadores desde el punto de vista técnico, por lo que no vamos a volver a repetirlos para adentrarnos en otros puntos vinculantes que no podemos descuidar.

A manera de referente general, la Organización de Naciones Unidas (ONU) calcula que para el año 2025, mil 800 millones de personas vivirán en regiones afectadas por una escasez absoluta de agua, entre otras causas, debido al crecimiento demográfico, la contaminación y las manipulaciones del territorio.

Lo peor del asunto es que los pronósticos para el futuro no son nada halagadores; el planeta posee agua constante, pero sufre de estrés hídrico, “el consenso sobre el particular sugiere que pesa más la mala gestión sobre el recurso que la propia escasez como tal”.

Panamá no escapa a esta percepción; en el pretérito cercano los panameños acostumbrados a derrochar el agua (se vanagloriaban de tener la mejor del mundo), pero vivieron una pesadilla en la ciudad capital (un millón y medio de habitantes) que se inició el 8 de diciembre de 2010, cuando las lluvias provocadas por el fenómeno de La Niña dejaron serias inundaciones y provocaron, también, que el lago Alajuela, que abastece de agua a la planta potabilizadora de Chilibre, registrara históricos grados de turbiedad, lo que puso en evidencia la incapacidad de la institución para poder tratar adecuadamente el vital líquido.

El hecho ocurrido dio inicio a un caudal de especulaciones, algunas se validaron recientemente cuando una auditoría encomendada al ingeniero colombiano Jorge Arboleda Valencia en 2009 (La Estrella 2/2/2011) encontró más de un centenar de fallas en la que se advertía la actual crisis, que tiene su génesis en la administración “de la mandataria Mireya Moscoso, cuando se decide licitar la ampliación de la planta potabilizadora de Chilibre, por 48 millones de dólares, que ganó la empresa británica Biwater, cuyo contrato se concretó en julio de 2003”.

Según se desprende de la auditoría, la empresa que construyó la nueva planta y rehabilitó la vieja, dejó más de 112 reparaciones sin terminar e incumplió otros trabajos y suministros.

En la ciudad capital, la incertidumbre de la población no ha perdido vigencia por lo que pueda pasar en abril próximo, cuando las lluvias estén de regreso; por lo pronto, los comerciantes y vendedores de agua embotellada están felices por el incremento en las ventas del vital líquido, negocio al que ya las autoridades de salud le tienen el ojo puesto por la desfachatez de algunas empresas en no cumplir con las normas sanitarias requeridas.

Si no se resuelve este problema con una visión de agenda de Estado, la ciudad de Panamá pudiese entrar en un escenario de “estrés hídrico” de impredecibles consecuencias.

<>
Este artículo se publicó el 6 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

Barrer bajo la alfombra

La opinión de…

Marcos A. Mora

Luego de mi último artículo, me había propuesto no tocar más el tema del Idaan ni el de la crisis del agua que aún continúa, pero veo que será imposible cumplir dicha promesa. Con la renuncia del director, Manuel González Ruiz, se presentan nuevas interrogantes.   Manolo, como le conozco, tuvo sus méritos al frente de la institución de los que el principal fue el haberse negado a recibir como concluidos los trabajos realizados por Biwater en la planta Federico Guardia.

Esto obligó a un arbitraje, acción poco común en las contratacionespúblicas, en la que el contratista fue obligado a asumir una serie de obligaciones, las que desgraciadamente significaron presiones diplomáticas y políticas para el director. Ello originó que incluso el señor Presidente sugiriera que la ACP se encargase del mantenimiento de la planta, a lo que en un artículo señalé que me parecía un insulto para el director. Posteriormente, el ministro del Canal ha asumido prácticamente la vocería del Idaan, cuando no es técnico en la materia ni conoce el tema. El gran desacierto de Manolo fue no renunciar en ese momento. Con su presencia y argumentos, para barrer la realidad bajo la alfombra, contribuyó a hacer creer a la comunidad que la crisis del agua estaba en la turbiedad, luego en dosificadores y, posteriormente, en sedimentadores.

Hace poco, el ministro del Canal dijo que la producción de agua se estaba normalizando en 180 mgd (millones de galones diarios)   y allí está el error.

Posteriormente, en una entrevista por televisión, el 2 de febrero, el mismo funcionario aceptó que el contratista tenía que hacer producir los 250 mgd señalados contractualmente y hacer una serie de mejoras y aportaciones a los procesos. Lo anterior confirma lo que por tanto tiempo hemos señalado.   El verdadero culpable de lo que hoy sufre el pueblo panameño y por lo que ha tenido que hacer grandes desembolsos no contemplados e, incluso, exponerse a una situación de insalubridad inimaginable, es la empresa contratista Biwater que tenía la obligación contractual de clonar la planta existente de 125 mgd y duplicarla a 250 mgd. Debía actualizar equipos en la planta existente y dotar de equipos vitales de reserva.

Para dejar constancia histórica del llamado de atención que hice en relación a la crisis que se veía venir, presento algunos extractos del artículo: “Nos debe preocupar el Idaan”, publicado en este mismo diario el 7 de octubre de 2009.

Al Presidente… “Si bien pareciese animarle muy buenos propósitos en la acción de traspasar la operación y mantenimiento de la planta estrella del Idaan, la potabilizadora Federico Guardia Conte, de Chilibre, estimo que la fiebre se está buscando en la sábana y no en el enfermo”.

“Se alega, según los diarios locales, que la producción que brinda la empresa Biwater oscila en el orden de los 180 mgd (millones de galones diarios) cuando se comprometió a lograr contractualmente 250 mgd y en las actividades de operación y mantenimiento ofrece los químicos y otros insumos al doble del precio que le vende a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), porque el Idaan demora el pago. En base a lo anterior me atrevo a señalar que Panamá es uno de los pocos países en donde los pájaros le tiran a la escopeta”.

“Biwater incumplió de manera flagrante y demorada un contrato para la ampliación y rehabilitación de la referida planta, donde básicamente se rehabilitaba la existente de 125 mgd y se ampliaba otra similar de 125 mgd. El periodo contractual, hasta donde tengo entendido, se tuvo que prorrogar mediante adendas de una manera increíble. Este proyecto, como otros de valores extremadamente costosos, se realizó sin una firma especializada en inspección y supervisión de las obras”.

“Según un Informe de Proyectos de Inversión en Ejecución del Idaan, actualizado al 30 de septiembre de 2008, las actividades de ampliación habían avanzado 99.3% y las de rehabilitación 85% y un avance ponderado de 95%. Estos números a mi real entender no se compaginan con la realidad que hoy se discute”.

“¿Cómo es posible que una empresa tenga la osadía de incumplir el 28% del objetivo principal del contrato que es producir 250 Mgd y todavía tener el descaro de vender los químicos e insumos al doble del precio y como castigo, lo que visualizamos, es traspasar los temas de competencia del Idaan a la ACP?”.

“El Idaan siempre operó y mantuvo esa planta emblemática, lo que para mí es un golpe a la nueva administración de Manuel González Ruiz quien, sin ser ingeniero sanitario, estimamos que con los asesores que dispone puede realizar dichas tareas. Aprovecho la ocasión para solicitarle al Gobierno y al Idaan, en particular, que aclaren las interioridades de este contrato que tiene muchas deficiencias e inconsistencias”.

Este fue nuestro aporte y el de este diario a la actual crisis, hace casi año y medio.

<>
Este artículo se publicó el 8 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es nuestro.

¿Qué está pasando con el agua?

La opinión de…

Álvaro Aguilar

La crisis del agua en la ciudad de Panamá, lejos de terminar, ha empeorado en la última semana para miles de panameños. Desde que la semana pasada, el ministro de Asuntos del Canal, Rómulo Roux, anunciara que el agua es potable y se puede beber, la crisis se ha agudizado para aquellos lugares donde no tenemos agua desde el 8 de diciembre.

Vivo desde hace seis años en Villa de las Fuentes No. 1, barriada que nunca tuvo problemas de agua antes de que se iniciara esta crisis, pero que durante los últimos 57 días ha estado sin agua, no llega ni de día ni de noche. La forma de sobrevivir en el edificio donde vivo es acumulando la poca agua que nos traían los camiones cisterna del Idaan en el tanque de reserva del edificio para ser utilizada durante una hora al día, dividido en 30 minutos a las 5:30 a.m. y 30 minutos a las 7:00 p.m. Pero desde que el agua es “potable” el centro de distribución de agua que había montado el Idaan en la vía al puente Centenario, frente a la Universidad Tecnológica, ha disminuido la cantidad de camiones para distribuir el agua en por lo menos un 75% y los fines de semana nos han dicho que solo tienen dos camiones.

Esto ha provocado que los más de 20 edificios y las más de 3 mil personas que vivimos en el área pasemos días enteros sin una gota de agua, lo que es peor, se ha convertido en una espera impaciente por los camiones que nunca llegan y que las pocas veces que aparecen todos los vecinos suplican a los conductores que les traigan agua a sus edificios, incluso hacemos múltiples viajes al centro de distribución para anotarnos en una lista levantada a mano que deja en evidencia que no existe ningún sistema de distribución uniforme o coherente que nos ayude a sobrellevar esta infinita crisis, o lo que es peor, hace levantar sospechas de que la distribución de los pocos camiones cisterna está siendo controlada por influencias o “propinas” (por decirlo en buenos términos) para lograr que el agua llegue hasta los edificios.

Desde el punto de vista técnico, se hace inexplicable que habiendo bajado el lago Alajuela su turbiedad a 25 unidades nefelométricas aún la planta potabilizador de Chilibre se mantenga entre el 60% y 70% de producción, con tan solo cinco bombas activas, según el último reporte que leí en un periódico.

Como ninguna autoridad ha salido a dar la cara durante esta semana, sospecho que la situación ha empeorado, toda vez que los tanques de agua del edificio donde vivo se llenaron con agua proveniente de la tubería del Idaan durante tres madrugadas que llegó el agua por una hora, pero eso pasó la última vez hace nueve días, así que, sin lugar a dudas, la situación tiene que haber empeorado, porque no recibimos ni una gota de agua por la tubería desde entonces.

El lunes 31 de enero y el martes 2 de febrero el Idaan solo se limitó a anunciar en los medios que la sectorización continuaba, publicando que había agua en Villa de las Fuentes No. 1 desde las 8:00 de la mañana por 24 horas, esa afirmación fue totalmente falsa e irresponsable, no recibimos ni un metro cúbico de agua, personalmente leo el medidor de agua del edificio todas las noches y no se ha movido en los últimos nueve días.

El problema de la planta potabilizadora de Chilibre tiene dos componentes, el primero la turbiedad del agua que parece haber sido resuelto y el segundo el volumen de producción del agua tratada que se mantiene con el mismo porcentaje que el inicio de la crisis.

Parece que de este último problema nadie se acuerda, porque no he visto a nadie del gobierno dando informes en los últimos días. Por este medio solicito a las autoridades que le den a este caso toda la seriedad que se merece, miles de panameños entre ancianos, adultos y niños estamos sin agua, que sin ser alarmista es indispensable para vivir.

Esta es la realidad de sectores como Don Bosco, Villa de las Fuentes, El Dorado, El Avance, La Gloria de Bethania, entre otros. Que alguien nos diga la verdad y conteste a la pregunta ¿Qué está pasando con el agua?

<>
Este artículo se publicó el 5 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Servir, una oportunidad

La opinión del Doctor y Miembro del Club Rotario…

Carlos Vásquez

La tentación del hombre es tratar de vivir en lo superficial de sí mismo. La tendencia es que todo sea “light”, por lo que aquello que lleve a la interioridad es mal visto, es propio de personas desubicadas con la realidad. Muchos cierran los ojos, aprietan el paso, tratando de escapar de sí mismo, buscando refugio en lo material, ídolos de barro, en personas famosas, tratando de evadir el vacío existencial.

Un hombre escapista no ama; no puede amar porque se busca solo a sí mismo; cuando opta por buscar a los demás, lo hace solo por interés y para encontrar refugio a sus inseguridades.

Vivir de esta manera genera un mundo escaso de amor; la vida se torna insulsa, con cantos de sirena y senderos errados. La sociedad ofrece una vana ilusión; el trabajo se vuelve esclavizante, se transforma en escape del desamor; la familia para qué, su estilo tradicional es un impedimento y sus valores “obsoletos”; el matrimonio ya no es la unión de un hombre y una mujer, sino cualquier cosa, menos lo que debe ser, una relación de amor.

La crisis que se vive es producida por la evasión; se busca escapar de si mismo, no se soportan y los demás, son enemigos. Es necesario hacer un alto y reflexionar hacia dónde se lleva a la humanidad. Entremos en nosotros mismo para reencontrarnos, descubrir que somos humanos, hechura de Dios y dignos de ser amados. Cuando redescubramos esa capacidad de amar podremos dar de nosotros mismos. Amar es una palabra corta, pero profunda en significado.

No importa la profesión, siempre existe la oportunidad de amar. Con solo decidirse a actuar con amor, esto sería factible. Optar por servir enfocados en el amor, implica mucho sacrificio, renuncias; pero si se tiene en cuenta que al servir con alegría encontraremos una oportunidad para crear amistad, el efecto haría que se enriqueciera la vida y, sobre todo, le da sentido y nos hace útiles y dispuestos a dar de si antes de pensar en si.

Esta manera de amar, sin condiciones, sin llevar la cuenta del bien que hacemos, ni de los males que recibimos, no es tarea para pusilánimes, pero si se deja el egoísmo tan arraigado en la naturaleza humana y se decide ir hacia lo desconocido, se recibirá amor como recompensa. Quizás al principio se experimente soledad, al ver que son pocos los que se entregan de esa forma, pero no importa, sigan adelante y verán como se motivan los demás compatriotas.

<>Artículo publicado el  27  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La mejor agua del mundo

La opinión de…

 

Arturo Rebollón Hernández

Érase una vez un país donde sus habitantes solían ser alegres y confiados de que tenían en sus casas, directamente del acueducto, la mejor agua del mundo, era barata, limpia, insabora, incolora, libre de bacterias, que parecía bajada de un manantial del mismo cielo y era la admiración de los viajeros provenientes de cientos de países donde el disfrute de este privilegio no alcanzaban ni a imaginar.

Aquellos mismos habitantes desconocían la procedencia, cuidados ni el amor que se requerían para mantener la fuente de aquella agua maravillosa y la descuidaron, abusaron de la cuenca que la recogía, la deforestaron, la potrerizaron, la poblaron y enviaron desechos al río que encauzaba esa agua, las autoridades que tenían entre sus funciones la preservación del medio ambiente, con una negligente e insípida presencia fueron incapaces de verificar el cumplimiento de los controles más elementales.

Ante tanto desdén y desprecio por el beneficio sin par que había otorgado a sus habitantes y cuando nadie lo esperaba, la madre naturaleza descargó su furia y tiñó de lodo aquella prístina agua, utilizando todos los residuos que las depredaciones de los propios habitantes y beneficiarios habían provocado en aquella cuenca otrora origen de agua pura.

El flujo incontrolable de desperdicios, sedimentos de erosiones, hizo sentir a estos habitantes una total indefensión al ver contaminado el cuerpo de agua donde funcionan las tomas de agua, totalmente tupidos los filtros con los residuos de fino lodo en suspensión como nunca antes había ocurrido.

El caos fue generalizado, el agua barata y pura de repente dejó de serlo y tuvieron que descender del cielo donde vivían sin saberlo y enfrentar los problemas cotidianos de escasez y contaminación del agua que sufren los otros mortales en el resto de los países.

El agua irrisoriamente barata y pura quedará para la historia, porque ha pasado más de un mes y no se ha podido solucionar el problema y como una crónica anunciada presagia futuros eventos similares en la próxima estación lluviosa, lo cierto es nunca más se podrá dar por descontado la pureza de su agua.

Si no se toman medidas preventivas urgentes; si las autoridades se decidieran a hacer su trabajo, a ubicar los orígenes y causas de estos deslaves de lodo y obligar a los propietarios o usuarios de esas tierras a mitigarlos, a arborizar lo que deforestaron, a retirar las viviendas a las orillas del río aguas arriba, solo entonces podrían devolver la esperanza en ese país de los cuentos de volver a disfrutar de una agua barata, pura y confiable.

Cualquier similitud con un país llamado Panamá es mera coincidencia.

<>
Este artículo se publicó el 25  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La cuenca del Chagres, una muerte anunciada

La opinión de…

Eduardo A. Esquivel R.

Decía hace poco el director del Idaan, el ingeniero González Ruiz en un programa de televisión, que nadie había previsto los niveles tan altos de turbiedad del lago Alajuela, y que esta se debía exclusivamente a las fuertes lluvias caídas a principios de diciembre, y no a la deforestación de la cuenca del Chagres. La falta de repuestos básicos como los dosificadores también se debe a la “turbiedad” administrativa de los responsables.

Realmente esto no es cierto, respecto a las lluvias; numerosos artículos nacionales e internacionales advertían de las lluvias excepcionales que caerían en Panamá y otros países producto del cambio climático. Además, la situación crítica de contaminación/erosión del lago Alajuela, fuente de agua de la potabilizadora de Chilibre, se conoce desde hace décadas. Recuerdo que cuando los norteamericanos todavía administraban el Canal, estos advirtieron que los niveles de bacterias fecales (coliformes) del lago Alajuela estaban casi 100 veces sobre lo normal, debido a la intensa colonización y actividades agropecuarias en la cuenca del Chagres.

El lago Gatún se encuentra en una situación similar, aunque menos notable debido a su extensión y volumen. Hay que recordar que el río Chagres nutre tanto al lago Alajuela como al lago Gatún, o sea que el agua contaminada es la misma. Es evidente que la enorme erosión de la cuenca del lago Alajuela se debe a la deforestacion sin control, a la colonización y actividades agrícolas en toda la ribera del lago, inclusive a la reforestación con especies exóticas como la teca, que favorecen la erosión superficial de los suelos.

Pronto no será necesaria una “lluvia como no se vio en 200 años” para elevar la turbiedad del agua del lago a límites catastróficos para la potabilizadora, sino una lluvia normal tendrá el mismo efecto, debido a la ausencia de capa vegetal protectora.

Hace ocho años publiqué en este diario un artículo titulado La cuenca del Chagres, crónica de una muerte anunciada (28/3/2003), que cito textualmente, pues la situación sigue igual o peor: “Que se está dejando que nuestras fuentes naturales de agua potable se deterioren para beneficiar el pingüe negocio de las embotelladoras de agua y las plantas potabilizadoras privadas que están en proyecto. Y que se zancadillea todos los proyectos del Idaan por la misma causa. Esto sería, más que un “juega vivo”, un hecho criminal.   Y es vergonzoso que haya supuestos científicos panameños respaldando, por comisión u omisión, estas sinvergüenzuras”.

Para terminar, basta con citar textualmente el acertado editorial de La Prensa del 2 de marzo pasado: “Es evidente que la aplicación de todos los planes preparados para evitar el deterioro y revertir los daños causados a la cuenca no están produciendo los resultados técnicos enunciados.   Son meras palabras que se lleva el viento y chorros de fondos públicos que se derrochan para sostener una burocracia gubernamental ineficiente… Más claro no canta un gallo”.

<>
Este artículo se publicó el 24  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Autodescalificación presidencial

La opinión de…

 

Roberto Arosemena Jaén

Históricamente, somos un estado presidencialista.   Es un invento estadounidense con más de 234 años de efectividad. Ese invento expresa el dicto aristotélico “que mande uno”.   Es la conclusión de su metafísica, o el esfuerzo enorme de explicarse el funcionamiento del mundo como algo ordenado y no caótico.

No obstante, en Panamá el presidencialismo está en crisis.   Es algo caótico. Todo lo caótico produce una crisis humana. Toda crisis se resuelve cuando la causa perturbadora desaparece. La crisis de la crisis de gobernabilidad es que todos saben que la causa debe desaparecer, pero nadie sabe ni cuándo ni cómo.

El presidencialismo panameño se ha descalificado intempestivamente desde que el gobierno del Cambio ganó las elecciones.   El jefe del Cambio ha sabido hacer suyo lo que establece la Constitución.   “El presidente de la República es responsable por sí mismo del “orden público”, del “nombramiento de los ministros” y de la “coordinación de la administración pública”.   Si los servicios públicos están deteriorándose el único responsable es el señor Presidente de la República.

Recientemente, Ricardo Martinelli ha ratificado que él es el que manda y seguirá mandando: “hasta junio del 2014. La soga de la crisis, el mismo se la ha colocado en el cuello.

No hay, fuera de Ricardo Martinelli, ningún causante de la crisis. Es decir que un esquema que se diseñó para el buen gobierno, tanto al nivel pragmático de Estados Unidos como al nivel filosófico de los clásicos griegos, hoy expresa la deriva de servicios públicos ingobernables y deteriorados.   Si la Presidencia no funciona en un régimen presidencialista, la nación se paraliza y la autodesestabilización crece exponencialmente.

Esta situación de crisis la ha denunciado con valentía cierto sector de la sociedad civil. La diferencia entre la denuncia de que el señor Martinelli se está haciendo dueño del aparato del Estado y de los Órganos del Estado y mi denuncia del fracaso del sistema presidencialista en Panamá es que la sociedad civil piensa que el problema es el “estilo autoritario” –Mauro Zúñiga lo califica de “fascista”, mientras que este artículo afirma que el problema es el presidencialismo.

El porrismo y el chiarismo, Torrijos-Noriega, Pérez Balladares y ahora, Ricardo Martinelli Berrocal manifiestan la perversión del presidencialismo panameño. Tanto la Constitución liberal como la actual torrijista reformada hacen de los poderes públicos “marionetas del poder ejecutivo”.   Se puede decir que nada ha hecho Martinelli que antes no hizo Porras o Pérez Balladares.   Ni el Ministerio Público ni la Corte Suprema de Justicia ni los diputados ni el presupuesto nacional han sido tan supeditados a Martinelli como lo fueron en los días de Porras y Pérez Balladares.

Somos un estado sometido al presidencialismo que se hace sentir caóticamente cuando nos toca un presidente fuerte o una fuerza pública presidencialista.   La ciudadanía es débil porque no existe un aparato estatal en manos de servidores públicos de carrera con capacidad e idoneidad moral e intelectual ni partidos políticos coherentes y fieles a unos determinados principios.

Tampoco existe una sociedad civil con una empresa privada nacional interesada en el funcionamiento democrático del Estado.   Por el contrario, el sector privado transnacional se complace en regalías, tráfico de influencia y lucha para no ser fiscalizada ni rendir cuenta de las inversiones megamillonarias que se le encomiendan. Tampoco se tienen gremios y sindicatos autosuficientes frente al Gobierno y a los empleadores. No se genera conocimiento desde las universidades ni se proporciona a la sociedad ni al estado profesionales decentes, revestidos de ciencia, creatividad y sentido ético y cívico.

Frente a estas carencias políticas y culturales la crisis del presidencialismo es un pretexto de quítate tú porque vengo yo. Las expectativas ciudadanas se precipitan en la indiferencia, el oportunismo y en la espera mágica de que las presiones de Estados Unidos y la Banca Mundial se harán sentir poco a poco. Además, aparece el fantasma y la ilusión del caudillo por venir.

<>
Este artículo se publicó el 22  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.