Alcanzando la docencia integral

Alcanzando la docencia integral

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Vielka Patiño de Murgas
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A menudo escuchamos a los padres de familia asegurar que algunos colegios, principalmente los particulares, utilizan mejores métodos de enseñanza que garantizan un buen fundamento para el desempeño de sus hijos. Desde luego, es importante destacar que en muchos colegios se cuenta con herramientas que hacen más eficiente la enseñanza, si lo comparamos con otros. Aunque esta es una realidad a la que nuestros gobernantes se enfrentan, no debe ser un impedimento para que nosotros los docentes brindemos una educación de calidad.

Hoy el docente se convierte en un luchador contra la delincuencia, la falta de valores, de instrumentos que facilitan la docencia y, sobre todo, contra el cansancio y desgaste físico propio de lo que exige la profesión más linda del mundo: enseñar. Este reto lo hemos asumido con valor y gallardía, tratando de obtener por todos los medios una docencia integral, que puedo definir como aquel docente completo, que diariamente se reinventa y busca actualizarse con técnicas y estrategias de enseñanza que le puedan ayudar a tener estudiantes cada vez más completos. Consiste en formar con altos valores morales a los que en un futuro tomarán las riendas de nuestro país. Para tal cometido es imprescindible que nosotros los educadores y educadoras nos veamos en el espejo de la honestidad, para afianzar nuestras habilidades y destrezas docentes.

Las siguientes preguntas nos ayudarán a examinarnos a conciencia y así, mejorar nuestra calidad: ¿Demuestro, por mi forma de vestir, que la profesión la llevo por dentro, aun cuando me encuentro en actividades cotidianas fuera del aula de clases?

En cuanto a mi forma de expresarme, ¿uso un lenguaje agradable y edificante dentro y fuera del aula de clase? ¿Cambiaría la imagen que tienen mis alumnos o compañeros de trabajo, vecinos e incluso mis familiares si tengo hábitos que atentan contra mi dignidad y la de los demás?

Sobre nuestra misma profesión como docente, ¿Son mi principal objetivo las calificaciones o que los estudiantes dominen los mayores conocimientos posibles de acuerdo a su nivel de aprendizaje? ¿Fomento en mis estudiantes artes como la oratoria, la poesía, la pintura, la música e incluso les hago ver la importancia de los deportes? Estas y otros preguntas nos ayudarán a todos a crecer como profesionales, lograr los cometidos deseados, tener satisfacción personal y profesional.

Lo más importante de todo es mantenernos actualizados, a través de seminarios, diplomados, posgrados y maestrías, adquiriendo conocimientos y experiencias de nuestro facilitadores universitarios a quienes debemos ver como oráculos de sabiduría y a quienes les debemos respeto.

Para finalizar, puedo decir con seguridad que el éxito docente lo determinamos cada uno de nosotros con una buena actitud positiva, y cuando hayamos escalado y conquistado esta “montaña”, veremos desde la cúspide otros retos que afrontar.

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Publicado el 12 de junio de 2009 en el diario La Prensa

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