El Canal de Panamá, un tajo abierto de minería

La opinión del Licenciado en Comunicación Social, Relaciones Internacionales y Docente Universitario….

Carlos E. Salazar M.

El Canal de Panamá, un tajo abierto de minería


Panamá es un país privilegiado, su ubicación estratégica sumada a su estrechez entre los océanos propició diversos intentos en distintas épocas de su historia, para el análisis, el estudio y finalmente la construcción de un canal interoceánico a través del istmo.

Ya en el avanzado siglo XIX y luego de excavar el canal de Suez, el ingeniero Fernando de Lesseps presentó, su proyecto de construcción del Canal de Panamá.  Precisamente, durante la construcción del Canal se removieron más de 183 millones de m³ de material originalmente excavado, cantidad esta de roca y tierra que solamente se puede excavar utilizando tecnología y experticia de minería. Cuando hacemos las comparaciones de la cantidad de trabajo y de material excavado en el corazón del Istmo de Panamá, nos preguntamos, ¿Adónde está el drenaje ácido que según los abogados y arquitectos convertidos en Gurúes del falso ecologismo, alegan se genera, al exponer grandes cantidades de material pétreo a la meteorización (lluvia), porque en el Corte Culebra, precisamente se expuso al excavarse esta gran cantidad de material, no solamente a la precipitación tropical de Panamá, sino, que se inundó con un lago (en su momento el lago artificial más grande del mundo), el cual según los apocalípticos, debería ser de ácido sulfúrico, qué barbaridad.

La obra de ingeniería más portentosa de principios del siglo XX, no es más que una mina a cielo abierto, por sus características, por el propio tajo que es visible, ahora más con la expansión, el cual no se diferencia en nada al tajo del sitio de mina de Petaquilla Gold y como aquél, no responde a las características de roca sulfurada, condición sine quanon, para la generación del cacareado drenaje ácido.

Las máquinas utilizadas en el canal de Panamá y un gran número de trabajadores que participaron en esta colosal obra, que seguramente no se habría podido construir hoy en día por el sabotaje que de oficio y por negocio realizan tantos y tantos necios que se atreven a hablar de temas de los cuales no tienen la más remota idea y lo peor, tienen luz verde en la gran mayoría de los medios de comunicación del país, algo de lo que me congratulo, porque así nos da la oportunidad de aclarar sus mentiras, cada vez que hacen alarde de su extenso desconocimiento de los temas de geología, mineralogía y minería.

Claro que técnicamente hablando, el Canal de Panamá es sin duda un gran logro de la ingeniería moderna, realizando exactamente los mismos trabajos que se proyectan en una mina a cielo abierto, claro está sin incluir los procesos posteriores de lixiviación. Todo el trabajo de perforaciones, las cuales se llenan con explosivos para volar la roca y la dura arcilla. El uso de palas a vapor (entonces) y hoy a combustible para excavar el material y su colocación en vagones del ferrocarril, hoy en cintas transportadoras, para ser acarreados hacia los sitios preestablecidos para su disposición.

Muchos disfrutan hoy de la zona turística de Amador y el famoso “causeway”, pues ese es el material pétreo que se excavó con tecnología minera en el corte culebra y sirvió para realizar este relleno y otros sectores de Balboa en Panamá.

Descargadores, esparcidoras, máquinas cargadoras de rieles, grúas, ferrocarriles, camiones de volquete entre muchos equipos de minería, fueron y continúan siendo algunos, de uso fundamental en los trabajos de ampliación, hoy por ejemplo tienen primacía, la prevención de deslizamientos y las medidas de seguridad en los programas de gestión de la prevención, concatenadas en la actualidad con la salud ocupacional y la gestión ambiental.

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Publicado el 20 de septiembre de 2009 en el diario El Panamá América; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Los neofariseos del ambientalismo II

La opinión de…


Carlos E. Salazar M.
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Los neofariseos del ambientalismo II

Panamá es un país bendecido, tenemos, por encima de todas las cosas un excelente recurso humano, claro que siempre existen excepciones a la regla. Pero entre nuestra situación geográfica, nuestra historia, corta pero rica, desde la Castilla del Oro hasta la convivencia con los hermanos colombianos y luego la presencia de los norteamericanos, sazonados con la sabiduría china, india, indígena, hebrea, árabe, italiana, griega, en fin, construimos un gran país.

Seguimos construyéndolo, con un desarrollo integral, en el que no se puede desperdiciar nada de nuestros recursos, grandes, aunque en un limitado territorio.   Por esto crecemos hacia arriba, así, vemos cada vez más rascacielos, también construirán un metro, completamente divorciado de las inseguridades de los precios del petróleo, por eso pugnamos por una rebaja en los productos de la canasta básica, para lo cual, deberemos ahorrar en costos de energía, con el uso de nuestro recurso hídrico, el mismo que nos permite tener por casi un siglo de funcionamiento, nada menos que un canal de agua, que consume agua.

Todo este auge, que nos convierte en un país de verdad, con mejoramiento de la calidad de vida para todos los panameños y decimos para todos, porque no le podemos negar el derecho a recibir educación a aquellos niños que por la providencia, nacen en áreas de difícil acceso y por eso no tienen escuelas, por aquellos panameños que por vivir en áreas montañosas, no cuentan con servicios elementales de salud, siendo que solamente los visitan para adoctrinarlos ideológica o religiosamente, para sumirlos más y más en la pobreza y la ignorancia(los dos principales problemas ambientales de Panamá), porque en Panamá el que no tiene carreteras ni caminos de penetración, a muy poco podrá aspirar para sí mismo y para sus generaciones futuras; pero nadie se acuerda de ellos para implementar programas ni proyectos de desarrollo, de producción de transición hacia una mejor calidad de vida.

Si seguimos prestándole atención a estos neofariseos del ambientalismo, o como los denominó el veterano periodista Juan Carlos Tapia, falsos ecologistas, apoyados por algunos “periodistas ignorantes”, la frase también es del señor Tapia, continuaremos registrando un producto interno bruto, sin la capacidad de afrontar todas las necesidades, por la necedad de sabotear cuanto proyecto desarrollista se proponga; ahora resulta que pagan en cadenas de los Estados Unidos para que les transmitan cómicos documentales en donde hacen extensa gala de su ignorancia en temas, que por más que se les haya explicado, se niegan a escuchar y por ende a comprender en su justa magnitud, pero tratar con fanáticos es una tarea titánica.

Salen diciendo en arengas de tipo universitaria sobre miles y millones de hectáreas otorgadas en concesiones, sin aclarar la diferencia Exploración y Explotación mineral.  Una plastiquita gritando a los canadienses, que se vayan a construir minas a Canadá, asegurando que aquí en Panamá ya se han contaminado los ríos y la fauna y la flora.   Sí, los ríos se han contaminado, pero ni uno solo es por consecuencia de la industria minera, sino, recorran todos los ríos de las ciudades de Panamá, Colón y David, y ya no solamente estas principales ciudades del país, hoy se le suman hasta las más pequeñas poblaciones, como consecuencia principalmente del avance de la frontera agrícola y el desmedido uso de productos agroquímicos, de libre venta en Panamá.

Grita un calvito en el infame documental, que hemos deforestado y contaminado los ríos, allí están todos los análisis de agua de la ANAM, el MICI y el laboratorio Industrial, S.A., que constantemente monitorean las fuentes de agua de los alrededores de los proyectos, dando siempre como resultados, cifras que están muy por debajo, de los límites permisibles, por eso es que en sus argumentos especulativos, nunca citan ni muestran datos comprobables, datos científicos y no esotéricos, ni santeros, ni “palomayomberos”, Datos Científicos, Comprobables.

Por último se afirma que en efecto existe un contrato ley, una ley de la república y que la Corte Suprema de Justicia ha sido consecuente, al decir que hay que cumplir la normativa ambiental, “Bravo”, si la normativa ambiental, está claramente expresada en la misma ley que constituye el contrato ley. El Estado de Derecho se impone y los mamotretos y los documentales baratos que insisten en compararnos con La Oroya (entre a La Oroya en Google), cuando a nosotros no nos interesan los concentrados sucios de metales pesados, La Oroya es una Planta Metalúrgica y no una mina de oro ni de ninguna otra clase, es una fundición.

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Publicado el 9 de septiembre de  2009 en el diario El Panamá América ; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Mortandad de peces, agroquímicos presentes

Mortandad de peces, agroquímicos presentes

La opinión del Ingeniero….

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Carlos Salazar

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“Verde con punta es guanábana”, reza un viejo refrán cubano.

Constantemente recibimos noticias de grandes mortandades de peces en diversos ríos de la república de Panamá, sin que se organicen movimientos para protestar ni clamar por la prohibición de ciertos productos agroquímicos de libre venta en nuestro país, aunque algunos de ellos sean prohibidos en la mayoría de los países civilizados.

Por otra parte la frontera agrícola avanza y la explosión demográfica,  con las conocidas porquerizas, atentan contra las fuentes de agua, incluyendo al río Chagres (así lo publicó el científico Stanley Heckadon, hace ya varios años).

Por ejemplo, el periodista Alcibíades Cortez de La Prensa reporta en un despacho del día 4 de agosto del presente, que los análisis físicos, químicos y microbiológicos realizados por el laboratorio del Ministerio de Salud (MINSA) en la provincia de Los Santos confirmaron la contaminación de origen fecal en el cauce del río Estivaná, principal afluente del río La Villa y donde se encuentra la toma de la potabilizadora Rufina Alfaro, que abastece de agua a más de 60 mil santeños.

Más adelante, señala el periodista Cortez, que existen antecedentes al nuevo hallazgo, ya que están los exámenes realizados en los años 2005 y 2006 por el laboratorio de calidad de agua del MINSA en Los Santos, que detectaron la contaminación del río Estivaná por heces fecales provenientes de las lagunas de oxidación de las porquerizas que vierten sus aguas sin control.

El mismo profesional de la pluma destaca también en otro despacho periodístico del 4 de agosto, que “Funcionarios del Ministerio de Salud (MINSA) y de la Defensoría del Pueblo en la provincia de Los Santos comenzaron esta tarde las investigaciones para dar con los responsables de haber contaminado el cauce del río Viejo, en el distrito de Tonosí.” Continúa diciendo el despacho que la averiguación comenzó luego que ambas instituciones, recibieran denuncias de la existencia de peces muertos en el citado cauce, aparentemente por contaminación de las actividades ligadas al sector agropecuario en la zona.

Con fecha del 5 de agosto, el mismo periódico, publica “Investigan mortandad de peces en el río Tuira”, esta vez la noticia es de Isabel Castro P. desde La Palma, Darién. En la noticia se destaca que “Alci Bacorizo, director de la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá, en Darién, dijo que la probable contaminación de las aguas del río Tuira por un agroquímico puede haber causado la mortandad de peces de agua dulce y salada, detectada esta semana”.

Se señala también que en la comunidad de Colorado, por el Lirial, cercano a la laguna de Matusagratí, se dio una fumigación con un fuerte agroquímico para sembrar tecas. Esto es lo que ha provocado la muerte de gran cantidad de especies de agua salada que llegan procedentes del golfo de San Miguel.

Es así como encontramos a lo largo y ancho del país cualquier cantidad sostenida de casos que culminan con la mortandad de peces como consecuencia de actividades humanas diversas, en zonas en las que no existe ningún proyecto minero, pero las mismas pasan inadvertidas para los Neofariseos del ambientalismo, o como los llama el presidente Correa del Ecuador, “Ambientalistas infantiles, o bien, como acertadamente los calificó Juan Carlos Tapia en su programa del pasado jueves 31 de julio.

Mientras que los ríos aledaños al proyecto minero Petaquilla, son constantemente monitoreados de manera científica, tanto por la ANAM, como por el MICI, además del propio programa de gestión ambiental de la empresa, estas personas (con distintas motivaciones que van desde las ideológicas, a las económicas e impregnadas de extensa ignorancia), insisten en acusar al proyecto de causar estas muertes de peces, cuando la verdadera causa de la muerte de estos peces y los del resto del país radica en el uso indiscriminado y desordenado de agroquímicos altamente tóxicos y causantes de la muerte de decenas de panameños, como consecuencia de su consumo directo e indirecto.

Ojalá que un día se norme la importación, venta y uso de estos mortales productos que con la complicidad de toda la sociedad, se encuentran en todo el territorio nacional, esperando a ser comprados y así regados por nuestros suelos y aguas en su mortal accionar.

Mortandad de peces, presencia de agroquímicos, verde con punta es guanábana.

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Publicado el 4 de septiembre de  2009 en el diario Panamá América Digital a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde