Brujos, adivinos y filósofos

La opinión de…

Charlie Del Cid

Creo tener la solución para que no cierren las escuelas de filosofía de las universidades y que a la vez el Ministerio de Educación pueda mantenernos en los planes curriculares.   Los filósofos debemos ser una mezcla de brujos, adivinos y coaches. Me explico. Si revisamos los periódicos, estaciones de radio y programaciones televisivas no faltan los adivinos, profesores de suerte, maestros de esoterismo, sanadores, profetas de pirámides de la suerte…

Seguramente si al cuerpo docente de la Escuela de Filosofía invitamos al chino Man Ko o a cualquier otro de los profesores y profesoras de estas artes, las matrículas se dispararán.   Otra opción sería que al pensum se añadieran algunos cursos sobre cómo participar en juegos de azar y apuestas.   Dicen que diariamente en Panamá los ludópatas invierten cuatro millones de dólares.

¿Por qué ha muerto la filosofía? Creo que es culpa de los propios filósofos. Ya hace unos años, Mario Bunge había profetizado la muerte de esta ciencia, a causa de la muerte de la metafísica. Desde Hume hasta Sartre, los sabios de esta disciplina, influidos por el liberalismo, la tecno–ciencia, el empirismo y el positivismo, se dieron a la tarea de suicidar la metafísica. En el afán de sólo validar lo medible, nos olvidamos del sustrato de las cosas.

En la otra esquina, los marxistas se encargaron de hacer que la filosofía se pusiera al servicio de la ideología. Con la caída del Muro de Berlín y “el fin de la historia”, el piso de los marxistas empezó a tambalearse. Pero ellos también odiaban la metafísica, sobre todo si tenía algo que ver con entes supra naturales, opio del pueblo y demás. Sin duda que el marxismo, y todos sus hijos e hijas, nos abrieron los ojos a la cuestión social, pero se olvidaron que el hombre es más que trabajo, lucha de clases. El hombre está llamado a la eternidad…

Los filósofos debemos evolucionar. Plantear problemas. Este mundo del confort y del entretenimiento requiere de algunos maestros que sacudan las consciencias. Antes que dar las respuestas, tenemos que plantear preguntas poderosas que desarmen a los jóvenes y los hagan salir del consumismo en el que vivimos. Revivamos la metafísica; arrebatémosela a los brujos. Los temas básicos de la metafísica están vivitos: Dios, hombre y mundo. Debemos hacernos coaches de vida y de existencia. En un mundo de gente enferma de ansiedad, estrés, depresión, que sólo vive para sentir y no para pensar, tenemos mucho trabajo.

Ojalá los que están al frente de las naves se den cuenta de la utilidad de la filosofía y que los filósofos nos demos cuenta de que “el ser es y no puede no ser”, pero que a la vez “no nos bañamos dos veces en el mismo río”. El que puede entender que entienda.

<>Artículo publicado el 7 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Andan a pie

La opinión de….

Charlie Del Cid

Hace 100 años cuando no había automóviles, y las ciudades eran pequeñas andar a pie era lo más común.  Hace siglos igual. El que tenía que recorrer grandes distancias usaba un carruaje o un caballo. Supongo que eran para los pudientes o ricos. Si hoy tener un carro es costoso, supongo que algunos de los medios de locomoción de la antigüedad también lo serían. Andar a pie era culto. Se afirma que Aristóteles filosofaba caminando junto con sus discípulos. Jonás el profeta caminó tres días para recorrer Nínive, la capital de Asiria.

Caminar es saludable. Los médicos lo recomiendan como un ejercicio que podría darnos más años de vida.   Sin embargo, andar a pie o en bus, si es diablo rojo más todavía, puede ser signo de que nuestra vida no ha llegado a ser exitosa.   Tener un auto de último modelo, con dispositivos de audio y video, con vidrios ahumados, neumáticos y rines de marca se ha convertido en una medición de nuestro progreso.

Supongo que a eso se refería una analista de espectáculos y moda al referirse a los participantes, incluso finalistas, de algunos de los reality shows más exitosos de los últimos años. Estos artistas tuvieron tres meses en la vorágine del espectáculo, pero sus vidas no han cambiado mucho. Soñaban con contratos de productoras musicales, pero no es la suerte de todos. En este mundo en el que todos queremos nuestros cinco minutos de gloria cualquier oportunidad esperanzadora es atractiva. Un concurso de estos puede ser el trampolín que nos saque de la pobreza.

¿Habrá tarimas y shows para tantos artistas? En esta época del entretenimiento, esta faceta de la vida humana ha pasado de ser de un medio a un fin. La tarea del artista es bien pagada, su vida es es admirada e idolatrada por las masas, muchas veces sin importar el contenido de sus producciones.

Es necesario que los jóvenes que sueñan con el estrellato sepan que no habrá tarimas para todos. Hay ocasiones en que los propios productores o empresarios irrespetan sus dignidades.   Claro, eso no lo notan si están soñando con fama y fortuna. Definitivamente que el respeto nos lo ganamos nosotros mismos. Nadie te respetará si tú no lo haces. Un papel fundamental en tener los pies sobre la tierra lo hace nuestra familia. Si no hay familia, sería bueno tener algún amigo que nos diga la verdad, aunque esta duela.

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Este artículo se publicó el 25 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El factor humano

La opinión de…..

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Charlie Del Cid


Estaba frente a uno de los semáforos inteligentes, y la imprudencia de un ser humano –se supone que inteligente– me hizo recordar la frase de Pascal: “El hombre es una caña, la más débil de la naturaleza; pero es una caña pensante.  No hace falta que el universo entero se arme para aplastarla: un vapor, una gota de agua basta para matarla.  Pero aunque el universo lo aplaste, el hombre sería todavía más noble que lo que lo mata, puesto que sabe que muere y el poder que el universo tiene sobre él; el universo, en cambio, no lo sabe.

Se me vino a la mente esto del factor humano. Me acordé del sargento que dirigía el tráfico en el cruce de cerro Patacón antes de que construyeran el puente.   Me acordé de otros policías dirigiendo el tráfico; no tan eficaces como el primero.   Se supone que los semáforos tienen sensores que captan cuando hay autos esperando o no.  Supongo que por eso los llaman inteligentes.  Pero no pueden hacer nada si no los programan correctamente. Si no están en sincronía provocarán tranques, como los que hemos percibido. De hecho, por muy inteligentes que sean, nuestra ciudad- lo sabemos desde hace años- fue diseñada a la libre y ya sus calles y avenidas no aguantan tantos automóviles.

¿A qué me refiero con el factor humano? Siempre seremos hombres y mujeres los que programemos las máquinas. Ellas no harán nada que no les hayamos sugerido. Todavía la inteligencia artificial depende de la mente humana. Y por eso, el factor humano es insustituible.

Los conductores nos sentimos tan impotentes cuando otro ser humano inteligente tranca la vía. Ocurre en varios cruces.  Los de la vía principal tienen el paso.   El semáforo cambia y ellos no tomaron en cuenta que la luz iba a cambiar y trancan el paso. Los demás no pudimos aprovechar nuestro turno y nos vamos desesperando. Entonces, nos tiramos por fuera; nos enojamos; les recordamos a su madre y llegamos al trabajo estresados.

¿En qué escuela del universo se nos enseña a no trancar el paso?   Por supuesto, que en el manual de tránsito.   Gracias a Dios, ya nadie obtiene su licencia por debajo de la mesa y nos hacen estudiar el manual.   Pero a la hora de estar en la calle se nos olvida.   Ahí pensé que los policías de tránsito eran más útiles e inteligentes que los semáforos, y que tenían una boletera que podría evitar que mis congéneres trancaran el tráfico.   Luego recordé que los policías a veces utilizaban su boletera para coimear…

El factor humano. Sin duda, que la frase de los obispos en Medellín es profética. Es decir, vale para todas las épocas: “No tendremos un continente nuevo sin nuevas y renovadas estructuras; sobre todo, no habrá continente nuevo sin hombres nuevos, que a la luz del Evangelio sepan ser verdaderamente libres y responsables”. Medellín, Justicia 1,3.

Sin hombres nuevos, los semáforos inteligentes serán inútiles. Sin hombres nuevos, las elecciones seguirán siendo momentos fugaces.

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Artículo publicado el 10 de Marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Familiaridad, distancia, Navidad

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La opinión del Profesor de Filosofía……

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Charlie Del Cid

Ya se fue la Navidad. ¿Qué rápido? Bueno para algunos almacenes la Navidad empezó en agosto. Por eso cuando pasó el 25, ya iban quitando todo, pues había que cambiar. La espera es tan bella. Cuando hay razones para esperar, la espera es hermosa. Sólo algunos han descubierto lo hermoso de la espera. Eso requiere preparación.

Estos días nos acercan al misterio de Dios. ¿Cómo es posible que Dios se haya hecho hombre?  Para los gnósticos de los siglos II y III de nuestro tiempo, era inconcebible que Dios hubiese tomado carne humana.

Se entiende, entonces, que entre sus creyentes haya visto la luz el Evangelio apócrifo de Judas. Llega un momento en el que uno se pregunta: ¿será verdad que se hizo hombre? ¿será verdad que nació en Belén?

Hace unos años, un amigo me hizo notar que la familiaridad es muy difícil entre jefe y subalternos. Los jefes están con los jefes: el pueblo con el pueblo. Algunos van en primera clase: el resto en clase económica. El jefe no debe y no puede hacerse tan familiar a los dirigidos; podrían faltarle el respeto; podrían desobedecerlo. Sobre todo si es un puesto en el que la autoridad es vital. Esto ocurre en todos los órdenes de la vida. Los padres debemos ser padres y no pacieros de nuestros hijos: es decir debemos tener la distancia para corregirlos y regañarlos cuando es necesario.

Ese fenómeno ha vuelto a mi mente en estos días con respecto a la Navidad. Dios se hizo tan familiar a nosotros que hasta podemos tutearlo. Es más podemos negarlo. En esta época nuestra renacen agnosticismo y ateísmos.  Se me venía a la mente que Dios se hizo tan cercano que podemos borrarlo de nuestra vida.   Hasta sus paisanos dudaban de él. Su propia familia llegó a pensar que estaba fuera de sí – loco -.

Por mi mente de filósofo hay momentos en que dudo de Dios. La duda no es mala: lo malo es quedarse en ella obcecadamente.  Es un misterio la existencia de Dios; sobre todo cuando es tan bueno que permite el mal. Hay cosas que sólo las ve el corazón diría El Principito. Seguro Saint Exupery había leído a Pascal. Este sabio francés fue el descubridor del cálculo diferencial, fue el inventor de la primera calculadora moderna. Era un hombre de oración.

Una noche tuvo una experiencia mística. Mientras su corazón y todo su ser experimentaba a Dios escribió algunas palabras entrecortadas en un papel: “gozo, lágrimas, felicidad, alegría…” No era un discurso coherente, pero era tan real para él, lo que había ocurrido, que guardo el papel por el resto de su vida en el bolsillo interno de su abrigo, para que siempre estuviera el recuerdo cerca de su corazón.

Dicen que encontraron el papel luego de su muerte. Tal vez por eso Ludwig Wittgenstein, uno de los filósofos más reconocidos del siglo XX haya dicho “de lo que no se puede hablar es mejor callar”, pero también “Dios existe, se muestra en lo místico”. El asunto es que se ha hecho tan familiar que podemos negarlo.

Ya decía el Maestro: “yo te bendigo, Padre, porque has manifestado estas cosas a la gente sencilla”.

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Publicado el 7 de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, y el 8 de enero de 2010 en el Diario la Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Coppola, el Tigre y 2012

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La opinión del Profesor de Filosofía….

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Charlie Del Cid

La familia es más valiosa que todo. En una frase que me pareció lapidaria, más o menos eso decía el director de cine Francis Ford Coppola. Algo así como que él no dirigía por gloria o dinero; sería capaz de dejar el cine por su familia. “Picasso era un gran artista, pero un pésimo esposo y padre de familia; yo prefiero ser un tipo sencillo…” Qué frase tan verdadera, lástima que el mundo de hoy no valore eso.

En nuestra cultura postmoderna, la vida familiar no pesa tanto como el éxito, la fama, los triunfos. Para los esquemas del mundo lo que cuenta son tus ejecutorias, tus premios, los óscares, grammys, etc.   La familia es algo privado que no tiene tanto peso.  El asunto es que cuando la familia falla, la persona, el ser humano, tiene muchas probabilidades de ser inestable y tener una vida problemática.

La familia es lo más grande que tenemos. De qué valen nuestros diplomas, doctorados, cuentas bancarias si nuestra familia está destruida. El caso de Tiger Woods es ejemplar. ¿Podrá levantarse de esta situación? La debilidad lo llevó a destruir su familia. Claro que todos merecemos una oportunidad y no pocas veces muchas oportunidades. Seguro la vida se la dará. Para él ha llegado el Apocalipsis; por cierto Coppola dirigió una película llamada así.   Para el Tigre del Golf llegó el 2012 antes de tiempo.

Cuidar una familia es un arte. Hoy los padres de familia dormimos, mientras los enemigos de la familia, así como el Herodes bíblico, acaban con nuestros hijos.   Sin duda que hay que sacrificar algunas cosas para poder salvar la familia. En un libro que leí hace años saqué una frase memorable: “Para decirle sí a algo o a alguien, tienes que decirle no a otras cosas u otras personas”.

Para tener tiempo para nuestros hijos y parejas, tendremos que decirle no a otras cosas que tal vez son buenas, pero no son prioritarias. Ya dice el refrán:”Lo bueno es enemigo de lo mejor”. Es bueno ver tele, es bueno ver los deportes, ir a los conciertos, ir a las rumbas, pero lo mejor es ir en familia y con nuestra familia.

Hace unos años un amigo decía que el no podía salir a pasear sin sus hijos y su esposa. ¿Cuántos de nosotros pensamos como él? Este domingo que acaba de pasar era la Solemnidad de la Sagrada Familia. En un mensaje a la humanidad el Papa decía: la familia “es el camino seguro para encontrar y conocer a Dios”. En un mundo que se olvida de Dios cuán verdadera es esa invitación. Ya decía el padre Peyton: “La familia que reza unida, permanece unida.”

Salvemos nuestras familias del Apocalipsis, que no llegará en el 2012, sino que está en el bombardeo que recibimos a diario. La iglesia doméstica es más importante que cualquier éxito humano. Parodiando al Maestro diríamos: De qué le sirve al hombre ganar el mundo, si pierde su familia.

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Publicado en  1 de enero de 2010  en el diario El Panamá America, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¿Invasión o liberación?

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La opinión del Profesor de Filosofía….
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Charlie Del Cid

“¿Cómo es posible que el Arzobispo haya hablado de Liberación?”   Decían mis compañeros de filosofía que eran miembros del Partido del Pueblo. Los murales de Humanidades estaban repletos de fotos de la Invasión. “Endara se tomó fotos con los invasores”.   La Universidad de Panamá era un caldero en donde se podía discutir lo que había pasado.  Recuerdo que el martes 19, terminábamos nuestra clase de filosofía antigua y planeábamos ir al nacimiento en vivo en el Gimnasio Nuevo Panamá. Creo que eran las doce de la medianoche. En La Locería, se empezaron a escuchar las detonaciones. Teníamos en el Parque Metropolitano la Unidad Canina de las Fuerzas de Defensa. Empezaba la Operación Causa Justa.

Regresamos a la Universidad en marzo del 90. El profesor Celestino Araúz nos decía: “a ustedes les tocará escribir la historia de la Invasión o analizarla”. Ya habíamos empezado nuestra filosofía de la historia, interpretación, hermenéutica. Aquella madrugada del 20, sintonizábamos Canal 8 para ver qué decían los invasores. Mi vecina, una maestra jubilada, me daba su interpretación en el momento: “Me duele esto. Tanto que luchamos para sacar a los gringos para que por Noriega vuelvan” (A su memoria venían las jornadas del Filós-Hines, las Siembras de Bandera, el 9 de enero…).

Unos meses antes, había visitado a mis familiares del Chorrillo. Me llamó la atención que mi tío, un pequeño empresario –tenía su pequeña fonda tienda en la esquina del Cementerio Amador con los juzgados Nocturnos- me dijera: “Este Noriega con su falso nacionalismo ya nos tiene cansados.” Otro que interpretaba.

Aquel 9 de enero fue de manera inusitado. El Dorado se fue llenando desde las 7:30. La Eucaristía había sido programada para las 9. Debíamos ir. Yo no recuerdo si el Arzobispo dijo liberación. Algunos lo acusaron de pro-yanqui. Bueno eso venía desde que asumió el cargo. Sus padres eran estadounidenses. Aunque había nacido en Panamá, había estudiado en el Norte. ¿Por qué el Arzobispo habló de liberación? Sin duda que era el sentir de la mayoría de la población. Casi un setenta por ciento de la población le había dicho a Noriega en las elecciones del 7 de mayo del 89 que no lo querían.

Los afectos al régimen se sentían ofendidos. La mayoría de los panameños creyeron que la única salida fue la que efectivamente se dio, y que el Dictador, con sus bravuconadas causó. Ninguna muerte es justificada, la violencia que usaron los gringos menos. Total ellos mismos habían creado a Noriega en las Escuela de Las Américas y en cuanto curso de oficialidad le ofrecieron desde la época de los sesenta cuando empezó a ser emplanillado de los Estados Unidos. Ellos lo crearon, lo alimentaron, ellos se lo llevaron; pero en el camino permitieron que Panamá fuese humillada, El Chorrillo destruido, los comercios saqueados. Lo mismo ocurrió en Irak y ahora en Afganistán.

“En todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman”. Dios no se alegra de la muerte, pero la ha vencido. El dolor y el sufrimiento también le duelen a Él, pero lo permite para sacar bien de él, pues en el camino, por nuestra libertad, podemos ganar méritos a través de nuestra cooperación en la redención del mal. La “invasión” permitió que saliera nuestra yo saqueador, qué vergüenza.  Pero también permitió que la solidaridad de unos y otros saliera a la luz. ¿De qué tendría Dios que liberarnos hoy?

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Publicado   el   21  de  diciembre  de  2009  en  el  diario  El  Panamá  América, a   quien  damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.

¿Tú sabes quién soy yo?

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La opinión del Profesor de Filosofía……
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Charlie Del Cid

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Dijo el tipo, ya con una buena dosis de alcohol en la sangre. “¿Quieres que te enseñe quién soy yo?”, continuó diciendo, mientras intentaba sacar de la cartera algo como un carné. ¿De qué era el supuesto carné? No sé, pero me imagino que era la afiliación a un determinado partido político. No creo que fueran sus credenciales de socio del Real Madrid o del Barca.

Mi mente se transportó a la época de los militares. Bueno tal vez todavía estamos en la misma situación. Todos apelamos a la fuerza de la palanca para conseguir algo. No vale el derecho, la justicia, los méritos, sino ser amigo de alguien grande. Tener una tarjeta de un diputado puede abrir puertas, puede hacer que tu nombre sea el que escoja la junta de personal. No valen tus créditos, sino tus amistades y contactos.

Hace un tiempo vimos el espectáculo de un suplente a diputado que le reclamaba al agente de policía por haberlo detenido y practicarle una prueba de alcohol.  ¿Quién más quién menos cuando tiene un aprieto piensa en su gran amigo que tenga un poder mayor o lo libre de sus angustias? En alguna época fueron los Superamigos, el Chapulín Colorado.

Hace poco más de un año me sucedió algo interesante. Mi hija estudia en el Conservatorio de Música. Esta institución está ahora en Albrook, áreas revertidas. No recuerdo cuando pusieron al lado del edificio del Instituto de Música las oficinas del Despacho de la primera Dama. Como sabemos este despacho atiende casos de desastres desde hace ya varios años. Eso implica que el edificio cada cierto tiempo sea visitado por furgones y camiones de carga con mercancía para estos fines. La calle de acceso es la misma que la del Conservatorio. En algún momento pusieron un anuncio de “Prohibido estacionar”. Muchos padres de niños seguimos corriéndonos el riesgo de estacionarnos a pesar del anuncio. Pero llegó el día temido. Unos cuatro vehículos había estacionados en la calle, entre esos el mío. El agente de policía nos prometió la respectiva boleta, pues habíamos hecho esperar a la mula y seguramente sus jefes del Despacho de la Primera Dama le harían pagar las consecuencia.

Sin duda que tenía razón, éramos infractores. Nuestra defensa era que no había en donde estacionarnos. El se mantuvo en llamar a la Autoridad para que enviaran alguien que nos boleteara. Lo que recuerdo del incidente es que una madre de familia marcó en su celular el número de algún teniente que hablara con el cabo y le dijera no nos boleteara. En broma le decía a otra madre “¿Y nosotros a quién llamamos?” Recordé entonces esos años en que una llamada a la Comandancia podía resolver boletas, colas interminables, trámites engorrosos, aligerar apertura de negocios…

¿Habrán cambiado las cosas? ¿Tú a quién acudes para evitar castigos, infracciones, etc.? En países cómo los nuestros hay que revestirse de una santa paciencia, pues a veces los políticos son fuertes con los débiles y débiles con los fuertes. Ojalá la razón, la justicia, la decencia, los méritos, privaran. Esperamos eso de nuestros gobernantes y de cada funcionario, de cada servidor, aunque su puesto sea simple, que se pueda decir de él “vino para servir y no para ser servido”.

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Publicado  el  15 de diciembre  de  2009 en  el  diario  El  Panamá  América, a   quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.