Orden y progreso

 

La opinión de…

 

Robin Rovira Cedeño

“Dios no juega a los dados”, decía Einstein. Este concepto de que Dios vive en el orden nos hace bien inferir que un gobierno que practique y promueva el orden es un gobierno que busca la aprobación divina. Y es así, porque harto evidente es que aquellos que se benefician del orden no son iguales a aquellos que se benefician del desorden.

Las leyes crean orden; y un país sin orden deja entrever, por ende, que sus leyes no son bien elaboradas o que éstas no son bien aplicadas. Leyes mal elaboradas se traducen en parches, remiendos o vacíos legales; y los parches, remiendos o vacíos legales socavan el estado de derecho, por cuanto se tiene que recurrir, entonces, de primera mano a discrecionalidad, la cual con el devenir o la práctica administrativa deriva en autocracia.

Me refería en un artículo anterior (La Prensa, 17 de junio de 2009) a que “el primer deber de la ley es mantener saludable a la sociedad a la cual sirve”; y esto no puede concretarse si no existe orden en las finanzas. Decía un economista norteamericano: “la belleza de la economía radica en la necesidad; una cosa es bella cuando es necesaria”. Por lo que cuando hablamos de orden en las finanzas no estamos apuntando necesariamente al orden contable o presupuestario sino al hecho de priorizar.   De ejecutar en base a necesidades reales, inminentes, meridianas. Ya sea en lo relativo a gastos por servicios o bienes como a gastos por misiones.

Se dice que los hijos, por lo general, son el reflejo de sus padres. En este orden de ideas podemos bien inferir, que los ciudadanos de un país son, por lo general, el reflejo de sus gobernantes. Ciudadanos despilfarradores sería, por lógica, entonces, el reflejo de gobernantes despilfarradores.

Ningún país está para ser “pro-mundi beneficio” (beneficiar a todo el mundo). Porque nadie le llena la “panza” al hijo de su vecino mientras su propio hijo se está muriendo de hambre. Sin ánimo de ser insidioso, por hechos de todos ya conocidos, puedo decir que nunca entenderé cómo un medicamento cuya finalidad es curar pueda matar.

Tal vez debamos cambiar el lema: “Salud igual para todos” por el lema de los explosivistas: “El primer error es el último”. Nunca entendí, además, por qué una escuela tiene letrina o en todo caso por qué los baños de una escuela o colegio tienen que parecerse a los baños de una “cantina”.

¿Qué clase de centros educativos están formando a los futuros profesionales del país? No extraña, entonces, a los hombres orinando donde sea y delante de quien sea. No extraña entonces ver, por doquier, los “pataconcitos” o que nadie le preocupe que uno tenga que tomar agua con tierra.

Se dice que “hay personas que toman sus errores del pasado, luego los amontonan y lo llaman: destino”. Todo gobierno tiene la responsabilidad divina de no tomar los errores del pasado, luego amontonarlos y sellar así el destino de una nación.

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Este artículo se publicó el 2  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es nuestro.

Latinoamérica no debe ser el patio trasero de nadie

La opinión de…

Virgilio Levaggi

The Economist plantea que la década que hemos iniciado podría ser aquella en la que América Latina transite firmemente hacia el desarrollo y algunas de sus sociedades se acerquen a él.

Lo obtenido desde 2002 hasta ahora, no obstante la crisis financiera, permite avistar un horizonte alentador. Pero no solo de economía vive el hombre… también de política y desarrollo social.

El progreso común de la Patria Grande solo será posible si se cumplen ciertos requisitos. Hay una agenda de pendientes que debe ser satisfecha si es que se quiere que la segunda década del siglo XXI sea la de América Latina; pero, mejor aún, aquella en la que sus hombres y mujeres, niños y adolescentes, jóvenes y adultos mayores mejoren su calidad de vida.

Si se quiere que América Latina no sea el patio trasero de nadie; entonces, ningún ciudadano latinoamericano puede estar en el patio trasero de su respectivo país. Es decir: no habrá progreso común si es que todos los latinoamericanos no participamos en su construcción y de sus beneficios. Progreso implica inclusión.

Lo mejor de lo conseguido por América Latina hasta ahora se ha logrado en democracia. Elecciones libres y periódicas no son suficientes. Se hace indispensable consolidar democracias que sean auténticas poliarquías donde la agenda del gobierno es puesta por los ciudadanos y en la que los gobernantes deben rendir cuenta, a la luz de ella.

Todos los candidatos, ganadores y perdedores, de las últimas 15 elecciones generales en Latinoamérica prometieron generar empleos. Lo laboral ha estado en el corazón de las promesas electorales, sin embargo, no ha aparecido, salvo pocas excepciones como el caso de Brasil, en el corazón de las políticas públicas de los gobernantes elegidos. En lo que va del año la economía brasileña ha generado casi 2 millones de puestos de trabajo formales, con seguridad social y protección; mientras que economías del mundo desarrollado están llegando a tasas históricas de desempleo. Brasil ya logró la meta de 2015 en términos de reducción de la pobreza que plantean los Objetivos del Milenio. El trabajo parece seguir siendo la mejor política social.

Entre 2002 y 2008, la Patria Grande logró que 60 millones de latinoamericanos dejaran la pobreza y por primera vez en 30 años los índices de desigualdad comenzaron a movilizarse en un sentido positivo.

El trabajo es la actividad por excelencia que consiente la inserción de los individuos en la construcción del progreso común y sanas políticas socio laborales permiten que los trabajadores participen de los beneficios que generan empresas productivas en economías sanas.

Además, el trabajo es un catalizador de políticas económicas y sociales y por ello ideal para unas democracias, como las nuestras, que tienen entre sus pendientes la extensión de la protección social. Más aún la educación para el trabajo productivo, entre nosotros, es una deuda.

Si queremos que nadie se quede en el patio de atrás de nuestras repúblicas es indispensable poner los empleos productivos y el trabajo decente como prioridad en la estrategia para que construyamos, vivamos y nos beneficiemos de la década de América Latina.

Uno de los más serios obstáculos identificados por el informe de The Economist es la economía informal. Promover la inserción en la formalidad de emprendimientos y trabajadores permitirá aumentar la productividad de la economía y también que más compatriotas, al trabajar, tengan acceso a la seguridad social.

La riqueza natural del istmo Centroamérica y de la isla Española facilita la creación, si se avanza en innovación agrícola, de empleos verdes que pueden permitir a sus países avanzar en el progreso sustentable.

El momento exige de gobernantes visionarios y ciudadanías responsables y de alianzas público privadas que permitan que nadie se quede en el patio de atrás del progreso.

<> Este artículo se publicó el 1  de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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Andan a pie

La opinión de….

Charlie Del Cid

Hace 100 años cuando no había automóviles, y las ciudades eran pequeñas andar a pie era lo más común.  Hace siglos igual. El que tenía que recorrer grandes distancias usaba un carruaje o un caballo. Supongo que eran para los pudientes o ricos. Si hoy tener un carro es costoso, supongo que algunos de los medios de locomoción de la antigüedad también lo serían. Andar a pie era culto. Se afirma que Aristóteles filosofaba caminando junto con sus discípulos. Jonás el profeta caminó tres días para recorrer Nínive, la capital de Asiria.

Caminar es saludable. Los médicos lo recomiendan como un ejercicio que podría darnos más años de vida.   Sin embargo, andar a pie o en bus, si es diablo rojo más todavía, puede ser signo de que nuestra vida no ha llegado a ser exitosa.   Tener un auto de último modelo, con dispositivos de audio y video, con vidrios ahumados, neumáticos y rines de marca se ha convertido en una medición de nuestro progreso.

Supongo que a eso se refería una analista de espectáculos y moda al referirse a los participantes, incluso finalistas, de algunos de los reality shows más exitosos de los últimos años. Estos artistas tuvieron tres meses en la vorágine del espectáculo, pero sus vidas no han cambiado mucho. Soñaban con contratos de productoras musicales, pero no es la suerte de todos. En este mundo en el que todos queremos nuestros cinco minutos de gloria cualquier oportunidad esperanzadora es atractiva. Un concurso de estos puede ser el trampolín que nos saque de la pobreza.

¿Habrá tarimas y shows para tantos artistas? En esta época del entretenimiento, esta faceta de la vida humana ha pasado de ser de un medio a un fin. La tarea del artista es bien pagada, su vida es es admirada e idolatrada por las masas, muchas veces sin importar el contenido de sus producciones.

Es necesario que los jóvenes que sueñan con el estrellato sepan que no habrá tarimas para todos. Hay ocasiones en que los propios productores o empresarios irrespetan sus dignidades.   Claro, eso no lo notan si están soñando con fama y fortuna. Definitivamente que el respeto nos lo ganamos nosotros mismos. Nadie te respetará si tú no lo haces. Un papel fundamental en tener los pies sobre la tierra lo hace nuestra familia. Si no hay familia, sería bueno tener algún amigo que nos diga la verdad, aunque esta duela.

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Este artículo se publicó el 25 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Cuál progreso?

La opinión del Empresario…

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John A. Bennett Novey

La mayor obra de gobierno es aquella que desarrolla al hombre y a su entorno; pero, desafortunadamente, a través del tiempo nos hemos sumido en gobiernos que ven el progreso en términos de obras materiales y no humanas.

A los efectos que señalo presento algunos ejemplos que denotan esta terrible situación, que si no logramos superarla tirará al traste cualquier otro supuesto avance que se puede lograr, ya que no será sostenible.

El progreso implica el perfeccionamiento de lo moral, que sería la verdadera distribución de riqueza a la cual tantos aluden, ya que no existe mayor riqueza que la del alma. Bien lo señala Benegas Lynch en su libro, Fundamentos de Análisis Económico, cuando dice que “si el hombre pierde su brújula, es decir, desconoce el criterio moral que debe servirle de guía, el propio progreso material se le vuelve en contra”.

Y en seguida Lynch usa el ejemplo de la tecnología de informática que utilizan algunos Estados no para aligerar la carga “burrocrática” y fiscal del ciudadano sino para satisfacer el insaciable apetito de controlar al prójimo.

¿En qué hemos logrado diferenciarnos del hombre de antaño? Definitivamente que en lo tecnológico, pero en lo moral quizás andamos peor que hace cientos de años; sumidos en un materialismo relativista que nos aplasta y amenaza con sumir al mundo entero en una crisis jamás vista.

Lynch también nos recuerda el respeto al prójimo, que no debemos imponerle gustos y preferencias y de combatir el complejo de “zar”. Cuando el ser humano no se siente artífice de su propio destino se siente desamparado y angustiado.

La verdadera educación, esa que no se imparte en nuestros centros de embrutecimiento, está en el desarrollo de una capacidad crítica que nos permita autonomía en nuestras vidas. Y vuelvo a citar a Lynch cuando señala que “así, el hombre, paulatinamente, va transformándose en un pigmeo espiritual incapaz de enfrentarse a sí mismo para evitar el vértigo que le produce su vacío interior que va aumentando a medida que abandona su propia dirección, para acatar las reglamentaciones que desde afuera le impone la ingeniería social”.

A través del tiempo hemos ido perdiendo el control de nuestras vidas al delegarlo a tristes políticos; y bien lo señala Goethe al decir que “nadie está más condenado a la esclavitud que aquel que falsamente cree que es libre”.

Nuestra sociedad camina por sendas de permisividad, situación que se aprecia con facilidad por todos lados.  No hace falta conocer los laberintos del devorador monstruo estatal, ya que lo podemos ver todos los días en sitios como el “Urinal Norte” que antes conocíamos como Corredor Norte. En un hermoso país que ya no podemos ver porque lo tapa un triste tapiz de horribles anuncios comerciales y así. La cultura no solo se lleva por dentro sino que también debemos verla.

Debemos estar atentos en reconocer líderes ensimismados en construir pirámides a sus egos que en la obra de enaltecer al hombre y mujer de la calle. De crear un sentido de amor por la aventura de libertad que constituye en campo fértil para el auténtico desarrollo y no un ambiente en donde le tenemos tal pánico a la autodeterminación del pueblo que preferimos construir infranqueables barreras.

Pareciera que estamos más preocupados por lograr un buen índice de inversión, sin ver que las inversiones sin base moral sólida se pierden en muy poco tiempo.

Todo ese juega vivo que a diario vivimos en las calles, en nuestras relaciones con el Gobierno, y aun con nuestros vecinos, anula el anhelado desarrollo. Si nuestros líderes verdaderamente quieren cumplir con el mandato que les fue entregado en las urnas, necesitan hacer mucho más que obras civiles; tal como la obra de la justicia que como todos sabemos está en mora.

Y hasta en cosas que tristes gobiernos han descuidado al punto que ya la mayoría se resigna a que el conductor vivo se pase toda la fila de ciudadanos respetuosos; frente a una supuesta Autoridad de Tránsito que no tiene la posibilidad de poner en práctica sus programas porque dependen de policías que no responden ante su jerarquía.

En nuestras calles el desordenado es rey; entre otras cosas, porque se identifica mejor con el policía coimero que el ciudadano probo que no está dispuesto a semejante corrupción.

Todas estas y más son las obras humanas que están pendientes y constituyen el mayor reto administrativo del momento. No es nada fácil deshacer el daño de tantas administraciones de desidia, pero es imperativo. No podremos disfrutar un progreso material que vaya desasociado del espiritual. Esta es la mayor obra del gobierno de turno; pero más aún, es el gran reto que tenemos por delante los ciudadanos a título individual y colectivo.

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Este artículo se publico el 5 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Justicia actual para el progreso…

La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado…..

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GUILLERMO ROLLA PIMENTEL

La Justicia en el mundo está recuperando su valor universal con Cortes Internacionales de Derechos Humanos, de Derechos Económicos, Marítimos, Comerciales, etcétera.   El juez Garzón de España ha creado un precedente, ejerciendo justicia contra los dictadores y violadores de los Derechos Humanos. Lo realizó con Pinochet, ahora ha alcanzado a Franco y a los crímenes de la guerra civil española. Se le opone la ultraderecha.

Cabe recordar que esa dictadura fascista tenía el mismo lema que la dictadura fascista de Torrijos: “ Todo por la patria “. Su similitud, productos ambos de golpes militares, han querido pasar agachados en la historia. La violación de los delitos de Lesa Humanidad no prescriben. Es la base legal de sus acciones. Es el mismo argumento que se ha expresado en Panamá por la Corte Suprema de Justicia, para mantener abiertos todos los casos de las víctimas de la dictadura torrijista PRD.

Solo una ex magistrada comprometida con la dictadura declaró en favor de los torturadores.

En Sud América diariamente aún se condena a los violadores de los Derecho Humanos. Aún aquí los ladrones de bancos condenados no han devuelto lo robado y permanecen en sus casas, y algunos cómplices hasta son asesores del gobierno ¡insólito!

La Comisión de la Verdad ha publicado la desaparición y asesinato de más 100 panameños (as), todos gente del pueblo, además de los exilados, torturados y encarcelados. Todos esperamos justicia, que se diga la verdad histórica y se termine la impunidad cómplice de los mismos PRD infiltrados en el gobierno. La violencia que se vive es producto de la crisis de valores y el tráfico de armas y drogas del torrijismo.

El PRD está en crisis por las contradicciones internas entre la verdad y la imagen cosmética que han pretendido crear de un dictador fascista espía de USA, en caricatura de socialista. La prueba es que actuó igual que Pinochet con apoyo militar de USA. Apenas cumplió con el tratado que nos dejó bajo el paraguas del Pentágono (igual que Buneau Varilla), su falta de integridad y el juegavivo de estar con USA y las guerrillas, lo llevó a ser ajusticiado por traición, igual que Roldós.

Que los universitarios exijan los restos mortales de Floyd Britton, los obreros y campesinos a sus mártires, los cristianos al padre Gallegos, los panameñistas y la izquierda constitucionalista (VAN Y MUR) a sus héroes diezmados con el apoyo militar de USA en Chiriquí (1969). El PRD para reivindicarse ante el país debe reconocer la verdad histórica. Pedir perdón (ya fue condenado por la Corte Interamericana), indemnizar a todas sus víctimas, devolver las fortunas de las coimas y negociados; y entonces volver a la ciudadanía depurado. El frente empresarial apoyó la dictadura desde el inicio. Sector que se enriqueció, mientras el país quedó endeudado.

Lo mismo pasa en USA, mientras el Estado tiene una deuda impagable y los trabajadores están arruinados, hay cada vez más multimillonarios. Es decir, quebraron al Estado y todo el dinero está en el sector capitalista privado. Los recursos se gastan en guerras y despilfarros. Igual sucedía en las monarquías. Solo los reyes, señores feudales y nobles tenían riquezas y el pueblo solo pobreza. Ese modelo de sociedad en otro nivel se está repitiendo.

Cuando en un libertinaje antisocial explotan las codicias, ocurre lo que sucede en USA, aquí y en muchos países: pésima distribución de los bienes producidos por todos, endeudamiento, pobreza. Y sus fatales consecuencias: desnutrición, violencia, prostitución, delincuencia. Compitiendo, guerreando, arruinando la naturaleza, quebrando a los ciudadanos. Con el egoísmo individualista no alcanzaremos el progreso general ni la paz.

El materialismo del dinero precisa de la acción inteligente y creadora de los humanos, los trabajadores e investigadores. El Estado es el instrumento social regulador. Depositar toda la estrategia en el mercado, el consumismo y la publicidad es continuismo. El cambio real y efectivo es la investigación, la creatividad, el trabajo, la eficacia, la producción, la honestidad, la justicia social, la solidaridad y el respeto a la naturaleza; que sí son fuente de progreso general estable y garantía de bienestar social.

Nuestra riqueza natural geográfica es de todos. Los trabajadores, la ciudadanía, deben compartir la responsabilidad de su utilización. Los diálogos, consultas, concertaciones son herramientas modernas de entendimientos, de superar confrontaciones y obtener colaboraciones con un voluntariado muy valioso y democrático. Pero es imprescindible que esas comisiones no sean solo una catarsis socio- psico-terápica, sino una efectiva representación ciudadana en diferentes áreas; educación, ACP, urbanismo, etcétera; como aportes patrióticos para lograr un Panamá Mejor.

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Este artículo se publicó el 8 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Miedo al progreso

La opinión del Fotógrafo profesional…..

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ARISTIDES H. BRAVO

Una innumerable cantidad de amigos me dicen que vengo de un mundo desaparecido, por no decir antediluviano, y que no encuentro espacio en la era actual. Reconozco parte de sus razonamientos admitiendo mi confusión frente a los continuos avances técnicos, tales como los ordenadores, los correos electrónicos, los celulares y tantas cosas de la maravillosa e increíble vida contemporánea.

Extraño las pesadas y ruidosas máquinas de escribir, las incesantes llamadas telefónicas y tantas otras cosas del pretérito necesarias para elaborar una buena información. Estos antiguos elementos me ayudaban en mi lejano trabajo de reportero gráfico, columnista y asesor de principiantes del apasionante ámbito de la difusión informativa. Desde hace poco tiempo, hasta donde mi talento lo consiente, incursiono en el sorprendente universo del desarrollo con resultados más o menos aceptables.

La práctica y el tesón me han brindado la oportunidad de codearme de tú a tú con los actuales orientadores de la opinión pública, algunos carentes del dominio del idioma que nos une sin distingo de religión o raza. Estos autodenominados redactores del futuro destrozan sin piedad el legado de los conquistadores españoles: La lengua del manco de Lepanto. Es lamentable leer y escuchar frecuentemente noticias faltas de sintaxis y repletas de yerros que demuestran la mala calidad de las enseñanzas impartidas por los profesores y maestros de las escuelas primarias, secundarias y universidades. No se puede culpar a los alumnos del mal estado de la educación, cuando los verdaderos responsables son quienes sin una plataforma sólida aparecen como conductores de la niñez y juventud panameña.

Todavía estamos a tiempo de mejorar el desenvolvimiento de los nuevos periodistas y otros profesionales, además de quienes redactan artículos en los diferentes medios de comunicación a diario.

Como este servidor hay muchísimas personas carentes de la base que les permita enfrentar con éxito los constantes avances tecnológicos. Por tal razón aplaudo la modernización de la enseñanza que permitirá, en breve plazo, una mejor preparación de nuestros estudiantes. Así terminarán las múltiples deserciones escolares, además del penoso rechazo a la hora de ingresar a cualquier plantel de instrucción superior. Aquí, sin temor a equivocarme, manifiesto que los docentes que abrazaron su profesión cuando imperaban la tinta, el lápiz y el papel tienen pánico al progreso. Lastimosamente, no toman en cuenta que desde la aparición del hombre sobre la faz de la Tierra las nuevas ideas son las que han facilitado llegar hasta la cómoda vida de hoy.

La historia está repleta de infinidad de protestas ante los inventos que han ayudado al refinamiento de la humanidad. Cuando se construyó el primer automóvil los dueños de coches y diligencias gritaron como locos viendo peligrar sus negocios de transporte.  Igual ocurrió al surcar los cielos, el aeroplano que terminó con la hegemonía de las rutas acuáticas.  Y qué decir del bolígrafo y la computadora, ésta echó a un lado la máquina de escribir, y aquel sepultó las plumas estilográficas. Podría seguir mencionando un sinfín de casos parecidos, para disuadir a quienes tratan de permanecer en el pasado sin dejar a la mayoría transitar por los senderos de la prosperidad educativa.


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Este artículo se publicó el 15 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Tránsfugas y legado

La opinión del Comunicador Social…..

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ERNESTO A. HOLDER

Realmente espero que los historiadores estén tomando nota.  Vivimos tiempos interesantes que deberán quedar debidamente documentados en los registros históricos de la nación.   Por un lado, hay un grupo de panameños preocupado por llevar el rumbo el país por caminos de mayor prosperidad.   Siempre he cuestionado, sin embargo, si la intención es totalmente incluyente, para beneficio de todos.   También tengo dudas sobre el trabajo en materia de desarrollo cultural y sobre si podremos corregir las faltas en materia educativa.   Pero, volviendo al tema, hay un trabajo intenso de documentación que es necesario que se haga, porque creo que la conducta social y política actual determinará la relación social de la sociedad del futuro.

Semanas atrás decía que “…mantener la estructura familiar en estos tiempos es uno de los retos más difíciles para toda sociedad. Las amenazas de descomposición social como consecuencia de modelos de comportamientos nocivos e individualistas hacen casi imposible ejecutar estrategias para poner en marcha procesos de cambio que contrarresten las deficiencias sociales”.

Varios personajes de la vida política han optado por abandonar las estructuras políticas de la cual formaban parte, muchos elegidos con la ayuda de aquellos partidos. Muchos por segunda, tercera y hasta por cuarta vez en su vida. Tránsfugas, como se les define popularmente. Me llena de interrogantes saber cómo es la relación familiar de estos personajes: ¿Qué argumentos le dan los padres a sus hijos en formación al hecho de que ha saltado de un partido político a otro, varias veces, en los últimos 15 ó 20 años? ¿Cómo se explica eso? ¿Cómo se educa a los hijos con esos ejemplos?

La documentación histórica de un evento no se constriñe a la recopilación de una pila de documentos considerados oficiales, escritos y preparados, editados y reformulados por burócratas institucionales a quienes se les ha asignado la tarea. Los hechos históricos, para entenderlos y poder tener una visual y una comprensión lo más confiable posible de cómo se llegó a una situación o decisión en particular; o de cómo se dio o llevó a cabo un evento en su justa dimensión y magnitud, deben contar con las notas al margen de uno o varios observadores, acuciosos y celosos de puntualizar – casi fotográficamente, y en su más íntimo detalle – todo un panorama.

Se trata de la labor de aquellos que se toman el tiempo para relatar las condiciones del clima. La intensidad con que el sol o la lluvia impregnaban su efecto sobre el momento. Lo acalorado de una discusión técnica o filosófica.

La negociación. La puja o repuja de ideas y conceptos, de personas o grupos para llegar a un acuerdo que pueda definir el camino a seguir en un momento determinado de una situación determinada, para seguir redefiniendo el universo.

Se trata de plasmar el sentido de la conducta de los personajes, de los que son dignos en su condición política e ideológica y los que saltan cada cinco años. Se trata de su esencia y condición humana y de cómo transita con ella entre los obstáculos de la vida. Documentar sus desdenes y asombros. Sus impaciencias y pastosidades. Sus amabilidades y desprecios. Sus momentos de duda. Sus tolerancias y su paciencia. Salvar para las generaciones posteriores lo que conocemos hoy como el “matraqueo”: El inteligente. El matraqueo intelectual y, también por desgracia y en favor de la historia, el “matraqueo” grosero y mundano con el que vivimos a diario.

La documentación requiere grabar las palabras didácticas e ilustrativas de pensadores y conocedores de un tema que ayudan en la construcción de un entendimiento formativo sobre nuestra realidad biológica social y, marcar entre paréntesis, el blablablá ensordecedor y constante que muchas veces no podemos distinguir, de gente que habla y habla seriamente de asuntos y temas de los cuales no saben absolutamente nada.

Tenemos como nación enormes desafíos para corregir las deficiencias actuales en lo socio-político y cultural. Pero claramente la mayoría de los personajes o grupos que nos deben guiar cotidianamente, muestran deficiencias para asumir las responsabilidades presentes. No hay madurez política, ideológica ni cultural.

No cuestiono que a lo largo de su vida política un individuo puede reformular honestamente sus fundamentos ideológicos. Pero el transfuguismo olímpico es triste y bochornoso. Es un pobre ejemplo para las generaciones en formación y dejará mucho que decir históricamente de este período de la nación.


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Este artículo se publicó el 12 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.