Despertando al monstruo

Despertando al monstruo


La opinión de…

César García

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El camino parece estar despejado para el nuevo gobernante, pero los espectros fantasmales de los zurdos, a ritmo de zombis, envían mensajes temerarios sobre las líneas de analistas políticos y comunicadores que, convertidos en voceros voluntariosos, anuncian la posible incursión de aquellos en el devenir político sino se enderezan los entuertos administrativos, judiciales e institucionales.

Los medios son el sistema de información más directo y persuasivo que incide sobre la conducta de los ciudadanos y ha sido unos de los puntales del desarrollo de la sociedad, pero cuando se utilizan para emitir juicios y conclusiones a priori o futuro, fundamentadas en criterios especulativos, se cometen errores que perjudican sensiblemente a toda la nación.

En algunos medios y emisoras radiales hay periodistas y comunicadores que se autoproclaman analistas políticos, vigilantes, fiscalizadores y, en forma amenazante, juzgarán los primeros 100 días de gobierno.

El privilegio de disponer de un medio televisivo les permite un contacto directo con la población, en tiempo real.   Eso es de gran valor para los ciudadanos, porque a través de ellos la información se convierte en un mecanismo de evaluación permanente de la gestión de los gobernantes.

No obstante, no deben olvidar que cada cinco años, mediante las elecciones, tiene lugar el tribunal de rendición de cuentas de los gobernantes, y no es recomendable especular sobre lo que sería la conducta de los ciudadanos, augurando el despertar del monstruo al poder (seudo comunista o izquierdista) que se retuerce en su lecho por el eco de las voces de tontos útiles o seudos expertos en política pronosticando la posible asunción de los zurdos al poder.

No se olviden que los zurdos se acuestan aunque dan la apariencia de estar dormidos y, siempre tienen un ojo abierto. El analista político debe ser cauteloso en sus planteamientos; no debe presumir de su capacidad de análisis, porque puede estar prestándose a difundir mensajes negativos y al margen de nuestra realidad socio política.

Es cierto que hemos vivido períodos de gobernabilidad plagados de corrupción, inestabilidad social y alta inseguridad, pero esto no es determinante en el sentir de los ciudadanos, especialmente en los panameños, para propiciar o avalar un gobierno con ideas extremistas y autoritarias que, son lesivas al orden constitucional y contrarias a las esperanzas del pueblo. Ver artículo “Percepción y Subjetivismo político”. (La Prensa, 11/4/2009).

En nuestro país, el grupo de la tendencia está bien identificado; la mayor masa de electores es independiente y, el resto de los miembros de los partidos no pertenecen a grupos identificados de marxistas, izquierdistas ni socialistas. Los panameños estamos formados para constituir una sociedad organizada políticamente en democracia y así está señalado en nuestra Constitución y en el espíritu de conducta de cada uno de nosotros.

La estructura de electores no refleja la existencia de partidos políticos con abanderamiento de consignas antidemocráticas, comunistas ni de izquierda, porque desde el inicio de la República ha prevalecido una práctica partidaria identificada con costumbres criollas que han hecho prevalecer el establishement del poder económico. Sin embargo, es preciso resaltar que ese predominio partidista obligó, por fuerza de ley, a mantener a la mayor población de electores, los independientes, fuera de la contienda electoral hasta este último período de elecciones. El nuevo proceso de cambio parece marcar la ruta en la dirección correcta, no perdamos la brújula y juntos haremos un mejor país.

Algunos analistas han expresado que si el Gobierno del cambio no cumple con lo prometido o no llena las expectativas de los panameños, la alternativa para 2014 sería un gobierno de izquierda. En lugar de especular sobre el devenir político, el rol del analista debe ser el de orientar, informar, denunciar y educar a la población en el análisis objetivo de la vida política y no llegar a conclusiones especulativas.

Una actitud positiva de docencia política sería destacar la importancia del cambio de conducta política de los electores en la búsqueda de líderes o gobernantes identificados con una filosofía política del bienestar colectivo y establecer un sistema de gobierno con la misión de contribuir a edificar un verdadero Estado progresista.
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Publicado el 2 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

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