El 3 de noviembre de 1903… una conjunción de factores

La opinión del educador…

Ricardo Cochran Martínez

El historiador español Josep Fontana afirma que la historia es la “memoria pública” de una sociedad; repasemos nuestra memoria. Obviamente, mucho se ha hablado en torno a las causas y consecuencias de aquel 3 de noviembre y se ha insistido, por una parte, en que fue una escandalosa intervención estadounidense y, por otra, que fue un golpe financiero el que creó la nación panameña, esta es la tesis de la “leyenda negra”.

La perplejidad de algunos compatriotas estriba en el hecho de que en la separación, Estados Unidos (EU) jugó un rol, y se les olvida considerar el zeigest, el espíritu de la época. Para entonces, EU había estado a un tris de ir a la guerra contra los británicos, por una disputa de límites con Alaska, y por su intervención en Venezuela, pues los ingleses querían tomarse el río Orinoco.

En Europa, Alemania era la potencia ascendente; tenía, desde 1900, una flota y colonias, tanto en África como en Asia. Hay que recordar que ya EU y Alemania había chocado en Hawái y otras islas del Pacífico sur que eran estratégicas para tener bases de aprovisionamiento.

En el Oriente, Japón era la potencia indiscutible, con colonias y protectorados de los que obtenía petróleo y otros recursos.

Todas las potencias de la época sabían que para ganar un imperio debían hacer caso a lo que el almirante estadounidense Alfred Mahan planteó en su obra La Influencia del poder naval en la historia, “sin fuerza naval no puedes ganar una batalla”.

La guerra hispano-estadounidense, de 1899, reveló que una flota en el Atlántico no podía estar en el Pacífico con rapidez, tenía que dirigirse hacia Sudáfrica o hasta el estrecho de Magallanes. Los gringos no olvidarían esta lección.

Cuando los franceses intentaron construir el canal, lo hicieron bajo una idea comercial, estrictamente; una vieja añoranza que se remontaba al año 1456, cuando, al caer Constantinopla, los otomanos dominaron por siglos todo el Mediterráneo oriental. Al lograr el Canal de Suez, el dominio europeo sobre el mare nostrum se hizo real.

Pero con el Canal de Panamá, no fue así, de ahí que el financiamiento estuvo en manos de particulares y del pueblo francés.

En agosto de 1903, Colombia se dio el lujo, la exquisitez, de rechazar el tratado Herrán-Hay. Fue su último error, porque la misma Colombia introdujo a los estadounidenses a nuestra política como socio en 1856. Entonces, ni los patriotas istmeños ni Colombia pudieron ver el giro de la rueda del destino que se abalanzaba, por la batalla por las rutas de dominio estratégico entre las potencias del nuevo siglo; y en esa conjunción de factores: imperialismo, revolución industrial y tecnología, preámbulo a la gran guerra de 1914. Se presentó la opción de construir la herramienta artificial estratégica más innovadora de la historia humana.

Ni los griegos ni los persas ni los romanos ni España e Inglaterra, en la era moderna, ni Francia en la era contemporánea habían logrado de forma contundente el dominio de una “ruta artificial”, capaz de colocar una flota y una armada en cualquier punto de la tierra a través de un canal. No fue ninguna estampillita, no fue ninguna creación de Wall Street, como se menciona, y tampoco fue traición de los istmeños, que no tenían nada con qué intimidar a Colombia. Fue la necesidad estratégica de una potencia militar económica emergente en el siglo XX y XXI, la que operó en nuestra historia y en la historia mundial.

El Canal de Panamá transformó la hegemonía estadounidense en el planeta. Sin este, Estados Unidos no sería la potencia militar que hoy día es.

No se le debe olvidar a ningún panameño que el Canal “no” es tan solo un negocio ni fue creado para un “bazar persa”. El Canal es y será, ad eternum, la herramienta geoestratégica más formidable de toda la historia humana. Si no lo creen revisen el tratado de neutralidad, el que nos coloca “bajo el paraguas del Pentágono”, no de Wall Street.

De ahí que naciera nuestro 3 de noviembre de 1903. Ese día, los intereses mundiales apuntaban hacia esta patria, tendida sobre un istmo; y eso sí, para nosotros los hijos de esta tierra, afortunados como el Benjamín de América Latina, fue un día grandioso… ¡alcanzamos por fin la victoria! y entramos en el concierto de las repúblicas del mundo, bajo el nombre de Panamá.

¡Gloria a nuestra nación!

 

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Este artículo se publicó el 3 de noviembre de 2016  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Más allá del Big Bang I parte

La opinión del Docente….

 
RICARDO COCHRAN MARTÍNEZ
cocranc@hotmail.com

Hasta el siglo XIX las especulaciones sobre el mundo y el universo giraban en torno a exposiciones interpretativas, más los geólogos primeramente empezaron a deducir que la tierra era muy, muy antigua, tal vez tenía millones de años. De igual forma Charles Darwin observó que las mutaciones en una especie han de necesitar miles y miles de años, no se producen de inmediato, ya que existe un proceso de selección natural propia de la evolución.

Ambas disciplinas enfocándose en distintos aspectos de la realidad que nos circunda llegaron a una sola conclusión: el mundo no tenía 4,000 años como mencionaba el obispo James Usher en el siglo XVIII, sino… millones de años.

En 1905 Albert Einstein, concibió el mayor adelanto en la ciencia y en la comprensión de la naturaleza y la física al descubrir la ‘relatividad del tiempo’.

Hasta ese entonces no se sabía que la velocidad de la luz es constante y que ronda los 300 mil kilómetros por segundo. Todo fenómeno es adelantado por la velocidad de la luz o llega con este. Otro aspecto de su teoría es que la tierra sería un ’laboratorio en reposo respecto a nosotros’, la visión que se pueda tener de un acontecimiento o fenómeno dependerá de la posición privilegiada o desde el laboratorio en reposo o en movimiento rectilíneo que hagamos; así podríamos ver desde otra posición en el universo el pasado, el presente y el futuro de la tierra.

No hay que olvidar además que la tierra gira a treinta kilómetros por segundo, no nos damos cuenta, y el sentido común al no percibirlo plantea que estamos inmóviles.

La tierra y el sol, el sistema solar gira así dentro de la galaxia a la cual pertenecemos.

Para la segunda década del siglo XX sucedió un hecho importante, los matemáticos William Sitter, Alexander Friedman y el cosmólogo George Lemaitre estuvieron de acuerdo en aplicar la teoría de la Relatividad General al Universo, ello fue un gran avance en el pensamiento humano y en su capacidad de procesamiento y experimental.

Posteriormente Edwin Hubble, planteó que tras escudriñar los cielos se percató que las galaxias se alejaban unas de otras, ello implicaba un proceso de expansión del universo como cuando tiras una piedra al río verás que luego de la explosión de la superficie las ondas se expanden, por citar una analogía sino de la más acertada bastante gráfica.

Desde ese momento la cosmología, la física y la filosofía entraron a un debate y a un campo jamás considerado por estas ciencias hasta ese momento: el universo tenía un principio y si lo tenía, entonces debía tener también un final, por que es un proceso.

Algunos filósofos, por fortuna no todos, mostraban cierta aprehensión ya que no podía demostrarse experimentalmente lo que Einstein y Hubble plantearon, estos pensadores eran empíricos, por lo cual necesitaban ver para creer.

Aquí hay que resaltar que la razón humana aunque traten de menospreciarla, aunque le apliquen ese sarcasmo malicioso en torno al potencial humano, hay que reconocer que la fuerza de la razón humana ‘pensó el Cosmos’ y lo ordenó de una manera comprensible al menos a nuestra especie, ¿ello no es algo divino?

Bien, la prueba de un Big Bang que fue como se le denominó a ésta singularidad en donde materia y energía, espacio y tiempo estaban comprimidas antes de explotar, se encontró en 1965 por los científicos Arnold Penzias y Robert Wilson y de la manera más jocosa, mientras se peleaban con una cría de palomas instaladas en su antena-radar descubrieron que estas aves no eran la interferencia sino radiación cósmica de fondo o ‘energía oscura’ que era el remanente, el eco primitivo de la luz y el calor que apareció tras la gran Explosión.

Así empezamos a considerar la frase griega ‘como es arriba es abajo’, ahora tiene sentido, por que el proceso de nacimiento, desarrollo y muerte es universal.

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<> Este artículo se publicó el  14  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La larga jornada por nuestra Identidad Nacional

La opinión del Educador….

 

RICARDO COCHRAN MARTÍNEZ
cocranc@hotmail.com

Nuestra Nación — Estado se perfiló desde sus orígenes comprometida con los intereses de los Estados Unidos en relación al dominio de los mares y posicionarse estratégicamente en la puerta hacia el Pacífico a través del Istmo de Panamá.

Colombia exigió su parte.   Estados Unidos tuvo que pagarle más de veinticinco millones de dólares en oro, en la década de los veinte, para zanjar la disputa por Panamá. Nuestra República tuvo que ‘ceder’ parte de nuestro territorio habitual desde la conquista misma cuatro siglos antes, con las regiones en donde se encontraban las míticas poblaciones de nuestro proceso histórico: Santa María La Antigua del Darién y Acla, además donamos parte del Golfo de Urabá.

Toda esta tierra la reclamó Colombia junto con los millones de dólares recibidos. Cuando el tratado del 77, apareció el viejo compromiso de Estados Unidos con Colombia, Torrijos dijo que era por agradecimiento; la verdad, lo intimidaron a hacerlo, así apareció el tratado de Montería, otorgaba privilegio a Colombia. Hoy en día presiona para que abramos el tapón del Darién.

Colombia ha sido nuestro más leal contrario, todo lo que implique mejoras para Panamá, Colombia trata de usufructuarlo, porque mantiene la visión de que esta tierra es de su propiedad.

Del lado de Costa Rica también nos dieron nuestro zarpazo, a esta pequeña, pero valiente tierra: nos fuimos a la guerra de Coto en 1921, en ella estaba en disputa la rica Cuenca del Río Sixaola, es decir, un recurso fluvial natural, importante. Ganamos la guerra, pero perdimos ante Estados Unidos, quien sirvió de árbitro y tras el Fallo White favoreció los intereses de las Bananeras de conciudadanos y todo fue un ‘japai’, como decía mi madre.

Luego con Belisario Porras hubo otra intervención armada yankee, cuando este se refirió a ese territorio como una comarca de segunda, y varios paisanos panameños fueron a reclamar a la Presidencia y los estadounidenses intervinieron.

Pero esto no acabo aquí, en 1941 los Estados Unidos solicitan, a un Arnulfo Arias presionado por todas partes, que ratifique el fallo White aceptado, no por Arnulfo Arias, sino por Belisario Porras, del cual ya vimos cómo se formó la de San Quintín.

Bien, Arnulfo Arias acepta y pasa a la historia como quien vende territorios panameños, ya vemos que no fue así, eso era cosa de Porras y los costarricenses nos dieron un zarpazo.

Los Estados Unidos han tenido relaciones dolorosas con nuestro pueblo, como lo fue el 9 de Enero de 1964, hemos puesto siempre los mártires en defensa de nuestro territorio, para defender nuestra Bandera y nuestra Patria.

Nos cayó el 20 de Diciembre de 1989, invasión propiciada por el sucesor de Torrijos: Noriega. Pero gracias a Dios y a los tratados se le entregó a Panamá su Canal, por el cual hemos pagado con tanta sangre de los mártires.

Hemos corrido con suerte, porque, aparte de las agresiones de Colombia, de Costa Rica y de los Estados Unidos, tuvimos una invasión de extranjeros provenientes del Caribe, los cuales no ayudaron en nada a la Nación, la dividían aún más; hablaban no castellano, sino el inglés, estaban a favor de los estadounidenses, jamás pelearon en las causas nacionalistas, porque iba contra sus propios intereses de clase y etnia.

El interior no se queda atrás: marginado, encerrado entre valles y montañas y muy poco ha dado a la civilización.

Por lo tanto, la pregunta es: no, cómo hemos llegado a ser nación; sino cómo hemos podido PERMANECER UNIDOS como nación.

Doy gracias que cada panameño ama a su tierra, que el más humilde tiene una consideración con su patria como el más encumbrado.

Pareciera una fuerza enigmática la que nos ha dado cohesión, como cuando se pega un pedazo de tela con un adherente de plástico, pero lo hemos logrado y lo seguiremos logrando, en esta larga jornada por nuestra identidad, que aun hoy ¡se está formando!

 

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<> Este artículo se publicó el 4  de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/cochran-ricardo/

En busca de Dios

La opinión del Educador….

Ricardo Cochran Martínez

Jacques Monod mencionó alguna vez “que el hombre está solo ante la inmensidad del universo de donde apareció por azar”. Yo no lo pienso así.

Hoy, en la actualidad, la ciencia ha podido establecer asombrosas realidades que han escapado a nuestra mente y que nos acercan de alguna manera, no totalmente aclaro, a ciertas ideas religiosas. No somos productos del azar. En el universo nada ocurre por casualidad y ello lo sabe la ciencia veamos.

La física ha descubierto que toda la materia que nos rodea está conectada a un nivel sub-atómico, por lo cual cada parte, por muy pequeña que sea, es parte de un todo.

De igual manera lo que nos resulta ser una eternidad cuando hablamos de periodos geológicos inmensos, para la historia de la evolución de nuestro planeta vienen a ser tan sólo días. Ejemplo desde la extinción de los dinosaurios hace 75 millones de años a la aparición del hombre una eternidad en cuestiones evolutivas un salto sorprendente.

En la física sabemos que la existencia de un universo producto de un big-bang o de un universo constante el cual desde su centro se está renovando eternamente generando más materia y energía, es muy posible.

En los sesenta la posible prueba apareció con la denominada “radiación de fondo”.

El movimiento de traslación que conjuntamente recorre el sistema solar a través de la galaxia y que ciertamente corrobora aun más el postulado de Copérnico y Galileo sobre el movimiento del planeta y no un estaticismo que lo colocaba como centro del universo está plenamente probado que nunca fue así. Fue un duro golpe al “orgullo del hombre” no al de Dios.

Cada uno de estos postulados son evidencias de un universo desconocido para nosotros hasta bien entrado el siglo XIX.

Los planteamientos anteriores hubieron sido una completa herejía supongamos, en el siglo XVI, les hubiesen costado posiblemente la vida a estos científicos.

El punto es que nosotros hemos estado siempre ante un universo desconocido en donde muy infantilmente establecimos que las cosas en el mundo y en el cosmos se generaban a partir de cierta “magia” la cual solo había que invocar a través de métodos de bárbaros.

Al parecer nuestra ignorancia es enorme.

El mundo y el universo se desarrollan constantemente a través de “procesos” los cuales dependen a su vez de ciertas condiciones para que se completen.

Una de las finalidades del Universo mismo, es generar “vida y razón” y al parecer están dadas todas las condiciones para que cada universo en una faceta específica genere “inteligencia”.

El universo al parecer tiene ciclos de reproducción que tardan miles de millones de años, de manera “natural”, guiados por un orden interno y absoluto que es a su vez un ciclo eterno.

Lo que sí es cierto es que los científicos, sobre todo los físicos, están descubriendo propiedades inimaginables que posee la materia y además han propuesto que existe ciertamente un “orden universal y natural” para la generación de todo lo que existe y existirá según un código, que busca siempre crear vida, crear la razón.

Concuerdo más con Hegel, con lo de la razón absoluta o universal, después de todo no estaba tan loco.

Han sido nuestras mentalidades y nuestra poca falta de investigación científica lo que ha hecho perdurar mitos y leyendas desastrosas en las cuales concebimos a Dios desde la misma perspectiva del hombre común.

Bien decía Protágoras que si las vacas pudiesen hablar dirían que su dios tiene forma de vaca.

Ello es cierto el mundo y el universo posee estructuras, organización y condiciones que desconocemos en su totalidad y que apenas con esta tecnología hemos ido descubriendo la punta del iceberg.

Nos queda considerar que ciertamente debe existir una fuerza sacra y misteriosa, benefactora del hombre a la cual llamamos Dios, pero que nuestra mente y entendimiento distara mucho aun, de comprender como opera o “ve” el universo.

<>Artículo publicado el 21 de septiembre de 2010 en el diario El Panamá America, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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De la ética a la política

La opinión del Docente….

RICARDO COCHRAN MARTÍNEZ

‘Ethos’ carácter. Modo de vida o de ser, adquirido por el hábito, más no por la naturaleza. La ética pertenece exclusivamente al mundo humano. Política: Ciudadano, relacionado al orden de la ciudad (polis). Comportamiento del individuo en torno al manejo de la misma.

En ambas definiciones podemos establecer un factor en común: Lo social. La persona se hace en sociedad, relacionado con otros y viviendo con otros.

En nuestro país, se da una terrible confusión, en cuanto que se considera que la Ética y la política están separadas. Para algunos la ética es una parte de la filosofía totalmente idealista, pero no es así, la ética es real y atañe a la convivencia social. Esta confusión sucede cuando consideramos que las teorías y las acciones políticas son improvisadas o se basan en la experiencia de otros.

Cuando un ciudadano se dedica a la política, es decir, a postularse para un puesto público y logra alcanzarlo, puede que considere que ese puesto sea, según la norma más recalcitrante del caudillismo, la oportunidad y el derecho a robar, coimear, solicitar dineros, propiciar la corrupción y etc., porque cree que está en esa posición para aprovecharse de todos, y de todo, y comienza a ponerse precio él mismo, pues, lo tiene. Recordemos que los hombres corruptos tienen una paga, son traidores y desleales a todos, de esa manera sin ética alguna no entenderá jamás que se deben a la sociedad, a su patria.

Cuando alguien olvida que la ética va de la mano de la política, lo hace porque su hábito social es malo por naturaleza propia. Cómo se le podría ocurrir a una persona integra tomar lo que no es suyo o coimear para satisfacer una banalidad o hacer unas compras.

Aristóteles mencionó que lo único que el hombre no posee por naturaleza propia, es el ‘prestigio’, entendido como aquellas cosas que son dignas de los señores, hacer lo justo, lo correcto en beneficio de los demás.

Ser un político en cualquiera época de la historia de la Humanidad implica una responsabilidad muy grande, se depende de otros y se está al servicio de otros. Imagínense un Estado político en donde todos sus funcionarios que se deben al pueblo y su bienestar, lo que hacen es ultrajarlo, favoreciendo a algunos con medios ilícitos sobre los que trabajan diariamente por sí mismos, y para su país.

El Estado y quienes trabajan para él son árbitro de éstas contiendas, en donde la Ética juega un papel importante y vital, si la política se nutre, entonces, de malas personas, que Dios nos agarre confesados!

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Este artículo fue publicado el  11 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor (a), todo el crédito que les corresponde.

Calidad y pertinencia en educación

La opinión de…

Ricardo Cochran Martínez

En primera instancia comenzaremos por la definición del término educación; el vocablo proviene del latín educare : formar o instruir. También significa “guiar”.

En la actualidad debemos ponderar si la educación no ha perdido la esencia de lo que ella misma es, que implica la formación de individuos instruidos en el conocimiento, valores y cultura de la sociedad en sentido de lo positivo, lo cual a su vez redundará en el tipo de país al que sirven y establecer las bases adecuadas para la convivencia pacífica y progresista.

El Estado debe procurar no perder de vista ni el significado ni los objetivos mismos de la educación, sacrificándolo solo a un conocimiento limitado, es decir, tan solo técnico, porque tal aceptación está desfasada así como el concepto aquel de crear “autómatas” para máquinas industriales. Las personas son mucho más que eso, y hay que enseñarles a vivir.

La educación es un vehículo y un vínculo de conocimiento y cultura, ambas son la expresión racional del quehacer humano, por lo tanto, la educación debe estar guiada para instruir y formar individuos y sociedades más provechosas.

Es aquí en donde debemos procurar que exista una calidad en lo métodos, aplicaciones y enseñanza de la educación. El término “calidad” se define básicamente como: cumplimiento de requisitos. Por supuesto, hay más definiciones pero me apegaré a esta. La interrogante es ¿qué requisitos debemos procurar para la educación? Bien, en primer lugar, que sea eficiente, formadora, con valores, contemporánea, útil, cívica y científico-humanística.

En otros criterios, los requisitos son lo que la sociedad necesita, una educación orientada a cumplir con la necesidad laboral tan solo, pero ahí también ya perdemos algo, perdemos a la persona que se educa a medias en una sola orientación y su visión es muy reducida.

La famosa frase “la educación no solo otorga conocimientos sino que hace que la persona vea el mundo con ojos diferentes” me parece muy acertada. La educación y su calidad deben procurar educar al individuo mismo, porque él, a su vez, educará a otros. Ortega y Gasset mencionó una vez que hemos construido escuelas, sí, pero no hemos dado a los hombres y mujeres de nuestra época educación y cultura, creo que estamos así.

La pertinencia se refiere a que si lo que se está enseñando produce las competencias necesarias para garantizar el crecimiento de la persona, atendiendo al contexto cultural y social de donde proviene dicha persona. La educación debe ser significativa para ésta y que le permita, dentro de sus necesidades, apropiarse de una cultura nueva, positiva y enriquecedora.   Calidad y pertinencia son requisitos sine qua non la educación logre su cometido: dar las enseñanzas para vivir mejor siendo fructíferos ciudadanos que a su vez construyan un buen país.

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Este artículo se publicó el 25 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Autores, literatura y mitos

La opinión del Docente en Filosofía…..

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RICARDO COCHRAN M.

Grandes autores de la literatura universal expresaron a través de sus obras, diversas expectativas según los dirigiesen sus motivos personales o fundamentados en las condiciones sociales en las cuales estuvieron inmersos; la literatura, fue el producto de un complejo y sorprendente proceso que se inició con el descubrimiento de la Escritura por la civilización más antigua de todas, los Sumeria y el lugar preciso fue la ciudad—estado de Uruk, hace más de 6500 años; desde esta formidable invención la cultura humana ha generado toda clase de exposiciones y de explicaciones ajustadas al tiempo en que se vive o “ Zeigest “ y en nuestra sociedad actual, hartamente imbuida en el “ consumismo ” se han producido nuevos mitos.

Uno de estos mitos contemporáneos tiene que ver mucho con el concepto de la “ felicidad ”; en este mito, se estimula la imaginación sobre una sociedad en la cual prima el individualismo y este produce felicidad; pues, a través de un producto de consumo, sea una bebida, un vestido o calzado, un artefacto de comunicaciones, u otro tipos de bebidas más espirituales, como “ el agua de vida ”, o en el peor de los escenarios un asilo para nuestra etapa de la ancianidad, la felicidad se logrará si aceptamos la publicidad que la genera, solo hay que llamar por teléfono y tendremos “ felicidad a la carta ”.

Como quiera, es una falsa creencia el hacer suponer desde su problemas vivenciales que el comprar o lucir algún objeto nos hará más bellos, jóvenes, inteligentes, productivos como personas o más humanos; por ello es cierto que el mito se puede generalizar refiriéndose a nuestra sociedad actual como el mito del hedonismo y el utilitarismo, en donde la solidaridad, la integridad, los valores, la responsabilidad, la templanza, y hasta nuestra familia ocupan un lugar secundario, detrás del objeto que debe consumirse, porque la familia la recrean como un centro comercial familiar.

Este mito es actual y como vemos dista de cualquier dios y atributo, nuestro atributo más apetecible es la sola capacidad de consumir. Pueden citarse muchos mitos más, pero percibiremos que a medida que pasa una época y esta releva a la anterior en todas las culturas, sobreviven y se crean nuevos mitos, los cuales son incorporados a nuestra forma de asimilar el mundo, otro ejemplo los comics y los súper héroes, los cuales no son productos de amoríos entre dioses y mortales, como en todas las mitologías de la antigüedad clásica, sino héroes producto de la ciencia y/o accidentes de experimentos científicos; otro mito el de los líderes políticos eficientes, etc.; lo cual nos dice que los mitos nos han acompañado desde antes de la existencia de la escritura y la literatura y al parecer continuarán con nosotros, porque es la cultura humana quien los necesita y los crea.


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Este artículo se publicó el 15 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.