El 3 de noviembre de 1903… una conjunción de factores

La opinión del educador…

Ricardo Cochran Martínez

El historiador español Josep Fontana afirma que la historia es la “memoria pública” de una sociedad; repasemos nuestra memoria. Obviamente, mucho se ha hablado en torno a las causas y consecuencias de aquel 3 de noviembre y se ha insistido, por una parte, en que fue una escandalosa intervención estadounidense y, por otra, que fue un golpe financiero el que creó la nación panameña, esta es la tesis de la “leyenda negra”.

La perplejidad de algunos compatriotas estriba en el hecho de que en la separación, Estados Unidos (EU) jugó un rol, y se les olvida considerar el zeigest, el espíritu de la época. Para entonces, EU había estado a un tris de ir a la guerra contra los británicos, por una disputa de límites con Alaska, y por su intervención en Venezuela, pues los ingleses querían tomarse el río Orinoco.

En Europa, Alemania era la potencia ascendente; tenía, desde 1900, una flota y colonias, tanto en África como en Asia. Hay que recordar que ya EU y Alemania había chocado en Hawái y otras islas del Pacífico sur que eran estratégicas para tener bases de aprovisionamiento.

En el Oriente, Japón era la potencia indiscutible, con colonias y protectorados de los que obtenía petróleo y otros recursos.

Todas las potencias de la época sabían que para ganar un imperio debían hacer caso a lo que el almirante estadounidense Alfred Mahan planteó en su obra La Influencia del poder naval en la historia, “sin fuerza naval no puedes ganar una batalla”.

La guerra hispano-estadounidense, de 1899, reveló que una flota en el Atlántico no podía estar en el Pacífico con rapidez, tenía que dirigirse hacia Sudáfrica o hasta el estrecho de Magallanes. Los gringos no olvidarían esta lección.

Cuando los franceses intentaron construir el canal, lo hicieron bajo una idea comercial, estrictamente; una vieja añoranza que se remontaba al año 1456, cuando, al caer Constantinopla, los otomanos dominaron por siglos todo el Mediterráneo oriental. Al lograr el Canal de Suez, el dominio europeo sobre el mare nostrum se hizo real.

Pero con el Canal de Panamá, no fue así, de ahí que el financiamiento estuvo en manos de particulares y del pueblo francés.

En agosto de 1903, Colombia se dio el lujo, la exquisitez, de rechazar el tratado Herrán-Hay. Fue su último error, porque la misma Colombia introdujo a los estadounidenses a nuestra política como socio en 1856. Entonces, ni los patriotas istmeños ni Colombia pudieron ver el giro de la rueda del destino que se abalanzaba, por la batalla por las rutas de dominio estratégico entre las potencias del nuevo siglo; y en esa conjunción de factores: imperialismo, revolución industrial y tecnología, preámbulo a la gran guerra de 1914. Se presentó la opción de construir la herramienta artificial estratégica más innovadora de la historia humana.

Ni los griegos ni los persas ni los romanos ni España e Inglaterra, en la era moderna, ni Francia en la era contemporánea habían logrado de forma contundente el dominio de una “ruta artificial”, capaz de colocar una flota y una armada en cualquier punto de la tierra a través de un canal. No fue ninguna estampillita, no fue ninguna creación de Wall Street, como se menciona, y tampoco fue traición de los istmeños, que no tenían nada con qué intimidar a Colombia. Fue la necesidad estratégica de una potencia militar económica emergente en el siglo XX y XXI, la que operó en nuestra historia y en la historia mundial.

El Canal de Panamá transformó la hegemonía estadounidense en el planeta. Sin este, Estados Unidos no sería la potencia militar que hoy día es.

No se le debe olvidar a ningún panameño que el Canal “no” es tan solo un negocio ni fue creado para un “bazar persa”. El Canal es y será, ad eternum, la herramienta geoestratégica más formidable de toda la historia humana. Si no lo creen revisen el tratado de neutralidad, el que nos coloca “bajo el paraguas del Pentágono”, no de Wall Street.

De ahí que naciera nuestro 3 de noviembre de 1903. Ese día, los intereses mundiales apuntaban hacia esta patria, tendida sobre un istmo; y eso sí, para nosotros los hijos de esta tierra, afortunados como el Benjamín de América Latina, fue un día grandioso… ¡alcanzamos por fin la victoria! y entramos en el concierto de las repúblicas del mundo, bajo el nombre de Panamá.

¡Gloria a nuestra nación!

 

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Este artículo se publicó el 3 de noviembre de 2016  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ronald Wilson Reagan (1911-2011)

La opinión del Presidente del U.S.-Panamá Business Council USA y Ex Embajador de Panamá en Estados Unidos…

JUAN B. SOSA
panamerica@msn.com

El 6 de febrero se cumplió el centenario del nacimiento de Ronald Wilson Reagan, el 40 avo presidente de los Estados Unidos. La ocasión fue propicia para destacar las contribuciones del presidente Reagan y el impacto que tuvo no solo en su país, sino en el mundo entero.    Como dijo un historiador, Reagan llegó a la presidencia con la intención de cambiar el país, pero terminó cambiando al mundo.

De la imagen de actor de cine Reagan se convirtió en la imagen del libertador de los países detrás de la Cortina de Hierro, región habitada por ciudadanos de muchos países sedientos de la libertad que la Cortina de Hierro les había negado, y que finalmente cayó a menos de un año de su salida de la Casa Blanca.

La llegada de Reagan a la Casa Blanca estuvo llena de desafíos.   En esos momentos los Estados Unidos vivía la crisis de los rehenes de la Embajada en Irán, una inflación galopante, altas tasas de intereses que estaban agobiando a la empresa privada, y un estado mental pesimista en el norteamericano que después de la guerra de Vietnam pensaba que su país había perdido la capacidad de ser modelo e inspiración a otros países y entraba en un ciclo declinante.

Adoptando políticas radicales enfocadas a impulsar el espíritu empresarial, inspiró y le dio confianza a una nación que en pocos años recobró su prestigio internacional y lideró la transformación de países frenados por sistemas comunistas hacia esquemas de libre mercado, y al establecimiento de procesos democráticos y respeto a las libertades individuales.

Ronald Reagan tuvo experiencias importantes con Panamá. Durante su intento para ganar la nominación del Partido Republicano en 1976 contra el presidente Gerald Ford, y luego en su campaña para le presidencia en 1980 contra el presidente Jimmy Carter, Reagan fue un fuerte crítico de los Tratados del Canal.   Sin embargo, respetuoso de las leyes, privadamente siempre aceptó la realidad de los Tratados y los justificó con la frase: ‘son la ley de la tierra y como presidente la respetaré’ (The Senate has ratified the Panama Canal Treaties. It is the law of the land and I will upheld the law of the land).   Para crédito de Reagan durante sus ocho años de presidencia siempre evidenció un profundo respeto por los Tratados del Canal.   Reagan era amante de la libertad y por ello apoyó movimientos dirigidos al logro de libertades y un Estado de Derecho. Ese apoyo le ganó eventualmente la liberación de los países dominados por la Rusia comunista y en nuestro hemisferio apoyó los movimientos pro democráticos de Nicaragua y de Panamá.

Durante su presidencia se opuso al general Noriega y jamás reconoció el golpe de estado de febrero de 1988, cortando la comunicación con el régimen ilegítimo y apoyando al gobierno en el exilio del presidente Eric Arturo Delvalle.   Su irrestricto apoyo fue clave en que su vicepresidente George Herbert Walter Bush continuara el apoyo a las aspiraciones de libertad de Panamá, una vez asumió la presidencia en 1989.

Al recordar el centenario de su nacimiento el legado de Ronald Reagan siempre se identificará con su apoyo hacia la libertad, la democracia y el espíritu empresarial.

Este artículo se publicó el 13  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Panamá y Washington

La opinión de…

Ricardo Eskildsen M.

Washington D.C, la ciudad más importante en nuestra era contemporánea, lo es no solo por las oportunidades diplomáticas, sino por la oferta y ventajas comerciales que se pueden lograr del Congreso.

Los acontecimientos de la semana del 11 al 14 de diciembre, en la que se confirmó la intempestiva visita del presidente Ricardo Martinelli a esa ciudad, pasarán a la historia como fecha importante, no solo por haberse confirmado el interés de consolidar, en una voz presidencial, los temas comerciales con esa nación, sino por la renuncia de quien fuera el colaborador más importante en Washington del presidente Martinelli, el ex embajador Jaime Alemán.

La nueva relación con Estados Unidos, que se inició desde el año 2000, ha quedado centralizada –más que en temas de seguridad– en el tratado de libre comercio (TLC).

Este último proyecto lleva más de siete años sin completarse. Sobre este tema, recordamos a los cuatro candidatos a la Presidencia de Panamá que, en septiembre de 2003, asistieron al primer debate público sobre el TLC, organizado por el Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá (UPSA), en el Hotel Sheraton; logro que se anunció a la nación. Martín Torrijos, Ricardo Martinelli, José Miguel Alemán y Guillermo Endara G. (q.e.p.d.) confirmaron que –de ser elegidos– se esforzarían en continuar y terminar las rondas de negociación, cuanto antes.

Las primeras rondas de negociación del TLC ya las había iniciado el ministro de Comercio Joaquín Jácome, en Panamá, con el apoyo del embajador panameño en Washington, Roberto Alfaro. Todo ello bajo la política exterior trazada por el gobierno de la presidenta saliente Mireya Moscoso.

En aquellos tiempos, el Gobierno de Panamá buscaba definir el rumbo a seguir y se concluyó que equipararse a las ventajas comerciales logradas por el bloque de Centroamérica era la mejor vía, pero que el TLC entre Panamá y EU debía ser bilateral. La cruda realidad de la época señalaba que el presidente Bill Clinton había desestimado el Alca o la integración comercial de América Latina –fijada para 2005– por las acciones proteccionistas adoptadas por los países del Cono Sur… Las rondas de negociación emprendidas por el gobierno de Moscoso, en 2003, concluyeron con el apoyo brindado por el ministro de Comercio e Industrias, Alejando Ferrer, y el presidente Martín Torrijos, en 2007. Y la Asamblea ratifica el tratado con 58 votos a favor.

Transcurridos tres años, por razones harto conocidas, sin lograr la ratificación del tratado en EU, el gobierno del presidente Martinelli decide, responsablemente, avanzar. Y al conocerse recientemente el éxito de la visita a comienzos de diciembre del presidente Lee Myung-bak, de Corea del Sur, retoma con ímpetu el tema… Y coordina su visita, proyectada a aprovechar los resultados de las elecciones del Congreso en EU el 3 de noviembre, en las que la mayoría de la Cámara Baja del Congreso queda en manos del Partido Republicano.

El detonante, ante los recientes acontecimientos en Washington, fue el Panama Week. Este evento, ya histórico, fue planeado meses atrás y celebrado entre el 18 y 19 de noviembre. El grupo empresarial, integrado por varios gremios, bajo el paraguas de UPSA –hoy liderado por el ex embajador Roberto Alfaro y su directiva, y por el ex embajador Juan B. Sosa y su directiva en Washington– proyectó la visita de este año con base en los esperados resultados de las elecciones en EU.

De allí que la visita al congresista Kevin Bradley, republicano y presidente de la comisión de Ways and Means Committee, se concretó el 18 de noviembre. En dicha visita se conoció la inminente ratificación del hoy denominado Tratado de Protección Comercial, antes de julio de 2011. Participaron en dicha reunión en el Congreso, el ministro de Comercio Roberto Henríquez y sus dos viceministros, José Domingo Arias y Francisco Álvarez de Soto, al igual que el ex embajador Jaime Alemán, y nos acompañó el ex congresista Jerry Walash, también, del Partido Republicano.

La versión que se conoció el 19 de noviembre de la firma, el 30 de ese mismo mes, del Tratado de Intercambio de Información Tributaria con EU, tendiente a eliminar a Panamá de la lista gris del grupo de la OCDE, tuvo un impacto favorable posterior en la semana, cuando se conoció el texto. Varios congresistas indicaron que los medios en Estados Unidos, al comentar la discusión en el Congreso para la ratificación del TPC, durante el primer semestre de 2011, no serán tan críticos con Panamá, al conocer de la firma del Tratado de Intercambio de Información Fiscal.

Por otro lado, llenar la vacante y seleccionar a un nuevo embajador en Washington que ofrezca lealtad al Presidente, no es tarea fácil. Sin embargo, ya escuchamos los comentarios de un profesional probado en el dominio de la idiosincrasia y la cultura de EU, que estudió en el Incae con el Presidente la maestría de administración de empresas; que obtuvo su título empresarial en Louisiana State University y fue presidente de la Apede.

Estas son características que garantizan el éxito en Washington. No solo el embajador debe apoyar a los cabilderos seleccionados y lograr dicha ratificación, sino entender las oportunidades comerciales que generará el tratado y ofrecer a la generación de panameños presentes, las oportunidades del mismo.

Y si sumamos el hecho de que el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, cuando joven trabajó con el congresista John Boehner, hoy electo speaker de la Cámara Baja, esto ayuda a lograr la ratificación del tratado en EU. Sin embargo, las circunstancias de ayer no son las de hoy. Pero con un embajador dinámico, de pensamiento empresarial y conocedor de las oportunidades, mucho es lo que ganará Panamá.

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<> Este artículo se publicó el 31 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Después del 9 de enero 64

La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado…



GUILLERMO  ROLLA  PIMENTEL
grollap@cableonda.net

Esa fecha fue la culminación de tarea de años de preparación y permitió, el obligar a USA a renegociar un nuevo tratado del canal sin pre condiciones. Los primeros avances de los negociadores fueron los llamados ‘tres en uno’, que fueron rechazado por la comunidad, por no llenar los aspiraciones planteadas el 9 de enero del 64. Venia una elección presidencial, y que un candidato, Arnulfo Arias. USA sabía que era nacionalista, que ya lo había demostrado, y que no tranzaba ante sus presiones. No había permitido mas bases militares, ni artillar la marina mercante. Hicieron todo lo posible por robarle las elecciones, pero el panameñismo contaba con un inmenso apoyo popular.

Era la época en América de las dictaduras militares impuestas por USA para supuestamente combatir el comunismo. Ante el riesgo de negociar un nuevo tratado con el Dr. Arias y con un ciudadanía muy motivada a lograr la total soberanía. USA inventó la estrategia de derrocar al Dr. Arias y reemplazarlo por una dictadura militar que le fuera más flexible, con militares que ya los conocía y eran sus espías informantes.

Esto inclusive lo comunicaron en documentos confidenciales del Dep. de Ingienería del ejercito, mencionando al oficial Omar Torrijos como su elegido para esa misión. (publicado por Leopoldo Aragón). Despertaron las ambiciones, la codicia y la soberbia de los militares, y estos ingenuamente mordieron el anzuelo. No captaron que ante las negociaciones del canal, el país debería estar unido y con un gobierno democrático, estable y firme.

Dieron el golpe, derrocando al Dr. Arias a los 11 días de gobierno contando con todo el apoyo, diplomático y militar de USA, que intervino contra las guerrillas constitucionalistas de Chiriquí… Encarcelaron a todos los dirigentes panamañistas v a los izquierdistas, los torturaron, asesinaron y exiliaron.

USA logró sus objetivos. Eliminar a los nacionalistas y a su negociador duro. Y entonces poder negociar los tratados con un militar dúctil y su amigo, y un pueblo atemorizado, sin libertades, sin libertad de prensa. Como Torrijos no tenían apoyo ciudadano, recurrieron a la oligarquía, la banca y a todos los oportunistas que quisieran servirles.

Naturalmente no tenían, filosofía, ni programas, ni planes. Usurparon los programas que tenía preparado el panameñismo para su gobierno (mercados populares, salud, distribución de tierras a los campesinos. etc). Además temían la natural oposición de las izquierdas internacionales ante unos tratados que no fueran aceptados nacional ni internacionalmente.

Los tratados fueron aprobados en un evidente fraude con la participación de algunos familiares de Torrijos y contactos comerciales del canciller, consiguieron un entendimiento con los comunistas y Cuba, para que no se opusieran a sus nuevos tratados.

De esa manera el canciller fue a Washington a buscar la autorización de estas tácticas, para evitar oposiciones y conseguir alguna aceptación por el pueblo. Luego de 8 meses de cárcel y un año de exilio, trajeron a los comunistas del exilio en Chile, pero para apoyar a Torrijos y romper parcialmente el embargo a Cuba. Empresas panameñas hicieron negocio con Cuba.

Vino la otra etapa que era disfrazar a un dictador militar (igual que todos los otros dictadores) en una caricatura de luchador nacionalista. Se endeudaron con miles de millones. Les permitieron traficar con armas de USA. La dictadura creó su brazo político, con cuanto oportunista quisiera, por contradicción lo llamaron democrático? PRD. Utilizaron los colores patrios. Los militares, como todo panameño, definitivamente querían que los gringos se fueran.

El asunto es que para negociar unos tratados había que tener mucha autoridad moral, mucho prestigio nacionalista, el apoyo irrestricto del pueblo, y una imagen democrática y estable del gobierno panameño.- El que decidió realmente fue Torrijos.

Diógenes de la Rosa (q.e.p.d). insigne maestro y negociador me narró que los negociadores, habían logrado que USA aceptara que saliera de Panamá el Comando Sur y en una cena alcohólica Torrijos permitió que continuaran aquí.

Torrijos consiguió lo que pudo. Lo que los gringos quisieron darle. Sin la fuerza del pueblo, de los nacionalistas exiliados, sin una prensa libre, con el desprestigio de las dictaduras, con la falta de libertades, con la violación de los Derechos Humanos no tenía la solvencia ni la fuerza moral para exigirle a USA que cumpliera con todo lo que el pueblo exigió el 9 de enero del 64. El mismo lo aceptó, cuando nos dejó bajo el paraguas del pentágono y expresó que la lucha continuaba.

Fue una irresponsabilidad patriótica haber tomado esa misión en condiciones desventajosas para negociar. Como país. El disfrutar del poder con todas sus ventajas fue una motivación que deslumbró a los militares. Todo el Estado Mayor de la ex Guardia Nacional comparten responsabilidades de las consecuencias de ese tratado y de las violaciones de los Derechos Humanos.

Tuvimos que soportar a los gringos 20 años más de lo exigido, con sus bases militares. Le permitimos a perpetuidad, la posibilidad a su interpretación, de intervenir militarmente en el país (Acción Comunal lo había eliminado en 1936). A poner condicionantes que nos limitan la soberanía absoluta sobre la economía del canal.

Ambas cosas ya han sucedido. El tratado de neutralidad a perpetuidad nos convierte en protectorado y debe reemplazarse por un instrumento moderno de seguridad, dignidad y de una efectiva neutralidad del país que nos garantice, con el aval de la ONU, continuar funcionando, ampliando y perfeccionando el canal y su entorno para un Panamá mejor.

El MINSA ha expresado que los problemas epidemiológicos que podrían presentarse y que deben prevenirse, dependen de las condiciones sanitarias y sociales; con basura, sin agua y pobreza, los riesgos para la población son muy altos. La ciencia médica ha advertido de los factores que no controla, y que tienen que resolverse en sus niveles administrativos de responsabilidad económica, social y cultural.

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<> Este artículo se publicó el  15  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Cacería de patos en enero

La opinión del Periodista y Docente Universitario….


MODESTO A. TUÑÓN F.
modestun@yahoo.es

El verano había despuntado con sus primeros vientos que revoloteaban en la ciudad. El año lectivo casi terminaba y los estudiantes graduandos y sus familias se aprestaban a celebrar el fin del periodo escolar. 1964 auguraba ser un año lleno de esas emociones que uno percibe en los primeros días de enero.

Esa tarde en el sector de Calidonia, todo parecía normal, hasta que empezó una inquietud que provenía del otro lado de la cerca de la Zona del Canal.   Eran casi las seis; el cielo adquirió un gris ominoso, mientras que se escuchaban voces, gritos y sonidos, cuya causa no se podía precisar. La gente empezó a correr hacia sus casas.

En calle P, San Miguel, hubo que bajar la loma hasta la avenida Nacional para saber qué ocurría y, al mirar hacia el área de la lavandería de Ancón (hoy, oficinas de la Dirección de Investigación Judicial–DIJ) y enfrente, donde ahora está la Fundación Omar Torrijos Herrera, soldados norteamericanos, junto a tanques de guerra y en arreos de combate, apuntaban hacia el territorio panameño.

Pero no solamente allí.    Desde ese lugar y a lo largo de la cerca que recorría la avenida 4 de Julio (hoy conocida como de los Mártires), otros uniformados del ejército acantonado en las tierras canaleras estaban en igual actitud.

Incluso en el hotel Tívoli (actual ubicación de las oficinas centrales del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales), se habían apostado y utilizaban los hermosos balcones como mirador para controlar una amplia vista que iba desde la Plaza 5 de Mayo hasta los recién inaugurados edificios multifamiliares de Calle M.

Pronto empezaron los disparos y también los heridos. En San Miguel, se sabía que cada sitio estaba en la línea de los fusiles –para cazar patos como justificarían ellos después- y armas que empezaron un monólogo de tableteos y chispazos contra una población enardecida y que regresaba piedras, bloques y cualquier artillería casera u ocasional en este desigual combate.

Los nombres de los afectados empezaron a conocerse; estudiantes de diferentes colegios; Manuel, el vecino del edificio; la niña del rostro destrozado en la ‘multi’ y al caer la noche, la repulsa popular se hizo evidente. Desde lo alto de los inmuebles llovían galones y botellas de vidrio con agua o gasolina que estallaban en el techo de los automóviles que pudieran ser de estadounidenses o ‘zoneítas’.

Se dijo que en esa noche empezaron a rapar prostitutas que prestaban servicios en la amplia ruta limítrofe y que, les llamaron desde entonces ‘rabicoloradas’.

A la mañana siguiente el caos, desatino y la rabia se habían apoderado de la ciudad capital y la Guardia Nacional trataba de contener los ánimos de la población que quería entrar a la Zona del Canal a hacer frente a las armas norteamericanas. Francesco, el jefe del grupo scout de la iglesia de San Miguel, reunió a chicos de la tropa y nos comunicó que teníamos responsabilidades que cumplir en apoyo al mantenimiento del orden público en las inmediaciones del Hospital Santo Tomás. Allí acudimos y fue una de las primeras veces en nuestra vida juvenil, que se pudo contemplar una población que vestía el luto por las víctimas que llegaban con el ulular de las ambulancias y las bocinas de todo tipo de vehículos utilizados para transportar a los caídos e impactados por las balas.

No fue fácil controlar a la marejada humana que se arremolinaba en esa área. Dirigir el tránsito en la calle entre el hospital del Niño y la embajada del Reino Unido, era una ardua tarea para un adolescente de 14 años. Estas fueron las primeras acciones que nos situaron en la capacidad de atender una crisis de esta naturaleza.

En las salas de urgencia no había condiciones de atender tantos pacientes; la sangre teñía el piso y los heridos eran acomodados, según el nivel de gravedad. A los días, la ciudad capital empezó a sufrir un aislamiento con el resto del país. El Gobierno había roto relaciones con los Estados Unidos y los soldados se habían tomado el puente de las Américas.

Un incidente protagonizado por institutores, el Colegio de Balboa y policías ‘canaleros’, originó una profunda crisis entre Panamá y los Estados Unidos de América por la Zona del Canal. Sus implicaciones, entre otras causas históricas, posibilitaron la firma 13 años después, de los Tratados Torrijos Carter y la devolución de ese territorio a Panamá al final del siglo XX.

¿Sin el 9 de enero, hubiera sido posible el tratado? He allí su dimensión histórica.

 

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<> Este artículo se publicó el  12 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¡Ni olvido, ni perdón!

La opinión del Periodista y Docente Universitario…
GARRITT GENETEAU
ggeneteau@yahoo.es

A fines de 1963 los gobiernos de los Estados Unidos y Panamá suscribieron un acuerdo mediante el cual se ordenaba la izada de la bandera panameña en todos los sitios públicos donde ondeara la norteamericana, pero los ‘zonians’ se negaron tozudamente a cumplir con lo acordado al más alto nivel. Así las cosas, el gobernador de la Zona del Canal tuvo que ordenar a las autoridades zoneitas que en ese sentido había que cumplir ese mandato.

Los zonians que constituían el elemento más reaccionario proveniente del Sur de los Estados Unidos se negaron a que Panamá izara su bandera. Ante tal situación, estudiantes del Instituto Nacional se dirigieron el 9 de enero al Colegio Secundario de Balboa e intentaron izar el pabellón nacional siendo agredidos por los estudiantes gringos y sus padres. En la trifulca fue desgarrada nuestra bandera.

La reacción popular no se hizo esperar tras regresar a los institutores con el pabellón desgarrado se corrió la voz por toda la ciudad que los norteamericanos estaban atacando a los institutores. El encuentro entre el pueblo y los zonians se convirtió en una batalla campal. Primero intervino la policía y luego, ante las proporciones que iba tomando el conflicto, intervino el Ejército estadounidense disparando a mansalva contra el pueblo, lamentablemente murieron 22 panameños entre Panamá y Colón y se reportaron 400 heridos.

Durante los años que siguieron a la invasión de 1989, los gobiernos ‘democráticos’ han hecho todo lo posible por restar importancia a esta gesta patriótica. Solo a nivel de las agrupaciones progresistas, como obreros, profesionales, estudiantes se le ha concedido a esa acción la importancia histórica que merece. En los gobiernos de ‘la democracia’ ningún presidente ha tenido la hidalguía, valor y coraje de decretar el 20 de Diciembre día de duelo nacional, posiblemente por cobardía o simplemente miedo al imperio ‘Yanqui’.

Fue el general Omar Torrijos H., quien rescató de la indiferencia y del olvido a esa fecha haciendo suya la lucha generacional para el rescate de la Zona del Canal llevó a cabo esa lucha titánica que tuvo como resultados los tratados Torrijos-Carter en 1977.

Es lamentable que los verdaderos héroes del 9 de enero hayan sido relegados al olvido y los frutos de esa acción sean aprovechados por personas que criticaron y menospreciaron a los patriotas que ofrendaron su sangre para que hoy disfrutemos de un país verdaderamente soberano e independiente.

 

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<> Artículo publicado el 12  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Deuda patriótica con el 9 de enero 64

La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado….


GUILLERMO  ROLA  PIMENTEL
grollap@cableonda.net

La Patria recuerda con veneración heroica los sucesos del 9 de enero de 1964.   Conocida  y con amplia documentación, esta la histórica lucha generacional  de los panameños por alcanzar la plena soberanía sobre todo su territorio. El enclave colonialista de la Zona del Canal fue una afrenta permanente. Muchos intentos se hicieron por lograrlo.

En 1936 el presidente Harmodio Arias de Acción Comunal modificó los tratados de Bunau Varilla eliminando el derecho que tenía USA de ocupar militarmente el territorio nacional por algún peligro para el canal (en 1972 Torrijos lo volvió a incluir).    En 1957 el Frente de Reafirmación por la Soberanía siembra banderas en la zona.     Por 1964, existiendo un acuerdo para izar las dos banderas en los colegios de la zona y no cumpliéndose por parte de los zonian, los estudiantes panameños procedieron a cumplir el acuerdo e izar la bandera panameña.

La reacción bélica de USA ha sido detalladamente descrita. Con los muertos heridos etc.

Sin embargo muchos hechos han sido deliberadamente ocultos.   En Colón, informados de los hechos de Balboa, el pueblo se fue a las calles a protestar en Ave Bolívar frente al YMCA, intentamos llegar hasta las instalaciones de Cristóbal para izar nuestra bandera.    Era toda gente del pueblo.    Los detractores dijeron que eran maleantes.    Había de todo, los del partido del pueblo (comunista) no pudieron actuar porque se fueron a Pilón a meditar las estrategias, y los gringos cerraron el corredor y se tuvieron que quedar fuera de la ciudad.

La policía nacional inicialmente pretendió impedirnos el paso. Pero la población los sobrepasó. Cuando los policías vieron a los soldados ‘yankis’ con máscaras antigases y con bayonetas calada avanzar por la calle posterior al YMCA, HUYERON despavoridos, y se refugiaron en el cuartel central.

Nos enfrentamos a los soldados Varios de los nuestros cayeron con heridas en los muslos. Me rompieron la bandera, pero la sostuve, nos mantuvimos unos momentos y tuvimos que replegarnos a Ave Bolívar.

Se iniciaron los enfrentamientos. Los heridos fueron llevados al hospital (hay lista).   Los soldados disparando desde los edificios altos y la población en la calle. Se incendió el comisariato y parte del YMCA con bombas molotov artesanales.

La lucha duró varios días y quedaron varios muertos. Cuando ya en la ciudad de Panamá había calma, en Colón continuaba la lucha. La policía envió a su figura dura, el entonces capitán Omar Torrijos.   Este reprimió el movimiento y encarceló a varios dirigentes, entre otros a Andrés Galván. Nos persiguieron, expulsaron de instituciones, se dio una persecución por ordenes del Ministro Dominador Bazán.

En la capital también detuvieron a varios participantes. En esa época ya Torrijos era espía pagado por USA (documentos desclasificados del pentágono). La bandera rasgada y manchada de sangre muchos años después la entregué al Municipio de Colón, donde reposa.

Como corolario de esta gesta se efectuó el ‘Primer Congreso por el rescate y defensa de la soberanía’ con la presencia de más de 300 organizaciones de todos los estratos desde las monjas hasta los comunistas, empresarios y sindicatos. Sin banderías políticas. Todos los resueltos fueron difundidos (aún se conservan ejemplares).

Sí revisamos los tratados de Torrijos, según la interpretación de USA,   estos le dan derecho a USA a intervenir militarmente en todo el país, cosa que ya ocurrió en 1989.   En ninguna propuesta del Congreso se solicitó o aceptó el derecho a USA a intervenir militarmente en el país.   Los peajes y el manejo financiero del canal (ACP) están condicionados a una serie de pautas que dificultan, limitan y no permite a Panamá ejercer la absoluta soberanía y total decisión nacional para fijar los peajes. Solo tomando en cuenta la lógica competencia. Esto nadie lo presentó en el Congreso. Si se dijo: NO, a las bases militares y devolución de la zona y el canal en 15 años.

En el tratado, Torrijos aceptó bases militares y entrega del canal 20 años más (el tiempo de la dictadura). Torrijos no participó del Congreso, tampoco la policía.

En 1967 Leopoldo Aragón develó un documento del Departamento de ingienería del canal, planteando que la única forma de aprobarse un tratado favorable a USA era con un gobierno militar inclusive mencionaban a Torrijos.

El 22 de Febrero de 1977 antes de aprobarse los tratados el New York Time, el Comando de Liberación de Panamá desde Suecia, denunció que Torrijos como dictador y dependiente de USA no tenía los valores humanos, políticos, legales, ni el nacionalismo y la moral para negociar tratados. Sin libertades y con los nacionalistas exiliados. La aprobación de los mismos fue un descarado fraude.

Los comunistas (PP, hoy con el PRD) que fueron apresados, asesinados y exiliados a Chile, se entregaron, porque no soportaron ni un año de exilio. Coincidentemente a Cuba se le permitió romper el embargo mediante empresas panameñas; y el canciller viajó a Washington, y luego a Cuba para silenciarlos ante los entreguista tratados.

La izquierda de América guardó silencio. El tratado de Neutralidad contiene cláusulas que nos convierten en un protectorado. No se han cumplido todos los objetivos del 9 de enero del 64.

Ahora que el NUEVO CANAL será ampliado y ya no se lo debemos a USA, porque será pagado por Panamá con nuestros préstamos, es el momento de revisar y preparar oportunamente estrategias y una política diplomática internacional que nos permita modificar ese tratado a términos más soberanos, más seguros para el canal, más dignos y más realmente neutrales.

Ahora que ya no hay dictadura. Tal vez en coordinación con el Consejo de Seguridad de la ONU, para así alcanzar un Panamá Mejor.

 

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<> Este artículo se publicó el  8 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.