Comentario

La opinión de…

Dimas  L.  Pitty

Coincido parcialmente con lo que opina Juan B. Gómez en su artículo “Sobre las grandes obras literarias”, aparecido en el Panamá América, en la edición del 22 de enero pasado.

Me parece que, efectivamente, la superficialidad, el consumismo y la mediocridad predominan en la hora presente. Para la mayoría es más importante el tener que el ser.

Sin embargo, en cuanto al interés por las grandes obras literarias y la trascendencia de éstas, no comparto su apreciación, porque la grandeza, la profundidad y la vigencia de una obra no dependen de la cantidad de lectores, sino de los valores y virtudes que ella contiene y expresa, por un lado; por otro, de que prenda en unos cuantos espíritus de cada generación, que son los que mantienen viva la llama del entendimiento y la cultura.

Obras como La Odisea, La Iliada, Edipo rey, el Cantar de los cantares, El arte de amar, los Comentarios de la guerra de Las Galias, las Confesiones de San Agustín, el Elogio de la locura, los Ensayos de Montaigne, la poesía de San Juan de la Cruz, la Fenomenología del espíritu, de Hegel, etcétera, no han sido leídas por millones y millones de seres, pero sí han sido comprendidas y revitalizadas por los que importan, que son los que mantienen el rumbo. Eso sucede en todas partes, en todas las lenguas, en todos los tiempos.

Por lo tanto, no debe angustiarnos que una obra de Sábato, por ejemplo, tenga muchísimos menos lectores que una novelita rosa de Corín Tellado o de cualquiera de sus congéneres.

La primera seguirá siendo expresión de lo mejor y más hondo del hombre contemporáneo; la otra, simple y fugaz pompa de mal jabón.

Y en la ciencia, ¿cuántos, en tres siglos, se ocuparon de las contribuciones matemáticas de Newton? No obstante, el conocimiento acumulado, conservado por unos pocos, permitió que alguien como Einstein hiciera lo que hizo.

En fin, la historia de la sociedad humana muestra que lo esencial y auténtico perdura, que lo frívolo se esfuma y que las aberraciones pasan.

¿Recuerdan que en Farhenheit 451, la novela de ciencia ficción de Bradbury, los libros han sido proscritos y, paradójica y demencialmente, los bomberos son los encargados de quemarlos? Sin embargo, aun en ese panorama ominoso y deprimente, unos cuantos espíritus mantienen vivos el amor a los libros y la esperanza en el futuro.

Entonces, en el mundo real de nuestros días, aunque el desinterés y la ignorancia se extiendan, no debemos claudicar ante la confusión, los farsantes, el disparate y la mentira.

<>Artículo publicado el  1 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es nuestro.

La literatura redime

La opinión de…


Ricardo Arturo Ríos Torres

Durante tres años coordiné ad honórem el Círculo de Lectura del Centro de Cumplimiento, entidad que alberga a los menores sentenciados por sus delitos. A esos jóvenes los conocí en un acto organizado por la Lotería en ocasión de la semana del libro; participaban también estudiantes de algunos colegios secundarios de la capital.

De allí nació la idea de compartir con ellos mis experiencias del Círculo de Lectura de la USMA. El equipo de profesionales que dirigía el centro acogió con entusiasmo la iniciativa. Mis estudiantes de la USMA visitaban el centro de cumplimiento y ellos acudían a las reuniones del círculo de lectura tanto en la universidad como en la librería Exedra.   Luego los llevé a las dos primeras ferias internacionales del libro celebradas en nuestro país.    Además participaban en nuestras presentaciones de libros e incluso fueron protagonistas cuando Rose Marie Tapia realizó la gala de Roberto por el buen camino.

Ninguno de los jóvenes del centro se evadió; eran un equipo, una familia, eran conscientes de la oportunidad que se les ofrecía. Trabajaron un boletín informativo como el Huellas de la USMA. Escribieron poemas, cuentos y el inicio de una novela. En una ocasión los llevé a una conferencia internacional sobre lectura que se celebró en el hotel El Panamá. Allí dieron testimonio de sus experiencias. Fue inolvidable; los expertos de distintas latitudes se emocionaron con ellos, muchos lloraron ante sus vivencias.

Tanto en las reuniones de la USMA como en Exedra analizaban los libros con tal propiedad que muchos creían que eran universitarios. Aprendieron a comunicarse, a pensar lógicamente, a compartir con naturalidad su pasión por la literatura. Ninguno de ellos reincidió; estudiaban en la secundaria e incluso en la universidad; era parte del programa de resocialización. Se habían humanizado pues se les trataba con respeto y aprecio. Aclaro que en ese grupo todos los delitos estaban presentes.

Comprobamos que eran chicos sin hogar, carentes del amor y cariño de una familia formal. Pero todo cambió cuando Martín Torrijos asumió el poder Ejecutivo y su ministra de la Familia [Desarrollo Social] removió al equipo de profesionales que dirigían con dedicación, responsabilidad y mística el centro de cumplimiento. El Panamá político consideró esa entidad como otro de sus espacios.   Nada detuvo a la ministra de turno; barrió con las trabajadoras sociales, psicólogo, la directora, e incluso con los custodios de amplia experiencia.

El círculo de lectura desapareció, luego la ministra fue premiada por el Presidente y la integró a su equipo de asesores.

Ante la tragedia que hoy conmueve a la sociedad panameña reiteramos nuestro reclamo ciudadano, que el Panamá político renuncie a considerar como espacios partidistas las instituciones públicas. Necesitamos un director de la Policía que sea un profesional especializado y nunca un militar como el que tenemos hoy. Actualmente, la policía militarizada avasalla al ciudadano común. Recordemos Changuinola y los asesinatos de los obreros. Que el equipo de las cárceles se integre confuncionarios profesionales ajenos al clientelismo político.

La tragedia de los adolescentes quemados en el centro penitenciario nunca más debe  repetirse. El Panamá político es el responsable de ese crimen institucional.

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Este artículo se publicó el 20  de enero de 2011   en el diario La Prensa, y el 5 de febrero de 2011 en la Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.  El resaltado fue hecho por el Editor.

Reflexiones patrióticas

La opinión del Educador y Escritor….

RICARDO  A.  RÍOS  T.
rriost@hotmail.com

‘Una nación acumula en su memoria el polvo aluvional de su devenir existencial’, Richard Brooks.

Somos la nación más vieja de Tierra Firme (Siglo XVI), desde Alaska a la Patagonia, y una república institucionalmente joven (1903). Panamá en quinientos años de un devenir existencial fascinante desarrolla un activo proceso de interfecundación cultural.

La nación panameña existe como una comunidad de intereses desde el siglo XVI, es la hija natural de un parto difícil, doloroso y traumático.

Tenemos una historia de vértigo, de fragua permanente. Son muchos nuestros padres, y, aunque hemos sido violados en distintas ocasiones en nuestra integridad territorial, conservamos la virginidad emocional de una auténtica razón de ser que se fundamenta en nuestra dignidad.

Las afinidades culturales y espirituales nos dan un real sentido de pertenencia. El Arte, el Folclore y la Literatura son la fuerza permanente de la identidad raizal del panameño. Una personalidad sumativa de múltiples herencias nos caracteriza, somos muchos panameños en uno, vivimos en armónica conjunción de actitudes y conductas casi siempre paradójicas. Somos una individualidad colectiva, en nosotros existen varios pueblos al mismo tiempo. En el Istmo conviven distintas patrias en una identidad compleja y heterogénea, somos la síntesis de diferentes etnias. La singularidad de Panamá es su pluralidad y mestizaje. Panamá es tierra de ambigüedades, de metáforas exóticas, somos hijos del conflicto y la contradicción. Conciliamos la diversidad en una acción de mutuo respeto y tolerancia. Somos una nación multicolor, multilingüe, pluricultural.

Los panameños tenemos el alma de una rosa y músculos de acero.

El aporte de lo divergente es lo sustancial de la Patria de José Domingo Espinar, Tomás Herrera, Justo Arosemena, Santiago De la Guardia, Victoriano Lorenzo, Belisario Porras y muchos otros.

La nación panameña es un laberinto de raíces compartidas. Somos una esponja que recibe las aguas bautismales de todas las latitudes, aquí se licúan y destilamos una entidad aluvional con personalidad propia. Nuestra argamasa es cósmica, por eso somos tan diferentes a cualquier otra nación. Lo que crece en nuestro suelo tiene huellas muy sensitivas. Somos muchos rostros en uno, muchas voces en una, muchas almas en una. ¡Somos Panamá!

Nuestro periplo se inicia desde hace quinientos años, mucho antes de que existiera Wall Street y la Nueva Granada. Distintas águilas imperiales han tratado de someternos, pero nuestra determinación por la libertad e independencia marcan el devenir histórico de la Patria de Quibián, Urracá y Bayano.

Los panameños de manera permanente cuestionamos la presencia de todos los imperios. En la Historia Nacional nada hay de qué avergonzarnos, nada que excluir. Nuestra historia es el aprendizaje del infortunio, nunca hemos permitido que nos venza el dolor ni el odio.   Panamá cicatriza sus heridas con nuevas esperanzas. Nuestro proceso creativo es constante.

En l903 coinciden los intereses de Francia por recuperar parte de su fracasada empresa, Colombia quiere hacer su negocio con la venta del Istmo, Estados Unidos ambiciona su canal y los panameños consolidar nuestra nación políticamente. Se da la encrucijada entre los piratas y un pueblo que lucha por su soberanía.

El Acto Separatista de 1903 lo legitima la masa popular liberal dirigida por el general Domingo Díaz, Guillermo Andreve, Carlos A. Mendoza y Eusebio Morales en alianza con Esteban Huertas. Surge el primer ejército nacional panameño dispuesto a vencer, una vez más, a las fuerzas invasoras colombianas, ya los habíamos derrotado en innumerables combates durante la Guerra de los Mil Días.

Aspiramos a un nacionalismo ético, reflexivo y cuestionador de nuestra dinámica existencial. El compromiso colectivo es hacer nuestro futuro, a través de un Acuerdo Nacional Histórico con gobiernos fundacionales que desarrollen políticas institucionales de cara al pueblo. Con decisiones gubernamentales solidarias con los intereses del país y respetando el derecho a disentir. Para los panameños es imperativo estar por encima de los egoísmos y mezquindades partidistas, actuar con decoro e integridad pensando en el bienestar común, ese es el reto ante el nuevo milenio.

<> Este artículo se publicó el  1 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en:   https://panaletras.wordpress.com/category/rios-torres-ricardo-a/

Campos de concentración panameños

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La opinión de…

Efraín Hallax

“Todo es asunto de percepción.   Las horas se deslizan con la parsimonia de un antiguo ritual, o con la velocidad de un cometa.    Mientras pasan las cosas, nos pasan.   La subjetividad nos impide deslindar un matiz de otro; seduce nuestros sentidos, los transforma; nos induce a la tergiversación.   Sin embargo, creemos siempre dominar la verdad, ser incapaces de equivocarnos. Así somos, pero seguimos en la misma”.   De esta manera nos habla Enrique Jaramillo Levi en su maravilloso libro de poesías, Mirada interior.

Después de ver la obra Bent en el teatro La Quadra, dirigida por Edwin Cedeño, no pude evitar sentir que algo se había descompuesto en mi páncreas.   La trama gira en torno a un campo de exterminio nazi en donde cada grupo “indeseable” tenía un logo en su solapa:   los judíos la estrella de David, los homosexuales un triángulo,   los drogadictos un círculo, etc. Símbolos inspirados por el olor de sus lágrimas.

El desenlace de la trama nos muestra a un homosexual oculto, arrepentido de su cobardía después del asesinato de su amante, quien prefirió la muerte llevando en la frente el símbolo de homosexual, a morir portando una estrella de David.

Todo es asunto de percepción, dice Jaramillo Levi.   Desgraciadamente la percepción honrada y noble esquiva la realidad en el ser humano de la misma manera que las burbujas del río evitan ser capturadas por mis manos.   Estamos todos tan metidos en el clóset que ni siquiera mi computadora tiene una corrección para la palabra “prostitución”; entonces, de acuerdo con mi ordenador, la prostitución no existe.

En Panamá nadie fuma mariguana. ¡Sssht!   No hablemos de drogas, silencio.   La guerra contra las drogas está perdida, siempre lo ha estado. Helicópteros y ametralladoras no harán un cambio respecto al uso de drogas en los pueblos del mundo.   Debemos despertar algún día y oler cómo los latidos de nuestro corazón no armonizan con lo que vemos. Hoy es un buen día para ello.

El campo nazi para etiquetar y eliminar todos los problemas todavía funciona en Panamá. Olvidándonos que la represión sin educación no funciona.   El primer paso es tener el valor de ver lo que está ocurriendo en nuestra sociedad.   De otra suerte, no podremos dar este primer paso. Entonces los enfermos somos nosotros.

El 98% de los accidentes automovilísticos ocurre por causa del alcohol. Pero, desgraciadamente, seguimos promocionando su consumo en los medios de comunicación y en afiches en la calle.   ¿Ceguera o hipocresía colectiva?

Si nos quitamos la venda que nos cubre las neuronas, comenzaríamos a sospechar que en las cárceles existen montones de drogas.   Más allá de la sospecha, en la cárcel existe, efectivamente, un mercado gigantesco de drogas. La única diferencia es que si ya estás en la cárcel,   puedes consumirla libremente.   Entonces, ¿para qué mandamos a un drogadicto a la cárcel? ¿cuál es el propósito del campo de concentración? ¿cuál es la razón de colocarle una etiqueta a un consumidor y mandarlo al peor infierno que existe en Panamá?    Salgamos del clóset y hablemos; vamos a conversar.

La moneda tiene dos caras: quien la vende y quien la consume. Ni el vendedor desaparecerá, ni el comprador va a emigrar.   Las cárceles continuarán creciendo y el negocio en el campo de concentración aumentará con su etiquetado… “drogadicto”.

Estoy seguro de que cuando salga de la cárcel este joven no habrá sido transformado por nuestro “maravilloso” sistema de rehabilitación carcelaria.

En casi todas las capitales del primer mundo al adicto o aspirante a serlo se le llama consumidor y al que la vende traficante.   Inclusive en algunos países “desarrollados” existen impuestos estatales, y cafeterías con espacio asignado para quienes deseen fumar yerba.   La cárcel es un anatema para un consumidor.   Mandar a un joven a la cárcel por consumidor es inmoral y estúpido;   es suicidarnos colectivamente. Entras drogadicto y sales drogadicto con maestría de criminal. ¡Enfrentemos la música!

El 2 de noviembre próximo en el estado de California los americanos votarán si despenalizan o no el consumo de la marihuana.   El resultado es de mucha importancia política para la derecha republicana.   Pero la realidad es otra; actualmente ya es legal a través de clínicas.   Los gringos son muy parecidos a los panameños: ambos somos campeones en el arte de la ceguera.   Ambos virtuosos en las ciencias del negocio.

Recordemos de nuevo a Jaramillo Levi: “Ser incapaces de equivocarnos. Así somos.   Pero seguimos en la misma”.

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<> Este artículo se publicó el 23  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/hallax-efrain/

Vargas Llosa y la libertad de expresión

La opinión del Escritor y Analista Político…

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Rafael Montes Gómez 

“¡Que se vayan! son un enorme estorbo para el desarrollo de sus países”    Vargas Llosa acerca de Castro y Chávez,  en entrevista a CNN.     Mientras el país se debate sobre la libertad de expresión a causa de la condena por el Segundo Tribunal de Justicia a dos periodistas por un caso de calumnia e injuria, el veterano Mario Vargas Llosa gana el premio Nobel de Literatura 2010. 

Vargas Llosa había perdido el gusto de la espera del extraordinario reconocimiento de la Academia Sueca. El fallo del jurado nos tomó de sorpresa a todos los que comprendemos el juego de la intelectualidad con la izquierda.

Es complejo admirar a Vargas Llosa en medio de un mundo de literatos que tienden hacia la izquierda.   Hay que ser realistas en que después de la gran guerra, a los grandes literatos si son o no son, y a la propia intelectualidad, la catalogan de izquierda. No exagero, ni tampoco quiero decir que los de derecha, son brutos.

Don Mario es admirado por su propia fotografía descriptiva de las realidades sociales, plasmadas en un plano crítico político de derecha. No importa si usted ha leído “Pantaleón y las visitadoras” -mi favorita-, “La tía Julia y el escribidor” –han usado el término en peyorativo conmigo y yo muero de risa- o “La Fiesta del Chivo”, aunque realidades distintas es la misma crítica social que va a encontrar.

El Vargas Llosa de Arequipa (Perú) y Cochabamba (Bolivia) que desde muy joven dio sus primeros pasos en el periodismo es algo así tan grande para nosotros, como lo es Eduardo Galeano para la izquierda y sus simpatizantes.

En sus impresiones a distintos medios ha contado de su simpatía en los años mozos con la revolución cubana y su desencanto por el caso del poeta Heberto Padilla y otros prisioneros de conciencia del régimen castrista; verdaderos atentados contra el derecho a disentir y a la libertad de expresión que una masa crítica intelectual con su silencio siempre oculto.

A Castro ya ni le pone atención, pero ha puesto sus cañones en fila contra Chávez.   Lo importante ¿Qué piensa un hombre como Vargas Llosa de la libertad de expresión? “Yo no creo que vaya a cambiar con motivo de este premio, voy a seguir escribiendo sobre las cosas que más me estimulan… voy a seguir defendiendo las ideas que tengo, la defensa de la democracia, la defensa de la libertad, la defensa de la opción liberal, las críticas a toda forma de autoritarismo”.

Concluyo con el diario el País de España que recoge algunas afirmaciones suyas: “El periodismo, tanto el informativo como el de opinión, es el mayor garante de la libertad, la mejor herramienta de la que una sociedad dispone para saber qué es lo que funciona mal, para promover la causa de la justicia y para mejorar la democracia… precisamente porque el periodismo garantiza la libertad, todas las dictaduras, de derechas y de izquierdas, practican la censura y usan el chantaje, la intimidación o el soborno para controlar el flujo de información. Se puede medir la salud democrática de un país evaluando la diversidad de opiniones, la libertad de expresión y el espíritu crítico de sus diversos medios de comunicación”.

 

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<> Este artículo se publicó el 23  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al  autor, todo el crédito que les corresponde.
Mas artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/montes-gomez-rafael/

Vargas Llosa y los Nobel de Literatura

La opinión del Analista Político…

Gil Moreno 

Nunca pensé que la Academia Sueca de la Lengua le concedería el Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa. En esto yo no estaba tan despistado. El ha sido el más sorprendido, siempre pensó que a sus 74 años iba a morir sin recibirlo. A última hora la Academia le hizo justicia. Es indudable que Vargas Llosa es un escritor, reconocido mundialmente. Su manera de escribir, su lenguaje crudo, sin oropeles, y a veces vulgar, fue lo que, al parecer, impidió que la Academia le concediera tan codiciado galardón.

Alfredo Nobel, inventor de la dinamita, legó los intereses de su fortuna para el establecimiento de los Premios Nobel a las obras más sobresalientes de tendencia idealista y a las personas que se destacasen en literatura, ciencias y a benefactores de la humanidad.

La primera persona que recibió el Premio Nobel de Literatura fue Sully Prudhomme, en 1901 (un poeta oscuro), y no León Tolstoi, que era quién realmente lo merecía. La Academia, a pesar de reconocer que La Guerra y la Paz es un obra inmortal, lo rechazó por sus ideas anarquistas y a causa de un libro que escribió en el que solo reconocía como válidos los Cuatro Evangelios y rechazaba los otros libros del Nuevo Testamento.

En 1926, la Academia Sueca le negó el premio a Gabriel D, Annunzio a causa de su conducta, para concedérselo a Graciela Delleda, desconocida. Por otro lado le concedió el premio a personas de avanzada edad como Anatole France, de 77 años, a André Gide, 78 años y a Winston Churchill de 79. Estos dos últimos muy cuestionados por la crítica mundial: a André Gide por sus conocidas inclinaciones homosexuales, defendidas por él en su libro Corydón y a Churchill, por sus escasos méritos literarios.

Hay que admitir que aunque la Academia Sueca ha galardonado a muchas figuras meritorias al concederle el premio, no siempre ha sido justa porque muchas veces se lo ha negado a otras de gran valía, muchas veces a causa de prejuicios o consideraciones políticas, como a Emilio Zola, por su naturalismo, a Henrik Ibsen, a Marcel Proust, a Mark Twain, a Máximo Gorki, a Teodoro Dreisser, a Ernesto Sábato, a Tomás Alba Edison, a Benito Pérez Galdós en 1916 para concedérselo a Romand Rolland, de innegables méritos, error que la academia pudo subsanar, ya que Galdós falleció 4 años después. Y por otro lado ha demeritado a escritores de renombre como a Federico Mistral, autor de Mireya y Calendal, concediendo el premio, en forma compartida, con un Echegaray, desconocido.

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<> Este artículo se publicó el 21  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Ser o no ser

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La opinión del Político….

Rafael Pitti

Di siempre lo que sientes y haz lo que piensas con toda la fuerza de tu corazón”, Gabriel García Márquez, Don Gabo en pequeño párrafo de su virtual despedida creativa. En esta breve pero convincente prosa, hay cierta analogía filosófica con el poeta cubano José Martí cuando dijo, “La mejor manera de decir es hacer”, también el relato del periodista cubano Víctor Pérez Galdós sobre la vida de Ernesto “Che Guevara en su libro Un hombre que actúa como piensa. En la vida pública o privada del ser humano, pero esencialmente en líderes y dirigentes políticos, esta debe ser premisa y regla elemental en la cultura de hechos y acciones personales.

En consecuencia con ello, acepto las críticas y recriminaciones de dirigentes de mi Partido y del círculo de poder que cuestionaran la forma. Como quiera busco la capacidad y facilidad de llegar a una considerable cantidad de miembros de base y estructura del P.R.D., aprovecho este espacio para expresar mis opiniones y críticas constructivas que aunque duras, son verdades que deben conocerse para aplicar los correctivos que nos lleven a enrumbar caminos de rectificación y consciente apoyo del pueblo.

El asunto tiene que ver con la celebración de 42 años de la gesta del 11 de octubre en la sede del Partido en Ave. México y el invitado para exaltar la fecha; pero también la recurrencia y concurrencia en “apadrinar” de manera omisa o sumisa este y otros actos de similar circunstancia.   El citado expositor, una vez conocida su participación fue rechazada por amplios sectores internos debido a su colaboración y vinculación con adversarios políticos en poder, lo que se interpreta como vulgar acto de perfidia.    Para los verdaderos Torrijistas este es un “Premio a la Traición” y acto irreverente al mérito de Lealtad.

Pero qué podemos esperar, si lo he dicho y lo reitero, que parte de la cúpula, se refugió en la Asamblea Legislativa cuando legisladores de nuestro Partido en 2002, se unieron con la alianza oficialista de la Presidenta Moscoso, y otros fueron parte de la campaña política del candidato arnulfista, José Miguel Alemán.

Mi reflexión nada tiene que ver con antagonismos personales o intenciones de resquebrajar la unidad interna. Por ello omitiré nombres, aunque sé que obviamente serán plenamente identificados por su relación y coyuntura histórica.

El concepto de sumar en política, requiere generar credibilidad y ser cónsono con actuaciones de decencia y ética ideológica. No cerrar puertas es aceptable, pero aquellos que tienen pecados capitales, deben ser sancionados y censurados. La gran cantidad de dirigentes y líderes naturales que a pesar de persecuciones y atropellos nos mantenemos firmes e inquebrantables en convicciones y militancia; rechazamos por irrespetuosos estos ofensivos “deslices”. En base a ello como forma de expresar nuestro compromiso de mantener viva la llama y ejemplar filosofía Torrijista, culmino con esta frase de mi autoría que dice:

“En tiempos de crisis y adversidad, principios y valores son fuente de integridad”.

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<> Este artículo se publicó el 16  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/pitti-rafael/

Paranoico

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La opinión del Escritor…

Guillermo Sánchez Borbón

No recuerdo ya quién puso en mis manos La ciudad y los perros, la primera novela de Vargas Llosa que leí. Me deslumbró. Creo –no estoy seguro– que también fue la primera, o una de las primeras, que dio a la estampa. Era una obra maestra en todo el sentido de la palabra. No era una novela precoz, que anuncia al gran escritor que llegaría a ser con el paso del tiempo. Era una obra acabada, perfecta. Conforme avanzaba en edad y en pericia, se acentuaban estas características que en su hora nos deslumbraron a todos sus lectores.

La Fiesta del Chivo es una de sus novelas más acabadas, y también más complejas, más sabias, más laberínticas en suma. Y tuvo el cuidado de ser lo más fiel posible a los hechos históricos en que se basó su gran obra. Una de las cosas más cómicas, y a un tiempo más trágicas, son los goteos que acompañan las efusiones amorosas del tirano.

Muchos años antes, Vargas Llosa escribió una de las mejores novelas que he leído en mi vida. Es una pieza autobiográfica por la que desfilan todos los espectros de sus mocedades (incluyendo los políticos). Es una obra de despedida de todos los fantasmas e ilusiones de su juventud, aderezados de la intolerancia e intransigencia que solo puede sentirse en los primeros años de nuestra juventud. Para mi gusto, es una de sus mejores obras.

Una de sus noveladas más acabadas es Conversación en la Catedral, también de una gran riqueza y complejidad, cualidades que siempre he admirado en el gran escritor. Confieso que varias veces me perdía en su laberinto, y que tenía que hacer extenuantes esfuerzos para retomar el hilo. Y que cuando lo lograba, tenía que luchar ferozmente para no darme unas palmaditas auto congratulatorias en la espalda, que es lo peor que le puede ocurrir a un buen lector.

Desde que leí su primera novela supe que estaba destinado a grandes cosas. Me alegra comprobar que no me equivoqué, que por primera vez en mi vida tuve razón (aunque me quedé corto). Tan seguro estaba de no haberme equivocado, que todos los años jugaba a una especie de solitario. Este año le darán el premio Nobel de Literatura, pero pasaron tantos años sobre su vida y la mía, que pensé que nunca se lo darían. Me alegra infinitamente haberme equivocado.

Como todas las construcciones humanas, el premio Nobel no está a buen resguardo de nuestras pasiones y tonterías, como lo prueban algunos de sus ganadores, escritores que son apenas un nombre que hoy no nos dice nada. Nadie es capaz de recordar sus nombres, generalmente escandinavos.   En cambio se lo han concedido a todos los grandes escritores, cuyos nombres y obras es imposible pasar por alto.   Con pocas excepciones, se les ha concedido a quienes realmente se lo merecen. Con una excepción: Tolstoi, el más grande de todos, fue pasado por manteca. Tal vez porque se pasó de grande. El hecho es que jamás se lo dieron a él. Este olvido –vacilo en decirlo– para mí es inexplicable. Tolstoi es, sin discusión, uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos. Y lo sigue siendo.

Hay otras injusticias menos inocentes. La que se cometió con Borges, sin ir más lejos. Le cobraron una visita del gran escritor al Chile de Pinochet.  No creo que él supiera entonces, con exactitud, quién era, políticamente hablando, el tirano. Pero la virtuosa academia jamás le perdonó el desliz. En cambio, le perdonó todos los suyos a Neruda, tal vez por su Canto de Amor a Stalingrado, su elogio de Browder (meses antes de que lo purgaran). Y su increíble canto al sucesor de Stalin, unos meses antes de que lo devolvieran definitivamente al olvido sus sucesores.

<> Este artículo se publicó el 16  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más del mismo autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/sanchez-borbon-guillermo/

Concurso Nacional de Literatura Ricardo Miró

El calendario del LXVIII  Concurso Nacional de Literatura Ricardo Miró,  publicado por el Instituto Nacional de Cultura y enviado por...

Gilma Meza

<> Publicación enviada el 20 de octubre de 2010 para su publicación por la autora a quien damos todo el crédito que le corresponde.
Más del INAC: https://panaletras.wordpress.com/category/inac-noticias-y-actividades/

La creatividad al poder

La opinión del Médico…

Juan Carlos Ansin

El Mayo Francés del 68 fue un suceso político kafkiano, aunque por lo insólito de su absurdidez, pudiera decirse que pertenece a la estirpe del pensamiento de Camus, Beckett, Artaud o Ionesco. Prometía un cambio de estructuras en la sociedad occidental, al mismo tiempo que criticaba al socialismo soviético, y por supuesto, al capitalismo consumista desarrollado a partir de la posguerra.   Nació de una simple crítica a un libro escrito por el entonces Ministro de Educación francés durante una conferencia sostenida en la Universidad de Nanterres. Un joven llamado Daniel le recriminó al Ministro que en su libro no dijera nada sobre la libertad sexual.   Eso bastó para ser expulsado y para que sus compañeros realizaran una huelga que se extendió más allá de las fronteras de Francia.   Se calcula que la huelga general fue acatada por nueve millones de franceses.   Terminó cuando el presidente de Gaulle adelantó las elecciones.

A pesar de sus promesas, la revuelta sólo quedó inmortalizada en unos cuantos lemas más o menos ingeniosos. De todos, uno al menos, parece haber tenido éxito: La imaginación al poder. Hoy no existe disciplina donde no se exija creatividad.   Si usted es presidente de algo, ya sea de una junta de condóminos, de una empresa o de una república, lo primero que le exige a sus subordinados es que sean creativos, especialmente, cuando se deben efectuar recortes de gastos, crear nuevos impuestos o hacer paquetes de leyes surtidas.

Es cierto que la creatividad descansa en la capacidad intelectual y en el poder de imaginación, pero su mayor cualidad es la de ser creíble. Para mí, los genios de la creatividad son los científicos y después los artistas.    Tratar de explicar el universo con una fórmula matemática, es tener demasiada imaginación y una gran dosis de credibilidad en la solución de hechos que todavía no han ocurrido, o que si hubiesen sucedido, estarían rodeados de incertidumbre.

El científico cree en el poder racional de la imaginación lógica, con la misma devoción que el religioso cree en el poder irracional de la fe. Aunque lo comparta sólo parcialmente, hay quien admite que toda la ciencia es un acto creativo permanente, progresa enmendando errores para acomodar la infinita probabilidad de eventos concurrentes y azarosos en una nueva versión inteligible que pueda hacernos entender la esencia de lo existente. Camus se bajó de ese Olimpo y admitió que tal poder creativo era absurdo y que el mundo también los es.

Aprendí durante los primeros años de ejercer el pensamiento autónomo, que la creatividad y la imaginación comparten los mismos límites que los sueños conque aspiramos a realizar nuestro futuro. Pero entre la creatividad y la realización existe un abismo insondable. Porque la realidad no suele ser como la imaginamos, aunque algunos terminemos viviendo en un mundo donde realidad e imaginación son una sola y misma cosa. La literatura es parte de ese mundo y cada cual es libre allí de hacerse uno a la medida.  Basta con el poder de la creatividad.

<> Artículo publicado el 3 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

El espíritu humano es libre

La bitácora del Presidente.   La opinión del Jurista y Presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario El Siglo…
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EBRAHIM ASVAT

Nada impidió que los escritores rusos, a pesar de la férrea represión de Stalin, produjeran obras que reflejaran la miseria de la dictadura soviética.   El espíritu humano es libre y ha subsistido hasta en los regímenes más inhumanos y crueles. El mexicano Sergio Pitol hizo una extraordinaria descripción de los escritores rusos en su obra ‘El arte de la Fuga’.   En ella, descubrí que el realismo mágico no es latinoamericano ni García Márquez es su mejor expositor.

Ya en 1935, Michael Bulgakhov había reflejado la realidad de la vida soviética mezclándola con la historia de Jesús y las acciones fantásticas de un diablo que desciende a la tierra.   Su novela ‘El maestro y la Margarita’ es una de las obras cumbre de la literatura rusa del siglo XX. La novela lidia sobre el bien y el mal, la inocencia y la culpabilidad, la valentía y la cobardía. A pesar de la vida accidentada y difícil que vivió, para Bulgakhov, ‘el escritor debe ser firme por muy difícil que sea, sin eso no hay literatura’.    Siempre debe existir una responsabilidad sobre la verdad, a pesar de que la autoridad la niegue.

De las mejores poetisas de la literatura rusa nadie mantuvo la tenacidad de Ana Ajmátova. Fue acusada de traidora y deportada.   Su primer marido fue fusilado y el segundo deportado a Siberia, donde murió de agotamiento en un campo de concentración;   su hijo también fue deportado a Siberia y por temor a que lo fusilaran, quemó sus poemas.    Cuando volvieron a encarcelar a su hijo por diez años, escribió su poemario ‘Requiem’, donde señalaba que en la Rusia Soviética los únicos que estaban en paz eran los difuntos y los vivos se pasaban la vida de un campo de concentración a otro.

Ana Ajmátova escribió unos versos a Bulgakhov que leen así: ‘Tú no estás y todos callan/ de la vida triste y sublime/ y solo mi voz…’ Como Ajmátova y Bulgakhov, también la Rusia Soviética produjo, dentro de su más férrea represión, escritores de la talla de Isaac Babel, quien terminó fusilado por las huestes de Beria; Boris Pasternak, poeta y novelista, que no pudo aceptar el Premio Nobel de Literatura en 1958 por presiones gubernamentales; Alexander Solzhenitzyn, quien describió con toda la crudeza la vida de los encarcelados en los campos de trabajos forzados del Gulag y despertó en occidente la magnitud del desprecio a la vida humana en la Unión Soviética. La historia de la literatura rusa, durante el totalitarismo comunista, la conforman los escritores que mantuvieron la libertad de su espíritu.

<> Artículo publicado el 7 de octubre de 2010  en el Diario El Siglo,  a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Lágrima de dragón

La opinión de…

MODESTO A. TUÑÓN F.

Una escritora con una probada calidad poética, había sido hasta el 2009 Consuelo Aurora María Tomás Fitzgerald, quien en su tarea incursionó en el verso, cuento y en el teatro. Su literatura está llena de un lenguaje que ha sabido reflejar sus visiones y sentimientos en torno a una realidad—irrealidad y a múltiples referentes que han motivado su inspiración.

Desde hace aproximadamente cinco años ella enhebraba una historia más larga y diferente a sus trabajos anteriores. Su proyecto era un texto novelesco que describía o le permitía observar un momento crucial en la historia del istmo panameño.

Quería referirse a ese instante, pero en la perspectiva de una encrucijada donde se encontraran o coincidieran varias crisis. Además, apremios personales con implicaciones sociales y en medio de una circunstancia también caótica.

El escrito expone acontecimientos alrededor de una epidemia en una urbe llamada Marítima, semejante a la capital panameña, y en medio de ésta, un episodio que pone en evidencia la discriminación hacia la comunidad china.

Lágrima de dragón es el título con el que Tomás Fitzgerald se introduce en este escenario para a través del absurdo, relatar cómo el personaje Capitán De Obaldía, que tiene bajo su responsabilidad la seguridad sanitaria de la ciudad, enfrenta a un niño —Fang Lu— de ascendencia oriental y se establece una relación desigual entre ambos.

Esta fue la obra ganadora del premio literario Ricardo Miró en la categoría novela en el 2009 y fue presentada hace unos días durante la Feria Internacional del Libro.

El argumento describe el estado de epidemia que se desenvuelve en la ciudad donde tienen lugar las peripecias que reúnen a los personajes para poblar los hechos que la autora detalla, provista de un conjunto de técnicas retóricas, cuyo dominio está consignado por su experiencia precedente en la literatura.

El texto de Tomás es bastante corto. Son dos capítulos que alcanzan casi 150 páginas y cada uno está dividido en una especie de viñetas que puntualizan detalles de la historia.  La autora utiliza una referencialidad muy específica y uno puede buscar aspectos particulares, por ejemplo las historias de cada uno de los personajes.

En la primera parte o capítulo se narra en tercera persona los acontecimientos que se desenvuelven y relacionan a todos en un microcosmo. Aquí hay un punto de vista omnisciente de la exposición.   En el escenario de esa ciudad en caos, hay odios, persecución, conflictos raciales, las andanzas de la hermana Sarmiento por dar racionalidad en el medio de la crisis y así culmina una etapa.

El segundo capítulo es diferente; años después se revisa lo sucedido con otra perspectiva y estilo. Vamos a encontrar primero una multiplicidad de puntos de vista. Uno de los personajes cuenta en primera persona. También hay un narrador; pero además, a través de cartas, de documentos, de monólogos se completa el laberinto que constituye la crónica de lo sucedido para empatar al final un cierre que da respuesta a las interrogantes que quedaron desde la primera parte.

En cuanto al estilo, hay un ejercicio creativo que Tomás sigue con la finalidad de componer ese universo narrativo, donde aquello que se expone contrasta con el enfoque que la autora le brinda. Hay un manejo de las figuras retóricas como el símil, la metáfora, la metonimia y la hipérbole para mencionar algunos.

El lenguaje de Tomás no descansa en crear imágenes en este su universo específico y que tamiza la resequedad de los conflictos, lo inconcebible del destino y de la crueldad como se manifiestan las relaciones humanas; pero sobre todo, el absurdo.

El texto narrativo se introduce en fondo y forma en un estilo propio de la autora, a través de una estética que se apropia del rejuego de la brevedad y del enfoque testimonial; no se puede olvidar que ella ha pasado por los afanes periodísticos.

La autora crea un clima que se acerca a la opción existencial de Albert Camus en La Peste, publicada en 1947 y que utiliza este panorama de la vida de los hombres en el contexto de una crisis que no se puede controlar, con la finalidad de discutir sobre la fe de los humanos y la posibilidad de vivir según un código de valores. Ella utiliza el esquema, pero con objetivos propios.

Este primer trabajo novelístico de Tomás Fitzgerald le lleva con pie firme a esta etapa de la literatura y de la que se esperan otros títulos con historias llenas de vitalidad como esta breve, pero aleccionadora obra, tanto conceptual como narrativa.

<>Este artículo se publicó el 1 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.