Diputados: turismo, no minería

La opinión de…

Brooke Alfaro

Las estadísticas demuestran que el turismo es muchísimo mejor negocio para el país que la minería metálica: deja más dinero, más empleo, más salud y es sostenible en el tiempo.

Según los datos de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), en el 2009 el turismo generó 34 mil empleos directos y 95 mil indirectos y dejó $1600 millones en divisas. En el 2010 entraron 1.7 millón de turistas, un incremento de 10.3% sobre el año anterior.

Según sus propias cifras, las minas de Petaquilla Gold, Minera Panamá (MP) y Cerro Colorado* juntas generarán 4 mil 670 empleos directos y 9 milindirectos. (*sin datos, se calculó con cifras iguales a MP). En cuanto a divisas, Petaquilla Gold producirá 45 mil onzas de oro al año, que al precio del oro actual representa cerca de $60 millones, de los cuales a Panamá le toca el 8%, es decir $4.8 millones. Minera Panamá producirá 200 mil toneladas de cobre al año, que al precio actual del cobre representa $1,800 millones y con las reformas, al país le tocará el 4%, es decir 72 millones; los otros $1,728 millones se los lleva la multinacional.

Usemos el Canal de Panamá para entender esto del 4% de regalías: es como si de los $1,000 millones que genera el Canal al año, a los panameños le tocaran 40 millones y a las multinacionales $960 millones. Otra consideración importante es el resultado de un exhaustivo análisis ecomómico del proyecto Petaquilla Gold hecho por The Nature Conservancy en el 2009. La organización internacional usó solo 2 de los 24 impactos negativos en el EIA y con ello mostraron que el negocio sería “una pérdida neta para Panamá como país, debido a costos ambientales”. Se trata de una pérdida de $52.8 millones.

Es evidente que el turismo es mejor negocio, pero si dejamos proliferar las minas para “crear empleos”, vamos a acabar con la materia prima que sostiene nuestro turismo: la naturaleza. Solo Petaquilla Gold abarca terrenos del tamaño de ciudades y afecta tres ríos que permanecen con sedimentación. Laboratorios independientes han encontrado en estos ríos “trazos de plomo y arsénico que son evidencias de contaminación”. Los tres ríos perderán toda su vida y se impactarán negativamente millas de costa. Todo esto en el Corredor Biológico Mesoamericano que prometimos cuidar. Es por algo que las Naciones Unidas (ONU) ha clasificado la minería como la industria más contaminante del planeta.

Y en nuestro clima, la minería metálica con tóxicos es una bomba de tiempo. Mientras nuestros ministros garantizaban que sería responsable y segura, caían las fuertes lluvias de agosto y el país se alarmó al ver las tinas de relave en su “máxima capacidad”. La alarma provocó la acción de la ANAM que encontró “una concentración de cianuro mucho mayor que lo permitido”.   Cada esquina del país sufrió sorpresivas y catastróficas inundaciones y derrumbes,   el Canal cerró por primera vez en la historia, la capital sin agua; nadie se lo esperaba, pero si algo es cierto es que las lluvias seguirán y probablemente más intensas.

Si nuestro gobierno le pusiera el hombro al turismo como lo está haciendo con la minería, redoblaríamos nuestros ingresos. Como ejemplo está Costa Rica, que no tiene nuestros famosos sitios históricos designados Patrimonio de la Humanidad, nuestras interesantes y coloridas etnias, el Canal, metrópolis modernas, centro bancario, zona lible, hub aéreo, etc., pero genera casi el doble de turistas. República Dominicana, con la mitad de tamaño de Panamá, recibe casi tres veces más turistas.

Pero es que este frenesí por la minería tiene en abandono nuestros más valiosos recursos turísticos.   El Casco Antiguo, sucio, desgastado y sin ley, está a punto de perder su estatus de Patrimonio de la Humanidad;   Taboga, tan fácil de hacer brillar, es una vergüenza;    turistas en importantes hoteles con máscaras de gas por el humo tóxico de los vertederos;   el río Chiriquí Viejo, famoso mundialmente por su rafting, condenado por hidroeléctricas; San Lorenzo olvidado, etc.

La ONU afirma que el turismo ecológico y de excursionistas es el de más rápido crecimiento: 30% al año. Pero la ATP concentra el grueso de su publicidad en convenciones para la ciudad. No hay inversión en el interior, ni incentivos para suplir el déficit de hoteles de esas áreas.

Unos meses atrás, un muy alto funcionario del Pronat me dijo que si le dejaran titular las tierras “acabaría con el desempleo en todo el país”.    Pienso que exageraba, pero ciertamente este hecho tiene al turismo estancado: el 70% del país está sin título y la inversión no vendrá hasta que los den.

Aprendamos de Costa Rica, que apuesta al turismo con su lema “No Artificial Ingredients”, y con una atinada moratoria nacional a la minería metálica.

Lonely Planet acaba de incluir a Panamá entre los 10 mejores destinos en el mundo; lo tenemos todo para impulsar nuestro turismo. Con solo ponernos a la par de Costa Rica, ganaríamos más de lo que podrían generar varias docenas de minas.

Señores diputados: enfóquense en el turismo y mantengamos nuestro pequeño país sano sin minería metálica. No se vendan a las multinacionales.

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Este artículo se publicó el 1 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Entre ticos y nicas

La opinión de…
PASTOR  E.  DURÁN  E.
pastornatural@gmail.com

Lamentable situación se ha dado entre Costa Rica y Nicaragua. Se han dicho de todo por una supuesta ‘invasión’ o una supuesta ‘paranoia’. ‘Invasión’ para los ‘ticos’, ‘paranoia’ para los ‘nicas’. ¿Quién tiene la razón? ‘Paranoia’ es una enfermedad mental que se caracteriza por la aparición de ideas fijas, obsesivas y absurdas, basadas en hechos falsos o infundados, junto a una personalidad bien conservada, sin pérdida de la conciencia ni alucinaciones.

Los ‘nicas’ dicen que el dragado del río San Juan provocó que el Gobierno ‘tico’ enviara un numeroso contingente de policías civiles a la zona fronteriza y una nota de protesta a la Cancillería ‘nica’. Según ellos, por poco los ‘ticos’ les declaran la guerra.

Y como la draga, para supuestamente limpiar el Río San Juan, estuvo a cargo del comandante Edén Pastora, éste ha sido objeto de toda clase de epítetos y recorderis, pues se han retrotraído situaciones embarazosas ocurridas en el pasado. Para los ‘nicas’, Pastora es un ciudadano ejemplar, pero para los ‘ticos’ no es más que un ‘ showman pasado de moda’ y le recuerdan desde la gran ayuda solidaria que el pueblo ‘tico’ dio para el triunfo sandinista sobre la dictadura de Somoza hasta el cambio hacia la ‘contra’ que dio Pastora al combatir a los sandinistas con su organización denominada ARDE (Alianza Revolucionaria Democrática). Por cierto, la ARDE operaba con dinero de la CIA norteamericana y se fundó aquí en nuestro Panamá en 1982 en la casa del General Noriega, en San Francisco. Igualmente, le recriminan a Pastora el haberse vendido al régimen del Presidente Ortega, a quien combatió. Pero no sólo Pastora ha sido blanco de estas sacadas de ‘trapos sucios’, sino también el mismo Presidente Ortega. A Ortega le recuerdan una estancia en Nueva York con anteojos ‘RayBan’ de oro y el ‘carisísimo’ hotel que se pagaba ‘con el hambre de su pueblo’.

En las pasadas elecciones, Daniel Ortega se alió con Dios y con el diablo. Desde ex integrantes de la ‘contra’ y antiguos colaboradores del corrupto Arnoldo Alemán, pasando por ex somocistas y ex liberales, hasta el conservador Cardenal Ovando.

Por su parte, los ‘nicas’ le recriminan a los ‘ticos’ que sus políticas siguen siendo dictadas por Washington, que ha convertido a ‘ticolandia’ en una obediente colonia gringa, donde la democracia y la justicia social son puras leyendas oligárquicas.

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<> Artículo publicado el 4 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

En la defensa de Costa Rica

La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA…


Guillermo A. Cochez 

La posición asumida por Panamá frente a la crisis que Costa Rica ha vivido como consecuencia de la invasión de soldados nicaragüenses a su territorio desde finales de octubre no podía ser otra. Desde el primer momento, nuestro Presidente Ricardo Martinelli instó a Nicaragua a sacar sus militares de tierra costarricense. Lo que hemos hecho como representantes panameños en la OEA ha sido reiterar esa posición de solidaridad y amistad frente a un pueblo hermano que, por carecer de ejército, busca el apoyo de la comunidad internacional, particularmente de sus hermanos continentales agrupados en la Organización de Estados Americanos.

Durante la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del 7 de diciembre, donde llevaba la representación de mi país, un embajador imploró la bendición de Dios porque, según él, no habían habido muertes ni heridos en el diferendo, a lo que respondí que el corazón de la patria tica había sido herido tras la invasión nica, lo cual es mucho más grave que cualquier otro agravio. Recordé que Panamá lo decía por carne propia por la presencia norteamericana en medio de nuestro país. Que de no parar las actuaciones de estos estados forajidos como la que se estaba presenciando, países como México podrían meterse en Guatemala y ésta en Belice sin que nadie pudiera decir nada.

Recordé que a través de los textos bíblicos lo que hacía Nicaragua no era nuevo. Ya en los mensajes que el Señor le daba a su pueblo a través de Moisés, en la manera que se hablaba en esos tiempos, se había dicho que “Maldito sea el que cambie los límites de la propiedad de su vecino para robarle terreno.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.” (Deuteronomio 27, 17)

Recordé que la posición de Costa Rica desde el primer momento había sido muy clara, un problema de agresión e invasión territorial. Que Costa Rica había cumplido con todas las demandas exigidas por la OEA, incluyendo a ceder a sus aspiraciones para lograr una condena a Nicaragua, accediendo a la búsqueda de soluciones pacíficas propuestas por la OEA y su Secretario General José Miguel Insulza. No así Nicaragua, quien desde el primer momento buscó mecanismos para dilatar cualquier decisión cambiando en cada reunión sus elementos de su defensa; primero que era un problema de límites, el cual Costa Rica desconocía. Luego que era falta de compromiso en la lucha contra el narcotráfico, cuya autenticidad cada vez es más cuestionada sobre todo con los últimos documentos revelados. Aunque siempre Panamá propició el diálogo, había que afirmar que Nicaragua se había burlado de la OEA y de todos los que estábamos allí procurando una salida pacífica para resolver el conflicto.

Seguros estamos que la paz y la tranquilidad saldrán adelante en este conflicto entre dos naciones hermanas, porque la justicia, aunque a veces pareciera lenta, tarda pero llega, sobretodo en un conflicto como éste donde la víctima ha sido totalmente definida y el agresor es confeso y reconocido.

<>Artículo publicado el  13  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El diferendo centroamericano

En la Reunión de Consulta de Ministros de RREE de la OEA, el embajador fijó su posición en torno al tema.  La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA….

 

GUILLERMO   COCHEZ
gcochez@covad.net

Queremos felicitar el esfuerzo que ha hecho durante todo este proceso el Secretario General, quien —tal como entendimos todos en la última reunión sobre este tema— pensó que había habido un arreglo cuando los Presidentes Chinchilla y Ortega hablaron a instancias de él. Sin embargo, no fue así (…).

Bendito Dios que no ha habido muertos ni heridos, pero debo decir que ha habido algo más grave que eso, porque se está hiriendo a la patria misma. Panamá vivió esas circunstancias.   Se está hiriendo la soberanía de uno de los países nuestros, se busca el mecanismo para que aquí cada uno haga lo que le da la gana, que México lo haga con Guatemala,  que Guatemala lo haga con Belice, y así sucesivamente, y nadie proteste.

El problema no es nuevo, se ha repetido históricamente y hasta lo vemos en una de las citas que el Deuteronomio nos hace de las conversaciones de Moisés con el pueblo judío. El versículo 17 del capítulo 27 dice lo siguiente: ‘Maldito sea el que cambie los límites de la propiedad de su vecino para robarle terreno y todo el pueblo dirá Amén’. Esos eran los términos a los que se referían entonces…

A nuestro juicio, Costa Rica, desde el principio, en forma responsable, ha señalado cuál es su problema: agresión, invasión sufrida contra su territorio por tropas nicaragüenses, lo cual ha violentado la soberanía de ese país que no tiene ejército.

Lo que Costa Rica aquí ha alegado ha sido probado, incluso a nivel de las personas responsables, pues a veces pareciera premeditación por aquello del nombre de la famosa draga llamada ‘Soberanía’ y que Costa Rica ha probado lo que se hace y nosotros, con nuestra inacción, permitimos que continúe, que sigan cavando canales, dragando en el territorio de Costa Rica y no hacemos absolutamente nada.

Por el contrario, Costa Rica ha visto que Nicaragua presentó todo tipo de argumentos. Primero: que era un asunto de drogas, de una operación ‘Los Tarzanes’, que nadie conoce y que con todas las informaciones de los últimos días y de las últimas horas, se pone en duda…

Después dijo que era un problema de límites, cosa que Costa Rica no sabía, se enteró de ello aquí y que iba a ir a la Corte Internacional de Justicia.

Y nos pasamos aquí en tres reuniones, dilación tras dilación, esperanzados en que podíamos llegar a consenso, y no llegamos. Fuimos a votar y fueron burlas.

¿Qué ocurrió después que se dio la votación? Nicaragua amenazó con irse de la OEA, y sabemos que es una simple amenaza, porque pierde mucho más si se va. Entonces ¿por qué optó?, pues por no dar la cara en una reunión como ésta.

… A nuestro juicio ha habido una burla de Nicaragua hacia todos nosotros, no sólo hacia Costa Rica, sino hacia el sistema, hacia lo que hemos estado buscando, una solución negociada, de respeto hacia las partes, donde Costa Rica ha ofrecido todo para encontrarla. Sin embargo, no se ha visto en ningún momento nada de Nicaragua, solo excusas, dilaciones y, repito, burlas.

No podemos permitir que cada uno haga lo que le da la gana porque volveríamos a los estados forajidos de la Edad Media, cambiando linderos, trastocando cauces de ríos y eso no es respetar al Derecho Internacional, que hoy son parte fundamental de las constituciones que rigen cada país a nivel local y a nivel internacional. Tenemos que consolidar el sistema interamericano, reconocer la autoridad de la OEA, no porque seamos jueces, sino porque buscamos el respeto al derecho internacional.

La moralidad internacional está en juego, lo está cuando hay países que, actuando con temeridad, con premeditación, hacen lo que aquí se ha dado en estos días: si pierdo, me voy y no oigo. Y eso no es lo que queremos.   Deseamos propiciar un diálogo para encontrar esas soluciones que en este organismo hoy busca la República de Costa Rica.

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<> Este artículo se publicó el 12  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Costa Rica-Nicaragua: un conflicto absurdo

La opinión del Sociólogo….


GIOVANNI  BELUCHE  V.
gbeluche@prodesarrollocr.com

Que  en pleno siglo XXI dos países centroamericanos, subdesarrollados y pobres, se enfrenten en un conflicto en sus zonas fronterizas, además de absurdo, es sumamente peligroso. Más allá de los argumentos de las partes, la división territorial establecida por las burguesías centroamericanas, en sus diversos laudos, establece que el río San Juan es de plena soberanía de Nicaragua, Costa Rica reconoce esa condición y tiene derecho de navegación para su población civil y sus autoridades (sin armas). La isla Calero, fuente del actual conflicto, está ubicada dentro del territorio costarricense.

Este diferendo ha sido el pretexto para que los gobiernos de Nicaragua y Costa Rica distraigan la atención de los principales problemas que aquejan a nuestros pueblos. Discursos xenofóbicos en los dos países atizan sentimientos de odio, que solo dolor podrían causar a la gente humilde. Ojalá la sensatez impere en los gobernantes para que esta discrepancia se resuelva de manera pacífica. En vez de alentar un falso nacionalismo, deberíamos aprender un poco de nuestra historia centroamericana.

El 14 de setiembre de 1856, un puñado de 180 nicaragüenses derrotó a William Walker y sus filibusteros en la batalla de San Jacinto.   Habían llegado a Nicaragua tras el pacto firmado en 1854 por el entonces mandatario provisional Francisco Castellón, quien acordó con el gringo Byron Cole la llegada de 200 mercenarios de la Falange Democrática, para que le ayudaran a los democráticos (liberales) a derrotar a los legitimistas (conservadores), en la guerra civil que se libraba en el vecino país. Como pago el gobierno entregó tierras a Cole.

Cole traspasó el contrato a Walker, quien tomó Granada en octubre de 1855, para después convocar a elecciones amañadas, en las que se proclamó presidente de Nicaragua en julio de 1856, con la ambición de anexar a Centroamérica a los estados del Sur de Estados Unidos.   El pueblo nicaragüense, nada dispuesto a dejarse esclavizar, se levantó en armas junto con sus hermanos centroamericanos. Del lado de Costa Rica, el presidente Juan Rafael Mora organizó un ejército que asestó golpes contundentes a los filibusteros, en la batalla de Santa Rosa, en el río San Juan y en la propia Rivas (quema del arsenal de los filibusteros). La derrota y fusilamiento de Walker en Honduras el 12 de setiembre de 1860, marcó el final de esta amenaza contra los pueblos centroamericanos.

La historia oficial en cada país da cuenta de las acciones de sus pueblos en la gesta contra los filibusteros, pero se esmera en desconocer que la victoria fue posible por la intervención unitaria de El Salvador, Guatemala, Honduras, expresado en el Tratado de Alianza firmado el 8 de julio de 1856 y Costa Rica, que por la epidemia del cólera no pudo asistir, pero mantuvo su participación en la causa. La batalla de San Jacinto (Nicaragua), la batalla de Santa Rosa (Costa Rica) y el fusilamiento de Walker en Trujillo (Honduras), fueron determinantes para la historia de Centroamérica.

Han pasado 154 años y los filibusteros siguen llegando, ahora como grandes corporaciones que empobrecen a nuestros campesinos y trabajadores.   Como Francisco Castellón, los gobernantes les regalan nuestros más preciados recursos estratégicos. Sus naves de guerra entran so pretexto de la lucha contra el narcotráfico, escondiendo su verdadero propósito de utilizar nuestras tierras para su belicista Plan Colombia.

Pero la respuesta de nuestros gobernantes en nada se parece a las epopeyas de la lucha contra los filibusteros.   Por el contrario, en las últimas semanas se ha desatado una verborrea ‘nacionalista’ sumamente peligrosa a ambos lados del río San Juan. Ridículas poses patrioteras de quienes entregaron los intereses estratégicos de Costa Rica y Nicaragua, a las angurrientas transnacionales norteamericanas mediante un TLC antipatria.   Risibles discursos sobre supuestas motivaciones ambientales, de quienes declararon de interés nacional la explotación de una mina de oro a cielo abierto cerca de la frontera, cuyos daños ambientales están harto demostrados.

Solo favorecen los intereses mercantiles de sus socios extranjeros y ahora hablan de patria. No hacen nada cuando un hotel extranjero cierra el acceso a una playa privatizada; los que hace pocos meses sacaron por la fuerza a un grupo de indígenas que solicitaban a la Asamblea Legislativa de Costa Rica que se discuta un proyecto de ley sobre la autonomía de sus territorios.

Con sus arengas patrioteras ambos gobiernos están sembrando el odio entre dos pueblos hermanos. En vez de pelearse demagógicamente, deberían imitar a nuestros próceres.   Aprender de nuestra historia, juntos reivindicar un proyecto regional en donde la economía esté al servicio de la gente y no la gente al servicio de la economía.   Donde el río San Juan genere calidad de vida para las empobrecidas comunidades de los dos lados de la frontera.   Bien harían en dedicarse a resolver los asfixiantes problemas y las carencias que golpean a la gente buena y humilde a uno y otro lado del río San Juan.

¡Otra Centroamérica es posible!

 

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<> Este artículo se publicó el 3 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor   en: https://panaletras.wordpress.com/category/beluche-v-giovanni/

Lecciones ticas

La opinión del Sociólogo, Educador y Escritor…

Raúl Leis R.

(raulleisr@hotmail.com)

Creo que los vecinos ticos nos acaban de dar varias lecciones. Si las aprende, el gobierno panameño debería priorizar la sostenibilidad ambiental en todos los espacios y niveles, prohibiendo la minería a cielo abierto, la represas que afecten la naturaleza y a la gente, la depredación ambiental, y no intentando de nuevo iniciativas anti ambientales como la que coló en la ley “chorizo”, profundamente rechazada por la comunidad nacional. La empresa privada nacional y transnacional, que debe primar la responsabilidad ambiental y social con la población de aquí y del mundo, la transparencia y no el poder del dinero que compra países y conciencias. Nuestro sistema de justicia, para que afirme su independencia y fortalezca la institucionalidad democrática asumiendo con coraje la justicia como única divisa. Por nuestra parte, los ciudadanos, debemos a elevar la conciencia ambiental, movilizarnos e incidir en construir políticas públicas y modelos de desarrollo humano sostenible.

¿Qué sucedió? Hace unos días (24 noviembre) falló el Tribunal Contencioso Administrativo costarricense, anulando la concesión de la Mina de Oro a cielo abierto en Crucitas, condenándoles a indemnizar al país por los daños ambientales causados en la zona.   Pero no solo eso, también recomendó al Ministerio Público abrir una investigación y hasta una causa penal contra el ex presidente de la República Oscar Arias, y varios altos funcionarios de la Dirección de Geología y Minas y la Secretaría Técnica Ambiental, entre ellos el ex ministro Roberto Dobles,  quienes autorizaron explotar los yacimientos. Se calcula el daño ambiental, al usar entre 3 y 5 toneladas diarias de cianuro durante nueve años, como un impacto irreversible en los mantos acuíferos, y en 300 hectáreas de especies forestales protegidas, el hábitat de aves en peligro de extinción.

La Corte dictaminó que no se hicieron los estudios de impacto ambiental necesarios para dar dicha concesión, ni se siguieron los procedimientos y estudios necesarios para haberlo declarado “De interés nacional y Utilidad Pública” por parte del gobierno anterior. Todo esto se da en el marco de la reciente aprobación de la ley que prohíbe tajantemente la minería a cielo abierto en Costa Rica.

“Este fallo histórico, que refleja que pese a las presiones y los miles de dólares en negociados, los tribunales en Costa Rica tienen autonomía, fue posible gracias años de lucha de la comunidades afectadas, de organizaciones ambientalistas, de ONG’s, organizaciones sindicales, campesinas, de mujeres, y personas que hasta hicieron recientemente una huelga de hambre, que fue prácticamente ignorada por el gobierno de Laura Chinchilla…”, escribe Oscar Jara.

No olvidemos que Panamá, es parte de América Latina, la porción del planeta con más presencia forestal, con mayor diversidad biológica y mayor humedad. Pero es fácil encontrar las huellas visibles del deterioro ambiental, y la pobreza por todas partes, así, en este subcontinente sufrimos una de las mayores tasas de deforestación del mundo, casi 6 millones de hectáreas anuales (80 mil hectáreas en Panamá.)   Estos y otros elementos nos demuestran el agotamiento de un estilo de crecimiento, que se ha mostrado ecológicamente depredador, economicamente excluyente, socialmente perverso y políticamente injusto.

Es cosa de vida o muerte. Tenemos que construir una estrategia de desarrollo que sea territorialmente descentralizada, económicamente incluyente, socialmente equitativa, políticamente participativa y ambientalmente sana, donde las personas sean sujetos de todo el proceso. ¿Aprenderemos?

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<>Artículo publicado el  1  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

OEA y el reclamo de Costa Rica

El organismo pidió el retiro, de la zona en conflicto, de los militares nicaragüenses antes de iniciar conversaciones.   La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA….

GUILLERMO  COCHEZ
gcochez@covad.net

Durante la crisis de Costa Rica, presentada inicialmente ante el Consejo Permanente el 3 de noviembre pasado, la Organización ha logrado algo no visto en mucho tiempo: acabar con el mito del consenso. Ese instrumento ha servido para que algunos países ejerzan una especie de veto en la OEA, porque donde no se da el consenso no se logra tomar una decisión, como ha sido el caso de Honduras. Esa inacción es una de las grandes críticas que a diario se reciben de todas partes del continente.

Costa Rica, a través de su Canciller René Castro, pero particularmente de su Representante Permanente ante la OEA, Embajador José Enrique Castillo, desde el primer momento presentó el problema en la perspectiva que era: un asunto de soberanía, al haber ingresado en su territorio tropas nicaragüenses. Nicaragua, sin éxito alguno, trató de desviar el asunto en tres vertientes: la primera, que ellos estaban en todo el derecho de dragar el Río San Juan, derecho que nadie le disputa. Segundo, que se trataba de un asunto de límites, algo que por primera vez Costa Rica escuchaba y, finalmente, que ellos estaban combatiendo a narcotraficantes y el crimen organizado en el área en conflicto, algo fuera de la discusión que se planteaba.

Ese primer día, por consenso, se aprobó que el Secretario General visitara los dos países, consultara a sus presidentes, visitara las áreas conflictivas y, como siempre hace, rindiera un informe ante el Consejo Permanente. Insulza hizo algo más: puso a los dos presidentes a conversar telefónicamente. Ello motivó que llegara a pensar que el conflicto se resolvería a su regreso, ya que ambas partes accedían a retirar del área en disputa todas las fuerzas armadas y de seguridad. Ello fue plasmado en el Informe que el Secretario General presentó en el Consejo Permanente del 9 de noviembre.

Ese día Nicaragua volvió a repetir los mismos argumentos de la primera ocasión. Luego de una larga sesión, precedida de innumerables reuniones privadas para lograr el consenso, ello no se logró. Se fue a la votación del Informe Insulza: 22 a favor (incluyendo a Panamá), 2 en contra (Nicaragua y Venezuela), 3 abstenciones (Ecuador, Dominica y Guyana) y un híbrido de ‘no voto’ emitido por Bolivia. De acuerdo a esta resolución, Nicaragua debía desocupar de militares el área disputada, como precondición para iniciar conversaciones bilaterales con Costa Rica, lo que Nicaragua negó haría, amenazando con retirarse de la OEA, algo que no hará por todo lo que perdería de ir de las palabras a los hechos. La misma votación se dio cuando el Consejo Permanente aprobó convocar a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, instancia superior al Consejo Permanente, para que el 7 de diciembre trate de buscar una solución a la crisis.

La lección de todo lo ocurrido es que se acabó el mito del consenso, herramienta como algunos países han estado entorpeciendo el desarrollo de la OEA. Puede que este instrumento viejo en existencia pero que no se ponía en práctica, como lo son las votaciones, permita agilizar las a veces lentas tomas de decisiones de la organización hemisférica.

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<> Este artículo se publicó el 29 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/cochez-guillermo-a/

Conflicto tico-nica de nuevo

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La opinión de…

Virgilio Correa 

Hace un año exactamente, visitamos en San José, al entonces ministro de Seguridad Nacional de Costa Rica, Juan Echeverría Brealy, cuando la guerra entre Costa Rica y Nicaragua (Anastasio Somoza) hace treinta y dos años.

Johnny, que tenía años que no veía, me mostró sus nuevas oficinas, que habían crecido enormemente, desde que dejó la política partidista.

Después me invitó, como de costumbre, al Club Unión, frente a los correos, en donde conversamos sobre todo un poco, y hasta me obsequió su último libro, sobre la guerra de 1978, entre Costa Rica y Nicaragua. Libro prefaciado por su ex jefe, el ex presidente Rodrigo Carazo Odio, que certifica que todo lo contado por su ex ministro, es cierto y verdadero.

El libro relata, el apoyo de Omar Torrijos a la causa Sandinista y por ende para destruir al dictador Somoza. Igual ocurre con el apoyo, de Carlos Andrés Pérez, ya que Costa Rica en el pasado le había ofrecido exilio, él decidió corresponder a los ticos. Cuándo le preguntamos, a Echeverría, si habría, algún día, otra guerra con Nicaragua, este nunca nos respondió.

Prefirió guardar silencio, y nosotros hicimos igual, al no insistir, con la pregunta, enviando aviones y municiones.

El ex ministro tico es un caballero, un hombre de paz y un político que se maneja, siempre en el centro. Enemigo de las injusticias y hombre de mando, aunque siempre envuelto, en una astucia motivada por sus libres pensamientos.

Recientemente, a un año de nuestro encuentro, vemos que los titulares de las noticias, corroboran la pregunta, que le hicimos esa tarde al ex ministro de Carazo.

Hablamos con el ex ministro hace poco y siente que todo se va a resolver, igual, a lo que sucedió en 1978, a través del diálogo y el estado de derecho. Dicho sea de paso, el señor Echeverría, agregó: ¨y nuevamente Panamá se vuelve a portar muy bien con nosotros¨, ¡estamos muy agradecidos!

Ayer era Somoza y hoy es Ortega el necio.   Sanción para Nicaragua: ¨eliminarle su ejercito¨. Ejemplo, que dos países sin ejércitos, puedan siempre colaborarse solidariamente, a través de muchas décadas de coexistencias pacíficas, que iniciaran en 1941, el Dr. Arnulfo Arias Madrid y el Dr. Calderón Guardia.  Ocasión para celebrar el otro año, la gran amistad tico panameña de setenta años, rumbo al siglo de hermandad y bonanza.

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<>Artículo publicado el  24 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/correa-virgilio/

Una disputa internacional innecesaria

La opinión del  Embajador de Panamá ante la OEA…

GUILLERMO A. COCHEZ

gcochez@covad.net

La presentación por Costa Rica del agravio fue clara y contundente; era el 3 de noviembre. Demostró que Nicaragua había invadido su territorio y que, por carecer constitucionalmente de ejército, acudía al auxilio de las instancias internacionales como la OEA. Con gráficas y argumentos irrebatibles el Embajador tico Enrique Castillo, ex Ministro de Justicia, probó la premeditada acción nica. Por su parte, el Embajador de Nicaragua, General Denis Moncada, presentó como excusa el hecho de que era un problema de límites con su vecino –hecho del cual Costa Rica desconocía- y que no había cooperación tica en la lucha nica contra los narcos, el tráfico de armas y el crimen organizado en la frontera de ambos.

 

En mapas y gráficas que presentó (que no aparecen en las transmisiones de la OEA) señaló la supuesta ruta que llega a Nicaragua de un grupo de narcos –que denominó operación “Los Tarzanes”- provenientes de Colombia, pasando por Panamá y Costa Rica, dando a entender que con connivencia de los países que atravesaba al no combatir el flagelo. Inmediatamente terminó su intervención, a nombre de mi país catalogué lo desafortunadas de sus declaraciones, tildándolas como una “insolencia” inaceptable.

En esa sesión extraordinaria se acordó enviar a las áreas en conflicto al Secretario General José Miguel Insulza, quien visitó a los presidentes de los dos países, sobrevoló dichas áreas y, lo más importante, puso a hablar telefónicamente a los presidentes Laura Chinchilla y Daniel Ortega, entendiéndose que habría un entendimiento de reanudar las conversaciones entre ambos, que incluía el retiro de los diez o veinte soldados que Nicaragua tiene sobre el área reclamada por Costa Rica y que en su mayor parte son humedales o tierras inutilizables. Para esos días ya había quedado claro que los mapas usados para quien hacía el dragado sobre el Río San Juan (El Comandante Edén Pastora) no eran oficiales sino de “Google Maps”, descubriéndose luego que eran errados.

El 9 de noviembre, el Secretario Insulza presentó el informe sobre su misión, concluyendo que se debía, “con el fin de generar un clima propicio para el diálogo entre ambas naciones, evitar la presencia de fuerzas armadas o de seguridad en el área donde su presencia podría generar tensión”. El Secretario General no calificó a nadie como invasor como pretendía Costa Rica; aún así aceptó y apoyó el informe. Nicaragua se negó. Ortega daba un cambio de 180 grados a lo que verbalmente se había comprometido con su colega Chinchilla.

El 12 de noviembre, luego de varias dilaciones por parte de Nicaragua y de varios días de intensas negociaciones, fuimos al Consejo Permanente Extraordinario para decidir qué hacer.   Al filo de la medianoche de ese día se aprobó el informe del Secretario General por 26 votos a favor –Panamá incluida- dos votos en contra –Nicaragua y Venezuela- y tres abstenciones –Ecuador-Guyana y Dominica. Bolivia, presente en el Consejo, decidió “no votar”.   En un gesto sin precedente –votar sin llegar al acostumbrado consenso- El Consejo Permanente aprobó la petición de Insulza: los militares nicas debían abandonar el área en conflicto.

Al día siguiente, el Presidente Daniel Ortega Saavedra, molesto con la esperada decisión de la OEA, calificó la resolución aprobada como “manipulada, mañosa y mentirosa”, lamentando que “Colombia, México, Panamá, Honduras y Guatemala, países infestados por el narcotráfico, hicieran causa común.”   Parece que se le olvido que Nicaragua ha sido uno de los pocos países que aún está en contra del reintegro de Honduras a la OEA.   Estas declaraciones del jefe sandinista han generado el repudio de los países que irresponsable y temerariamente han sido involucrados en una red internacional de narcotráfico. Pareciera que el Ortega se ha olvidado de los años (entre 1985-1990) en que se dio cobija en Nicaragua al narcotraficante Pablo Escobar Gaviria durante su primer gobierno. Siempre recuerdo que para pegar mentiras y comer pescado hay que tener mucho cuidado, sobre todo cuando estamos en presencia de un conflicto internacional innecesario.

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<>Artículo publicado el  22  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Río San Juan, manzana de la discordia entre ticos y nicas

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La opinión del Profesor Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá…

Euclides E. Tapia C. 

Tres son los aspectos neurálgicos de la controversia. El primero, lo constituye el proceso de sedimentación acelerado que revela el río San Juan al punto de que más del 90% de su caudal se va hacia Costa Rica, por el río Colorado (300 mil metros cúbicos de agua) y menos del 10% se queda en Nicaragua a partir del punto donde se bifurca, que se denomina “El Delta”, territorio lleno de arena y sedimentos, que se orienta al Caribe, a través de cinco caños, creando una “bahía”, que más parece una frontera terrestre que fluvial.

Como se sabe, para enfrentar el problema Nicaragua procedió al dragado del río San Juan, provocando la reacción tica, que teme que ello perjudica su millonaria industria turística.   Es evidente, que con la limpieza se ampliará el afluente natural e histórico del San Juan, logrando fortalecer sus salidas, lo que figurativamente sería igual, que si en vez de una llave, (el río Colorado en Costa Rica), se abrieran dos o más simultáneamente, dividiendo el agua en todas las salidas posibles, lo que reduciría en menos de un 12%, el caudal que exclusivamente usufructúa Costa Rica, a expensas de las aguas del lago Nicaragua y del río San Juan.

El segundo, es la presencia de fuerzas militares nicaragüenses en una zona de 3 km conocida como Finca Aragón, en la que se depositaban los sedimentos resultado del dragado, en la punta superior de una “isla” fluvial, que los costarricense denominan Isla Calero. Contrario a tal tesis, Nicaragua aduce que tal punta, es un área, parte de lo que ella identifica como isla Harbour Head, que según los laudos de Alexander, es una sector demarcado como territorio nicaragüense, al cual se le debe restablecer el hito correspondiente.

El tercero, que se confunde con la delimitación de la frontera. En realidad ese trabajo fue resuelto, por el ingeniero estadounidense Edward Poter Alexander, quien hizo las mediciones necesarias para fijar los límites, en 1897 y 1898.   Por tanto, lo que está pendiente, no es la delimitación fronteriza, sino, el trabajo de posicionamiento de los hitos o mojones en los tramos de la frontera que en la actualidad, así lo exijan. Tales posiciones geográficas son hoy fácilmente localizables, por medio del Sistema Global de Posición mediante satélite (GPS).    Sin embargo, hasta la fecha Costa Rica se niega concluir (de 137 puntos identificados bilateralmente, solo ha querido certificar 17).

Ante el escenario planteado, considero inadecuado y hasta peligroso que Panamá esté a priori tomando partido en cuanto conflicto internacional aparece, (casos: árabe-israelí, Colombia-Venezuela y ahora Nicaragua–Costa Rica y luego tener la desfachatez de proponerse como mediador, sin ni siquiera diferenciar el rol de mediador, del de buen oficiador ); pues ello no solo pone en evidencia nuestro talón de Aquiles, es decir, lo vulnerable de la seguridad, protección y defensa del Canal y su cuenca hidrográfica, sino que además demuestra un excesivo nivel de politización de nuestra política exterior.

Para nadie es un secreto que la reacción panameña se explica porque Nicaragua es gobernada actualmente por una persona internacionalmente aborrecida, sin embargo ello no debe confundirse con que la cuestión del río San Juan distingue banderías políticas a lo interno de los países beligerantes. Recordemos que quienes recientemente se enfrentaron en la Haya, fueron dos gobiernos ideológicamente afines: el del presidente Enrique Bolaños en Nicaragua y el de Abel Pacheco en Costa Rica. En el diferendo actual, tanto el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), como el Cardenal Miguel Obando y Bravo, están apoyando al gobierno de turno, por lo que en caso de una ruptura, Panamá sería la perjudicada, toda vez, que es precisamente Nicaragua el único país, con el que gozamos de un superávit comercial.

No puedo concluir sin exteriorizar algunas dudas que la problemática me despierta. Uno, en la hipótesis de que la finca Aragón no se resulte ubicada geográficamente en territorio nicaragüense, como alude Nicaragua, ¿estaríamos acaso ante una calculada maniobra de Managua, dirigida a conminar a la comunidad internacional a que obligue de una vez por todas a Costa Rica a ejecutar los Laudos de Alexander, fijando los hitos fronterizos?

Dos, si Nicaragua accede a retirar las tropas del territorio en litigio…, ¿que garantiza que la OEA, obligue a Costa Rica a certificar y construir los hitos, que junto a la contraparte, identifico en la frontera y al revés, la situación siga igual que antes, perjudicando a Nicaragua?

Tres, en el evento de que los hitos fronterizos se logren establecer y resulte que efectivamente la finca Aragón se encuentre en territorio nicaragüense, ¿como quedaría parada la OEA?

Por último, con la aquiescencia de las partes…, ¿estarían los Estados Unidos dispuestos a servir de garantes, de que una vez se acuerde el retiro de simultáneo de fuerzas armadas o de seguridad, se inicie de inmediato el establecimiento de los hitos fronterizos?

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<>Artículo publicado en dos entregas:  el 19  y el 20 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/tapia-c-euclides-e/

San Juan, el río fronterizo

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

MODESTO  A.  TUÑÓN  F.
modestun@yahoo.es

Nicaragua posee una de las cuencas más importante de Centroamérica, formada por el conjunto de ríos que drenan hacia el gran lago de Nicaragua o Cocibolca, mar interior que concentra costas, islas, archipiélagos, humedales, volcanes, islas volcánicas y que maravilla a quien ose navegar, recorrer o explorar sus aguas.

Parte del lago corre paralelo a la carretera Interamericana, sobre todo en el área cercana al paso fronterizo con Costa Rica. Allí continúa y se convierte en el río San Juan que desemboca en el Caribe,   para abrirse a una rica zona de manglares y ecosistemas marinos, donde ambos países comparten sin que se perciban las divisiones políticas de los vecinos ístmicos.

Incidentes recientes en las riberas de la ruta fluvial, han abierto nuevamente disputas limítrofes en el puerto de salida hacia el mar que se comparte, pero lejano a las metrópolis capitalinas  San José y Managua.

Se reabrió la herida que se creía sanada por la acción de la diplomacia internacional y el diferendo que se percibía como superado.    El secretario general de la OEA se ha visto obligado a viajar a ambas capitales, escuchar a sus funcionarios y autoridades y hasta, recorrer la Región.

La historia del río San Juan, llamado ‘El desaguadero’ por los colonizadores y conquistadores cuando lo descubrieron en 1525, ha constituido un punto de diferencia entre los dos países y generado tratados como el Cañas—Juárez en 1858, que definió los puntos fronterizos (la costa norte Nicaragua y la sur Costa Rica); además, acuerdos y las relaciones, tanto comerciales como bilaterales, históricas y hasta ambientales.

La Corte de La Haya ha reconocido, luego de siglos de diferencias, el derecho de Costa Rica de ‘navegar libremente’ para ‘fines comerciales’ por el río, pero no que lo hagan policías armados.    La soberanía es de Nicaragua y esto le permite inspeccionar las embarcaciones y solicitar documentación a los navegantes. Hay otro factor,  UNESCO ha considerado dicho ecosistema como Reserva de la Biósfera.

Pero hay otro tipo de impacto en esas contradictorias posiciones con respecto a dudas por territorios, que por lo general exacerban los nacionalismos, que en ocasiones son medidas de distracción de la población para tomar decisiones políticas desagradables o ganar tiempo para la adopción de determinadas líneas estratégicas. Es la idiosincrasia contrapuesta de sus poblaciones.

En el caso de diferencias entre Nicaragua y Costa Rica, hay una vieja historia sobre vecindad que se debate en el subconsciente de los ciudadanos de ambas naciones. Es como un pálpito en el ánimo de cualquier ‘tico’ o ‘nica’, cuando se menciona a la otra tierra.

Para los nicaragüenses, el país vecino es un destino prometedor. Las condiciones socioeconómicas se reflejan en los indicadores que esa nación ostenta en casi todas las materias. Pero la forma como es tolerado el migrante nica es motivo de frustración. Él es como un ‘chicano’ o ‘espalda mojada’ centroamericano.

La atracción de viajeros nicaragüenses se inició desde el siglo XIX y comienzos del XX con la construcción del ferrocarril al Atlántico y la actividad bananera.   Hacia el final del siglo XIX la población extranjera pasó del 2.5% al 5.9% en el año 2000; es decir, 226 mil 374.   Los vecinos de Nicaragua constituyen el 76.4% del total de los migrantes en el país, según Carlos Castro en La inmigración nicaragüense en Costa Rica.

Hay una serie de mitos muy generalizados que tipifican esta reciprocidad centroamericana. Para algunos, o quizás el ciudadano común costarricense, el nica es un visitante desagradable. Se le asocia con la pérdida de empleos y causante del incremento de la delincuencia. Además, se le mira en forma despectiva por su expresión, el alto volumen y lenguaje grosero. Acá, los empleos que demandan poca calificación, son desempeñados por oriundos de la tierra de volcanes.

Costa Rica jugó un papel en el conflicto del gobierno sandinista con Estados Unidos. Se aprovecharon las diferencias para establecer en ese territorio, una logística hostil hacia el gobierno de Managua y apretar la presión del país norteño.

Los nuevos incidentes en la desembocadura del río San Juan y que la diplomacia internacional ahora analiza, deben ser la coyuntura para una visión más amplia de las diferencias que implica tomar en cuenta aspectos socioeconómicos y políticos involucrados.

Los resultados deben llevar a una mayor consolidación de procesos de integración, que generen cambios estructurales en esos países, donde el área en disputa —por su riqueza de ecosistemas, posibilidades comerciales y turísticas— debe convertirse en un modelo de desarrollo transfronterizo con beneficio para dos pueblos vecinos de tantas similitudes.

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<> Este artículo se publicó el 17 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Un canal por Nicaragua

Ayer y Hoy….La opinión del Analista Político…

Según informaciones de un diario digital israelí, las diferencias territoriales entre Costa Rica y Nicaragua pudieran ser una estrategia de este país con la finalidad de construir un canal interoceánico (para competir con el Canal de Panamá), con el apoyo de Venezuela e Irán. Según declaraciones del comandante nicaragüense Edén Pastora, confirmadas por él en el periódico La Nación de Costa Rica, estos gobiernos están llevando maquinarias al país centroamericano y al parecer ya han iniciado los trabajos de dragado en el río San Juan, limítrofe con Costa Rica. Este canal podría tener el objetivo de facilitar el paso de sustancias prohibidas o materiales radiactivos para evitar los controles en el Canal de Panamá.

No es la primera vez que personajes importantes del mundo financiero y países como los Estados Unidos han tratado de construir un canal por Nicaragua, utilizando el río San Juan y el Lago Nicaragua… y han fracasado porque no despertaron la confianza de los inversionistas que consideraron el riesgo de construir esta vía en un suelo que ha sido afectado por los movimientos sísmicos y debido a los altos costos de la obra.

Las diferencias entre Costa Rica y Nicaragua vienen de años atrás, porque Costa Rica reclamaba derechos sobre una parte del río San Juan. Estas diferencias terminaron con la firma del tratado Cañas-Jerez en 1858, en el que se establecía el completo dominio de Nicaragua sobre el mencionado río y se le concedía a Costa Rica derechos perpetuos sobre la vía fluvial hasta un lugar llamado Castillo Viejo, comprometiéndose Nicaragua a no firmar ningún contrato relacionado con la construcción de un canal, sin consultar a Costa Rica. La conclusión que sacamos de todo esto es que si este pacto está vigente, Nicaragua no podrá construir un canal utilizando el río San Juan, a menos que Costa Rica se lo autorice.

Muchos piensan que todo esto no es más que show de Hugo Chávez, siempre propenso a las ‘parrampanadas’ y a culpar a otros de sus fracasos, ya que la construcción de un canal en estos momentos resultaría sumamente costoso y arriesgado, y solo un loco se atrevería a invertir tanto dinero en una obra de esta naturaleza. Ya en 1972, Managua fue destruida por una serie de terremotos con un saldo de 10 mil muertos y 15 mil heridos.

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<> Artículo publicado el 20  de noviembre de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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