Lo que esperan los usuarios

Lo que esperan los usuarios

La opinión de….

Amed A. Arosemena A.

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Los acontecimientos suscitados recientemente en Las Garzas de Pacora, así como otras lamentables tragedias, arrojan un común denominador: el transporte público.   Estos “asesinos del volante” o “diablos rojos” adquieren con frecuencia un rol protagónico a través de los medios en diferentes épocas del año, producto de sus actos irresponsables tanto con los usuarios como con el resto de la sociedad.

Por ahora, no hay quién le ponga el cascabel al gato por la existencia de un evidente conflicto: el interés del Estado en introducir una fórmula que facilite el transporte masivo; y el de los transportistas en formar parte de la solución.

Los usuarios buscan que el sistema propuesto sea eficiente, aunque esto también conlleva un aumento en el precio del pasaje. Si el Estado, por la presión de los transportistas, no toma acciones, se mantiene un statu quo perjudicial para el usuario, pero si el Estado adopta una fórmula, la misma afectará en algún sentido los intereses de las masas.

El criterio de los usuarios es que el Estado no debe escatimar recursos en la búsqueda de alternativas que permitan un desarrollo óptimo del transporte público y que el mismo sea una solución permanente para que las próximas generaciones no tengan que pasar por los mismos incidentes que han llenado de luto y dolor a nuestro país.

Razón por la cual, se observa con buenos ojos la postura de las autoridades competentes en cuanto a la creación expedita de la Secretaría del Metro con su respectivo presupuesto, lo que ha permitido iniciar los estudios para que este megaproyecto –totalmente ansiado por los panameños- pueda convertirse en una realidad en algunos años.

Es triste observar que los magnates del transporte no se resignan a quedar fuera del sistema, a pesar de haber protagonizado un ridículo con el llamado a paro que realizaron y que dejó en evidencia un total debilitamiento de sus bases. Lo irónico es que algunos tratan de ponerle condiciones a las reglas del juego, como si tuviesen una patente de corso para continuar involucrándose en la toma de decisiones. Muchos quieren recibir indemnizaciones hasta de 25 mil dólares por un autobús que compraron a un precio mucho menor en el mercado estadounidense. A la vez, exigen ser parte del proceso de licitación después de haber recibido su respectiva indemnización.

Los usuarios son conscientes que tendrán que sacrificarse pagando un peaje hasta cinco veces mayor, pero todos coinciden en obviar este punto, siempre y cuando el sistema llene sus expectativas permitiéndoles acceder a una mejor calidad de vida.

Hacemos un llamado a las autoridades para que a mediano plazo se implementen consultas comunitarias bajo la coordinación de la Defensoría del Pueblo, la ATTT, y los usuarios del transporte público, con el intrínseco objetivo de unificar criterios que permitan adquirir un mayor consenso en la toma de decisiones respecto al nuevo sistema una vez entre en ejecución.

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Publicado el 3| de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

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