Un caramelo para endulzar al pueblo

La opinión de…

Rolando Caballero Navarrete

En los últimos días, y más concretamente en su discurso en la Asamblea Nacional, el excelentísimo señor Presidente ha dejado entrever sus aspiraciones a seguir mandando en el país por quién sabe cuántos quinquenios adicionales.

El caramelo para aprobar la reelección inmediata, como en todos los demás intentos, es impulsar reformas constitucionales que al “pueblo” le gustaría ver plasmadas en la Carta Magna, en este caso, el programa de 100 palos a los 70 o la beca universal, programas sociales con los que hace campaña desde hace ya largos 18 meses, y van por más.

El actual mandatario, al igual que sus antecesores que han intentado cambiar la Constitución, busca endulzar al votante con algunas reformas de corte socialista o social, dependiendo de quién las vea, para que le den un sí contundente y poder meter alguna langosta, camarón o madrugonazo legislativo para que Ricky pueda postularse en el año 2014 sin contratiempos, dejando de lado las aspiraciones del actual vicepresidente Juan Carlos Varela.

Desde ya me atrevo a vaticinar una andanada de propaganda televisiva por parte del Gobierno en relación al Metro Bus, el metro, la congelada cadena de frío o todas las licitaciones (debería decir contrataciones directas) que se han hecho en este Gobierno, a fin de comprar las conciencias de los votantes y endulzarlos para que den el sí.

Lo que no saben es que el país ya usa pantalones largos, no se deja comprar, sabe lo que le venden y no lo pagará, porque ya estamos pagando muy caro todos los antojos y promesas incumplidas hechas en la pasada campaña.

Es muy cierto que saldrán a defender la reelección, pero sí tanto creen en ella, por qué no hacen lo siguiente: preséntenla en un referéndum sola, sin caramelos, sin langostinos ni camarones, a ver qué reciben. El país hace más de una década habló alto y claro: “No a la reelección”.

No se trata de algo personal, al panameño le gusta el cambio, prueba de ello es el haber escogido a Ricardo como presidente, bueno, caro nos ha salido, pero ya no hay vuelta atrás.

Esperamos que tanto los liberales, los perredés, los verdes, los amarillos, los arnulfistas y los conservadores hagan sentir su voz y le den un rotundo no a las aspiraciones de un partido sin ningún arraigo, sin base ideológica, sin programa, que ha salido a cazar, pescar o comprar adherentes en todos los partidos del país, para poder convertirse en una fuerza política que desde el día uno tuvo las intenciones de no irse más nunca del poder y continuar haciendo de las suyas a costa de los bolsillos de todos los panameños.

Desde ahora digo no a la reelección inmediata, hagamos una Constituyente paralela.

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Este artículo se publicó el 5  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Los recursos del Estado son de todos

La opinión de…

 

Rolando Caballero Navarrete

Escribo este artículo por solicitud expresa de mi señora madre, quien preocupada por las noticias que han aparecido en las últimas semanas, se siente un tanto indignada por el anuncio hecho por el Gobierno nacional de apoyar las actividades del Carnaval con varios millones de dólares del erario.

Es su opinión, la cual comparto plenamente, que en vez de estar abriendo cuentas para recibir donaciones y andar pidiéndole al país que apoye a los damnificados de las últimas inundaciones, el Estado debería invertir esos millones de dólares en algo mucho más duradero, social y productivo, como lo es el apoyo a las personas de Chepo, Pacora, Colón y los otros puntos del territorio nacional que han sufrido esta desgracia en una época tan difícil.

No comprendemos cómo el Estado puede andar pensando en estos momentos de emergencia nacional, en celebrar carnavales, fiestas de Navidad, repartir regalos o que el alcalde de la capital continuara con sus fastuosas y carísimas villas navideñas, amén del desfile de Navidad; en el que se recogerá dinero para que, después, él lo lleve como donación a los damnificados.

Si las personas quieren hacer sus celebraciones de Carnaval, Navidad y Año Nuevo y todas las que se les ocurran, entonces que pongan de sus bolsillos y las organicen ellos. El dinero del Estado no es para esas cosas; es para las prioridades de toda la población.

Luego de laborar pagando impuestos por muchos años, no nos parece justo que esa plata sea utilizada en satisfacer, primero, las necesidades de emborracharse y bailar de unos cuantos, y segundo, sabiendo que hay personas que requieren y van a seguir requiriendo de esos dineros por un período prolongado, porque los daños a las viviendas, cosechas y producción agropecuaria serán a largo plazo.

A su excelencia, el señor presidente, le solicitamos que tal como el Estado impulsa la responsabilidad social empresarial, se amarre los pantalones y exija a todos los funcionarios que dirigen los destinos del país que hagan lo mismo dentro de sus instituciones, que no es momento de celebraciones sino de cumplir con el compromiso social para el que fue usted y su equipo de trabajo electo, es decir gobernar, no mandar; tomar las mejores decisiones que satisfagan a la mayor cantidad de panameños, y más si ello involucra utilizar los dineros que se generan, desde Darién hasta Bocas del Toro y Chiriquí, en la consecución de mejor condiciones de vida para las personas que en un número importante lo han perdido todo.

Espero que nuestra solicitud sea bien acogida y que estos hermanos que hoy sufren sus pérdidas también puedan decir en unos cuantos días ¡Feliz Navidad y venturoso Año Nuevo!

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<> Este artículo se publicó el 20 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La educación particular y los antojos del Presidente

La opinión de…

Rolando Caballero Navarrete

Ahora por fiestas patrias hemos escuchado nuevamente al Presidente en uno de sus múltiples arranques de soberbia; se molestó porque hubo colegios y escuelas particulares que,   según él, no le rindieron honores a la patria, por no marchar (como lo hacen los militares) en las fiestas de conmemoración de la gesta independentista del 3 de noviembre y los días subsiguientes.

Puedo comprender que Martinelli esté molesto porque él sí marchó con su colegio y tuvo que aguantar sol, agua, calor y cansancio quién sabe por cuántos años, porque tomó la decisión de hacerlo, no creo que en La Salle alguien lo haya obligado a marchar o amenazarlo con no entregarle el certificado de culminación de estudios si no lo hacía, porque si fuese así, los desfiles serían eternos con todos los alumnos de todos los planteles desfilando.

La educación panameña está regida por la Ley 47 de 1946 que ha sufrido algunas modificaciones muy tímidas y la última es la Ley 50 de noviembre de 2002; en el Decreto 305 de 2004 se estableció aprobar una numeración corrida para facilitar su aplicación, lectura y comprensión.

Es dentro de este decreto que encontramos en el capítulo III, artículo 118 que establece las bases de la educación particular y textualmente dice lo siguiente: La educación particular, conforme los preceptos constitucionales que la establecen, es la impartida por entidades privadas; el Estado la reconoce y apoya por ser un derecho fundamental de la persona, de la familia y de sus asociaciones.

Los planes de estudio, los programas de enseñanza y la organización de las escuelas particulares requieren la aprobación del Ministerio de Educación, a fin de garantizar a la sociedad el cumplimiento de la filosofía, las finalidades y objetivos de la educación panameña.   En tal virtud, los centros educativos serán supervisados por el Ministerio de Educación, a través de la Dirección Nacional de Educación Particular; y no solo eso, tal como lo expresé en líneas anteriores, el artículo 122 dice que los centros de enseñanza particular están supeditados académicamente en lo relativo a planes y programas de estudio al Ministerio de Educación.

¿En qué parte de esta normativa se establece que los centros educativos tienen la obligación de marchar el 3 de Noviembre y que se impondrán sanciones para aquellos que no lo hagan?

Una de las máximas del derecho privado y, por ende, de la empresa privada es que puede hacer todo aquello que la ley expresamente no prohíba y, tal como una empresa privada, los colegios particulares tienen toda la potestad de decidir si participan o no de los actos cívicos organizados por el Estado que se denominan desfiles o paradas o marchas.

Sí deben, por asuntos de educación cívica, organizar actividades para estas fechas, pero no tienen la obligación de participar en nada que su junta directiva no haya aprobado. ¡Respeto es lo que merece el país, señor Presidente!

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<> Este artículo se publicó el 14  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/?cat=35320722

Loor a la patria

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La opinión de….

 

Rolando Caballero Navarrete

Con el descubrimiento del error en el escudo y dentro de algunos documentos oficiales se desató una polémica por cómo deben ser los símbolos patrios. Me siento orgulloso de ser panameño y en los lugares a los que he viajado así lo he expresado, como estoy seguro que lo hacen todos los panameños cada vez que viajan al extranjero.

He investigado las múltiples legislaciones sobre los símbolos patrios y algunas son casi de la Edad de Piedra; con los comentarios de historiadores en esta polémica actual, me parece que las normas no cambiarán para bien sino para mal.

Estoy en desacuerdo con que se prohíba a un ciudadano panameño, con plenos derechos civiles y políticos, el uso de los símbolos patrios, en cualquiera forma, ya que el portar la bandera o el escudo en una camisa, gorra, placa, llavero, hasta en un pantalón no es menospreciar el símbolo; todo lo contrario, es decirle a todo el mundo que estás tan orgulloso de tu nacionalidad que portas su estandarte donde vayas.

Sé que saldrán decenas de personas a criticar mi posición, pero la verdad es que todos saben que nos gusta regalar a familiares, amigos y conocidos que vienen a nuestra tierra un recordatorio de su visita que tenga la bandera, el escudo, o algo significativo de nuestro terruño.

La mayoría de los historiadores están para conservar y recordar la historia, pero que las cosas no se hayan hecho antes, no quiere decir que hacerlas está mal. Cómo es posible que mantengamos, en pleno Siglo XXI, una legislación sobre el uso de la bandera que data de principios de la República, y que en la comisión que ahora estudia los símbolos, no se encuentre ningún joven estudiante de historia o de cualquier otra profesión que pueda dar una visión de cómo los actuales panameños, no los de la década de 1940, ven a nuestro país y a sus ciudadanos.

Somos una sociedad cambiante y nuestras leyes deben actualizarse, porque el derecho es una ciencia que no permanece, se transforma y debe adecuarse a los tiempos en que se vive. Yo voto por que se abra el compás para la utilización de los símbolos patrios y que éstos sean tal y cual fueron ideados por esos insignes panameños que llamamos próceres de la independencia.

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<> Este artículo se publicó el 18  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Por un sistema de educación vial

La opinión de…

Rolando Caballero Navarrete 

Aplaudo la iniciativa de la Autoridad de Tránsito de subir las multas y de crear nuevas sanciones para quienes obstruyan las calles, pero creo que tanto el Ministerio de Obras Públicas (MOP) como los municipios deberían establecer en ese mismo sentido planes para agilizar el tránsito por las ciudades del país y no solo en la ciudad capital.

Se necesita una acción combinada de las autoridades en cuanto a la educación vial, tanto de conductores como de peatones; aunque es legal, no es justo que sancionen a un conductor por hacer alto sobre una línea de seguridad, cuando la misma se encuentra exactamente en el sitio en que el auto debe parar para hacer el alto respectivo y poder observar, correctamente, antes de cruzar la vía. ¿No creen que deberían colocar las líneas de seguridad unos cuantos metros atrás de las esquinas, para que así los vehículos no se vean en la obligación de pararse encima? Así, la autoridad podría exigir al peatón que las use para cruzar.

Es cierto que necesitamos educación vial, no solo porque el panameño cruza las vías por donde le da la gana, sino porque los conductores no tienen el menor respeto por quienes, como yo, procuramos usar la “línea de inseguridad” al cruzar una avenida. No voy a hablar del país del norte, pero en gran parte del continente, cuando una persona pone un pie en la línea de seguridad los autos automáticamente tienen la obligación de detenerse y darle paso; aquí en Panamá pasan rozando al lado del peatón, sin importar que pudiesen golpearlo y causar una tragedia.

Hagamos una campaña a conciencia sobre el tema, una campaña de educación con los recursos que sean necesarios para que tanto el MOP como las alcaldías del país desalojen las aceras. Así los peatones no tendrían que caminar por las calles (como pasa en la ciudad de Colón); también para que los vehículos se puedan estacionar en los lugares adecuados, lo que no pueden hacer, porque esos lugares están obstruidos por una caseta de buhonería o por mercancía de los almacenes, cuyos dueños se apropian de los estacionamientos, sin pagar por ese derecho a los municipios respectivos.

Debemos implementar la construcción de paradas de buses decentes, no como las de la ciudad de David en donde los buses paran en la mitad de la calle; de esta forma los vehículos, pasajeros y peatones podríamos circular de mejor modo en las vías nacionales, sin necesidad de andar “chifeando” el tráfico. Lo que propongo forma parte de un plan estructurado interinstitucional que no surtirá efecto si mezclamos la política y si dejamos que las ganas desmedidas de hacer dinero se mezclen en el mismo.

Espero que los involucrados tomen esto como un consejo, no como una crítica, y empecemos a trabajar por mejorar la vialidad en nuestras ciudades.

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa,  a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El valor de la solidaridad

La opinión de…

Rolando Caballero Navarrete 

Voy a comenzar mi escrito definiendo qué es la solidaridad como concepto: la solidaridad nace del ser humano y se dirige esencialmente al ser humano. La verdadera solidaridad, aquella que está llamada a impulsar los verdaderos vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que une a todos los hombres.

En ese sentido hoy a cinco días de permanecer sin suministro de agua potable en la ciudad de David, hemos podido ver y vivir en carne propia la verdadera solidaridad de los vecinos, desde hace dos días, decenas de personas transitan de un sitio a otro apoyados por vecinos y amigos en busca de lugares donde recoger el vital líquido.

Todos, y creo no equivocarme, los que tienen pozos brocales o tanques de reserva de agua, han mostrado su solidaridad con los demás miembros de la comunidad al regalar el agua que necesitamos para nuestro diario vivir.   Vemos largas filas en casas y comercios que tienen esta facilidad, a prestar su ayuda a los que como mi familia vivimos momentos angustiosos al no saber cómo hacer con una situación de la cual no tenemos el control.

Creo, sin embargo, que el Estado debe hacerse eco de esta acción de los pobladores de la ciudad de David y empezar o por lo menos tratar de repartir agua en camiones diseñados para ello, ya que muchos chiricanos, davideños en especial, no cuentan con los medios de transporte para cargar grandes cantidades de agua a sus residencias y tienen que caminar largas distancias para solo llevar unos cuantos galones a fin de saciar las necesidades de su hogar.

Debe haber en toda institución un plan de contingencias para casos como este, imprevisto, y sin solución a corto plazo, tenemos un serio problema que a la vez nos está enseñando que debemos cuidar nuestros recursos.

Acostumbrados como estamos a las comodidades de la vida moderna vamos dejando de lado las cosas sencillas de la vida sin darnos cuenta del daño que estamos causando al medio ambiente, en especial a una provincia diseñada por la naturaleza con todos los recursos disponibles para desarrollarse, pero que debe hacerlo con responsabilidad ambiental y en base a un programa de desarrollo sostenible que por cierto el Estado en este primer año de gobierno ha dejado de lado.

A los pobladores de la ciudad de David, gracias por su espíritu solidario ante la necesidad ajena. Orgullosos debemos sentirnos de la actitud que hemos tomado; al Estado panameño, alerta ante estas situaciones que aunque no pueden evitarse sí pueden disminuirse en su impacto, y al país, que sea una lección aprendida para que de necesitarlo imiten a esta bella gente del Valle de La Luna.

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Este artículo se publicó el 16 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Un año con el cambio

La opinión de….

Rolando Caballero Navarrete 

Hace ya un año se instaló el gobierno de la “Alianza por el Cambio”, el que –desde un punto de vista que no puedo decir que es exclusivamente mío– ha hecho muchos cambios; es cierto, pero no para mejorar las condiciones de vida de la sociedad que se comprometió a gobernar según la Constitución y las leyes.

¿Por qué digo esto?, bueno, porque todas las leyes que han sido contrarias a sus intereses han sido eliminadas, modificadas, postergadas o, simplemente, ignoradas tanto por el Órgano Ejecutivo como por el Órgano Legislativo.

Veamos en este primer año de Gobierno las promesas “cumplidas”, a ver cómo podemos visualizar lo que le ocurrirá al país en los próximos cuatro largos años que nos faltan del “cambio”.

Tenemos que empezar por el proyecto insignia, el Metro, que a estas alturas no mide ni un centímetro y no tiene ni siquiera una ruta: lo que hay es un bosquejo de cómo será y por dónde consideran que debe correr. Así que esta promesa podría tacharse como incumplida hasta el momento.

El proyecto “100 a los 70”, hermosa iniciativa hecha de apuro que no han podido en un año –presumo que por culpa del gobierno anterior– poner en una ejecución completa y siguen inventando y reinventando cómo hacerlo. O sea, que esta es una promesa medio cumplida.

El Metro Bus, dirán muchos que ahora sí es una realidad, pero es que este es un proyecto que se viene estudiando desde hace más de cinco años y del cual lo único que se modificó fue el nombre; es más, no tuvieron ni la astucia de modificar el monto para la indemnización de los propietarios actuales de buses, además –por supuesto– de un respectivo aumento del 256% en el costo del pasaje, que es lo que costará dentro de un año cuando se termine el subsidio estatal.

Por eso, lo calificamos como incumplido, al igual que la cadena de frío, que se ha quedado en la refrigeradora, y el programa de la Red de Oportunidades que no logran poner a funcionar, porque no comprenden que no se trata de un programa político sino social; y como ellos no tienen empresas que se beneficien, pareciera que no les interesa mucho ponerlo en marcha.

Claro, saldrán a decir que ha habido modernización del Estado, pero veamos con profundidad cómo es: aumentaron los impuestos para pagar celulares y vehículos de lujo a los ministros, además de los aumentos de salarios para los amigos y las contrataciones directas, otra promesa incumplida.

¡Ah!, no voy a dejar por fuera los viajes, resulta que estos viajes no son de paseo, ¡promesa incumplida!

En resumen, si ponemos en una balanza las promesas cumplidas y las incumplidas, ¿no creen que en vez de balanza parecería una catapulta, por el peso de las incumplidas? Solo cumplen a medias, no importa cuánto se gasten en propaganda.

El cambio está en marcha, ¡Dios nos agarre confesados!

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Este artículo se publico el 3 de julio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.