Mala práctica de los policías de tránsito

La opinión de…

Carlos A. Carrasquilla Zamora

Resulta increíble la facilidad con la que los servidores públicos abusan de sus cargos y de la ignorancia de los ciudadanos respecto al contenido de las leyes que regulan el ejercicio de éstos.   Un caso que lo hace palmario, por la frecuencia con que se presenta en estos días, tiene que ver con los policías de tránsito, y es que estos funcionarios, haciendo uso extensivo (eufemismo) de su condición de autoridad, retienen la licencia para conducir de los conductores, luego de que la verificación efectuada en el pele police arroja que adeudan dinero a la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) en concepto de infracciones al Reglamento de Tránsito, ley esta que en ninguno de sus artículos les concede esa atribución de manera autónoma.

Explico: El Art. 133 del Reglamento de Tránsito establece sobre la retención de la licencia de conducir, que la misma puede ser ejecutada por el policía de tránsito, obrando en función de autoridad competente (ver el glosario de términos en el Art. 3), como consecuencia de la violación del inciso “c” del artículo 132, es decir, portar licencia de conducir vencida, suspendida o cancelada. Nada dice sobre adeudar algo a la ATTT.

Ahora bien, si consultamos el inciso “h” del Art. 120 del Reglamento de Tránsito, notaremos que “el no cumplir la sanción impuesta por una falta cometida en un período de 30 días” es una causal de suspensión de la licencia, pero esta orden-sanción, solamente puede ser emitida por el director de la ATTT o un juez de tránsito que lo represente, tal como lo dice el artículo 119.

Lo que encontramos a diario en las calles es que en retenes o como consecuencia de un accidente de tránsito, los policías, obrando en función de inspectores de tránsito, verifican la base de datos (pele police), confirman que hay boletas sin pagar, usurpan la función del director de la ATTT o sus jueces de tránsito y sin dejar constancia documental de ello, suspenden la licencia, ejecutan la sanción reteniendo la misma y dan inicio a un calvario que puede durar una, dos y hasta tres semanas: recuperar la licencia ante un juez ejecutor que a su turno, también tiene su propio procedimiento inventado.

Si nos atenemos al artículo 133, lo único que le es dable al policía de Tránsito que advierte que el conductor está en mora con la ATTT, es requerirle que no conduzca más el vehículo, que llame a una persona que esté legalmente habilitada para hacerlo y si nadie se presenta, proveer al retiro con grúa.

¿Cuánto le cuesta a una persona un día sin carro (sin licencia, no se maneja)?

Ojalá pudiera cobrarle al sargento que me retuvo ilegalmente la licencia por una infracción de B/.10.00, las dos semanas de taxi, el paz y salvo, el historial de conductor y sobre todo, las dos semanas de incomodidad que padecí por no poder manejar.

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<> Este artículo se publicó el 13  de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Desidia en la administración del tránsito

La opinión del Ingeniero y Ex Ministro de Obras Públicas…

José Antonio Domínguez A.

En un artículo anterior dije que escribiría sobre los futuros grandes problemas que enfrentará el país con el ya anhelado –sobre todo por los que no entienden de transporte– Metro. Pero no puedo dejar de expresar la profunda frustración al ver que nuestro país cada día retrocede más en cuanto a la administración del transporte, y quienes están llamados a realizarlo solo dan excusas, presentan futuros planes y hablan y hablan y hablan, pero no resuelven nada.

Jamás había visto tanto desorden en el tránsito como el que vemos hoy. No es únicamente culpa de este gobierno, porque esto viene de atrás. Pero en este gobierno no han hecho nada, tampoco para mejorarlo. Recuerdo que durante la gestión del entonces teniente coronel Manuel José Araúz, las cosas eran muy diferentes, se ponían multas y se controlaba mucho mejor el flujo vehicular. No se permitía manejar por los hombros, muy pocos eran los osados que se robaban la luz roja, en fin, había mucho más autoridad, lo que a su vez infundía más respeto. Pero todo eso se ha perdido y hoy predomina el juega vivo ¡aún dentro de la misma autoridad!

No veo una próxima disminución de los accidentes de tránsito, menos cuando cada vez más se pierde el respeto en el manejo porque no existe autoridad alguna que le ponga el cascabel al gato. Vi en la prensa una foto de una violación enorme de tránsito, con la pregunta ¿Y el tránsito donde está? Bueno, con la intención de tratar de contestar esta pregunta, una respuesta acertada sería la siguiente: “Los mismos miembros del Tránsito se lo están preguntando todavía”. ¿Y nosotros qué estamos haciendo? ¡Nada!

Es más, una buena cantidad de los accidentes tiene un factor de negligencia por parte del Estado; un análisis serio de cada caso podría arrojar resultados muy preocupantes. En países como Estados Unidos casos similares son llevados a la Corte y el Estado es obligado a pagar indemnizaciones por su negligencia. Ojalá aquí llegue a pasar lo mismo, eso haría que el Estado se preocupara por hacer mejor su trabajo. Como experto en el campo, me gustaría ver que la Corte penalizara al Estado cuando éste haya sido negligente y, cuando eso pase, quisiera ver cuál será la acción de nuestros gobernantes en relación a los funcionarios responsables de la negligencia.

Si tuviéramos suficientes fotógrafos para documentar lo que sucede en esta materia en diferentes partes de la ciudad, puedo decir, sin miedo a equivocarme (pero me puedo quedar corto en mi estimación), que en la ciudad capital se dan entre 25 mil y 40 mil violaciones al Reglamento de Tránsito por día, de ellas el 99% no es penalizada. Entonces, ¿Cómo pretenden que se mejore la condición del flujo vehicular en el país?

Para demostrarles qué tan cierto es esto, hagamos una simple operación matemática: Un semáforo debe tener su ciclo cada dos minutos y podemos notar que en promedio tres vehículos se pasan la luz roja por cada ciclo. En un día en un semáforo, en 13 horas que son las de más flujo (de 6:00 a.m. a 7:00 p.m.) tenemos 390 ciclos y tres infracciones por cada uno de ellos nos da un total de mil 170 infracciones. Entiendo que hay 180 semáforos en la ciudad capital, así que debemos tener un estimado de 210 mil 600 violaciones y si a eso le aplicamos un factor corrector de 75% (de las que no se dan), nuestro estimado bastante preciso sería de unas 30 mil violaciones solo por el robo de luz roja.   A esto hay que añadir los giros prohibidos que se hacen todos los días en lugares muy específicos; los únicos que no saben dónde están estos sitios son los miembros del Tránsito, quienes jamás aparecen por ahí.

También hay que incluir el manejo por los hombros, lo que está prohibido y se debe sancionar con multa de 80 dólares; el bloquear una intersección, también, es una infracción. Y así podría mencionar un sinnúmero de violaciones que se dan todos los días.

¿Cuál es el mensaje que se le está dando al conductor en general? La respuesta es muy clara y entendida así por la mayoría: “Tú dale, que la probabilidad de que te multen es nula”, “no te compliques y haz lo que sea más conveniente a ti”.

Una vez más, invito al agente mejor preparado de la Policía de Tránsito y al funcionario mejor preparado de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre a un debate para dialogar sobre este gran problema.

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<> Este artículo se publicó el 20  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/dominguez-a-jose-a/

Mismo auto por la misma vía

La opinión del Empresario….


JOHN A. BENNETT N.
jbennett@cwpanama.net

La falta de autoridad de la ATTT en las vías es patente, y no hace falta sino remitirnos a lo que vivimos todos los días en las calles, en donde el juegavivo es la norma y no la excepción.   En días pasados las filas de los dos paños viales en el Corredor Norte estaban estancadas, menos la del hombro por donde circulaban a gran velocidad autos y diablos rojos. Pero a esa hora los agentes de tránsito están escondidos o parados como estatuas en algún sitio que todos conocen.

La etimología de término ‘autoridad’ viene de autor y se refiere a quien tiene el poder o autoridad moral de mandar o actuar, ordenar o hacer cumplir, no necesariamente en virtud de un poder políticamente otorgado, sino en virtud del respeto, opinión, estima y entereza de carácter; que son las cosas que deben caracterizar una verdadera autoridad y no un título que a la luz de la realidad no se sostiene.

¿Qué clase de autoridad es aquella que mantiene límites de velocidad que convierten al 100% de quienes transitan en infractores y fuerzan a los conductores a desobedecerlos, porque de lo contrario pondrían sus vidas en peligro?   Ejemplos sobran, pero algunos son más chocantes que otros, tal como el límite de 25 kph en pleno Corredor Norte.   Esto se repite por casi todas las vías del país, en mayor o menor grado.   Tal parece que el propósito no es el de ordenar el tránsito, sino de servir como ardid para las coimas, pues, es mucho más fácil sentarse frente a las trampas de velocidad que corretear a los verdaderos y peligrosos infractores.

Lo sensato es encuestar la velocidad a la cual conduce el 80% de los vehículos que transitan por una vía, incluyendo los de la propia y supuesta ‘autoridad’, para escoger ese límite; de manera que en adelante el 80% de quienes transitan por allí dejarían de ser infractores.   Ahora sí que los agentes pueden enfocarse en ese 20% de quienes van por encima de un límite razonable.   Lo que señalo tiene un alcance mucho mayor, y es que con esos límites absurdos lo que hacemos es inculcar el irrespeto a las normas.

En síntesis, podría escribir un libro entero de ejemplos de mala administración vial. Nuestra realidad es que tenemos una inmensa deficiencia institucional, que incluye el conflicto entre la ATTT y el DOT de la Policía. Se requiere rediseñar por completo el tema de la administración vial. El metro, semáforos, sobrepasos y tal, son todos buenos, pero serán menos útiles en la medida en que los cimientos sean endebles.

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<> Este artículo se publicó el 14 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Las infracciones de tránsito. Cómo lograr disminuirlas

La opinión del Economista…

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Francisco Bustamante

He oído en los programas matutinos, que no sé si son de noticias, comentarios o un híbrido indigerible que se han inventado, que la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, ATTT, está muy preocupada por las violaciones al reglamento de tránsito.   Lo cual me parece muy bien.  Y han propuesto varias medidas.  Lo cual también me parece muy loable.

Entre las medidas propuestas, se propone un incremento sustancial de las multas por las distintas violaciones.   Por hablar por teléfono conduciendo, chatear, circular por los hombros, pasarse luces de alto, manejar  a velocidad inadecuada en los carriles de la derecha, manejar en estado etílico de alto octanaje, etcétera.

Pero como siempre, y te juro por tu madre que con la mejor de las intenciones,  me atrevo a expresarte algunas sugerencias.   Pero, ojo, no me han dicho que había como 28 millones de dólares o algo así, de mora por concepto de distintas infracciones cometidas por los conductores?   No escuché o leí que a un fulano le eliminaron por arte de magia sus violaciones? No me dijeron que SERTRACEN iba a perder la concesión por su ineficiencia? O en un accidente trágico, no se hicieron las pruebas de alcoholemia  en tiempo?    Yo mismo cometí  una infracción en Los Ruices viniendo de Chiriquí en abril del 2009 y en noviembre del mismo año, todavía no aparecía registrada la infracción.

Sin ser perito en temas de transporte, creo que mientras el Estado no sea eficiente en los temas arriba indicados, las infracciones, amén de la falta de cultura ciudadana, van a continuar a pesar de las elevadas multas propuestas.    Es muy simple.   Si una multa me cuesta 100 dólares, no crees que es un incentivo a que le ofrezca 20 dólares al policía de tránsito?  Me evito el tener que ir a pagar la multa, y además, el monto  de la misma.   Es así de fácil.   Es un incentivo a que los policías privaticen la gestión de la multa, facilitándole al conductor capturado infraganti, una salida barata burlando la norma.  Te pregunto: Qué se pretende con el aumento de multas?   Reducir las infracciones o aumentar los ingresos de la ATTT?.   Se ha verificado en cuanto aumentan las infracciones reportadas con los aumentos de tarifas? Y los montos recaudados vis a vis la situación antes de la imposición de la nueva tabla de precios?

Te sugiero: (a) Pon multas bajas. Y por cada mes de atraso en el pago de la misma, se duplican hasta llegar a digamos, 500 dólares o más. (b) Cuando llegas a esa suma, se emite una orden de conducción y se lleva al delincuente a pagar, y a un seminario de cómo manejar responsablemente.   Si no asiste, pena de cárcel. ( si hay espacio en las cárceles.    Si se penaliza cerrar las calles,por qué no penalizar las transgresiones de tránsito?).    Ahí verás como bajan las infracciones de tránsito. Pero antes, tienes que garantizar sistemas seguros, eficientes y confiables que registren las infracciones adecuadamente. Ah, y también poner incentivos a los policías que ponen multas merecidas, no inventadas para cobrar mordidas.   O poder pagar las multas con tarjeta de crédito, o en los supermercados o bancos.   Ah, también habilitar cajas para pagar a aquellos que se atrasen.   Verás cómo aumenta la recaudación, baja la mora, pero sobre todo, te aseguro, bajan las infracciones. Asumiendo que esto es lo que buscan las nuevas normativas.

<>  Artículo enviado en un correo electrónico el 31 de agosto de 2010 por el autor  a quien damos todo el crédito,  el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

Represión ¡No!: Prevención

La opinión del Político y Director Nacional PRD…

Rafael Pitti

Cada vez que ocurre una tragedia en materia de accidentes de tránsito, de manera recurrente las autoridades de turno adoptan la “salomónica” idea de aumentar el monto de las sanciones por infracciones al reglamento de circulación vial. Esta costumbre no es privativa en este asunto,  se maneja también en el Órgano Judicial con el aumento de penas a menores infractores o involucrados en crímenes y las penas en diferentes actividades delincuenciales.
No censuramos las actualizaciones o cambios que se realicen para ajustar a contener la grave situación que vive el país; sin embargo, las estadísticas en cifras demuestran que la medicina no es suficiente para extraer el mal, o provocar que la enfermedad tenga un nivel aceptable que el cuerpo pueda tolerar y con el cual pueda convivir sin alteraciones.

En tal sentido tengo que ser lacónico al señalar que existe una carencia y deficiencia en el tema de supervisión y fiscalización diurna y nocturna en las vías. Esto es irrefutable ya que cuando ocurre una colisión o accidente, son de 3 a 4 horas para la presencia de un inspector. El SIA que es el Sistema de Información de Accidentes, ubica los lugares propensos y concurrentes en la captación, pero inexplicablemente adolece de su atención. Se conjugan dos elementos adicionales como son la iluminación y señalización, que insisto debe recurrirse a la adquisición de material de tecnología de punta que aunque costoso, a largo plazo resulta menos oneroso. Una sencilla pero prolija investigación en campo, ratifica y sustenta el planteamiento.

Aunado a esto, escucho y veo con asombro, que en la A.T.T.T. hay una nueva oficina o departamento, Centro de Capacitación Vial, que no cuestiono s u objetivo, lo que censuro es que el mismo no existe en la estructura orgánica de la institución.   Contrario a ello, el CONTSEVI, Consejo Nacional de Tránsito y Seguridad Vial, es un organismo creado por Ley, mediante Decreto Ejecutivo 640 de 27 de diciembre 2006, que tiene pendiente la aprobación del Reglamento Interno por Junta Directiva y que el mismo sea incorporado oficialmente, de tal forma que como unidad ejecutora, goce de partida presupuestaria para desempeño y labor.

Es necesaria una agresiva dinámica en escuelas, empresas, instituciones del estado y las comunidades organizadas, de manera que los programas de educación y adiestramiento a la población, conductores y peatones sean aplicados con la intensidad y sostenimiento debido, que generen la preocupación y conciencia ciudadana.   No tengo la menor duda que medios de comunicación y sociedad en su conjunto se integrarán en la tarea. De lo contrario, estos aumentos en las sanciones solo servirán para que las negativas unidades en la institución, conviertan la medida en una jugosa y fructífera actividad, especialmente abusando de los presuntos conductores en estado etílico. Aquí se requiere fortalecer e innovar la idea del Conductor Designado.

<> Este artículo se publicó el 18  de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.

Ponga orden Ricky Fábrega

La opinión del Administrador de Empresas …

AVELINO BULTRÓN ACEVEDO

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de conversar con amistades y conocidos sobre los vejámenes que se pasan en la Terminal de Transporte de Albrook al abordar los colectivos para llegar a las residencias, luego de una jornada laboral; al parecer el tiempo, las leyes y otros elementos no han aportado positivamente para que se acabe el abuso de transportistas inescrupulosos, que a todas luces, bajo la inoperancia o falta de inspectores disciplinados y con carácter, hacen del usuario lo que les da la gana.

Me refiero específicamente a las alzas ilegales e indiscriminadas de tarifas de transporte de buses del interior a los habitantes del área Oeste, entiéndase de Arraiján, Capira y La Chorrera; donde las tarifas son distintas, pero, aprovechándose de la necesidad del usuario de llegar a su casa, le cobran de 50% al 100% más de lo permitido por la Ley. Es decir, que a un residente de Capira, cuyo pasaje legalmente es de B/.1.00, los transportistas de las rutas de Chame, San Carlos, Aguadulce, Antón y Penonomé, le dicen: ‘Espera para ver, si no me lleno te llevo a B/ 1.50, si quieres!’.  O sea, ¿quienes están por encima de las leyes son los chiveros?, a veces se ponen exquisitos y les cobran hasta B/.2.00.

Señor director de la ATTT, hace dos años compré mi auto, por ahora no paso esos vejámenes, pero no es menos cierto que la ley y el cumplimiento de normas establecidas y aprobadas deben respetarse, y velar por su firme cumplimiento; dificulto que algún diputado, ministro o personas de abolengo tengan que usar el transporte para llegar a sus hogares, tomando en cuenta que las alzas tributarias y otros elementos inflacionarios golpean a la clase trabajadora, que es la que utiliza el transporte día a día; estos transportistas juegan con el desbalance del presupuesto del trabajador, afectando la familia.

Créame señor Director de la ATTT, que es frustrante para muchas personas pedir a cualquier persona en pleno terminal cincuenta o veinticinco centavos para completar las ocurrencias tarifarias de estos transportistas;   ahora bien, no es criticar por amor al arte, le sugiero que ponga inspectores encubiertos que impongan sanciones ‘express’; si son reincidentes, suspenda los certificados de operación, pero hay que poner orden, ser enérgico.

Y le digo esto, porque se han dado casos de violencia en pleno terminal, debido a estas situaciones, donde el insulto y golpes son la tónica para saldar la frustración de gente que viene cansada de trabajar, para entonces aguantar y amilanarse ante las arbitrariedades de estos mal llamados profesionales del transporte.

Si desea hacer el ejercicio, le invito señor Ricky Fábrega, a que a las nueve o diez de la noche de cualquier día de la semana se acerque a una ventanilla, y diga:  ‘Me lleva a Capira, Arraiján o La Chorrera’, para que luego de expresiones faciales que denotan desprecio y síntomas de superioridad, adicionando gesticulaciones groseras, le diga: ‘Si quieres, te llevo por B/.2.00’.

La gente, señor director, lo paga por necesidad, pero no por ser legal; si se decide a hacer el ejercicio, ya sabe qué inspectores le sirven y cuáles no.

<>  Este artículo se publicó el 18  de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Por un sistema de educación vial

La opinión de…

Rolando Caballero Navarrete 

Aplaudo la iniciativa de la Autoridad de Tránsito de subir las multas y de crear nuevas sanciones para quienes obstruyan las calles, pero creo que tanto el Ministerio de Obras Públicas (MOP) como los municipios deberían establecer en ese mismo sentido planes para agilizar el tránsito por las ciudades del país y no solo en la ciudad capital.

Se necesita una acción combinada de las autoridades en cuanto a la educación vial, tanto de conductores como de peatones; aunque es legal, no es justo que sancionen a un conductor por hacer alto sobre una línea de seguridad, cuando la misma se encuentra exactamente en el sitio en que el auto debe parar para hacer el alto respectivo y poder observar, correctamente, antes de cruzar la vía. ¿No creen que deberían colocar las líneas de seguridad unos cuantos metros atrás de las esquinas, para que así los vehículos no se vean en la obligación de pararse encima? Así, la autoridad podría exigir al peatón que las use para cruzar.

Es cierto que necesitamos educación vial, no solo porque el panameño cruza las vías por donde le da la gana, sino porque los conductores no tienen el menor respeto por quienes, como yo, procuramos usar la “línea de inseguridad” al cruzar una avenida. No voy a hablar del país del norte, pero en gran parte del continente, cuando una persona pone un pie en la línea de seguridad los autos automáticamente tienen la obligación de detenerse y darle paso; aquí en Panamá pasan rozando al lado del peatón, sin importar que pudiesen golpearlo y causar una tragedia.

Hagamos una campaña a conciencia sobre el tema, una campaña de educación con los recursos que sean necesarios para que tanto el MOP como las alcaldías del país desalojen las aceras. Así los peatones no tendrían que caminar por las calles (como pasa en la ciudad de Colón); también para que los vehículos se puedan estacionar en los lugares adecuados, lo que no pueden hacer, porque esos lugares están obstruidos por una caseta de buhonería o por mercancía de los almacenes, cuyos dueños se apropian de los estacionamientos, sin pagar por ese derecho a los municipios respectivos.

Debemos implementar la construcción de paradas de buses decentes, no como las de la ciudad de David en donde los buses paran en la mitad de la calle; de esta forma los vehículos, pasajeros y peatones podríamos circular de mejor modo en las vías nacionales, sin necesidad de andar “chifeando” el tráfico. Lo que propongo forma parte de un plan estructurado interinstitucional que no surtirá efecto si mezclamos la política y si dejamos que las ganas desmedidas de hacer dinero se mezclen en el mismo.

Espero que los involucrados tomen esto como un consejo, no como una crítica, y empecemos a trabajar por mejorar la vialidad en nuestras ciudades.

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa,  a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Un Agente de la ATTT haciendo su trabajo.

La opinión de…

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Albis  Oro

Hace unos minutos  me tocó salir a hacer unas diligencias, a pie por supuesto.

Al regresar a mi oficina veo automóviles estacionados en uno de los paños de la calle 54 que esta perpendicular a la avenida  Samuel Lewis. (En dirección panameña, la calle del Santuario y luego tomas a la derecha después que pasas  la Torre Generali.).
No es extraño ver carros estacionados cubriendo un paño en la vía. Reduciendo la circulación en hora pico de las pocas arterias vehiculares que tenemos. Lo extraño es lo que paso a continuación.
En ese preciso momento una patrulla de la ATTT toma la citada vía.   La situación me llama la atención pues ya he visto en otras ocasiones como autoridades se hacen de la vista gorda ante violaciones a las normas de transito.

Me ubico en una posición estratégica para vigilar la situación, con la esperanza de que el agente haga su trabajo y yo no salga desilusionado como en otros casos.

Para mi sorpresa y agrado el Sr. agente estaciona su patrulla,  pone sus luces intermitentes y comienza a desalojar la vía.   Primero con un busito de reparto, le siguió un camión de reparto y por ultimo y el que le costo mas  al agente, un camión hormigonera. (Son los camiones que transportan el concreto para las construcciones)

Se imaginan, en una calle de dos vías, en un solo sentido, estaban estacionados a hora pico, un busito, un camión de repartos y este camión hormigonera.

Estuve como fiel espectador durante unos 5 minutos.  En este tiempo el audaz agente desaloja los dos primeros vehículos, va a la construcción que esta haciendo uso del vehiculo y le indica donde debe estacionar su camión hormigonera, donde no estorba a nadie. Y multa a un automóvil que estaba en el lugar donde debía ir el camión.

En ese momento yo debía subir a mi oficina e irme sin ver el desenlace de la historia, rogando que desde mi ventana se viera la conclusión.

Al asomarme por mi ventana, veo con agrado y beneplácito que el camión hormigonera ya no estaba estorbando la vía y aun continuaba realizando el trabajo para el que fue contratado.

Solo pude expresar en mi mente ¡Grande Señor Agente!   (como dicen los argentinos.),  pensando en aquel hombre que bajó de su patrulla con el chaleco que lo identifica y ropas modestas debajo de ese chaleco, un hombre humilde y decidido a hacer su trabajo y hacer con su aporte un mejor Panamá.
Hermanos panameños seamos vigilantes siempre de que se cumpla la ley y  que se haga cumplir.

A usted señor  Agente de la ATTT  mis felicitaciones, ojala pudiera leer este blog sabiendo que es usted el protagonista de esta entrada y sentirse orgullo porque un día como hoy, usted hizo un mejor Panamá.

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Reproducido del blog “Un panameño de a pie” donde fue publicado el 13 de octubre de 2009 por el autor, a quien damos todo el crédito que le corresponde

Sin placas no hay paraíso

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

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MARIELA SAGEL

Panamá se está distinguiendo, de entre todos los países del mundo, por carecer de placas de circulación o identificación vehicular. En buen panameño, si un conductor comete un delito, no hay manera de rastrear el auto, a menos que los sofisticados sistemas de seguridad del Estado ya tengan un GPS instalado —sin nuestro conocimiento— en nuestras licencias o cualquier otro dispositivo.

Las placas son responsabilidad del Municipio y, según he investigado, la gestión anterior dejó la casa en orden para que todos tuviéramos esa identificación que hace unos años, por decisión de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, nos clavó con una imagen de un sistema de transporte que nunca llegó a realizarse. Es muy peligroso no tener esa identificación y no todos mostramos el papel que nos da la autoridad competente en la ventana del auto, mucho menos los agentes se toman la molestia de verificarlo.

El burgomaestre, que ya no puede ir más abajo en las encuestas de aceptación entre sus propios electores, porque tendría que ser submarino para hacerlo, ante la botada que le dio el presidente, descubrió, ¡oh sorpresa! después de un año, que su antecesor le había dejado, supuestamente ‘las arcas vacías’.   Eso quiere decir, para la gente medianamente inteligente, que por un año el tipo no miró ni lo que había recibido, ni mucho menos hizo su trabajo.   Quiso romper un record Guinness en la Cinta Costera y la convirtió en una sucursal de Cerro Patacón. Adjudicó casi un millón de dólares en consultorías que, honestamente, cuando veo los nombres de los beneficiados, podría decirle al oído, no me ayudes compadre.

Su renuencia a renunciar se convirtió en cinismo, que ya ni siquiera da risa, sino que ofende. Lo que se muestra en su acto de aferrarse al puesto contra todo y contra todos es el desmembramiento del partido que lo postuló, que lo nacionalizó y que ahora lo quiere reemplazar sin perder el espacio, porque sabe que el avasallamiento del disco compacto que le viene va a ser peor que una aplanadora y quedará fuera de la papa.

A estas alturas del partido, aferrarse a la excusa que no se tenía experiencia en el manejo público es un atrevimiento. En la Alcaldía de la Ciudad Capital se ha registrado el 10% de los despidos masivos que se han dado en el gobierno, especialmente en puestos que no son los gerenciales, —mismos que ahora el alcalde ha pedido sus renuncias—, personas con gran experiencia en la gestión municipal, que tanta falta hace.

En una caricatura se mostraba al alcalde con varias patas, como el pulpo Paul, haciendo ver que no tenía suficientes para meterlas todas y creo que se quedó corto el autor de la misma.   La Alcaldía capitalina se le entregó mediante una transición ejemplar, sistemática y, sobre todo, electrónica, donde todo estaba registrado; y eso fue hace más de un año y por espacio de dos meses, donde hubo abrazos y manifestaciones de apoyo de parte y parte. Y que conste que el alcalde anterior tuvo a una Contraloría hostil a cuestas durante sus dos períodos.

Como la ignorancia es atrevida, montarle una campaña sucia al señor Juan Carlos Navarro por culpa de la incompetencia del señor Vallarino ya raya en lo ridículo.   Pero peores cosas he visto en este tortuoso año y, la verdad, ya nada me sorprende por el descaro y desparpajo como se han estado haciendo las cosas y se ha ido ‘a balazo’ hacia una dictadura civil con altas dosis de racismo y ofensa y, sobre todo, violación de los derechos humanos.

Ceder la Alcaldía al Chucky legislativo va a ser otra burla y una abierta violación a la Ley, además que será peor para el agonizante partido arnulfista seguir perdiendo ese espacio donde camina como en un entramado de tablas carcomidas por la polilla. La polilla del poder a todo trapo. A lo mejor le toca considerar al inmenso burgomaestre lo que escuché en el Cañonero de Domplín que le ofrecerían: ser embajador extraordinario y plenipotenciario de Panamá en el reino mágico de Walt Disney. ¿Por qué no? Allí seguramente rompería un record, lo que le encanta: ser el primer panameño en presentarle sus credenciales a Micky Mouse.

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Este artículo fue publicado el  18 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

De comportamiento vehicular

La opinión de…..

Eudoro Jaén Esquivel

Cada día que manejo por nuestras calles y avenidas y observo como empeora nuestro comportamiento vehicular. Más caótico, más desordenado, más ausente de las más elementales normas de educación y cortesía vial. Cada día es más evidente que nuestro comportamiento vial refleja nuestro carácter nacional y que somos un país ingobernable.

Me pregunto: ¿cómo podemos los panameños aspirar a construir una mejor sociedad más disciplinada, más respetuosa del derecho de los demás y si no hemos sido capaces de imponer un buen orden de comportamiento vehicular?

¿Cómo aspiramos a ser mejores, si no logramos eliminar “el juega vivo”, el “voy por fuera”, “el que parpadea pierde” y el respeto a las señales de tránsito.

¿Cuándo aprenderemos que respetar las luces ámbar y rojas de los semáforos y las dobles rayas amarillas que limitan giros indebidos es solo materia de tontos?

¿Cómo es posible que este comportamiento no lo exhibíamos en la antigua Zona del Canal? Y aun, peor, no lo hacíamos en la época de los milicos. En ambos casos, era el temor a las consecuencias los que no hacia portar bien. Hoy no existe. ¿Nos hace falta el rejo?

Los Diablos Rojos y los taxis queman y matan gente; violan las leyes de tránsito; comenten desafueros y ningún gobierno, fuera de los militares y los gringos, los ha puesto en horma. Sus pseudo-dirigentes sindicales (un puñado) han mantenido chantajeado a todo un pueblo por generaciones, amparados en nuestra inercia ciudadana y en la cobardía política.

Continuamente noto faltas graves de cumplimiento de la ley y los reglamentos del tránsito. Cito algunas:

•Autos de toda naturaleza circulan con vidrios ahumados que violan los reglamentos. Periódicamente aparecen anuncios de que el Gobierno tomará mediadas para corregir esta situación ilegal. Nada sucede, ¿Es muy difícil ir a los establecimientos que venden e instalan este material y decomisarles el inventario ilegal, además de multarlos por contribuir a violar la norma?

•Se ha adquirido la costumbre de cubrir las placas de los vehículos con papel ahumado, evidentemente para evitar ser registradas por las cámaras de vigilancia. Una vez le comenté esta situación al Director de la Policía, quien admitió que era una práctica ilegal y que la Policía iba tomar acción. Eso sucedió hace un año. Nada ha pasado y cada día veo más autos con las placas cubiertas, cuando existen, ya que cada día son menos autos los que circulan con placas.

•¡Buena la medida de pintar los taxis de amarillo! Hubiera sido más disciplinado usar un amarillo estándar, pues las tonalidades sobran. Una de los resultados colaterales es que ahora son más visibles sus constantes violaciones de las normas de tránsito y cortesía vehicular. Yo las noto. Parece que los policías sufren de daltonismo. No las ven. Y, a propósito, pocos han instalado la cinta de cuadros característica de su condición de taxis.

•Aparte de la “plaga amarilla”, han aparecido dos nuevas plagas: las motocicletas y los “mini vans”.

• Los motociclistas juegan sus vidas con sus cascos “yeyés”. Ya verán como aumentan las víctimas en la época lluviosa.

• En el caso de los “mini vans”, sería interesante evaluar el coeficiente de inteligencia de sus conductores. No parecen ser conscientes de la fragilidad de sus vehículos. Su estilo de manejo desordenado y a alta velocidad me hace pensar que tienen una bajo nivel de inteligencia.

• Otro ejemplo de cretinismo es el del chofer que insiste en manejar a baja velocidad en los paños de rebasar de las carreteras. Son tan peligrosos como los que manejan a altas velocidades.

• Veo camiones y “concreteras” cargados de todo material, circulando a altas velocidades, algunos causan la sorpresa de cómo pueden circular, sin placas, sin toldas para cubrir el vagón cargado de tierra, arena y basura, como lo exige la Ley.

• En fin, esas y muchos más, son buenos ejemplos del mal comportamiento vehicular que prevalece en nuestro Panamá.

• Y, ¿la Policía? Me dicen que están ocupados cuidándonos de los maleantes

• Algo si debo admitir, veo más vigilancia vehicular por parte de la ATTT. Ojalá no sea llamarada de capullo.

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Este artículo se publicó el  13  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Semáforos se escribe con ‘s’ de solidaridad

La opinión de…..

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Álvaro González Clare

En un programa de televisión matutino reciente, el viceministro de Gobierno y Justicia Ricardo Fábrega, encargado de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), hizo declaraciones sobre la semaforización de la ciudad y palabras más o menos dijo: “que el contrato con la empresa Telvet Tráfico y Transporte, S.A., no había sido decisión de esta administración y que el sistema era un contrato, llave en mano, en el cual terminada la instalación de todos los semáforos y puestos a funcionar en su totalidad y operando correctamente, serían cancelados los 26 millones de balboas acordados.   Agregó, enfáticamente, una aseveración de trascendencia típica en la política criolla: “Tengan la seguridad de que no me temblará la mano para ordenar la suspensión de la orden de pago, si el sistema no funciona”.

No hay duda de que esta posición política de un alto funcionario de la actual administración es temeraria y populista, porque compromete la seriedad del Gobierno en una decisión que al final será netamente técnica. Estoy seguro de que una empresa especializada en la materia no ha dejado el contrato abierto al juicio político, en vez el resultado de la instalación será examinado y evaluado por una serie de parámetros técnicos de tiempo y tránsito vehicular en cada una de las 170 intersecciones críticas. La complejidad del tema no puede quedar al aprecio simplista y subjetivo de los políticos de turno.

Es de suponer que una ciudad como Panamá, virtualmente primitiva, caótica y con una mora de 50 años en semaforización, no puede llegar a funcionar idealmente y a gusto de todos los conductores solo con la instalación de un sistema de semáforos inteligentes.  Esto es técnicamente imposible a no ser que el sistema se complemente e integre a otros elementos como son: la ampliación y construcción de nuevas vía y la organización de las vías marginales; la eliminación de vehículos estacionados en las calles, viaductos o los sobre pasos en puntos estratégicos; la jerarquización de vehículos; horarios para el paso de los camiones y el transporte pesado dentro de la ciudad, etcétera.

Un sistema de semaforización inteligente lo único que puede hacer, y así se debe juzgar su funcionamiento, es ordenar el flujo del tránsito de manera óptima dentro de la red existente vial que no tiene capacidad para manejar adecuadamente el parque automotor.

La situación alegóricamente es igual que hacer fluir una cantidad exagerada de agua a través de una red de tuberías instaladas que no tienen capacidad para manejar el volumen total.   Lo que se podría pretender hidráulicamente es conducir el agua de la mejor manera posible, distribuyéndola en tiempos variables dentro del sistema de tuberías para suplir las demandas de manera práctica en cada salida, aunque no sean óptimas.

Esto no implica que el sistema será perfecto, pero sí que será lo mejor dentro de su imperfección, permitiendo que todas las descargas sean lo más equitativas en volumen y tiempo.

Los medios de comunicación social han juzgado y condenado mediáticamente el sistema de semáforos, complicando cada vez más la situación técnica.

La puesta en marcha sectorizada del sistema es difícil porque no aprovecha la ventaja de su integralidad. Los periodistas, igual que los políticos que juran saber de todo, se han dedicado a “demonizar” los semáforos, apoyando la terrible incultura vial de los panameños.

La realidad de la situación es peligrosa. Lo peor que nos puede pasar es que por una rabieta de populismo político para complacer y reiterar el prejuicio mediático, la ATTT decida cancelar el sistema de semáforos inteligentes, antes que se termine la construcción y se puedan poner a funcionar coordinada e integralmente. Si la ATTT toma la decisión de cancelar los semáforos inteligentes, nos condenaría al ostracismo técnico y a la prehistoria en la vialidad urbana.

El viceministro Fábrega, en vez de tratar de curarse en salud y obviar su responsabilidad como autoridad competente, debe darle a los técnicos de la ATTT y a la empresa todo su apoyo, a la vez que le solicita a la ciudadanía su cuota de tolerancia y paciencia.

Es necesario que todos comprendamos que este sistema, por imperfecto que pueda ser, mejorará sustantivamente la maldita situación que vivimos en las calles de la ciudad.

Si se instala integralmente el sistema, se logrará repartir los inconvenientes que existen en las esquinas críticas (que son casi todas), con una cuota de solidaridad ciudadana.  Es esto o seguir matándonos en cada esquina.

El posible atraso que tengamos cada uno de los conductores en las rutas escogidas, será compensado a otros conductores en otras rutas alternas. Todos, al final, compartiremos los problemas equitativamente para que el tráfico y tránsito en la ciudad funcione apropiadamente.

El sistema de semáforos inteligentes nos dará más seguridad vial, reduciendo la grave agresividad de los conductores y, sobre todo, cambiará la cultura del juega vivo en el tráfico vehicular.

La ciudadanía no le debe hacer el juego a los políticos que han sacado el asunto del ámbito técnico, ni a los medios de comunicación que tienen su agenda propia y sus intereses mercantiles por delante.

Permitamos que se complete la instalación, con paciencia y tolerancia, dándoles el beneficio de la duda a los expertos en la materia, para que podamos salir de la era jurásica en que vivimos en la ciudad de Panamá.

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Publicado el 8 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Alarmante crecimiento vehicular

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La opinión de….

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JOSÉ  GÓMEZ

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La creciente circulación de automóviles en el área metropolitana del país es de tal dimensión, que la ciudad capital se ve asfixiada en sus calles, vialidades y hasta en los corredores; y lo más alarmante es que los panameños no conozcamos aún el tamaño real del parque vehicular del país, para poder planear y ejecutar las políticas públicas y obras viales que se requieren en el corto y mediano plazo.

De acuerdo con la Contraloría General de la República,  el parque automotor de todo el país  aumentó en 91 mil 172 unidades entre el año 2000 y 2008, al pasar de 321 mil 453 a 412 mil 625 vehículos en circulación. Sin embargo, según cifras de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), existe un aumento de 156 mil 815 unidades entre el año 2000 y 2008, al pasar de 392 mil 725  a 549 mil 540 lo que implica un aumento del 40% desde que se hicieron los corredores como vías rápidas para descongestionar la ciudad capital.

Según la Asociación de Distribuidores de Autos de Panamá y la ATTT, la venta de automóviles durante 2008 fue de cerca de 45 mil unidades nuevas y de 10 mil 135 de segunda, es decir 150 vehículos por día, y se espera para este año 2009 una venta de 33 mil unidades nuevas y probablemente 10 mil más de segunda, casi 120 vehículos al día.   Por su parte, ICA Panamá, concesionaria del Corredor Sur, indica que en horas pico, se mueve entre el 50% y 60% del tránsito vehicular diario de la ciudad capital, en un movimiento pendular de la población, de sus hogares a centros de trabajo y educativos por la mañana y viceversa por la tarde, lo que agrava aún más la situación, ya que el área de los vehículos supera el área de las vías y accesos.

No es difícil vaticinar que derivado de esto, y al no existir políticas públicas de reducción y controles alternos del uso de automóvil, el fomento para utilizar bicicletas y andadores peatonales adecuados, y las inversiones necesarias en cuanto a vialidad y transporte, como son el metro bus, el metro y las ampliaciones de los corredores existentes, recientemente anunciados, el congestionamiento seguirá agravándose aún más en el corto plazo, para llegar a ser una ciudad semiparalizada.

De continuar sin atenderse este problema, corremos el riesgo de tener una ciudad cada vez más deshumanizada, devaluada, con pocos atractivos para la inversión por la gran pérdida de horas hombre en los viajes, así como los consecuentes estados de ánimo para laborar y simplemente existir.   Reducir el actual congestionamiento vehicular en la ciudad de Panamá representa un formidable reto para el ingenio y capacidad de los panameños, no olvidemos que hoy ya se vendieron 120 vehículos más, y para el 2013 que se espera entre en operación el metro, habrá 160 mil vehículos adicionales a los 550 mil existentes.

Entre las soluciones exploradas y que han implementado otras metrópolis están:

1. El cambio de horario entre gobierno e iniciativa privada para reducir el congestionamiento en las horas pico, permitiendo mayor uso del área vehicular existente.

2. El uso de sistema de cobros eléctricos obligatorios en los corredores y autopistas para evitar hacer alto en las garitas de cobro.

3. La circulación vehicular restringida, por días, de acuerdo a la antigüedad del automóvil y su terminación de placas, con la finalidad de renovar el parque vehicular, ahorrando así en subsidios de gasolina y mejorando el medio ambiente.

4. Las estrategias de comunicación y de incentivos del gobierno y las empresas, para compartir el uso del automóvil de sus empleados y fomentar el uso de otros medios de transporte menos invasivos como son la bicicleta y la motoneta.

5. La prohibición de circulación del transporte de carga en ciertos horarios.

6. El destinar ciertas avenidas a tipos de automóvil.

Favorezco una combinación de todas estas soluciones y otras que el gobierno busque, conjuntamente con la sociedad.

Sin duda se debe empezar hoy a diseñar y ejecutar este agresivo plan de políticas e inversiones, para que no siga creciendo el problema.

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Publicado el  11 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.