Lamento por el Canajagua

La opinión de …

ANTONIO PINZON-DEL CASTILLO

“No se puede entender a Rusia con la razón, no se puede medir en yardas. Tiene un carácter especial, en Rusia, solo se puede creer”. Siempre he amado este noble fragmento de un poema creación de un connotado bardo de la tierra de los zares, porque me hace reflexionar sobre mis propios lares y el pensamiento de mi gente; porque es difícil comprender la mentalidad de nuestros coterráneos, muchas veces totalmente errática, barnizada, pero carente de toda forma y solidez; otras veces imbuida de un supuesto amor por la cultura, tergiversado en la borrachera de la juerga y otras veces postulante de un arte soso y mal enjalmado, ofreciendo pan en unos sitios, mientras se carece en trigo en los propios.

No se puede entender a esta nación con medidas o encuestas, ni con meses raciales, ni festivales a raudales; primero hay que comprender a la patria chica y entender su engranaje en el conjunto de su multietnicidad. A veces, para que la seda del entendimiento roce la esterilla mental de algunos, es necesario descender a su vocablo coloquial y hacer malabares con las palabras para que algo de luz entre al oscuro tugurio de ideas que flota en sus cabezas.

Tal vez sea culpa de nuestra multiculturalidad lo que nos hace tan diferentes y lo que a veces en vez de unirnos nos aleja, tal vez lo sean otros factores más o menos educativos o sociales, lo cierto es que tenemos un carácter especial, y a veces, al igual que Rusia, solo podemos creer para confiar en días mejores en que dejemos de vender el alma por tres pesos, empecemos a valorarnos y a ser autocríticos, pues barriendo las hojas de nuestros mangos podremos hablar sobre la hojarasca de los cortijos vecinos. No se puede entender con la razón lo baladí, lo fatuo, la inconsciencia y la desunión entre hombre y natura en nuestra propia morada, clamando esta última por piedad.

Canajagua ha sido traicionado por sus propios vástagos, por quienes serviles le venden, cuales fenicios, en el mercado de esclavos y le embarcan hacia la deriva en que yace nuestro terruño de incomprensiones y desencantos. Nos estamos pudriendo, porque las bases del santeñismo tambalean entre las manos de los que tienen muy poca o ninguna noción de gobierno y justicia.

¿A quiénes damos el privilegio de regir los destinos de la patria de Porras, a quiénes concedemos el caro honor de izar la gran nación?

Primero Cerro Quema y ahora Canajagua, heridos sagazmente, a traición, apuñalados con la rúbrica de sus propios retoños y la miseria colectiva del mercantilismo. ¡Cuán difícil y trabajosa faena puede ser el tratar de entender a nuestra gente! ¿Es que acaso la ignorancia ríe a carcajadas y junto al cinismo nos hace muecas desde la comodidad del negociado de algunos? Es que mi corazón orejano no quiere creer lo que los ojos leen, porque al igual que Céspedes, prefiere que un dardo lo atraviese o que un alfanje cercene las entrañas del cuerpo adolorido, antes que resignarse a la pérdida paulatina y mordaz de los grandes símbolos de la tierra de las nostalgias. Un lamento se escucha en el monte, las mejoranas han enmudecido y la cascá no ha salido a volar; se han guardado todas las polleras, los diablicos han dejado caer sus castañuelas, los violines no tocan sollozos más y el acordeón de Gelo prefiere callar. Los versos de Sergio se desgranan al mirar al promontorio gritar, malherido, avasallado… Los Santos está de luto, su cielo se ha tiznado de lóbregas cenizas y muchos, sí, muchos queremos llorar.

Este artículo se publicó el 27 de mayo  de 2016  en el Diario La Prensa de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Preludio de una destrucción anunciada

La opinión del Periodista…

EUCLIDES  FUENTES  A.
fuenarroyo@hotmail.com

No estaban silenciadas aún, en las calles aledañas a la Asamblea Nacional, las reacciones de los indígenas ngäbe buglé, cuando ya se había registrado en la Gaceta Oficial, como Ley de la República, el instrumento que autoriza el preludio de la destrucción.

No se trata solo de poner fin, como lo han advertido desde hace años científicos alarmados por la devastación del planeta, sino también de la existencia de regímenes que basan su razón de ser en la avaricia, en detrimento de pueblos y países sobre la base de la explotación del hombre por el hombre.

El clamor popular no cuenta, la advertencia de la gente que estudia y conoce de las disciplinas que distinguen al ser humano de las bestias, mucho menos. La desesperación por engullir todo les convence de que hay que imponerse a sangre y fuego.

No hubo escarmiento tras la masacre de Bocas del Toro, cuando en menos de 12 meses se registra otra escalada represiva para aniquilar el instinto de conservación de quienes experimentaron, hace más de 500 años, el criminal despojo de vidas y tierras que trajo el colonialismo europeo al nuevo continente.

En la ceguera por vender el sagrado patrimonio nacional arrancando jirones de nuestra geografía para indolente y graciosamente regalar millones a empresas o gobiernos extranjeros, a cambio de migajas monetarias, que solo beneficiarían a una élite temporalmente poderosa, desatienden los ejemplos de liberación que diseñan en las vías públicas del lejano Oriente, los pueblos de las comunidades árabes.

La ola iracunda de los conglomerados humillados, víctimas de la soberbia de los que pisotean democracia y derechos humanos en otras regiones, alcanzará sin duda alguna la conciencia de nuestros hermanos pauperizados en todas las latitudes y el pueblo panameño no será la excepción.

Puede ser el preludio de la destrucción, tanto de nuestro medio ambiente, como de enterrar para siempre la arrogancia suicida de los que se burlan de la inteligencia y la sensatez de la ciudadanía.

 

Este artículo se publicó el 15  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Moratoria o cese inmediato de la minería

La opinión del Ambientalista…

Oscar Sogandares Guerra

Ahora es el momento de cambiar el término de moratoria a cese inmediato de proyectos mineros, ya que se ha comprobado a través del tiempo y alrededor del mundo que la minería es una actividad incompatible con el medio ambiente.   Por más que tratemos de adornar el término de “minería responsable” no existe tal cosa, ni mucho menos a cielo abierto. Tal modalidad por sus características destructivas y desfigurantes del paisaje han sido prohibidas por ley recientemente en países cercanos como Costa Rica. No estamos de acuerdo con el término moratoria porque puede entrever que los ambientalistas sí podemos estar de acuerdo con la minería, cosa que es completamente falsa e inaceptable. Ahora si el gobierno habla de una moratoria, sería asunto de ellos, pero que nosotros no vamos a mendigarle favores porque es un derecho ciudadano y constitucional de vivir en un ambiente sano y libre de contaminación como lo es un derecho universal. Solo estamos exigiendo un derecho que nos corresponde por ley y por la constitución. ¿No sería este el mismo caso del boxeador que le están propinando una golpiza, y que solamente le solicitara al contrincante que lo golpeara más lentamente (moratoria) o que cese inmediatamente de golpearlo?

Que Panamá ha alcanzado niveles de desarrollo económicos sorprendentes, no obstante la recesión económica mundial sin minería, no vemos la necesidad de introducirla ahora. Por todos los demás motivos ej. que entre todas las demás actividades, la minería emplea al menor número de personas de todas las actividades según la PNUD. Así que es falso que tal actividad genere más empleos que otras actividades menos perjudiciales al medio ambiente como la agricultura tradicional u orgánica, la ganadería y cría de animales en forma ambientalmente compatibles, el eco turismo, el agro turismo, las granjas auto-sostenibles, el cultivo orgánico ej. el exitoso cultivo de café de gourmet 100% orgánico de la Comarca Ngäbe Buglé, actividad que pondría a cualquier caficultor verde de envidia… y otras infinidades de actividades que no sacarían nuestras riquezas y ganancias fuera del país. Que apenas un aumento de 2% a 4% de regalías al estado es simplemente una migaja, y no es suficiente justificación para degradar permanentemente nuestras riquezas naturales, ni siquiera el 100% lo serían. ¿Pues qué sucedería si degradamos nuestras montañas, nuestros ríos, nuestros suelos y subsuelos, y el escaso 2% de agua potable disponible para el consumo humano por actividades tan nefastas como la minería, los cuales utilizarían la misma cantidad de agua en una hora, lo que una familia utilizaría en 25 años?

¿Qué sucedería si hayamos extraído toda la riqueza mineral de nuestro país, pero nos hayamos quedado sin nada de lo demás, sin aire, sin alimentos, sin agua? ¿De qué nos serviría todo el dinero en el mundo si vivimos en un paisaje desolador?

<>Artículo publicado el  3 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Sobre la necesidad de modificar el código minero

La opinión de…

 

Pacífico Chung

Hace más de dos años escribí un artículo sobre la necesidad de modificar el código minero y hoy vale la pena repasar algunos de sus puntos más sensitivos:

La fase post operativa de la mina es probablemente la más delicada y genera importantes cuestionamientos: ¿Qué haremos cuando se acaben los recursos y nos queden cientos de hectáreas degradadas? ¿Qué pasa si los precios repentinamente se desploman y los inversionistas se retiran abruptamente del país? ¿Quién se hará responsable? El hecho de plantear un tipo de fianza de daños ambientales no deja de ser cuestionable. ¿Qué tipo de instrumento financiero será esta fianza? ¿Tendrá fecha de vencimiento? ¿Y si la empresa afianzadora quiebra? ¿Cuántos proyectos debidamente afianzados durante su proceso de licitación terminaron fracasando? El término “fianza” genera más dudas que respuestas sobre el tema.

En segundo lugar, y no menos importante, está la constante afirmación de que los proyectos mineros generarán riqueza y traerán desarrollo, ante lo que conviene preguntar: ¿Generan riqueza para quién? En los próximos 20 años podrían estar saliendo cientos de millones de dólares en cobre del país, ¿cuánto realmente le toca al Estado? Se afirma que las empresas mineras pagarán el estándar del 30% de impuesto sobre la renta además de 4% de regalías; ¡pero tenemos dos corredores declarando durante más de 10 años pérdidas, y aún así tenemos que indemnizarlos! Con las millonarias inversiones de la empresa minera durante los primeros años de funcionamiento, ¿cuándo le tocará realmente algo a los panameños de esa explotación? Nuestros ingresos deberían estar directamente asociados al volumen de material extraído, no a la posible renta de la empresa, porque el riesgo ambiental lo asume todo el país.

La siguiente pregunta sería si esa riqueza y desarrollo llegarán en forma significativa a los principales afectados de la actividad minera o se perderán en medio de todos los ingresos del país. Y es que nuestra gente de la montaña será la primera en sufrir cuando la calidad de los suelos y del agua disminuya a causa de los riesgos que conlleva la explotación.

Lo ideal sería crear dos fondos fiduciarios: uno de compensación ecológica en donde los recursos financien actividades de mitigación del impacto, como reforestación y promoción de conciencia ecológica. Este fondo debería ser manejado independiente a la empresa minera, no como actualmente, en el que el 90% de la inversión se gasta en una campaña mediática para convencernos de que la minería es inocua. El otro fondo debería dirigirse a un desarrollo regional que busque mejorar los caminos de producción, la educación, los servicios básicos. Hay que incorporar a los moradores y ONG independientes en el proceso de evaluación y monitoreo ambiental. Se necesita una explotación minera transparente, no detrás de murallas.

Es innegable que la minería es un negocio que representa numerosos riesgos para el país. Por eso no podemos centrar la discusión solo en las monedas de cobre, porque con ese cobre no podremos comprar ni agua limpia ni aire puro para nuestros hijos.

 

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Este artículo se publicó el  27  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los illuminati

La opinión de…

 

Xavier Sáez-Llorens

xsaezll@cwpanama.net

No hablaré de religión, pueden seguir leyendo sin temor. Lo que está sucediendo por estos lares me trajo a la mente la obra de Dan Brown, Ángeles y Demonios. El autor describe los intentos de una legendaria sociedad secreta para destruir al Vaticano. Las pistas que encuentra Langdon, el experto en descifrar símbolos antiguos, lo conducen a inspeccionar los llamados Altares de la Ciencia.     Cada altar se refería a los clásicos cuatro elementos vitales (tierra, aire, agua y fuego) que forman parte primordial de la existencia de todos los seres vivos, incluyendo a la irracional especie humana.   Los cardenales más influyentes de la época habían sido asesinados utilizando un método vinculado al elemento en cuestión. Curiosamente, las mismas técnicas están siendo utilizadas para destruir a Panamá.    Los jefes de las instituciones Anam, Alcaldía, Idaan y policía son nuestros Illuminati.

La Tierra está sufriendo los estragos de empresarios avariciosos y políticos inconscientes. Los negociados de madera, piedra y arena han acabado con gran parte de bosques y playas. La caótica proliferación de torres de concreto ha mermado la apreciación de paisajes urbanos, aniquilado áreas verdes, asfixiado el entorno de parques, diezmado espacios para caminar o estacionar, estancado drenajes pluviales y embotellado la ciudad en un laberinto inmobiliario. Cada vez hay menos manglares al sur de la metrópoli, se rellenan terrenos pantanosos y se fabrican islas artificiales para albergar a ricos o famosos.   La explotación minera indiscriminada, riqueza para unos y miseria para muchos, agrede la estabilidad ecológica del país. La Tierra tiende a cobrarse lo que le quitemos.   Las generaciones venideras pagarán caro las codicias de hoy.

El aire está más contaminado.   Humo de fábricas y emisiones tóxicas de una creciente maraña de vehículos que circulan por calles y avenidas trancadas recurrentemente. La basura, además de representar una amenaza microbiana a la salud ciudadana, emite una multiplicidad de gases irritantes que incrementan episodios de asma y otras afecciones respiratorias. La incapacidad de la comuna capitalina ya rebasó los límites de la imbecilidad.   Tenía razón Einstein. La estupidez es infinita, mucho más que el vasto universo.

Como respuesta, aparece una nueva autoridad de aseo. Me preocupa que haya sido incorporada como dependencia del Minsa, un ministerio que tiene tantas funciones que por mucho abarcar quedará sin apretar en nada. Para rematar, el panameño promedio tiene nula conciencia sobre su peligrosa práctica de tirar desperdicios en suelos, alcantarillas y riachuelos a su alrededor.

El agua, antes motivo de orgullo nacional, sucumbe a la torpeza y voracidad de los partidos en el poder.   La sempiterna intromisión política en las instituciones públicas tiene siempre efectos adversos a mediano o largo plazo. ¿Cuándo llegará el día en que los méritos técnicos sean los que determinen la designación de directores?    El problema actual del agua traduce la crónica de una escasez anunciada. Había informes científicos, elaborados hace más de 20 años, que alertaban sobre la crisis del lago Alajuela. Hace medio siglo, el 80% de la cuenca canalera estaba cubierta por bosques y ahora solo un 20%.

La deforestación, la invasión humana de hábitats silvestres y la improvisada construcción de caminos han facilitado los deslaves provocados por las lluvias y propiciado mayor sedimentación de los lechos lagunares.    Si, a todo esto, agregamos la falta de mantenimiento de estructuras y la nula previsión ante potenciales desastres, los malos presagios tienden a cumplirse. La ausencia de dosificadores es un simple ejemplo de ineptitud administrativa.

El fuego se usa para diezmar a la población carcelaria. Lo que acaba de acontecer con reclusos adolescentes, la mayoría pagando condenas menores, es realmente inverosímil. Por más delincuentes que hayan sido los jóvenes afectados, empero, verlos quemándose y no actuar para ayudarlos es típico de siniestros individuos de la peor bajeza moral. Lo inaudito fue visualizar a dos policías mofándose de la incineración en tiempo real, uno gritando “muéranse” y el otro riéndose con sarcasmo. El calificativo de cuadrúpedos sería un insulto a cualquier vertebrado. En el reino animal, se mata por supervivencia, no para disfrutar la agonía del otro. A estos agentes les debe caer el máximo de pena jurídica. No hacerlo sería evidencia palpable de la complicidad de unas autoridades que irrespetan derechos humanos básicos.

Ando crispado por lo que veo en Panamá.   En Escandinavia, los responsables renuncian por dignidad.   En China, los pasan por la guillotina. Aquí, los perdonan y condecoran.   El pasado nos encadena y el presente nos tortura.   Que mala pinta nos depara el futuro. Hay quienes creen, todavía, que estamos cerca del primer mundo.  No me jodan.

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Este artículo se publicó el 23  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Responsabilidad Social Ambiental

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La opinión del Comunicador Social…

Luis   Rojo 

lrojo17@hotmail.com

A diario escuchamos diversos aspectos sobre la responsabilidad social dentro del marco competitivo con que evoluciona el mundo, sin embargo, en nuestro país no suele repetirse el tema de la responsabilidad social ambiental.

Max Neff, uno de los más grandes ambientalistas prestigiosos y con temas ecológicos, señala que en la contabilidad macroeconómica no se incluyen los servicios ambientales prestados por la naturaleza, es decir, la absorción gratuita de contaminantes, riegos y devastación.

Por ello, existe un proyecto de ley que promueve el diputado Manuel Cohen que obligará a los propietarios o tenedores de fincas pecuarias cuyas pendientes se encuentren entre el 20 y el 40% de tierras, repoblar con especies verdes y dejar que se regeneren los bosques y en el caso que existan edificaciones o se proyecten las mismas, deberá existir un plan de arborización de forma inmediata.

La iniciativa busca coadyuvar a la reproducción de áreas verdes y mantener el sostenimiento de nuestros recursos naturales que bajo la mirada cómplice de los gobiernos ha ido en franco deterioro.

En la misma se le dará potestad al Ministerio de Desarrollo Agropecuario y a la Autoridad Nacional de Ambiente velar por el cumplimiento efectivo de esta ley por lo que se deberá crear dentro de dichas instituciones una oficina que fiscalice el tema.

El desarrollo económico sostenible se concibe como la necesidad más apremiante de todas las naciones por el impacto negativo que hemos generado sobre los recursos que nos proporciona el medio ambiente ya que debe existir un equilibrio entre lo económico y lo que nos genera la tierra.

Sin distingo de raza, partido político ni creencias religiosas deberemos hacerle frente e nuestras responsabilidades con los recursos que nos ofrece la madre tierra, ya era hora que se regulara la mala práctica que tenemos de sacarle provecho a los recursos naturales de manera inmisericorde y no darle el tratamiento que se merece.

Aunque en la ley no se señala sanciones económicas es prudente aplaudir esta legislación que es el inicio de la larga carrera por poner en orden la desmesurada actuación de dueños de fincas, productores y urbanistas.

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<>Artículo publicado el 10  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Compromiso del periodismo ambiental

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

 

MODESTO  A.  TUÑÓN  F.
modestun@yahoo.es

Aunque el periodismo es la combinación de todos los saberes y culturas, en los últimos tiempos, se nota que está desprovisto de herramientas; hay tendencias hacia la proliferación de hojarasca y en ocasiones su ejercicio asusta. Son ideas expresadas por Antonio Moltó, director del Instituto Internacional de Periodismo, José Martí, a los asistentes del seminario regional Periodismo: Medioambiente y Desarrollo.

Unos 35 periodistas de ocho países participaron durante tres días, en La Habana, en este curso auspiciado por dicho instituto, UNESCO y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba (CITMA). El objetivo fue adquirir herramientas conceptuales y experiencias del papel de la prensa en la sensibilización de la sociedad hacia la realidad ambiental.

La amplitud de la agenda, que debe cubrir aquel comunicador, no importa el espacio en que se desempeñe, hace compleja la responsabilidad asumida; pero también supone la adquisición de determinadas destrezas, que son algo diferentes al desarrollo tradicional de este quehacer. Precisamente a ese factor, se refiere el director Moltó, hombre de vasta experiencia en prensa, radio y televisión cubanos.

Isabel Viera, coordinadora de Programa en UNESCO, mencionó estos aspectos, al inicio de las jornadas y resaltó que ‘es importante que los periodistas se conviertan en aliados que permitan crear conciencia en la población con sus tareas cotidianas’.

Hay tópicos de gran actualidad como el cambio climático, sus secuelas de eventos atmosféricos y circunstancias coyunturales, que requieren de coberturas especiales o de nuevos enfoques y la discusión con expertos que han tenido experiencias en estos referentes. Esto supone una de las mejores estrategias para la profesión, como enfatizó la viceministra cubana del CITMA.

A menudo en las redacciones o servicios de noticias en los medios de comunicación, se tiende a asignar a cualquier reportero para buscar información en hechos vinculados con la ecología y éste aplica un esquema similar al de un acontecimiento cotidiano.

El resultado es una nota donde lo espectacular, anodino o elementos superficiales se constituyen en el cuerpo del texto. Si ella se refiere a algún daño, una contingencia, un derrame, caída de un árbol; el efecto es sacar a flote precisamente el aspecto más negativo o la mayor contradicción. Constituye una mala lectura de las teorías periodísticas, que por lo general utilizan los neófitos en el oficio.

Esto conduce a hacer de esta reseña, un producto informativo que debe competir con cualquier hecho de sangre o accidente y por lógica, aquella queda relegada. El periodismo ambiental, se deriva de la ciencia y por tanto, pone en función y vincula entre otros, los contextos sociales, legales, políticos y económicos del acontecimiento.

Las ciencias ambientales son un campo amplio y el periodismo especializado que las aborda, reúne requisitos para dar al público una idea clara de lo imprescindible que es seguir un desenvolvimiento tanto casero, vecinal o productivo que tenga un impacto sobre el entorno y también un panorama sobre la importancia para la propia vida y seguridad de los ciudadanos.

Por esa razón, la dinámica del seminario habanero, tuvo un ritmo trepidante e incluyó la presentación de diferentes escenarios como biodiversidad, cambio climático, manejo sostenible de la tierra, uso y aprovechamiento de los recursos hídricos, consumo sustentable y la cobertura de huracanes y contingencias.

En cuanto a técnicas de trabajo, se hizo una revisión histórica sobre la relación: medios de comunicación y recursos naturales, tendencias del periodismo especializado, uso de herramientas en la búsqueda de información de este tipo y la manipulación mediática en la coyuntura del accidente del pozo de British Petroleum en el Golfo de México.

Como una manera de aplicar el despliegue del material expuesto, se concibió una visita al grupo encargado de la recuperación de la bahía de La Habana. Allí se constató las implicaciones de las estrategias aplicadas y el papel de la responsabilidad compartida para rescatar el valor ambiental de un escenario tan valioso como el mar; además, la vida de la población y el perfeccionamiento creciente de la industria en estas cuencas.

La sociedad actual se enfrenta a diferentes fenómenos que son inéditos en la historia y muchos de ellos con consecuencias tan profundas que requieren de narradores con una capacidad, dedicación, eficiencia y seriedad que ostenten un nivel de responsabilidad mucho mayor del que se tenía hasta hoy en una formación que no puede pecar de estereotipada ni de conformista.

La ajustada agenda del taller cubano demostró que requerimos formular un nuevo enfoque de cobertura a acontecimientos vinculados al ambiente. La realidad impone esta perspectiva con calidad de urgencia.

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<> Este artículo se publicó 8  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.