Ley de protección de menores

La opinión de…..

NOEMI L. CASTILLO J.

Panamá no tiene una estrategia nacional para la reducción de la violencia y la criminalidad, que proteja a los menores. El Comité de los Derechos del Niño ha hecho observaciones importantes con respecto de las reformas introducidas al Régimen Especial de Responsabilidad Penal para la Adolescencia, considerando que se advierte una “tendencia de ampliar el uso de la privación de libertad, como método preferente de control sobre las y los adolescentes, pese a que no hay evidencias en estudios nacionales que sugieran que el internamiento, en general, y el internamiento prolongado, en particular, condicionen favorablemente el cambio de conducta de las y los adolescentes infractores”… “También hay preocupación porque el Estado panameño no ha hecho lo suficiente para que el sistema de administración de justicia de menores se ajuste a los principios y normas establecidos en el Comité de los Derechos del Niño y otros instrumentos internacionales relacionados”. (UNICEF, 2011, P. 27).

La Constitución Política la República de Panamá (2004), establece la protección de menores como uno de los deberes fundamentales del Estado. También garantiza instituciones de justicia y resocialización especializada para adolescentes. Sin embargo, lo que se ha hecho hasta ahora es ampliar el número de delitos y aumentar la pena máxima de privación de libertad de los adolescentes, entre los 7 y 12 años, expresando que, al cumplir los 18 años, el joven que todavía no termina de pagar una sentencia, pasaría a los centros de detención para adultos. La Ley 6, del 8 de marzo de 2010, mantiene en 12 años la pena máxima, pero baja a 12 años la edad en la que un adolescente puede ser procesado.

En 2007, el Ministerio de Desarrollo Social presentó a la Asamblea Nacional, el proyecto de ley de Protección Integral de Niñez y Adolescencia, que se mantiene archivado. Las modificaciones discutidas y aprobadas en los últimos años se han focalizado en el tema de la responsabilidad penal de la adolescencia, dejando de lado la creación de un sistema de protección integral de los derechos de la niñez y la adolescencia, que articule “la formulación, monitoreo y evaluación de las políticas de protección, y organice los diferentes niveles de atención e intervención en el ámbito nacional y local”. (UNICEF, 2011, P. 28).

Con base a las estadísticas de criminalidad del Instituto Nacional de Estadística y Censo, a pesar del endurecimiento de penas, la conducta delictiva de los menores de 20 años ha experimentado un fuerte incremento a partir de 2009, lo que indica que la penalización no es la clave para reducir los casos delictivos. Las investigaciones demuestran que una política integral de prevención puede contribuir a disminuir la conducta delictiva de mejor manera que el endurecimiento de penas. Si queremos una sociedad más segura e igualitaria, necesitamos que los jóvenes se sientan protegidos para que ejerzan plenamente sus deberes y derechos ciudadanos. El futuro del país depende de una nueva generación de individuos trabajadores, creativos y productivos. Es necesario contar con una estrategia nacional para la protección de los menores.

<>  Este artículo se publicó el 24 de enero de 2014 en el diario La Prensa y fue enviado hoy 7 de junio de 2016 como mensaje a al chat de Facebook de este editor,  por Don Alberto Barrow.  Damos a la autora y a todos los medios que lo publicaron el crédito que les corresponde.

 

Sobre la derogatoria y reminiscencia de leyes

La opinión del Jurista  y Ex Presidente del Colegio Nacional de Abogados…

JOSÉ A. ÁLVAREZ ÁLVAREZ
totoal02@hotmail.com

Recientemente se anunció que la Corte Suprema de Justicia había declarado inconstitucional la ley que derogó la ley que creó la ‘Sala Quinta’.   Fresca aún la noticia ya se comenta que el presidente Ricardo Martinelli, procederá a nombrar esos tres (3) nuevos Magistrados, porque se dice que a los nombrados con la creación de la Sala se les venció el período.

Advierto que a hoy jueves 20 de enero no conozco el fallo.

Sobre el particular, vale recordar y recordarle a los que desde ya piensan en esos nuevos nombramientos que el asunto no procede, y para ello citamos el Artículo 37 del Código Civil, que dice: ‘Art.37- Una Ley derogada no revivirá por solas las referencias que a ella se hagan, ni por haber sido abolida la ley que la derogó.

Una disposición derogada sólo recobrará su fuerza en la forma en que aparezca reproducida en una ley nueva, o en el caso de que la ley posterior a la derogatoria establezca de modo expreso que recobra su vigencia.

En este último caso será indispensable que se promulgue la ley que recobra su vigencia junto con la que la pone en vigor-.

Por otro lado, el artículo 206 de la Constitución Política es diáfano. Allí están claramente definidas las atribuciones legales y constitucionales de la Corte Suprema de Justicia y en ninguno de sus tres (3) numerales aparece ‘revivir leyes que ella declare como inconstitucionales’.

Hagamos un poco de historia. La Sala V fue creada en el gobierno del doctor Ernesto Pérez-Balladares. Y una de las primeras leyes que se expidió en el gobierno de la presidenta Mireya Moscos fue derogar la ley que creó la Sala V.   Todavía esta fresca en mi memoria la marcha que organizó, y en la cual participamos, el Colegio Nacional de Abogados, dirigido por el gremialista César Guevara Quintero, solicitando la derogatoria de la Ley que creaba la mencionada Sala.

Esperamos igual actitud de la actual dirigencia del CNA, hoy, igual, en manos de otro gremialista, así como del presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea, otro gremialista y ex presidente del Colegio de Abogados, Licdo. Hernán Delgado Quintero.

Sentémonos a esperar que harán los diputados panameñistas en caso que se quiera dictar una nueva ley de Sala V, ¿contravendrán su postura de 1999?. En otro sentido, he oído hablar que quieren ‘revivir’ la Sala V a través de la teoría de la ‘Reminiscencia’, que es una teoría del conocimiento según la cual conocer es recordar.    Se atribuye a Platón en el diálogo ‘Menón’  con ocasión del estudio de la virtud. Pero, mejor esperemos el fallo de la Corte Suprema para un análisis del mismo.

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Este artículo se publicó el 24 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Retorno a la era de la Inquisición

La opinión de…

Carlos Fong

Los recientes acontecimientos ocurridos en el Centro de Rehabilitación de Menores en Tocumen, en donde los custodios de la Policía Nacional dejaron que ardieran en llamas siete menores internos encerrados en una celda, que exigían agua después de una semana sin recibir ni una gota, como no la recibe tampoco el resto de los ciudadanos, deja en evidencia la insensibilidad y la deshumanización de los funcionarios de la administración del penal.

Las escenas que vimos en la TV pueden conmover hasta al corazón más duro, porque sencillamente son horribles e inhumanas. Los responsables deben pagar por haber dejado que los muchachos se quemaran como si se tratara de animales en una barbacoa.   Todos escuchamos cómo se mofaban y burlaban cuando se quemaban vivos los internos. Independientemente del delito que hayan cometido, esta no es la forma de castigar a nadie, o ¿es que estamos volviendo a los tiempos de la Inquisición?

Este es resultado de leyes que han permitido que ahora los policías se sientan inmunes e intocables. Los ciudadanos no podemos permitir que esto se quede sin castigo.   Si después de las investigaciones (de las cuales dudamos mucho) se arroja el resultado de que fueron los jóvenes los que prendieron fuego a la celda, aún así, deben ser castigados los animales con uniformes que se gozaban como en un día de campo.

No hay que tener un hijo para imaginarse cómo se sienten los padres y madres de esos niños que ya estaban pagando su condena, pero que al parecer no bastaba con matarlos de sed, sino que había que quemarlos como si fueran basura en un vertedero. Hay que sumar voces de protesta y asegurarse de que se pague esa monstruosidad. Los panameños deben unirse, así como se unen para votar en masa por esos programas de reality show, para denunciar este crimen, porque esto sí fue real.

Todo el dolor del mundo se puede encerrar en el corazón de una madre y toda la maldad del mundo se puede encerrar en una celda.   Este hecho debe servir como referente para que las autoridades y los agentes cívicos le pongan atención a lo que está pasando en las cárceles panameñas, donde se violan los derechos humanos a cada rato.

No importa qué hayan hecho los internos, si ya están tras las rejas, significa que están pagando su deuda; si vamos a comenzar a castigar en este país quemando a la gente, entonces hay que llevar a la hoguera a muchos de saco y corbata que también son criminales y ladrones.

La juventud y la niñez panameña requieren de un plan de acción desde el desarrollo socio-cultural que se inserte desde la cultura y la educación, y los sectores sociales no necesitan de mano dura y de monstruosidades como esta. Las identidades juveniles son susceptibles y vulnerables a todo tipo de acción negativa o positiva, pero las imágenes que vimos solo llenarán de odio y destrucción a los jóvenes que, en vez de ser persuadidos hacia una nueva vida, son arrastrados hacia la violencia.

Apelamos a la conciencia de cada uno y a las fuerzas de la ciudadanía para que nos unamos, como de hecho lo hicimos en tiempos de la dictadura, para protestar por las violaciones de los derechos humanos, pues no hay ninguna diferencia entre lo que hicieron los nazis en los hornos de los campos de concentración y los inquisidores en nombre de la cruz, frente a lo que pasó en Tocumen.

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Este artículo se publicó el 13  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Orden y progreso

 

La opinión de…

 

Robin Rovira Cedeño

“Dios no juega a los dados”, decía Einstein. Este concepto de que Dios vive en el orden nos hace bien inferir que un gobierno que practique y promueva el orden es un gobierno que busca la aprobación divina. Y es así, porque harto evidente es que aquellos que se benefician del orden no son iguales a aquellos que se benefician del desorden.

Las leyes crean orden; y un país sin orden deja entrever, por ende, que sus leyes no son bien elaboradas o que éstas no son bien aplicadas. Leyes mal elaboradas se traducen en parches, remiendos o vacíos legales; y los parches, remiendos o vacíos legales socavan el estado de derecho, por cuanto se tiene que recurrir, entonces, de primera mano a discrecionalidad, la cual con el devenir o la práctica administrativa deriva en autocracia.

Me refería en un artículo anterior (La Prensa, 17 de junio de 2009) a que “el primer deber de la ley es mantener saludable a la sociedad a la cual sirve”; y esto no puede concretarse si no existe orden en las finanzas. Decía un economista norteamericano: “la belleza de la economía radica en la necesidad; una cosa es bella cuando es necesaria”. Por lo que cuando hablamos de orden en las finanzas no estamos apuntando necesariamente al orden contable o presupuestario sino al hecho de priorizar.   De ejecutar en base a necesidades reales, inminentes, meridianas. Ya sea en lo relativo a gastos por servicios o bienes como a gastos por misiones.

Se dice que los hijos, por lo general, son el reflejo de sus padres. En este orden de ideas podemos bien inferir, que los ciudadanos de un país son, por lo general, el reflejo de sus gobernantes. Ciudadanos despilfarradores sería, por lógica, entonces, el reflejo de gobernantes despilfarradores.

Ningún país está para ser “pro-mundi beneficio” (beneficiar a todo el mundo). Porque nadie le llena la “panza” al hijo de su vecino mientras su propio hijo se está muriendo de hambre. Sin ánimo de ser insidioso, por hechos de todos ya conocidos, puedo decir que nunca entenderé cómo un medicamento cuya finalidad es curar pueda matar.

Tal vez debamos cambiar el lema: “Salud igual para todos” por el lema de los explosivistas: “El primer error es el último”. Nunca entendí, además, por qué una escuela tiene letrina o en todo caso por qué los baños de una escuela o colegio tienen que parecerse a los baños de una “cantina”.

¿Qué clase de centros educativos están formando a los futuros profesionales del país? No extraña, entonces, a los hombres orinando donde sea y delante de quien sea. No extraña entonces ver, por doquier, los “pataconcitos” o que nadie le preocupe que uno tenga que tomar agua con tierra.

Se dice que “hay personas que toman sus errores del pasado, luego los amontonan y lo llaman: destino”. Todo gobierno tiene la responsabilidad divina de no tomar los errores del pasado, luego amontonarlos y sellar así el destino de una nación.

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Este artículo se publicó el 2  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es nuestro.

Sobre las leyes para impulsar el agro

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La opinión del Ingeniero…

Eduardo A. Esquivel R. 

Los diarios publicaron recientemente una noticia emanada del Gobierno que dice que el “Consejo Agrario Nacional” prepara tres proyectos de ley para incentivar la producción agropecuaria nacional. Aunque no conozco este “Consejo” supongo que no deberá estar formado por los más sesudos eximios y notables profesionales del sector agropecuario, ya que pretenden conseguir algo verdaderamente difícil, como es sanar a un desahuciado con una sangría.

 

Digo esto porque las “Leyes” que se mencionan que presentarán a la Asamblea este mes de enero, verdaderamente no contribuyen en nada a la producción nacional orientada a la Seguridad Alimentaría del Pueblo panameño. Esta estrategia está equivocada fundamentalmente porque promover las exportaciones no favorece la canasta básica, sino todo lo contrario. Solo favorece a los empresarios exportadores, que son una minoría, y a los importadores, que son menos aun.

La “Rastreabilidad” agropecuaria, mal dicha “Trazabilidad”,  es un requisito impuesto por varios países desarrollados para recibir importaciones, por lo que solo favorece a estos.   Al panameño común no le interesa como se llama la vaca o el dueño de la vaca de la que salió la carne molida que compra en el supermercado, sino que haya carne molida barata. Dicho sea de paso, el MIDA lleva como 10 años tratando esto y no ha conseguido nada viable. El infame “CAT” ahora llamado “Certificado de Fomento a la Exportación” (CEFA) es un subsidio disfrazado. Tanto así que muchos exportadores dicen que su ganancia es este Certificado, que es negociable.

Pero esto no ayuda en nada a la Seguridad Alimentaria del pueblo, ya que lo único seguro es que tendremos que importar alimentos, posiblemente los mismos que exportamos, pero más caros.

El Fideicomiso de Competitividad es casi lo mismo que el famoso programa de “Transformación Agropecuaria” que fue un rotundo fracaso. Sobre los “Programas de Riego”, diré que desde que tengo uso de razón vengo escuchando esto. En las últimas décadas se han gastado centenas de millones de balboas en sistemas de riego de miles de hectáreas en todo el país que actualmente están abandonados o sub-utilizados. Incluyendo al Remigio Rojas, que es defectuoso y está sub-utilizado.

Es totalmente ilógico pensar en exportar alimentos cuando internamente nos faltan alimentos. Dedicar hectáreas a cultivos de exportación cuando no producimos para autoabastecerlos en alimentos básicos. Exportar carne bovina cuando el precio de la carne al consumidor es un atentado a la canasta básica. Esta estrategia suicida solo llevará a empeorar la situación del sector agropecuario, elevar el precio de la canasta básica y a perjudicar el Gobierno actual, que finalmente cargará con la culpa de todo.    Solo se debe exportar cuando haya excedentes, como lo hacen los países desarrollados. Primero está la Seguridad Alimentaría del pueblo, y después las cuestiones pecuniarias.

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<>Artículo publicado el 7  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Navidad: ¿celebración cristiana, fiesta pagana o atraco comercial?

La opinión de…

 

J. Enrique Cáceres-Arrieta

Cada año el mundo occidental celebra Navidad o el nacimiento del niño Jesús, según el cristianismo neotestamentario, el Hijo de Dios.

¿Nació Jesús un 25 de diciembre?   No. Nació en el mes de Etanim o Tishri. Entre septiembre y octubre del siglo I de nuestra era.   Lo extraordinario no es en qué mes nació el Señor, sino que nació y hay ¡39! fuentes extrabíblicas que lo reafirman. (También existen innumerables e irrefutables evidencias de la confiabilidad de los 66 libros canónicos de la Biblia)    Esto es, no solo los testigos oculares y los que consultaron fuentes de primera mano (testigos presenciales) para escribir el Nuevo Testamento lo registran, sino que también ¡39! fuentes seculares confirman la historicidad del Señor Jesucristo. Hoy, ningún historiador serio niega tal hecho histórico.

¿Se originó la Navidad en fiestas paganas? Mucho indica que sí. Sin embargo, la valía de la Navidad está en que el niño Dios nazca, desarrolle y crezca en mí y el prójimo lo vea a él en mi estilo de vida y palabras.    Sin eso, ¿qué cristiano soy y qué Navidad celebro?    No veo inconveniente en un arbolito, pesebre, villancicos. Observo con preocupación a Papá Noel por usurpar el lugar del hijo de Dios. Y percibo falsedad y materialismo en celebrar el cumpleaños del Señor Jesús olvidándose del cumpleañero y siguiéndoles el juego a los comerciantes ansiosos por estafar.

Dado que el nacimiento de un Niño es razón esencial de la Navidad, ¿es veraz la narración del nacimiento virginal de ese Niño? ¿Hablamos de un mito registrado en otras religiones o de un hecho histórico que está más allá de mente y laboratorio naturalistas? C. S. Lewis sostiene: “Si él [el crítico] me dice que algo en el Evangelio es leyenda o romance, quiero saber cuántas leyendas y romances ha leído, cuán bien está su paladar entrenado en detectarlos por su labor; no cuántos años se ha pasado en el Evangelio”. Añade: “He estado dedicado a leer poemas, romances, literatura visionaria, leyendas y mitos toda mi vida. Sé cómo son. Sé que ninguna de ellas [narraciones evangélicas] es así”.

Sin pasar por alto que cada rama de la ciencia tiene su campo de estudio y límites en el vasto conocimiento humano para su comprensión y así evitar sesgos y disparates, es interesante notar que la teoría de la relatividad de Einstein no descarta los milagros, sino que el universo está abierto a todas las posibilidades.   Ya no hay absolutos y todo intento por establecer una ley universal de causalidad (causa y efecto) está condenado al fracaso. Además, hasta ahora, los descubrimientos de la física cuántica no obstaculizan en absoluto la fe trascendente, sino que está abierta a posibilidades metafísicas.   Dios y los milagros son posibles en un sistema abierto.   Expresar lo contrario es filosófica y científicamente irresponsable.

Humanamente es improbable que una mujer conciba sin la intervención del espermatozoide del varón. Pero… ¿quién dijo que Dios es humano?   Es sobrehumano. Vive en lo sobrenatural, mas interviene en lo natural y hace milagros (hechos sobrenaturales), porque tiene tal facultad y sus leyes son superiores a las naturales. Un milagro está sobre leyes naturales. Si no lo creo, es mi problema y decisión.

Pero ello no invalida que Dios hace milagros, interviene en la vida de las personas y si tiene que pasar por encima de leyes humanas y naturales, lo hace por tener leyes superiores. Si Dios no pudiese moverse por arriba de las leyes que utilizó para crear el universo y la vida, ¿qué clase de dios sería? No fuese Dios sino –como creen algunos– “invención”, “espejismo”, “ilusión” o “producto de neurosis humanas”.   Si no trascendiéramos leyes naturales, no podríamos volar en avión, cohete y transbordador ni combatido enfermedades. Si el humano ha conseguido trascender leyes naturales, ¿qué hay de raro que el sobrehumano Dios traspase límites naturales o humanos para auxiliarnos porque nos ama?

Ante el interrogante cómo quedar embarazada si “aún no conozco varón”, Gabriel responde a María:   “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual el santo ser [engendrado] será llamado Hijo de Dios”. (San Lucas 1:35)

María sabía que la “Shekiná” del Altísimo se había manifestado como nube al posarse sobre el Tabernáculo, el Templo y los servidores de Dios. Cada vez que Dios se presentaba había manifestación ilimitada de su poder. Hoy sabemos que dicho poder provocó el Big Bang, que confirma que alguien activó el gatillo que dio origen al cosmos. Desde entonces, tal energía sustenta al universo y la vida. (Hebreos 1:3) Ahora, ese ser de infinito poder descendería sobre María para engendrar en ella un niño que era y es el Hijo de Dios y puede salvarnos y liberarnos de nuestra naturaleza pecaminosa.

La conclusión lógico-filosófica debe ser: si ese ser con poder omnipotente e inmensurable fue capaz de crear el cosmos y la vida, teniendo leyes superiores a las de la naturaleza, ¿le sería imposible engendrar a su hijo en el vientre de una virgen sin los elementos naturales esperma y óvulo? ¡En ninguna manera!   La imposibilidad no está en el Supremo sino en la incapacidad de la finita mente humana para captar los actos del omnipotente.

Los límites no los tiene Dios. Están en las ciencias naturales que no han podido ni podrán crear vida humana genuina sin el espermatozoide y el óvulo. Sospechoso es que se considere normal y científico que el humano descubra leyes que trascienden leyes naturales. Pero se rechace que Dios tenga leyes superiores a las naturales. “Es más fácil destruir un átomo que un prejuicio”, escribió Einstein.

Los avances naturalistas sobre creación de vida en laboratorio parten todos de vida preexistente porque la vida, el nacimiento virginal del niño Jesús y la celebración auténtica de la Navidad tienen un autor: el Dios de la Biblia.

¡Feliz Navidad y próspero año 2011!

<> Este artículo se publicó el 23 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Lecciones ticas

La opinión del Sociólogo, Educador y Escritor…

Raúl Leis R.

(raulleisr@hotmail.com)

Creo que los vecinos ticos nos acaban de dar varias lecciones. Si las aprende, el gobierno panameño debería priorizar la sostenibilidad ambiental en todos los espacios y niveles, prohibiendo la minería a cielo abierto, la represas que afecten la naturaleza y a la gente, la depredación ambiental, y no intentando de nuevo iniciativas anti ambientales como la que coló en la ley “chorizo”, profundamente rechazada por la comunidad nacional. La empresa privada nacional y transnacional, que debe primar la responsabilidad ambiental y social con la población de aquí y del mundo, la transparencia y no el poder del dinero que compra países y conciencias. Nuestro sistema de justicia, para que afirme su independencia y fortalezca la institucionalidad democrática asumiendo con coraje la justicia como única divisa. Por nuestra parte, los ciudadanos, debemos a elevar la conciencia ambiental, movilizarnos e incidir en construir políticas públicas y modelos de desarrollo humano sostenible.

¿Qué sucedió? Hace unos días (24 noviembre) falló el Tribunal Contencioso Administrativo costarricense, anulando la concesión de la Mina de Oro a cielo abierto en Crucitas, condenándoles a indemnizar al país por los daños ambientales causados en la zona.   Pero no solo eso, también recomendó al Ministerio Público abrir una investigación y hasta una causa penal contra el ex presidente de la República Oscar Arias, y varios altos funcionarios de la Dirección de Geología y Minas y la Secretaría Técnica Ambiental, entre ellos el ex ministro Roberto Dobles,  quienes autorizaron explotar los yacimientos. Se calcula el daño ambiental, al usar entre 3 y 5 toneladas diarias de cianuro durante nueve años, como un impacto irreversible en los mantos acuíferos, y en 300 hectáreas de especies forestales protegidas, el hábitat de aves en peligro de extinción.

La Corte dictaminó que no se hicieron los estudios de impacto ambiental necesarios para dar dicha concesión, ni se siguieron los procedimientos y estudios necesarios para haberlo declarado “De interés nacional y Utilidad Pública” por parte del gobierno anterior. Todo esto se da en el marco de la reciente aprobación de la ley que prohíbe tajantemente la minería a cielo abierto en Costa Rica.

“Este fallo histórico, que refleja que pese a las presiones y los miles de dólares en negociados, los tribunales en Costa Rica tienen autonomía, fue posible gracias años de lucha de la comunidades afectadas, de organizaciones ambientalistas, de ONG’s, organizaciones sindicales, campesinas, de mujeres, y personas que hasta hicieron recientemente una huelga de hambre, que fue prácticamente ignorada por el gobierno de Laura Chinchilla…”, escribe Oscar Jara.

No olvidemos que Panamá, es parte de América Latina, la porción del planeta con más presencia forestal, con mayor diversidad biológica y mayor humedad. Pero es fácil encontrar las huellas visibles del deterioro ambiental, y la pobreza por todas partes, así, en este subcontinente sufrimos una de las mayores tasas de deforestación del mundo, casi 6 millones de hectáreas anuales (80 mil hectáreas en Panamá.)   Estos y otros elementos nos demuestran el agotamiento de un estilo de crecimiento, que se ha mostrado ecológicamente depredador, economicamente excluyente, socialmente perverso y políticamente injusto.

Es cosa de vida o muerte. Tenemos que construir una estrategia de desarrollo que sea territorialmente descentralizada, económicamente incluyente, socialmente equitativa, políticamente participativa y ambientalmente sana, donde las personas sean sujetos de todo el proceso. ¿Aprenderemos?

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<>Artículo publicado el  1  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La política del chantaje

La opinión del Jurista…

Julio E. Linares Franco

Se ha explicado, escrito e informado hasta la saciedad que un tratado de intercambio fiscal firmado por Panamá sería perjudicial por las características de nuestra doctrina impositiva.

Nuestra economía de servicios basada principalmente en un sistema fiscal territorial, la vigencia de una ley de sociedades anónimas que (aunque con casi 90 años de existencia) ha demostrado ser de avanzada, normativas de tipo bancario y financiero actualizadas, todo esto aunado a la creación de nuevas penalidades en nuestro procedimiento criminal en cuanto a delitos de lesa humanidad, como el blanqueo de capitales, el lavado de dinero, el terrorismo y el narcotráfico, han puesto a Panamá al día en lo referente al castigo y la persecución de estos flagelos.

Desde que nacimos como República independiente, en 1903, aún con una soberanía mediatizada por el tema canalero, siempre nos hemos enfrentado con dignidad al denominado coloso del norte.  Con respecto al tema tributario ni antes del golpe de Estado de 1968, ni en la peor época de la dictadura y menos en el tiempo siguiente al 20 de diciembre de 1989, cuando Panamá estuvo en su punto más débil y frágil como nación recientemente invadida, saqueada y con sus arcas públicas totalmente despilfarradas, se le ocurrió flaquear a ningún dirigente panameño en detrimento de nuestros intereses.

La política implica negociación. Si no podemos obtener todo, cedamos hasta donde nos permitan los argumentos, la lógica y la decencia. En 1991 fuimos fuertemente presionados por los norteamericanos ante su afán de imponernos un acuerdo de carácter tributario. Pero negociamos, no claudicamos y ese término medio nos llevó a la firma del Tratado de Asistencia Legal Mutua en el que no se incluyeron temas fiscales. Y es que ante no firmar un pacto fiscal, convenio que exigen los gringos, la media sería un tratado de doble tributación. Y si persisten en no firmar uno, porque no lo aceptan, entonces   ¿Por qué seguirles el juego?

Casi 20 años después estamos en una posición mucho más fuerte. Con un crecimiento económico que es envidia para nuestros vecinos, con la firma de más de 10 tratados de doble tributación, con nuestra inclusión como país de grado de inversión por prestigiosas calificadoras de riesgos, en fin, aun a pesar de nuestros problemas de pobreza, inseguridad y corrupción, hemos avanzado muchísimo desde aquellos no muy lejanos días de la era posinvasión.

Por todo lo anterior queda uno atónito, por decir lo menos, al escuchar a un alto dirigente estatal señalar públicamente que “Panamá firmará pacto fiscal con EU para lograr el comercial”. Y es que los derechos, obligaciones y razones que llevaron a efecto la firma del TPC ya fueron cumplidas.

Panamá no tiene ni debe dejarse imponer ahora otra condición, dizque para lograr la firma del TPC. Convenio cuya ratificación senatorial no depende de quienes estarían firmando el acuerdo fiscal, lo que implicaría la doble tragedia de contar con un pacto tributario que nos debilitaría a nivel financiero y soberano y encima de todo, sin obtener la seguridad de la ratificación del TPC.

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<> Este artículo se publicó el 23  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/linares-franco-julio-e/

‘Tin marín de dos pingüé’

La opinión de…

Querube del Carmen Henríquez

Observamos que en las últimas semanas, a pesar de haberse suscitado intensos y prolongados episodios de cierre de calles por parte de un grupo social al cual respetamos –mas con quienes no compartimos sus métodos de presión–, las autoridades han guardado un silencio casi que cómplice y “apadrinador”, al permitir que sus pretensiones perjudiquen a casi toda una ciudadanía. Aun cuando ya existe una ley que limita este tipo de conductas e, incluso, la califica como delito.

Recordemos que la Ley 14 de 13 de abril de 2010, denominada “Ley del Carcelazo”, en su artículo 9 adicionó al Código Penal el artículo 167–A que reza: “quien abusando de su derecho de reunión o manifestación, mediante uso de la violencia, impida u obstaculice el libre tránsito de vehículo por las vías públicas del país y cause daños a la propiedad pública o privada será sancionado con prisión de seis meses a dos años.

Entendimos, entonces, que el objetivo de esta ley era establecer límites al ejercicio del denominado “derecho de reunión”; tutelando no solo la libertad de tránsito, sino también la propiedad pública y privada. Según la norma, las conductas que configuran el delito son: impedir u obstaculizar el libre tránsito de vehículos por las vías públicas del país y el causar daños a la propiedad pública o privada. Ello en abuso de ese derecho de reunión o manifestación y mediante el uso de la violencia.

Ciertamente, quienes han cerrando las calles en los últimos días merecen nuestro respeto y consideración (ya quisiera yo tener la energía del señor Eladio), pero como ciudadana no puedo sino reprochar que en aras de imponer su voluntad o de hacer prevalecer lo que ellos consideran su derecho, perjudiquen al resto de la nación, productiva y activa, que requiere trasladarse de un lado a otro, cuando muchas veces del oportuno traslado depende el mayor o menor ingreso (mensajeros, médicos, abogados, taxistas). Pero más reprochable es que el Gobierno, a través de las autoridades competentes, no haga respetar las leyes que se promulgan o, peor aún, que caprichosamente se aplique a ciertos sectores de la sociedad (estudiantes, obreros) y a otros no.

Me pregunto entonces, ¿en base a qué criterio? Será acaso en base al “Tin marín de dos pingüé”?

Nuestra Carta Magna, en su artículo 19, lo dice claro: “No habrá fueros o privilegios ni discriminación por razón de raza,nacimiento, discapacidad, clase social, sexo, religión o ideas políticas. Así, también, el artículo 22 del Código Penal vigente establece que la “ley panameña se aplicará sin distinción de personas”.

El carcelazo fue una medida adoptada para salvaguardar los intereses de la mayoría, es una ley diría yo de “orden público e interés social”; no aplicarla a los “viejitos” (como cariñosamente los llamamos), es tanto como que el día de mañana uno de ellos asesine a una persona y, por su condición, no se le aplique la sanción correspondiente. Dura lex, ser lex (Dura es la ley, pero es la ley)

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<> Este artículo se publicó el 21  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/henriquez-u-querube/

Leyes y Periodismo

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La opinión del Periodista…

ELIS   CABALLERO
Los medios de comunicación social son símbolos de la democracia panameña, por su postura activa en la cobertura informativa; sin embargo algunos han decaído en el lenguaje social, al estigmatizar las normas amarillistas de otros países.

Cuando nos inspiramos para este mensaje lo hacemos con un respeto hacia nuestros colegas; animados por despertar la conciencia publica sobre normas periodísticas, las cuales se han perdido debido a los abusos otorgados por Ley a ciertos funcionarios y al libertinaje informativo.

En Panamá ha existido siempre el derecho legal para las personas que se sientan calumniadas en su honor mediante denuncia a los tribunales de justicia; pero las acciones jurídicas pasan a entidades publicas y tribunales de honor que no se ajustan a la realidad.

El Gobierno Nacional presento hace unos años un anteproyecto de Ley que deroga varias disposiciones contenidas en las denominadas “leyes mordaza” contra la libertad de expresión.

El documento presentado a la Asamblea Nacional prohíbe a todo servidor público con mando y jurisdicción imponer a periodistas sanciones pecuniarias o privativas de libertad a quienes consideren que se faltó el respeto en el ejercicio de sus funciones. A mi entender el objetivo del proyecto es promover un proceso de autorregulación propio y ético en los medios de comunicación social, promoviendo el respeto libre de expresión.

Los principios periodísticos deben respetar las acciones e ideas de cada persona sin llegar a usar los medios en forma negativa a fin de solucionar problemas de tipo personal.

Sin embargo, con los últimos acontecimientos en materia de libertad de expresión pareciera más que nada una sed de venganza, tal vez no de las máximas autoridades del país, sino de un grupo colegiado que involucra ahora artimañas legales para sancionar a colegas.

Me parece que esta condena hacia trabajadores de la pluma busca dar un mensaje, no sabemos por parte de quien hacia los medios o corporaciones.

Pero en mi opinión sin ajustarme a los términos jurídicos que pudieran determinar la sanción legal hacia los comunicadores o empresa nuestra condición para defender la libertad de expresión deber ser única y solidaria.   Hoy a pesar que el Gobierno dice respetar la libertad de expresión, que en mi caso particular es cierto, no debemos desmayar en vigilar las acciones de los Órganos del Estado porque si se están ejerciendo presión sobre poderosas empresas de comunicación hacia abajo o sea para nosotros los de a pie la cosa podría ponerse peor.

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<>Artículo publicado el  19 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en:   https://panaletras.wordpress.com/category/caballero-elis/

Leyes y Periodismo

La opinión del Periodista….

ELIS   CABALLERO
mrelis_13@yahoo.es

Los medios de comunicación social son símbolos de la democracia panameña, por su postura activa en la cobertura informativa; sin embargo, algunos han decaído en el lenguaje social, al estigmatizar las normas amarillistas de otros países.   Cuando me inspiré para este mensaje lo hago con respeto hacia mis colegas; animado por el deseo de despertar la conciencia pública sobre normas periodísticas, las cuales se han perdido, debido a los abusos otorgados por Ley a ciertos funcionarios y al libertinaje informativo.

En Panamá ha existido siempre el derecho legal para las personas que se sientan calumniadas en su honor, mediante denuncia a los tribunales de justicia; pero las acciones jurídicas pasan a entidades públicas y tribunales de honor que no se ajustan a la realidad.

El Gobierno Nacional presentó hace unos años un anteproyecto de Ley que deroga varias disposiciones contenidas en las denominadas ‘leyes mordaza’ contra la libertad de expresión.

El documento presentado a la Asamblea Nacional prohíbe a todo servidor público con mando y jurisdicción imponer a periodistas sanciones pecuniarias o privativas de libertad a quienes consideren que se faltó el respeto en el ejercicio de sus funciones.

A mi entender el objetivo del proyecto es promover un proceso de autorregulación propio y ético en los medios de comunicación social, promoviendo el respeto a la libre de expresión.

Los principios periodísticos deben respetar las acciones e ideas de cada persona, sin llegar a usar los medios en forma negativa, a fin de solucionar problemas de tipo personal.

Sin embargo, con los últimos acontecimientos en materia de libertad de expresión pareciera más que nada una sed de venganza, tal vez no de las máximas autoridades del país, sino de un grupo colegiado que involucra ahora artimañas legales para sancionar a colegas.

Me parece que esta condena hacia trabajadores de la pluma busca dar un mensaje, no sabemos por parte de quién hacia los medios o corporaciones.

Pero en mi opinión, sin ajustarme a los términos jurídicos que pudieran determinar la sanción legal hacia los comunicadores o empresas, nuestra condición para defender la libertad de expresión deber ser única y solidaria.

Hoy, a pesar de que el Gobierno dice respetar la libertad de expresión, que en mi caso particular es cierto, no debemos desmayar en vigilar las acciones de los Órganos del Estado, porque si se está ejerciendo presión sobre poderosas empresas de comunicación hacia abajo, o sea, para nosotros los de a pie, la cosa podría ponerse peor.

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<> Este artículo se publicó el 14 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/caballero-elis/

Mi bandera no es mi bandera

La opinión de…

David Beraha C.

 

Recientemente remodelé mi casa y al terminar decidí hacer algo que siempre quise, poner un asta y que mi bandera fuese acariciada por la suave brisa que acaricia nuestro istmo. Por tal motivo empecé a investigar cuál era el procedimiento de acuerdo a nuestras leyes y vaya la sorpresa que me llevé.

Lo primero que se me ocurrió fue llamar a la Presidencia de la República, pregunté por el departamento de relaciones públicas en donde me manifestaron que no tenían idea de la legislación actual y me recomendaban llamar a la Gobernación.

Al llamar a la Gobernación solicité por el departamento legal en donde me atendió muy amablemente una funcionaria, lastimosamente no tenía la información a mano y se comprometió a indagar para poder darme una respuesta satisfactoria, debido a que la ley que tiene que ver con los símbolos patrios tiene más de 50 años y no quería darme una respuesta equivocada.

Seguí indagando, llamé a la Asamblea Nacional e igual pregunté por el departamento legal, el funcionario en turno me manifestó que esa información no se daba telefónicamente, el procedimiento a seguir era hacerlo por escrito y luego ellos me responderían al cabo de unos días (increíble). Finalmente llamé al Ministerio de Gobierno y Justicia, en el departamento legal me atendió un funcionario que al fin tenía la respuesta correcta.

Su respuesta de acuerdo a la ley vigente es la siguiente: ningún ciudadano podrá hacer despliegue de su bandera, ello solo se permitirá en el mes de la patria (noviembre) y únicamente las instituciones públicas podrían hacerlo durante todo el año. Le manifesté que me parecía absurdo, que yo me sentía muy orgulloso de mi bandera, que diariamente la izaría a las 6:00 a.m. y la bajaría a las 6:00 p.m., igual me dijo que era ilegal.

Para mi sorpresa, a la mañana siguiente recibí una llamada de la Presidencia en donde la joven me preguntó si yo era el señor de la bandera (en ese momento me sonó jocoso) yo le respondí que sí, ella -con voz de inquietud- deseaba saber cómo me había ido en mi tarea y le contesté que fue toda una odisea, que lastimosamente parece que los únicos patriotas están en las instituciones públicas. Ella rió y me dijo que me comunicaría con el departamento de protocolo, que allí seguro habría una respuesta definitiva.

El señor que me atendió, definitivamente, era una lumbrera en la materia; me confirmó la mala noticia de que mi bandera no es mi bandera. No se imaginan cómo me sentí al saber que no podré izar mi insignia patria en mi hogar; que solamente en el mes de noviembre somos patriotas y mezclamos nuestros símbolos patrios con parrandas, licor y la falta de cultura.

Les manifiesté que izaré mi bandera con orgullo para que los rayos de sol se posen sobre ella y para que baile al son de los vientos que la acarician desde los cuatro puntos cardinales.

A las autoridades les digo que desconozco las sanciones correspondientes por izar mi bandera durante todo el año, pero las enfrentaré hasta las últimas consecuencias, y a los ciudadanos les digo que la patria no son los hombres que habitan en un pedacito de tierra, sino cómo la queremos, respetamos y valoramos.

La bandera de un país nos identifica como ciudadanos en cualquier parte del mundo; las instituciones públicas están identificadas por sus logos pero al tener la bandera a un lado demuestran nuestra soberanía, como se dejó mostrar en la gesta del 9 de enero en lo que era la Zona del Canal. Opino que la ley vigente sobre los símbolos patrios debería ser revisada y actualizada. He tenido la oportunidad de viajar a diversos países por asuntos de trabajo o vacaciones y he observado cómo enarbolan sus banderas en cualquier punto de su territorio, con orgullo y felicidad.

No pretendo, como hacen en Estados Unidos, maltratar mi bandera (quemar, pisotear, etc.) pero sí sentirme en la libertad de verla a diario en la entrada de mi hogar, con sus dos bellas estrellas y sus colores brillantes, en un país donde la democracia nazca del corazón y no de la boca hacia afuera, como en muchas ocasiones dicen nuestros políticos corruptos ser los más patriotas.

Celebremos el mes de la patria durante todo el año, con orgullo, respeto, honor, lealtad y sobre todo con amor por nuestro pequeño país que es grande de corazón.

¡Qué viva Panamá!

 

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<> Este artículo se publicó el 3  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.