Mi pedido al niño Dios

La opinión del Ingeniero…

Carlos Eduardo Galán Ponce

Con el costo tan elevado del transporte, hay que procurar la mayor eficiencia al momento de llevar a cabo cualquier traslado.  Aunque el Niño Dios esté exonerado de estas minucias terrenales, podemos darle una mano y, en vez de solo pedirle que nos traiga regalos, pedirle que nos complete la alegría navideña, llevándose de paso –en su saco de regalos– algunas cosas sin las cuales la vida en este país sería más agradable.

Puedes comenzar por llevarte a ese caballero que funge como director de la Autoridad del Tránsito, entusiasta de practicar la explotación de la industria de las multas. Tráenos a un funcionario conocedor del verdadero concepto de orden vehicular y que no se dedique a salir a la calle solo a recoger plata.

Que promueva programas de educación vial por los medios de comunicación, la correcta señalización de vías, la colocación de puntos reflexivos en las divisiones de carriles. La prohibición de desconectar vagones y dejarlos donde sea.

No marcar las paradas de buses sobre las vías, como se hace en David. Tantas cosas que son un absoluto desorden. Que pida un espacio para educación dentro de esos programas millonarios de publicidad, en los que se anuncia a toda la cartelera del Gobierno.   Entonces, veríamos orden en nuestras vías y se podría justificar el cobro por las infracciones.

Llévate a los genios que alimentaron la base de datos del pele police, plagado de faltas absurdas. Y tráenos un programador que le ingrese los delitos de saco y corbata, como a los que se hayan mandado a hacer una ley para pagar menos impuestos con las ventas de sus acciones, y a cualquier procurador que le haya salido la casa gratis, por “vivo”, dejando prescribir su deuda, por no haberla pagado nunca. Burlándose, así, de los que pagan puntualmente sus deudas.

Llévate a todo el elenco de la Oficina de Ingeniería Municipal de mi ciudad y tráete, aunque sea prestado por pocos días, a un funcionario de ordenamiento urbano de una comunidad como Las Condes en Santiago de Chile o San Marino en California, Estados Unidos.    Entonces, podríamos aspirar a ver un entorno urbano hermoso y amigable. Y podríamos caminar por amplias aceras, como antes lo hacíamos en la ciudad de David. Obra de dos caballeros sin ínfulas académicas. Don Camilo Franceschi y don Arístides Romero.

Llévate al ministro y a los “cuatro michos” que se etiquetan de “los mineros somos más” y de paso, para ocupar la dirección de la Anam, nos traes a un profesional que valore las bellezas naturales del país y que crea y practique la protección del ambiente. Lo contrario, tener un yes man, al que de no aprobarle cualquier capricho al Ejecutivo lo botan, es como poner a la zorra a cuidar el gallinero.

Llévate a los que van vendiendo el territorio nacional a trozos, a cuanto extranjero, deseable o indeseable, se aparezca con una bolsa de plata, no importa su origen. Y tráenos unos funcionarios con la mentalidad que ya se aplica en algunos países como Brasil, Perú, Uruguay, quienes viendo el peligro que se cierne sobre su territorio están legislando para ponerle fin a su pérdida paulatina a manos de extranjeros.

Tráenos a funcionarios que valoren y conserven los hermosos edificios de una época que forma parte de nuestra historia y te llevas, de paso, a aquellos que los destruyen, para darle paso a torres monstruosas que solo servirían para saciar su ego con el dinero ajeno e incomodar a toda la población.

Tráenos de regreso a la nacionalidad a todas las empresas emblemáticas de nuestro país y te llevas de vuelta a sus lugares de origen a todos esos consorcios extranjeros que nos han dejado sin personalidad empresarial propia.

Llévate a los generadores de energía que nos explotan descaradamente con nuestros propios recursos hídricos y devuélvenos a nuestro añorado y soberano Irhe. Tráenos de regreso a nuestro Intel y echas en tu saco de vuelta a esos explotadores de la telefonía que se llevan para su país el dinero de nuestros hogares.

Llévate a un sitio muy inhóspito a los inventores de la globalización, que no es más que un sinónimo del dicho sabio de nuestros abuelos: “El más grande se come al más pequeño”. Y ya sabes quiénes somos los pequeños y cuán grandes son los nuevos propietarios. Que cada día viene más y cada día nos dejan menos.

Por último, llévale algo de cultura y respeto a aquellos que quieren desvirtuar el verdadero significado de la Navidad, con ese mensaje de “felices fiestas”. La Navidad es la más grande celebración de la comunidad cristiana, conmemorando el nacimiento del hijo de Dios. Y todo aquel que llegue, sin pertenecer a la religión bajo la cual este país se formó, tiene el privilegio de no compartirla, pero ninguno tiene el derecho de demeritar su verdadero significado, refiriéndose a ella como a una fiesta cualquiera.

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<> Este artículo se publicó el 30 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

David y aquellos personajes

La opinión de…


Carlos Eduardo Galán Ponce

En el histórico barrio viejo de David, donde corre orgullosa nuestra famosa “Calle del Fresco” –Avenida 6 Este, en la nomenclatura actual– el placer diario de los niños comenzaba con el alegre tilín de la campana que avisaba de la inminente llegada de la carretilla del “Señor Asturias”.  Pintada de color amarillo, con un techo que la protegía del sol, llevaba en sus costados, con trazos irregulares de su propia mano, su marca: “Asturias”.

Y detrás de ella, “empujándola”, su creador. Un artesano de origen español, originario de esa región de la madre patria. En su interior, en tubos de acero inoxidable, conservados en hielo y sal cruda, rodeados con sacos de henequén, el producto de su esfuerzo diario. Helados. Sabrosos helados de su propia receta y fabricación, en sus sabores predilectos de coco y tutifruti.

Los niños pequeños se paraban en los rayos de las ruedas traseras para poder alcanzarlos. Los servía en “barquillos” de su propia confección, tan dulces y crujientes que aún no han podido ser igualados. Todos coronados con la tradicional “ñapa”.   Todo por “un real”.   Ya no existe Asturias, con su deceso todo terminó. Ningún niño supo su verdadero nombre. Y aunque es más hermoso recordarlo sencillamente como “Asturias”, a muchos les gustará ahora saber que su nombre era Félix Diez Martínez.

Cuando nuestros padres querían “bajar las pipas” de las palmeras que entonces abundaban en los patios de las casas, había que llamar a “Cantinflas”.   Nadie sabía su nombre, nunca se supo la razón de su apodo, salvo que alguien le hubiese encontrado algún parecido con el famoso comediante mexicano. Pero era el experto en esa habilidad especial. Arremangándose las perneras de sus pantalones, con una soga al cuello y un filoso machete al cinto, subía a esas palmas a la velocidad del rayo, algunas tan altas que daba miedo verlas. Allá cortaba los racimos y los bajaba sin que se rompiera una sola.

En las tardes cuando pasaban los muchachos voceando los diarios locales de entonces, Ecos del Valle y La Razón, los padres de familia, cuando querían ahorrarse el real, les decían: “No, yo escucho a Ramón Guerra y allí me entero de todas las noticias”.

A un muy conocido chofer de taxi no le gustaba nada que le dijeran “Chupeco”.   Se volvía una fiera. Un día tenía estacionado su auto cerca de la estación del ferrocarril esperando por los pasajeros que venían de Armuelles.   De pronto de un viejo cedro se desprendió una rama que fue a caer precisamente encima de su taxi. Enterado don Santiago Anguizola Delgado de tan catastrófico suceso, se sintió obligado a hacerlo del conocimiento público a través de su muy escuchado radio periódico. Y con su característico humor poético relató: “Cayó un pilón y mató a un ratón, cayó una teja y mató a una vieja, se cayó un palo seco y aplastó a Chupeco”. Clin. Al enterarse “Chupeco”, exclamó enardecido: “Viejo hijo de la …a”. Le asolearon la abuelita a mi condiscípula Lía.

Decirle “Kangarú” a ese conocido personaje que vendía paletas en su carretilla, era como hurgar en un avispero. Y como nunca nadie le conoció su nombre, para evitarse problemas y adquirir una paleta, llamaban su atención con un sencillo: “hey, una paleta”. Un día Kangarú estaba donde don Pablito Contreras comprando uno de sus famosos raspados.

En la acera de enfrente estaba Erasmo Franceschi, el gran “Machete” y ¿qué inventó? Llamar a un muchacho que pasaba por allí y darle dos reales diciéndole. “Anda allí donde Pablito y te compras dos raspados, uno para ti, de lo que tú quieras y a mí me traes uno de kangarú. El muchacho fue muy diligente a ganarse su raspado y llegó a hacer su pedido: “Uno de piña y uno de kangarú”.   Al escuchar don Pablito aquel “horror” y ver cómo se desfiguraba “Kangarú” y se atragantaba con el raspado, solo alcanzó a gritarle al “pelao”:   Huye, que te matan. No volvieron a verlo nunca más. Y “Machete”, doblado de la risa, dio por bien invertidos sus dos reales.

Aplaudir a la vez que le gritabas “plas plas”, o gritar “Águila Picapiedra”, al ver cerca a los personajes que se enfurecían al verse llamados con esos epítetos, requería de mucho valor y piernas muy ligeras.    Y lo de mi apreciado amigo, Iván Osorio, con mis recordadas vecinas, sobre una mensura, quedará para otra ocasión, por falta de espacio.

Decirle “Pilatos” a Alcides Alvarado era peor que mentarle la madre. Actuaba de árbitro en los juegos de basketball aquí en el gimnasio Rafael Hernández L.   En una ocasión, como en otras tantas, cantó una falta, pero luego de reanudado el juego, alguien de la barra penalizada gritó “Pilatos, vendido”.   El hombre, lleno de ira, suena el pito, detiene el juego, todo queda en silencio y reclama furioso: “Que sea hombre el que dijo eso”.

Silencio.   Nadie contestó.   Ningún “hombre” en la barra. El juego continuó y no habían pasado cinco minutos, cuando viene otra falta y se repite lo mismo. “Pilatos, vendido”, suena el pito, el juego queda detenido,   No hay “hombres” en la barra. Entonces se levanta Nikito Contreras, personaje de gran verbo y estatura. Y dice: “Yo vine a ver el juego y si es por hombres, con tal de que este siga, bueno, aquí hay uno”.   Don Alcides, satisfecho, se lleva el pito a la boca para dar inicio al juego. Pero Nikito, antes de sentarse, agrega: “Pero yo no fui el que te gritó Pilatos”.

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<> Este artículo se publicó el 29  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en:  https://panaletras.wordpress.com/category/galan-ponce-carlos-e/

El valor de la solidaridad

La opinión de…

Rolando Caballero Navarrete 

Voy a comenzar mi escrito definiendo qué es la solidaridad como concepto: la solidaridad nace del ser humano y se dirige esencialmente al ser humano. La verdadera solidaridad, aquella que está llamada a impulsar los verdaderos vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que une a todos los hombres.

En ese sentido hoy a cinco días de permanecer sin suministro de agua potable en la ciudad de David, hemos podido ver y vivir en carne propia la verdadera solidaridad de los vecinos, desde hace dos días, decenas de personas transitan de un sitio a otro apoyados por vecinos y amigos en busca de lugares donde recoger el vital líquido.

Todos, y creo no equivocarme, los que tienen pozos brocales o tanques de reserva de agua, han mostrado su solidaridad con los demás miembros de la comunidad al regalar el agua que necesitamos para nuestro diario vivir.   Vemos largas filas en casas y comercios que tienen esta facilidad, a prestar su ayuda a los que como mi familia vivimos momentos angustiosos al no saber cómo hacer con una situación de la cual no tenemos el control.

Creo, sin embargo, que el Estado debe hacerse eco de esta acción de los pobladores de la ciudad de David y empezar o por lo menos tratar de repartir agua en camiones diseñados para ello, ya que muchos chiricanos, davideños en especial, no cuentan con los medios de transporte para cargar grandes cantidades de agua a sus residencias y tienen que caminar largas distancias para solo llevar unos cuantos galones a fin de saciar las necesidades de su hogar.

Debe haber en toda institución un plan de contingencias para casos como este, imprevisto, y sin solución a corto plazo, tenemos un serio problema que a la vez nos está enseñando que debemos cuidar nuestros recursos.

Acostumbrados como estamos a las comodidades de la vida moderna vamos dejando de lado las cosas sencillas de la vida sin darnos cuenta del daño que estamos causando al medio ambiente, en especial a una provincia diseñada por la naturaleza con todos los recursos disponibles para desarrollarse, pero que debe hacerlo con responsabilidad ambiental y en base a un programa de desarrollo sostenible que por cierto el Estado en este primer año de gobierno ha dejado de lado.

A los pobladores de la ciudad de David, gracias por su espíritu solidario ante la necesidad ajena. Orgullosos debemos sentirnos de la actitud que hemos tomado; al Estado panameño, alerta ante estas situaciones que aunque no pueden evitarse sí pueden disminuirse en su impacto, y al país, que sea una lección aprendida para que de necesitarlo imiten a esta bella gente del Valle de La Luna.

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Este artículo se publicó el 16 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Cómo se disipa nuestra historia

La opinión del Ingeniero…

Carlos Eduardo Galán Ponce

La gula ha sido ilustrada, con mucho acierto, con un individuo obeso, frente a una mesa atiborrada de viandas, posesionado de la pierna completa de una res, que en su mano parece un muslito de pollo, mientras la ataca a grandes mordiscones hasta hacerla desaparecer.

Para luego tomar otra. Pero, bueno, allí lo que desaparece solo es el cuarto de la res y probablemente algo de la longevidad del comensal. Y las reses no paran de reproducirse. Pero en estos tiempos, aunque el propósito final de esa práctica es el mismo, el acaparamiento de bienes para uno solo, su manifestación ha tomado formas diferentes y desaparece lo que no ha de volver.

Ese apetito insaciable ya se ha trasladado a los rasgos de nuestra historia. Se la están comiendo. Los monumentos que la encierran. Esas estructuras que el solo caminarlas nos hace sentir, como si el tiempo no hubiese transcurrido. Que nos transportan a evocar las vivencias en esos interiores, de cinco siglos de generaciones, mientras la memoria nos trae los recuerdos de las enseñanzas en nuestras clases de historia.

Cosas que en otros lares se preservan como oro en polvo, aquí tienen que salir las organizaciones civiles de panameños a luchar para evitar que sean botín de extranjeros insaciables, con los que no nos une ningún lazo histórico. Solo vienen por el dinero. De ejemplos de cómo es arrasada nuestra historia, por la “gula” de esos individuos, dan fe cada día nuestros medios de comunicación.

Yo no sé exactamente cuál es la gracia de ese pregón de “crisol de razas”.   Más heterogeneidad en sus orígenes hay en países como Estados Unidos y nadie hace una “alharaca” de eso.    Pero lo que sí es una realidad, que se puede ver con solo acceder a ciertos canales de televisión por cable, es que en otros países, no importa su ideología política ni su régimen económico, los gobiernos hacen causa común para la preservación de su historia y de los monumentos que la simbolizan.

Cuando escuché a un ministro decir que había que demoler la antigua embajada de Estados Unidos, para hacer allí un mamotreto de concreto, y que los estudiantes gustosos lo ayudarían a derribarla, por aquello de “las luchas”, pensé que alguien se había fumado “un pito”.   Con esa sapiencia se podría tener un canciller que fuera llevándole al mundo esa genial teoría.

Pudiera comenzar por alentar a los rusos a demoler en Petesburgo el Hermitage, porque fue la residencia de invierno de los zares hasta la caída de la monarquía y a hacer un “desarrollo urbano” de sus jardines, porque allí recreaban su vista las zarinas.

A los franceses bien podría convencerlos de demoler el Palacio de Versalles, porque desde allí los oprimieron Luis XIV y sus sucesores. Y convencer a los mexicanos de “volarse” el Palacio de Chapultepec, porque desde allí disponía el emperador Maximiliano, durante la dominación francesa. Y de paso que hicieran en sus jardines una barriada estilo “áreas revertidas”, porque en ellos se exhibía Carlotita, sin mucho pudor, en sus mañanas.

Oye, ni en Haití, el país con el mayor índice de analfabetismo de América, se le ha ocurrido a nadie demoler las hermosas estructuras de la época de la dominación francesa. Qué barbaridad.

En una ocasión, cuando departía con la familia de una amiga mexicana, Elena Izquierdo (entonces diputada federal), en su residencia en Tenancingo, estado de México, llegó de visita otro colega. De pronto surgió el comentario, de que un prominente empresario había adquirido “ese” rancho ganadero, muy cercano a la ciudad, cuyas edificaciones venían de la época de la dominación española. Y a ninguno le preocupaba el destino que se le daría a la propiedad, porque, además de que la ley la protegía, quien tiene allí el dinero para adquirir una propiedad tan hermosa y contada, lo hace para disfrutarla. Por el orgullo de poseer de un inmueble irremplazable, parte de la historia del país. Estilo. Elegancia.

Si un día tienes la oportunidad, te recomiendo pasar unas vacaciones en Guanajuato, México. Vas a encontrar hoteles como el Parador San Javier. Qué diferencia. Un antiguo rancho ganadero, con todas sus estructuras básicas conservadas tal como fueron construidas hace más de 100 años. Acondicionadas para ofrecerte todas las comodidades en un ambiente de espacios abiertos y de historia, para deleite de propios y extraños.

Y la provincia chiricana no podía dejar de hacer su aporte al cariño por las estructuras de los personajes ilustres que nos antecedieron y que la hicieron grande.    Si un día tienes la suerte de ser invitado en David a una recepción en la residencia construida por don Toto y doña Anita Tribaldos a finales de los años 40, en su residencial de Balvuena, por nada del mundo dejes de ir. Una residencia señorial, conservada como en su primer día. Joya de la arquitectura de la época y tesoro incalculable de nuestra historia local.   Vas a recrear tu vista contemplando un estilo de vida de una época. Del buen gusto y de una familia creativa, donde los estratos sociales no causaban escozores. Hoy, descendientes de esa pareja conservan la casa impecable y, en acontecimientos especiales, los presentes, además de degustar de excelentes viandas, tienen el placer de recrear su vista en un retazo de nuestra historia.

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Este artículo se publicó el 30 de julio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El petróleo de El Quiteño

La opinión del periodista….

ALEXIS   ATENCIO  GUTIÉRREZ

‘ Panamá puede tener petróleo y de existir sería en algunos recodos de los ríos’.

En El Quiteño, un lugar enclaustrado entre montañas al Noreste de David, se abrió un pozo y se sacó un líquido acuoso de color negro, que se transportó hacia la capital vía puerto Pedregal.   Hoy solo queda el pozo sellado, después de ese acontecimiento.

El Quiteño, un regimiento del corregimiento de Las Lomas en la ciudad de David, ubicado a diez minutos de la cabecera de la provincia en automóvil, allá por 1900, según lo cuenta Gustavo Castillo, descendiente de lugareños quien dice que ‘para entonces había más tranquilidad’. Y es que apenas había unas cuantas casas distantes unas de otras.

Castillo amplia su información añadiendo que a inicios del siglo XX llegaron unos hombres que decían ‘buscaban una mina’; como para entonces ya se usaban las carretas, ellos pagaban estas para traer de puerto Pedregal muchas cosas, entre ellas máquinas. Estos hombres decían que venían de Martinica y otros pueblos a trabajar en el lugar .

El relator señala que para 1913 se habían posesionado de las faldas del Cerro Negro, donde existía una quebrada que se conoció como El Vigía. Las carretas, cuenta, se dedicaron a transportar leña, la que servía para hacer mover una caldera, la que a su vez hacia funcionar un barreno que perforaba la tierra.

La historia advierte que el jefe general de la mina era Míster Johnson, al que atendía la caldera le decían ‘el fogonero’, Míster Pier, de quien quedaron varios hijos por estos lares. El señor Aurelio Diez era el jefe de todos los carreteros y José Diez era el segundo.

Las carretas llevaban a puerto Pedregal el producto que acomodaban en barriles. Era una masa negra que le denominaron petróleo.   La llegada del primer auto a Chiriquí ocurrió en 1914, era propiedad de Míster Johnson y lo trajeron del puerto en carreta.

Este pozo fue sellado y allí quedan las huellas y es de fácil comprobación.

¿De verdad era petróleo? ¿De qué tipo de líquido negro parecido a este pudo tratarse que le interesase a los extranjeros para venir al lugar?   ¿Cómo supieron de la existencia de la mina y del lugar?

Hoy El Quiteño es un pueblo próspero, ha crecido de caserío a un lugar de unas 1500 personas según lugareños, con escuela primaria, centro funerario, carretera de asfalto, subcentro de salud y con enormes perspectivas para mejorar sus condiciones sociales y habitacionales.

El día de mañana, puede convertirse en un lugar como en los tiempos de la California norteamericana, cuando se encontró oro en cantidades industriales.

La historia es grata, siempre hay quien le ponga empeño a las cosas y ayer como hoy vendrán gobiernos dispuestos a hacer las cosas bien, a investigar, a producir, a buscar fuentes alternas de energía, sin hacer daño a la madre naturaleza, a tratar de aminorar el costo de la canasta básica.

Será entonces que ese día se investigue si de verdad ese pozo de El Quiteño existe y si este tenía petróleo o eran cuentos de los ancianos o solo fue parte de una leyenda misteriosa que contaban los más viejos a sus hijos, sobrinos o nietos para hacer placentero el momento a la hora de dormir.

Le tocará al gobierno de Ricardo Martinelli realizar los estudios y buscar en sus investigaciones esas fuentes alternas de energía y, de encontrarla, beneficiar en todas las formas al lugar que les facilitó las cosas. Importante será no llegar con la arrogancia de los ricos imponiendo y haciendo sufrir a los más pobres. ¡He dicho!

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Este artículo fue publicado el  27 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La gestión municipal

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

MARIELA SAGEL

Estoy en la altiva provincia chiricana impartiendo el módulo del diplomado que describí hace unas semanas, y me he encontrado con un grupo de personas beligerantes, preocupado por la forma en que las acciones de gobierno se perciben en la población, y cómo un tema álgido llegó a degenerar en crisis en las semanas pasadas. Aunque no es la materia que me toca, dedicamos un tiempo a identificar los problemas que hubo tanto en el manejo como en la forma, ante los acontecimientos que se dieron en las bananeras y sus secuelas en los intentos de reprimir la libertad de expresión e información.

Este grupo de estudiantes ha ofrecido un panorama hasta ahora ignorado por la mayoría de los medianamente educados de la capital. En Boquete, me dicen, existe desde hace varios años un programa de reciclaje y disposición de desechos. El mismo surgió, no tanto por la influencia de los extranjeros allí residentes -como pensaría el común de los mortales- sino por la contaminación que producía la basura en el agua que tomaban los habitantes de David.

Este tema es relevante porque se me informó que no solamente se enseña, desde las aulas de primaria, a disponer de la basura con visión de reciclar, sino que se adopta esta práctica en los hogares.   Los niños crecen con la actitud de saber manejar los desechos y no se crea el problema que afecta a la mayoría de las poblaciones del país, que es la acumulación de la basura, y su recolección.

También me entero que en David, el alcalde ha hecho un buen trabajo, fue reelecto al puesto en las pasadas elecciones, y que los habitantes consideran que tiene un proyecto de ciudad y lo está llevando a cabo en forma satisfactoria.

¡Qué lejos estamos los habitantes de la capital de gozar de un mínimo de satisfacción para con la gestión municipal! Valdría la pena conocer más sobre la ejecutoria del burgomaestre, lo que trataré de hacer en el corto tiempo que estoy pasando, como estrella fugaz, por esta tierra de mis antepasados.

Hace falta que los gobiernos locales hagan más en dar a conocer sus logros para que se evalúe la importancia que tiene la descentralización municipal. Y a los ciudadanos exigirle a los gobernantes que expongan su proyecto de gobierno e ir chequeando punto por punto cómo lo van cumpliendo.

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Artículo publicado el 19 de julio de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Nuevo Mercado de San Mateo de David abre sus puertas

Reportaje para el Grupo Oficial en Facebook del Gobierno del Cambio Martinelli – Varela,  presentado y enviado a este medio  por la activista política…


Jennie  Gonzalez

Gracias al aporte del Gobierno se concluye obra inconclusa desde el 2007 – Más de 20 mil consumidores y 120 comerciantes beneficiados con esta obra .

El ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu inauguró el nuevo mercado de San Mateo, una obra anhelada por el pueblo chiricano que se transforma en realidad, luego de la promesa del presidente Ricardo Martinelli empeñada durante su visita el pasado 8 de febrero.

“El presidente Martinelli se comprometió a aportar los fondos necesarios para adecuar y terminar el nuevo mercado y cumplió su promesa”, dijo Papadimitriu.

Para la culminación de este proyecto, el Gobierno invirtió 151 mil 155 balboas, dinero que fue desembolsado a través del Fondo de Inversión Social (FIS).

El nuevo mercado cuenta con los espacios adecuados para que carniceros, vendedores de frutas y legumbres, así como artesanos, puedan trabajar bajo condiciones higiénicas, algo que los consumidores reclamaban y esperaron.

Igualmente, el Gobierno cumple con su promesa de poner en marcha el proyecto de Cadena de Frío. Como parte de este importante sistema se construirán 8 mercados públicos a nivel nacional, uno de ellos para la ciudad de David, cuya construcción se estima iniciará a principios del año 2011.

“Estos mercados darán un mayor dinamismo económico a cada una de las ciudades en las que estarán ubicados. Habrá oportunidades de empleo y venta de productos de calidad a buenos precios”, dijo el Ministro.

ESTAMOS CUMPLIENDO

¡JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMA!

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Reportaje publicado el 8 de junio de 2010  a las 7:44  en Facebook por la autora, quien nos etiquetó para su publicación en este medio y a quien damos todo el crédito, el merito y la responsabilidad que le corresponde.