Eficiente y pertinente

La opinión de…..

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Gilberto Marulanda y Luis Acosta

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La primera década del siglo XXI nos legó un escenario socioeconómico en rojo; persiste un alto índice de pobreza, incremento desmesurado del costo de la vida, criminalidad y violencia generalizada.  Todo esto, como resultado de los estragos de la crisis del capitalismo mundial y la mala distribución de las riquezas. ¿Qué ha hecho la Universidad de Panamá frente a esta realidad?   ¿Cuál ha sido su aporte a la sociedad?  ¡El debate esta abierto!

Como “la mejor manera de decir es hacer”, parafraseando a José Martí, el inventario de las obras de esta institución durante la última década valida su pertinencia y brinda respuestas a las preguntas arriba formuladas.

En medio de la crisis global, la Universidad de Panamá amplió su oferta académica e infraestructura, con la apertura y ampliación de centros y extensiones universitarias en áreas marginadas como Kuna Yala, Madungandí, Kanquintú, Soná, La 24 de Diciembre, Arraiján, San Miguelito, entre otras.   Miles de jóvenes, igualmente, indígenas, campesinos, trabajadores y desempleados han sido beneficiados con la creación y fortalecimiento de carreras técnicas en edificaciones, gestión municipal, centros de llamadas, diseño de modas; además, licenciaturas en informática educativa y empresarial, guía de turismo histórico cultural y economía para la gestión ambiental, entre otras.

La oferta de estudios de posgrado se ha ampliado, por ende la generación de nuevos conocimientos y especialización de nuestros profesionales. Prueba de ello, es que para el año 2000 existían 75 programas de posgrados y maestrías, ascendiendo al 2009 a 213 programas, aproximadamente. De la mano de estos adelantos académicos, la institución ha dado respuestas a justas aspiraciones docentes y del estamento administrativo, con la apertura de concursos de cátedra, que implica la regularización de profesores y la permanencia de cientos de funcionarios, con base en evaluaciones de rendimiento.

Sin embargo, a estos avances, es necesario redoblar esfuerzos e impulsar, por ejemplo, programas de movilidad y pasantías docentes y de investigación en centros de estudios superiores de prestigio a nivel mundial; también editar y publicar las tesis e investigaciones más relevantes para la solución de problemas del país. Además, es prioridad contar con laboratorios modernos de ciencia, lenguas y tecnología, inversión que supera nuestro presupuesto y requiere del aporte de los mejores administradores y académicos de nuestra primera casa de estudios.

Estos y otros problemas deben ser los catalizadores del debate universitario preelectoral, no las diatribas, ofensas y ataques personales contra sus autoridades, gremios docentes, administrativos y estudiantes, acción que nada aporta y sólo descalifica a sus portavoces y medios de comunicación que los divulgan. Más tinta correrá. Bienvenida al intelecto, a la tolerancia y al rejuego de las ideas. El país nos mira y exige resultados.

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Este artículo se publicó el  18  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a los autores, todo el crédito que les corresponde.

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