El Habeas Humo de Navarro

La opinión del Secretario de Comunicación del Partido Panameñista….

LUIS EDUARDO CAMACHO

Hace algunos días, se dio a conocer la supuesta existencia de un informe de Auditoría Interna del Municipio de Panamá.   Según se conoció, el informe supuestamente concluye que durante la administración alcaldicia de Juan Carlos Navarro se habría desviado fondos oficiales hacia una fundación de carácter privado. Indudablemente, todos pensamos que el ex alcalde saldría inmediatamente a negar la grave situación.   Sin embargo, su respuesta, fue decir que esto era parte de una campaña sucia y que las acusaciones eran infantiles; pero, no desmintió los supuestos hechos.

Días después, los panameños veíamos con sorpresa que Navarro acudía a la Corte Suprema de Justicia a interponer un recurso que debo renombrar con el nombre de Habeas Humo.

El recurso en contra del ministro de Economía y Finanzas argumenta la supuesta negativa de entregarle documentos que, según entendí, demostrarían que la actual administración estaría dándole un supuesto manejo político a la entrega de fondos que habrían de recibir las alcaldías y juntas comunales.

Es un Habeas Humo, porque parece claro que Navarro busca introducir un nuevo tema en la opinión pública, justo en el momento en que los panameños se preguntan por qué este no ha desmentido categóricamente el supuesto informe de auditoría que deja al descubierto presuntas irregularidades co metidas durante su administración.

Es un Habeas Humo, porque es falso que el gobierno esté dando un tratamiento político a la entrega de los fondos que se otorgan a las alcaldías y juntas comunales. Todo lo contrario, nuestra promesa de campaña de poner los intereses del pueblo por delante de los intereses personales y políticos se ha cumplido plenamente al momento de darle el trámite a dichos desembolsos. Muestra clara de ello, es que existen 623 juntas comunales y 75 alcaldías, de ellas 581, la mayoría, están dentro del grupo que ya recibió el desembolso o que está próximo a recibirlo, porque ha finalizado el trámite de su Gestión de Cobro.

Las restantes 117, la minoría, están retrasadas en virtud de que no han entregado los documentos o les fueron devueltos al ser entregados con errores; causales que no pueden atribuirse como responsabilidad del Ministerio de Economía y Finanzas. Los alcaldes y representantes que fueron electos por partidos de la oposición han dado fe de su complacencia por este manejo equitativo y apolítico, que ha resultado en un beneficio directos de las comunidades que ellos representan, al punto que muchos de ellos, se han unido voluntariamente al gobierno del cambio que le está dando vida mejor a los panameños.

Es un Habeas Humo, porque no se entiende cómo Navarro tiene tiempo para interponer recursos, para hablar de supuestas campañas sucias, pero no tiene tiempo para dar explicaciones sobre las supuestas transferencias ilegales hechas supuestamente por sus subalternos, durante su administración.

Quizás los estudiantes de Derecho no tengan la oportunidad de profundizar sus conocimientos,  al no poder estudiar las argumentaciones legales del ex alcalde y su equipo. Pero seguramente pasarán muchas horas de estudio tratando de entender jurídicamente el Habeas Humo de Navarro.

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Este artículo fue publicado el  15 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El informe debe reflejar toda la verdad

La opinión de…

Luis Eduardo Camacho 

Indudablemente, ha sido una decisión saludable del presidente Martinelli el crear una comisión independiente para investigar los lamentables hechos ocurridos recientemente en Changuinola, con el propósito de que divulgue a la población toda la verdad al respecto. Esto es necesario para entender lo que pasó y para tratar de que no se vuelva a repetir.

Para cumplir a cabalidad con su objetivo, el informe de la comisión debe definir con precisión el grado de responsabilidad que le cabe a quienes de una manera u otra estuvieron involucrados.

Como ya se ha dicho, el informe debe aclarar si al momento de cumplir con su responsabilidad de garantizar el libre tránsito y de proteger la vida, honra y bienes de las personas, la Policía Nacional actuó o no conforme a los procedimientos policiales.

Sin embargo, para permitirnos conocer toda la verdad, el informe debe, también, indicar quiénes fueron los responsables de utilizar los medios de comunicación para difundir falsedades con la obvia intención de caldear más los ánimos y promover la violencia, quiénes vandalizaron y destruyeron las oficinas de instituciones públicas y de empresas privadas, quiénes quemaron autos oficiales y particulares, quiénes secuestraron a cuatro policías y quiénes hirieron a otros tres con armas de fuego; no para justificar, si lo hubo, el uso de la fuerza excesiva, sino para darle a cada quien la responsabilidad que le corresponda.

Ello no implica que se tomen represalias contra quienes participaron en las protestas, el Gobierno se comprometió a no hacerlo y lo ha cumplido.   Pero así como el pueblo tiene derecho a saber si alguien de la Policía Nacional incumplió los procedimientos, también el pueblo tiene el derecho de conocer quiénes se aprovecharon de las protestas; porque ellos también tienen responsabilidad en estos lamentables hechos y en la pérdida de vidas que produjeron.

Pienso que se pudo alcanzar un acuerdo al reconocer, tanto los representantes del Gobierno como los representantes de las organizaciones que encabezaron las protestas, que todos sinceramente querían evitar más enfrentamientos, destrucción y víctimas que lamentar; que el diálogo era el único camino válido.

Lamentablemente, sabemos que esta no será ni la primera ni la última protesta en la que se infiltren personas que buscan, absurdamente, sacar ganancia de donde nadie puede o que buscan apropiarse de los bienes ajenos.

Yo estuve allí, nadie me puede echar cuentos, para mí está claro que mientras los representantes del Gobierno y los dirigentes del movimiento buscamos acercamientos en nuestras posiciones para cristalizar un acuerdo que le devolviera la paz y tranquilidad al noble pueblo bocatoreño, había una minoría de personas, ajenas al movimiento, que aprovechó los enfrentamientos para crear anarquía.

Nadie me lo contó, al llegar el jueves al aeropuerto de Changuinola, cuando ya lamentablemente se había producido la primera muerte, yo los escuché cuando de manera canalla iban a los medios locales, llamaban a los medios nacionales y recorrían las calles informando falsamente que ya había cinco muertes. Obviamente, buscaban enardecer más los ya caldeados ánimos para que aumentaran los enfrentamientos y se produjeran más víctimas.

Nadie me lo dijo, los escuché cuando en los medios de comunicación y en las calles de Changuinola le decían falsamente a la población que la Ley 30 eliminaba el pago del décimo tercer mes, eliminaba el pago de las jornadas de trabajo en tiempo extraordinario, reducía el tiempo de vacaciones de 30 a 15 días, reducía la licencia de gravidez de las mujeres embarazadas de seis a tres meses.

En otra ocasión en un artículo especial sobre el tema, me referiré a cómo la irresponsabilidad de algunos medios de comunicación que reproducían sin verificar estas falsedades, puso muchas veces en peligro el diálogo que buscaba alcanzar la paz.

Por ahora, basta que entendamos que aun en momentos de tragedia hay enseñanzas, pero para poder encontrarlas en este caso el informe debe reflejar toda la verdad.

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Este artículo se publicó el 23 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

De qué lado estás tú ?

La opinión de…..

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LUIS EDUARDO CAMACHO

Pasados apenas 10 meses de instalado Ricardo Martinelli y su equipo, el sector mayoritario que impulsa el cambio ha sumado más personas. Hoy, las encuestas hechas en fechas más recientes indican que el 80% de los panameños valora positivamente la gestión que encabeza Martinelli; es decir, considera que el país va por buen camino. Esto obviamente implica que el sector minoritario que se oponía al cambio es cada día más pequeño, se ha reducido a solo un 20%.

Las simpatías hacia el cambio que impulsan Martinelli y su equipo crecen, porque aquellos que se resistieron, por el miedo natural que a algunos les produce la incertidumbre respecto a los efectos que el cambio producirá, están viendo y sintiendo los beneficios del cambio y comienzan a sumarse a él, acogiendo el llamado a estar juntos, haciendo un mejor Panamá. Su miedo desaparece ante el convencimiento de que las reformas fiscales y sociales que ejecuta la administración Martinelli están mejorando la vida de todos los panameños, poniendo siempre en primer lugar los intereses del pueblo.

Es necesario aclarar esto, porque no podemos ser inocentes pensando que el crecimiento de las simpatías hacia el cambio se produce porque hoy piensen diferente los grupos minoritarios que están acostumbrados a poner por delante sus intereses personales, olvidándose de lo que le interesa al pueblo panameño. No, señores, esos grupos minoritarios siguen anhelando los acuerdos de recámara que se acostumbraban hacer en la Presidencia de la República; acuerdos donde se repartían el poder y las riquezas que genera el país, indolentes ante la necesidad de los pobres.

El cambio ha ganado ya varias batallas, pero la guerra en contra de las desigualdades sociales y económicas aún no ha acabado.

Algunos voceros del minoritario 20%, como es el caso de Roberto Eisenmann, acusan a Ricardo Martinelli de confrontar e intimidar a empresarios, sindicatos, medios de comunicación y a organizaciones de la sociedad civil, nada más alejado de la realidad.

El presidente y quienes lo apoyamos solo hemos enfrentado a los que hemos catalogado como empresaurios. Lo hacemos porque practican el capitalismo salvaje, que no permite que este país alcance desarrollo integral.   En ese sistema, el dinero que entra a sus cajas registradoras es lo único que les importa, no les importan el país y los panameños que viven en pobreza o pobreza extrema.

Los empresarios con conciencia social están con el cambio. Ellos no se sienten intimidados por las medidas que hemos aprobado, porque entienden que el sistema de libre empresa atenta contra sí mismo, si la riqueza que produce no genera vida mejor para todos.

Respetamos a los sindicatos. Lo que no estamos dispuestos a permitir es que algunos dirigentes sindicales continúen aprovechándose de la confianza que les han dado los trabajadores, para negociar a beneficio propio viajes y canonjías personales ni vamos a ser complacientes con aquellos que han hecho de la noble y justa lucha contra la pobreza y las necesidades de los trabajadores, un negocio personal.

Los dirigentes sindicales que luchan con verdadero interés por beneficios para los trabajadores que representan están con el cambio, porque nuestro interés por los trabajadores y sus familias ha quedado demostrado con la aprobación de 100 a los 70, la entrega de mochilas con útiles y libros escolares, con el bono de B/.20.00 para la compra de uniformes, con la aprobación de la beca universal y con la aprobación del aumento del salario mínimo más grande de la historia.

Respetamos a los periodistas y a los medios de comunicación que cumplen con la importante misión de mantenernos informados. Sin embargo, todos tenemos derecho a cuestionar que para algunos de ellos la nota característica sea lo negativo y no lo positivo; no sobre el gobierno, sobre el país y los panameños que, en su mayoría, somos gente honrada y trabajadora.

Respetamos a la sociedad civil.   Trabajamos con las iglesias y otras organizaciones en campañas dirigidas a promover principios y valores positivos. Junto a otras impulsamos la cultura y del deporte. Sin embargo, cuestionamos a las minorías que pretenden utilizar a algunas organizaciones de la sociedad civil y a algunos medios para defender mezquinos intereses personales o de grupos económicos; no olvidemos cómo se les utilizó para promover la candidatura de un magistrado.

Nosotros no abusamos del poder, se lo estamos devolviendo al pueblo. No queremos controlar a los partidos, a las instituciones del Estado, a los medios ni a las organizaciones de la sociedad civil, queremos que todos le sirvan al pueblo, porque ahora le toca al pueblo.

Los que anhelan volver atrás a los tradicionalismos políticos y económicos del pasado, los que pretenden utilizar a algunas organizaciones de la sociedad civil y a algunos medios de comunicación para promover defender sus intereses personales ya escogieron su lado, están contra el pueblo y contra el cambio.

Muchos, desde muy temprano en nuestras vidas, escogimos de qué lado queríamos estar. Estamos del lado de los que luchan contra la corrupción, contra el juegavivo , el no me importa , las injusticias sociales y económicas y luchamos por una democracia en la que todos tengamos los mismos derechos.

Junto a Ricardo Martinelli, su equipo y muchos panameños que aportan su granito de arena desde diferentes sectores de la sociedad para que la democracia sea vida mejor para todos, continuamos luchando. Nosotros y la gran mayoría del pueblo estamos con el cambio. ¿De qué lado estás tú?

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Este artículo se publicó el 6 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Mi cambio, tu cambio, nuestro cambio

La opinión de……

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Luis Eduardo Camacho


Desde que ganamos las elecciones de mayo de 2009 fui consciente de que ese triunfo solo implicaba el haberle ganado la primera batalla a la frustración, al devolverles a los panameños la esperanza de que era posible darle a nuestro país un cambio de rumbo positivo.  También era consciente de que el siguiente paso era lograr que la esperanza renovada se convirtiera en determinación para avanzar y que los discursos le cedieran el paso a las acciones concretas; que convencieran a todos de que había empezado el cambio que todos anhelamos.

Aunque todos queremos un cambio dirigido a darnos mejor calidad de vida fue necesario definir con claridad que, bajo nuestra visión, su impacto positivo tenía que ser mayor en aquellos sectores que han vivido tradicionalmente marginados de las riquezas que genera nuestro país.   Esa definición fue claramente expresada en la frase “Ahora le toca al pueblo”.

Esta frase está encarnada en “100 a los 70”, el aumento a los policías, las becas universales, las mochilas con cuadernos, libros y útiles escolares, los subsidios de 5 mil balboas para la compra de viviendas y muchos otros proyectos y programas de interés social que adelanta mi gobierno.

También en los más de 15 mil millones de dólares para obras de infraestructuras que le cambiarán favorablemente la vida a miles de panameños y que hemos planificado desarrollar en los cinco años de mandato. Cobra vida, también, en la decisión que tomamos de darle continuidad, sin egoísmos, a las Granjas de Desarrollo Sostenible y a la Red de Oportunidades, proyectos ideados en otras administraciones y que hemos revisado y perfeccionado para garantizar que los recursos lleguen realmente a quien los necesita.

También quisimos dejar claro desde el inicio que el cambio radicaba en que los recursos que se necesitaban para todos estos programas y proyectos sociales salieran de los bolsillos de quienes más ingresos tienen y no de los bolsillos de los propios necesitados, de los pequeños y medianos empresarios o de la capa media profesional, como tradicionalmente ocurría.

Sabíamos que ese cambio era el que más resistencia iba a generar. En la mayoría de los casos, esta es motivada por el egoísmo que les impide desprenderse de los privilegios, así como también por la avaricia y el no me importa que los hace ciegos e indolentes ante la pobreza que produce la mala distribución de las riquezas. En otros menos la resistencia es producto de la confusión que han producido las campañas de ataques provenientes de aquellos sectores a los que el Gobierno les ha exigido contribuir o contribuir más en proporción a sus ingresos.

El pueblo, los empresarios con conciencia social y los políticos que luchan contra la corrupción y la pobreza nada tienen que temer. Las medidas de orden y de carácter social que impulsa nuestro gobierno solo golpean los intereses políticos y económicos que quieren mantener en firme las barreras que nos impiden avanzar hacia un país con igualdad de oportunidades para todos.

Asumimos conscientemente el costo de nuestras acciones. Eran necesarias; ahora ya nadie duda de que el cambio está en marcha.

Ahora, el pueblo debe entender que el verdadero cambio solo será posible cuando políticos, empresarios, profesionales, obreros, estudiantes y amas de casa, reconozcamos la necesidad de cambiar nuestras malas aptitudes, practicando la honradez, los valores cívicos y morales, las buenas costumbres.

Un futuro mejor está en la educación. Por ello hemos destinado esfuerzos y recursos para tratar de cubrir las innumerables necesidades de ese sector.   Pero necesitamos, igualmente, que más docentes vuelvan a hacer de la educación una profesión con vocación, que los estudiantes se entreguen al estudio y al deporte para alcanzar su desarrollo integral, que los padres de familia entiendan que los colegios no son guarderías, que ayuden a sus hijos en los estudios y que presten atención permanente a sus conductas.

Es ya tiempo de estar juntos haciendo un mejor Panamá. Nuestros serán los beneficios del cambio y nuestros son los deberes y responsabilidades para que este se produzca.   El pueblo somos todos, por eso todos somos indispensables para el cambio; es mi cambio, tu cambio, nuestro cambio.

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Articulo publicado el 9 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Carrera Administrativa: méritos = estabilidad

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Carrera Administrativa: méritos = estabilidad

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LUIS EDUARDO CAMACHO C.
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La Carrera Administrativa ha sido y seguirá siendo, sin duda, objeto de acalorados debates al momento de iniciar funciones las administraciones que surgen luego de realizarse la respectiva elección general para renovar democráticamente las autoridades nacionales, distritales y de corregimiento.

Una nota característica de los análisis y las discusiones que se producen en tales debates, es que los mismos giran únicamente en torno al tema de la estabilidad de los servidores públicos, como si esta hubiese sido la razón de ser de la creación de dicha Carrera.

Es por ello que si le preguntamos a cualquier panameño ¿qué es la Carrera Administrativa?, lo más probable es que nos conteste que es una ley para darle estabilidad a los servidores públicos.

La saliente administración Torrijos-PRD dio pie para que este equivocado concepto continúe cobrando fuerza en la sociedad, al aprobar la Ley 24 de 2 de julio de 2007. Esta norma, que reforma la Ley de Carrera Administrativa, establece en su Artículo 14 la incorporación automática, sin verificar si reúnen los requisitos mínimos para el cargo y sin concurso, de todo servidor público en funciones que a la fecha de entrada en vigencia de dicha Ley haya laborado por dos años o más en forma ininterrumpida en la Administración Pública.

Este artículo, inicialmente transitorio, se hace permanente al establecerse en el Artículo 13 del Decreto Ejecutivo No. 44 de 11 de abril de 2008; ambas normas fueron impuestas ya casi al final de su mandato.

Esta normas son contrarias al espíritu del texto constitucional que sustento la creación de las diferentes carreras públicas. Esto queda claro al observar que el Artículo 300 de la Constitución, establece que: “los servidores públicos se regirán por el sistema de méritos; la estabilidad de sus cargos estará condicionada a su competencia, lealtad y moralidad en el servicio”.

Salta a la luz, entonces, que el objetivo real de las reformas era, ante la inminente derrota electoral del PRD, procurar la permanencia en los cargos de aquellas personas que fueron nombradas por ese partido. Ellas permitieron el ingreso forzado al régimen de Carrera Administrativa de más de 32,000 servidores públicos durante la administración Torrijos-PRD, no en base a sus méritos, sino en base a la afinidad político-partidista.

Las modificaciones perjudican a los servidores públicos, al instaurar un privilegio para un grupo de servidores, que debe su ingreso al régimen de Carrera Administrativa a factores ajenos a los méritos. Además, al tener una clara motivación política, producen frustración a los servidores públicos y los desmotiva, porque en la Carrera Pública la estabilidad debe ser el resultado de la valoración de los méritos ganados, en base a la capacitación permanente y al comportamiento correcto en el ejercicio de los cargos.

Finalmente, las reformas impuestas, promovieron el clientelismo político. Crearon ineficiencia y permitiendo que los intereses personales y partidistas se pongan por delante de los intereses del país, al utilizar en beneficio propio los recursos que debieran estar al servicio del pueblo panameño.

En resumen, el espíritu fundamental de la Ley original era procurar que el servidor público mantuviera un permanente espíritu de superación y un comportamiento personal acorde son sus responsabilidades. Lo serio y responsable es aprobar con prontitud una Ley que deje sin efecto las reformas que desvirtúan este espíritu, para garantizar así que en Carrera Administrativa: méritos = estabilidad.

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Publicado el 16 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Honduras, ¿golpe o contragolpe?

Honduras, ¿golpe o contragolpe?
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LUIS EDUARDO CAMACHO C.
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Los acontecimiento ocurridos en Honduras han llamado la atención del mundo entero, especialmente en los países de América, donde este tipo de acontecimientos parecían cosa del pasado. A pesar de la atención a lo ocurrido, debo decir que al ver las reacciones de los mandatarios, organismos y medios de comunicación siento que no se ha analizado a profundidad tales acontecimientos y por ello quiero compartir un análisis de los mismos, partiendo de lo que es para mí la génesis del problema.

Lo que sucedió en Honduras tiene como raíz un mandatario que llega al poder supuestamente preocupado por mejorar las cosas en su país. Pero que, una vez en el poder, se muestra más interesado en ver cómo logra mantenerlo. Muchos han querido ignorarlo, pera la realidad es que los problemas en Honduras hicieron crisis cuando el presidente Manuel Zelaya, en su afán de perpetuarse en el poder, comienza a violentar el orden democrático al desconocer las facultades de otros Órganos del Estado.

Recordemos que Zelaya, al igual que el presidente Hugo Chávez y muchos otros mandatarios obsesionados por el poder, decidió iniciar los pasos para que su irreemplazable persona pudiera reelegirse. Pero, al encontrarse con el escollo de que la Constitución de ese país se lo prohíbe, decide convocar un plebiscito disfrazado de “Consulta no vinculante” , el cual sería utilizado para impulsar reformas a la Carta Magna, acción que fue rechazada por ilegal, tanto por la corporación electoral, como por el Órgano Judicial de Honduras.

Zelaya decide, entonces, que la institucionalidad democrática no debe ser un obstáculo para sus desbordadas ambiciones y desconoce lo resuelto por las autoridades. Pero ante la negativa de la corporación electoral de avalar la “consulta no vinculante” , instruye al general en jefe del Ejército para que colabore con la organización de la misma, involucrando absurdamente al ejército en un tema netamente político.

Sin embargo, ante un sorprendido Zelaya, el militar se niega a cumplir la orden, argumentando correctamente que si cumplía la misma estaría acatando una orden que había sido declarada ilegal por las autoridades competentes. Como respuesta el ambicioso presidente destituyó al jefe del Ejército. En otros tiempos la negativa del general a refugiarse en el nefasto concepto de la obediencia debida habría merecido el reconocimiento de los líderes demócratas del mundo, pero irónicamente hoy es vista absurdamente como un acto de rebeldía al poder civil.

El Órgano Judicial declaró ilegal la destitución del jefe del Ejército. Pero Zelaya no solo no acató la decisión jurisdiccional, sino que, en un acto de extrema irresponsabilidad, promovió el asalto de sus seguidores a los cuarteles del Ejército, con el fin de que estos rescatarán las urnas con las cuales llevaría adelante la consulta declarada ilegal por las autoridades; el resto de la historia ya la sabemos.

Hay veces en que el remedio puede ser peor que la enfermedad y pudiéramos estar frente a un ejemplo de ello. No puedo avalar que Zelaya fuese arrestado mediante un operativo militar y posteriormente sacado a la fuerza del país. Pienso que había suficientes elementos para juzgarlo y separarlo del cargo, si fuese necesario.

Estoy convencido de que los problemas de la democracia solo se solucionan con más democracia. La vía no fue obviamente la más correcta, pero al hacer un análisis profundo de todos los hechos, es obligante preguntarse ¿qué hubo realmente en Honduras, golpe o contragolpe?

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Publicado el 9 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Nuestro presente y futuro

Nuestro presente y futuro

LUIS EDUARDO CAMACHO

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” Winston Churchill.
Podemos llegar fácilmente a la errónea conclusión de que la citada frase solo era otra de las tantas críticas que estamos acostumbrados a escuchar sobre aquellas personas que actuamos permanentemente en el mundo de la política. Pero la realidad es que dicha frase nos habla sobre la diferencia que hay entre políticos profesionales y los políticos comprometidos.

Ciertamente, ambos tienen una característica en común, la política es su día a día; sin embargo Churchill nos quiso hablar de la gran diferencia que hay en las motivaciones de sus actos. La motivación de los políticos profesionales es solo alcanzar el poder, ellos han hecho de la política una profesión. No buscan servir o cambiar las cosas que estén mal o que se puedan hacer mejor. Por el contrario, solo buscan servirse del poder, necesitan mantener los problemas del pueblo, porque viven de sus necesidades y frustraciones.

Paro los políticos de convicciones la razón de ser es producir los cambios que consideran requiere la sociedad. Para ellos, la política es un apostolado que buscan romper el paradigma popular que dice “esto no lo compone nadie”. Su predicar político se distingue de la demagogia política, porque es encarnado; su vida misma es un ejemplo de lucha y compromiso permanente con esas convicciones que profesan.

En Panamá, durante los últimos cinco años de gobierno hemos podido apreciar lo que nos quería enseñar Churchill, al ver lo que ocurre cuando los políticos profesionales cumplen su meta de llegar al poder. Una época de crecimiento y bonanza económica, es paralelamente una época donde las marginaciones sociales se hacen más evidentes; pese a que el gobierno dispuso de recursos económicos, nunca vistos en otras administraciones.

Al ganar las elecciones del 2004 no se fijaron como objetivo el atender las necesidades sociales del pueblo. El objetivo era mantener a la cúpula del partido en el poder durante los próximos 25 años y en razón de ello, desde el inicio, se uso el poder únicamente para fortalecer el clientelismo político.

La categórica derrota electoral les cambio sus prioridades, pero no su razón de ser. Su nueva prioridad es dejar el terreno minado a la nueva administración para afectar su capacidad de acción. Las modificaciones a la Ley de Carrera Administrativa, para forzar la permanencia de sus cuadros que buscarán entorpecer el trabajo de las nuevas autoridades; los compromisos prematuros en las partidas de inversión asignadas para los últimos meses del año; contratos millonarios de última hora; el otorgamiento masivo de cupos y el asalto a los recursos del PRODEC a través de modificaciones que desvirtúan el proyecto de Ley de Descentralización consensuado; son algunos petardos que nos deja la administración saliente.

Su actitud egoísta y antinacional no debe sorprendernos. No podíamos esperar que gobernantes que actuaron como políticos profesionales, de la noche a la mañana se convirtieran en estadistas preocupados por las futuras generaciones.

Nuestro reto no es derrotarlos, ya el pueblo lo hizo. Nuestro resto es desactivar las minas que nos dejan y trabajar sin descanso para cambiar las imperantes desigualdades sociales que generan pobreza y frustración; convencidos de que cambiando el presente, lograremos cambiar el futuro.

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Publicado el 2 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos todo el crédito que le corresponde.