Un exámen de conciencia

La opinión del Periodista…

RAÚL EDUARDO CEDEÑO
erece42@hotmail.com

En estos momentos más que nunca, nos hace falta un profundo e íntimo reportaje, que no busque lo sensacional, que esquive las vulgaridades y se interese por las vidas claras y oscuras, de quienes forman la masa de nuestro pueblo.   El pueblo y sus apetencias es algo que constantemente estamos invocando, pero que la gran mayoría desconocemos. La época navideña lo demuestra.

La calidad de vida está llegando al suelo porque las conciencias nacionales no se ponen al día en cuanto al sufrimiento general por el alto costo de la vida, y tanto los poderosos como el mismo pueblo atentan contra la tranquilidad de los hogares y de sus integrantes que luchan por su supervivencia día a día porque no les alcanza siquiera para alimentarse.   Olvídense de las delicias especiales, ya no les alcanza siquiera para comer como come el panameño normalmente durante todo el año.

Y en esa avalancha de avaricia y poco importa, avaricia y egoísmo que les define como seres con una garganta muy profunda, está el pueblo mismo que produce en pequeña escala algunos alimentos de consumo masivo para estas fechas. ¡Imagínese!, el guandú a siete dólares la libra.   Son muchísimos los alimentos comunes en nuestra dieta normal que ahora no podrán ser consumidos por la gran masa panameña. También vuelve el precio de la gasolina a abofetear a los panameños. La quincena pasada dieron un descuento… dos centavos por galón. ¡Cosa más grande! Ahora lo suben entre dieciocho y veinte centavos.

Con toda esta desgracia que nos ha caído y el desgarre de carreteras, se aprovechan descaradamente de los tranques nacionales. Con estos se va a consumir más gasolina. Hay que aprovecharse y deben pagarla mucho más cara. ¿Quieren carro?   Que paguen mucho más.

¿Hemos escuchado que las petroleras han hecho donación alguna de dinero, aunque sea solamente para las desgracias de las inundaciones o para la Teletón?   Si lo han hecho y mantenido una estricta humildad de silencio, benditos sean. Pero no conozco que haya existido una. Se nos habla mucho del Pueblo, con mayúscula, una vaga entidad democrática a quien se le atribuyen fibras delicadas y de lujo de ideales, pero al pueblo verdadero, al pueblo con minúscula, no lo hemos elevado todavía al tema de importancia ni de solidaridad. Cuidado señores del gobierno: es de esta forma en que comienzan a agrietarse las democracias.

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<> Artículo publicado el 18 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

 

La lección de los países emergentes

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-La opinión de…

Luis Alberto Morán A.

En el año 2001, el economista Jim O’Neill del Banco de inversiones Goldman Sachs, acuñó el acrónimo BRIC, siglas empleadas en los mercados financieros y en las clases de economía internacional, como referencia al cuarteto de países –Brasil, Rusia, India y China– que poseen alta densidad poblacional, enorme territorio, diversa cantidad de recursos naturales y enorme potencial económico; factores que inciden en altas tasas de crecimiento de la producción interna de cada uno de estos países y una notable participación en el comercio mundial.

Actualmente este nuevo bloque internacional alcanza un alto grado de protagonismo en la geopolítica mundial, convirtiéndose en la moda entre los diversos mercados y el portafolio de los inversores.    Datos estadísticos muestran que en conjunto estos cuatro grandes países concentran el 40% de la población mundial, el 25% del territorio habitable, el 15% del comercio mundial, la generación del 45% de las exportaciones mundiales y la acumulación de 2.8 billones de dólares en reservas internacionales que representan el 40% de las reservas mundiales.

Estos datos señalados son indicativos que estas economías juegan un rol importante en la evolución económica actual, el ocupar los primeros lugares en el ranking de inversiones extranjeras, productividad laboral y progreso tecnológico, les ha permitido en conjunto alcanzar una producción interna bruta “combinada” que alcanza aproximadamente los 16 mil millones de dólares.

Se espera que la situación económica de estos países siga marcando huellas en el campo de las finanzas, comercio, ciencia y tecnología. Por el lado de China e India, se espera que continúen destacando como proveedores globales de productos tecnológicos y servicios, mientras que Brasil y Rusia, fuertes proveedores de materias primas y alimentos (Wilson, 2003).

A pesar de las diferencias económicas, políticas y jurídicas, estos países logran complementarse investigando e intercambiando conocimientos y experiencias en temas de agricultura y tecnología en la producción de alimentos, como alternativa conjunta contra el problema global de la seguridad alimentaria.

Estas economías emergentes –denominadas de esta manera por su proceso de rápido crecimiento e industrialización– producen 40% del trigo mundial, la mitad de la carne de cerdo y un tercio de la oferta avícola y vacuna e impulsaran el mercado acuícola y carnes alternativas “búfalos”. China y la India “los más poblados” van camino de convertirse en fuentes de demanda de recursos naturales que exportan Rusia y Brasil. Mientras que China es el tercer mayor destino de las exportaciones brasileñas.

Estas potencias mundiales han alcanzado alta prosperidad, convirtiendo el bienestar en mejor calidad de vida para sus ciudadanos, estableciendo programas de largo plazo a través de una fuerte inversión en calidad educativa, fuerte promoción a la inversión extranjera, modernización de la infraestructura, desarrollo del consumo doméstico y promoción de emprendedores locales.

La búsqueda de objetivos, metas comunes, voluntad y compromiso continuo de estos países, les ha permitido crecer de manera ejemplar y sobre todo, utilizar el término “crisis” como se entiende y se aplica en China, weiji, compuesto de dos ideogramas, wei traducido como peligro y ji, como chance u oportunidad.

<> Artículo publicado el 11  de octubre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Pretenden exprimirnos el bolsillo

La opinión de la Economista y Educadora…

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ

El saludable estado de nuestra economía trajo consigo un crecimiento indiscriminado de algunos centros poblacionales, especialmente en las capitales provinciales, producto del movimiento migratorio de extranjeros o nacionales que buscan mejores oportunidades de vida y empleo.

Es notable el desmejoramiento en los niveles de calidad de vida de los nacionales, f undamentalmente en la urbe capitalina, quienes a diario se enfrentan al constante incremento de los precios en los alimentos, incluyendo los de primera necesidad.

Aunada a esta situación la fluctuación en los precios del combustible, con un incremento constante, en proporción a las disminuciones, presuntamente por costos en el mercado internacional, así como la especulación de los agentes económicos del mercado interno de los hidrocarburos, para maximizar sus ganancias, contribuyen a encarecer los bienes, alimentos y servicios públicos (energía eléctrica y telefonía), en detrimento del bolsillo del consumidor, frente a la mirada indiferente de las autoridades.

A ello sumamos los elevados índices de violencia y delincuencia a que se ve expuesta diariamente la ciudadanía, el acrecentamiento de la contaminación ambiental, por exceso de gases vehiculares, ruido y las grandes cantidades de basura, pero los políticos continúan disputándose el botín y buscando nuevas estrategias para mantenerse en el poder o llegar nuevamente en el 2014.

Como si fuera poco, para estimular el estrés, se añade el congestionamiento vehicular, donde el crecimiento del parque automovilístico sobrepasa la capacidad de nuestras vías de circulación, incluyendo los corredores, lo cual trae consigo la pérdida de tiempo, mayor consumo de combustible, ansiedad y desespero.

Ahora, la manifiesta e inescrupulosa pretensión del director de la Autoridad del Tránsito (ATTT) de aumentar con valores excesivos el costo de las multas a los conductores, cuando su deber es prevenir; así como desarrollar programas de educación vial e incrementar la cantidad de agentes para poner orden, orientar y evitar accidentes; salvo que pretendan exprimirnos el bolsillo.

Esta realidad se complica con la enorme cantidad de los llamados ‘semáforos inteligentes’, que pululan por doquier, incluso en lugares donde su función obstruye, pero donde se hacen necesarios como en la avenida Balboa, frente a la Contraloría, es nula su existencia. Implica la necesidad de planificar adecuadamente en materia de tránsito y obras públicas.

Si a ese congestionamiento sumamos que el gobierno atinadamente informa el inicio de la construcción de la primera etapa del Metro (con trece estaciones que cruzarán la Ciudad de Panamá, desde Los Andes hasta Albrook), implica que hasta el 2013, las autoridades tendrán que buscar medidas alternas para mitigar el asfixiante congestionamiento de la urbe capitalina.

Lo cierto es que el gobierno tiene el compromiso de establecer políticas de Estado en materia energética y de hidrocarburos, que protejan a los consumidores de los especuladores; así como de prever, mediante el diseño de un plan urbanístico de largo alcance, las futuras necesidades de infraestructura pública, focalizando en materia de electrificación, sanitaria y vial.

<>Este artículo se publicó el 1 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Una mecha cara

La opinión de….

CARLOS AUGUSTO HERRERA

Si las circunstancias obligan a cualquier gobierno a tomar una medida social que implique coartar desenvolturas,  no se puede perjudicar a la totalidad por la reticencia de una minoría.   Dicho con ejemplo, los acomodos con las señales de tránsito para mejorar la circulación general (a favor) o la redefinición de los impuestos con una proyección a facilitar, que los que más pueden subvencionen a los que nada tienen. (Otra vez a favor).   La verificación de todo el mundo para cobrar a los morosos de las pensiones alimenticias (Esta vez en contra) o en las mismas condiciones para perseguir a los que deben multas impuestas por ATTT (Nuevamente en contra).   Además del error de entretener a la policía preventiva en labores represivas,  ahora extendidas al cobro de obligaciones, nos va a costar mucho más de lo previsto.

Lo cierto es que para el tema principal, expresado con la expresión de antaño para alumbrarnos con una mecha más cara que el propio candil, razón por la que podemos afirmar que:   ‘El fin no justifica los medios’.   En este sentido, no hay una explicación coherente, porque con esto no se logra la paz, lo que se provoca es la zozobra ciudadana.

Hay tantas cosas que decir en estos asuntos de la libertad que es como el sol, con sus iridiscentes rayos que se proyectan a través del firmamento y que baña a la sociedad y a cada individuo que se exponga.

Partimos con esa libertad a la vida y de allí, dimana todo el resto de los derechos que nos cubre y que muchas veces empaña la lucha de clases; el bien y el mal, la riqueza y pobreza, el dominio de las etnias, las diferencias por el género y todo lo demás.

El asunto es complicado si nos ocupamos de la organización social, de la distribución de las riquezas, o de cualquier acomodo que tienda a uniformar los beneficios que se pueden extraer de la naturaleza o que busquen el compás de nuestras emociones y satisfacciones. Una salida airosa es mejorar la calidad de vida para la mayoría, sin descuidar a la minoría que por alguna razón se excluyan. No importa el estadio y menos la condición individual, todos tenemos los mismos derechos y deberes.

La protección ciudadana se debe distribuir primeramente con énfasis en los débiles, en aquellos que no se valen o tienen disminuidas las facultades de competir, de este modo, se salvaguarda a los niños, ancianos, mujeres grávidas y con especial atención a los enfermos o minusválidos.

En la realidad tenemos como muestra la pantomima de los bancos o lugares para los jubilados o de los descuentos por la edad.

En esto debemos ser extremos y conciliar, para que se habiliten para ellos todas las cajas en vez de la solitaria, al igual que en restaurantes y otros lugres afines, cuya atención sea apropiada, en vez de exhibir públicamente al sujeto que le descuentan.

En ninguna parte de la ley dice que hay que firmar recibo por descuento, o que según la cajera hay que avisar con antelación.  Otros exigen el carné.  ¡Que bárbaros!

Al observar lo que ocurre con las promociones, nos tientan a pensar que esos descuentos de jubilados aupados a viajar, es una ganancia extra para las aeronaves que no funcionan al ciento por ciento de su capacidad y con esto se rellena, pero el trato debe ser preferencial con el mayor sentido de humanismo.

El artículo 7 de la Ley 18 de 1997, que regula la Policía Nacional, la misión primordial como servidores públicos es la de salvaguardar la vida, honra, bienes y demás derechos y libertades, de quien esté bajo la jurisdicción del Estado; preservar el orden público interno, mantener la paz y la seguridad de los habitantes, más todas las misiones y funciones provenientes del presidente de la República, de conformidad con la Constitución Política y la Ley, con funciones como la de: 4. Prevenir y reprimir los delitos y faltas, perseguir y capturar a los transgresores y proteger recursos ecológicos. Esto se repite en los artículos 3, 17 y 115 de la citada Ley.

Regularon un desatinado agregado sobre la ecología dentro de este aparte, pero el legislador es reiterativo en aquello de prevenir (como función preventiva); sin embargo, en estos momentos la dirección funcional está en la condición de represora, a lo que podemos agregar el de cobradora de cuentas, que a propósito lo hacen como si se espulgara un montón de arroz pilado para encontrar un churú, es decir, nos avientan a todos los ciudadanos en una mayoría respetados, en cualquier momento y lugar. Se ha convertido la excepción en regla. Debemos regresar al orden.

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Este artículo fue publicado el  4 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

¿Quo vadis, Panamá? La lección ambiental del golfo de México

La opinión de….

Howard V. Walker

La fuga de petróleo en el golfo de México debe alzar la bandera roja para todos los panameños. No porque se taladre en busca de petróleo en las costas locales del Pacífico y el Caribe, sino porque este país es amenazado gravemente por desastres ambientales, más cerca de nuestra casa, principalmente en las tierras verdes del interior y en sus ríos.

Las propuestas alarmantes de minas y represas hidroeléctricas han causado muchas críticas de parte de nuestra ciudadanía. Entre ellos, grupos diversos como el de los científicos, ambientalistas y los indígenas, estos últimos en cuyos territorios se llevan a cabo la mayoría de esta explotación de recursos.

Panamá es un pequeño país. Se puede decir que se escucha caer cada árbol que se tala.

Claro, es imposible limitar o aislar los impactos del número de mega intervenciones, como las represas y sitios mineros que ya se aprobaron y se empiezan a desarrollar.

El Colorado no se ubica en una remota montaña andina, típica de los sitios chilenos de minería. Mientras, el trabajo sigue adelante con camiones y equipo pesado de tallas enormes que compiten en las carreteras con el bus popular, el automóvil económico y los turistas extranjeros.

Estos proyectos de interés multinacional nos arrancan la calidad de vida. Los proyectos se aprueban con caminos nuevos, a través de reservas naturales, y con comunidades rurales exigiendo un precio ambiental. Se contamina el suelo, el agua y se desampara a miles de campesinos.

Los partidarios ingenuamente reclaman que hay controles incluidos. Quizás sea necesario reflexionar sobre las recientes experiencias que se han registrado a falta de aplicar la ley en Panamá (también BP y el golfo de México). En este punto, a los residentes canadienses, como este servidor, nos preocupa la manera arrogante en que las compañías mineras canadienses se empeñan en la explotación destructiva del paisaje virgen en Panamá.

Hasta en Canadá se reclama en voz alta. Al comienzo de año, un diputado canadiense (John McKay) presentó la Propuesta C–300, que requería a las compañías mineras observar y respetar los estándares y normas que se exigen en Canadá en sus actividades en otros países.

¿Por qué sus anfitriones panameños, en la mayoría indígena, no se merecen el mismo respeto y trato con el que se labora en Canadá? Desgraciadamente, no es ninguna sorpresa que la propuesta encuentre oposición en reuniones de accionistas y en otra parte.

Es obvio que no se puede depender solamente de la conciencia cívica/social de los que explotan los recursos naturales en Panamá.  Esto es un asunto que sólo puede ser dirigido por regulación del Gobierno.

Diariamente se incrementa la lista de países que desean la cornucopia de las ricas reservas minerales y fuentes de energía que Panamá posee. El interés y el sentido común, sin duda alguna, dictan que las frágiles y valiosas herencias naturales y culturales de Panamá reciban la protección requerida. Una vez que el daño está hecho, la ganancia a corto plazo de unos cede a cicatrices ambientales y cívicas de manera permanente.

Panamá ha sido bendecida con una belleza natural única, un puente ístmico extraordinario entre dos continentes, y es el hábitat de una flora y fauna de esplendor incomparable y enriquecedor del alma.

La fama de nuestros atractivos naturales atrae y crece con los miles de turistas y nuevos residentes que han venido a disfrutarlos. Sus ciudadanos ingeniosos han triunfado sobre la conquista colonial y la mucha adversidad política y, ahora, se paran en el umbral de un futuro próspero.

Es inimaginable que sus patrimonios nacionales se vendan ahora para quedarse solo con el mal sabor y mal olor de los desechos. Panamá ha cultivado la imagen, a través de los años, de ser un país con tesoros y riquezas naturales. Urge mucha cautela y medidas responsables para mantenerlo así.

Como reza un dicho: en las decisiones del día de hoy están las consecuencias de mañana.

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Este artículo se publico el 23 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Una mejor calidad de vida en Panamá

La opinión de….

Luis Alberto Castrellón Oller

Los que aquí vivimos, debemos tener un país con mejor calidad de vida y por ello hay que corregir los males que a la fecha nos aquejan, injustamente heredados de parte de administraciones anteriores que no cumplieron con su deber de hacerlo.

A pesar de que se jactaron de que reformarían todo cuanto a su paso encontraran, por ejemplo, los impuestos, la Caja de Seguro Social, la seguridad ciudadana y la Constitución, respecto a estos temas, ¿cuáles han sido los resultados?

De lo antes indicado podemos observar que las reformas sobre los impuestos resultaron, verdaderamente, ser “saca plata”.   La seguridad social continúa con problemas financieros, administrativos y médicos.   La cacareada mano amiga contra el crimen lo que produjo fue más delincuencia y corrupción; y las reformas a la Constitución realmente fueron cosméticas, no se profundizó en ellas, pues se mantienen las deficiencias de los parches constitucionales, cuando lo que se debió hacer es una nueva y moderna Constitución.

Ahora bien, ¿cómo se produce o se realiza una nueva estructura para nuestra Nación?   Sobre esto saldrán al ruedo los defensores de la Constituyente originaria o de la Constituyente paralela o del grupo de notables de la sociedad o dirán que nada se puede hacer sino es mediante las formas que establecen los artículos 313 y 314 de la actual Constitución. He ahí lo intrincado del sistema actual, pues al contrastar los referidos artículos con la realidad política de la Asamblea Nacional para que apruebe y adopte una nueva Constitución, prácticamente se hace inviable.

En consecuencia, los panameños no queremos más parches constitucionales ni discusiones estériles y participaciones abreviadas, en salones azules, blancos o amarillos, sobre quién decide qué hacer con el futuro de la Nación.   Tenemos la imperiosa necesidad de buscar una solución que sea la más adecuada, democrática y por voluntad popular para que adoptemos una nueva y moderna Constitución para los próximos 100 años y más.

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Este artículo se publicó el 17 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Cuál es mi destino?

La opinión de la Especialista de la Conducta Humana…..

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GERALDINE EMILIANI

Esta es la historia de un muchacho que con su diploma de estudios universitarios va en la búsqueda de su realización profesional.   “Afronta con decisión y autocontrol las adversidades de la vida”.   El muchacho escuchaba en silencio las palabras de su padre, sonrió y bajó la cabeza en señal de respeto.   Empezaron a surgir en él fuertes inquietudes y se preguntaba:  “¿Cuál será mi destino?”.

Conforme reflexionaba sintió la necesidad de comprometerse a lograr una mejor calidad de vida. Entendió que este era su momento de salir de su situación de pobreza y de retribuirles a sus padres todo el bien que le habían hecho.

Pero, aún temía lo que iba a encontrar y sin darse cuenta se dirigió a un lugar donde las corrientes, los vientos y las tormentas de los poderosos querían llegar a dirigir su propio destino.   Observó cómo un personaje usaba su fuerza y su poder para centralizar las decisiones y cometer arbitrariedades e injusticias y, la gente solo obedecía y aceptaba órdenes, no hablaba, no se atrevía a expresarse con libertad.   Esta situación le preocupó y con amargura se cuestionó: “ ¿Será este mi destino? ”.

En su búsqueda estuvo en un lugar donde habitaba mucha gente como si estuvieran muertas en vida y les preguntó por el significado de sus existencias: “ Comer cuando se puede, embriagarnos y drogarnos hasta perder la memoria, y terminar en una fosa común.   Somos criaturas mal hechas, mediocres, nacidas con mala estrella. ¿Por qué mandar a nuestros hijos a la escuela, si están condenados a la falta de oportunidades? Ven, te invito a matar un poco el tiempo haciendo mujeres a nuestras niñas ”.   El muchacho se retiró triste y se preguntó nuevamente: “ ¿Es este mi destino? ”.

La misma pregunta se hizo cuando se encontró a este joven que iba de prisa y a su curiosidad, éste le respondió: “ No dispongo de tiempo, hoy debo buscar a quien arrebatarle su vida, antes que acaben con la mía. Ven, toma esta arma y te invito a que te unas a nosotros ”.

En su recorrido escuchó unos gritos ensayados de un grupo de personas que obstruían el paso a terceros: “ ¡Libertad! ¡Justicia! ¡Un pueblo unido jamás será vencido! ”.   El muchacho se asombró de la seguridad con que gritaban. Y los interpeló diciendo: “ ¿Qué piensan hacer después de esto? ”. “ ¡Nada! Nadie nos escucha. Pero, ayúdanos a gritar ”. Decepcionado de este comportamiento se preguntó: “ ¿Será este mi destino? ”.

De repente coincidió con uno de sus compañeros de la Universidad, bien trajeado e impecable y le preguntó: “ ¿Como lograste sobresalir? ”. “ Sencillo. No permitas que nadie sobresalga sobre ti. El que se atreva húndelo hasta el fondo, bloquea su intento, usa todo tipo de patraña ”. El corazón del muchacho se compadeció al ver en lo que su compañero de clases se había convertido, en un verdadero corrupto.   Y, volvió a preguntarse: “ ¿Es este mi destino? ”.

De tanto buscar, el muchacho se quedó paralizado, no reaccionaba ante la triste realidad de miles de seres que viven en la oscuridad y en la incertidumbre.   Pero, por segunda vez escuchó su voz interior que lo alentó diciendo: “ Escoge tu propio camino, no te hundas en el pantano de los demás. La clave del éxito está dentro de ti ”.

Y, empezó a actuar por sí mismo, a confiar en él y a darle valor a su existencia.

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Este artículo se publicó el 30 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.