Se necesita una unión centroamericana

La opinión de…

 

 

Daniel Franco Mojica

Hace un tiempo estaba viendo en la TV la película que presentaba la historia del inicio de lo que sería la Unión Europea (UE). Los europeos estaba decididos a evitar que la matanza y destrucción de la Segunda Guerra Mundial volviera a repetirse. Por eso, crearon primero el Consejo de Europa y, basados en el plan del ministro francés de Relaciones Exteriores, Schumann, la unión de las industrias del carbón y el acero. Por eso se celebra el 9 de mayo de 1950, el Día de Europa.

Los artífices de esta unión eran dos, otrora acérrimos enemigos, alemanes y franceses; de un lado, Konrad Adenauer, y del otro, Charles de Gaulle.

Según veía en la película, a de Gaulle en la asamblea le decían nazi, colaboracionista, y a Adenauer le decían vendido antialemán, epítetos aun existentes de la gran guerra. Pero ambos sabían muy dentro que la única opción para una paz real y duradera era una Europa unida.

La oposición de los poderosos círculos industriales de ambos países y de los partidos nacionalistas y de izquierda dieron casi al traste con esta idea, pero la férrea disposición de ambos la hicieron realidad, convirtiendo a Adenauer y a de Gaulle en los líderes más influyentes de Alemania y Francia de la posguerra.

La unión del acero y el carbón hacía que ninguno pudiera fabricar armas, individualmente, para utilizarlas contra el otro, como se hacia en el pasado. A esta idea se unieron Bélgica, Luxemburgo, Italia y Holanda. Y así nació la Unión Europea.

Hoy veo en las noticias que Europa está creando en una reunión un mecanismo permanente de rescate, ante los problemas financieros de Irlanda y, posiblemente, de Portugal. Esto demuestra que aun después de casi 60 años hay temas por atender y mejorar, pero de seguro ninguno en la Unión Europea desea eliminarla o salirse, pues como decía Adenauer es la única vía hacia una paz verdadera.

En América Central, nuestra América, tenemos el Sica y el Parlacen, que son en nuestra cosmovisión la realidad, es nuestro intento de fundar una unión en Centroamérica fuerte, digna, con capacidad de generar riqueza, basándonos en las fortalezas y las debilidades de manera conjunta. Tiene errores, tiene fallos, por favor, claro que sí y muchos. Que si un país tiene mejor economía que el otro, claro que sí, pero el otro tiene recursos y oportunidades por desarrollar e ahí el reto.

Alemania tuvo su milagro económico en las décadas de 1950 y 1960 y, en vez de radicalizarse y elitizarse, se europeizó dando la mano, al igual que el plan Marshall les tendió la mano.

La empresa en la que trabajo tiene presencia en tres países de América Central, lo que me ha permitido ver la realidad de estas naciones. Hay oportunidades, somos hermanos centroamericanos, Panamá no tiene fronteras transitables con el sur, nuestro norte a seguir debe ser hacia Centroamérica.

El Gobierno nacional, demostrando arrogancia, irrespeto e insensibilidad ante sus socios centroamericanos, da el pie a la ruptura del bloque, cayendo en el anhelo de potencias que les resulta más fácil tratar con pequeñas naciones bananeras, como nos han llamado.

Stefan Sweig dijo que quien no aprende de sus errores, está condenado a repetirlos.

La unión centroamericana, latinoamericana fue el sueño de Morazán y Bolívar, el sueño de libertad de los mártires de enero, de los padres de la independencia.

Hay quienes en Panamá dicen que no necesitamos a Centroamérica, tan torpes razonamientos no comprenden que la paz de tu vecino es la paz nuestra.  Que hay gobiernos malos, es cierto, políticos malos los hay también en la Unión Europea, pero sus mecanismos de control y su avance en el fortalecimiento de las instituciones democráticas y de justicia hacen que sea cada vez más difícil la corrupción y la impunidad.  Esto lo produce la unión y no el aislamiento.

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<> Este artículo se publicó el 27 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

 

El diferendo centroamericano

En la Reunión de Consulta de Ministros de RREE de la OEA, el embajador fijó su posición en torno al tema.  La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA….

 

GUILLERMO   COCHEZ
gcochez@covad.net

Queremos felicitar el esfuerzo que ha hecho durante todo este proceso el Secretario General, quien —tal como entendimos todos en la última reunión sobre este tema— pensó que había habido un arreglo cuando los Presidentes Chinchilla y Ortega hablaron a instancias de él. Sin embargo, no fue así (…).

Bendito Dios que no ha habido muertos ni heridos, pero debo decir que ha habido algo más grave que eso, porque se está hiriendo a la patria misma. Panamá vivió esas circunstancias.   Se está hiriendo la soberanía de uno de los países nuestros, se busca el mecanismo para que aquí cada uno haga lo que le da la gana, que México lo haga con Guatemala,  que Guatemala lo haga con Belice, y así sucesivamente, y nadie proteste.

El problema no es nuevo, se ha repetido históricamente y hasta lo vemos en una de las citas que el Deuteronomio nos hace de las conversaciones de Moisés con el pueblo judío. El versículo 17 del capítulo 27 dice lo siguiente: ‘Maldito sea el que cambie los límites de la propiedad de su vecino para robarle terreno y todo el pueblo dirá Amén’. Esos eran los términos a los que se referían entonces…

A nuestro juicio, Costa Rica, desde el principio, en forma responsable, ha señalado cuál es su problema: agresión, invasión sufrida contra su territorio por tropas nicaragüenses, lo cual ha violentado la soberanía de ese país que no tiene ejército.

Lo que Costa Rica aquí ha alegado ha sido probado, incluso a nivel de las personas responsables, pues a veces pareciera premeditación por aquello del nombre de la famosa draga llamada ‘Soberanía’ y que Costa Rica ha probado lo que se hace y nosotros, con nuestra inacción, permitimos que continúe, que sigan cavando canales, dragando en el territorio de Costa Rica y no hacemos absolutamente nada.

Por el contrario, Costa Rica ha visto que Nicaragua presentó todo tipo de argumentos. Primero: que era un asunto de drogas, de una operación ‘Los Tarzanes’, que nadie conoce y que con todas las informaciones de los últimos días y de las últimas horas, se pone en duda…

Después dijo que era un problema de límites, cosa que Costa Rica no sabía, se enteró de ello aquí y que iba a ir a la Corte Internacional de Justicia.

Y nos pasamos aquí en tres reuniones, dilación tras dilación, esperanzados en que podíamos llegar a consenso, y no llegamos. Fuimos a votar y fueron burlas.

¿Qué ocurrió después que se dio la votación? Nicaragua amenazó con irse de la OEA, y sabemos que es una simple amenaza, porque pierde mucho más si se va. Entonces ¿por qué optó?, pues por no dar la cara en una reunión como ésta.

… A nuestro juicio ha habido una burla de Nicaragua hacia todos nosotros, no sólo hacia Costa Rica, sino hacia el sistema, hacia lo que hemos estado buscando, una solución negociada, de respeto hacia las partes, donde Costa Rica ha ofrecido todo para encontrarla. Sin embargo, no se ha visto en ningún momento nada de Nicaragua, solo excusas, dilaciones y, repito, burlas.

No podemos permitir que cada uno haga lo que le da la gana porque volveríamos a los estados forajidos de la Edad Media, cambiando linderos, trastocando cauces de ríos y eso no es respetar al Derecho Internacional, que hoy son parte fundamental de las constituciones que rigen cada país a nivel local y a nivel internacional. Tenemos que consolidar el sistema interamericano, reconocer la autoridad de la OEA, no porque seamos jueces, sino porque buscamos el respeto al derecho internacional.

La moralidad internacional está en juego, lo está cuando hay países que, actuando con temeridad, con premeditación, hacen lo que aquí se ha dado en estos días: si pierdo, me voy y no oigo. Y eso no es lo que queremos.   Deseamos propiciar un diálogo para encontrar esas soluciones que en este organismo hoy busca la República de Costa Rica.

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<> Este artículo se publicó el 12  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El Parlacen y lo extraestatal

La opinión del Docente Universitario…

 

Jorge Luis Macías Fonseca

Pareciera que el Parlacen tiene una condición muy especial que lo ubica como un organismo supra estatal, muy por encima de las entidades políticas organizadas cuya condición suprema es la soberanía. Justamente ese factor es el que permite que los Estados tengan la capacidad de organizarse y de administrarse internamente, como de la misma manera dirigir y decidir las políticas a nivel exterior. Corresponde a los nacionales, como parte eficiente de las organizaciones estatales, afianzar la condición soberana, y defenderla cuando pudiese estar en crisis.

Precisamente, lo contrario es coadyuvar con la lesión que pueda causarse a la soberanía. Toda acción adversa contribuye a posiciones antinacionales, como pudiese ser las asumidas por los miembros del Parlacen, que en colisión con la decisión soberana del Estado panameño, de excluirse de ese organismo, han decidido unilateralmente mantenerse. Desde luego, si su razón de ser como parlamentarios en ese organismo está en íntima vinculación con la presencia del país en el mismo, es lógico entender que sustraído del Parlacen su condición de tal queda anulada.

Ahora bien, es tremendamente peligrosa la actitud asumida, pues mucho costó y sigue costando el afianzamiento de la soberanía panameña, que no puede ser sometida a los intereses particulares, que no necesariamente son los nacionales. Las posiciones políticas deben ser cuidadosamente medidas, pues al calor de las diferencias, pudiésemos estar postulando fórmulas no convenientes y alentando actos desconsiderados para el país. Es responsabilidad de todo panameño, cumplir a cabalidad con las leyes y con las decisiones que emanen de las direcciones gubernamentales, pues de otra manera se abren los espacios para el levantamiento del orden constitucional, como puede ser el caso de la permanencia obstinada de los “diputados panameños” en el Parlacen.

Las posiciones de fuerza de los mismos, debe ser muy observada por el país. Estamos ante una “insubordinación”, cuyos propósitos tienen razones, que deben ser meticulosamente medidas.

Si algo es claro, es el hecho del consenso que en todo el país, ha levantado la medida gubernamental de exclusión de Panamá del Parlacen.

Las mínimas voces que se han escuchado, contrarias a la decisión de sustracción, han sido de los mismos “diputados”, sin mayor sustento, pero sí con la fuerza en defensa de sus particularísimos intereses, pues algunos de ellos tuvieron la oportunidad de ofrecer sus servicios al país, desde las posiciones de importancia que ocuparon, cuyos resultados fueron absolutamente nulos.

Hoy en el Parlacen quieren aparecer con posturas consecuentes, que no son más que espejismos, buscando confundir con las supuestas bondades de un organismo que no ha resultado de beneficios para el país. El Gobierno propone en su lugar la Asamblea Parlamentaria Centroamericana.

 

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<> Este artículo se publicó el 28  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/macias-fonseca-jorge-l/

Panamá, Centroamérica y el Parlacen

 

La opinión de…

 

Diógenes Sánchez P.

Con frecuencia los centroamericanos se preguntan si ¿Panamá pertenece a Centroamérica? La pregunta no es casual, parte de la historiografía centroamericana no incluye a Panamá en sus estudios y cuando lo hacen lo designan “Centroamérica y Panamá”. La explicación data de la época colonial, cuando Panamá formó parte del Virreinato del Perú y de la Nueva Granada después. En cambio, Centroamérica formó parte de la Capitanía General de Guatemala. Al librarse las luchas independentistas, Centroamérica (Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala) declara su independencia el 15 de septiembre, a excepción de Panamá que lo hace el 28 de noviembre de 1821.

Pero el peso histórico de nuestras relaciones con Suramérica y la mítica figura de Bolívar influyen en nuestra determinación de formar parte de la Gran Colombia. Centroamérica por el contrario, conformó La Federación Centroamericana impulsada por Francisco Morazán. Pronto surgieron los regionalismos, y los intereses oligárquicos, provocando la fragmentación de la Federación Centroamericana y La Gran Colombia. Pese a ello, Panamá se mantuvo unida a Nueva Granada, llamada más tarde República de Colombia. Pero las constantes guerras civiles, el centralismo colombiano y fundamentalmente el rechazo del tratado Herrán-Hay, estimularon nuestra separación en 1903. No obstante, nuestra separación estuvo mediatizada por Estados Unidos, lo que impidió que Panamá definiera una política estratégica de integración y de relaciones diplomáticas con otras regiones.

Posteriores investigaciones planteaban que, “Panamá arqueológica e históricamente pertenece al noreste suramericano”, argumento que dominó toda la política exterior de Panamá hasta la década de 1950. Hasta la década de 1960, el 90% de nuestras relaciones diplomáticas era solo con Estados Unidos. Múltiples invitaciones nos hicieron lo países centroamericanos, para formar parte de la Organización de Estados Centroamericanos, pero Panamá se mantuvo distante. En la década de 1970, nuestras relaciones internacionales dan un giro y Panamá se integra a Centroamérica como una estrategia diplomática para buscar su respaldo en la lucha por la recuperación del Canal. En la década de 1980, Panamá participa del Grupo de Contadora para buscar la paz en Centroamérica. En 1991 Panamá se incorpora al Sistema de Integración Centroamericano que estableció, como objetivo fundamental, “la integración de Centroamérica, para constituirla en una región de paz, libertad, democracia y desarrollo”. Luego entra a formar parte del Parlacen y, en 1993, Panamá suscribe el tratado y sus protocolos. El Parlacen es un instrumento jurídico de integración política necesaria para la región. Plantearnos hoy la salida del mismo, es un craso error, de estrategia diplomática y de escasa visión política. El mismo requiere, profundas reformas de carácter organizacional y funcional que permita una auténtica integración regional. Acusar al Parlacen de “guarida de corruptos” es un argumento contraproducente. ¿No podríamos pensar lo mismo de la Asamblea o la Corte Suprema? Panamá debe contribuir y no destruir nuestros lasos con la región. ¡Ojalá sea la reflexión, la mesura y el espíritu integracionista el que prevalezca!

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<> Este artículo se publicó el 28  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Por qué y para qué el PARLACEN?

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La opinión del Docente Universitario y Presidente del PARLACEN…

Dorindo Jayan Cortez

jayan2258@gmail.com

Hoy vivimos en un mundo desafiante, de lucha voraz por el control de los espacios económicos, de crisis global de nuestro entorno geográfico que ponen en peligro la supervivencia del género humano; ante este tétrico panorama cabe el esfuerzo conjunto, las experiencias compartidas y las acciones unificadas para generar respuestas eficaces.   Para el caso de Centroamérica, tenemos que lograr iniciativas que generen respuestas funcionales a un orden público con seguridad ciudadana donde no se violenten los derechos humanos; urgen mecanismos que garanticen que la participación de la Región en el sistema económico internacional tome en cuenta el desarrollo humano con equidad social; la seguridad alimentaria y la creación de espacios de oportunidades, tienen que ser piezas claves en los programas de nuestras economías.

El PARLACEN es parte de la historia política de la Región y su existencia es cada vez más necesaria. No podría ni ahora ni después hablarse de integración regional sin hacerse referencia obligada al rol que ha cumplido este organismo. Su razón de ser no es ajena a la convulsionada historia política de Centroamérica (de esto no escapa Panamá),   y sólo entendiendo las raíces y el devenir del proceso político regional, puede entonces, entenderse no solo su naturaleza intrínseca sino también el valor que se le asigna a la paz, a la democracia, a la solidaridad.    Es asunto de carne y hueso, de sangre y dolor, con huellas profundas en la conciencia y sufrimiento del “ser” centroamericano.

En el Parlamento Centroamericano se aglutinan las fuerzas políticas de la región, que actúan sobre un escenario en el que se enarbolan la paz, la democracia, lo comunitario, como valores esenciales para la convivencia humana. Todo esto, es la manifestación de una etapa de la lucha política superada en el tiempo gracias al trabajo conjunto que ha facilitado zanjar heridas, en algunos casos abiertas y, por lo tanto, es necesario que en el ámbito regional, estas fuerzas políticas estén en permanente encuentro de reflexión y que sean voces que discuten, promueven y legislan sobre el quehacer regional.

El Parlamento tiene, y siempre ha sido así, un camino difícil de recorrer. Hablamos de una región que supera los cuarenta millones de habitantes; y en donde la pobreza alcanza la alarmante cifra del 40% de la población. Si la pretensión institucional, está orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población, entonces habría que trabajar con la fe de que variar esa realidad es posible y que ello depende, en gran medida, de nuestras propias voluntades. Lo que no es consecuente, sino reaccionario, es debilitar y echar por la borda, la iniciativa parlamentaria como se lo ha propuesto el gobierno panameño.

El sistema de integración, desde esa perspectiva, requiere de la existencia de un Parlamento robustecido. Si lo logramos, daremos pasos adelante en la construcción de la democracia regional, y la democracia para nuestros pueblos, es una esperanza. No hacerlo es un retroceso imperdonable con costos que laceran las conquistas logradas para los pueblos centroamericanos y caribeños.

 

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<>Artículo publicado el  23  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/cortez-dorindo-jayan/

Río San Juan, manzana de la discordia entre ticos y nicas

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La opinión del Profesor Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá…

Euclides E. Tapia C. 

Tres son los aspectos neurálgicos de la controversia. El primero, lo constituye el proceso de sedimentación acelerado que revela el río San Juan al punto de que más del 90% de su caudal se va hacia Costa Rica, por el río Colorado (300 mil metros cúbicos de agua) y menos del 10% se queda en Nicaragua a partir del punto donde se bifurca, que se denomina “El Delta”, territorio lleno de arena y sedimentos, que se orienta al Caribe, a través de cinco caños, creando una “bahía”, que más parece una frontera terrestre que fluvial.

Como se sabe, para enfrentar el problema Nicaragua procedió al dragado del río San Juan, provocando la reacción tica, que teme que ello perjudica su millonaria industria turística.   Es evidente, que con la limpieza se ampliará el afluente natural e histórico del San Juan, logrando fortalecer sus salidas, lo que figurativamente sería igual, que si en vez de una llave, (el río Colorado en Costa Rica), se abrieran dos o más simultáneamente, dividiendo el agua en todas las salidas posibles, lo que reduciría en menos de un 12%, el caudal que exclusivamente usufructúa Costa Rica, a expensas de las aguas del lago Nicaragua y del río San Juan.

El segundo, es la presencia de fuerzas militares nicaragüenses en una zona de 3 km conocida como Finca Aragón, en la que se depositaban los sedimentos resultado del dragado, en la punta superior de una “isla” fluvial, que los costarricense denominan Isla Calero. Contrario a tal tesis, Nicaragua aduce que tal punta, es un área, parte de lo que ella identifica como isla Harbour Head, que según los laudos de Alexander, es una sector demarcado como territorio nicaragüense, al cual se le debe restablecer el hito correspondiente.

El tercero, que se confunde con la delimitación de la frontera. En realidad ese trabajo fue resuelto, por el ingeniero estadounidense Edward Poter Alexander, quien hizo las mediciones necesarias para fijar los límites, en 1897 y 1898.   Por tanto, lo que está pendiente, no es la delimitación fronteriza, sino, el trabajo de posicionamiento de los hitos o mojones en los tramos de la frontera que en la actualidad, así lo exijan. Tales posiciones geográficas son hoy fácilmente localizables, por medio del Sistema Global de Posición mediante satélite (GPS).    Sin embargo, hasta la fecha Costa Rica se niega concluir (de 137 puntos identificados bilateralmente, solo ha querido certificar 17).

Ante el escenario planteado, considero inadecuado y hasta peligroso que Panamá esté a priori tomando partido en cuanto conflicto internacional aparece, (casos: árabe-israelí, Colombia-Venezuela y ahora Nicaragua–Costa Rica y luego tener la desfachatez de proponerse como mediador, sin ni siquiera diferenciar el rol de mediador, del de buen oficiador ); pues ello no solo pone en evidencia nuestro talón de Aquiles, es decir, lo vulnerable de la seguridad, protección y defensa del Canal y su cuenca hidrográfica, sino que además demuestra un excesivo nivel de politización de nuestra política exterior.

Para nadie es un secreto que la reacción panameña se explica porque Nicaragua es gobernada actualmente por una persona internacionalmente aborrecida, sin embargo ello no debe confundirse con que la cuestión del río San Juan distingue banderías políticas a lo interno de los países beligerantes. Recordemos que quienes recientemente se enfrentaron en la Haya, fueron dos gobiernos ideológicamente afines: el del presidente Enrique Bolaños en Nicaragua y el de Abel Pacheco en Costa Rica. En el diferendo actual, tanto el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), como el Cardenal Miguel Obando y Bravo, están apoyando al gobierno de turno, por lo que en caso de una ruptura, Panamá sería la perjudicada, toda vez, que es precisamente Nicaragua el único país, con el que gozamos de un superávit comercial.

No puedo concluir sin exteriorizar algunas dudas que la problemática me despierta. Uno, en la hipótesis de que la finca Aragón no se resulte ubicada geográficamente en territorio nicaragüense, como alude Nicaragua, ¿estaríamos acaso ante una calculada maniobra de Managua, dirigida a conminar a la comunidad internacional a que obligue de una vez por todas a Costa Rica a ejecutar los Laudos de Alexander, fijando los hitos fronterizos?

Dos, si Nicaragua accede a retirar las tropas del territorio en litigio…, ¿que garantiza que la OEA, obligue a Costa Rica a certificar y construir los hitos, que junto a la contraparte, identifico en la frontera y al revés, la situación siga igual que antes, perjudicando a Nicaragua?

Tres, en el evento de que los hitos fronterizos se logren establecer y resulte que efectivamente la finca Aragón se encuentre en territorio nicaragüense, ¿como quedaría parada la OEA?

Por último, con la aquiescencia de las partes…, ¿estarían los Estados Unidos dispuestos a servir de garantes, de que una vez se acuerde el retiro de simultáneo de fuerzas armadas o de seguridad, se inicie de inmediato el establecimiento de los hitos fronterizos?

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<>Artículo publicado en dos entregas:  el 19  y el 20 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/tapia-c-euclides-e/

San Juan, el río fronterizo

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

MODESTO  A.  TUÑÓN  F.
modestun@yahoo.es

Nicaragua posee una de las cuencas más importante de Centroamérica, formada por el conjunto de ríos que drenan hacia el gran lago de Nicaragua o Cocibolca, mar interior que concentra costas, islas, archipiélagos, humedales, volcanes, islas volcánicas y que maravilla a quien ose navegar, recorrer o explorar sus aguas.

Parte del lago corre paralelo a la carretera Interamericana, sobre todo en el área cercana al paso fronterizo con Costa Rica. Allí continúa y se convierte en el río San Juan que desemboca en el Caribe,   para abrirse a una rica zona de manglares y ecosistemas marinos, donde ambos países comparten sin que se perciban las divisiones políticas de los vecinos ístmicos.

Incidentes recientes en las riberas de la ruta fluvial, han abierto nuevamente disputas limítrofes en el puerto de salida hacia el mar que se comparte, pero lejano a las metrópolis capitalinas  San José y Managua.

Se reabrió la herida que se creía sanada por la acción de la diplomacia internacional y el diferendo que se percibía como superado.    El secretario general de la OEA se ha visto obligado a viajar a ambas capitales, escuchar a sus funcionarios y autoridades y hasta, recorrer la Región.

La historia del río San Juan, llamado ‘El desaguadero’ por los colonizadores y conquistadores cuando lo descubrieron en 1525, ha constituido un punto de diferencia entre los dos países y generado tratados como el Cañas—Juárez en 1858, que definió los puntos fronterizos (la costa norte Nicaragua y la sur Costa Rica); además, acuerdos y las relaciones, tanto comerciales como bilaterales, históricas y hasta ambientales.

La Corte de La Haya ha reconocido, luego de siglos de diferencias, el derecho de Costa Rica de ‘navegar libremente’ para ‘fines comerciales’ por el río, pero no que lo hagan policías armados.    La soberanía es de Nicaragua y esto le permite inspeccionar las embarcaciones y solicitar documentación a los navegantes. Hay otro factor,  UNESCO ha considerado dicho ecosistema como Reserva de la Biósfera.

Pero hay otro tipo de impacto en esas contradictorias posiciones con respecto a dudas por territorios, que por lo general exacerban los nacionalismos, que en ocasiones son medidas de distracción de la población para tomar decisiones políticas desagradables o ganar tiempo para la adopción de determinadas líneas estratégicas. Es la idiosincrasia contrapuesta de sus poblaciones.

En el caso de diferencias entre Nicaragua y Costa Rica, hay una vieja historia sobre vecindad que se debate en el subconsciente de los ciudadanos de ambas naciones. Es como un pálpito en el ánimo de cualquier ‘tico’ o ‘nica’, cuando se menciona a la otra tierra.

Para los nicaragüenses, el país vecino es un destino prometedor. Las condiciones socioeconómicas se reflejan en los indicadores que esa nación ostenta en casi todas las materias. Pero la forma como es tolerado el migrante nica es motivo de frustración. Él es como un ‘chicano’ o ‘espalda mojada’ centroamericano.

La atracción de viajeros nicaragüenses se inició desde el siglo XIX y comienzos del XX con la construcción del ferrocarril al Atlántico y la actividad bananera.   Hacia el final del siglo XIX la población extranjera pasó del 2.5% al 5.9% en el año 2000; es decir, 226 mil 374.   Los vecinos de Nicaragua constituyen el 76.4% del total de los migrantes en el país, según Carlos Castro en La inmigración nicaragüense en Costa Rica.

Hay una serie de mitos muy generalizados que tipifican esta reciprocidad centroamericana. Para algunos, o quizás el ciudadano común costarricense, el nica es un visitante desagradable. Se le asocia con la pérdida de empleos y causante del incremento de la delincuencia. Además, se le mira en forma despectiva por su expresión, el alto volumen y lenguaje grosero. Acá, los empleos que demandan poca calificación, son desempeñados por oriundos de la tierra de volcanes.

Costa Rica jugó un papel en el conflicto del gobierno sandinista con Estados Unidos. Se aprovecharon las diferencias para establecer en ese territorio, una logística hostil hacia el gobierno de Managua y apretar la presión del país norteño.

Los nuevos incidentes en la desembocadura del río San Juan y que la diplomacia internacional ahora analiza, deben ser la coyuntura para una visión más amplia de las diferencias que implica tomar en cuenta aspectos socioeconómicos y políticos involucrados.

Los resultados deben llevar a una mayor consolidación de procesos de integración, que generen cambios estructurales en esos países, donde el área en disputa —por su riqueza de ecosistemas, posibilidades comerciales y turísticas— debe convertirse en un modelo de desarrollo transfronterizo con beneficio para dos pueblos vecinos de tantas similitudes.

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<> Este artículo se publicó el 17 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Nicaragua levanta nuevas fricciones con Costa Rica

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM ASVAT
easvat@elsiglo.com


La hermana república de Nicaragua ha iniciado una controversia fronteriza con la hermana república de Costa Rica. Nicaragua ha ocupado militarmente una isla de 150 kilómetros cuadrados que en la práctica le pertenece a Costa Rica.

La Isla Calero aparece en todos los mapas como parte de Costa Rica. Los nicas pretenden dragar una sección de la isla para desviar las aguas del río San Juan. De lograrse el objetivo la isla quedaría según el nuevo cauce como parte de Nicaragua. Una jugada conflictiva para ganar protagonismo.

Esta maniobra tiene un actor principal y otro secundario, dos viejas figuras de la revolución sandinista. El primero es Daniel Ortega, actual presidente de Nicaragua esta vez por inmadurez del pueblo nica; y el segundo es Daniel Pastora, que no deja de robar protagonismo ahora como encargado del dragado de la isla.

Nicaragua tiene una extensión territorial más allá de sus necesidades. Su densidad demográfica es baja.   Costa Rica tiene una población nica más allá de lo normal y se estima que alcanza el millón. Las fronteras entre ambos países se definieron en el Siglo XIX. Los conflictos por el Rio San Juan hace poco por decisión del Tribunal Internacional de la Haya.

Pero alacrán que no pica deja de ser alacrán.   Es como quien dice propia de su naturaleza.   Daniel Ortega ahora pretende inflar el nacionalismo nica bajo el pretexto de defender la integridad territorial.

Lo que no dice es que la defiende frente a un país sin ejército. Costa Rica juiciosamente ha solicitado la mediación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el diálogo entre las partes para dirimir las diferencias.

Pero esto no le sirve al mandatario nica. Su afán protagónico es demasiado grande y juega a las simpatías nacionales buscando enemigos externos. En el camino ha insultado a la República de Panamá alegando que nuestro país conspira y participa en el narcotráfico.

Todos en este país conocemos muy bien de las andanzas, la mentalidad y la oscura trayectoria política de este mandatario nica.

Los nicas podrán tolerarlo por el tiempo que quieran lo que no tiene su mandatario es el derecho a irrespetarnos.   Daniel Ortega es un ser non-grato.   Yo espero que no vuelva a pisar tierra panameña para asuntos políticos ni para sus negocios privados. Con socios así que hacemos en Centroamérica.

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<> Artículo publicado el 18  de noviembre de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Costaguana, Joseph Conrad y Panamá

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…
EBRAHIM  ASVAT 

No he conocido a un novelista que haya descrito mejor a los latinoamericanos que Joseph Conrad.   Su novela Nostromo fue escrita a principio del siglo XX y más de cien años después no ha perdido su vigencia.

Hoy somos exactamente similares a como nos veía Conrad. Un pequeño país donde unas minas de plata mantienen entretenido a todas las clases sociales y a los militares.

La inestabilidad propia de Costaguana país imaginario que identifico con Colombia y su ciudad portuaria Sulaco (Panamá) donde se encuentra la mina y termina por buscar su independencia.

Aquí en nuestro continente y especialmente esta cintura centroamericana no prosperó ninguna idea europeizante de la revolución francesa o americana.

Las clases altas europeizantes, si acaso, se limitaron al disfrute de los bienes provenientes del viejo continente y a servir de intermediarios de los designios del naciente imperio americano. No existió de ellos una función evangelizadora integral que impregnara fuera de la religión católica de todos los aspectos de la cultura europea.

Al final todos de una u otra forma nos extasiamos frente al poder y la sangre olvidándonos de cualquier espíritu nacional que conciliara los universos de las poblaciones indígena, negra y mestiza con las ideas europeizantes.

Esta tarea incompleta persiste y hoy no somos ni occidente ni americanistas más bien una sopa de bodrio en términos de valores e ideas.

De otra forma hubiésemos sido como Canadá, Australia, Nueva Zelandia o los mismos Estados Unidos. Todas colonias de imperios europeos que luego de su independencia pudieron avanzar en su organización política, libertad y bienestar social a pesar de ser pobladas con posterioridad a nuestros territorios.

Aquí lo que nos resta es quizás no pensar porque ciento diez años después de publicarse Nostromo su vigencia permanece intacta como reflejo de lo que somos y seguimos siendo. Frente a esta realidad lo único que nos queda es el humor.

Hace unas semanas un empresario me invitaba a iniciar una operación comercial en uno de estos países. Yo le manifesté mis reservas por el grado de inestabilidad política, la desigualdad social y la pobreza. El empresario me respondió: Licenciado, nuestra fortuna y nuestras oportunidades de negocio la hemos encontrado en países pobres. En esos lugares es donde se hace el verdadero dinero.

Quizás la respuesta era la correcta. Todo está relacionado con la plata y como es mas fácil hacerla. La pobreza, la desigualdad social, la inestabilidad política es lo circunstancial. Ya Joseph Conrad lo había advertido. Nada ha cambiado.

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<> Artículo publicado el 17 de noviembre de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Políticas equivocadas y crimen organizado

La opinión del Profesor Universitario e Investigador asociado al CELA…

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MARCO A. GANDÁSEGUI, HIJO

La semana pasada nos referimos a la violencia y el avance del crimen organizado en la Región. Sostuvimos que Panamá se encuentra en el mismo camino, ya trazado por los países vecinos, debido a las políticas desastrosas que ejecutan los gobiernos de turno, muy especialmente el actual, presidido por Ricardo Martinelli. Tanto las políticas sociales (flexibilización del trabajo) como la política exterior (someterse a la militarización impuesta por EE.UU.) son señales de futuros problemas que los panameños tendremos que pagar a precios muy elevados.

El diario O Globo de la ciudad de Sao Paulo, metrópoli de Brasil con 20 millones de habitantes, entrevistó a un capo pandillero encerrado por varios delitos y quien desde la cárcel revela las operaciones que realiza en combinación con el crimen organizado y la clase política de su país. El entrevistado se llama Marcos Camacho, mejor conocido como Marcola.  Dirige detrás de las barras una pandilla ligada al crimen organizado, conocida con el nombre de ‘Primer Comando de la Capital’ (PCC).

Marcola refleja la crisis del sistema político y su relación con el crimen organizado y el tráfico de drogas. Según Marcola, ‘yo era pobre e invisible. Solo éramos noticia cuando una favela desaparecía debajo de un derrumbe en los cerros o en la música romántica sobre ‘la belleza de esas montañas al amanecer’. ¿Qué hicieron los políticos? Nada. El gobierno federal nunca aprobó presupuesto para nosotros’.

Marcola dice que ‘ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social. No hay solución. La propia idea de ‘solución’ ya es un error’.

O Globo pregunta: ‘¿Usted no tiene miedo de morir?’. Marcola contesta: ‘Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. En la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo ordenar que los maten allá afuera. Nosotros somos hombres—bombas.   En las favelas hay cien mil hombres—bombas.   La muerte para ustedes es un drama.   La muerte para nosotros es algo cotidiano, tirados en una fosa común’.

‘No hay más proletarios o infelices o explotados’, señala Marcola. ‘Hay una tercera cosa creciendo, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió una especie de post miseria que genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet y armas modernas’.

O Globo pregunta: ‘¿Qué cambió en las favelas?’. Marcola contesta: ‘Mangos (dólares). ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares, como Beira Mar (empresario brasileño), no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un despacho… ¿Qué policía va a quemar esa mina de oro? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y colocado en el microondas’.

Desde su silla tras las barras, Marcola le dice al periodista: ‘Ustedes son el Estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos.   Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte.   Ustedes se mueren de miedo. Ustedes nos transformaron en super stars del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las favelas, por miedo o por amor.   Ustedes son odiados’.

O Globo pregunta: ‘¿Pero, qué debemos hacer?’. Marcola contesta: ‘Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mis intereses. ¡Agarren a ‘los barones, narcotraficantes del polvo’ (cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios y ex presidentes metidos en el tráfico de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién puede meterles mano? ¿El Ejército? Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Para acabar con nosotros necesitan estallar una bomba atómica en las favelas. ¿Ya pensó?   ¿Ipanema radio activa?’.

O Globo pregunta: ‘¿No habrá una solución?’. Marcola contesta: ‘Ustedes deben hacerse una autocrítica de su propia incompetencia. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Solo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Entiéndame, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden la extensión del problema. Como escribió el divino Dante:  Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno’.

Si México y Centroamérica se enfrentan a serios problemas, Brasil no se queda atrás. Para qué decir EE.UU. con una población marginada a punto de estallar.   Panamá todavía tiene una oportunidad de frenar el avance del crimen organizado, si hacemos un alto y modificamos radicalmente las políticas públicas equivocadas que sirven de caldo de cultivo de la violencia y empujan a la adolescencia hacia las pandillas.

<> Artículo publicado el 23 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

15 de septiembre

La opinión del Analista Internacional…

Isaac Bigio 

Esta es la principal fecha para la mayoría de los hispanoamericanos del subcontinente de Norteamérica.   Ese día casi 40 millones de centroamericanos festejaron el 189 aniversario de su independencia, entre 100 a 140 millones de mexicanos y de descendientes de estos celebraron su bicentenario y unos 50 millones de hispanos de EEUU iniciaron el mes que honra a su herencia en las instituciones de su país.

Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica son los únicos 5 países del mundo que conmemoran su fecha nacional en el mismo día. Además, tienen en común una bandera de franjas en las cuales el blanco está en el medio rodeado de barras de diferentes tonalidades de azul.

Las banderas de las 3 repúblicas que están en el centro de este conjunto constan de 3 franjas horizontales (azul, blanca y azul). Éstas solo se diferencian por las estrellas o el escudo que llevan al centro. Algo similar pasa con Colombia, Ecuador y Venezuela, quienes comparten la misma tricolor amarilla-azul-rojo.

Ello no es coincidencia fortuita, pues éstas tuvieron un origen común. Las primeras constituyeron las Provincias Unidas de Centro América y las segundas la Gran Colombia.

Además, en ese fragmentado istmo de medio millón de kms. 2 se hallan en sus dos costados Belice y Panamá.

Belice, al igual que Guyana y varias islas del Caribe, conforma la Commonwealth. La mitad de los menos de 300,000 beliceños habla español, pero la mayor parte emplea una lengua criolla derivada del inglés (kriol) Su independencia del Reino Unido ocurrió el 21 de septiembre de 1821.

Panamá es la última república americana que fue colonia española en haberse creado.   Panamá se creó en 1903   fruto de la presión de EEUU, quien quiso así poder tener un canal transoceánico y un enclave alrededor de éste.

Pese a tener solo 3 millones de habitantes, ha jugado un rol clave en la creación de las dos potencias anglosajonas. Sin el canal las costas este y oeste de EEUU no se habrían interconectado y desarrollado tanto. Sin el fracaso de la expedición escocesa a sus costas en 1698, Edimburgo en bancarrota no se hubiese visto forzado a unirse tras Londres en 1708 para crear el Reino Unido.

Estos 7 países junto a la República Dominicana conforman el Sistema de Integración Centro Americano (SICA), el único bloque interestatal que tiene un TLC con EEUU y la Unión Europea.

<> Este artículo se publicó el 18  de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.

Retos de la integración regional

La opinión del Ex Presidente del Parlacen y Primer Sub Secretario de Relaciones Internacionales del PRD….

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JULIO E. PALACIOS SAMBRANO  .

Después de participar en la XIX Conferencia Centroamericana y del Caribe de Partidos Políticos, realizada en ciudad del San Salvador la semana pasada, puedo rescatar los siguientes aspectos para la consideración de nuestros ciudadanos y gobernantes.

En primer lugar, que el proceso de integración centroamericana es el camino para el desarrollo de nuestros países, porque somos pequeños estados, débiles y enfermizos, tan frágiles que colapsamos con el primer fuerte aguacero; somos estados que quedamos descuadernados con la baja del precio de sus productos en los mercados internacionales, como el del banano, el café, entre otros.

Cuando las crisis internacionales y el crimen organizado internacional, nos trastocan toda nuestra sociedad, es cuando no de bemos ver la integración como la acción de ceder nuestra soberanía o la repartición o pérdida del poder o el compartir el poder entre los estados vecinos; sino por el contrario, ver la integración como el camino para el progreso y desarrollo de nuestros países.

Las actuales autoridades no han comprendido lo vital y valioso que es el proceso de integración política para nuestro país, porque este gobierno cree que solo integrándonos económica y comercialmente es suficiente, obviando la integración política, lo cual es el más grande de los errores, pues, cualquier otro carácter que se le pretenda dar no se puede concretar sin el claro entendimiento de que se debe pasar por la integración política.

Nuestra integración aún no se percibe y cada día se pone en riesgos todo lo que se ha avanzado; porque los problemas regionales que más nos agobian son, la escuálida democracia, la pobreza y el crimen organizado, como las más importantes, están a la orden del día. Cuando el Derecho se rompe pasamos a una anarquía total; cuando no entendemos que las instituciones son más importantes que los hombres, cuando lo que se pacta o acuerda internacionalmente no se cumple, pasamos a un estado de desprestigio y a la puerta de un estado dictatorial.

‘O aprendemos a vivir juntos y con reglas claras, o perecemos como idiotas’, Martin Luther King.

En esta conferencia se declaró respaldar las denuncias que presentamos contra los Derechos Humanos que suceden en Panamá, sobre las persecuciones en contra de ex funcionarios y servidores públicos (Ex presidentes de la República, ex ministros de Estado de la administración anterior, diputados, alcaldes y representantes de corregimientos); así como nuestro contundente rechazo a las pretensiones de este gobierno de excluir a Panamá y a los panameños del más importante organismo de la integración regional, como lo es el Parlamento Centroamericano, por considerar que dicha acción, además de arbitraria, constituye una flagrante violación al ordenamiento jurídico internacional, regional y nacional.

El PRD, el cual me honré en representar, dejó en claro, ante más de 50 partidos políticos de la Región Centroamericana y el Caribe, su compromiso con el proceso de Integración Centroamericana y con sus instituciones fundamentales.

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<>Artículo publicado el  3  de septiembre  de 2010 en el en el diario  La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.