Seguridad social Los retos actuales y futuros de la CSS

Seguridad social Los retos actuales y futuros de la CSS
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Oliver Serrano E. –  Economista
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El Sistema de Seguridad Social en Panamá fue objeto durante muchos años de la presentación de innumerables propuestas paramétricas que se derivaron de la situación actuarial que mantuvo la Caja y sus programas, acumulando déficits que consecuencialmente tenían que ser absorbidos anualmente por recursos estatales.

Dentro de la infinidad de propuestas para reformar el sistema, se optaba por un modelo como el que recomendaba el Banco Mundial y el FMI y que fue impuesto en Chile a partir de 1980 con mucho éxito financiero, y me refiero al de Capitalización Individual; no obstante, los proponentes no encontraban el respaldo de la ciudadanía que aspiraba a salvar la situación pero dentro del sistema de reparto existente, apegado al principio de solidaridad con el que fue creado.

En el año 2005 se presentó la Ley 51, que causó el rechazo masivo de la ciudadanía, por sus cláusulas que reglamentaban el aumento escalonado de las cuotas obrero-patronales. Tengo que decir que aunque quizás ésta no era la mejor fórmula para inyectarle rentabilidad al sistema, y la que más beneficiara a los usuarios del mismo, al menos el Programa de Vejez, Invalidez y Muerte ha dejado de registrar déficits, como fue el caso de 1998, donde al 31 de diciembre presentó un superávit por 164 millones de balboas.

Eso nos indica que en este momento, aunque los panameños vamos a tener que pagar más en deducciones de Seguridad Social de nuestros salarios o empresas y jubilarnos más tarde, la rentabilidad económica deja de ser un problema, al menos por el momento y el gran reto se centra en cambiar la ineficiencia administrativa y de atención.

Las largas filas en las madrugadas para conseguir una atención médica, el sistema de citas de especialistas que no permite que las mismas se den de manera oportuna, la gran mora en las cirugías, las dificultades para las pruebas de diagnóstico y el abastecimiento de medicamentos es ineficiente.

Uno de los colaboradores en el plan de gobierno del presidente electo, en materia de salud, el Dr. Carlos Abadía, señaló de manera atinada que la burocracia y la obsolescencia del sistema son la principal causa de los problemas existentes, y que gran parte de la situación se resuelve con un modelo basado en el “médico de cabecera familiar”, que lleva la parte preventiva más que la curativa y, por otro lado, reordenar la atención hospitalaria.

Igualmente corresponde reorientar el sistema de compras y de recaudación, ya que son ineficientes. De acuerdo a cálculos realizados, se está perdiendo anualmente más de B/ 100 millones porque no se está cobrando correctamente, lo que no se justifica bajo ninguna circunstancia.

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Publicado el 17 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

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Crisis económica: su efecto dominó

Crisis económica: su efecto dominó

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OLIVER SERRANO – Economista, Escritor..

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Las ventajas y beneficios de un sistema de libre mercado encuentran su contraparte en la vulnerabilidad que tienen los países a los altibajos económicos de otras naciones que representan grandes economías. Aunado a ese hecho, una vez afectado algún componente de la economía de cualquier país, ya sea producto de situaciones internas o foráneas, este tiende a ir alcanzando al resto de sus componentes económicos.
El desplome económico que sufre gran parte de las naciones del mundo tiene su origen en la crisis hipotecaria, que inicia en los Estados Unidos de América en la segunda mitad del año 2007 denominada “subprime” y luego se transforma en crisis financiera en septiembre del 2008, causando una grave recesión, llevando al país a una contracción del Producto Interno Bruto a una tasa anualizada de más del seis por ciento.
Mientras, los índices bursátiles como Dow Jones, Nasbaq y Standard & Poors 500 han registrado consistentemente caídas no vistas en décadas.
Y por otro lado el número de desempleados en Estados Unidos, ajustado por temporada ascendió a 12.5 millones en los últimos 12 meses, elevando la tasa de desempleo a 8.1 por ciento, la más alta en más de 25 años.
Se ha dado el colapso de prestigiosas instituciones financieras, entre ellas Lehman Brothers, uno de los bancos de inversión más grandes del mundo. Y se han visto duramente golpeados sectores como el automotriz, el farmacéutico, el de seguros y otros.
El alcance es mayor en la actual crisis, cuando los Estados Unidos con solo el 6% de la población del mundo, genera el 25% del producto interno bruto mundial, y cuyas redes comerciales y bancarias alcanzan a todo el planeta. Así, los once ciclos recesivos que se han dado en los Estados Unidos han afectado en una medida u otra al resto de naciones.
En Panamá esa recesión mundial se empieza a sentir, y muestra de ello es la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto que tuvo en crecimiento de 11.5 por ciento en el 2007, y de 9.2 por ciento en el año 2008, ya para el año 2009 las proyecciones están por debajo del tres por ciento, lo cual tomando en cuenta la inflación que va en aumento, estaríamos llegando a niveles de crecimiento muy bajos o negativos.
La tasa de empleo que se vio incrementada en los últimos años debido a una economía dinamizada en gran parte por el aumento del turismo, y la entrada al país de compañías de centros de llamadas que absorbieron mano de obra panameña, se han visto afectadas por la disminución del turismo global, porque la principal fuente de turistas son los países mayormente afectados con la crisis, y los centros de llamada están disminuyendo su recurso humano y otros cerrando por la disminución de sus negocios en esos países. Similar situación se da en el sector construcción, producto de la disminución en las ventas de apartamentos.
Muchos gobiernos incluyendo a los Estados Unidos, hacen ingentes esfuerzos por oxigenar la economía con nuevos fondos, pero el temor de los consumidores por la situación actual, los lleva a ahorrar más y gastar menos, dificultando así el repunte económico, pues, estos representan un mercado de 10 billones de dólares al año (trillones en lengua inglesa) y la mayoría de los países, incluyendo a Panamá, depende de uno u otro grado del dinero que circula en ese gran mercado estadounidense.

Se publicó el 5 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá