Un legado cultural y educativo

La opinión de…

Irina Nemtchenok de Ardila

Destellos luminosos de música y poesía nos está dejando, como un inigualable recuerdo, el equipo bajo la dirección del embajador del Reino de España, José Manuel López Barrón, durante su estadía en Panamá.

El embajador tuvo la fortuna de colaborar con funcionarios abnegados y comprometidos al 100% con la cultura y la educación, tales como Davinia Uriel Abad, Bárbara Fetis, Lourdes Barría y con un sobresaliente diplomático e intelectual ministro consejero y encargado de Asuntos Culturales, Miguel José Moro Aguilar.

Su infatigable labor no cesa hasta los últimos días de su permanencia en nuestro terruño. Es impresionante la calidad y la abundancia de los certámenes y eventos culturales organizados por su equipo de trabajo. Los artistas de trayectorias y reconocimientos internacionales tales como: el joven pianista mallorquín David Gómez, de 36 años, quien nos sorprendió con la innovadora interpretación de una sonata de Mozart, un rico tango de Piazzola, un elegante vals de Chopin y una emblemática suite de Ernesto Lecuona, entre otras. Su energía, velocidad, frescura y mucha agilidad en las manos cautivaron a muchos espectadores. Este ejecutante recreó una atmósfera musical única y pocas veces vista en pianistas de su categoría.

Los pequeños ruidos surgidos en el teatro no sacaron de su concentración al músico, por el contrario, el pianista dio muestra de un gran profesionalismo y dedicación.

Él que le siguió, pocos días después, fue el maestro de la guitarra Armando Orbón que interpretó el concierto De las dos orillas, compuesto de las obras de Manuel de Falla, Enrique Granados, José Rodrigo, Heitor Villa- Lobos, Leo Brower, Isaac Albéniz, Ariel Ramírez y cuya ejecución representó una prueba de talento y profesionalismo.

Eso no fue todo, al día siguiente presenciamos el espectáculo del actor catalán Joan Llaneras que nos obsequió un recital poético Destellos de Locura, en el cual nos deleitamos con los poemas de César Vallejo, Federico García Lorca, Gustavo Adolfo Bécquer, Octavio Paz y varios más.

De pie y con aplausos, fueron reconocidas las actuaciones de los tres artistas españoles. Todos los conciertos fueron auspiciados por la Embajada del Reino de España y el público panameño tuvo la gran oportunidad de absorber, de esas inagotables fuentes, sin tener que pagar un solo centésimo. Además de ofrecer conciertos en el Teatro Nacional, todos los artistas se comprometieron a impartir clases maestras a los que deseaban aprender de su arte y experiencia teatral y artística.

El infatigable Miguel José Moro Aguilar, no contento con todo lo que ha realizado antes de su retorno a España, ya está pensando en la colaboración con el próximo Concurso Nacional de Literatura Ricardo Miró, con el VII Festival Cervantino de la Universidad de Panamá, y así dejar las bases fundadas para que su sucesor pueda continuar con el desarrollo de estas iniciativas.

De este modo, el embajador del Reino de España, José Manuel López Barrón de Labra, y su equipo se están despidiendo de los amigos de Panamá.

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Este artículo se publico el 10 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  y el 12 de julio en el diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
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