Home made, hecho en casa

La opinión de la Periodista…

ADELA  CORIAT
adelitacoriat@gmail.com

¿ Si invirtiéramos el sentido de los cables de Wikileaks, qué podrían decir los locales del papel que juegan las embajadas norteamericanas en sus países?

¿Quién fiscaliza la labor de los diplomáticos o jefes de estación de las agencias de inteligencia?

Un caso muy particular surgió en la ciudad de Panamá, donde un FOIA al FBI confirma la sospecha sobre la autenticidad de los documentos que presentó la embajada de Estados Unidos en Panamá a nombre de esta agencia.

Se trata de la asistencia que esclarecería la muerte del jefe antinarcóticos de Panamá, Franklin Brewster (2006), quien supuestamente fue envenenado. Con este propósito el asesor jurídico de la embajada norteamericana dijo haber enviado al laboratorio de Quántico Virginia las muestras forenses del envenenado y brindó la experticia de tres peritos en poligrafía del FBI para examinar a compañeros y familiares del fenecido jefe antidrogas.

No obstante, entregó a la fiscalía panameña vía fax los resultados en copias simples, sin firmas, sin sellos de la embajada o del FBI, sin originales, y con un número de caso que no existe en la clasificación de delitos del FBI.

A solicitud de esta periodista, un juez retirado de la Corte Suprema de Justicia panameña los analizó y concluyó que no cumplen con las formalidades del sistema jurídico que requiere la documentación procedente del extranjero. Adicionalmente, el asesor jurídico de la embajada norteamericana se retiró de sus funciones un mes después de haber entregado las copias, nunca facilitó a la fiscalía panameña el original de laboratorio, ni de las gráficas del detector de mentiras, hecho penado en el Código Judicial panameño así como el norteamericano.

¿Aceptaría Estados Unidos una colaboración con estas particularidades en un caso sensitivo como el mencionado?

Hay una explicación muy clara en todo esto; evitar cualquier responsabilidad en lo que aparenta ser una conspiración.

El FOIA (Freedom of Information Act) del FBI, apostillado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, solicitado por esta periodista indica claramente que ‘no existen records’ de Franklin Brewster en los archivos del FBI.

¿Cuál es la justificación de la embajada a todo esto?

Una respuesta por escrito de la embajadora Bárbara Stephenson lo explica de esta forma: ‘Desafortunadamente, la Embajada de los Estados Unidos no puede proporcionar ningún documento del caso Brewster. Hasta lo que le concierne al Buró Federal de Investigaciones, el caso Brewster no está cerrado’.

El caso fue sobreseído en el 2008 por la Corte Suprema de Justicia panameña. En el fallo los magistrados no encontraron méritos de culpabilidad de los dos detectives de la unidad antidrogas que pasaron dos años en la cárcel acusados del homicidio. Según la opinión del poligrafista del FBI, los detectives mostraron signos de engaño ante el posible envenenamiento, estos resultados no se pudieron corroborar ya que las gráficas, o sus copias, no reposan en el expediente.

¿No hay justificación para que los detectives pasen dos años en la cárcel acusados por una gráfica de polígrafo que no existe?

¿Qué intención tendría la Embajada para no colaborar en el esclarecimiento de la verdad de la muerte de Brewster?

Sumado a esto, esta servidora recibió una comunicación por estafeta diplomática de la embajada cuyo emisor era el Departamento de Estado. El sobre recibido tenía signos de haber sido alterado, razón que motivó un reclamo presencial ante el encargado de correspondencia de la embajada. El funcionario posteriormente demoró en retornar el sobre en cuestión, lo que dio la impresión de que tenía la intención de quedarse con el mismo para evitar que permaneciera la prueba y eliminarla, pues esta acción, además de ser penada por la ley estadounidense, es elocuente de entorpecer la investigación periodística.

¿Acaso estamos ante una posible agenda oculta en el tráfico de drogas en complicidad de ciertas agencias de inteligencia de los Estados Unidos y personal de la embajada en Panamá? ¿Sospecharían las autoridades panameñas que al solicitar la colaboración del FBI y la DEA recibirían documentación no verdadera?

¿Quién responde por la actuación de los diplomáticos en un asunto de esta naturaleza donde más bien, quien busca esclarecer los hechos, como es mi caso, queda siendo investigado por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos?

¿Es este un ejemplo de libertad de expresión o de transparencia en el ejercicio diplomático?

Adicionalmente, a las pocas semanas de solicitar una explicación a la embajada sobre los hechos en cuestión se efectuaron varios movimientos de personal sin que estos hayan culminado su periodo en el istmo.

Tres embajadores, o su personal, no han ofrecido respuesta a estas inquietudes, el director del FBI, Robert Mueller, esta al tanto de esta situación.

Varias cartas han sido recibidas en la Casa Blanca y en el Senado de USA, en espera de contestación del Departamento de Estado, pues la falta es sancionable por la Justicia Federal o Corte Suprema de Justicia de USA.

El historial de estas experiencias fueron enviadas y recibidas por el Presidente Barack Obama a través de un enlace de un conocido del mandatario. Esta periodista cuenta con un dossier de toda la correspondencia cruzada con la Embajada y copia de estas comunicaciones han sido enviadas al Presidente de los Estados Unidos.

El ‘Panamá Desk’ debería contar, de igual forma, con la información suministrada.

En cualquier país serio, mínimo ameritaría una indagación preliminar por parte del Senado, y es lo que esperaría que se hiciera por parte del Senado de los Estados Unidos.

Quien calla o procede en silencio se convierte automáticamente en cómplice del delito, hecho que la justicia norteamericana castiga severamente. Al recibir ésta denuncia las autoridades norteamericanas pueden actuar de oficio y sancionar esta complicidad por la omisión y el silencio guardado.

El recuento de los delitos en mención amerita acción por parte del sistema judicial norteamericano.

 

<> Este artículo se publicó el 10  de enero de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Chismes y más chismes…

*

La opinión de la Periodista…

Adelita Coriat

Se percibe un conflicto de poder enquistado en la alianza de gobierno.

Las múltiples versiones en cuanto al despido del embajador de Panamá en Washington y las peleas en quién controlaba la ayuda a los damnificados de Chepo son un síntoma del problema.

¿Tendría lógica despedir a un embajador por filtrar un documento a la prensa que es de carácter público como el tratado fiscal entre Panamá y Estados Unidos?

Si esta es la razón entonces da la impresión de que hay algo escondido en este documento que hasta ahora, aunque este en manos de la prensa, no se ha divulgado con la misma intensidad que la renuncia.

¿Porqué el vicepresidente y canciller no ha dado una explicación al respecto? Como encargado de esta cartera, debería darla. Todo un secretismo ronda en torno a este hecho; se dice que se estaban concertando reuniones lobby sin el consentimiento del embajador, y éste se enteró de las mismas por un aviso de un senador amigo que le mencionó que le extrañó que no participara en las conversaciones. Si es así, Alemán no era imprescindible en el cargo.

Media hora antes de subirse al avión rumbo a Washington, Martinelli se enteró de la renuncia de Alemán.   El ejecutivo afirma que no se trató de una visita improvisada, sino que se tenía programada desde finales de noviembre para inaugurar el portal promocional de Panamá y su difusión en los medios.

Otros afirman que Martinelli buscaba una cita con Obama a través de un puente, pero el esfuerzo fue infructuoso.

Este tipo de manejos no contribuyen en lo absoluto a la transparencia o rendición de cuentas. Gestiones como la citada, y otras de las aún no esclarecidas, solo empañan la imagen del país a nivel internacional, por mas de querer aparentar que nos enfilamos al primer mundo, seguimos actuando como cavernícolas.

*
<>Artículo publicado el  20  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

El reporte del 2010 del Latinobarómetro

La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA…

Guillermo A. Cochez

gcochez@covad.net

http://www.panamaoea.org

La ONG Latinobarómetro, dirigida por la chilena Marta Lagos dio a conocer a un grupo de Embajadores ante la OEA, el resultado de 2010 de encuestas llevadas a cabo en 18 países de América Latina, incluyéndose por primera vez preguntas sobre lo que esos pueblos piensan de Estados Unidos, Canadá y España.

A la pregunta de si la democracia es preferible a cualquier otro tipo de gobierno, Panamá marcó 61%, cuando en 1996 había quedado en 75%, una especie de desencanto con la democracia que estamos construyendo. Venezuela encabeza la lista con 84%, seguida por Uruguay (75) y Costa Rica (71). Paraguay y Honduras están al final de la lista.

Un factor por el que los panameños nos debemos sentir orgullosos es el progreso que experimentamos como Nación, estando segundo de Brasil (62) con un 61%; somos una Nación con esperanzas de un mejor futuro. Los últimos en esta lista son Honduras y Guatemala por debajo del 20%. Otro, a pesar de lo que se piensa del sistema, sería el cómo la democracia esta funcionado en el país, estando Panamá entre los cuatro que lideran la lista, sólo por debajo de Uruguay, Costa Rica y Chile. O sea que hay una vinculación entre la prosperidad nacional y el funcionamiento de la democracia. Panamá (84%) sólo es superado por Costa Rica (86%) en la satisfacción que los panameños muestran por la vida, mientras que Bolivia está al fondo con 52%.

Los dos países donde los encuestados piensan que el gobierno es quien tiene mayor poder en la sociedad está Venezuela (79%) y Nicaragua (71), mientras que en Panamá se percibe con un 53%, por debajo de la mediana continental (58%). El Salvador y Honduras es donde se percibe al gobierno más débil (32%).

Entre los problemas básicos de la sociedad, delincuencia y desempleo, Panamá sigue a Venezuela (64%) con un 46%. Sin embargo, no marca en el renglón de desempleo, donde Nicaragua y Paraguay con 35% están por encima de todos. A la pregunta de si ha sido víctima un delito, El Salvador llega al 71%, mientras Panamá de último con Uruguay está en 19%. Esto refleja una incongruencia entre la percepción y la realidad, ya que no se compaginan ambos parámetros.

A la pregunta de si puede haber democracia sin Congreso o Asamblea de Diputados, es Venezuela quien supera la lista con el 78%, mientras que Panamá está casi al final con 51%, lo que refleja en el decaimiento que se percibe en nuestro país de la calidad de nuestros legisladores. Esto se refleja también cuando se considera el si puede haber democracia sin partidos políticos, estando Panamá junto al Ecuador con sólo 42% y Venezuela con el 80%.

Estas pinceladas de la encuesta que se presentó en la OEA pueden ser vistas en su totalidad en http://www.latinobarómetro.org . Esta herramienta debe servir a todos para que se den cuenta cómo están pensando los panameños y qué nos diferenciamos de nuestros vecinos, tanto en lo bueno (lo económico) como en lo regular (la seguridad y la percepción democrática).

 

<>Artículo publicado el  20  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La renuncia del Embajador de Panamá en Washington

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com

A todos nos sorprendió que un abogado reconocido en la plaza, y con un entusiasmo para ejercer el cargo más importante del servicio exterior, haya presentado su renuncia irrevocable un día antes de la visita del Presidente a Washington.

 

No le niego los méritos a Jaime Alemán. Es un excelente relacionista público y cautiva a tirios y troyanos en esa fauna política que es Washington D.C. Sin embargo, su precipitada renuncia me provoca repulsión.  ¿No lo podía hacer en Enero?  ¿ Por qué actuó de manera precipitada?,  sobre si conocía que al día siguiente el Presidente de la República visitaba los Estados Unidos de América y nada debió producir un comentario negativo o una incomodidad a su visita.

 

Al fin y al cabo se representa a un país y frente a terceros le debemos vender la mejor imagen de lo que somos y aspiramos. Nuestras pequeñeces o desavenencias pueden esperar.  Lo imperdonable es que predominen sobre una visita presidencial y se asuma la actitud del poco me importa por razones de orgullo o pasión.

 

Me entristece una renuncia con ese estilo inapropiado y me preocupa que luego se encubra con comunicados y declaraciones de prensa que a todos luces se alejan a cualquier verdad.   La visita presidencial, tanto a los medios de comunicación como el encuentro con los empresarios americanos, no contó con la presencia del Embajador Alemán según se desprende de las fotos publicadas.

 

Existirá el día que más allá de nuestros distingos de clase o abolengo, de nuestra condición económica o intelectual podamos madurar lo suficiente para privilegiar al país por encima de nuestros intereses, de nuestros caprichos y necedades?

 

Un embajador le debe obediencia jerárquica al Ministro de Relaciones Exteriores y al Presidente de la República. Sus actos y sus desavenencias pueden producir una destitución o renuncia.   Si la decisión es voluntaria no lo puede hacer en condiciones que deje mal a su superior jerárquico o al país en su trato y relación con otros países. !Qué hay detrás del telón¡, no es materia conocida hasta el momento. La forma nos condena a vernos a nosotros mismos como una caricatura de país por no decir república banana.

 

En otro tema concurrente desconozco quien fue el sabio que lleva a un Presidente en vísperas de navidad a la ciudad de Washington para reunirse con supuestos empresarios y políticos importantes, vender la imagen de Panamá en los medios publicitarios y realizar entrevistas. En estos días los políticos y empresarios están pensando en las fiestas y cócteles navideños, las compras y a donde van a pasar las vacaciones.

*

<> Artículo publicado el 20  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Crazy leaks

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado…

La noticia de los Wikileaks ha estado en todos los titulares del mundo, pero en Panamá tenemos nuestra propia versión vernácula, que no deja de espantar y empañar la percepción que existe de la deplorable administración de justicia que vivimos y la renuncia no muy clara de un embajador de lujo como Jaime Alemán, en la misión que podría considerarse la más importante en las relaciones exteriores.

El destape de la espantosa corrupción que existe en el Ministerio Público, donde a todas luces se ha infiltrado el narcotráfico y los jueces y fiscales andan rampantes haciendo y deshaciendo –sin haber calentado las sillas desde que fueron nombrados – ni siquiera levantan el interés de las pulcras organizaciones para el desarrollo de las libertades ciudadanas o la alianza pro justicia.

El caso del ex Presidente Pérez Balladares toma visos de una obsesión enfermiza por seguir perjudicándolo, no solo personalmente, sino a toda su familia.   Los auditores forenses del Ministerio Público certificaron en una amplia declaración jurada que no hay evidencias de blanqueo de capitales en las empresas que son motivo de desvelo del Fiscal encargado, y hasta los auditores del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses afirmaron ante este obsesionado funcionario que las transacciones de las sociedades afines al caso ‘fueron razonables’.

Ahondando más, la propia ex directora de la Unidad de Análisis Financiero declaró que nunca recibió banderas rojas de los bancos, sino que la investigación se hizo en base a los rocambolescos reportajes del diario que se precia de decir la verdad, cuando lo que tiene es otra obsesión malsana que sesga cualquier información que tenga que ver con el ex Presidente.

Con estas fiestas que empiezan esta semana, nos pueden tratar de meter un ‘gol’, al estilo Bocas cuando el mundial de fútbol.   Hay que estar vigilantes porque hay que tener siempre presentes que ‘hoy por ti, mañana por mí’. La verdad siempre sale a flote y a la larga, solamente saldrán fortalecidos los que han sido demonizados por el simple hecho de haber liderado una gestión que demostró, sobre todo, que hizo avanzar a este país, no con promesas electoreras, sino con obras que no se fueron colapsando a la primera lluvia que cayó, ni favoreció a un grupo de amigotes que es muy probable que el día de mañana ni siquiera contribuyan con sus impuestos a que vayamos bien.

*

<> Artículo publicado el 20  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Intriga en Washington

La opinión de…

Betty Brannan Jaén

WASHINGTON, D.C. –La visita sorpresiva del presidente Ricardo Martinelli a Washington esta semana y la igualmente sorpresiva renuncia del embajador Jaime Alemán han dado lugar a toda clase de especulaciones, incluso algunas que me parecieron risibles.

El propio Alemán sostiene que la renuncia fue por “razones personales y profesionales”,   pero no hay duda de que en verdad hubo alguna intriga de palacio de por medio. Evidencia de ello: que Alemán no acompañó a Martinelli a sus citas el jueves y que el Panamá América del viernes informó en primera plana que Alemán fue destituido (citando una fuente anónima en Washington que parecía oficial).

Encuentro increíble esa noticia del Panamá América.   No por primera vez diré que Alemán y su esposa Pilar han sido unos embajadores incomparables, absolutamente tops en cuanto a inteligencia, charm, y dinamismo.   Mi buzón de correos electrónicos confirma a diario que ellos han llevado un ritmo incansable de trabajo, especialmente, porque decidieron no utilizar cabilderos a sueldo, sino ser ellos mismos los cabilderos por Panamá.

Creo que esa decisión fue correcta, no solamente porque así le ahorraron millones al país, sino también porque ningún cabildero “comprado” pudo haberlo hecho con la elegancia y credibilidad que mostraron ellos. Alemán reveló ser un máster de networking y desplegó tremenda visión estratégica sobre cómo ir creando la red de apoyo que necesitaría para diversos temas, cuando llegara el momento.

Pues el tema primordial es la ratificación del tratado de promoción comercial (TPC) y el momento es ahora. Resulta que la Casa Blanca desea proceder con la ratificación solamente del recién renegociado tratado con Corea, dejando atrás los acuerdos también pendientes con Panamá y Colombia (después de años de estancamiento).   Mucho se dice que el acuerdo con Panamá es el menos controversial de los tres y que los votos en el Congreso “están allí”, pero el TPC no podrá ratificarse si el presidente Barack Obama no lo envía al Congreso.

Del lado liberal es un dilema político para Obama, porque su base demócrata se opone a los tratados de libre comercio. Del lado conservador mi información es que los republicanos, liderados por el nuevo presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, están insistiendo en que Obama envíe los tres tratados juntos al Congreso.

Uno ve, por lo tanto, que estamos primero en un momento crítico de persuadir políticamente a Obama de que haga lo correcto por Panamá; y si eso se logra, enseguida entraríamos en otro momento crítico de persuadir políticamente al Congreso de que ratifique el acuerdo panameño. Y en esa etapa de batalla en el Congreso, los tres países entrarían en una dura pugna de “sálvese quien pueda”, compitiendo por la ratificación de su acuerdo. Peor aún, la ventana política para todo eso solo estará abierta en los primeros meses del año entrante, porque después viene el inicio de la campaña presidencial de 2012, que hundirá toda posibilidad de proceder con temas difíciles.

En otras palabras, este no es el momento de cambiar embajadores, menos aún de remplazar a uno que ha hecho una labor tan excepcional. Tengo información de que sí es cierto que los norteamericanos ven con inquietud ciertas acciones del gobierno de Martinelli (especialmente con relación a justicia y libertades ciudadanas), por lo que Alemán ha tenido que manejarse con delicadeza. Como creo que su retiro de Washington es una gran pérdida para el país, lo óptimo sería que él reconsidere.

Cerraré con una crítica severa de que Martinelli insista en viajar al exterior sin periodistas que fiscalicen su actuación. Siguiendo el modelo martinista, lamentablemente, la Presidencia arma en secreto sus viajes, esconde los detalles exactos de su agenda, hace imposible que periodistas independientes puedan acompañarlo, y luego emite unos comunicados auto-elogiosos que son más propaganda que información. Eso no es transparencia, no es el actuar de un presidente democrático, y no es aceptable.

*

<> Este artículo se publicó el 19 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

¿Embajadora o procónsul?

La opinión del Ex Precandidato Presidencial…

JORGE GAMBOA AROSEMENA

La embajadora estadounidense, Phyllis Powers, con unos cuantos días en nuestro país, ya ha actuado haciéndose sentir en el escenario político nacional.

Antes de su presentación de credenciales, había pincelado, ante la comisión del Senado que la ratifica, que tenía preocupación por, palabras más, palabras menos, la democracia panameña y la injerencia del tráfico de drogas en nuestro país.

A las setenta y dos horas de haber presentado credenciales, le manda un mensaje claro a nuestro presidente y su alianza, reuniéndose con la aparente y desvensijada oposición política, los directivos del PRD, partido que criticó que la alianza Martinelli Varela se hubiera anunciado en la casa habitación de los embajadores gringos. Definitivamente fue impropio e inconveniente haber usado ese escenario para anunciar esa alianza, pero ahora deja mucha suspicacia que ese partido hoy se deje usar para mandarle un mensaje de censura a lo actuado por nuestro gobierno. Tres días después, se vuelve a reunir con el binomio Martinelli Varela. Qué negocia, qué trama con perredistas y martinellistas, dos de sus mejores grupos afines.

Para cualquier observador, medianamente informado, el que pasados quince meses del ejercicio de un gobierno, que no ha escatimado esfuerzo por mostrar su afinidad o hasta abyección hacia Washington, el que no haya sido invitado a la Casa Blanca, hace sospechar que debe haber algún problema. Cuál será ese problema? ¿ Acaso aquellas censuras periódicas de los EUA de que en Panamá la justicia no es buena, o la injerencia de los poderes del narcotráfico en nuestra democracia? ¿ O cómo señaló un diputado panameñista, que no hay separación de poderes; que es lo mismo que no hay Estado de derecho, es decir que no hay democracia? ¿ O que se sigue traficando con seres humanos rumbo a los EUA? ¿ O que los contactos de los panameños, blanqueadores de capitales, siguen activos?

Desde 1846, con el Tratado Mallarino Bidlack, los EUA no ha dejado de ser una presencia permanente en nuestro devenir histórico político. Y en la vida republicana los embajadores han sido más procónsules que embajadores. En el relativismo de una relación desproporcionada en sus partes, entre una potencia y nuestra pequeña nación, la razón de esta desvirtuada relación ha sido que nuestros políticos no se han sentido señores en su tierra.

Esperemos que la recién estrenada embajadora no desvirtúe su papel y se aleje de ser una procónsul.

<> Artículo publicado el 1 de octubre de 2010  en el diario El Siglo Digital,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.