Los kunas y la separación de Panamá de Colombia

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La opinión del Educador Kuna…

Rodelick Valdes R.  

Durante este mes, el país repasa los hechos acaecidos en los primeros días de noviembre de 1903, se resaltan los personajes que tejieron muestra historia patria. Sin embargo poco se habla de dirigentes indígenas de la etnia kuna que tomaron partido en los eventos posteriores a la gesta istmeña y en la consolidación de la soberanía. Tal vez no es común escuchar nombres como Inanaginya, Inabaginya, Nele Kantule, Colman, Carlos Robinson, Inadoiginya e Igwanabdiler.

Cuando Panamá se separó de Colombia, el pueblo kuna debía decidir si apoyaba a la nueva república o seguían al lado de Colombia.   Carlos Robinson de Nargana fue uno de los primeros en reconocer a Panamá.    Después, se dieron cita la gran mayoría de las comunidades en un magno congreso general para analizar el tema, donde el Saila Inanaginya (máximo jefe de la comarca) y su consejero Inabaginya optaron en seguir con el país sureño siendo respaldado por un grupo de comunidades. Colman, Nele Kantule y otros prefirieron unirse a la nueva república, facción que también tuvo sus seguidores.   Esa división interna de los kunas, se agravó más cuando el cacique principal muere y sus sucesores no llegaron a un consenso.

Entre tanto, Los primeros gobiernos de Panamá le prestaron más atención a los pueblos que habían aceptado su soberanía desde el inicio, mientras que las islas rebeldes fueron objetos de medidas coercitivas y desconocían a sus autoridades para intimidarlos. Los propios presidentes Carlos A. Mendoza (1910) y Belisario Porras (1915) llevaron la desagradable experiencia de ver ondeando banderas colombianas en algunas islas durante su visita a la región. Entonces, los Intendentes, representantes del gobierno en la zona, iniciaron una política conciliadora y recomendaron a sus superiores mejorar el trato hacia los indígenas rebeldes para atraerlos.   Tras varios intentos de acercamiento, el Intendente Humberto Vaglio negoció con el cacique Inabaginya para que finalmente reconociera a Panamá.   Así los últimos pueblos izaron la bandera panameña a partir de 1919.

¿Pero por qué una confederación de pueblos se negaba a reconocer a Panamá? Las causas eran históricas y económicas. Desde el siglo XIX los kunas habían entablado una buena relación política con Colombia, a pesar de sus limitaciones. Además los vínculos comerciales entre ambos pueblos era satisfactorio y se pensaba que los panameños no tendrían el mismo trato para con ellos. De hecho, desde esos años sea mantenido esas relaciones comerciales hasta la actualidad y aún quedan pendientes en desarrollar y ejecutar programas sociales con su pueblo. Por lo tanto, recordar la ideología de estos caciques indígenas también hacemos patria.

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<>Artículo publicado el  15  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/valdes-rodelick/
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¡Loor a la Patria!

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La opinión del Educador ...

Rodelick Valdes R. 

Cuando llega noviembre nuestro tricolor, de diferentes tamaños, se toma las calles, avenidas y balcones; las tonadas patrióticas resuenan con más frecuencias en campos y ciudades; retazos de historia panameña son citados o recordados por los medios de comunicación y decenas de familias y conciudadanos se vuelcan a ver los desfiles.

Estas manifestaciones patrióticas no están mal, lo que no se quiere es que sea como una fiebre del momento, pues pasado los días, nos montamos en otra ola llamada Navidad, tiempo del consumismo y posteriormente los Carnavales donde todo es permitido.

Es oportuno reflexionar que el amor a la patria no se circunscribe a las manifestaciones descritas, pues los mismos deben de recordarnos el compromisos y responsabilidad que tenemos todos los panameños para echar adelante esta bella tierra para todos vivamos en paz y prosperidad.

Nuestro amor por esta patria realmente empieza desde nuestro hogar, lugar donde educamos a nuestros hijos con principios y valores positivos para que sean jóvenes respetuosos de las propiedades públicas y privadas en la calle y que sean responsables en su trabajo al ser adultos. Con la labor diaria de los ciudadanos sin actos de deshonestidad ni de corrupción, así hacemos patria.

Por su parte nuestros gobernantes deben recordar siempre que sus acciones, obras, decisiones y leyes deben ir en pro y beneficios de la mayoría y no deben afectar sus derechos ni muchos menos ser causante de descontentos populares.

Si ellos como administradores del Estado ignoran el clamor del pueblo y dan pie a enfrentamientos previsibles y tiñen de sangre a la patria, entonces su patriotismo se engaveta el resto del año, y se desempolvan cuando llega la ola de noviembre.

Además nos sentiremos regocijados si nuestra patria imparte una verdadera justicia, que sus recursos lleguen a los más desposeídos, que su educación e instrucción sean de calidad, que las leyes se cumplan, que no exista discriminación entre nosotros y que los niños tengan un horizonte promisorio.

Si todos juntos, desde nuestro lugar y trabajo cumplimos con nuestro deber sin distinción de sexo, etnia, religión ni ideologías, como lo establece nuestra Constitución, estaremos haciendo patria no solo hoy sino todos los días.

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<>Artículo publicado el  1  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/valdes-rodelick/
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Los gobernadores en las comarcas

La opinión del Educador Kuna….

Rodelick Valdés R. 

Desde inicios de la vida República, el Gobierno panameño buscó su representación en los territorios ocupados por los indígenas.   En 1907, el designado José Domingo de Obaldía nombró al sáhila Carlos Robinson como gobernador de los kunas. A partir de la década de 1930 se crearon reservas en Kuna Yala, Darién, Kusapin y Tabasará, que constituyeron la base de las comarcas indígenas en esas regiones, al frente quedaron los Intendentes en representación de los gobiernos.

Desde 1953 la figura del Intendente se iguala a la de un gobernador en la comarca kuna Yala. A pesar que las funciones de los gobernadores comarcales se establecieron en las respectivas leyes que crearon esas divisiones políticas especiales, por medio de la Ley 2 de 2 de junio de 1987, se reglamenta el artículo 249 de la Constitución Política sobre las funciones de los gobernadores de las provincias. Esta norma determinó que en las comarcas indígenas se aplicará el mismo régimen jurídico establecido con respecto a sus atribuciones. Más tarde se expidió la Ley 19 de 1992 para revisar y modificar las funciones de los gobernadores, que no introdujo mayores cambios.

Con estos antecedentes podemos analizar y comparar las funciones y atribuciones de los gobernadores en las comarcas con las de sus compañeros de las provincias, para luego valorar su efectividad.

Desde nuestro punto de vista, la Ministra Roxana Méndez, debe aprovechar el momento de la reciente reestructuración de su nuevo Ministerio, para revisar, actualizar y contextualizar más las atribuciones de los gobernadores para que tengan más proyección social y cultural, pero sobretodo efectividad en sus comarcas, con el propósito de que la posición deje de ser un ente netamente administrativo y convertirlo en un verdadero representante del Presidente.

Para ello se debe dotar a la institución de más recursos humanos y económicos para asistir a los habitantes de la región en sus necesidades, crear un consejo de gobernadores indígenas con la participación del ministro (a) con la finalidad de intercambiar experiencias en la ejecución de planes y programas en sus territorios y para darle un seguimiento permanente del avance y marcha de las obras del gobierno en las comarcas.

De no darse ajustes administrativos en el ramo por este u otros gobiernos, tal vez seguiremos con los mismos problemas e indicadores en la región. Actualmente, de las cinco comarcas existentes en el país, tres tienen gobernadores.

<> Artículo publicado el 24  de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

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Proceso y Evaluación en la Educación

La opinión del Educador Kuna….

Rodelick Valdes R. 

El sistema de evaluación en nuestra educación se basa más en medición que formación y es más cuantitativo que cualitativo, y es el sistema como está operando que hace que los resultados sean numéricas más que una formación integral. El periodo de evaluación para observar el avance o promoción de los niños y jóvenes es bimestral, regulado por el decreto 123 de 1958, modificado por los decretos 128 de 1965 y 399 de 1985, y restablecido por el decreto 114 del 2 de junio del 2000. Ahora el MEDUCA piensa reestructurar el calendario en trimestres.

De implementarse el sistema de trimestres los docentes emplearían más tiempo de ese periodo para evaluar a los estudiantes. Entre tanto, ellos tendrían menos posibilidad para recuperar o reponer las materias reprobadas en periodos anteriores. Las asignaturas con 4 o 5 horas de clases a la semana tendrían que hacer exámenes mensuales y no trimestrales por el extenso material del contenido que abarcarían. En todo caso el trimestre se circunscribe a la simple medición y no resolverá el problema de fondo por que nuestro sistema de evaluación está por mejorar.

Si ya está en ejecución este sistema de trimestres en algunos planteles seria conveniente divulgar y analizar los porcentajes de los indicadores de reprobados por trimestre, repitencia anual y deserción escolar. En caso que los resultados sean positivos y haya disminuido los índices de los indicadores mencionados, entonces, seria bueno implementarlos en las demás escuelas.

Para una real evaluación de nuestros estudiantes es importante prestar atención y evaluar al proceso de educación que ellos reciben y no una calificación de su instrucción y enseñanza. Primero, comenzaríamos evaluando las condiciones de los salones y escuelas donde estudian nuestros hijos. Segundo, los padres realmente cooperan en sus deberes con la formación integral de sus hijos en sus hogares (Decreto 245 de 16 de julio de 1985). Aunque recomendaría que los padres lleven un registro de la efectividad de la educación de los alumnos. Si no hay ningún tipo de cambio en su formación en su hogar ni en su comunidad, habría que revaluar al estudiante. Tercero, el ejemplo de los educadores con sus estudiantes es indiscutible y su influencia en su proceso es determinante. Cuarto, la revisión de los mecanismos e instrumentos de medición y evaluación a los estudiantes de manera integral en base a principios, hábitos y valores que sea a tono con su sociedad. Quinto, que el nivel de participación de las empresas privadas en el proceso de educación sea tangible y permanente. Con respecto a este punto, el pasado 15 de agosto se cumplió un año del programa “volvamos a la aula”, en la cual las empresas serian los padrinos de los colegios. Pareciera que para el MEDUCA el mismo fue simplemente un marketing pues desde ese día muchas empresas se olvidaron de sus colegios y el Ministerio de Educación tampoco le ha dado seguimiento al tema, ni se ha evaluado. Esto indica que poco le interesa el proceso, pero sí critican los resultados.

Mientras sigamos con la idea de que los estudiantes solo aprenden, se educan y se evalúan en las escuelas, y nosotros como padres, como autoridades y como sociedad no tenemos nada que ver en su proceso, seguiremos teniendo buenos profesionales en diferentes especialidades pero carentes de valores positivos hasta irrespetuosos con los demás, y la culpa es el sistema que da prioridad a las puntajes y no al ser como persona.

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Artículo publicado el 31  de agosto  de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que a la  autora,   todo el crédito  que les corresponde.

La primera visita presidencial a Kuna Yala

Dentro de esos 100 años que han pasado son contados los presidentes en ejercicio de sus funciones que han ido a visitar Kuna Yala y otras comarcas indígenas; la mayoría lo hace en su campaña política o cuando haya ocurrido un desastre natural, para sofocar alguna rebelión o simplemente para calmar los ánimos de los siempre marginados. Leamos completo el artículo de opinión de…

Rodelick Valdés R. 


En este mes de agosto se cumplen 100 años desde que el Gobierno panameño hiciera la primera visita oficial a Kuna Yala desde su separación de Colombia. Por ser un hecho parte de la memoria histórica de nuestra nación es oportuno darlo a conocer a las presentes generaciones.

El 12 de agosto de 1910 partió desde Colón en dirección a las islas de Kuna Yala el remolcador “Empires”, a bordo iba la comitiva gubernamental. La delegación la encabezaba el propio presidente de la República, Carlos Antonio Mendoza. Lo acompañaban en el viaje el secretario de Gobierno y Justicia, Ramón M. Valdés; el secretario de Obras Públicas, José E. Lefevre; el gobernador de la provincia de Colón, Rafael Neira; Mr. Morgan, un representante de los norteamericanos con fuertes intereses económicos en la región, y un reportero de un diario de la localidad. La misión era conocer la realidad del lugar de primera mano al más alto nivel, para la implementación de planes y proyectos en el ámbito, social, económico y militar con el propósito de desarrollar actividades y de promover la “inclusión de los indígenas a la vida nacional”.

Durante el recorrido, el presidente Mendoza quedó sorprendido y perplejo al ver que en algunas islas aún ondeaban banderas colombianas; sus dirigentes y sus habitantes se mostraron reacios a los visitantes e incluso algunos le daban poca importancia a la llegada del mandatario a su circunscripción.   Estos pueblos eran de la facción del cacique Inabaginya, que todavía no reconocía la soberanía del istmo. También visitó a las comunidades que ya habían aceptado y reconocido al Gobierno panameño, entre ellas Puerto Obaldía, Cartí y Narganá. En esta última isla el Presidente vio el avance de la tarea “evangelizadora” del padre Leonardo Gassó, y la predisposición del líder local Carlos Robinson para con los planes del Gobierno.

El 16 de agosto, los dignatarios oficiales llegaron a la ciudad y afirmaron que el viaje a la tierra de los kunas había sido un éxito.  Era la primera vez que un Presidente de Panamá recorría esa región. Posteriormente, los gobiernos subsiguientes pusieron en práctica una serie de planes entre los kunas.

Dentro de esos 100 años que han pasado son contados los presidentes en ejercicio de sus funciones que han ido a visitar Kuna Yala y otras comarcas indígenas; la mayoría lo hace en su campaña política o cuando haya ocurrido un desastre natural, para sofocar alguna represión o simplemente para calmar los ánimos de los siempre marginados.

Tal vez, para el Presidente de turno pase inadvertida la fecha, pero para nosotros es un momento de reflexión y se espera que los mandatarios visiten las zonas indígenas durante su gestión para ver las necesidades reales de sus pobladores.

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Este artículo se publicó el 5 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ley que recuerda al cacique Inabaginya

La opinión del Educador Kuna….

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Rodelick Valdés

El pasado 26 de abril, la Asamblea Nacional de Diputados aprobó por unanimidad la Ley Nº 107 por medio del cual se declaró el 13 de junio de cada año, Día del Cacique Kuna Inabaginya. Con esta Ley, el Estado panameño por medio del Órgano Legislativo honra y reconoce la trayectoria y contribución al fortalecimiento de nuestra nacionalidad del cacique Inabaginya.

El saila nació alrededor de 1860 en la aldea de Ginya. Posteriormente su población llegó a la costa caribeña y fundaron el pueblo de Sasardi, en la época en que los franceses realizaban exploraciones en la región para ubicar una de las posibles rutas de un canal interoceánico.

Desde muy joven Inabaginya recibió una formación cultural de su maestro el saila Inanaginya. Tras la muerte de este, Inabaginya lo reemplazo como líder regional. Su fama como defensor de los recursos naturales y marinos llegó a oídos de los gobernantes tanto de Panamá como de Colombia por sus constantes denuncias de la explotación de los recursos por los inescrupulosos cazadores.

Viajó y se entrevistó con los gobernantes de ambos países para tratar temas políticos, de soberanía y de explotación de los recursos naturales. El gobierno colombiano le dijo que ya no tenía jurisdicción de esos territorios, mientras que Panamá empleaba y ejecutaba algunas medidas para acercarse a la facción de Inabaginya, que al principio no aceptó las propuestas de Belisario Porras.

Formalmente, en el año de 1919, Inabaginya reconoce la soberanía de Panamá. En el año de 1932 las islas de la confederación de Inabaginya participaron en las elecciones de ese año. El Cacique murió el 13 de junio de 1938 en su pueblo de Muladup.

Con la Ley Nº 107 se retrotrae la figura de Inabaginya al ámbito social y cultural actual de los pueblos indígenas de nuestro país, en medio de las concesiones mineras en otras áreas comarcales, construcción de hidroeléctricas, explotación de árboles madereros en zonas protegidas del Darién y desalojos de comunidades Nasos violando todo tipo de derechos humanos. La defensa de los recursos e intereses sociales de los pueblos indígenas debe partir de organismos o instituciones democráticas de nuestra nación que tanto pregonan derechos.

Así como se debatió en torno a la vida, trayectoria y aporte de Inabaginya en el pleno legislativo, se requiera que los diputados indígenas y no indígenas asuman su función de ser los fiscalizadores de los atropellos e irregularidades que las autoridades del Órgano Ejecutivo cometan con los hermanos indígenas y de denunciarlos ante la faz del país.

Inabaginya es el tercer cacique kuna que se le aprueba una Ley para la conmemoración de su día. Los otros son Nele Kantule y Simral Colman. Finalmente esperamos que la proyección de la Ley no solo sea en pueblos indígenas sino en el resto de la sociedad panameña para que se reescriba la historia patria y que las presentes y futuras generaciones panameñas sepan, conozcan y valoren la participación de los caciques indígenas en los albores de nuestra república.

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Este artículo se publicó el  9  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Cambios curriculares

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La opinión de…..

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Rodelick Valdés R.


El Ministerio de Educación desarrolla la tarea de revisar, analizar y modificar el currículo para una nueva propuesta educativa. Es fundamental presentar algunos planteamientos relacionados con el proceso y aplicación de los mismos; de ignorarse o desvirtuarse, por razones políticas y ajenas a la voluntad de los sectores involucrados, limitará el cumplimiento de los objetivos.

Los cambios curriculares deben ser integrales, concentrando esfuerzos en la media y atendiendo elementos del entorno social, cultural, lingüístico, económico y tecnológico de los estudiantes para facilitarles las herramientas. Para alcanzar estos fines en un tiempo perentorio, no bastará con cambiar materias ni ofrecer solo seis bachilleratos.

Un nuevo currículo debe planificarse en cuatro pilares, que son: eficiencia del recurso económico, optimización en la administración del sistema, actualización del pensum académico e integración de los padres de familia al proceso educativo.

Para la eficiencia del recurso económico, los fondos del Fece y el presupuesto de inversión de la institución deben reorientarse para atender a los centros escolares y reacondicionar los salones del siglo XXI, para los proyectos tecnológicos y culturales de los alumnos, los programas de asistencia de los estudiantes con talento, pero con escasos recursos, para la remodelación de las estructuras y para capacitar a los educadores, pero bajo la anuencia, aprobación y supervisión de la comunidad educativa. Podrán cambiar las ofertas académicas, pero si se siguengastando millones en consultorías, ensalarios de los tecnócratas, siempre existirán limitaciones financieras en las aulas escolares.

Integración de los padres de familia al proceso educativo: De todas las células activas de la sociedad, la familia, es la más determinante en la educación de los niños y jóvenes. Cuando entran al sistema, llegan con una formación de su hogar y muchas veces se refleja en la conducta con la interacción con el grupo. De allí se dan casos de estudiantes que destrozan mobiliario en las manifestaciones, desarman las bancas, rayan las paredes y los aparatos tecnológicos, con la mentalidad de que esos materiales los va a reponer el Estado.

Si los padres no inculcan a sus hijos el cuidado de los bienes de la escuela, ni cooperan con el proceso de formación de buenos hábitos y valores, los recursos se perderán innecesariamente año tras año. Dentro de esa concepción se requiere una integración de la familia, más que una limitante participación en las asambleas de padres de familia o en las reuniones de entrega de boletines.

Ese currículo adjunto, de formar y educar a los niños y jóvenes desdela casa, sería la base de una educación cimentada en principios de un ciudadano íntegro.

Optimización de la administración del sistema. Dentro de este pilar se encuentra el recurso humano que lleva adelante los hilos de la políticaeducativa desde un aula hasta el despacho de un ministro. Optimización del sistema significa mejores condiciones de trabajo de los educadores, directores líderes y dispuestos a cambiar su centro, supervisores capacitados en su labor, directores comprometidos con su comunidad, ministro competente, sensible y estadista. Cada uno debe ser un eslabón de esa cadena a la cual otros se sumarán, si no habrá un divorcio entre los niveles.

Actualización del pensum académico. La revisión, actualización y reorientación de algunas materias es necesario, mas no su eliminación. Las mismas deben ceñirse a la sociedad en que vivimos, con valores morales para reforzar la honestidad y el respeto. El uso de la tecnología en un mundo digitalizado es una herramienta ineludible actualmente, y la práctica de un deporte o el toque de uninstrumento llevará a los jóvenes a una vida sana y llena de cultura.

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Publicado el 4  de enero de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.