Beca universal, Escuela El Silencio

La opinión del Periodista y Relacionista Público de la AMP…

VALERIO ABREGO JIMENEZ

El pasado 24 de agosto, cuando el gobierno nacional en pleno se trasladó a Bocas del Toro, para hacer la entrega de la Beca Universal a más de 83000 estudiantes, incluyendo la Comarca Ngäbe Buglé, con un monto cercano a los 7 millones de dólares,  fue motivo de mucha satisfacción haber tenido el privilegio de participar activamente en esta entrega, acompañando al administrador de la Autoridad Marítima de Panamá, Roberto Linares, quien fue designado como ‘Padrino de la Escuela El Silencio’, ubicada en Changuinola.

Los cerca de 300 estudiantes, con una gran alegría y profunda emoción, asistieron puntualmente, acompañados de sus padres y otros con algún familiar cercano para recibir sus cheques de 80 dólares, siendo un aporte para una comunidad de escasos recursos, verdaderamente significativa.

Los niños con sus educadores prepararon todo un rico acto cultural con bailes de los grupos indígenas ngäbes, nasos, buglés y expresiones diversas de la región, como una muestra humilde, pero grandiosa del agradecimiento por esta acción del gobierno nacional de llevarles un pequeño estímulo para incentivarlos en su educación.

La directora de la escuela, Manuela Herrera, no tenía palabras para expresar su gratitud por todo el despliegue que hicieron personal del Ifarhu, el Meduca, la AMP, la fuerza pública y la propia comunidad que se involucró entusiasta ante un ‘histórico’ evento, como fue calificada esta masiva entrega de becas a la juventud estudiosa.

El momento fue oportuno para que la AMP, con su grupo de amigos y colaboradores como la gobernadora de Chiriquí, Aixa Santamaría;  la Coordinadora de la AMP en Chiriquí, Digna Lizondro;  el Administrador Linares y muchas otras personas hicieran posible una maravillosa sorpresa para los niños y para la escuela con obsequios como bicicletas, implementos deportivos, útiles escolares, bolsas de comida, un equipo de sonido, un congelador y un delicioso brindis para todos los asistentes.   Fue sin duda un día memorable para todos los que de una u otra forma fuimos parte de esta gran actividad.

Veinte dólares mensuales, quizás para muchos de nosotros no tengan tanta relevancia, sin embargo, para una comunidad pobre como ‘El Silencio’, para los estudiantes y sus familiares, hace una interesante diferencia cuando no se recibe medio alguno o sencillamente no se tienen ingresos.

Este aporte del gobierno nacional, como una promesa cumplida del presidente Ricardo Martinelli, llenó de esperanzas a los niños de la Escuela El Silencio, así como llenará de esperanzas a todos los niños de nuestras escuelas públicas y algunas particulares que en el resto del país recibirán sus 20 dólares mensuales, por el esfuerzo que a diario hacen para estudiar.

En mi vida de estudiante primario, secundario y universitario tuve el privilegio de ser becario del Ifarhu.   En la escuela primaria y secundaria, Escuela de Lechoza y Escuela Secundaria de Finca Blanco, respectivamente, en las fincas bananeras de Barú, Chiriquí, cuando recibía el pago de mi beca, el mismo era esperado no solo por mí, sino por toda mi familia.

Y eso era así, porque esa beca no solo era para mis gastos escolares, sino que también, bajo la administración de mi mamá, parte de ese recurso servía para comprar alimentos y otros enseres necesarios para la casa.   Ese pago, aunque humilde, que recibía del Ifarhu, se constituyó durante mis años de estudios en un apoyo valioso para mi familia y un estímulo indiscutible para seguir estudiando y procurando alcanzar mi meta de llegar a ser un día un profesional.

Puedo entonces decir con propiedad que esta Beca Universal tiene un extraordinario valor, porque llega a quienes más lo necesitan y estoy seguro de que servirá de inspiración para que muchos de nuestros niños y jóvenes tengan otra perspectiva del estudio y miren con entusiasmo el horizonte, con fe y esperanza en un mejor porvenir.

Saludos a los niños de la Escuela El Silencio, saludos a los padres de familia, saludos a los miles de educadores que también vivieron la emoción y alegría de sus estudiantes en el recibimiento de esta Beca Universal; en fin, saludos a todos los niños estudiosos de mi país por la bendición recibida y confiamos en que esta iniciativa del gobierno nacional tendrá un impacto tangible en el futuro de nuestros profesionales de todos los rincones de nuestro suelo patrio.

<>  Este artículo se publicó el 18  de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Cuántos nasos por una vaca? (II)

La opinión del Catedrático y Escritor….

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JULIO YAO

La policía acuerpó la acción de “tierra arrasada” en su acción vandálica y utilizó helicópteros de la empresa —tal como ocurrió con Petaquilla Gold el año pasado— para ubicar y perseguir a los dirigentes nasos cuando éstos huían por las montañas.  Muchos fueron los detenidos por defender la vida. Las mujeres fueron desnudadas en público, y a los niños les fracturaron el cráneo. Los nasos tuvieron que acurrucarse como si fueran animalitos por las orillas de los ríos y aguantar a la intemperie. Todos sus derechos como seres humanos y como indígenas les fueron arrebatados bajo la yunta empresa-gobierno.

Cuando la Constitución Nacional, las leyes y los tratados internacionales garantizan la vida y la cultura de los indígenas frente a la represión estatal o corporativa, en nuestro país se hace todo lo contrario: el gobierno sale a defender a las empresas y a aplastar a las comunidades campesinas e indígenas, tal como ocurre en Petaquilla, en Cerro Quema y otros asentamientos. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó en vano al gobierno panameño hacer respetar los derechos de los nasos.

Hace pocos días, el puente o zarzo sobre el Río Teribe, que es paso obligado, fue arrasado por las corrientes bajo el frente frío que castigó a Bocas del Toro.   Los nasos quedaron, además de su situación calamitosa, incomunicados, porque otra opción les significaba un día más de camino.

Representantes nasos nos confiaron que la empresa había socavado las bases del puente. De ser así, el presidente Martinelli tendrá que meter en cincha a Ganadera Bocas y anular su título de propiedad, porque las vacas no valen más que nuestros indígenas.

Lo que sí es cierto es que la empresa amenazó con demandar al gobierno si procedía a reparar el puente. Los pájaros, decía mi madre, le tiran a las escopetas: el gobierno defiende a quien viola las leyes y reprime a quienes exigen su cumplimiento. Por eso decimos que el gobierno tiene sus valores invertidos, y nada más hay que voltearlo.


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Este artículo se publicó  el  28 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá,, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Cuántos nasos por una vaca? (I)

La opinión del Catedrático y Escritor….

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JULIO  YAO

Si hay un caso que demuestra la inversión de valores implícita en la concepción del desarrollo que ha imperado en nuestros gobernantes es el de los indígenas de la etnia Naso en Bocas del Toro.

Desde la etapa precolonial, los nasos constituían, junto con otros pueblos originarios, raíces auténticas de nuestra nacionalidad.  De ellos brotaron guerreros que defendieron el territorio nacional y sus recursos naturales, para legárselos como ejemplo a quienes han adoptado el saqueo y la depredación ecológica como si fueran parte del orden natural.

Algunas etnias desaparecieron por el genocidio colonial, las guerras y las epidemias.  Los propios nasos están en extinción: suman aproximadamente tres mil habitantes (casi decimos “ ejemplares ”).  Por su exigüidad numérica, la supervivencia de los nasos es tan vital para ellos, como para quienes nos consideramos “ panameños ” dentro de un concepto incluyente de Nación.

No solo las razones citadas diezmaron a nuestros indígenas. Las capas dominantes dentro de nuestra violenta estratificación social han relegado a los pueblos originarios al sótano de la pirámide.   Pese a haberla solicitado, los nasos no cuentan con una comarca como los Kunas, Emberás y Ngöbe-Bugles, que les ofrecen parámetros para proteger su desarrollo autónomo.

La ausencia de una Comarca Naso-Djërdi es una circunstancia discapacitante que convierte a los nasos en parias en una patria compartida que fue suya por muchos siglos y en la que tienen derecho a existir con el decoro y la dignidad que reclama el resto de la Nación.

Los nasos han debido sufrir el atropello, la destrucción de su cultura y el desalojo de sus tierras por parte de una empresa (Ganadera Bocas), que invoca títulos sobre los predios que los primeros habitan ancestralmente.

Desde fines de 2008 los ganaderos invadieron las comunidades indígenas con maquinaria que arrasó casas y cultivos en San San y San San Druy, demoliendo hasta la Casa Comunal.

Sigue mañana..

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Artículo publicado el 27 de marzo de 2010 en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Diarios del campamento naso

La opinión de……

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HAYDÉE GAMARRA Y CRISTY VARGAS

Durante cinco meses familias naso de San San y San San Drudi hicieron un campamento en el gazebo de la plaza de la Catedral.

Diario de Haydée Gamarra.

Escrito del 18 de abril al 24 de mayo. Haydée tiene 10 años de edad y vivía en la comunidad de San San.

18 de abril Hoy fuimos a la playa. Mi mamá y mis dos tíos estaban preparando el desayuno. Y José, mi primo, empezó a tocar el agua del mar y después empezaron a venir olas y se llenó toda la playa de agua. Recogimos muchas conchas. Y también jugamos fútbol y al escondite. Después vinimos al parque Catedral y dibujamos y vimos una película de los derechos de los Naso Tjër-Di. Me hace falta el río donde jugamos. Ayer vimos 7 avionetas.

19 de abril Hoy fui al almacén a comprar con mi mamá y mi tía Nidia y Tania. Y después fui a la playa a hacer el almuerzo. Yo estaba jugando fútbol y estaba muy sofocada y me empezó a salir sangre por la nariz. Luego fui a la casa donde nos dejan bañarnos y me bañé. En la noche vimos videos, cómica y película.

20 de abril Hoy vimos videos de cómo las persona ricas tumban los bosques para encontrar oro. También empecé a sacar fotos con la cámara de una señora que vino a vernos. Fui a bañarme y demoramos mucho y me dormí un rato. Fui a la playa. En la noche jugamos, y vino un artista a cantarle a los niños y también una gringuita de 2 añitos. Me gustó mucho cómo cantó el señor.

21 de abril Hoy fui con Bella a hacer un mandado. Después fui al mar con Tatiana, Migdalia, Eliseo y Bella. Sheila, China y América están en una huelga de hambre y dicen que si el gobierno no nos responde nos vamos a salir a la calle. También fuimos a la casa de un señor y nos entrevistó a todos nosotros. También llegó un periodista. Vi El Chavo, Buscando a Nemo y fui a la estatua del Gallo.

22 de abril Hoy salimos a la calle y nos paramos a protestar frente al Ministerio de Gobierno y Justicia. Salió un pocotón de gente, nos subieron al segundo piso y nos dijeron que el viernes nos iban a dar respuesta. Después limpiamos el piso de la plaza Catedral. Fui a la playa, vi cuatro barcos inmensos y dos helicópteros. Hoy nos llamaron y nos dijeron que Ganadera Bocas volvió a tumbar las casas de nuevo.

23 de abril Mi mamá se fue a Bocas del Toro con mi hermanito y yo me quedé con mi tía Raquel. Hoy fuimos al Ministerio de Gobierno y Justicia, porque Ganadera Bocas se volvió a meter allá en San San Drudi y están atemorizando a la gente. Dijeron que iban a traer más antimotines y allá les contestaron que trajeran todos los antimotines que pudieran. Fui con José y Diana a tomar fotos. Hoy tenemos un concurso de pintura con Andrés y su amiga. También voy a ver Cantinflas.

24 de abril Hoy en la mañana fui a bañarme, después desayunamos y fuimos a la Defensoría del Pueblo. Y no nos dieron respuesta por la culpa de Tito Santana, porque él dice que nosotros estamos molestando a Ganadera Bocas. En la noche vino Andrés y su amiga y todos mis amigos y jugamos a “ La queda ”. Ángel era “ La queda ”.

Diario de Cristy Vargas

Escrito del 25 de abril al 15 de mayo. Cristy tiene 10 años y vivía en San San Drudi.

25 de abril Hoy vienen mis primas Nancy y Maryulis. Antes habían llamado para decir que había quemado una casa de un señor y que iban a tumbar la casa de una señora en la comunidad.

26 de abril Hoy fuimos a bañarnos y nos dieron café. Después vino una señora y nos trajo naranjas y sandía. Otra señora nos trajo (lápices de) colores y crayones y hojas blancas. Y pintamos las máquinas de Ganadera Bocas cuando estaban tirando las casas en San San Drudi.

27 de abril Fuimos a la plaza de Santa Ana con mi abuela, mi tío Tony y mis primas. Después veníamos caminando y no sé quién había hecho su necesidad en la calle y casi resbalamos.

28 de abril Hoy fuimos al museo del Canal de Panamá, a ver cómo es. Vimos cosas muy bonitas. Vimos a Omar Torrijos y a Jimmy Carter. Y una cuchara antigua. Y antes usaban la pluma de pájaro y una tinta para escribir. Y vimos un cepillo antiguo. Y vimos que antes no había carros.

29 de abril Hoy fuimos a ver la estatua del Gallo y vimos muchas mujeres de San Blas vendiendo artesanías. En la noche fuimos al Teatro Nacional a ver los tipos de danzas. Una niña del campamento se enfermó y no pudo ver la danza y tuvieron que llevarla al hospital.

30 de abril Hoy nos enfermamos y tuvieron que llevarnos al hospital, porque nos dio alergia. Nos dieron una pastilla pequeñita. Tatiana se toma una entera y yo me tomo una pastilla en la mitad. La doctora nos metió una aguja en la mano y después la sacó.

1 de mayo Hoy nos vestimos con nuestra ropa naso. Todas las mujeres se vistieron y las niñas también. Después fuimos a la marcha desde el parque Porras hasta la plaza 5 de mayo. Y vinimos para Catedral otra vez. Llegamos cansados.

2 de mayo Hoy tumbaron el edificio del Hotel Central con una máquina grande. Después empezó a llover y tuvieron que comprar una lona para que no se mojara el campamento. En la noche, Michel y la amiga estaban danzando con fuego.

3 de mayo Hoy hicimos una mesa de votación para saber a quién le deben pertenecer las tierras, a Ganadera Bocas o los Naso Tjër-Di, con un resultado de 40 votos a favor de los Naso y 0 a favor de Ganadera. Y después vimos un baile.

4 de mayo Hoy fuimos a ver el Canal de Panamá y vimos un video del Canal y también queríamos ver cómo pasaban los barcos. Después fuimos a comer helados, nos montamos en caballitos y después nos vinimos al campamento.

5 de mayo Hoy nos sacamos unas fotos con mi tío Erick, mi tía, mi prima Nancy y yo.

6 de mayo Hoy vino Olmedo en la noche y trajo una película de Pancho Villa. Todos se pusieron a ver a Pancho Villa.

7 de mayo Hoy una señora vino a darnos clases. Nos trajo libros para pintar. Nos dio clases de español y de matemática.

8 de mayo Hoy viene la maestra otra vez. Y en la noche hubo un festival naso. Cantaron, tocaron guitarra y tambor y llegó una señora y le cantó a la luna.

9 de mayo Hoy también van a hacer otro festival naso. La maestra vino a ver el festival. Nos trajeron comida preparada. Nosotros no la comimos y se la dieron a la gente que vino al festival.

10 de mayo Hoy mi tío fue a la Defensoría del Pueblo y estaba lloviendo. Llegó tarde y se puso a grabar un video de nosotros en el campamento.

11 de mayo Hoy llovió fuerte también y tuvieron que poner todas las cosas en el centro del gazebo para que no se mojaran.

12 de mayo Nos regalaron ropa y hoy mandaron las cajas para Bocas del Toro. Las llevaron hasta la Terminal en el carro de Michel. Hoy le sacaron la muela a mi tía Lupita.

13 de mayo Hoy mi abuela está cumpliendo 54 años y mi tía llamó para felicitarla. También llamaron el hijo menor de mi abuela y mi prima.

14 de mayo Hoy nos llevaron al Museo del Mar. Vimos tortugas de mar y tiburones. Uno pequeño y uno grande. Vimos pepino de mar. Langosta. Estrella de mar. Y peces. Hoy también el rey naso Valentín Santana y la Comisión naso fueron a hablar con el viceministro de la Presidencia.

15 de mayo Hoy se organizaron las madres naso para hacer una protesta. Se encadenaron a los árboles por ser el día de los árboles. También la Comisión naso se reunió con la ONU.

Octubre de 2009 : Los naso continuamos luchando por nuestro derecho a la tierra y la creación de la Comarca Naso Tjër-Di.

*Las niñas indígenas naso Haydée Gamarra (10 años) y Cristy Vargas (10 años), junto a la líder naso Emilia Gamarra, son tres de las ganadoras del V Concurso Centroamericano de Mujeres: Voces, imágenes y testimonios 2009, organizado por la organización costarricense Voces Nuestras.   El tema del concurso era: “Mujeres que luchan por su dignidad, por la de otras mujeres o dignamente por sus comunidades. Historias de vida personales o colectivas que mueven al compromiso y al cambio”.   Las indígenas naso quedaron segundas en la categoría de Testimonio Colectivo con los textos: “Lo estoy diciendo y es como si lo estoy viendo” y “Diarios del campamento naso”, donde relatan el primer desalojo violento que sufrieron en 2009 las comunidades naso de San San y San San Drudi.

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Publicado el 4 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

“Lo estoy diciendo y es como si lo estoy viendo”

La opinión de…..

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EMILIA GAMARRA

Teníamos guanacastes grandotes. Son pura sombra esos árboles. Y sotacaballo. Ellos crecen a la orilla del río y también dan sombra. Había un señor que tenía uno bastante grande. Todos los tumbaron. Quedaron 2 ó 3 palos. Se salvaron, porque la gente estaba ahí. La gente se mantenía ahí y no los dejó tumbar.

Los sotacaballo cada año echan flores y tienen una vaina grande que explota y bota las semillas. El viento se las lleva y donde quiera que caen, ahí pegan. La raíz es dura y el palo también.

Nací y crecí en la comunidad naso Tjerdi Shikix.   A los 14 años me casé con un señor de San San.   Demoré con él 23 años y tuve 2 mujeres y 6 varones.   Con el señor que estoy ahora tengo 20 años. Con él llegué a Drudi. Los latinos le dicen Drui. Mis abuelos decían que Dru era un espíritu que mataba a las personas mayores, las que no podían caminar y estaban indefensas. Di , quiere decir quebrada.

El domingo 29 de marzo, yo estaba en Guabito. Se habían escuchado rumores de que la Policía iba a sacarnos de Drudi.  No sabíamos si era verdad o mentira. El lunes nos levantamos temprano, agarramos a Cristy, Lisbeth, Glen.. los 6 niños.   Son mis nietos.

Clareando llegamos a Drudi.   Mi hermano estaba en San San y me mandaba llamadas perdidas. Pero mi celular no tenía señal.   Cuando llegué a la casa de Pánfila, mi nuera, me dice: “ Llamaron que vienen los antimotines ”. Las dos corrimos y empezamos a gritar a los vecinos. Llegaron todos con los niños, las embarazadas, las mujeres con los bebés chiquitos, los señores.

Vimos venir una carreta con antimotines.  Se pararon en fila, como a 100 metros de nosotros, con sus cascos, armados y equipados con todo lo que cargan.  Y llegó otra carreta.  Son remolques que los tira un tractor.   Los policías llegaron en bus hasta un punto. De ahí se subieron a las carretas de la Ganadera Bocas. Yo no sentí miedo.

Al rato llegó la corregidora y dice: “ Tienen que salir de aquí, yo les avisé de este desalojo ”.   Le respondimos: “ Póngase la mano en el corazón.   Tú eres una teribe, igual que nosotros. Eres una indígena. Somos tu familia. Recuerde que usted no es otra gente. La única que puede detener esto es usted.   Usted dijo que nos iba a ayudar, y ¿ahora qué pasó? ”.    La corregidora dijo: “ Les doy 10 minutos para salir ”.    Imagínese, ¿qué podemos sacar en 10 minutos, qué podemos salvar?

Y en eso escuchamos una bomba que empezó a echar humo. Los niños al ver eso empezaron a gritar y a correr. Teníamos un tanque de 50 galones lleno de agua. Mojamos toallas para limpiar la cara de los niños. ¡Y a correr a sacar los niños de ahí!   Una niña se ahogó en el humo.

Las mamás se fueron huyendo con los niños. Unas huyeron por la quebrada y otras se fueron adentro, buscando las lomas. Se fueron sin desayunar, sin nada, esos niños. Quedamos los adultos. Huíamos debajo del bambú y nos tiraban bombas.   Debajo de la iglesia y ahí nos tiraban otra vez.   Lo estoy diciendo y es como si lo estoy viendo.

La primera casa que tumbaron fue la mía, luego la tienda, luego la de la tía de mi esposo.   Se metieron hacia abajo y tumbaron la casa de Alcibíades.   Arrasaron con todo: había plátano, guineo, caña. Luego le tocó a la casa de Catalino Victoriano.   Él vive solo. Y luego a la de su hija, María Victoriano.  Después acabaron con la casa de Feliciano Peterson, y luego la iglesia cuadrangular, la casa de Epidencio Gabriel, Félix Vargas, Avelino Gamarra, Aguirre Vargas, Misael Vargas, la casa de la señora Esperanza Brown. De ahí tumbaron la casa de Lupita. Y la casa comunal.   El piso era de tierra, las columnas de madera y el techo de hojas de palanquilla.   No tenía paredes.   Solo los postes, las vigas y el techo.   Recién la construimos porque la que teníamos se nos quedó pequeña. Esta, la nueva, medía 24×24 metros. Ahí hacemos las reuniones de la asamblea de la comunidad. Cuando regreso de una actividad para pedir la comarca, ahí me reuno con la comunidad y les informo qué se hizo en Panamá.  O si vienen funcionarios de afuera, ahí los recibimos.

Cuando terminaron de tumbar las casas se acamparon en la casa cultural. Esa la construimos para que los muchachos estudiaran con la Telebásica.  Ya estaba terminada. Estaba para inaugurar el 10 de abril. No la tumbaron, lo dejaran para los policías dormir y escampar cuando llovía. Se quedaron el lunes todo el día.

Nosotros no sabíamos que afuera había policía y no dejaban pasar a nadie a la comunidad.    Esperábamos a nuestra gente: el abogado, nuestros dirigentes, nuestra gente. Pero no los dejaban pasar.

Los periodistas llegaron a la 1 ó 2 de la tarde. Ahí empezamos a gritarle a la policía y a la corregidora. Les preguntábamos que cuánto les había pagado la Ganadera Bocas.   Les decíamos: “ Esta mañana tenían los huevos bien puestos. ¿Ahora por qué no nos disparan delante de los periodistas? ”.   Qué vulgaridades no les gritábamos. La corregidora y la policía no dijeron una palabra.   Los policías no querían que nadie se diera cuenta de lo que nos hicieron.

Ahí se quedaron. No nos dejaron entrar a sacar las gallinas. Empezaron a saquear la tienda.   Cortaron los plátanos. Había 4 policías naso, de otras comunidades. Ellos nada podían hacer, porque los botaban de su trabajo. No sacamos la ropa ni ollas, ni nada. Ni cucharas, ni pailas, ni platos, ni las herramientas, los clavos.   Nadie sacó nada.   El arroz, el azúcar, la harina, todo quedó debajo de lo que tumbaron.

Después de 15 días, cuando nos vinimos a protestar acá, a Panamá, volvieron con sus máquinas, hicieron un hueco y enterraron todo. Las maderas, el zinc y todo lo que había. Todo lo que teníamos. La empresa Ganadera Bocas nos tiene que pagar eso.   Nosotros no queremos reubicación, porque esa tierra es de nosotros.

Vamos a construir nuestra casa otra vez. Nos vamos a quedar en nuestra tierra.

Los niños tenían picazón. A Iveth se le llenó de ronchas el cuerpo. Pedíamos a la Cruz Roja. Los de Protección Civil llegaron y no preguntaron nada. Se quedaron allá afuera.   Mi cuñado le dijo a los policías que había niños con hambre y enfermos. Los policías no querían que nadie se diera cuenta. A las 10 de la noche dejaron salir a mi hija con 8 niños.   Llegaron a la 1 de la mañana a Changuinola.   Allá los atendieron.

Al día siguiente nos levantamos, mandamos a los otros niños al monte, y los mayores llegamos a 100 metros de la Telebásica.   Ellos dijeron: “ Cumplimos órdenes. Ahora digan ustedes qué quieren ”.   Les gritamos: “ Desde ayer los niños no comen nada. Déjenos pasar, pero sin ninguna condición ”.   Nos reunimos a la orilla del río. Empezamos a hacer ranchos. Ese día no llovió.

A la 1 de la tarde los de Protección Civil nos llevaron comida y querían hacerse una foto con nosotros. No se lo permitimos.

El miércoles a mediodía empezaron a tumbar la Telebásica. Eran dos máquinas de la empresa Ganadera Bocas. Una empuja para tumbar y la otra tiene una cuchara grande. Llegaron las dos carretas, se llevaron a casi todos los policías. En la noche ya no quedó nadie. Pasaron 15 días y no había respuesta del alcalde ni el gobernador, ni la corregidora.   Vivíamos en el rancho a la orilla del río y ahí dormíamos.   Había arroz, frijoles, lentejas y sardinas.

Decidimos viajar a Panamá a hablar de nuestra situación con las autoridades.   Salimos a las 7 de la noche y llegamos a las 4 y media de la mañana al terminal de transporte en Panamá.   De ahí fuimos al edificio de las Naciones Unidas y nos sentamos a la entrada. Nos sentamos con los bultos. Traíamos un par de mudas, los que traían algo. Éramos como 26.   Vinimos con los niños.

Haydée vino con su mamá. Yo me traje a Cristy. Pero no nos querían tener ahí. Dijeron que “ aquí no se puede hacer eso, que hagan una comisión ”.

De ahí fuimos a un hotel donde había un congreso sobre indígenas. Nos dieron espacio para plantear nuestro problema, pedimos ayuda, recogimos 360 dólares. No sabíamos a dónde ir. No teníamos nada. Vinimos con el pasaje y no más.   Entonces dijimos: “ Vamos al parque de Catedral ”. Nos subimos en un bus hasta Santa Ana, caminamos hasta Catedral y nos metimos en el gazebo, en el centro del parque. Nos quedamos ahí en el gazebo. Imagínese, ¿dónde íbamos a bañarnos, dónde íbamos a comer, a cocinar?

Cocinamos en la playa. Los piedreros que dormían ahí se molestaron, porque les rompimos los cartones para soplar el fogón y también se pusieron alegres, porque les dábamos comida. Pero había excrementos y olía a orines. Entonces compramos una cocina, la pusimos en el gazebo y nos mejoró la situación. Pasé mes y medio en el gazebo. Me regresé a Guabito por Cristy, mi nieta, porque ella tiene que ir a la escuela.

Desde hace muchos años estoy en la lucha. Comencé, porque el primer señor con el que me casé andaba en la lucha por la Comarca Naso Tërdji y hasta el sol de hoy sigo luchando por la Comarca. Porque sin la Comarca no tenemos ningún derecho. Mira lo que nos pasó con la Ganadera Bocas.   Si no nos dan la comarca van a entrar más empresas y proyectos, nos van a sacar de nuestra tierra. Nos van a quitar la tierra. Ahora están dando título de propiedad de nuestra tierra.   Van a vendérsela a gente que tiene plata. Y eso no es así. Esa tierra es nuestra y es libre para trabajar y cultivar.

*La líder naso Emilia Gamarra es una de las ganadoras del V Concurso Centroamericano de mujeres: “Voces, imágenes y testimonios 2009”, organizado por la organización costarricense Voces Nuestras. También los son las niñas de esa comunidad indígena panameña Haydée Gamarra (10 años) y Cristy Vargas (10 años).

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Publicado el 20 de febrero de 2010 en el Diario   La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Ser panameño se pone peligroso

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La opinión del Profesor de la Universidad de Panamá  e investigador asociado del CELA…..

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MARCO A. GANDÁSEGUI

A fines de 2009 una voz de protesta se levantó para denunciar la represión de los pueblos indígenas. Según el escrito, “pertenecer a un pueblo indígena se está poniendo peligroso en Panamá, de un plumazo se borra el Programa de Educación Intercultural Bilingüe. Como en tiempos de la colonia española se quemaban códices mayas, los grabados indígenas, la historia, la lengua.

Lucy Molinar, la actual ministra de Educación, está prohibiendo soñar, hablar, escribir en lengua kuna, ngöbe, emberá, buglé, bri bri a las siguientes generaciones”.

Hay otras voces que protestan porque esa realidad que golpea a los pueblos indígenas es la misma que sufre todo el pueblo panameño. Ser panameño se está poniendo peligroso. De un plumazo se cierran escuelas, se borran los programas de historia, filosofía y español.

Según la voz profunda de los pueblos originarios “ ser miembro de una comunidad indígena es imposible. Ni pensar de participar en ceremonias, practicar danzas ancestrales, contar cuentos a orillas de las nubes, beber agua fresca de las cordilleras.

En pleno corazón de la Comarca Ngöbe Buglé, el gobierno anunció la apertura de la mina Cerro Colorado, sin importarle los poblados indígenas que se encuentran aledaños. Ser indígena para el Estado significa: invasor, errante, extranjero en sus propias tierras y territorios ”.

En el resto del país se llega a los mismos extremos. Es imposible tener acceso a un empleo decente. En las áreas más céntricas, la población no cuenta con servicios de agua potable, alcantarillado, transporte, salud o escuelas. Pareciera que fuera una población sobrante que los gobiernos han entregado al crimen organizado.

La protesta indígena señala que “ ser del pueblo naso implica peligro para la empresa Ganadera Bocas S. A., porque violenta el derecho a la propiedad privada que está por encima de la propiedad colectiva.

Nade vale que la nación naso estuviera antes de la creación del Estado panameño, mucho antes de la invasión y colonización española, mucho antes que esta empresa comprara esas tierras.   Ser del pueblo naso significa para el gobierno: Pueblo en vía de extinción ”.

En el resto del país el acaparamiento, pillaje y el asalto está al orden del día. En sesiones extraordinarias, celebradas durante la última semana del año 2009, la Asamblea de Diputados aprobó el proyecto de ley que convierte —inconstitucionalmente— todas las costas, islas y riberas en coto para el enriquecimiento de unos pocos especuladores.

El presidente Martinelli sancionó la Ley y la mandó a publicar en la Gaceta Oficial. Los piratas ahora tienen patente de corso.

Las protestas de los pueblos indígenas sirven de lección para los panameños que todavía no despiertan ante el despojo violento, el crimen organizado y los ajusticiamientos cotidianos de los cuales son víctimas.

El costo de la vida aumenta, el precio de la canasta básica sube constantemente y el empleo escasea.  La inseguridad que se vive en el país —al igual que en las comarcas indígenas— es el resultado de las políticas públicas que hay que cambiar en 2010. Si el actual gobierno no asume su responsabilidad, entonces el pueblo tiene que organizarse para iniciar la marcha hacia 2014 y elegir nuevos mandatarios con visión de país.

Ser ngöbe, emberá, naso, kuna —panameño— es ver, oler, oír, sentir la tierra como un ser viviente, Nuestra Madre Tierra.

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Publicado el 7  de enero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Cambios y participación

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La opinión del Sociólogo, Escritor y Educador…
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RAUL  LEIS  R.

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El cambio prometido cuestionó la politización partidista del Estado y defendió el punto de vista del ciudadano de pie, pero en la práctica parece que la acción gubernamental no ve con buenos ojos el seguimiento o convocatorio de foros de concertación, diálogos ciudadanos, o procesos interactivos con diversos actores sociales.  Si no, observemos por ejemplo, la ralentización de la Concertación para el Desarrollo, o la opción por ignorar o reprimir las demandas del pueblo Naso en lugar de dialogar con él.

Enfocarse solo en acciones puntuales o parches, aunque tenga efectos inmediatos que peden ser positivos, a la larga no es el camino para construir cambios verdaderos. Los cambios necesitan miradas estratégicas, enfoque en las causas y no solo en las consecuencias de los problemas. Este necesario proceso pierde la brújula si no se abren canales a la participación ciudadana.

En la medida que la población sea más sujeto que objeto, las decisiones colectivas podrán ser mas incluyentes y acertadas lo que es un logro frente a la idea de líderes infalibles o élites iluminadas como la única garantía de la democracia. La participación ciudadana en políticas públicas puede definirse principalmente como toda actividad de los ciudadanos dirigida a influir en la formación de la política estatal. Comprende las acciones colectivas o individuales, de apoyo o de presión, mediante las cuales incidir en las decisiones del gobierno en función del bien común.

Se trata pues, de la cultivar una ciudadanía formada, crítica y madura que comprenda y asuma que todos y todas son sujetos de derechos y obligaciones. Para los gobiernos muchas veces la participación se reduce a involucrar a la gente en la ejecución de políticas definidas desde arriba, obstruyendo la posibilidad de participación en diversos grados incluso el decisional, en cambio, para los movimientos ciudadanos la búsqueda de participación real es una de sus principales reinvindicaciones.

Las políticas públicas no deben construirse “desde arriba” privilegiando el trabajo de los expertos y los decidores. Un tema central en las políticas públicas es el papel determinante que tienen los actores en todo el proceso de su formulación e implementación, pues tradicionalmente, ha prevalecido la idea de que el problema consiste en formular la política “correcta” para luego convocar a los distintos actores que estarían esperando conocerla para poner en marcha su ejecución.

La invitación que nos plantea esta perspectiva es doble. Por una parte, involucrar a los actores ciudadanos en los diferentes momentos de configuración de la política, y por otra, algo que es más importante aún, concebir la gestión como un proceso de aprendizaje social continuo, en el que la alternativa correcta deberá construirse y re-construirse a partir del diálogo entre los distintos actores, con sus distintas representaciones, intereses y capacidades. Esto supone superar el institucionalismo tradicional a favor de una perspectiva de interdependencia entre instituciones, actores y agentes sociales y políticas que mantienen una relativa autonomía.

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Publicado el  2  de diciembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Nuevamente, solidaridad con los indígenas

La opinión de….

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Betty Brannan Jaén

NUEVA YORK –El jueves pasado fue Thanksgiving –o Día de Acción de Gracias– en Estados Unidos. Es un día feriado que celebra la llegada de los colonos ingleses a Norteamérica y su triunfo sobre las dificultades que encontraron en el Nuevo Mundo, pero es una celebración deshonesta.

En las cenas estadounidenses de Thanksgiving –siempre una orgía de comer– nunca he visto que se mencione que el robo de las tierras indígenas y el genocidio de ese pueblo es uno de los crímenes más grandes en la historia del planeta.

Frecuentemente he visto que antes de entrarle a la comilona, todos en la mesa se agarran de la mano para decir una oración de “gracias” a Dios por la abundancia característica del Nuevo Mundo, pero nunca he visto que esas oraciones también pidan perdón a Dios por los grandes crímenes cometidos para arrebatarle ese tesoro de sus verdaderos dueños, aquellos a quienes Él se lo había entregado. Por contraste, en algunas comunidades indígenas de Estados Unidos, Thanksgiving no es día de celebración sino “día de duelo”.

Cuando discuto esto con norteamericanos, la respuesta que frecuentemente recibo es, en tono sarcástico, “Y tú, ¿qué quieres, que devolvamos la tierra a los indios?”. A veces respondo que sí, o que por lo menos se les dé compensación debida a los pocos que quedan.

Aunque se trate de cosas que ocurrieron varios siglos atrás, reconocer el crimen cometido y tratar de rectificarlo, en la medida que sea posible y práctica, me parece justo y esencial, sobre todo porque Estados Unidos se autopercibe como un país de alta estatura moral.

Ahora mismo en Estados Unidos hay un pleito ante los tribunales en que está confirmado que la agencia federal que administra las reservas indígenas se ha robado miles de millones de dólares que le correspondían a los indígenas por el uso de sus tierras para minería, ganado, extracción de petróleo, etc.

El senador John McCain tilda lo ocurrido como “un escándalo nacional”, pero el caso no ha despertado mucho interés en Estados Unidos.   Como si los crímenes del pasado contra los indígenas no fueran suficientemente vergonzosos, a pocos parece importarle que estos crímenes continúan en el presente.

Por eso mismo, me han golpeado las noticias de esta semana desde Panamá, sobre el desalojo forzoso de los nasos de San San y San San Druy, en Bocas del Toro.

Aunque haya una disputa sobre la tenencia de esas tierras entre los nasos y la empresa Ganadera Bocas, no acepto que haya sido necesario que 150 policías antimotines con bombas de gases lacrimógenos desalojaran a la fuerza a 200 indígenas, sacándolos de sus viviendas para que la maquinaria de la empresa pudiera entrar a derribarlas.

En esta disputa, mis simpatías están enteramente con los indígenas, por más que algunas personas se me hayan acercado en los últimos meses para criticar que no puedo ser objetiva sobre estos temas sin ir a ver las áreas afectadas y sin escuchar la versión de las empresas que por un motivo u otro desean desalojar a los indígenas.

Quizás lo haga, aunque francamente dudo que eso cambie mi perspectiva; abiertamente confieso que siempre prefiero respaldar al underdog [el que está en desventaja], especialmente si se trata de unas personas humildísimas, que han sido maltratadas por siglos, que literalmente están defendiendo sus casas y que –encima de todo lo demás– están luchando contra su extinción como pueblo. Para mí, ningún interés comercial puede primar sobre eso.

El hecho es que el derecho internacional claramente prohíbe el desalojo forzoso de los indígenas de sus tierras. Por el contrario, como se enfatizó en una audiencia reciente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH),  se requiere que los pueblos indígenas den su consentimiento libre, con compensación justa, antes de iniciar el desarrollo comercial de sus tierras.   Cualquiera disputa al respecto se debe resolver de manera civilizada, no con antimotines y bulldozers.

En esto, el gobierno de Ricardo Martinelli me ha desilusionado profundamente, haciéndome pensar que el suyo será otro gobierno más donde el “bille” pesa más que cualquiera otra consideración, ciertamente más que la moralidad, la justicia, y la compasión.

Un activista estadounidense me comentó el año pasado que en disputas de este tipo, cuando hay grandes intereses económicos de por medio, los indígenas siempre pierden. Esta observación me partió el corazón; hagamos lo necesario para que en Panamá, por lo menos, eso no sea cierto.

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Publicado el 29 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que a la  autora, todo el crédito que le corresponde.

¿Cuándo les tocará a los Naso Teribes?

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La opinión del Sociólogo, Escritor y Educador….
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RAUL  LEIS  R.

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“Al principio no había nada, en ese tiempo Dios hizo primero una casa. Primero, Dios recogió todos los bejucos para amarrar los palos. Entonces en cuatro días hizo la casa y la terminó toda, entonces recogió los pedazos sobrantes de bejucos y encargó a un niño que los botara lejos.  El encargado pensó: ¿Por qué yo no lo puedo ver? Dijo él, y lo vio. Eran solo un poco de culebras que se fueron lejos arrastrándose y al ver eso él se asustó y lo dejó. Por eso hay muchas culebras en la tierra.

Después de terminar toda la casa, entonces al sur puso dos pescados y también al norte. Para que el mar de afuera no entrara adentro. Si estos pescados se quitan de ahí, el mar de afuera entra y nos ahoga.   Adentro de la casa hay tierra y mar también.   La casa es de forma de totuma y el infierno está fuera de la casa.” Esta tradición oral Ngöbe-Buglé, ilustra lo que le ocurre al pueblo Naso Teribe aquí en Panamá, su patria. Afirman el derecho a tener su casa, un territorio ancestral pero en cambio el infierno se hace presente cuando el interés particular de una empresa se impone al interés general de la comunidad.

La verdad es que a los Naso Teribes no les ha ido bien ni con Martín ni con Martinelli.   Con el gobierno del primero se produjo el 30 de marzo el primer desalojo violento, cuando policías y empleados de Ganadera Bocas derribaron 30 viviendas e instalaciones comunitarias y dejaron a unas 200 personas intemperie y sin enseres.

Con el segundo, se repitió la historia, sin ninguna orden judicial y por la vía de hecho, unos 150 agentes de policía desalojaron el jueves 19 de noviembre a las comunidades Naso de San San y San San Drui, en Bocas del Toro    Al medio día comenzaron a llegar los efectivos que se encontraron con la resistencia pacífica de la comunidad. Después de dos horas los antimotines, entraron a la comunidad de San San Drui escoltando a la maquinaria de la empresa privada Ganadera Bocas para arrasar con la comunidad reconstruida. Los agentes de policía dispararon gases lacrimógenos sin importarles las decenas de menores de edad y mujeres presentes en ‘La Trinchera’ y destruyeron las endebles edificaciones que las comunidades Naso levantaron tras el anterior desalojo violento del 30 de marzo.   Según informes de los moradores, los agentes buscaban a 10 líderes naso para detenerlos a pesar de no portar ninguna orden legal de captura. (Radio Temblor).

Los Naso Teribes tienen derecho a ser reconocidos como pueblos, a una comarca donde pueden ejercer autonomía y afirmar su identidad, e impulsar un desarrollo socio-económico de acuerdo a su cosmovisión.

La respuesta de los gobiernos no puede ser la represión a la indiferencia frente a sus justas demandas. En la ciudad y en el país abundan los letreros que rezan Ahora Le Toca al Pueblo. ¿Cuando le tocará al pueblo Naso Teribe ser tratado con respeto, con justicia? ¿Cuándo tendrán su casa de totuma y dejarán el infierno afuera?

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Publicado el 25  de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

(In) seguridad jurídica bananera

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La opinión de…..

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PACO  GÓMEZ  NADAL

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Todo empieza con las bananeras, sí.   Miento, todo empieza con la conquista, pero eso es más atrás.   La “legalidad” que nos interesa comienza con las bananeras, o cuando amplias porciones de un territorio como este fueron regaladas a las bananeras.   Igual sucedió en el resto de Centroamérica y eran ellas, las bananeras, las que ponían y quitaban gobiernos, las que dictaminaban parte de la política, las que acomodaban las leyes a su antojo.

De ahí viene el muy despectivo calificativo de repúblicas bananeras, que ha quedado en la historia de la semántica desagradable para denominar a todos los países con escasa gobernabilidad y menos soberanía.

Bueno, acá, en Panamá, las bananeras ocuparon miles de hectáreas en Chiriquí y en Bocas del Toro y jugaron con el territorio como quisieron. En Bocas, el Estado era la United Fruit Company y fue ella la que en los 60, supuestamente,   vendió terrenos a Ganadera Bocas, a la familia Guardia.

El inicio de la supuesta legalidad que ahora reclama Mario Guardia en su litigio con las comunidades naso de San San Drui y San San está viciado.

En aquellas épocas, las tierras se vendían, compraban u ocupaban sin importar si sobre ellas moraban personas. Tratados como animales o, en el mejor de los casos, como mano de obra, los indígenas o los colonos pobres eran invisibles, un pequeño problema a extirpar cuando fuera necesario.

La seguridad jurídica funcionaba para un lado, como ahora, no para el otro.   En este pequeño cuento que les echo llega el momento de la democracia,  del nuevo estado de derecho, de la Constitución, de los convenios internacionales, de la supuesta justicia social.   Pero este nuevo Estado se funda sobre las cenizas del viejo, del régimen del gamonal y de las cuatro familias que a la sombra de los colonizadores –españoles primero, colombianos después y, finalmente, estadounidenses disfrazados de Canal, de banano o, ahora, de AES– siempre se han beneficiado de la explotación de sus connacionales.   Esas ruinas sobresalen demasiado, aún hoy.

El pasado jueves, sin que mediara orden judicial alguna e ignorando ocho meses de negociaciones, protestas y mediaciones nacionales e internacionales, el gobernador de Bocas del Toro, Simón Becker, a modo de virrey colonial, desalojó con 150 antimotines a estos nasos de la ribera del río Drui. Fue violento, desproporcionado, el uso de la fuerza e ilegal.    Pero… qué más da.

El Estado da seguridad jurídica a los grandes inversionistas o a los mafiosos que lavan plata o a la familia –que para eso lo es, aunque luego la detengan en aeropuertos charros–.   No hace lo mismo con los ciudadanos de cuarta, la mayoría del país, los excluidos, los que solo valen si son obreros, limpiadores de rastrojos, de casas, jardineros: no ciudadanos que exijan sus derechos, no miembros de pueblos originarios, no madres dignas, no hombres valerosos.

Las organizaciones y los abogados que colaboran de manera solidaria con los nasos –“desestabilizadores” los llaman algunos– van a interponer acciones legales contra el ministro Rambo Mulino y contra las otras autoridades implicadas, pero la justicia es lenta y no corre cuando se trata de indígenas perdidos en la provincia sin ley que es Bocas.   Mientras… la resistencia, tratar de aguantar el tirón, las mentiras de los funcionarios –¡Mulino ha llegado a decir que los nasos tienen comarca!–, las trampas que trata de tender política (anti) indigenista…

Nada más… bueno y agradecer a los ciudadanos y a los medios de comunicación que ahora sí entienden que la lucha de pueblos como este, o como la de los cuatro que resisten en Charco La Pava, o la de los que no se han dejado comprar en Coclesito y tantos a lo ancho y largo del país es una pelea por el futuro de todos.

Estos días, los nasos no se han sentido solos. Guardia,   si es que tiene amigos, sólo escucha el silencio de su no–conciencia;   Mulino, el ruido de su saña contra los que son del pueblo pero no tienen zapatos; Becker, el atronador rumor de los vendidos;   José Isaac Acosta, la bulla de la vergüenza de traicionar a los suyos…   Ojalá puedan dormir en paz, no como las 200 personas que se mojan y sufren desde que les tumbaron, por segunda vez, sus casas.

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Publicado el 24 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Para el gobierno, son panameños los Nasos?

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La opinión del editor…..
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HÉCTOR ROBLES CARRASCO
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Los Nasos luchan por su sobrevivencia como pueblo en una situación muy adversa, pues sus territorios ancestrales ahora están cotizados por la futura construcción de proyectos hidroeléctricos, ganaderos, mineros  o turísticos.
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En esta lucha, los originarios Nasos se enfrentan principalmente a las fuerzas del orden público de un Estado que tiene la obligación de protegerlos y que en lugar de reconocer o tratar de reconocer los derechos que le asisten a este pueblo, los situan irremisiblemente en la condición de ilegales, utilizando contra ellos la fuerza que debe emplear para reducir a otros elementos mucho más peligrosos  dentro de esta categoría de ilegales,  que hoy mantienen en jaque a la sociedad y que para muchos pareciera que le van ganando la batalla al Estado.
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La sociedad panameña no puede continuar ajena a esta dramatica situación de nuestros compatriotas nasos.  Los medios tenemos la obligación de dar la mayor cobertura a las acciones a favor y en contra del pueblo naso, lo mismo que a las distintas opiniones que sobre su problemática se expresen.
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En esta línea nos permitimo transcribir el Editorial del prestigioso diario nacional El Panamá América, para beneficio de nuestros lectores y visitantes.  El Editor
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De la redacción de PA-DIGITAL

Nada en el programa de gobierno de Ricardo Martinelli obliga a mostrar la inhumanidad e incompetencia, la falta de empatía y responsabilidad que han exhibido las autoridades en relación con el pueblo Naso.

El gobierno actual se parece demasiado al anterior, que tampoco mostró voluntad ni acierto para resolver una crisis que es de carácter humanitario.

Los Nasos luchan por su sobrevivencia como pueblo en una situación muy adversa, pues sus territorios ancestrales ahora están cotizados por la futura construcción de proyectos hidroeléctricos.

No hay aquí una lucha entre formas tradicionales de vida y los imperativos de la modernidad. Es posible combinar ambas, con un despliegue de sensatez y buena voluntad las autoridades pueden encontrar soluciones que sean aceptables para todas las partes en este conflicto.

Se trata de llevar adelante un diálogo político con sensibilidad social. En vez de eso, los políticos hacen lo que mejor saben hacer: enviar a los antimotines, con los cuales, claro está, no hay diálogo que hacer.

Es una verdadera pena que para algunos civilistas, o quizás, ex civilistas, el pueblo naso no esté incluido en el concepto de personas con derechos que las autoridades deben proteger. ¿Será que no consideran que los Nasos son ciudadanos panameños, o que han abandonado la perspectiva civilista porque encuentran muy cómodo tener a los militares bajo su mando?

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<> Opinión editorial del Diario, publicada hoy 22 de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

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Publicado el 22 de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

COMUNICADO DE PRENSA DEL CIAM EN APOYO AL PUEBLO NASO

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La nota en Facebook , de la Arquitecta y Ambientalista…..
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RAISA  BANFIELD
Hoy a las 18:38

El Centro de Incidencia Ambiental es una organización no gubernamental, cuya visión es la de una sociedad civil conocedora de la legislación ambiental y activa en la demanda del cumplimiento de sus derechos, para incidir en la toma de decisiones locales y nacionales encaminadas a la protección del ambiente y una mejor calidad de vida de todos los panameños.

Por tanto, no podemos menos que rechazar cualquier acción que ponga en peligro los derechos humanos y la protección del ambiente.


A raíz del desalojo realizado en la tarde de ayer contra la población indígena naso en la provincia de Bocas del Toro, hacemos un llamado a las autoridades tanto locales como nacionales, a fin de que se tomen las medidas necesarias para garantizar el respeto a los derechos ancestrales de este pueblo, el apropiado trámite de los recursos legales presentados por sus representantes y la guardia de su integridad física y moral.


Es imperativa la estricta observancia de nuestra Constitución Política, los tratados internacionales correspondientes y el resto de la legislación vigente, en cuanto a la protección de las comunidades indígenas nacionales y el reconocimiento de su delicado y directo vínculo con la conservación de los recursos naturales que los rodean.


De esta forma nos unimos al resto de las organizaciones e individuos a nivel nacional e internacional que han manifestado su preocupación y se encuentran atentos al desenvolvimiento del conflicto naso, esperando su pronta y efectiva resolución en favor del pleno desarrollo de su identidad étnica y cultural.


Agradecemos la divulgación de este comunicado en su medio de comunicación.

Para mayor información comuníquese al: 262-8831/0922 ó al correo electrónico info@ciampanama.org

Panamá, 20 de noviembre de 2009.

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Publicado en la fecha  en Facebook por la autora a quien damos todo el credito que le corresponde.