El problema de las calles

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La opinión del Periodista y Analista Político…

Gil Moreno

La Biblia es un libro de mucha sabiduría. Según Mateo 9- 16, “nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque el remiendo tira del vestido y se hace peor la rotura.”   Muchos se preguntarán a qué viene todo esto : Sencillamente a que, desde algún tiempo, cuadrillas del Ministerio de Obras Públicas o personal contratado por el gobierno, para reparar las calles de la ciudad (que se encuentran en mal estado), están realizando un trabajo deficiente, para salir del paso.

Y hacerle ver a la comunidad que están haciendo una obra responsable; y la verdad es que lo que están realizando es una verdadera chapucería, tapan los huecos y al poco tiempo estos se agrandan. Hay tantos huecos en las calles de la ciudad, sin contar en el interior, que me parece que sería más económico hacerlas nuevas, removiendo todo el material degradado y cubrir toda la superficie con una gruesa capa de asfalto.

Ya con anterioridad y este gobierno no es la excepción) otros gobiernos se han dando a la tarea, poco recomendable, de remover parte del material que se ha levantado en las calles y carreteras, echándole una delgada capa de asfalto, para dar la impresión de que es una obra nueva en su totalidad.   Lo que llama la atención es que al poco tiempo de ser construida se forman grietas y huecos más grandes, porque como bien dice La Biblia, no se puede poner remiendos nuevos en vestidos viejos. Y esto es lo que me parece que se está haciendo en la autopista de la Chorrera, que lo recomendable es que se construya una nueva.

Es muy fácil de comprender que cuando hay pocos huecos en calles o carreteras, el problema se soluciona, pero cuando existen tantos, es mejor hacerlas nuevas y no seguir parchando porque sería un trabajo inútil.

Yo sé que el Sr. Presidente no es ingeniero y no tiene porqué saber de estas cosas, pero existen asesores a su alrededor que deben decirle que el trabajo que se hace en las calles es ineficiente y desdice mucho de un gobierno que se da ínfulas de que ha alcanzado el grado de inversión, que nos colocaría como país del primer mundo. Y eso no es cierto, basta ver las calles de la ciudad y la basura acumulada por todas partes, los malos olores y el problema del agua.

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<>Artículo publicado el 25  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Ayer y Hoy

La opinión del Analista Político…


GIL MORENO
gil-moreno15@hotmail.com
El proyecto de reelección presidencial murió en su cuna, pero puede resurgir en cualquier momento. Es cierto que el presidente de la República, en cierta ocasión, dijo que su candidato presidencial para las próximas elecciones sería Juan Carlos Varela. Pero como lo más probable es que en unas elecciones primarias la candidatura de Varela sea rechazada por las bases del partido, y la propia Mireya Moscoso así lo ha dejado entrever, el Sr. Presidente quedaría en completa libertad de elegir a otro. Esto, sumado al resultado de las encuestas que favorecen al mandatario, fue lo que tal vez motivó a algunos diputados de Cambio Democrático a presentar al pleno de la Asamblea un proyecto de reelección presidencial, que desde un principio se vio que iba a ser rechazado. 

Ahora bien, si Varela no es elegido en las elecciones primarias de su partido, quedaría descartado como candidato presidencial, y el Sr. Ricardo Martinelli se vería en serios apuros porque dentro de su alianza no existen figuras presidenciales y tendría que aceptar al candidato del Partido Panameñista. Que Martinelli se llegue a reelegir, lo veo como un imposible. Aunque logre obtener los votos en la Asamblea, el pueblo en masa lo rechazaría en un referéndum y correría la misma suerte de Pérez Balladares, porque el pueblo panameño es consciente de que, si en 5 años estos presidentes no sirvieron, en 10 años menos.

En otro orden de ideas, pienso que el triunfo de Ricardo Martinelli fue circunstancial, producto de una situación muy particular que pocas veces se da y que no se repetirá. El Sr. Varela, que debió ser el candidato ganador, las encuestas no lo favorecieron, no era figura presidencial; en cambio Ricardo Martinelli, desde un principio electrizó al electorado, era un magnate, hombre de una inmensa fortuna que había triunfado por esfuerzo propio. Por eso se pensó que era el candidato ideal, el hombre predestinado a llevar adelante los grandes cambios, que fue la palabra mágica que él uso.

Y le ganó la partida a Varela porque los pueblos, como la muchacha sencilla, casi siempre se deja cautivar por las frases tiernas y almibaradas del galán. Y del otro lado teníamos a Balbina Herrera, que muchos no la querían por sus viejos nexos con los militares, principalmente con Noriega. Sin embargo, era una mujer sencilla, madre amorosa, sin relumbrón.

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<> Artículo publicado el 22 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El gobierno del cambio

La oponión el Analista Político…


GIL  MORENO
gil-moreno15@hotmail.com

Siempre se pensó que un gobierno dirigido por Ricardo Martinelli, quien había demostrado buen desempeño como director del Seguro Social en la administración de Ernesto Pérez Balladares, iba a ser muy diferente.    No se le consideraba un político experimentado, pero sí una persona ordenada y seria, y un excelente administrador, que había llevado adelante sus empresas en forma increíble.   Con este currículum, muchos pensaron que era la persona indicada para llevar la nave del estado hacia puerto seguro .

Nunca se pensó que Ricardo Martinelli iba a seguirle los pasos a los políticos tradicionales que nos gobernaron siempre y que una vez en el poder empezaban a repartir posiciones, prebendas, contratos y toda clase de privilegios a sus allegados y a las personas que los habían llevado al poder, como si ellos fueran los dueños de la Nación.   Y como Martinelli, perfilándose como un político diferente, prometió cambios profundos en bien del país, que iba a terminar con las viejas prácticas, que iba a acabar con la corrupción, ganó las elecciones por un amplio margen.

Pero ¿qué es lo que hace Ricardo Martinelli una vez en el poder?   Simplemente, empieza a utilizar las mismas prácticas malsanas de sus antecesores y en muy poco tiempo los medios informativos del país y del mundo empiezan a hacer señalamientos de corrupción en su gobierno, de leyes injustas, de irregularidades, truculencias y toda clase de abusos.   Y lo más grave, impone un Procurador que nunca despertó confianza y que a la postre tuvo que abandonar el cargo, en medio de un gran escándalo.

Por otro lado, no es ningún secreto que personas allegadas al gobierno se han dado a la tarea de sobornar e intimidar a representantes, alcaldes y diputados de oposición para que se cambien, cuando se sabe que este es un delito que merece castigo y ni las autoridades correspondientes ni el zar Anticorrupción investigan a estas personas.

No podemos negar que este gobierno, en algunos aspectos, ha favorecido a sectores humildes de la población, ayudando a estudiantes y ancianos. Pero por otro lado ha desatendido por mucho tiempo el problema de la basura, que es un asunto de Estado, de alta prioridad, que además se ha politizado. ¡Cuidado, con la salud no se juega !

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<> Artículo publicado el 15  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un nuevo Procurador

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La opinión del Periodista y analista político…

Gil Moreno 

Lo menos que podemos decir de los grupos cívicos, que en días pasados se reunieron con el Presidente de la República, para tratar el asunto del nombramiento del nuevo Procurador, es que actuaron con mucha ingenuidad, lo que da la impresión de que no se atrevieron a cuestionar al mandatario por el hecho de querer imponer nuevamente a un Procurador de su preferencia ; que lo que aquí cabía era que el escogimiento de este funcionario se hiciera con base en una cuidadosa selección en el Órgano Judicial, a fin de enmendar el error que ya había cometido el señor Presidente, al nombrar a una persona que no gozaba de ninguna confianza ante la opinión pública; que no reunía las cualidades necesarias para desempeñar dignamente el cargo.

Ahora el Sr. Bonissi ha renunciado o lo han hecho renunciar en medio de un gran escándalo, que ha estremecido los cimientos del Ministerio Público, que no podemos negar que es la primera gran crisis de este gobierno, y todo porque el Sr. Presidente no quizo escuchar las voces sensatas que le advirtieron que dicha designación no era la más acertada.

Mi opinión muy personal es que el método que se ha estado empleando para escoger al Procurador (a través de un Consejo de Gabinete, controlado por el Ejecutivo), no es democrático.

Ahora le ha tocado al licenciado José Ayú Prado asumir el cargo, bajo estos mismos valores, mañana, en un gobierno diferente, le corresponderá a otro asumir la misma posición, con las mismas ataduras, pero sabemos que no podrá actuar con imparcialidad ni cumplir con las funciones impuestas por la Constitución, ni llamar a juicio, por faltas o delitos, a altos funcionarios gubernamentales, por aquello que llamamos gratitud.

Gratitud es el sentimiento por el cual nos consideramos obligados a agradecer un favor, o dar las gracias. ¿Y cómo se dan las gracias sino es con reciprocidad, complaciendo a la persona que nos favoreció ? No se puede negar que este es un sentimiento humano y altruista.

Nadie puede reprocharle a una persona que pague un favor con otro favor. Y eso es casi imposible en una persona que se considera digna, a menos que sea un malagradecido. Por eso es por lo que insisto que el método que se está empleando no es democrático .

Lo sucedido en la Procuradoría era de esperarse, el procurador Bonissi nunca despertó la confianza de las personas serias y con buen olfato, que percibieron, o mejor dicho olieron que tarde o temprano se destaparía el tamal.

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<>Artículo publicado el  8  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Incidente de la tajada de sandía

La opinión del Analista Político….

GIL  MORENO

Con el descubrimiento de yacimientos auríferos en California, la ciudad de Panamá se convirtió en el paso obligado de aventureros, contagiados por la fiebre de oro.

Este flujo de viajeros trajo como consecuencia que la metrópoli, de tranquila, que siempre fue, se convirtiera en escenario de grandes escándalos, debido a la vida turbulenta que allí se llevaba. Tan cierto era esto, que un historiador de la época decía que todos los días había que recoger de 4 a 5 mil botellas vacías de cerveza y champaña para echarlas al mar.

El 15 de abril de 1856, 940 pasajeros, procedentes de Colón, deambulaban por las cercanías de la estación del ferrocarril, esperando que la marea subiera para embarcarse con destino a California. En esos momentos, se oyeron unos disparos y un grupo de hombres de color cayó sobre los viajeros que se encontraban en los alrededores.

De acuerdo con ciertas versiones, las cosas sucedieron así: un pasajero norteamericano, llamado Jack Oliver, encontrándose ebrio, le arrebató una tajada de sandía a un vendedor y no la pagó.   El vendedor, molesto, sacó una navaja y comenzó a perseguir al hombre, reclamando el pago de la fruta. Dicen que alguien, tratando de calmar los ánimos, le arrojó una moneda, pero el vendedor ya había perdido el control y continuó insultando al norteamericano, que en ese momento sacó un revólver y disparó, posiblemente sobre el vendedor, quien resultó muerto.

Esta situación originó un verdadero tumulto. Un grupo de hombres de color rodeó a los norteamericanos en la estación del ferrocarril, pero se sabe que no dispararon, fueron los sitiados los que empezaron a disparar sobre los panameños, llevando aquéllos la peor parte, con el resultado de 15 norteamericanos muertos y 16 heridos, y entre los panameños 13 heridos y 2 muertos.

En vista de lo sucedido, el Gobierno de los Estados Unidos envió a Panamá al Sr. Amos Corwine, quien en un informe parcializado, decía que la Policía había sido incapaz de mantener el orden y que más bien se había unido a los amotinados, recomendando la ocupación del istmo (septiembre 19-1856 ), supuestamente basándose en el Tratado Mallarino- Bidlack que le concedía al coloso del norte libertad de tránsito, obligando a Colombia a pagar medio millón de dólares en concepto de reparaciones.

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<> Artículo publicado el 1 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Nochebuena en el pueblo

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La opinión del Periodista y Analista Político…

Gil Moreno 

Llegó la Navidad y también la Nochebuena en que todo es ilusión y alegría, pero en realidad es una fiesta de contraste, porque existen dos nochebuenas bien diferenciadas. La Nochebuena para los que en sus hogares lo tienen todo y la Nochebuena en la adversidad para aquellos que carecen de lo más elemental.   La Nochebuena en el alma para los que en esta noche hermosa gozan de salud y bienestar; y la noche mala en el alma de los que sufren enfermedades y privaciones.

La Nochebuena es la fiesta de los niños, pero también es la fiesta de los grandes. En mi juventud la Nochebuena, transcurría animada y feliz. Las calles principales del pueblo se llenaban de gente, que venía de cercanos caseríos, a celebrar la Navidad. Con motivo de esta celebración el padre de la iglesia organizaba, en la plaza, un variado número de fuegos artificiales y globos de colores (construidos con papel), a los que se encendía una mecha en la parte inferior, los cuales, iban elevándose en el cielo de la noche, hasta perderse de vista. Esta era una de las principales atracciones de la Nochebuena en el pueblo, pero como la celebración de la misa del gallo era a la medianoche, la calle principal, desde temprano, se llenaba de gente vocinglera y de vendedores de refresco y dulces de toda clase, que con sus gritos, le daban colorido, alegría y esplendor a la fiesta navideña.

Hoy, debido a los avances de la ciencia, la Nochebuena en nuestros pueblos, no tiene el mismo encanto que muchos de nosotros disfrutamos. En esos tiempos la vida era más tranquila, no se conocía el internet, la computadora, ni el teléfono móvil, la televisión empezaba a conocerse, y la gente no tenía modo de divertirse ni de gozar de un sano esparcimiento, a no ser un pequeño cine en un pueblo, donde una o dos veces por semana se proyectaba una vieja película; y en las celebraciones locales, un baile, una fiesta de toros o una venta de comida al aire libre; esas eran las únicas diversiones sanas en nuestros pueblos.   Hoy me parece que la Nochebuena tiene un significado muy diferente.   Pero es porque estas fiestas sencillas, ya no llaman la atención a las nuevas generaciones, habiendo tantos adelantos a su disposición, que nosotros, en nuestro tiempo, no soñábamos tener.

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<>Artículo publicado el  23  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Crisis en el Partido Panameñista

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La opinión del Periodista y Analista Político …

GIL  MORENO

De acuerdo a las últimas declaraciones de la ex presidenta Mireya Moscoso, aparecidas en el Panamá América el 15 de noviembre pasado, ella tiene la esperanza de que su partido llegue con fuerza para pedir la cabeza de la nómina presidencial en el 2014, supuestamente por el oficialismo. Pero también dice que muchos arnulfistas se están pasando a Cambio Democrático y que espera que el colectivo se fortalezca.   ¿Cómo espera ella que las cosas mejoren si los propios panameñistas se están cambiando?

Lo delicado de toda esta situación es que si el Partido Panameñista permanece dentro de la alianza gubernamental y acepta ir a la cabeza de la nómina presidencial, en la persona de Juan Carlos Varela, se corre el riesgo de que se fraccione más porque un pacto de esta naturaleza no despertaría la confianza de nadie, mucho menos de un grupo de panameñistas que han observado el comportamiento sumiso de Varela, que lo más probable es que sea derrotado porque muchos verían detrás de él la sombra de Martinelli.

Igualmente no podemos descartar el gran descontento que existe en la población debido a que el gobierno de Martinelli no llenó las expectativas de las personas que lo llevaron al poder en la confianza de que las condiciones políticas y socio-económicas en el país iban a mejorar. En estas condiciones muchos panameñistas que están fuera del gobierno piensan que lo que menos le conviene al partido es aceptar una candidatura presidencial por el oficialismo a causa del desgaste político que está experimentando; a menos que el gobierno corrija el rumbo y se encamine por los cauces de la seriedad, la probidad, la rectitud y el respeto, que fue lo que siempre se esperó de un gobierno presidido por Ricardo Martinelli. Pero como sabemos que este cambio no se va a dar, y si de verdad se quiere salvar al partido, lo recomendable sería que concurra a las próximas elecciones con candidatura propia, con candidatos a alcaldes, legisladores y representantes que no hayan tenido vínculos con la actual administración, que me parece que sería la única forma de darse un baño lustral.

Nunca antes el otrora glorioso Partido Panameñista había caído tan bajo, aprobando leyes impopulares y haciéndose cómplice de tantas injusticias.

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<>Artículo publicado el  15  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.