El gobierno del cambio

La oponión el Analista Político…


GIL  MORENO
gil-moreno15@hotmail.com

Siempre se pensó que un gobierno dirigido por Ricardo Martinelli, quien había demostrado buen desempeño como director del Seguro Social en la administración de Ernesto Pérez Balladares, iba a ser muy diferente.    No se le consideraba un político experimentado, pero sí una persona ordenada y seria, y un excelente administrador, que había llevado adelante sus empresas en forma increíble.   Con este currículum, muchos pensaron que era la persona indicada para llevar la nave del estado hacia puerto seguro .

Nunca se pensó que Ricardo Martinelli iba a seguirle los pasos a los políticos tradicionales que nos gobernaron siempre y que una vez en el poder empezaban a repartir posiciones, prebendas, contratos y toda clase de privilegios a sus allegados y a las personas que los habían llevado al poder, como si ellos fueran los dueños de la Nación.   Y como Martinelli, perfilándose como un político diferente, prometió cambios profundos en bien del país, que iba a terminar con las viejas prácticas, que iba a acabar con la corrupción, ganó las elecciones por un amplio margen.

Pero ¿qué es lo que hace Ricardo Martinelli una vez en el poder?   Simplemente, empieza a utilizar las mismas prácticas malsanas de sus antecesores y en muy poco tiempo los medios informativos del país y del mundo empiezan a hacer señalamientos de corrupción en su gobierno, de leyes injustas, de irregularidades, truculencias y toda clase de abusos.   Y lo más grave, impone un Procurador que nunca despertó confianza y que a la postre tuvo que abandonar el cargo, en medio de un gran escándalo.

Por otro lado, no es ningún secreto que personas allegadas al gobierno se han dado a la tarea de sobornar e intimidar a representantes, alcaldes y diputados de oposición para que se cambien, cuando se sabe que este es un delito que merece castigo y ni las autoridades correspondientes ni el zar Anticorrupción investigan a estas personas.

No podemos negar que este gobierno, en algunos aspectos, ha favorecido a sectores humildes de la población, ayudando a estudiantes y ancianos. Pero por otro lado ha desatendido por mucho tiempo el problema de la basura, que es un asunto de Estado, de alta prioridad, que además se ha politizado. ¡Cuidado, con la salud no se juega !

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<> Artículo publicado el 15  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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