Incidente de la tajada de sandía

La opinión del Analista Político….

GIL  MORENO

Con el descubrimiento de yacimientos auríferos en California, la ciudad de Panamá se convirtió en el paso obligado de aventureros, contagiados por la fiebre de oro.

Este flujo de viajeros trajo como consecuencia que la metrópoli, de tranquila, que siempre fue, se convirtiera en escenario de grandes escándalos, debido a la vida turbulenta que allí se llevaba. Tan cierto era esto, que un historiador de la época decía que todos los días había que recoger de 4 a 5 mil botellas vacías de cerveza y champaña para echarlas al mar.

El 15 de abril de 1856, 940 pasajeros, procedentes de Colón, deambulaban por las cercanías de la estación del ferrocarril, esperando que la marea subiera para embarcarse con destino a California. En esos momentos, se oyeron unos disparos y un grupo de hombres de color cayó sobre los viajeros que se encontraban en los alrededores.

De acuerdo con ciertas versiones, las cosas sucedieron así: un pasajero norteamericano, llamado Jack Oliver, encontrándose ebrio, le arrebató una tajada de sandía a un vendedor y no la pagó.   El vendedor, molesto, sacó una navaja y comenzó a perseguir al hombre, reclamando el pago de la fruta. Dicen que alguien, tratando de calmar los ánimos, le arrojó una moneda, pero el vendedor ya había perdido el control y continuó insultando al norteamericano, que en ese momento sacó un revólver y disparó, posiblemente sobre el vendedor, quien resultó muerto.

Esta situación originó un verdadero tumulto. Un grupo de hombres de color rodeó a los norteamericanos en la estación del ferrocarril, pero se sabe que no dispararon, fueron los sitiados los que empezaron a disparar sobre los panameños, llevando aquéllos la peor parte, con el resultado de 15 norteamericanos muertos y 16 heridos, y entre los panameños 13 heridos y 2 muertos.

En vista de lo sucedido, el Gobierno de los Estados Unidos envió a Panamá al Sr. Amos Corwine, quien en un informe parcializado, decía que la Policía había sido incapaz de mantener el orden y que más bien se había unido a los amotinados, recomendando la ocupación del istmo (septiembre 19-1856 ), supuestamente basándose en el Tratado Mallarino- Bidlack que le concedía al coloso del norte libertad de tránsito, obligando a Colombia a pagar medio millón de dólares en concepto de reparaciones.

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<> Artículo publicado el 1 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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