Ayer y Hoy

La opinión del Analista Político…


GIL MORENO
gil-moreno15@hotmail.com
El proyecto de reelección presidencial murió en su cuna, pero puede resurgir en cualquier momento. Es cierto que el presidente de la República, en cierta ocasión, dijo que su candidato presidencial para las próximas elecciones sería Juan Carlos Varela. Pero como lo más probable es que en unas elecciones primarias la candidatura de Varela sea rechazada por las bases del partido, y la propia Mireya Moscoso así lo ha dejado entrever, el Sr. Presidente quedaría en completa libertad de elegir a otro. Esto, sumado al resultado de las encuestas que favorecen al mandatario, fue lo que tal vez motivó a algunos diputados de Cambio Democrático a presentar al pleno de la Asamblea un proyecto de reelección presidencial, que desde un principio se vio que iba a ser rechazado. 

Ahora bien, si Varela no es elegido en las elecciones primarias de su partido, quedaría descartado como candidato presidencial, y el Sr. Ricardo Martinelli se vería en serios apuros porque dentro de su alianza no existen figuras presidenciales y tendría que aceptar al candidato del Partido Panameñista. Que Martinelli se llegue a reelegir, lo veo como un imposible. Aunque logre obtener los votos en la Asamblea, el pueblo en masa lo rechazaría en un referéndum y correría la misma suerte de Pérez Balladares, porque el pueblo panameño es consciente de que, si en 5 años estos presidentes no sirvieron, en 10 años menos.

En otro orden de ideas, pienso que el triunfo de Ricardo Martinelli fue circunstancial, producto de una situación muy particular que pocas veces se da y que no se repetirá. El Sr. Varela, que debió ser el candidato ganador, las encuestas no lo favorecieron, no era figura presidencial; en cambio Ricardo Martinelli, desde un principio electrizó al electorado, era un magnate, hombre de una inmensa fortuna que había triunfado por esfuerzo propio. Por eso se pensó que era el candidato ideal, el hombre predestinado a llevar adelante los grandes cambios, que fue la palabra mágica que él uso.

Y le ganó la partida a Varela porque los pueblos, como la muchacha sencilla, casi siempre se deja cautivar por las frases tiernas y almibaradas del galán. Y del otro lado teníamos a Balbina Herrera, que muchos no la querían por sus viejos nexos con los militares, principalmente con Noriega. Sin embargo, era una mujer sencilla, madre amorosa, sin relumbrón.

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<> Artículo publicado el 22 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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