Reformas al Estatuto del Partido Panameñista

La opinión del Abogado y Comentarista Radial…

DAVID MONTENEGRO
montenegrodavid@hotmail.com

En días pasados se realizó un conversatorio coordinado por el HD Luis Eduardo Quirós, sobre las Propuestas de Reformas para Estatutos del Partido Panameñista. Este evento contó con la participación del presidente del partido, Juan Carlos Varela, y otras autoridades, quienes explicaron el contenido de dichas reformas y contestaron las interrogantes surgidas de los convencionales y demás copartidarios.

Dentro de este contexto las autoridades del partido dejaron claro que se realizarán elecciones primarias para todos los puestos de elección en el año 2014. Así mismo, se explicaron las reformas propuestas entre las que podemos mencionar: el aumento a 29 miembros del Directorio Nacional; se fusionará la Directiva con la Comisión Política Nacional para crear una Coordinadora Política Nacional, como órgano asesor del Directorio Nacional; se crean secretarías técnicas, conformadas por profesionales idóneos en su campo, los cuales van a ser escogidos de acuerdo a su capacidad profesional, acorde a los problemas y las respuestas que exige el país; existirá un Congreso de Autoridades Electas, integrado por tres bancadas (diputados, alcaldes, representantes de corregimientos y concejales); se escogerá a un convencional por cada 200 inscritos; se aumentan las secretarías ejecutivas sectoriales; entre otros cambios propuestos.

El Ing. Varela señaló que estas reformas están enfocadas fundamentalmente en: fortalecer la democracia interna y con ello la unidad del partido; consolidar nuestra base programática; modernizar y hacer más eficientes nuestras estructuras partidistas; reiteró que se conservan las primarias; igualmente manifestó que cualquier ciudadano que esté o se inscriba en el partido tendrá los mismos derechos.

Hacemos la observación de que el evento fue totalmente abierto a la participación, tanto de los convencionales, que son los que deciden la aprobación o no de estas reformas, como a, de cualquier miembro del partido, quienes pudieron hacer uso de la palabra.

Entre ellos, puedo mencionar la intervención del Dr. Jorge Gamboa Arosemena, quien hizo algunas observaciones y manifestó, no estar de acuerdo con estas reformas; sin embargo, independientemente de su posición crítica y adversa a la actual dirigencia, el presidente del Partido Panameñista, escuchó y aclaró todas las observaciones, aunque fuesen contrarias, dando muestras de la tolerancia que impera en nuestro colectivo. De esta forma, se envía una señal clara a todos los copartidarios y queda, una vez más, demostrado que en la actual dirigencia del Partido Panameñista hay un alto compromiso con los principios fundamentales de participación política, en el cual está basada nuestra democracia interna.

 

Este artículo se publicó el 17  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La realidad actual panameñista

La opinión de la Analista…

SHEILA  MAE  C.  DE  ROYO

Durante el mes de enero, a poco más de tres años para las próximas elecciones, agregado al sistemático ataque crítico y muy subjetivo de los partidos de oposición y al interés de algunos miembros del partido gobernante al intentar aprobar una reelección inmediata, soslayando el interés político del Presidente de apoyar a Juan Carlos Varela, como futuro Presidente de la alianza y de la nación, vemos con consternación la manera como se inicia, públicamente, la posible candidatura a presidente del Partido Panameñista por parte del novel dirigente José Antonio Domínguez, con la ofensiva frase ‘si fuera un hombrecito de verdad’, lo cual es un irrespeto total para cualquier dirigente político, del partido que sea, y sobre todo, viniendo de un supuesto copartidario poco conocido.

Esto ha originado diferentes opiniones al respecto, pero tengamos en cuenta algunas realidades y circunstancia que no se pueden obviar dentro del panameñismo.

De todos es conocido que cuando el PP apoyó la candidatura de Ricardo Martinelli en una alianza con CD, un sector dentro del panameñismo se opuso abiertamente, creyendo incluso que el PP podría ir solo a unas elecciones. La realidad se definió en la urnas, dándole a nuestro Presidente Juan Carlos Varela y a otros miembros de este colectivo, la razón en cuanto a la sabia decisión tomada. Todo esto originó disgustos por parte del sector minoritario acostumbrados a tener el control del partido y los cuales consideran que no se les ha tomado en cuenta para nada.

Pero profundicemos un poco más. En el panameñismo, como puede ocurrir en otros partidos, es un pecado pensar diferente al grupo que se considera élite dentro del mismo. Le ocurrió a Hildebrando Nicosia, ya fallecido el Dr. Arias, al ser atacado por el hecho de no desear entregar el partido al entonces Partido Demócrata Cristiano, hoy Partido Popular, increíblemente, aliado con el PRD. Posteriormente, le ocurrió al siempre panameñista Alberto Vallarino, cuando se cerraron arbitrariamente los libros de inscripción para perjudicarlo, jugada ésta que entre otras cosas, lo obligó a separarse momentáneamente del colectivo que lo vio crecer. Años después, Guillermo Endara, habiendo sido Presidente del país por el panameñismo, desencantado, se vio en la necesidad de buscar otra bandera política.

Ahora bien, refiriéndonos a Juan Carlos Varela, actual presidente del PP, no podemos negar en ningún momento su trayectoria política como panameñista. Pero, ¿cómo empieza el descontento del grupo que hoy pretende despojarlo de la bien merecida presidencia del PP?. Surge desde el momento en que Varela apoya a Alberto Vallarino, siendo igualmente su jefe de campaña. Eventualmente, a Varela se le pretende desconocer, como un castigo, por parte de una cúspide que no se da por vencida y la cual busca los mecanismos para poder controlar a su antojo el legado dejado por el Dr. Arnulfo Arias Madrid para todos los panameñistas. Es indiscutible que Juan Carlos Varela se ganó la presidencia del partido por mérito propio; se apartó de su empresa familiar y se dedicó a recorrer el país; luchó por lograr una controversial decisión política que es la que hoy permite al panameñismo formar parte del Gobierno, del cual es vicepresidente y Canciller y de lo cual debemos sentirnos todos orgullosos.

Comprendemos que el sector que impulsa al nuevo dirigente se encuentra inconforme con la actual directiva panameñista, y no recuerdan cuando ellos mismos se olvidaron de los panameñistas probos y de toda una vida por el solo hecho de que los adversaron. No se ha podido comprender el hecho que formamos parte de una alianza y que no contamos con el espacio político requerido. De igual manera no nos acostumbramos a ceder el espacio a una nueva generación dinámica que se ha integrado al partido, cuando ya la de muchos cumplió su cometido.

Por último, los panameñistas debemos sentirnos orgullosos de nuestros actuales dirigentes, más aún, si siempre han apoyado a nuestros candidatos panameñistas. Igualmente debemos apoyar la labor del Gobierno del cual formamos parte, nombrados o no, y que se ha caracterizado por desear lo mejor para el pueblo panameño, resolviendo poco a poco situaciones que ningún Gobierno anterior resolvió.

Este artículo se publicó el 1 de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Las reformas al estatuto del panameñismo

La opinión de…

David Montenegro

En días pasados se realizó un conversatorio coordinado por el diputado Luis Eduardo Quirós, sobre las Propuestas de Reformas para estatutos del Partido Panameñista. Este evento contó con la participación del presidente del partido, Juan Carlos Varela, y otras autoridades, quienes explicaron el contenido de dichas reformas y contestaron las interrogantes surgidas de los convencionales y demás copartidarios.

Dentro de este contexto, las autoridades del partido dejaron claro que se realizarán elecciones primarias para todos los puestos de elección en 2014. Así mismo se explicaron las reformas propuestas entre las que podemos mencionar: el aumento a 29 miembros del Directorio Nacional; la fusión de la directiva con la Comisión Política Nacional para crear una coordinadora política nacional, como órgano asesor del Directorio Nacional; la creación de secretarías técnicas conformadas por profesionales idóneos en su campo, quienes serán escogidos de acuerdo a su capacidad profesional, acorde a los problemas y las respuestas que exige el país; la creación de un congreso de autoridades electas, integrado por tres bancadas (diputados, alcaldes, representantes de corregimientos y concejales); la escogencia de un convencional por cada 200 inscritos; el aumento de secretarías ejecutivas sectoriales; entre otros cambios.

Juan Carlos Varela señaló que estas reformas están enfocadas fundamentalmente a fortalecer la democracia interna y, con ello, la unidad del partido; consolidar nuestra base programática; modernizar y hacer más eficientes nuestras estructuras partidistas; reiteró que se conservarán las primarias; igualmente manifestó que cualquier ciudadano que esté o se inscriba en el partido tendrá los mismos derechos.

El evento fue totalmente abierto a la participación, tanto de los convencionales, que son los que deciden la aprobación o no de estas reformas, como también de cualquier miembro del partido, quienes pudieron hacer uso de la palabra. Entre ellos, podemos mencionar la intervención de Dr. Jorge Gamboa Arosemena, quien en su exposición hizo algunas observaciones y manifestó su desacuerdo con estas reformas; sin embargo, independientemente de su posición crítica y adversa a la actual dirigencia, el presidente del Partido Panameñista escuchó y aclaró todas las observaciones, aunque fuesen contrarias dando muestras de la tolerancia que impera en nuestro colectivo. De esta forma se envía una señal clara a todos los copartidarios y queda demostrado que en la actual dirigencia del Partido Panameñista hay un alto compromiso con los principios fundamentales de participación política, en que está basada nuestra democracia interna.

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Este artículo se publicó el 10 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Oportunidad de oro para el panameñismo

La opinión de…

 

Carlos E. Rangel Martín

La bestial represión a los trabajadores en Changuinola el pasado mes de julio, ejecutada por unidades escogidas de la Policía Nacional siguiendo órdenes directas de nuestros más encumbrados gobernantes, y la pavorosa quema de reclusos a principios del presente año, festejada por otras unidades policíacas, son responsabilidad principal de esos gobernantes, debido a sus componendas legales para, aparentemente, ganarse el apoyo incondicional de la Policía Nacional en cualquier situación.

Esta desgracia probablemente no puede ser mayor:   Primero, por el creciente malcontento de multitud de panameños serios y trabajadores, cansados de gobernantes principalmente interesados en servirse de nuestro país para satisfacer ansias personales de poder y riqueza.

Segundo, porque la imposición de disparatados negociados multimillonarios que nos endeudarían o perjudicarían indefinidamente, como lo son la compra de los corredores y la minería a cielo abierto en nuestro frágil clima tropical, contribuiría a que otros funcionarios emularan a sus superiores y buscaran el enriquecimiento a como diera lugar, sin valorar la importancia social y la satisfacción personal de servir y respetar, sin distinción alguna, a todos sus conciudadanos.

Tercero, porque, como señala la jerarquía de nuestra Iglesia católica, esta deprimente conducta gubernamental a largo plazo solo contribuiría a aumentar la violencia y a que cayéramos en manos de improvisadores líderes populistas, quienes le traerían mayores sufrimientos al pueblo, como está sucediendo en la hermana República de Venezuela; porque se equivocan completamente quienes crean que los partidarios de una dictadura marxista se quedarán de brazos cruzados indefinidamente ante un río completamente revuelto por tantas arbitrariedades.

Lamentablemente, la dirigencia del Partido Revolucionario Democrático (PRD) se encuentra mayoritariamente en manos de personas que apoyaron la dictadura norieguista y quienes no admiten que, por esa misma razón, sus recientes candidatos presidenciales oficiales fueron rechazados contundentemente en las elecciones y nunca lograrán ganar la confianza de las mayorías; aparte de que también rehusan aceptar que todo partido político que aspire a crecer o sobrevivir requiere de la continua formación y participación de nuevos y prometedores dirigentes.

Nuestro pueblo clama por partidos políticos serios, en los que priven la honestidad, el profesionalismo y la verdadera búsqueda del bienestar de las mayorías.

Desafortunadamente, la reciente trayectoria del Partido Panameñista, bajo la dirección de Juan Carlos Varela, ha sido la de un compañero de viaje que apoya a un “Cambio Democrático” evidentemente demagógico, autoritario y cleptocrático. Sin embargo, de escoger un presidente de mayor seriedad, el panameñismo partiría por delante de otros partidos hacia una conversión al tipo de colectivo que la mayoría de los panameños apoyaría gustosamente.

De no imponerse esa meta, el panameñismo estaría en peligro de desaparecer prontamente, quizá antes que el partido personal del presidente, Ricardo Martinelli, porque por más que una empresa encuestadora local pregone la inalterable “popularidad” del primer mandatario, es imposible olvidar que, durante las primarias de las pasadas elecciones, la misma empresa encuestadora firmó un contrato con la candidata presidencial del PRD quien, sin que mediara explicación alguna, inmediatamente “aumentó de popularidad”.

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Este artículo se publicó el 5 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La corriente Panameñista

La opinión del Abogado…

Arnulfo Arias 

Mucho se habla y mucho se dice en el juego político hacia el poder. A unos se les critica, si son afortunados, a otros se les ignora, si representan una amenaza. La política despertará siempre las más hondas pasiones en el hombre y también las más altas y abnegadas aspiraciones de servir. La carga de emociones cobra vida y los propios hermanos de una misma fe ideológica, gestados en una sola matriz política, si se quiere, comienzan a odiarse acérrimamente. Y en esa vorágine de deseos sin freno, consumidos muchos por el latigazo de la envidia y la intriga, dejan de un lado su verdadera vocación, si alguna vez la tuvieron. Servir, servir y servir. No debería haber otra cualidad en quienes aspiran a la política. Eso sí, servir solamente a quienes los eligen, a quienes lo escogen y al pueblo a quien se deben. Llegado el momento en que sus propias conciencias de dicten lo contrario, deben renunciar en la forma más honorable.

Servir cuando se es llamado y no cuando uno lo quiere, es verdaderamente lo que se espera y lo que la deteriorada imagen del político moderno necesita para renovarse. El ansia desmedida por alcanzar el poder, encumbra a personas que no llevan en su conciencia la voluntad de sacrificar su tiempo para hacer los aportes necesarios que los pueblos necesitan.

Veo con buenos ojos la militancia activa de nuevas figuras en el Partido Panameñista. La política no es una carrera, sino un ministerio; no es una ambición, sino más bien un llamado. Todo aquel que quiera servir al pueblo a través de una activa militancia en un partido político, está sirviendo ese cometido, si lo hace en forma sincera, con total desprendimiento y como una vocación genuina.

El Partido Panameñista necesita impulsar la actividad de su membresía, debatir abiertamente sobre temas de interés nacional, servir de voz a todos aquellos que no puedan hacerse oir, atender los reclamos de la población más necesitada, sin dejar a un lado a las masas empobrecidas que también componen gran parte de su membresía.

Muchos copartidarios me han manifestado que en la actualidad la membresía de nuestro partido reclama simplemente la atención de sus necesidades básicas, y que no entienden ni les importa nutrirse de las ideologías y doctrinas de nuestro partido. A ellos les digo, la ideología, las gestas históricas, las luchas del pasado, las glorias y los fracasos, son precisamente las bases sobre las cuales se sostiene nuestro partido. Más allá de ser un simple copartidario, el panameñista se ha caracterizado siempre por ser un correligionario, dispuesto, inclusive, a jugarse la vida para defender sus más íntimos ideales y su conciencia política. Eso no se aprende, sino que se vive, se siente y se respira. Como panameñista me siento orgulloso de aquellas corrientes que se han percatado de que, como partido, si no sabemos de donde venimos, no sabremos hacia donde vamos. Con ellos estará hoy y siempre todo mi apoyo.

<>Artículo publicado el  2 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El futuro del panameñismo

La opinión de…

Gabriel E. Zarak L.

Al inicio de la actual administración gubernamental solicité, a través del secretariado de la Cancillería de la República y en repetidas ocasiones, una cita con el ingeniero Juan Carlos Varela, con el fin de tratar asuntos de índole partidaria y personal.

Nunca recibí respuesta a mis solicitudes y ello me movió a enviarle una carta personal y confidencial al ingeniero Varela, cuya respuesta aún no ha llegado.

Reconozco que estos incidentes no deben ser del interés del lector, pero me he permitido hacerlo de conocimiento público debido a que me hago la siguiente pregunta: ¿Qué puede esperar un panameñista sin una larga trayectoria familiar y personal como la mía que no han tenido la dicha de haber nacido en cuna panameñista? ¿No merecemos consideración y respeto? Mi caso, obviamente, no es la excepción y lo mismo le ha sucedido a otros cientos de miembros del partido, como es el del licenciado Alejandro Posse Martinz.

Hago la anterior introducción para explicar el porqué del malestar que se oye a diario de parte de nuestros copartidarios.

En mi opinión, los principales puestos de la directiva de un partido, como lo son el de su Presidente y su Secretario General, lo deben ocupar personas que le dediquen tiempo completo para atender a sus miembros, lograr su fortalecimiento, hacer planteamientos continuos sobre asuntos de interés nacional y buscarle soluciones a los problemas de sus asociados.

Esto no está sucediendo en el panameñismo y ha dado margen para que en este último fin de semana se haya conformado una nómina para que compita democráticamente contra la actual cúpula del partido. Considero lo anterior sano, a pesar de que, aunque personalmente siento que la misma no presenta una carta de triunfo, va a ocasionar un mayor desgaste y división dentro de nuestras filas.

La solución no es la confrontación; es la de lograr la unidad del partido y el único que puede y debe hacerlo es el señor Juan Carlos Varela, pero para ello debe solicitar una licencia de sus actuales funciones como Canciller de la República y llamar a todas las fuerzas vivas para que de ellas nazca una nómina de unidad que con un panameñista a la cabeza nos lleve al triunfo en las elecciones de 2014, y que no sigamos como segundones. El no tomar esta acción a corto plazo sería para mí irresponsable y tardío.

Las elecciones de 2014 no van a ser similares a las de mayo de 2009. En ellas no vislumbro una polarización entre los candidatos a la Presidencia de la República y la ganará el candidato del partido que presente una mejor unidad monolítica y organización de sus bases.

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Este artículo se publicó el  25  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Yo quisiera, pero no puedo

La opinión del médico y político….

JORGE GAMBOA AROSEMENA
jgamboarosemena@hotmail.com

Yo quisiera escribir que el Ministerio Público instruye adecuadamente los sumarios, pero no puedo, porque aparecen escándalos como el de la infiltración de la institución por el narcotráfico, denunciado por mismos funcionarios.

Yo quisiera escribir que la Corte Suprema de Justicia atiende sus funciones, pero no puedo porque, como conejo salido de un sombrero, la Corte resuelve una demanda de inconstitucionalidad con 11 años de retraso, sirviéndole -los magistrados de aquellos tiempos- al gobierno de turno y los de ahora, al gobierno de turno. Es decir que ambos ‘coincidencialmente’ por omisión o sumisión sirvieron a los intereses del Ejecutivo de turno. Ahora resulta que, como por arte de magia, el actual mandatario, que actúa como mandamás, puede nombrar tres magistrados en la Corte, aumentando su control de la Corte.

Yo quisiera escribir que estamos logrando mejores controles en nuestros aeropuertos, pero no puedo cuando aparecen revelaciones en los famosos ‘wikileaks’ que ponen a enfrentarse al gobierno con grandes poderes económicos. El informe de la diplomática gringa advierte que hay sospechas de un funcionario de este gobierno que puede estar vinculado a narcotraficantes, lo que el gobierno desestima, pero estima como bueno y concluye que las concesiones de la Zona Libre de Tocumen se le pueden quitar a las dos familias que hoy controlan dicha Zona. El cable es veraz en una sección y falso en otra sección.

Yo quisiera escribir sobre el proyecto de mejorar la circulación vehicular en esta ciudad pero no puedo porque este gobierno pretende ‘comprar’ los corredores, so pretexto de buscar el bien de los ciudadanos, regalando 1070 millones a concesionarios que han incumplido con los contratos, por lo cual debieron ser penalizados y no premiados.

Yo quisiera escribir que mi partido está cumpliendo sus postulados, pero no puedo, porque hay dirigentes que pretenden usufructuar el poder, que el partido les da, en beneficio propio, y por la abyección de varios de sus allegados que no entienden que deben actuar dentro de principios y no de oportunismos, los cuales serán los vientos sembrados para las tempestades de mañana, que nos afectarán a todos. Pronosticando, arte difícil, censuro la intención que la dirigencia del panameñismo esgrimirá en la Convención Extraordinaria, de febrero próximo, al promover el voto por aclamación en lugar del voto secreto. Como son clientelistas, asumen que el convencional que le da un puesto público le debe sumisión. Vaya insensatos…

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Este artículo se publicó el 21  de enero de 2011   en el diario El Siglo, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.