¿Cómo hacemos para controlar a nuestros hijos?

La opinión de…

Alejandro Tejeira Ramos

Muchos padres de familia estamos preocupados por el comportamiento, rendimiento escolar y futuro de nuestros hijos.   Hace poco acudimos a recibir las calificaciones correspondientes al segundo bimestre, las cuales no fueron muy halagadoras, las más bajas, por lo general, corresponden, a las asignaturas de español, matemáticas e inglés.   Como acudientes, cuando comparecemos a este tipo de eventos, interactuamos con los profesores y demás acudientes, y es cuando escuchamos infinidades de comentarios, por ejemplo: que existen estudiantes especiales que están rehabilitando, por decir algo cuatro asignaturas y en todas están fracasados; regulares que de once asignaturas están fracasados en diez, otros sin notas, porque asisten al colegio, pero no se apersonan a sus respectivos salones. Algunos profesores manifiestan que no se atreven a llamarle la atención a los estudiantes por temor a represalias. Ya no sabemos cómo educar, ni qué hacer para que nuestros hijos mejoren sus calificaciones. 

En nuestra opinión son muchos factores que inciden negativamente en el desempeño de los estudiantes, entre ellos personas que son elevadas a la categoría de profesores de inglés, solo porque dominan una pizca de ese idioma, al igual que profesores de matemáticas graduados, que pareciera que tuvieran conflicto de intereses con los estudiantes, ya que su consigna no es enseñarlos, sino fracasarlos, para alimentar su ego. Si bien es cierto, nuestros hijos son nuestros y los únicos responsables de su educación y comportamiento somos nosotros, pero nos preguntamos todos los padres, ¿Cómo hacemos para controlar a nuestros hijos?, si no contamos con la autoridad necesaria para hacerlo?

Hace poco, en las noticias presentaron a unas estudiantes quevenían en un bus, supuestamente de la playa en horas de clase, entrevistaron a varias personas y todos coincidieron, en que la culpa era de los padres, nos indignamos al oír esos comentarios, porque ¿Cómo hacemos los padres, para llamarle la atención a nuestros hijos, sin que nos acusen de maltrato?, ¿Cómo hacemos para impedirles que lleguen y salgan de la casa a cualquier hora?, ¿Cómo hacemos para obligarlos a estudiar, cómo hacemos si existe un Código de la Familia al cual todos como padres, estamos subordinados?

Los pocos padres que todavía podemos controlar a nuestros hijos, somos muy afortunados, por lo cual debemos darle gracias a Dios y rogarle, para que nunca permita que vuelvan a nacer personas malvadas, con pensamientos e intenciones similares, a los que crearon el Código de la Familia.

<> Artículo publicado el 30 de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

El despilfarro de Martinelli

La opinión de…..

.

Alejandro Tejeira Ramos

El presidente  ha sido fuertemente criticado por sus malas actuaciones desde el inicio de su gestión, algunas tienen fundamento, otras no, porque provienen de sus adversarios, los cuales se opondrán a todo lo que emane de él; ahora le toca al pueblo, dice un eslogan del gobierno, pues bien, ahora nos toca a nosotros como ciudadanos responsables, oponernos a las arbitrariedades que está cometiendo este gobierno.

Anteriormente no nos habíamos opuesto a nada, hasta los defendíamos un poco, a pesar de que no pertenecemos a ninguna facción política, pero estamos viendo con preocupación, que pareciera que nuestro mandatario con su actitud descabellada, quiere satisfacer algunos caprichos o pagar favores políticos, despilfarrando los dineros del estado, que son de todos nosotros.

El 26 de marzo quedamos indignados al leer una noticia en el periódico cuyo título decía: Licitan ampliación de tres carreteras por $283 millones. Hacemos la salvedad de que no estamos en contra de los herreranos, santeños, chiricanos, ni del progreso del país, pero no podemos estar de acuerdo con semejante barbaridad.

La ampliación de la carretera Panamericana a cuatro carriles era algo necesario, por tratarse de una vía internacional, como es posible que nos vamos a gastar 105.3 millones de dólares, en una ampliación a 4 carriles de Divisa a Chitré, 70 millones de La Villa de Los Santos a Las Tablas y el más costoso 108 millones, para unir a David con Boquete. Por favor esto es un gasto innecesario, somos interioranos y sabemos perfectamente, que de Divisa a Chitré solo tomamos 30 minutos a 80 kilómetros por hora, esa carretera está perfectamente bien. ¿Por qué no destinamos esos dineros a problemas más apremiantes como la falta de agua potable?, que es un problema nacional.

Señor Presidente vaya a cualquier distrito del interior y abra un grifo a las 08:00 de la mañana para que vea que no sale ni aire, los propios herreranos sufren este problema del agua y se quejan a diario por radio y televisión, tenemos 42 años de vivir en Aguadulce y en nuestra barriada nunca ha habido agua las 24 horas del día.

Señor presidente no despilfarre la plata del pueblo, realice las obras que se tienen que realizar, no realice obras innecesarias para ganarse la simpatía de la gente, reivindíquese por sus malas actuaciones de otra forma, no como lo hacían los militares, pedimos meditación y cordura a los ciudadanos que piden que les realicen tales o cuales obras sin necesidad solamente por orgullo y a los políticos que las gestionan, cuidado que dentro de poco les piden que les construyan un puente y también un río, como hacia mi general, de manera que, Señor Presidente, cuidemos la platita.

<>

Este artículo se publicó el  18  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Cuidado con el descuento

La opinión de…..
.

Alejandro Tejeira Ramos.

.
Cuidado con el descuento
.
Cada vez que culmina una elección presidencial, directivos del partido oficialista perdedor, analizan posibles causas a su derrota, pero quizás ninguna de ellas incidió en los electores a decidirse por otro candidato. Ellos saben que las causas fueron sus malas actuaciones, pero ninguno las acepta, cuando están en campaña se jactan, de realizar tales o cuales obras en beneficio de los ciudadanos y cuando pierden se quejan, porque estas no fueron tomadas en cuenta por los electores al depositar su voto.

Es cierto que realizan buenas obras, lo que sucede es que los ciudadanos tenemos otra forma de calificar sus actuaciones, de manera que cualquiera de los políticos, pueden realizar buenas obras en cantidades industriales, pero por cada error que cometan les aplicamos un descuento del 10% del total de esas buenas obras o sea un error hecha por tierra al menos diez de ellas.

Por tal razón ningún partido ha repetido un periodo sucesivo en estos últimos años, quiere decir que si un candidato postulado por el partido gobernante pierde abrumadoramente como en las elecciones pasadas, tal vez podemos pensar que de 100 buenas obras realizadas sus copartidarios cometieron 10 errores y quedaron con 0% de aceptación.

Para nosotros un escándalo o error cometido por un político, pesa más que cualquier buena obra realizada, por eso muchos han quedado sorprendidos por resultados adversos en varias elecciones.

Hemos visto con buenos ojos el cumplimiento de varias de las promesas hechas en campaña por el actual gobierno como lo son, el aumento de 100 balboas a los policías, los 100 para los 70, la gestión de la rebaja de la energía eléctrica y otras, pero también los diarios publicaron algunos pequeños escándalos y uno de corrupción, que recayeron en algunos de sus miembros.

Alguien del actual gobierno manifestó anteriormente que ellos iban ha hacer las cosas bien y que por ello aspiraban a mantenerse en el poder por 15 años consecutivos, pero cuidado que estas son las cosas que los ciudadanos no toleramos, porque la mayoría somos personas honestas que no aceptamos errores o escándalos por pequeños e insignificantes que parezcan.

De manera que señores que ostentan el poder, vayan aplicándose desde ya su respectivo descuento, no lo dejen para el final, porque pueden perder la cuenta.

.

<>
Publicado el 28 de septiembre de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.