Jorge y Marlene en el recuerdo

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La opinión del Educador…

Pastor E. Durán Espino 

El 30 de enero de 1976 –durante la dictadura de Omar Torrijos-, fueron asesinados en Los Llanos de Mariato (Veraguas), los estudiantes Jorge Falconet y Marlene Mendizábal. 

El cadáver de Marlene fue encontrado con los cabellos atados a las raíces de un árbol de mangle y el de Jorge está desaparecido.

Jorge estudiaba ingeniería civil en la Universidad de Panamá y Marlene, su novia, estudiaba bachillerato en el Instituto Nacional.

Según el Informe de la Comisión de la Verdad (CV), que investigó los asesinatos y desapariciones ocurridos durante la narco-dictadura militar de Torrijos y Noriega, Falconet pertenecía al Frente Estudiantil Revolucionario 29 de Noviembre.

Según el señor Elías Falconet, padre de Jorge, éste no tenía inquietudes políticas.   Sin embargo, Jorge Falconet, Marlene y Jorge Camacho, este último dirigente del FER-29, asesinado también durante la narco-dictadura de Torrijos, el 14 de junio de 1978,   eran vecinos y se frecuentaban.

Según el padre de Falconet, existen dos hipótesis con relación al asesinato de su hijo y de Marlene: 1) El asesinato de Jorge ya estaba planeado por parte de Roberto Pinzón, sobrino del General Torrijos, quien invitó a éste –que era asistente de ingeniería- a Mariato para que midiera un supuesto terreno, y dijo que no quería llevar mujeres, sin embago, Marlene se les unió y fue también a Mariato, motivo por el cual se convirtió en víctima igualmente.

Se realizó una fiestecita casera donde Pinzón y otro amigo de apellido McDonald bebían aguardiente.   Jorge no tomaba ni fumaba, pero les amenizaba la fiesta con su guitarra y canciones.

Por efectos de los tragos, Pinzón se propasó con Marlene, se produjo una reyerta y Pinzón asesinó a Jorge y, también, a Marlene.

2) Jorge conocía algo grave respecto a la cúpula de la dictadura de Torrijos (¿narcotráfico?), motivo por el cual decidieron desaparecerlo junto con su novia.

Según una versión, el 31 de enero, Pinzón, McDonald y Falconet decidieron bajar a la playa a cazar iguanas con un fusil 22. Marlene pidió prestado un vestido de baño y se dirigió también a la playa.   Se encontró con Jorge y sus amigos.

Según Pinzón y Mc Donald, ellos dejaron solos a los novios y regresaron a casa a mediodía. Le indicaron a Jorge que si ellos no regresaban, que se fueran a la casa también. Según esta versión, esta fue la última vez que la pareja fue vista, pues desapareció.

Según la CV hubo intimidaciones y uso del poder para ocultar la verdad. Nunca se practicó una prueba de ADN a los familiares de Marlene, para determinar si los restos exhumados en 1992 corresponden a la víctima.

<>Artículo publicado el  30  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Festival internacional

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La opinión del Educador…


Pastor E. Durán Espino 

Desde hace muchos años y en diferentes épocas surge y resurge a intervalos regulares de tiempo entre guarareños y guarareñas, la idea de realizar un festival internacional de folklore.    Recordamos una entrevista que le hicimos al respecto -a principios de los años ’90- a la Dra. Dora Pérez de Zárate (q.e.p.d.), toda una institución en lo que a folklore se refiere. En aquella ocasión la Dra. de Zárate nos contó que el Prof. Nellys Borrero estuvo muy interesado en realizar un festival latinoamericano de canto de décimas. Como guarareño, el Prof. Borrero deseaba que este festival se llevara a cabo en Guararé, y no durante la celebración del Festival de La Mejorana que se realiza a fines de septiembre en honor a la Virgen de Las Mercedes, sino durante los días del mes de enero, cuando Guararé celebra su fundación como distrito (21 de enero de 1864).

Según la entrevista que guardamos en nuestros archivos, por aquellos años se realizaron algunas reuniones con tal finalidad. Incluso, la Dra. de Zárate formuló la organización de este festival en la cual el Prof. Borrero tuvo una destacada participación.    Sin embargo, desconocemos en qué paró todo este entusiasmo.

Ya en 1973 con ocasión de las Bodas de Plata del Festival de Guararé, se realizó el Primer Congreso Internacional de Folklorología, evento al cual la Profesora de Zárate invitó a cantantes decimistas cubanos, puertorriqueños, uruguayos, mexicanos, peruanos, colombianos y argentinos, que son los que más se dedican al canto de décimas, pero como el asunto era muy costoso y no había recursos, solamente trajo a las autoridades en materia de foklore.

A los únicos que la Dra. de Zárate podía traer con los pocos recursos disponibles, era a los decimistas colombianos del famoso folklorólogo Manuel Zapata Olivella.

Un día antes de venir para Panamá, Zapata Olivella comunicó desde Bogotá que los decimistas colombianos no podían viajar. Desconocemos el motivo. Así fue como la idea quedó en sólo un sueño aún por realizar.

Es cierto que ya en Guararé se presentaron en el 2001 decimistas mexicanos y se han presentado decimistas cubanos también, pero fuera estupendo realizar un festival folklórico internacional para ver y escuchar cómo toca, canta y baila América Latina.

En la ciudad mexicana de Tlacotalpan situada en la región costera del Estado mexicano de Veracruz, se lleva a cabo todos los años, para las patronales de La Virgen de La Candelaria (2 de febrero), actividades folklóricas de cantos, música y danzas, especialmente, de canto de décimas, pero nunca se nos ha ocurrido enviar una delegación de mejoraneros. Así es que está pendiente la realización de un festival internacional de folklore en Guararé.

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<>Artículo publicado el 21  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Expropiaciones, empleomanía y contaminación minera

La opinión del educador…

PASTOR E. DURÁN ESPINO
pastornatural@gmail.com

 

Campesinos latinos e indígenas han iniciado movilizaciones contra los proyectos mineros, no sólo porque significan desastres ambientales y ecológicos, sino porque también significan la pérdida de sus derechos posesorios sobre sus tierras y porque los supuestos empleos en las minas son para ‘obreros calificados’, que en su gran mayoría serán traídos de otros lares.

Los depredadores proyectos mineros están considerados ‘de interés público’ en nuestra legislación, para justificar las expropiaciones cuando nuestros campesinos latinos e indígenas se nieguen a entregar o vender sus propiedades a las transnacionales mineras.   Cuando algo está considerado ‘de interés público’, significa que está por encima del interés particular o privado, y la persona que se oponga a entregar o vender su propiedad tiene que ceder ante la ley a las buenas o a las malas.

Cuando la ley estipula el carácter de interés público de la minería, oponerse supone estar fuera de ley, aunque la declaración de ‘interés público’ de las concesiones mineras implique, precisamente, estar en contra del interés público, como lo es el interés de los campesinos latinos e indígenas por sus explotaciones agrícolas y/o ganaderas.

Si una concesión minera incluye miles de hectáreas de terreno, significa que una gran cantidad de familias de campesinos latinos e indígenas pueden ser despojadas de sus tierras. Como los trabajos de las minas son para obreros calificados, indudablemente, masas de familias de campesinos latinos e indígenas emigrarán hacia las ciudades aumentando los anillos de miseria.

Si tomamos en cuenta que –según la legislación vigente- el 98% de la ganancia bruta de los proyectos mineros se la llevan las transnacionales dejándole al Estado panameño sólo el 2% que no compensa el daño ambiental ni ecológico que causan, hay que poner atención al atentado contra los derechos humanos de los campesinos latinos e indígenas, pues según un estudio del economista William Hughes titulado: ‘El impacto económico de la minería’, las solicitudes en trámite en el Ministerio de Comercio e Industrias totalizaban para diciembre de 1996 ¡dos millones setecientas quince mil cuatrocientas dos hectáreas!!! (2,715,402).

Por otro último, ¿qué pasaría si en Cerro Colorado ocurriera un desastre ambiental? Allí nace el río San Félix. A cinco kilómetros de allí el río Cuvíbora, afluentes del Tabasará cuyas aguas bañan no sólo las tierras de los indígenas sino también las llanuras de los campesinos latinos del Oriente chiricano, y desembocan en el Pacífico. Al norte de Cerro Colorado nace el río Cricamola cuyas aguas atraviesan la provincia de Bocas del Toro, para desembocar en el Atlántico.

 

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<> Artículo publicado el 27  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Narcotráfico ayer y hoy

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La opinión del Educador…

Pastor E. Durán Espino

En nuestro artículo titulado: “Panamá y el narcotráfico” (Panamá América, 31-12-2010), hablamos del narcotráfico (narcóticos y alucinógenos) por Panamá en épocas precolombinas y de la Conquista.

Decíamos allí que “Panamá, como país ‘puente’… desde épocas muy remotas ha sido utilizado para el tráfico de diferentes cosas”. Y mencionábamos el caso de una yerba que, según Fernando Colón, vio en 1503 que los indígenas del norte de Veraguas y Bocas del Toro mezclaban con un polvo blanco y la masticaban.

Probablemente, se trataba de la misma yerba a la cual el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo se refiere, llamada “yaat”, que los indios de Nicaragua mezclaban con cal y ¡disminuía los efectos del cansancio!,   como la coca (en el Caribe panameño hay especies de plantas del género al cual pertenece la coca andina).

Pero trasladándonos a nuestra época, podemos decir que ese “narcotráfico” persiste.   La historia se repite en espiral, es decir, siempre en un plano más elevado. Tras el crimen del Presidente Remón Cantera, en 1955 se habló de narcotráfico entre las clases dominantes panameñas. Posteriormente, durante la dictadura iniciada en octubre de 1968 el narcotráfico entre los altos mandos militares era un secreto a voces.

Según un memorándum interno de la Casa Blanca, en octubre de 1977 el gobierno de “Jimmy” Carter poseía información de que Omar Torrijos tenía “involucramiento directo” en el narcotráfico, que su hermano Moisés tenía un encausamiento secreto en su contra, y que Hugo Torrijos también estaba “directamente implicado”.   El documento, que se titula: “Memorándum para los archivos”, tiene la fecha 10 de octubre de 1977. El autor es Robert Pastor, entonces Director de Asuntos Latinoamericanos del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU.

Las sospechas sobre narcotráfico hubieran sido suficientes para que cualquier gobierno norteamericano hubiera detenido las negociaciones hasta esclarecer el asunto, pero Carter siguió adelante porque le interesaba que estos tratados se ratificaran.

Pastor fue quien aconsejó a Carter:

1) Que el Departamento de Justicia le negara la información pertinente al Congreso, y,

2) que se procediera rápidamente a concertar una “aclaración” con Torrijos (que se firmó cuatro días después) y serviría para bloquear la oposición en el Senado (ver: La Prensa, 8-7-2001).

Actualmente, se han destapado escándalos relativos al sempiterno narcotráfico, pero en un plano más elevado. Un primo del Presidente Martinelli está preso en México acusado de lavar dinero procedente del narcotráfico. Otro escándalo estalló en el Ministerio Público. Nos preguntamos: ¿Esta penetración es sólo en el Ministerio Público o en todas las esferas del Estado?

“Mafiocracia” –como vemos- es un término muy adecuado, que grupos populares han estado utilizando, para designar a los gobiernos de los últimos años.

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<>Artículo publicado el 14  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Panamá y el narcotráfico

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La opinión del Educador…

Pastor E. Durán Espino

Panamá, como país “puente” entre América del Norte y América del Sur, y entre el Océano Pacífico y el Atlántico, es un istmo que desde épocas muy remotas ha sido utilizado para el tráfico de diferentes cosas. Hay indicios de que se ha dado en otros tiempos cierto tráfico comercial de drogas de una región a otra, a veces muy distantes entre sí, por lo que el asunto del “narcotráfico” -en su sentido literal- no parece ser nada nuevo.

 

Fernando Colón, hijo del invasor Cristóbal, registró en 1,503 -cuando sólo tenía 14 años- la costumbre que tenían los indios del río Urirá, a “siete leguas” (105 kms.) al Oeste del río Yebra o Belén, en el Norte de Veraguas, y, también, cerca de la Laguna de Chiriquí, en Bocas del Toro, de mascar una yerba seca, la cual se mezclaba con un polvo (¡¿?!),   lo cual le producía mucho asco.

Los arqueólogos han encontrado que por el año 800 d.C. la gente de la actual Bocas del Toro importaba objetos de cerámica e instrumentos de piedras que se hacían en Chiriquí. Como en la vertiente del Caribe panameño hay especies de plantas del género al cual pertenece la coca andina, que podrían surtir el mismo efecto narcótico, no sería de extrañar que se diera algún tipo de “narcotráfico” entre los nativos de la vertiente del Caribe y los de la vertiente del Pacífico.

Las drogas (narcóticos y alucinógenos) han sido utilizadas por los seres humanos, no sólo como medicamentos, sino también en cultos o ritos religiosos y/o esotéricos, guerreros y en ceremonias o fiestas populares.

El comercio entre los indios “panameños” y otros provenientes del Norte también ha sido comprobado, por lo que también pudo darse por esta ruta algún tipo de “narcotráfico”, pues piezas de oro de indiscutible procedencia istmeña han sido encontradas en el Cenote Sagrado de Chichén-ltzá, la antigua ciudad Maya al Norte de Yucatán, fundada hacia el siglo IX d.C. Los antepasados de los actuales Ngäbes y Bugles intercambiaban piezas de oro panameño por cacao con los indios de México y Guatemala.   ¿Por qué no también otros productos, y entre ellos, el tan comentado amasijo de hojas y polvo para mascar que tanto asco le producían a “Fernandito” Colón?

Mercaderes incas, aprovechando la corriente de Humboldt atracaban en barcos de velas en las costas del Pacífico panameño, para intercambiar mercaderías. En Sitio Conte, lugar arqueológico en la Provincia de Coclé, se encontró la cabeza de un hombre, esculpida en hueso, ¡con un notable bulto en una de sus mejillas! ¿No se referirá acaso esta estatuilla a la costumbre andina de mascar “bolonchones” de coca?

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<>Artículo publicado el  31  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Rolando Pérez Palomino en el recuerdo

La opinión del Educador…

PASTOR   DURÁN
pastornatural@gmail.com
El 10 de enero de 1984  Rolando Pérez Palomino se prendió fuego frente a la Embajada norteamericana, ‘….una de las representaciones del crimen y hambre de millones de seres humanos’, como la describió en su testamento. 

Nació en la ciudad de Panamá el 24 de marzo de 1956 en un hogar muy humilde. Deambuló con su familia entre el interior del país y la ciudad capital, para poder subsistir, por lo que conoció desde muy temprano los problemas que afligen a los pobres.

Lo conocimos en Guararé, provincia de Los Santos. Lo recordamos con su cajita de lustrar calzados durante los domingos o fiestas populares. Era un niño hombre que jugaba y trabajaba, para llevar algo de sustento a su hogar.   Creció sabiendo que nadie se enriquece a base del esfuerzo propio y que en base al trabajo y sufrimiento ajenos se han enriquecido los ‘empresarios expoliadores y tantos otros apátridas que alegremente exteriorizan sofismas cínicos e irrespetuosos como que este pueblo es pacífico y condescendiente…’ (palabras de su testamento).

Durante los primeros años de la dictadura militar implantada en octubre de 1968  Rolando, niño, sufrió toda clase de acoso y persecución por parte del G-2 (brutalidad militar) de la Guardia Nacional (GN),   porque su hermano mayor se había enrolado en la heroica lucha guerrillera contra la dictadura, en las filas del Frente de Resistencia Popular, organización que en 1970 pasó a llamarse ‘Movimiento de Liberación Nacional 29 de Noviembre’,   en honor a la fecha en que el dirigente popular Floyd Britton fue asesinado en el penal de Coiba.

En 1978 se enroló en las filas de la Brigada Internacionalista ‘Victoriano Lorenzo’ para combatir a la dictaduras de Somoza en Nicaragua.   Al retornar a Panamá fue acosado nuevamente –como en su infancia– por el G-2 de la Guardia Nacional panameña, dada su resistencia a someterse a la labor de contrainsurgencia y ‘sapería’ a la cual se sometió la mayoría de los brigadistas de la ‘Victoriano Lorenzo’.   Se le acusó de pertenecer a un supuesto comando ‘Héctor Gallego’,   fue apresado y guardó prisión durante cinco meses.

Su inmolación fue una protesta contra la política gerrerista de Estados Unidos en Centroamérica, pero también. por la ‘abominación a la asesina dictadura militar, empresarios expoliadores y tantos otros apátridas…’ (palabras de su testamento).   Fue declarado ‘mártir nacional’ por el Parlamento panameño.

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<> Artículo publicado el 8  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Ex-militares al banquillo

La opinión del Educador….


PASTOR E. DURÁN ESPINO
pastornatural@gmail.com

Según el Comité de Familiares de Asesinados y Desaparecidos de Panamá ‘Héctor Gallego’,  el 29 de diciembre del presente tendrá lugar en la ciudad de David el juicio por el caso de la desaparición forzada de Julio Mario Villarreal De Las Casas, hecho ocurrido durante la narco-clepto-dictadura militar de Omar Torrijos Herrera.

Mario Julio Villarreal (28) despareció en Sioguí Abajo, Provincia de Chiriquí, el 17 de agosto de 1969. Había tomado cursos de supervivencia en la selva y sabía manejar armas, por lo que antes del golpe de Estado de 1968 trabajó limpiando y arreglando armas para la Guardia Nacional (GN). Sin embargo, como pertenecía al derrocado Partido Panameñista, se involucró en la lucha antimilitarista en la Provincia de Chiriquí. Fue detenido varios meses y los militares le propusieron dejarlo en libertad con la condición de que trabajara para ellos. Mario aprovechó esta propuesta para salir. Cuando salió mostró a sus familiares las cicatrices que habían dejado las torturas en su cuerpo: el brazo izquierdo quebrado, sin uñas en los pies, quemaduras en todo el cuerpo, le daban choques eléctricos, por lo que decidió unirse nuevamente a las guerrillas antimilitaristas.

Según la declaración de un ex-combatiente, Julio tenía tres días de estar en la región de Sioguí, cuando fue denunciado por un sargento de la GN. La GN envió pelotones a la región y le hicieron una encerrona. Cuando se vió rodeado opuso resistencia con su metralleta. Hubo muchos heridos, pero no se informó más de él ni de su grupo. Según el Informe de la Comisión de la Verdad (CV), amigos de la familia de Julio informaron que a éste lo habían matado en Sioguí. Un sargento de la GN también informó a la familia Villareal De Las Casas los nombres de los militares responsables: Rodrigo ‘Botita’ García y Ricardo ‘Orejita’ Ruiz.

Según información desclasificada obtenida por la CV, un reporte diplomático hizo referencia a ‘un encuentro de guerrilla en Sioguí’. Según este reporte, Villarreal estuvo involucrado, ‘pero no fue uno de los muertos’ (sic.).   Esto quizás motivó que un familiar de Villarreal pusiera una denuncia en 1990. El 19 de octubre de 1990 se solicitó el sobreseimiento provisional que fue acogido por la Juez Cuarta del Circuito de Chiriquí. La CV concluyó que no había pruebas que indicaran que Villarreal murió bajo custodia de la GN.

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<> Artículo publicado el 28  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.