Panamá y el narcotráfico

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La opinión del Educador…

Pastor E. Durán Espino

Panamá, como país “puente” entre América del Norte y América del Sur, y entre el Océano Pacífico y el Atlántico, es un istmo que desde épocas muy remotas ha sido utilizado para el tráfico de diferentes cosas. Hay indicios de que se ha dado en otros tiempos cierto tráfico comercial de drogas de una región a otra, a veces muy distantes entre sí, por lo que el asunto del “narcotráfico” -en su sentido literal- no parece ser nada nuevo.

 

Fernando Colón, hijo del invasor Cristóbal, registró en 1,503 -cuando sólo tenía 14 años- la costumbre que tenían los indios del río Urirá, a “siete leguas” (105 kms.) al Oeste del río Yebra o Belén, en el Norte de Veraguas, y, también, cerca de la Laguna de Chiriquí, en Bocas del Toro, de mascar una yerba seca, la cual se mezclaba con un polvo (¡¿?!),   lo cual le producía mucho asco.

Los arqueólogos han encontrado que por el año 800 d.C. la gente de la actual Bocas del Toro importaba objetos de cerámica e instrumentos de piedras que se hacían en Chiriquí. Como en la vertiente del Caribe panameño hay especies de plantas del género al cual pertenece la coca andina, que podrían surtir el mismo efecto narcótico, no sería de extrañar que se diera algún tipo de “narcotráfico” entre los nativos de la vertiente del Caribe y los de la vertiente del Pacífico.

Las drogas (narcóticos y alucinógenos) han sido utilizadas por los seres humanos, no sólo como medicamentos, sino también en cultos o ritos religiosos y/o esotéricos, guerreros y en ceremonias o fiestas populares.

El comercio entre los indios “panameños” y otros provenientes del Norte también ha sido comprobado, por lo que también pudo darse por esta ruta algún tipo de “narcotráfico”, pues piezas de oro de indiscutible procedencia istmeña han sido encontradas en el Cenote Sagrado de Chichén-ltzá, la antigua ciudad Maya al Norte de Yucatán, fundada hacia el siglo IX d.C. Los antepasados de los actuales Ngäbes y Bugles intercambiaban piezas de oro panameño por cacao con los indios de México y Guatemala.   ¿Por qué no también otros productos, y entre ellos, el tan comentado amasijo de hojas y polvo para mascar que tanto asco le producían a “Fernandito” Colón?

Mercaderes incas, aprovechando la corriente de Humboldt atracaban en barcos de velas en las costas del Pacífico panameño, para intercambiar mercaderías. En Sitio Conte, lugar arqueológico en la Provincia de Coclé, se encontró la cabeza de un hombre, esculpida en hueso, ¡con un notable bulto en una de sus mejillas! ¿No se referirá acaso esta estatuilla a la costumbre andina de mascar “bolonchones” de coca?

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<>Artículo publicado el  31  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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