Rolando Pérez Palomino en el recuerdo

La opinión del Educador…

PASTOR   DURÁN
pastornatural@gmail.com
El 10 de enero de 1984  Rolando Pérez Palomino se prendió fuego frente a la Embajada norteamericana, ‘….una de las representaciones del crimen y hambre de millones de seres humanos’, como la describió en su testamento. 

Nació en la ciudad de Panamá el 24 de marzo de 1956 en un hogar muy humilde. Deambuló con su familia entre el interior del país y la ciudad capital, para poder subsistir, por lo que conoció desde muy temprano los problemas que afligen a los pobres.

Lo conocimos en Guararé, provincia de Los Santos. Lo recordamos con su cajita de lustrar calzados durante los domingos o fiestas populares. Era un niño hombre que jugaba y trabajaba, para llevar algo de sustento a su hogar.   Creció sabiendo que nadie se enriquece a base del esfuerzo propio y que en base al trabajo y sufrimiento ajenos se han enriquecido los ‘empresarios expoliadores y tantos otros apátridas que alegremente exteriorizan sofismas cínicos e irrespetuosos como que este pueblo es pacífico y condescendiente…’ (palabras de su testamento).

Durante los primeros años de la dictadura militar implantada en octubre de 1968  Rolando, niño, sufrió toda clase de acoso y persecución por parte del G-2 (brutalidad militar) de la Guardia Nacional (GN),   porque su hermano mayor se había enrolado en la heroica lucha guerrillera contra la dictadura, en las filas del Frente de Resistencia Popular, organización que en 1970 pasó a llamarse ‘Movimiento de Liberación Nacional 29 de Noviembre’,   en honor a la fecha en que el dirigente popular Floyd Britton fue asesinado en el penal de Coiba.

En 1978 se enroló en las filas de la Brigada Internacionalista ‘Victoriano Lorenzo’ para combatir a la dictaduras de Somoza en Nicaragua.   Al retornar a Panamá fue acosado nuevamente –como en su infancia– por el G-2 de la Guardia Nacional panameña, dada su resistencia a someterse a la labor de contrainsurgencia y ‘sapería’ a la cual se sometió la mayoría de los brigadistas de la ‘Victoriano Lorenzo’.   Se le acusó de pertenecer a un supuesto comando ‘Héctor Gallego’,   fue apresado y guardó prisión durante cinco meses.

Su inmolación fue una protesta contra la política gerrerista de Estados Unidos en Centroamérica, pero también. por la ‘abominación a la asesina dictadura militar, empresarios expoliadores y tantos otros apátridas…’ (palabras de su testamento).   Fue declarado ‘mártir nacional’ por el Parlamento panameño.

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<> Artículo publicado el 8  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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