Un sismo estremece el deporte

La opinión de…

 

Roger Alberto Tejada

Para muchos un sismo es un movimiento telúrico o un terremoto de gran amenaza para el hombre y considerado una catástrofe natural inmensamente devastadora y aterradora. Los sismos son perturbaciones súbitas en el interior de la tierra que dan origen a vibraciones en el suelo. Como resultado de estos pequeños o grandes sismos miles de kilómetros desde el lugar del epicentro son afectados en la ocurrencia de estos hechos, un millón de vidas son afectadas y mil millones de sueños son destruidos.

En nuestro pequeño Panamá, no hacen falta estos grandes desastres naturales para producir estos mismos efectos. Desde hace unos meses hemos venido escuchando noticias de cómo los supuestos dirigentes deportivos de nuestro país se pelean un puesto, una posición que al parecer es mucho más importante que la propia Presidencia de la República, a simples rasgos de gran prestigio a nivel internacional. Es una ironía, pues todo panameño deportista o no deportista se pregunta qué habrá detrás de todo este gran telón tejido por aquellos desmembradores del deporte.

Haciéndose valer de artimañas, de actos emanados por tribunales judiciales, amparados supuestamente por la ley, destruyen el pilar de oro de nuestra nación. El deporte que nos ha dado inmensas glorias, el mismo que aleja a aquel joven de los vicios, aquella sana profesión que provee a más de una familia de un sustento, es pisoteado y masacrado por impolutos que se hacen llamar defensores de la patria, aquellos que se autodenominan “guardianes” del deporte.

No tienen aquellos “inmorales” corazón para vender su patria, para quemar la bandera de miles de deportistas frente a un sinfín de naciones, aparentemente sin límites buscan pelear hasta el final por algo incomprensible (el dinero).

Hoy miles de deportistas lloran por los sendos castigos que se aproximan, sanciones que vivirán en carne propia aquellos disciplinados del deporte conjunto a todo su pueblo, una incomodidad que no tiene nombre, deportistas frustrados y sobre todo decepcionados.

Quien diría que nuestro máxima gloria, Roberto Manos de Piedra Durán tendría que arremeter contra aquellos difamadores y embaucadores del deporte y de nuestra nación, que pisotean el sueño de miles de deportistas. Aparentemente no hemos visto lo que se avecina, al parecer no hay nadie que pueda hacer frente a la artimaña que se teje, es justo que las glorias del deporte que dejaron nuestra enseña tricolor en alto por la patria tengan que salir a defender su anhelo. Es irracional ver a nuestros deportistas representado otros países, representando la bandera del Comité Olímpico que tanto nos ha abofeteado.

¿Qué clase de ejemplo son aquellos dirigentes políticos para los deportistas? ¿Qué clase de políticos están inmersos en nuestro deporte? ¿Por qué existen más de cinco que han vivido de el deporte toda su vida? ¿Qué hay detrás de la administración pública deportiva? Son preguntas frecuentes que nos hacemos todos, estimando que la “buena fe” priva sobre todos ellos.

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<> Este artículo se publicó el 28  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/tejada-roger-alberto/
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Sed de transparencia

La opinión de….

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Roger Alberto Tejada

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Sed de transparencia
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La corrupción es un acto que debilita y daña, es un mal uso público (gubernamental) del poder para conseguir una ventaja ilegítima.  Implica aquellos actos contrarios a los procedimientos establecidos como norma dentro de la administración pública.  La corrupción socava la legitimidad de nuestras instituciones hasta debilitarlas por completo, atenta contra nuestra moral social, nuestra dignidad, vicia la gestión pública y golpea continuamente nuestro desarrollo.

Fortalecer las instituciones, fortalecer la democracia debe ser la meta; combatir la corrupción de frente, generando conciencia, creando asociaciones o grupos que estén convencidos de que esta lucha no es fácil, pero es necesaria, y puede ser una de las más difíciles tareas que ha tenido el panameño. Combatir la corrupción es una responsabilidad de todos y es responsabilidad del Gobierno dar el ejemplo. Es necesario que en Panamá se erradique la impunidad y exista cooperación institucional entre los entes del Gobierno, buscando que la lucha sea efectiva.

Cada vez que alguien pide dinero para la agilización de un trámite o la clásica colaboración, nuestro país se hunde un centímetro más abajo, como la bella y singular Venecia.  Si escuchamos, preguntamos o consultamos a nuestros queridos abuelos, si fue verdad que ser funcionario público hace 50 años era de verdadero honor o respeto, su respuesta será afirmativa.  El sector público ahora, en la mayoría de los casos, está sumergido en un mar de inmoralidad, burlas y falsas promesas que nadie en este mundo con cinco dedos de frente puede aguantar.

Para muestra un botón, hemos podido leer y ver cómo diariamente la porquería de la corrupción sale a flote en nuestro mar. Casos muy recientes como el de la Red de Oportunidades, como el del Prodec, las concesiones, el famoso cuarto de lujo, las escuelas sin fibra de vidrio, etc. Tristemente, hablar de corrupción se ha vuelto algo muy común en nuestro país, curiosamente, se propaga más rápido que el A(H1N1). Es entonces un virus letal que atenta contra nuestra democracia.

Recientemente, el Programa Estado de la Nación realizó una encuesta sobre corrupción y tristemente arrojó que el 21.7% de los panameños opinó que “a veces se justifica” pagar una coima.  La misma encuesta mostró que “apenas” el 47.6% consideró como un acto corrupto que una madre pagara una coima para agilizar la obtención de documentos para uno de sus hijos. ¡Qué penoso!

Es hora que los jóvenes honestos, trabajadores y rectos tomen la misión de renovar lo oxidado o podrido de la vida pública; que la gente con experiencia, que cree en el respeto, y los padres de familia responsables hagan que las instituciones del Estado sean más transparentes. Si algún conciudadano me preguntase hoy ¿cómo erradicaría la corrupción?, mi respuesta sería esta: prevenirla, empezando por ti mismo (no coimees a los guardias); estar atento para detectarla (sé cuidadoso); se proactivo y denúnciala (no seas su aliado, recuerda que el que calla también es cómplice).

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Publicado el 10 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.