Colón, ciudad histórica

La opinión de…


Juan Price

Colón ha sido vista como una provincia más, cuyos problemas de infraestructura, educación, salud, transporte, delincuencia y medio ambiente se manejan “dentro del presupuesto nacional”, craso error que debe corregirse.

Su ciudad es histórica y ha tenido grandes avances portuarios por el acopio y la distribución de mercancías, su Zona Libre, la reintegración de la parte más productiva de su geografía (antigua Zona del Canal) y, ahora, por el impacto de la expansión del propio Canal, cuyo terminal atlántico es la ciudad.

Sin embargo, la infraestructura de su centro histórico, donde se concentra la población, es la misma desde 1903, razón del hacinamiento que se respira y consecuencia de los problemas sociales que ahora la aquejan; un potencial humano y económico subutilizado, y riquezas generadas que no llegan a sus pobladores, merecedores de los beneficios heredados de su posición natural y geográfica.

El nombre del puerto Cristóbal y el de la ciudad de Colón tienen su razón de ser, la desembocadura del río Chagres flanqueado por el Fuerte San Lorenzo habla de su pasado irremplazable e irrepetible: la ruta de entrada colonial del Atlántico hacia el Pacífico. Los conquistadores españoles, todos, transitaron por esta vía, Nombre de Dios y Portobelo fueron las primeras ciudades aduanales del continente, partes integrales del componente histórico.

El llamado fundador de la ciudad, William Henry Aspinwall, fue el precursor de la construcción del ferrocarril entre los dos océanos, usado por los norteamericanos para pasar su correo y su oro de este a oeste (Nueva York a California y viceversa), es parte de esta historia.

De su pasado más reciente, y próximo a cumplir los 100 años, está el propio puerto de Cristóbal y el conjunto de edificios, algunos depredados, testigos del asentamiento de las grandes empresas navieras que se establecieron en Panamá inmediatamente después de la inauguración del Canal en 1914.

La cultura propia de los colonenses –que hoy se pierde–, con su música, lenguaje y comida; su posición de ciudad “joya del Caribe”, con aguas de mar cristalinas verde y azul, guardadas por el tiempo –como las de costa arriba y costa abajo– la convierten en un paraíso, enriquecidas por historias de conquistas y corsarios.

Su fauna y flora, protegida entre los bosques del Canal, son de importancia, científica, académica y universal, únicas en el continente americano.

La histórica ciudad de Colón, con sus 16 calles bien trazadas y áreas adyacentes que rodean las esclusas de Gatún, debe ser declarada patrimonio universal; demógrafos, antropólogos, geógrafos, historiadores, sociólogos, sicólogos, urbanistas y la población civil interesada deben ser convocados para establecer un plan de inmediato, mediano y largo plazo, respaldado por fondos extraordinarios, para rescatar y preservar la ciudad, por su inobjetable contribución a la humanidad.

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Publicado el 21 de junio de 2009 en el diario La Prensa a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

 

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