Colón, Colón… o el mazo de la indiferencia

La opinión del Arquitecto…

JOSÉ A. CAMPOS
joseadolfo47@hotmail.com

Mucha agua ha corrido desde cuando el presidente Demetrio B. Lakas recorría las calles de Colón todos los miércoles con un maletín de dinero y lo repartía a los colonenses. En aquel tiempo, ya Colón languidecía por la indiferencia y apatía de los Gobiernos.

Años atrás, la que fuera la tacita de oro del Atlántico, bullía del esplendor del dinero. Comercios de renombre y abolengo como Motta, el Bazar Francés, el Stranger Club, Casa Bee`s, El Trópico, el hotel Washington.   Por la avenida del Frente pululaban los turistas, soldados gringos y compradores de todas partes, que dejaban en los comercios dinero a montones.

Las cinco bases americanas generaban millones de dólares en salarios y los colonenses vivían en una relativa abundancia si no decorosamente.

Al cierre de las bases militares y la salida de la Escuela de Las Américas, Colón cayó en la decadencia y muchos colonenses se fueron a los Estados Unidos, buscando un mejor futuro. Las hermosas casonas como la Wilcox y la Maison Blànchè, con sus amplios balcones, que cubrían las aceras, auténticos ejemplos del Art-Deco panameño, fueron abandonadas. Al decir del célebre arquitecto Frank Ghery, ‘Colón es la ciudad más hermosa de Panamá’. Tiene todos los elementos para convertirse en el emporio turístico más rutilante del Caribe.  Colón haría palidecer a Cancún, Punta Cana, Saint Martan y otros destinos turísticos. La rica mezcla de las etnias —negra, india, china y española— hace de esta ciudad el crisol de razas más auténtico del caribe.

La ciudad de Colón requiere de un plan de desarrollo turístico, junto a un plan de reordenamiento urbano. Sus 16 calles, que cruzan la isla de Este a Oeste, producen un encantador efecto visual. Quizás es la parte social el principal escollo a salvar para desarrollar a Colón como un centro turístico. Hay que capacitar a los jóvenes colonenses en hotelería, alta cocina, administración portuaria y aérea. Darles un empleo digno y bien pagado, porque la mayoría de los colonenses habla Inglés.

Junto a Colón coexiste la primera Zona Libre de Latinoamérica. Tiene un aeropuerto y los mejores puertos de contenedores y cruceros. Las playas, son las más bonitas de nuestro país y adicional a las costas de Colón está su historia. Los emplazamientos del imperio español, como el Fuerte San Lorenzo y Portobelo, son los más importantes del Caribe y las incursiones de piratas le añaden un elemento romántico digno de Hollywood.

El destino de Colón es ser el más importante destino turístico de nuestro país.

¿Será esto posible? o el mazo de la indiferencia, la desidia y la ignominia de nuestros gobiernos destruirá Colón para siempre y se derrumbará junto con la Wilcox y La Maison Blànchè, mudos testigos de un pasado esplendoroso.

 

Este artículo se publicó el 13 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El centro histórico de Colón

La opinión de…

 

Jorge Luis Macías Fonseca

El estudio Centro Histórico de Colón: conócelo y protégelo, es un proyecto de los arquitectos, Almyr Alba, Kurt Dillon y Eduardo Tejeira, iniciado en septiembre de 2010 y patrocinado por la Embajada de Estados Unidos, propiamente por el Ambassador Fund for Cultural Preservation, tal y como informa un comunicado de prensa de esa misma Embajada. Se trata, además de un proyecto, uno de entre 63 en todo el mundo, escogido por el Departamento de Estado de Washington en 2010.

El propósito es loable, toda vez que permite abordar un aspecto de trascendencia en Colón, como lo es su patrimonio arquitectónico, promoviendo su identificación y conocimiento, así como políticas de planeamiento participativo para su recuperación.

Independientemente del proyecto que hoy desarrolla la Embajada de Estados Unidos, desde 1986 en Colón se vienen desarrollando esfuerzos a favor de su patrimonio histórico. Con el Archivo Regional de Colón (1986-1988), con la Organización Patrimonio Histórico de Colón (Pahico, 1994), con el Museo de Colón, con el Acuerdo Municipal de 1996 que declara la “Ciudad de Colón, sitio de Interés Histórico”, promovido por Pahico, y con el Colegio de Historiadores de Colón, en formación. Entre algunos de los objetivos de estas organizaciones ha estado el referido al patrimonio arquitectónico que, dicho sea de paso, es parte del conjunto de bienes históricos tan importantes como los documentales, culturales, ecológicos, etc.

No obstante, por la ausencia de una visión y de una política gubernamental a nivel local de parte del Municipio, la Gobernación, el Ipat, el Inac, el Meduca y las universidades, no se ha podido formular ni emprender un programa en la dirección de una historia regional que atienda el asunto relativo al patrimonio histórico. Preocupa sobremanera el planteamiento hecho por la arquitecta Almyr Alba, durante el Primer Taller Participativo, realizado en la Iglesia San José de Colón el 27 de enero del año en curso, en los términos de que desde 2009 se había detectado que el Patrimonio Arquitectónico de Colón estaba en riesgo. Esto no es nuevo, pero interesa conocer el desconocimiento por parte de las instituciones que tienen que ver con estos asuntos, pues señalan en el documento de prensa arriba aludido que una de las acciones en el taller era “informar a la comunidad y a las autoridades”.

El estudio, llevado a cabo por el conjunto de arquitectos, sorprende, pues en su fase diagnóstica, efectuada en octubre–diciembre de 2010, no se incorporó a los sectores verdaderamente involucrados, como son las universidades, el Municipio, la Gobernación, el Meduca, el Inac, el Ipat, ni a las organizaciones que desde hace tiempo realizan esfuerzos por el patrimonio histórico. Igualmente, preocupa que la convocatoria a los colonenses para atender lo que es esencialmente nuestro, se haga desde afuera, lo que indudablemente obliga a reflexionar sobre nuestra realidad y sobre nuestro futuro.

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Este artículo se publicó el 9 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Centro Histórico de Colón

La opinión del Docente Universitario…

Jorge Luis Macías Fonseca 

El estudio, “Centro Histórico de Colón: conócelo y protégelo”, es un proyecto de los arquitectos, Almyr Alba, Kurt Dillon y Eduardo Tejeira, iniciado en septiembre de 2010 y patrocinado por la embajada de los Estados Unidos, propiamente por el “Ambassador Fund for Cultural Preservation”, tal y como informa un comunicado de prensa, de esa misma embajada.    Se trata, además de un proyecto, entre uno de 63 en todo el mundo escogido por el Departamento de Estado de Washington en 2010.

El propósito es loable, toda vez que permite abordar un aspecto de trascendencia en Colón, como lo es su patrimonio arquitectónico, promoviendo, su identificación y conocimiento, así como políticas de planeamiento participativo para la recuperación del centro histórico de Colón.

Es conveniente señalar que independientemente del proyecto que hoy desarrolla la Embajada de los EE.UU. desde 1986, en Colón se vienen desarrollando esfuerzos a favor de su patrimonio histórico. Con el Archivo Regional de Colón (1986-1988), con la Organización Patrimonio Histórico de Colón (PAHICO)(1994),  con el Museo de Colón, con el Acuerdo Municipal de 1996 que declara la “Ciudad de Colón, sitio de Interés Histórico” promovido por PAHICO, y con el Colegio de Historiadores de Colón (COHICO), en formación.   Entre, uno de los objetivos de estas organizaciones, ha estado el referido al Patrimonio Arquitectónico, que dicho sea de paso, es parte del conjunto de bienes históricos, tan importantes como los documentales, culturales, ecológicos, etc.

No obstante, por la ausencia de una visión y de una política gubernamental a nivel local, ni los municipios, gobernación, IPAT, INAC, MEDUCA, ni las universidades, han podido formular ni emprender un programa en la dirección de una historia regional, que atienda el asunto relativo al Patrimonio Histórico. Preocupa sobremanera el planteamiento de la arquitecta, Almyr Alba, hecho en el ”Primer Taller Participativo”, realizado en la Iglesia San José de Colón el 27 de enero del año en curso, en los términos de que desde el año 2009, se había detectado que el Patrimonio Arquitectónico de Colón, estaba en riesgo.   Esto no es nuevo, pero interesa conocer respecto del desconocimiento de esto por parte de las instituciones que tienen que ver con estos asuntos, pues señalan en el documento de prensa arriba aludido, que una de sus acciones en el Taller, era: “Informar a la comunidad y a las autoridades..”

El estudio llevado a cabo por el conjunto de arquitectos sorprende, pues la fase diagnóstica del mismo efectuada en octubre-diciembre de 2010, no incorporó a los sectores verdaderamente involucrados, como son: Universidad, Municipio, Gobernación, MEDUCA, INAC, IPAT, y a las organizaciones que desde hace tiempo han realizado todo un esfuerzo por el patrimonio histórico.     Igualmente preocupa que la convocatoria a los colonenses para atender lo que es esencialmente nuestro, se haga desde afuera, lo que indudablemente obliga a reflexionar sobre nuestra realidad y sobre nuestro futuro.

<>Artículo publicado el  2 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Colón para los colonenses

La opinión del Docente Universitario….


JORGE LUIS MACÍAS FONSECA
jorge101@cwpanama.net

Es una expresión atribuida a Roberto Mariano Bula. Obviamente, no hay en ella un colonensismo excluyente, sino más bien una reafirmación de la identidad de una sociedad, que se distingue por sus particularidades que se le son muy propias.

El estudioso colonense, Juan Materno Vásquez (q.e.p.d), en una extraordinaria conferencia dictada en el salón Pedro Prestán del Municipio de Colón, el 26 de febrero de 1993, sostuvo que: ‘Ningún hombre-provincial o regional, es más panameño que otro. Unos son más regionalistas, que otros. Todos potencian su orgullo. El colonense es menos regionalista que otros, porque es más universal. Por ese universalismo proyecta su personalidad de inquietud, de angustia, de desesperación, por los problemas que la acusan, los cuales quiere ver resueltos al instante… La gran lucha de los colonenses, y en la que están triunfando, es de carácter cultural. Ya han sido superados los tiempos del dominio intelectual de otros provincialismo, pocos, quizás, se han dado cuenta de la gran habilidad con que el colonense se ha venido imponiendo por su talento, sobre los que han concebido a esta ciudad solo como una cornucopia de la que en forma ininterrumpida debe brotar dinero a raudales’.

Los recientes triunfos de Hugo Stoker, en el concurso nacional de oratoria y el de Basilio Dobras hijo, en la sección novela en el concurso literario, Ricardo Miró, unido a los esfuerzos de Guillermo Jones, Celestino Caballero, César Barría, Leonardo González, a nivel internacional, todos colonenses, viene a confirmar el papel protagónico que ha jugado Colón en el fortalecimiento de la cosa nacional. Es esto lo que debe conducir a los colonenses al impulso del sentido de pertenencia, frente a los elementos que nos son propios. No deben escatimarse esfuerzos por los reconocimientos públicos a nivel local, independientemente de las frialdades, con que a nivel de país, se toman los empeños valiosos de esos hombres tan panameños como el que más. Es urgente la mostración a la sociedad de Colón, resistente a los embates de los gobiernos y a las ofertas llenas de espejismos, de lo que expresa ese ser colonense, como son los casos que nos ocupan. Es esto, lo que dará sentido y sustancia a la colectividad y lo que nos permitirá reconocernos. No hay duda alguna, sobre los aportes importantes de Colón al país. Brindó parte de su espacio geográfico para la construcción del ferrocarril y del canal. Jugó su papel con Nombre de Dios y Portobelo, en el periodo de la colonia, fue pieza clave para la construcción de la República el 5 de noviembre de 1903, y luego tuvo físicamente la presencia del poder imperialista norteamericano, sintiendo en carne propia sus efectos, lo que llevó-en verdad- a tener una conciencia sobre la lucha nacionalista. Los actos de enero de 1964, encontraron en Colón un escenario que dio también sus mártires y combatientes, hoy casi olvidados. De manera que Colón debe ser para los colonenses, sin dejar de serlo también para el país.

 

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<> Este artículo se publicó el 13 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Una entrega de amor y esperanza para los niños damnificados de Colón, Chepo y Darién – Ministro Duboy les entrega juguetes

Reproducimos la nota informativa de la educadora y colaboradora de este medio…

JENNIE  GONZALEZ

Con la entrega de cientos de regalos, el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) llevó esperanza y felicidad navideña  a cientos de niños damnificados de Colón, Chepo y Darién que  desde pequeños han sufrido ya la adversidad y el dolor que conlleva una tragedia como la vivida a causa de las fuertes lluvias e inundaciones.

Este jueves, el ministro de Vivienda, Carlos Duboy, encabezó la distribución de los regalos para esta población infantil alojada en los albergues de Chepo y Darién desde el pasado 8 de diciembre, durante una actividad organizada por el Miviot para devolverles a estos niños el entusiasmo y la fe en un mejor mañana.

Esta entrega inició ayer en Portobelo y Coco Solo, en la provincia de Colón, donde el viceministro de Vivienda, Jaime Ford, compartió la alegría de la Navidad con cientos de niños, también afectados por los desastres naturales, quienes recibieron juguetes en medio de un ambiente cargado de emoción.

Tal emoción se extendió ayer al distrito de Chepo, en Panamá Este, en una jornada que contempló juguetes, piñatas y juegos para la diversión de estos infantes en el albergue ubicado en la Escuela Santa Isabel, donde el ministro Duboy reiteró a las familias damnificadas su compromiso y el apoyo de la entidad para la consecución pronta de sus viviendas en áreas seguras donde puedan levantarse y seguir adelante.

GOBIERNO NACIONAL

¡JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ!

 

 

<> Reproducido de la nota publicada el 25 de diciembre de 2010  en nuestro muro en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Ministro de Vivienda de Panamá visita zona de desastre en Portobelo – Panamá.

El ministro de Vivienda, Carlos Duboy, realizó este jueves un recorrido por el distrito de Portobelo, en la provincia de Colón, que resultara ser  uno de los sitios más afectados por las intensas y fuertes lluvias que han generado alarma y emergencia a nivel nacional de Panamá en los últimos días.   A continuación el reportaje de la activista política…

JENNIE   GONZALEZ 

Acompañaron al señor  ministro Carlos Duboy,  el viceministro de Vivienda, Jaime Ford, el equipo de trabajo del ministerio  y las autoridades locales colonenses.

El titular del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial  (Miviot) lamentó la situación de desastre en que viven las familias de este distrito, donde la entidad tiene previsto ejecutar proyectos que fomentarán la construcción de viviendas, el turismo y el comercio de la región.

Aunque las lluvias persisten en el área, esta condición climática no ha sido impedimento para que personal técnico y social del Miviot evalúe cada una de las viviendas afectadas por deslizamientos de tierra e inundaciones, con el propósito de llevar asistencia habitacional a sus habitantes lo más pronto posible.

Esta acción se suma a los esfuerzos que el personal del Miviot lleva a cabo desde los pasados 7 y 8 de diciembre, en apoyo a los estamentos de seguridad y otras instituciones de Gobierno que se han unido para atender a poblaciones vulnerables, sobre todo de los sectores de Chepo, La Chorrera, Arraiján y Colón, que han sufrido con más intensidad la furia de la

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

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Reproducido de la nota informativa publicada en Facebook por la autora hoy Viernes 10 de diciembre de 2010 a las 18:12,  a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Colón, la Costa de Oro

Inquietante, querida y acogedora ciudad.  La opinión de la Psicóloga, especialista de la conducta humana….

Geraldine Emiliani…

Durante los años treinta, cuarenta, y aún en los cincuenta, el movimiento económico de Colón era de singular prosperidad debido, en gran parte, al sector agrícola y comercial.  La economía reflejaba para ese entonces una importancia, mayormente en el aporte al fisco nacional.  La apertura de la Zona Libre vino a beneficiar aún más la bonanza económica, razón por la cual se le denominó “Costa de Oro”. Esta pequeña ciudad rodeada en parte por el Mar Caribe, cuenta  con 16 amplias y bien trazadas calles, realzando su singular belleza y notable limpieza.  Con residencias y edificios antiguos e imponentes, tal vez, por su arquitectura francesa.

Una de sus riquezas lo constituyó sin lugar a dudas su variedad cultural y étnica. Con un caudal enorme de satisfacción, cuyos recuerdos aún están presentes en mi memoria; y, a quién no, después de haber nacido y crecido en esa tan inquietante, querida y acogedora ciudad y gracias a las anécdotas escuchadas por familiares y amigos colonenses que aún mantienen viva en sus memorias aquellos momentos que vale la pena recordar.

Antes y durante el siglo XIX, Colón fue habitada en su mayoría por hombres y mujeres respetables de tierras muy lejanas quienes con entusiasmo, esfuerzo y honorabilidad hicieron posible su grandeza excepcional y formidable desarrollo turístico, económico y social. Aportaron su cuota de patriotismo y lealtad: inmigrantes italianos, ingleses, franceses, griegos, hebreos, chinos, hindúes, alemanes; así como, de Colombia, Jamaica, Martinica, Estados Unidos y, cómo no mencionar al negro de Portobelo y Santa Isabel. Algunos en gran parte, debido a la construcción del canal, otros por la ocupación militar de un país extranjero.

Colón en aquellos tiempos y aún cuenta con hombres y mujeres prominentes que han dado muestras de capacidad intelectual: Graciela Dixon, Harry Castro, Pablo Thallasinos, Raúl Leis, Mons. Rómulo Emiliani, Juan Materno Vásquez, Max Salabarría, el pintor Víctor Lewis, Roberto Troncoso, Luis Navas Pájaro, Panama Al Brown, Ismael Laguna, Aminta Meléndez, entre otros. Destacándose en lo social, político, en el arte, en la literatura, en el deporte, y en la más alta jerarquía eclesial.  Han sabido llevar con hidalguía la antorcha de la nobleza y honestidad, herencia de nuestros antecesores.

Todo quedaba cerca: la escuela, el parque, la iglesia. Había tiempo para compartir con los amigos y la familia; tiempo para orar, leer, estudiar, jugar, conversar, reír, llorar y, vitorear a nuestros héroes del deporte.  Colón gozaba de gran popularidad y prestigio entre propios y extraños.

Cabe recordar sus comidas populares con sabor caribeño, principalmente de Jamaica y Martinica que eran los plantain tarts o plantitá hechos de plátanos maduros; y los patties o patí; además, la morcilla cuyo nombre genérico era budeé, el famoso saus, el one & one que era bofe encima de hojaldre; los no menos deliciosos emparedados de carne de res llamado los Western’s Sandwich del Stranger´s Club; los “pies a la mode” del YMCA e, ir a cazar cangrejos al corredor. No puedo dejar de mencionar el restaurante Cantón donde se saboreaba la mejor comida china; así como, el Restaurante Napoli, verdadera exquisitez en comida italiana; las famosas malteadas de la refresquería Flor de Primavera, muy visitada los domingos por los de la capital; las hamburguesas del Margarita´s Club House; el raspao de Calle 9 y Ave. Central; los hot dogs en la refresquería de la familia Fragomeni.

Otra buena inyección a la economía de la ciudad lo fue la gran marejada blanca, así, se les llamaba a la cantidad de marinos con sus uniformes blancos que visitaban a la ciudad en los años de la Segunda Guerra Mundial.  “La Calle del Frente” con sus almacenes de hindóstanes y el distinguido Bazar Francés.  El colegio Abel Bravo, cuya preparación en bachiller en letras es aún excelente y destacado por sus luchas en defensa de la Patria. El idioma inglés era de notable apreciación en el alumnado de los colegios St. Mary’s Academy y De La Salle quienes sobresalieron en la preparación de bachilleres en comercio y ciencias; y, otros prominentes planteles educativos como el José Guardia Vega.

La celebración del día de Colón (5 de Noviembre) era todo un espectáculo. Los estudiantes se vestían de gala para conmemorar tan importante fecha.   Al finalizar el desfile y en horas de la tarde, el lugar de reunión de la muchachada era en la feria del colegio De La Salle.  Otros se agrupaban en el Club Náutico Caribe para recrearse del popular Fish Fries.

Por los años cincuenta, el Club Copacabana era conocido por sus bailarinas extranjeras y sus celebraciones especialmente en Año Nuevo; así como, el cuarto frío del Club de Extranjeros, donde se bailaba a más no poder con el conjunto de Tito Mouynez.

Para conmemorar el 4 de julio, Independencia de los Estados Unidos, ocasión social de mucho prestigio, sus invitados tenían que asistir vestidos de blanco. Un momento de diversión eran las caminatas al poblado de Margarita pasando por el cementerio de Mt. Hope. Los viernes en la tarde los “get together” del Hotel Washington, con su piscina de agua salada (única en el territorio nacional) por su ubicación en la entrada al mar.

Igualmente, eran los afamados paseos al Tarpon Club, al Lago Gatún y al Fuerte San Lorenzo.  Los famosos carnavales con dos comparsas principales: Los Campesinos y Los Brasileiros, quienes se disputaban año tras año el primer lugar. Los carnavales y desfiles patrios se apreciaban con todo su esplendor y colorido, por familiares y amigos, por los amigos de los amigos, por los grandes y famosos personajes de la época, muchos de ellos se daban cita en el famoso balcón de los Emiliani, mi residencia.

En la actualidad, la asfixiante y preocupante situación socioeconómica de nuestra provincia, no es factor determinante para zambullirnos en la desesperanza. Colón es el orgullo de grandes logros y valores.  Estoy segura que esta provincia y con la ayuda de todos volverá a sentirse como la verdadera Costa de Oro.

<>Artículo publicado el  Domingo, 28 de Noviembre de 2010 en el suplemento Dia D del diario El P anamá América por la autora, a quien damos todo el crédito que le corresponde.
Mas artículos de la autora en: https://panaletras.wordpress.com/category/emiliani-geraldine/

Colón, profusas inequidades sociales

La opinión de la Economista y Educadora….

LIZABETA  S.  DE  RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com

La ciudad de Colón se fundó en 1852, por la necesidad de establecer una ciudad terminal en el Atlántico panameño, para el primer ferrocarril transcontinental del mundo, que se construiría a través del Istmo. Tuvo un gran auge socioeconómico entre finales del siglo XIX e inicios del XX, como consecuencia de los trabajos de construcción y posterior apertura del Canal de Panamá para el tránsito internacional de buques.

Diferentes estudios realizados coinciden en que el progreso generado en esta urbe, viene deteriorándose progresivamente por la incidencia de factores que han limitado un desarrollo urbano de manera homogénea. La instauración de bases militares norteamericanas, entre otros, dividieron el territorio, distorsionando sus componentes estructurales.

Con posterioridad entre los años de 1960/70, el reemplazo del modelo de sustitución de importaciones, por un modelo encaminado a las actividades del sector comercio y servicios, así como la prácticamente nula inversión gubernamental, acentuaron la dependencia hacia la ciudad de Panamá, provocando un proceso de migración desde Colón hacia la Ciudad Capital, que se profundizaría con el correr de los años.

Aún cuando Colón posee pilares fuertes de inyección a la economía nacional como: la Zona Libre, los puertos, el Canal de Panamá y, desde mediados de la década de 1990, se observa un crecimiento de los servicios turísticos; no obstante, los beneficios generados de estas actividades económicas no se reflejan en los niveles de calidad de vida de sus habitantes.

Es una provincia con grandes recursos, pero también con profusas inequidades sociales. La marginalidad agobia a la población, producto del desempleo, pobreza, desintegración familiar y delincuencia, entre otros flagelos. La ausencia histórica de inversiones gubernamentales en infraestructuras, saneamiento; así como la implementación de políticas públicas inapropiadas, en relación a su contexto cultural podría ser parte trascendental de la deplorable situación que desde hace varias décadas atraviesa esta región del país.   El pasado 5 de Noviembre en los actos conmemorativos de la separación de Panamá de Colombia, realizados en la provincia de Colón, el presidente Ricardo Martinelli informó la realización de importantes proyectos a desarrollarse en esa región del país, como la construcción de una terminal de transporte, un hospital y la nueva sede para el Colegio Abel Bravo, entre otros.

Recientes titulares noticiosos hacen referencia a la inquietud exteriorizada por diversos sectores de la población colonense, quienes esperan con avidez se haga realidad esta promesa y los beneficios del crecimiento económico alcancen a todas las zonas de esta provincia olvidada.

Este desasosiego obedece a que todas las obras de infraestructuras anunciadas por el gobierno se edificarán en la metrópolis colonense, capital de la provincia, y los moradores de otras áreas se sienten nuevamente relegados y se mantienen a la expectativa de quedar como siempre marginados del progreso, pues, gran parte de la problemática social reside en la urgencia de plazas de trabajo que les permitan una vida más decorosa.

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<> Este artículo se publicó el 24 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la   autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/rodriguez-lizabeta-s-de/

Irregularidades en el Centro Regional Universitario

La opinión de…


Jorge Luis Macías Fonseca

No hay duda del denodado esfuerzo que las anteriores generaciones de colonenses hicieron para que a la provincia de Colón llegara la educación universitaria.   Larga fue la lucha por la obtención de terrenos y edificios propios hasta que, producto de los tratados Torrijos-Carter, a finales de la década de 1970 se logró un espacio para albergar a la Extensión Universitaria, hoy Centro Regional Universitario de Colón.

Esta unidad académica obtuvo 14.9 hectáreas e instalaciones, entre las que se contaban: gimnasios, cafeterías, un teatro–auditórioum, piscina y varios edificios con salones de clases, incluyendo laboratorios.   Unido a esto, la planta docente que se incorporó y que progresivamente fue creciendo, expresaba todo un ambiente académico de verdadera universidad, al igual que estudiantes comprometidos, un movimiento estudiantil con ideales, un personal administrativo responsable, y una comunidad que entendía el rol que jugaba la universidad regional en Colón.

Pero ¿qué ha sucedido?   De manera acelerada y con pocas posibilidades de reivindicación el CRU de Colón viene asistiendo a un deterioro en todos los órdenes.   Diríamos que el más grave es el de la conciencia.   Se ha esfumado el concepto de universidad como nervio vital del desarrollo social;  estamos de espaldas a las tareas investigativas de naturaleza científica, el ejercicio docente está duramente lastimado, hay poca efectividad en la labor administrativa y un rotundo desconocimiento del funcionamiento normativo de la institución, lo que sitúa en un nivel de retroceso lo que estaba llamado a ser el centro del debate provincial y el instrumento de impulso social.

Desafortunadamente, las posturas anti universitarias (internas y externas) se han hecho presentes y pareciera que han llegado para quedarse. El hurto de bienes materiales se ha convertido en práctica común. Los espacios han sido ocupados para el desarrollo de negocios con poca o ninguna rentabilidad para la institución, el deterioro de las infraestructuras físicas es evidente, la presencia de elementos foráneos con prácticas nocivas en contra del CRUC también es notoria, la vigilancia y seguridad son precarias, los servicios académico–administrativos son altamente cuestionables, la labor académica es realizada a medias, el proceso de matrícula es confuso, hay desvinculación radical con la comunidad, la oferta académica mayormente es tradicional; en sí es una unidad académica que ha optado por el estancamiento más que optar por la academia, ciencia e investigación para coadyuvar con el desarrollo social.

Frente a todo esto, es justo reconocer, los empeños de la administración central de la Universidad de Panamá, que ha dispensado una cantidad importante de recursos económicos y de bienes materiales, sin que se vea el aprovechamiento óptimo de los mismos. En conclusión, urge rehacer el Centro Regional Universitario de Colón.

<> Este artículo se publicó el 28 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Doblar la fuerza laboral, un imperativo

La opinión del Empresario…

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JUAN RAMÓN MORALES

Como es natural, después de que los expertos hagan un sondeo inteligente y juicioso y que el Gobierno Nacional pondere los beneficios expuestos y la Empresa Privada se adentre en el estudio de los beneficios que traería el proyecto Panamá y Colón, ciudades que no duermen, entonces, podrían darse los puntos que enumero a continuación.

1) En esta forma sobrevendría esa fiebre natural que impele al hombre a crear empresas para lograr desde luego el lucro correspondiente a su inversión, pero para lograrlo estaría una vez más lo repito, generando fuentes de trabajo.

2) Al desaparecer el desempleo, mejorarían indefectiblemente los salarios, porque cada vez que surja una nueva empresa, ¿qué haría para conseguir el personal que necesita? A) Esperar que ingresen al mercado laboral los que se van graduando, lo cual es lo ideal. Pero cuando se requiera personal ya fogueado, con experiencia, entonces sobrevendría la fiebre del canibalismo. ‘¿Cuánto estás ganando?, Yo pagaré más’. Esto no sería canto de sirena, sería realidad.

3) El Seguro Social, con ese crecimiento debería laborar también las 24 horas, en las mismas instalaciones, no habría que crear más infraestructuras, para así cubrir la demanda de los nuevos o de la mayor cantidad de cotizantes.

4) Como el problema mayor del Seguro Social es la baja taza de cotizantes, su situación cambiaría radicalmente, tendría un auge sin precedentes.

5) Ante la ausencia de desocupados, las relaciones por razones lógicas, mejorarían, mejoraría la actitud mental del trabajador y desde luego, también mejoraría el comportamiento del empresario o empleador.

6) Pero el fenómeno que ocurriría al desaparecer el desempleo, me refiero a la fiebre del canibalismo, no sería en forma alguna perjudicial, para la empresa que teniendo el empleado, le podría decir, ‘yo también pago lo que te están ofreciendo’. Y esto sería así, porque el comercio, la banca, la industria, el turismo, todos estarían en su mejor momento, puesto que habría mayor demanda de bienes y servicios y mayores ingresos para quienes bajo los términos expresados también tendrían mayores ingresos, por lo tanto, estarían preparadas para ese tipo de contingencias.

Finalmente, al desaparecer el desempleo se lograría una mejora significativa de los salarios y por ende en el nivel de vida, lo que traería consigo una mejor distribución de la riqueza y al mejorar los salarios, estaríamos indefectiblemente dentro de una mejor calidad de vida.

¿Estoy soñando? Tal vez, pero lo que sí es cierto es que Panamá y Colón ofrecen más ventajas para que se conviertan en ciudades que no duermen, que otras ciudades del Continente, cuya actividad económica es de 24 horas, todos los días, todos los meses, todo el año.

Panamá y Colón ciudades que no duermen, sueño o realidad. Presento para que sea analizado y estudiado por el elemento pensante de hombres patriotas e inteligentes cuyo norte sea Panamá. Quienes realicen un proyecto como este, pasarán a la historia como los grandes zapadores de la erradicación del desempleo. Así son las cosas.

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Artículo publicado el 30 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Erradiquemos el desempleo

La opinión de….

JUAN RAMÓN MORALES

Con la ampliación del Canal se espera una movilización de capitales, así como la generación de puestos de trabajo, propicio para apuntalar la idea que he vertido antes de que las ciudades de Panamá y Colón deben ser, desde ya, ciudades que no duermen, es decir, con horario laboral de 24 horas. Si el ensanche del Canal creará muchos puestos de trabajo, Panamá y Colón, las ciudades que no duermen, harían desaparecer el flagelo del desempleo.

Panamá y Colón, por su situación geográfica, están llamadas a convertirse en ciudades que no duermen, el día que se haga, simple y sencillamente desaparecerá el desempleo, sería algo así como doblar la planilla laboral. Analicemos paso por paso las connotaciones del proyecto.

Antes de seguir adelante, quiero anticipar que lo que producirá mi pluma podría ser considerado por muchos como algo descabellado, pero sigo adelante a riesgo de que ello ocurra, pues también habrá muchos que avalen mis planteamientos.

Con frecuencia se afirma que la economía se contrae por el alto índice de desempleo, si ello es así, lo propicio es que desaparezca esa manta deleznable como lo es el desempleo. El Estado debe elaborar una propuesta que lleve a Panamá y Colón a una realidad laboral de 24 horas (comenzado con 16 horas), en razón de su situación geográfica, remediando el alto índice de desempleo que campea sin que se detenga en detrimento de grandes mazas humanas.

1) El plan que presento conlleva la necesidad de tres jornadas laborales, dos iniciales, para multiplicar el movimiento económico;

2) El comercio, la banca, la industria y el transporte se pueden enmarcar en un proyecto laboral de 24 horas;

3) En lo relativo a la industria, es oportuno acotar que muchas funcionan a un 50% de su capacidad, lo que significa que tienen un capital ocioso que debe ser amortizado con lo que produce ese 50% y, por ende, los precios de los productos no revierten beneficio al consumidor, pues si se logra que trabajen al 100%, simplemente el costo de inversión se diluye en una producción mucho mayor y por lo tanto se beneficiará el consumidor por un lado, los nuevos empleados, la CSS con más cotizantes, el transporte con mayor movilización y el Estado con más tributos y lo que sería más importantes, habría más consumidores de bienes y servicios; y

4) El Turismo tendría mayores atractivos, pues los turistas vienen con ánimos de diversión, de gastar y esto desde luego lo percibirán las agencias de viajes, los hoteles, los clubes nocturnos, el transporte selectivo, etc. En breve tiempo las capacidades hoteleras se triplicarían, porque al turista se le estaría dando lo que busca.

Así sucesivamente, una actividad arrastraría otras fáciles de identificar, porque habría proyecciones mayores que pondrían a prueba la inventiva del hombre, la iniciativa privada, la afluencia de capitales foráneos cuyos ingredientes redundarían en mayor generación de empleos, me atrevo a asegurarlo. Así son las cosas.

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Este artículo fue publicado el  23 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.