El costo real de la gasolina

El costo real de la gasolina


La opinión de…

Luis Espósito Picardi

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Hay que admirar y admitir la habilidad de las compañías transnacionales petroleras y sus copias al carbón, las compañías nacionales, que sistemáticamente aturden al publico consumidor con el precio del barril de petróleo en el ámbito internacional, como si ese fuese el factor base para subir o bajar el precio de la gasolina y el diésel, que todos sabemos se obtiene de la refinación del crudo. Como la mayoría de los consumidores estamos adoctrinados por el bombardeo sobre el precio del barril, perdemos de vista lo más importante y esencial: Panamá no importa ni refina crudo, somos importadores de gasolina y diésel.

Olvidemos el precio del barril de crudo, si bien hay que tomarlo en cuenta, lo que se quiere saber es cuál es el costo de las gasolinas y el diésel que las compañías autorizadas a importar declaran que pagan a las diferentes refinerías y que introducen a las zonas libres de petróleo de Panamá. ¿Cuál es el costo?… ¿Cuál? ¿Y por qué queremos saber ese costo?, porque si los sabemos podríamos calcular cuál es la ganancia bruta que obtienen las compañías transnacionales y nacionales petroleras y, en consecuencia, conforme a ese cálculo es que los expertos pueden decir y divulgar a los consumidores si el retorno que obtienen las petroleras es el justo y adecuado a su inversión o si están recibiendo un provecho que va más allá de lo correcto.

La percepción ciudadana es que las ganancias de las petroleras son exageradas. El pecado original, oculto al público, es no conocer el precio del galón de gasolina depositado por las importadoras en la zona libre de petróleo. El consumidor es tratado como un perfecto imbécil, no porque lo sea, sino porque quieren que lo sea. ¡Pague y calle!

El consumidor sabe perfectamente que nada se puede hacer con el fluctuante precio de barril de crudo, estamos sometidos a esa realidad y no hay escapatoria, pero a lo que el consumidor no debe estar sometido es a la desconocida ganancia que obtienen las petroleras en su margen de comercialización que a saber incluye, transporte, margen de distribución, mayorista y margen minorista de las gasolineras. Se quiere saber ¿cuáles son esos márgenes, es acaso un secreto? Es precisamente sobre esos márgenes conocidos y los otros ocultos sobre los cuales se podría obtener para el consumidor un precio comercial correcto.

El factor externo difícilmente podemos contrarrestarlo, pero tenemos que reflexionar sobre el factor interno. La Ley de Hidrocarburos debe de reexaminarse, hay que reestructurar la fórmula de precio de paridad que es cuestionable y solo da beneficio a las petroleras. La palanca del poder de las petroleras debe de ser puesta en su lugar, no se puede forzar al consumidor a pagar precios de monopolio.

¿Y… de gasolina… que?, ¿verá el consumidor, a través del nuevo equipo de visionarios encargados de ese sensitivo sector de los hidrocarburos, las necesarias rectificaciones y revisiones para que las gasolinas bajen de precio? Se está expresando al consumidor un malestar que es la consecuencia de políticas y fórmulas sin visión de futuro independiente.

A pesar de las ganancias estimadas excesivas que obtienen las petroleras, el consumidor y la entera comunidad ha resistido, sin embargo, ese problema básico tiene que ser revisado y resuelto. La gasolina puede bajar, hay que apartar la retórica de las transnacionales y que la especulación no prive sobre la realidad.

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Publicado el 19 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quienes damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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