Panamá bajo fuego

La opinión del Docente Universiario…..

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RICARDO  MARTÍNEZ

El concepto que se tenía en la edad media en cuanto al poder estaba sustentado sobre ciertas bases filosóficas y jurídicas que anteponían en primer término la idea que el poder debía ser utilizado para el bien, en contraposición a permitir que el mal campeara en la tierra; la frase “regnunt regnan per Domini”, conlleva a la justificación que todo poder debe representar la bondad y la justicia de Dios.

Dejando atrás la edad media y concretándonos en nuestro Panamá, parece ser que desde hace mucho tiempo, unos 20 años más o menos, el mal campea en nuestra tierra, a través de los sicariatos, de las ejecuciones, de las vendettas, de los tumbes, etc.

Estas personas se han tomado la sociedad y tienen a nuestro país bajo fuego constante y peligroso. Para éstos no existe el mínimo de arrepentimiento, no los guía el bien ni compasión ni empatía alguna con la sociedad, a no ser el restregarle en cara su más completa impunidad; no existen ancianos, niños, jóvenes, estudiantes, profesionales, sacerdotes o pastores, autoridades políticas y civiles, policías, familia, hijos, madres o esposas.   Sólo existen víctimas que asesinar; su forma de pensar y de vida basada en un desprecio a la vida.

Ese grupito de individuos tiene a este país cogido por la pluma del buche, como decía mi madre, porque no hemos entendido una cosa:  estas personas no tienen regla alguna, no tienen moral ni escrúpulo alguno y no entienden lo que es la convivencia, por lo tanto el mal campea en ellos y en la oscuridad a que someten a los familiares de sus víctimas.

No representan la imagen de la gente pobre y humilde, idealizada en las novelas de Víctor Hugo -Los Miserables-. Eso no existe, no son perseguidos por el hambre sino por la codicia, no podemos confundir un romanticismo sobre el gueto, porque me niego a aceptar que por ser de color y pobre se debe ser del gueto y criminal, ¡ello no es así!

Es el deber de todo Estado político defenderse con todo lo que tenga a su disposición, partiendo de la LEY que busca que impere el bien y la proa protección de individuos sanos, diligentes respetuosos, cívicos y honrados que en mayoría abrumadora son más en este país.

No es tan solo solicitar un aumento de pena de cárceles ni solicitar la pena de muerte, ello no va a contener la criminalidad; se trata de enfrentar a la criminalidad con nuevas reglas: recompensas por información, protección a testigos, reubicación de testigos, cárceles más alejadas de tierra firme, más patrullas por sector, cámaras vigilantes y capacidad máxima de respuesta a una agresión letal, etc.

De no hacerlo así la ciudad y el futuro de este país estará en manos de un individuo que jamás apreció la educación como vehículo de superación y convivencia, un individuo que cree encarna a un pobre capo incomprendido.

La inteligencia es la mejor herramienta que posee un individuo, busquémosla juntos y propongamos nuevas soluciones.


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Este artículo se publicó el 7 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Agricultura alternativa

La opinión del Periodistga…..

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RICARDO C. MARTINEZ

En el mundo son muchos los agricultores que han iniciado el establecimiento de técnicas agrícolas por disminuir el uso de fertilizantes y pesticidas.

Muchos agricultores se están identificando con la protección del ambiente, porque quieren proteger sus tierras y recursos naturales. La gran mayoría esta tratando de proteger sus suelos, aguas y arboles de sus propiedades.

Los productos químicos son los insumos de producción agrícola mas caros, si se reduce sus costos nuestros productores pueden aumentar sus ganancias, ayudando a mantener precios más bajos en los productos de la alimentación diaria.

Sin embargo como concluyen muchos informes, la agricultura alternativa no es algo muy sencillo. Estas prácticas agrícolas requieren mucha información, especialización en mano de obra, habilidades de administración y tiempo por unidad de producción que la agricultura tradicional……

En la agricultura alternativa no existe un conjunto de técnicas administrativas bien definidas, se puede poner en prácticas en campos agrícolas pequeños o grandes; siendo compatible con cualquier tipo de maquinaria.

Con este tipo de agricultura se trata de buscar opciones tecnológicas y administrativas para buscar reducir costos, protección a la salud, calidad del ambiente, mejorar las interacciones biológicas y procesos naturales beneficiosos. Las técnicas no pueden ser aplicadas de manera uniforme en los cultivos, ni en las regiones, climas y suelos, ya que pueden afectar costos y sistemas alternativos.

La agricultura alternativa no busca poner limitantes al crecimiento económico, transformación productiva, ni preservar el medio ambiente a ultranza sin permitir la explotación necesaria para que garanticemos el sustento humano. Mas bien es una forma de equiparar la demanda de alimentos con un tipo de agricultura que respete nuestras exigencias ambientales, implementando sistemas avanzados de técnicas agropecuarias.

Con la producción de alimentos sanos netamente orgánicos, frescos y ricos en nutrientes estaremos garantizando la salud de los seres humanos, manejando productos agrícolas con métodos de integridad orgánica.

Las investigaciones realizadas sobre la agricultura alternativa concluyen que debe incluirse interacción e integración en todas las actividades desarrolladas en las fincas; considerando las metas globales sobre manejo de recursos, productividad, calidad ambiental y rentabilidad con un apoyo gubernamental.

Muchas de las informaciones científicas sobre proyectos agrícolas especificos y la evidencia empírica por nuestros agricultores muestran una eficacia y potencial de los métodos alternativos; dandonos las bases para construir un programa de investigación sobre la agricultura alternativa, el cual seria de mucha utilidad para proteger nuestro ambiente y brindarle un mayor apoyo a nuestro productores almas del sector primario de una nación.


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Este artículo se publicó el 3 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.