Un acuerdo inconveniente

La opinión de…

Rubén Carles

Según ha sido anunciado ayer, 30 de noviembre, se firmaría en Washington el acuerdo fiscal entre Panamá y Estados Unidos. Se trata de establecer términos y condiciones que rijan la cooperación fiscal y el intercambio de información en materia de impuestos.

No obstante la importancia del tema, este no ha recibido una adecuada divulgación en Panamá. Sectores interesados no han llegado a expresar sus opiniones y algunos gremios esperan analizar el tema a profundidad.

Algunos destacados profesionales del derecho, y banqueros, ya han señalado que el acuerdo será inconveniente para Panamá.

Lo cierto es que ha faltado el debate necesario, y existen dudas sobre algunas de las cláusulas estipuladas y que deben ser debidamente explicadas. A mi juicio, no está clara la situación que enfrentará el principio de la territorialidad, norma fundamental en la vigencia del impuesto sobre la renta en Panamá. Desde 1957, Panamá decidió que el impuesto sobre la renta se determinará con base en los ingresos que se originen en el territorio nacional. No se cobra a los contribuyentes impuestos sobre los ingresos recibidos o percibidos fuera del territorio panameño.

En virtud de este principio, se han establecido en Panamá muchísimas empresas e individuos –de variadas naciones– que no tienen que pagar impuestos sobre la renta que obtienen en el exterior. Esto ha sido y continúa significando un importante incentivo para realizar diversos tipos de negocios en el exterior, manejándolos o registrándolos desde Panamá. El Gobierno de Panamá no requiere información sobre las utilidades de sus nacionales ni de sus residentes que sean originadas en el exterior.

Ello es así. Debe quedar claro. Esto se llama principio de la territorialidad, y en Panamá tiene vigencia ese principio, la territorialidad y que, en consecuencia, no podemos suministrar a Estados Unidos sobre lo que esas empresas e individuos realicen en el exterior. Es cuestión de principios: debemos mantener y proteger el criterio de la territorialidad. Es ley de la República. Nos beneficia y conviene mucho. Se ha probado a través de muchos años.

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<> Este artículo se publicó el 1 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/carles-ruben-dario/

Por una Contraloría independiente

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La opinión del Excontralor General de la República…

Rubén D. Carles 

La reciente decisión de la Contraloría General de la República de suspender el control previo en algunas dependencias del Estado, ha motivado importantes reacciones en la opinión pública, en los medios y en personas vinculadas al tema en el presente y en el pasado.Todos reconocen que la Contraloría tiene facultad para tomar dicha decisión. Su conveniencia, en realidad, podría ser otra cosa.

 

Entre estas opiniones, un titular del diario “La Prensa” cita a un ex contralor quien señala: “Sin control previo galopará la corrupción”. Por otra parte, ese medio, La Prensa, cita al Jefe del Estado quien expresó: “El Control Previo es irrelevante”.

Es significativo lo que editorializa “El Panamá América”: “La Contraloría es una institución de control. Su rol no es ayudar al Ejecutivo a desembolsar con rapidez los dineros del Estado”, sino “fiscalizar, regular y controlar todos los actos de manejo de fondos y otros bienes públicos”.

Yo he venido sosteniendo que la Contraloría tiene, por mandato constitucional, la función de fiscalizar y regular.

Por eso lo que sería conveniente, para que el país vuelva a confiar en la Contraloría, (y esa entidad mantenga el apoyo y reconocimiento que merece), que tanto el Presidente de la República como la propia Contralora, funcionaria que está a cargo de esa entidad, aseguren a la opinión pública, y a todos los panameños, el carácter independiente de la Contraloría. Y que se cumpla. Así todos estaremos contentos.

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<>Artículo publicado el  17  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/carles-ruben-dario/
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En defensa del Control Fiscal

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La opinión del Ex Contralor General de la República…

Rubén D.  Carles

Por tratarse de un tema de política fiscal acerca del cual tuve la oportunidad de adquirir vastas experiencias, debo referirme a la reciente decisión de suspender el control previo en actos de manejo en algunas dependencias del Estado. 

Como desconozco las razones para adoptar esa decisión, es difícil formular señalamientos específicos. Pero estoy convencido de que los actos de manejo de los fondos y bienes públicos deben realizarse con corrección, transparencia, responsabilidad y rendición de cuentas.

La manera de lograr los anterior objetivos es mediante la efectividad de las medidas de control que se establezcan.   Control es anticipar actos. Para ello existe una entidad estatal con rango constitucional y carácter independiente: Contraloría General de la República.

La Contraloría tiene la función de fiscalizar y regular. Hacer cumplir las medidas dispuestas como control, que significa: examinar, dirigir, revisar, comprobar, inspeccionar, dominar, vigilar, verificar e intervenir. Parecen sinónimos, pero no lo son.

El control previo, como norma establecida en la Constitución Nacional, debe ser mantenido y reforzado a toda cosa. Se trata de un tema que requiere ser debatido con amplitud.

El control en el manejo de las finanzas públicas nunca puede considerarse innecesario, o sea afectado por acciones que podrían debilitarlo.

Así, las cosas no van a cambiar.

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<>Artículo publicado el  3  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,  lo mismo que el 5 de noviembre en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  al igual  que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/carles-ruben-dario/

¡Qué bueno es no estar solo!

La opinión de …..

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Rubén Darío Carles

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¡Qué bueno es no estar solo!
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En relación a escrito nuestro, donde expresaba algunas reflexiones sobre apuestas y juegos de azar en nuestro país, La Prensa en la sección de opinión que aportan los lectores recibió algunos comentarios. Por considerar que la opinión expresada por esos conciudadanos complementa y en cierta forma consolida nuestro punto de vista, estimo conveniente publicar esas ideas, ya que contribuyen a aclarar la posición de un apreciable e inteligente sector de la población panameña.

Personalmente, les agradezco la atención que nos brindan, y les congratulo por expresar opiniones tan valiosas que, sin duda alguna, comparten muchos de nuestros conciudadanos. A continuación lo que ellos dicen: “… no debería existir la Lotería Nacional, los casinos, los bingos, todo esto hace más pobre a la población y aunque el dinero de la Lotería se use para cosas buenas, está haciéndole mal a muchos panameños que con la esperanza de ganarse unos ‘dolitas’, ponen parte de su dinero semanalmente en billetes de lotería. ¡Sería un buen cambio… ! Sr. Martinelli, eliminar toda esta …, que no hace bien al panameño”.

“… los casinos deben estar ubicados solo en hoteles, removerlos de los barrios populares y controlar el acceso a ellos. No es posible que panameños humildes dejen el poco dinero que reciben, ya sea de salarios o jubilaciones, en las maquinitas y mesas de juego. En otros países, el acceso a los casinos es restringido, debemos copiar lo bueno para proteger a nuestros nacionales”.

“… me parece excelente esta medida. Pero ¿qué se puede hacer si ahorramos los realitos y los supermercados siguen inflando la canasta básica? Me pregunto, ¿por qué no hacen algo que involucre la baja de los artículos de primera necesidad?”.

“… deberían, sencillamente, remover los casinos y salas de juego de barrios de estrato social pobre. Vigilar a las personas que ingresan y controlar la frecuencia con la que asisten a estos lugares. Perder el dinero así o en otro tipo de vicios (alcohol o drogas) se convierte en perjuicio para la persona y sus familiares y, por ende, para el país entero. Es un círculo vicioso que debe romperse por algún lado para trabajar en línea recta hacia la meta. ¡Excelente artículo!”.

“… completamente de acuerdo con la defensa de la economía, no solo Singapur, igualmente Hong Kong y nuestros hermanos más cercanos de México promueven la protección de la clase baja y media, puesto que tenemos una cultura que ha crecido con este mal vicio, pero, al menos, deberíamos promover la regulación de los juegos de azar y el acceso a estos lugares”.

“… estimado Chinchorro, el Estado debe velar para que los pobres no se vuelvan más pobres por el vicio de los juegos de azar. Yo creo que los casinos fuera de los hoteles deberían ser prohibidos. Hay que proteger a la población más vulnerable”.

“… total y absolutamente de acuerdo, hay gente que se gasta toda la quincena en juegos de azar, y no hablemos solo de los casinos, hablemos también de la Lotería y todos esos juegos que necesitan ser regulados. La Lotería tiene que ser una sola vez al mes, máximo, si no una vez al año. El panameño no pone sus esperanzas en el trabajo, en el esfuerzo y el progreso, sino que las pone en estos juegos que terminan vaciándole los bolsillos”.

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Publicado el 10 de octubre de 2009 en el diario La Prensa de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Para Panamá es vital la ecología, la conservación y el cambio climático

La opinión del Economista, Docente Univeristario y Ex Contralor ….

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Rubén Carles

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Para Panamá es vital la ecología, la conservación y el cambio climático

En la actualidad los temas relacionados al cambio climático, energía limpia y medio ambiente captan la atención nacional. Nuestro presidente, Ricardo Martinelli, participó activamente en la Cumbre sobre Cambio Climático en la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Lo acompañaron el vicepresidente, Juan C. Varela, el director de la Anam, Javier Arias. El presidente Obama, de Estados Unidos, plantea una nueva posición de su país frente al Protocolo de Kyoto y, ayer, el ambientalista Al Gore se presentó para exponer opiniones acerca de sus propuestas sobre el cambio climático que lo hicieron acreedor al Premio Nobel.

Todo esto coincide con el interés que el tema origina en Panamá con la participación de entidades públicas y privadas, entre las cuales sobresalen el Smithsonian, TNC, Usaid, Natura, Fundasep, Fundación Chagres, Ancon, Anam, Anarap, MarViva, ACP, Apede y el público en general.

Y ahora un recuerdo. En Panamá, desde 1960 se iniciaron estudios sobre el tema forestal. Entre 1964 y 1968 se estableció el Departamento Forestal en el MACI (Ministerio de Agricultura, Comercio e Industria) y se expidieron los primeros instrumentos legales sobre aguas y foresta. Se otorgaron becas para capacitar técnicos forestales y se iniciaron importantes proyectos de riego y reforestación. Surgieron los parques nacionales y las reservas forestales que incluyen volcán Barú, Campana, Chagres, Camino de Cruces, Caño Sucio, Bajo Grande, Piedras Gordas y el Centro Investigativo Forestal de Chiriquí.

A partir de 1965 se inició el proyecto de forestación en La Yeguada, apoyado por la FAO, y luego en otros lugares con la participación de la AID, que aumentó inicialmente a siete mil hectáreas los bosques de pino del Caribe en Panamá.

En 1992, el gobierno de Guillermo Endara expide la ley que establece incentivos a la reforestación y entre 1992 y 2008 fueron sembradas 60 mil hectáreas por empresarios e individuos privados. En los últimos 10 años, las exportaciones de madera llegaron a $80 millones. Todavía continúan.

Ahora bien, a partir de 2006 en algunos círculos oficiales surgieron cuestionamientos a los incentivos a la reforestación, lo que produjo frustración en el sector y disminuyó la actividad de siembra. Basta señalar que solo en la Asociación Nacional de Reforestadores de Panamá fueron sembradas 40 mil hectáreas de teca y otras variedades. Los presidentes de la Anarap fueron Lorenzo Hincapié, Miguel Vallarino, Luis Carles, Beatriz Attie, Isabel Balcevicious y Osvaldo Lau.

La Anam, con la participación de sus directivos S. Heckadon, Ricardo Anguizola, Mirei Endara, Ligia Castro y Javier Arias, desarrolló esfuerzos que deben ser apreciados e intensificados en el futuro inmediato. Los incentivos a la reforestación deben ser restablecidos. Si en algún momento existieron algunos abusos estos deben ser corregidos, prevenidos y sancionados. El país debe, ahora, adoptar políticas claras y definidas para apoyar las actividades de reforestación y conservación de recursos naturales por parte del sector privado y entidades públicas; la Anam, la ACP y el Mida deben promover la siembra de árboles.

También deben intensificar esfuerzos para proteger obras de riesgo, los ríos y cuencas fluviales, específicamente las fuentes de aguas vinculadas a la operación del Canal y el aprovisionamiento de agua para el consumo de la población en amplios sectores del país. Sin agua no podría funcionar el Canal.

Los acontecimientos que arriba señalamos, ponen en evidencia que en el mundo surgirá gran interés por conocer y apoyar los esfuerzos que Panamá realice en cuanto a la protección del medio ambiente, el cambio climático y la conservación de recursos acuíferos, particularmente cauces, ríos y nuestros bosques. Las instituciones internacionales vinculadas a estos temas apreciarán la decisión de los panameños de trabajar en defensa de su medio ambiente y sus recursos naturales, particularmente el agua, y nos ofrecerán un apoyo decidido. De ello estamos convencidos.

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Publicado el 1 de octubre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Panameño, cuida tus centavos…

La opinión de….

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Rubén Carles

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Panameño, cuida tus centavos…

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Que los dólares se cuidan solos… Consideramos justificados los propuestos ajustes fiscales a los aportes que por diversos conceptos deben hacer al Tesoro Nacional aquellas empresas que explotan juegos de suerte y azar.   Dichos aportes se basan en las licencias expedidas por la Junta de Control de Juegos, de conformidad con un contrato por el cual se autoriza por ley a una persona natural o jurídica, a administrar, operar salas de suerte y azar en Panamá.   Pero aparte de ese aspecto fiscal, expresado en función de los beneficios que el Estado tiene derecho a recibir, existen otros aspectos que deben ser considerados.    Se trata de temas humanos, sociales y económicos: aquel impacto de las apuestas, que los particulares pueden perder y casi siempre pierden, recae sobre los individuos familiares y sus empresas.

El asunto es más grave cuando surge la ludopatía (atracción patológica por los juegos de azar), condición que podemos apreciar en muchos sectores de la población que concurre, esperanzada a las salas de juego y pierde su dinero, afectando adversamente su capacidad económica y su condición de vida.

Particularmente debemos señalar a los miles de jubilados –en toda la República– que asisten a las salas de juego y pierden parte de sus ingresos como jubilados y pensionados.   De igual manera, pudiéramos referirnos a otros sectores de la población que reciben ayuda monetaria en la Red de Oportunidades y del programa de pago de “100 para los 70”.

Se trata de restablecer las disposiciones del Art. 1051 del Código Fiscal, la Ley 8 de 1956, que limita en algunos casos la entrada a los casinos.   Esta forma fue derogada por el Art. 102 del Decreto Ley No. 2 de 10 de febrero de 1998.   Aquellas restricciones exitosamente funcionaron durante los años que operaron los Casinos Nacionales administrados por el Estado.

No se trata de un requisito estrafalario.   En otras partes, inclusive en Singapur, desde 2006, entró en vigencia la “legislación sobre control de casinos”, que tiene por fin reducir los efectos negativos del juego o apuestas compulsivas. Los efectos de estas medidas restrictivas deben ser considerados como acciones positivas en defensa de la economía de las personas y sus familias.

Ahora, cuando el tema de los juegos y las apuestas son objeto de consideración por la opinión pública, estimamos conveniente y necesario volver a aplicar en Panamá las normas que arriba señalamos. Aquí debemos proteger a los panameños que tienen medianos o bajos ingresos y que podrían perderlos en apuestas con altos riesgos, inclusive por enfrentarse a las desafiantes y tentadoras maquinitas de juego.

Confiamos en que el gobierno del cambio procederá con energía en el caso de la asistencia de personas de escasos recursos a las salas de juego. Proteger a los panameños tiene plena justificación.

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Publicado el 22de septiembre de 2009 en el diario La Prensa a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La cabeza de Roosevelt no se perdió

La opinión de….

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Rubén Carles

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La cabeza de Roosevelt no se perdió
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En relación con las noticias publicadas recientemente sobre la aparición de la cabeza del Presidente Franklin D. Roosevelt, que era parte de aquel monumento ubicado en el área próxima a San Miguelito, debo, en mi condición de entonces titular de la Contraloría General de la República, expresar lo siguiente, que también aclara alguna reciente declaración mía sobre el tema.

Y vamos al pasado.  Como consecuencia de las valientes y veraces declaraciones de junio 8 de 1987 del coronel Roberto Díaz Herrera,  surgió la Cruzada Civilista, movimiento democrático que marcó el inicio de la derrota de la dictadura militar de Torrijos y Noriega.  En el sector de San Miguelito ocurrieron varios actos de violencia entre los militares y los civilistas panameños, estos últimos apoyados por el pueblo.   Allí, varios panameños perdieron la vida.   El 1 de julio de 1987 la turbas y batalloneros de la dictadura, con el apoyo de políticos y activistas del PRD, procedieron a destruir el monumento de Roosevelt.   Sin que nadie tratara de detener tanta barbarie, la estatua y su cuerpo fueron derrumbados y llevados a otro sitio, cortados en trozos, que luego fueron pulverizados.  Lo único que quedó sin ser destrozado fue la cabeza del insigne demócrata, que, llevada a otros lugares, se salvó de ser destruida y vendida para la exportación como chatarra, por traficantes de metales.

Las autoridades de esa época no realizaron investigación alguna. Se trataba de un acto político patrocinado por distintos niveles del gobierno de la dictadura.   Era una protesta contra Estados Unidos.   Tampoco apareció la cabeza de Roosevelt.

Después, en 1990, establecido el Gobierno democrático presidido por Guillermo Endara, un grupo de luchadores civilistas residentes en San Miguelito, dirigidos por el ciudadano Rubén Campos, se presentó a la Contraloría General de la República, y entregó un bulto que contenía la cabeza del presidente Roosevelt.   En distintos sectores del Gobierno, municipales o entidades del Ministerio Público y de la Contraloría General, se promovieron investigaciones para encontrar a los autores de tanta barbarie.   No tuvimos éxito.  Sólo quedaba la cabeza.   Continuaba en poder y bajo la custodia de la Contraloría.

Inexplicablemente, los apremios y problemas que nos producía en ese entonces el esfuerzo por reconstruir al país y restablecer la democracia, con justicia, paz y libertad, desvió nuestra atención y no insistimos en la investigación y aclaración del crimen contra Franklin Delano Roosevelt.   El caso quedó a cargo de la Dirección de Responsabilidad Patrimonial.   El 9 de marzo de 2000, la DRP ordenó el cierre y el archivo del expediente y decidió remitir la cabeza de FDR al MEF,   lo que finalmente se cumplió hace hace poco tiempo.

Recientemente hemos estado promoviendo que la cabeza de Roosevelt debe ocupar un sitio importante en nuestra historia, ubicándola, posiblemente, en un lugar destacado del Museo del Canal, en la Plaza de la Catedral, o también, posiblemente, en la rotonda del edificio de la Administración, en Balboa.   Reconozco que desatendimos esta obligación, allí fallamos.   Sin embargo, la cabeza de Roosevelt no se perdió ni desapareció.   Estuvo siempre en democracia, bien resguardada.   Su presencia en la Contraloría era ampliamente conocida.   Ahora, todos los panameños debemos coincidir en que se haga justicia a quien siempre mostró simpatía y consideración por Panamá, como fue el reconocimiento de muchas de nuestras aspiraciones y derechos consignados en el proceso revisionistas que negociaron Harmodio Arias y Franklin Roosevelt.

A Franklin Delano Roosevelt le tumbaron la cabeza.   Pero no lo borraron del recuerdo de los panameños.   Es justo hacer esta reparación.

Aclaradas las cosas, estimo que la administración Martinelli, haciendo justicia, puede ubicar en un sitio apropiado la cabeza de FDR y así permitirnos enmendar las fallas que algunos cometimos en el pasado.

¡Adelante, presidente Martinelli y ministro Alberto Vallarino!

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Publicado el 12 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.