La realidad de los impuestos municipales

 

La opinión del Presidente de la CCIAP…

FERNANDO ARANGO MORRICE
farangom@cciap.com

Si una lección nos dejó 2008 y 2009 es que, nunca antes el mundo había experimentado tan de cerca la interdependencia de la globalización, donde todos sufrimos las consecuencias de las acciones de otros. Esto mismo aplica a la economía nacional donde todos somos actores, Gobierno Central, gobiernos locales, empresarios, trabajadores y consumidores, en el momento que uno de estos actores cree una distorsión en la hoja de ruta plasmada para el desarrollo económico todos sufriremos las acciones de ese único jugador. De ahí la premisa número uno de la importancia de consultar y tratar de consensuar lo más posible en beneficio de todos por igual.

Cuando el Municipio de Panamá decidió de manera unilateral, arbitraria e inconsulta aprobar este cambio radical a los impuestos municipales, ciertamente no tomó en cuenta el impacto que esto tendría en los diferentes actores de la economía nacional, ni siquiera pareciera haber evaluado el peso que su distrito tiene sobre las demás comunas del país. Lo invito, estimado lector, a que hagamos este ejercicio y sea Usted quien saque las conclusiones de si esto solo impactará a las empresas grandes.

Dentro de las empresas que aportan al erario municipal, podemos mencionar una distribuidora grande que está sufriendo un aumento de 1,150%, si estas empresas tienen un aumento de tal magnitud en sus costos, lo más probable es que lo apliquen a sus productos para recuperar; aunque no descarten para palear semejante alza, ya sea mudar su empresa a otro municipio y/o hasta considerar reducción de personal.

Pero planteemos el escenario de que el distribuidor le aplique esto a los productos que hace llegar a los mini súper y supermercados, a los cuales los impuestos municipales les están incrementando en promedio 400% y 2,504%, respectivamente. Nuevamente, el mini súper y supermercado que ya pagaron el producto con aumento, tendrán que recuperar el aumento de sus costos, tanto el aplicado al producto por el distribuidor como el alza del impuesto municipal a su actividad económica; es decir, el producto llegará al consumidor final, tanto grande como pequeño, con doble alza de precio.

Por otra parte, analicemos el impacto en el Gobierno Central.   Panamá, ha atraído inversiones en base a una política económica de reducción en materia impositiva y logramos sobrevivir la crisis económica internacional en números positivos, obtuvimos las calificaciones de grado de inversión y a diario llegan cientos de inversionistas a Panamá buscando establecer sus negocios y aportar puestos de trabajo, de acuerdo a las reglas de juego vigente. Nuevamente, observamos cómo este Acuerdo Municipal rompe con la política económica de Estado, que nos ha logrado tantos beneficios para el desarrollo de nuestro país, no solo por el flujo de capitales, sino por la creación de puestos de trabajo, entre otras cosas.

Así pues, querido lector, como observa, estos impuestos municipales tendrán un efecto cascada en diferentes aspectos de la vida nacional. Entonces, pregúntese usted si realmente esto afectará solo a las grandes empresas.

Este artículo se publicó el  6  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Qué sabes de impuestos?

La opinión de…

 

Antolino Herrera

Los impuestos son tan antiguos como la humanidad misma. En la Roma antigua se referían a la voz latina tributum, que era la contribución que el gobierno exigía para capitalizar las finanzas públicas y así (hoy día), el Estado y sus municipios, cumplir con las obligaciones más relevantes: servicios de correo, policía, bomberos, salud, educación, vivienda y otras ya conocidas. Se denominaba tributum, porque entre los romanos se pedía por tribus.

En la actualidad, cuando nos referimos a tributos estamos hablando de tres cosas: impuestos, tasas y contribuciones especiales (las de mejoras y las de la seguridad social). Se agregan los intereses y sanciones que se aplican por penas, infracciones a la ley o multas.

La denominación más extendida en Panamá es la de impuesto, aunque sabemos que este es una parte sustancial del esquema del ingreso público por vía de la recaudación. Lo que hemos aprendido de estos tributos es que no son de fácil aplicación. Basta que usted aplique mal un impuesto y se sucederán toda una cadena de acontecimientos negativos, en el mismo orden o proporción con que se aplica.

En cualquier país del mundo, si se realizan reformas fiscales sin preveer los efectos que acarreará sobre los ciudadanos y las empresas, pueden ocurrir dos cosas, por lo menos. La primera, que toda la región en donde se aplique el impuesto retroceda, es decir, que los individuos experimenten mayor pobreza. Si los impuestos se aplican sin mayores estudios; elaboración de proyecciones, haciendo modelos de regresión múltiple en el tiempo, encuestas; gráficos, cuadros estadísticas, etc., el proyecto de aplicación sería una aventura.

Además, hay que indagar como anda el coeficiente de presión fiscal (ingresos tributarios entre el producto interno bruto a precios de mercado). Este lo calcula un departamento de Estadística Tributaria de la Dirección General de Ingresos.

El coeficiente nos indica si el país tiene niveles de carga impositiva muy alta o aun tolerable por el resto de la sociedad. Hay que observar también la presión psicológica del tributo sobre el ciudadano. Si más conocimiento tienen los individuos y las empresas sobre la aplicación de la nueva tarifa, se elimina en parte su resistencia al pago.

Hay que considerar los límites psicológicos, económicos y políticos de los impuestos. Existe una buena cantidad de teorías y experiencias en este campo. Quienes auspician la reforma fiscal deben tratar de conocer por ejemplo: Los efectos macroeconómicos de los impuestos sobre la inversión, el consumo, el ahorro, el trabajador o asalariado; y tomar en cuenta cómo afectará la reforma a la empresa o sociedades anónimas.

Generalmente, las empresas trasladan los impuestos a los consumidores a través de los precios. El asunto no pinta nada sencillo, porque aun si se estudia el comportamiento promedio esperado de las personas o empresas sobre la cual recaerá el impuesto, hay variables, datos o situaciones imprevistas o concomitantes que pueden pasar desapercibidas al ojo u olfato del más sagaz analista de impuestos.

¿Cuántos de estos ejercicios habrán ensayado nuestros estimados reformadores fiscales en la hoy cuestionada Alcaldía capitalina. No es para molestar, es solo para compartir, lo que para los especialistas en impuestos es algo conocido.

Entiendo que en Panamá hay universidades que dictan maestrías en tributación. En el sector público hay muchos funcionarios con una amplia formación en materia fiscal. Parte de este texto corresponde al estudio de grado de los economistas Carlos A. Davis y este servidor, en la tesis, Análisis Económico de los Impuestos y la Presión Fiscal en Panamá. Ojalá y salgan de la crisis en el Municipio, nada más que por mover unas tarifas, tasas o impuestos.

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Este artículo se publicó el 4  de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los municipios tienen autonomía

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La opinión del Doctor en Derecho…

Ernesto Cedeño Alvarado 

Un futuro proyecto de ley se avecina, cuentan los medios, y pretende hacer, que los municipios del país, le tengan que consultar al Ministerio de Economía y Finanzas, cualquier reforma que implique un aumento de impuestos, para los contribuyentes.
Según mi concepto, si la idea se llega a convertir en ley de la república, a mi juicio el instrumento sería inconstitucional, por lo siguiente: Atentaría contra el principio de separación de poderes, que reza el Artículo 2 constitucional.

Afectaría la función constitucional del Consejo Municipal, de determinar la aprobación o eliminación de sus impuestos municipales, de manera independiente, como consta en la Constitución, en su Artículo 242, numeral 5.

Minimizaría la autonomía municipal, que se recogen en los Artículos 232 y 233 de la Carta Magna.

Conculcaría la atribución del Alcalde de presentar proyectos de Acuerdos impositivos al Consejo Municipal, para su aprobación, de manera autónoma. (Véase el Artículo 243 de la Constitución, numeral 1).

Huelga añadir que el Órgano Ejecutivo, por imperio del Artículo 233 constitucional, debe garantizar el cumplimiento de los fines municipales, precisamente en base al principio de autonomía, entre otros; por lo que impera realizar una profunda reflexión sobre la idea en ciernes, para adecuarla al pensamiento supremo del constituyente, que he expuesto anteriormente; elucubro yo.

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<>Artículo publicado el 31  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Otro plato roto que paga el pueblo

La opinión del Abogado…

Octavio Villalaz Benzadon

Sentado en el sofá de mi casa, viendo un programa de televisión, el mismo es interrumpido por una propaganda pagada por el Municipio de Panamá, la cual trata de justificar el aumento de impuestos municipales a los comerciantes del Distrito.

Si bien es cierto que el Municipio de Panamá tiene la facultad de gravar aquellos impuestos que no son gravados por la Nación, es igual de cierto que la demanda interpuesta ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no tiene ningún sentido, ya que decir que los impuestos municipales se equiparan al derecho que tiene el gobierno central de cobrar el impuesto sobre la renta, sería dejar en la ruina a la urbe capitalina y a todos los municipios de la República.

Si al Municipio le da la gana de gravar a los comerciantes con un 100% adicional sus actividades comerciales, el gobernante municipal tiene la facultad para hacerlo previa aprobación del Consejo Municipal.

Ahora, como nosotros -y hablo por aquellos a los que no perjudica el alza o la baja de los impuestos municipales como contribuyentes, pero sí como consumidores- podemos ver desde nuestra perspectiva lo que está pasando y opinar objetivamente sobre quién tiene la razón.

Entonces, las preguntas que nos hacemos serían: ¿Cuál es el programa social que tiene la Alcaldía de Panamá?, ¿Cuál es su programación para el año 2011 y lo que le queda de gestión al Alcalde Bosco?, ¿Qué ha hecho todo este tiempo sentado en su silla?

La percepción negativa que tiene la mayoría de los ciudadanos sobre el Alcalde, radica principalmente y según él, en el fuego amigo que tanto cacarea y el cual es promovido por un sector económico que tiene vinculación con el poder ejecutivo, razón por la cual su sed de venganza la centró en una reforma del régimen impositivo que arrastra a otros sectores comerciales ajenos a la disputa política. ¿Acaso somos los panameños culpables de estas guerras intestinas? Pues No.

¿Qué derecho tenía el Alcalde de hacer una reforma inconsulta, esgrimiendo el garrote por delante de toda negociación?   Ello solo demuestra la carencia de la inteligencia política que se debe tener para estos casos.

La Alcaldía no es un sitio de poder que otorga facultades plenipotenciarias para adjudicar consultorías a diestra y siniestra, cuyos beneficios en ningún momento impactan en forma directa o indirecta a los ciudadanos.

¿Qué desean al final: servir a la ciudad o a sus propios intereses? Hasta cuando tenemos que soportar los ciudadanos semejante apatía y seguir sintiendo impotencia por cómo se juega con el bolsillo nuestro, que al final del camino, es el que paga todo el desgreño municipal.

<>Artículo publicado el  21  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Capacidad y responsabilidad de imponer

La opinión del Abogado, Político independiente…


Juan Manuel Castulovich

En el año 1215, los nobles ingleses impusieron al rey Juan Plantagenet, “Juan sin Tierra”, hermano y sucesor de Ricardo “Corazón de León”,  la que, desde entonces, se conoce como “la Carta Magna”, que limitó el poder del monarca para imponer tributos a sus súbditos, de manera inconsulta. No se desconoció el poder “del soberano” a decretar impuestos; pero, a partir de allí, dejó de ser ilimitado. 

Los gobiernos en los estados modernos tienen la potestad de imponer tributos: impuestos, tasas y otras exacciones a los gobernados;   pero ese poder debe ser ejercido dentro de los límites constitucionales y legales y, sobre todo, con responsabilidad.

En la Constitución de 1904, el Artículo 131 disponía lo siguiente: “Corresponde a los Consejos Municipales ordenar, por medio de acuerdos propios o de reglamentos dictados por Juntas o Comisiones técnicas, lo conveniente para la administración del Distrito; votar las contribuciones y gastos locales con las limitaciones que establezca el sistema tributario nacional; y ejercer las demás funciones que las leyes les señalen.”

En la Constitución de 1941, el Artículo 186 decía: “El presidente de la República podrá suspender todo acuerdo municipal o acto del Concejo que sea violatorio de la Constitución, de la Ley, de los decretos del Poder Ejecutivo, o de las ordenanzas provinciales. Los gobernadores de Provincia y cualquier ciudadano podrán pedir la nulidad de tales acuerdos”.

La intención de esas normas era evitar que los municipios pudieran “desbocarse” y trastocar el “sistema tributario nacional”, creando a su antojo y capricho tributos excesivos. Pero esa limitación, desapareció en la Constitución de 1946, por virtud del Artículo 202, de siguiente tenor:   “Los acuerdos, resoluciones y demás actos del Consejo Municipal, de las comisiones o de los Alcaldes, cuando éstos sean elegidos por el voto popular, sólo podrán ser suspendidos o anulados por tribunales competentes.”

La Constitución vigente (artículos 232 y siguientes) reforzó la autonomía municipal y eliminó la posibilidad de que sus acuerdos puedan ser “vetados” o anulados por una instancia superior, distinta de la judicial.   Por ello, la reciente decisión del alcalde Vallarino y el Consejo Municipal de aumentar, desmedidamente y sin ninguna adecuación al “sistema tributario nacional”, plantea un conflicto constitucional y legal difícil de superar,  aunque no insalvable.

Los tributos se justifican para asegurar fuentes de financiamiento de la Administración Pública, tanto nacional como municipal, y de los servicios que están supuestas a prestar a la comunidad.

El Municipio de Panamá, por ser capital de la República y sede del gobierno nacional y, además, centro principal de las actividades económicas, es distinto al resto de los otros distritos y, por consiguiente, sus rectores deben, con buen sentido, coordinar, previamente, sus iniciativas tributarias con las autoridades nacionales, especialmente cuando, como en el caso del distrito capital, los principales servicios públicos son prestados o son responsabilidad de las autoridades centrales, como ocurre con la seguridad, la salud, al agua y el alcantarillado, la educación, la vivienda, la construcción y reparación de calles, el transporte público y la regulación del tránsito vehicular. Y si a eso se agrega que la recolección de la basura ya no es competencia del municipio, cabría preguntar:   ¿en qué se fundamenta un municipio de tan limitadas competencias para lanzarse a una desenfrenada e irresponsable, por inconsulta, carrera de aumentos impositivos?

Desde que a “Juan sin Tierra” se le cortó la facultad de “imponer tributos”, la sensatez y la prudencia han sido criterios rectores de las políticas impositivas y quienes todavía conservan la facultad de decretarlos nunca deben olvidarlos. De lo contrario, se exponen, como en el caso presente, al repudio de la comunidad y, de paso, justifican que sea necesario volver a implantar medidas como las previstas en las constituciones de 1904 y 1941.

<>Artículo publicado el  25  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Por qué?

La opinión del Honorable Diputado…

José Blandón Figueroa

Es la pregunta que me han hecho mucho en las últimas semanas.   ¿Por qué estás asumiendo el desgaste de ayudar a una administración municipal que tiene bajísimos niveles de aceptación popular? ¿Por qué has asumido la vocería de una reforma impositiva a nivel municipal que se ha granjeado tan poderosos enemigos?

Tengo cuatro períodos consecutivos de ser miembro de la Asamblea Nacional, en representación de uno de los cuatro circuitos que componen el distrito de Panamá.   Durante casi todo ese tiempo, he participado de la Comisión de Gobierno, que tenía dentro de sus temas el de la descentralización.

A lo largo de los años, he podido asistir a eventos fuera del país sobre los gobiernos locales y percatarme del alto grado de centralismo que impera en Panamá. Durante este tiempo, he llegado a convencerme de que el próximo paso en la consolidación de la institucionalidad democrática en Panamá es la descentralización municipal.

Con frustración y envidia, de la buena, uno ve lo que se hace en Medellín, Bogotá, Guayaquil, Tegucigalpa y otras ciudades de nuestra América Latina.    Contrastar esas realidades con lo que ha sucedido en nuestra ciudad capital en los últimos 10 años es decepcionante.   Basta con decir que de 2000 a 2010,   solo se construyó un parvulario y ni una sola instalación deportiva de importancia en todo el distrito capital. Cuando acepté ayudar al alcalde Vallarino, revisamos en equipo la situación y uno de los temas ineludibles era, sin lugar a dudas, el tema impositivo.

El Municipio necesita de más recursos para inversión. Eso se logra haciendo más eficiente el gasto y aumentando las recaudaciones. Para aumentar las recaudaciones, no necesariamente se requiere subir los impuestos, puesto que se puede mejorar la fiscalización y aumentar los contribuyentes, “capturando” a muchas empresas que operan en la ciudad de Panamá, pero no se han registrado en la Tesorería Municipal. Sin embargo, analizando el impuesto por actividad económica, que desde el 2006 se paga en función de la facturación anual de las empresas, el equipo técnico del Municipio sugirió modificaciones al cálculo de este impuesto para hacerlo más equitativo.

¿Dónde reside la oposición a los cambios aprobados en diciembre del año pasado?   El 85% de las empresas contribuyentes pagarán en abril lo mismo o menos de lo que pagan hoy en enero. ¿Por qué entonces la oposición de la Cámara de Comercio y el Conep?   Porque las tablas vigentes desde el 2006 establecen topes máximos, lo que provoca que una empresa de venta al por menor que factura 6 millones anuales pague lo mismo que otra que factura 120 millones al año, esto es, mil balboas mensuales.

A usted, amigo lector, ¿le parece que eso es justo?    ¿Que yo facture 20 veces más que tú, pero pague lo mismo al Municipio?    Entendemos que pasar de pagar mil balboas al mes a pagar 10 mil balboas al mes es un salto grande, pero lo que está pagando es el mismo porcentaje que todos los demás.   ¿Dónde está el punto de equilibrio?   ¿Cuánto quieren pagar las grandes empresas? ¿Quieren un tope mensual de 2 mil, 3 mil ó 5 mil mensual? ¿Cuánto consideran que es justo pagar para que la ciudad tenga mejores parques, aceras, instalaciones deportivas y más espacios públicos para los ciudadanos?

En definitiva, ¿por qué estoy en esto? Porque considero que la posición es la correcta y porque creo que esta ciudad se merece un mejor destino. Porque creo que si nuestra democracia desea crecer y fortalecerse debe tener gobiernos municipales fuertes, con recursos para invertir en obras. Porque pienso que humildemente puedo aportar mi experiencia y mi trayectoria a lograr que podamos construir una mejor ciudad, especialmente para los panameños más humildes y aquellos que viven en las afueras de la ciudad donde la presencia institucional de la Alcaldía es nula o casi inexistente.

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Este artículo se publicó el 28  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La realidad de los impuestos

La opinión de…

 

Fernando Arango Morrice

Si una lección nos dejaron 2008 y 2009 es que nunca antes el mundo había experimentado tan de cerca la interdependencia de la globalización, en la que todos sufrimos las consecuencias de las acciones de otros. Esto mismo aplica a la economía nacional, en la que todos somos actores, Gobierno central, gobiernos locales, empresarios, trabajadores y consumidores; en el momento en que uno de estos actores cree una distorsión en la hoja de ruta plasmada para el desarrollo económico todos sufriremos las acciones de ese único jugador. De ahí la premisa número uno de la importancia de consultar y tratar de consensuar lo más posible en beneficio de todos por igual.

Cuando el Municipio de Panamá decidió de manera unilateral, arbitraria e inconsulta aprobar este cambio radical a los impuestos municipales, ciertamente no tomó en cuenta el impacto que esto tendría en los diferentes actores de la economía nacional, ni siquiera pareciera haber considerado el peso que su distrito tiene sobre las demás comunas del país.

Lo invito, estimado lector, a que hagamos este ejercicio y sea usted quien saque las conclusiones de si esto solo impactará a las empresas grandes. Dentro de las empresas que aportan al erario municipal, podemos mencionar una distribuidora grande que está sufriendo un aumento de 1,150%, si estas empresas tienen un aumento de tal magnitud en sus costos, lo más probable es que lo apliquen a sus productos para recuperar, aunque no descarten para palear semejante alza, ya sea mudar su empresa a otro municipio y/o hasta considerar reducción de personal.

Pero planteemos el escenario de que el distribuidor le aplique esto a los productos que hace llegar a los mini súper y supermercados, a los cuales los impuestos municipales les están incrementando en promedio 400% y 2,504%, respectivamente. Nuevamente, el mini súper y supermercado, que ya pagó el producto con aumento, tendrá que recuperar el aumento de sus costos, tanto la aplicada al producto por el distribuidor como el alza del impuesto municipal a su actividad económica, es decir, el producto llegará al consumidor final, tanto grande como pequeño, con doble alza de precio.

Por otra parte, analicemos el impacto en el Gobierno central. Panamá ha atraído inversiones con base en una política económica de reducción en materia impositiva y logramos sobrevivir la crisis económica internacional en números positivos; obtuvimos las calificaciones de grado de inversión y a diario llegan cientos de inversionistas a Panamá buscando establecer sus negocios y aportar puestos de trabajo, de acuerdo con las reglas de juego vigente. Nuevamente, observamos cómo este acuerdo municipal rompe con la política económica del Estado, que nos ha logrado tantos beneficios para el desarrollo de nuestro país no sólo por el flujo de capitales, sino por la creación de puestos de trabajo, entre otras cosas.

Así, pues, querido lector, como observa, estos impuestos municipales tendrán un efecto cascada en diferentes aspectos de la vida nacional. Entonces, pregúntese usted si realmente esto afectará solo a las grandes empresas.

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Este artículo se publicó el 30  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Tributos y descentralización

La opinión del Honorable Diputado de la República….

JOSÉ BLANDÓN FIGUEROA
jblandon@asamblea.gob.pa

Leí con atención el editorial de La Estrella del 26 de diciembre, en donde da por hecho que es inconstitucional que el Municipio de Panamá tome la determinación de modificar el Acuerdo Municipal 162 del 2007 para aumentar el pago por impuesto de circulación. Así mismo se cataloga la medida de improvisada.

Por lo menos desde 1971 están vigentes los montos actuales del impuesto de circulación. Ya desde 1973, se establece que son los municipios quienes gravan los vehículos y en 1984 se incorporó la frase ‘placas de vehículos’ (ver artículo 75 de la Ley 106 de 1973).   Y hay fallos de la Corte que establecen que impuestos que eran nacionales pasan a ser municipales cuando una Ley posterior así lo dispone, derogando tácitamente la ley anterior (ver fallo en el caso de las casas de citas).

Pero en todo caso, no es a mí ni al Consejo Municipal ni al encargado de redactar los editoriales de La Estrella a quien le corresponde decidir sobre la constitucionalidad o no de un acto, sino a la Corte Suprema de Justicia en pleno.

Cualquier ciudadano está en su derecho de presentar la acción de inconstitucionalidad que considere pertinente y a la Alcaldía le tocará respetar y acatar lo que diga nuestra máxima corporación de Justicia.

El sistema todavía vigente para el pago de este impuesto es injusto. Un carro de cuatro asientos o menos paga 26 balboas anuales, sea nuevo o viejo, no importa el costo que tenga. Esto trae como consecuencia que un Lamborghini o un Ferrari de dos asientos, que fácilmente cuesta más de cien mil balboas en el mercado, pague lo mismo que un compacto cuyo costo sea inferior a los diez mil balboas.

Eso sencillamente no es equitativo y va en contra del principio de proporcionalidad que consagra nuestra Constitución en materia fiscal (quien más ingresos genera, quien más recursos tiene, debe tributar más).

El sistema propuesto por la Alcaldía de Panamá supone un aumento de dos balboas al año para la inmensa mayoría de los contribuyentes (es decir, unos cuantos centavos al mes), disminución en algunos casos (aquellos vehículos que por número de asientos pagaban más, pero que por valor estarán en el primer renglón de 28 balboas al año) y representa un incremento sustancial para aquellos que tienen autos de lujo. Pero además, genera una práctica más sana, puesto que el vehículo será gravado de acuerdo a su valor y se le reconocerá depreciación, por lo tanto un carro más viejo no seguirá pagando lo mismo que su versión más nueva, lo que sucedía actualmente basado en el número de puestos del vehículo.

Aun con esta modificación, este impuesto sigue siendo bajísimo en comparación con otros países de la región. El Municipio no es quien arregla las carreteras, pero sí tiene responsabilidades concretas que debe ejecutar, tales como el mantenimiento y construcción de parques y áreas públicas, aceras, construcción de parvularios, bibliotecas, comedores y canchas deportivas, etc.

El problema histórico de nuestros municipios ha sido la falta de recursos. Panamá operó este año con una recaudación real de aproximadamente 54 millones de balboas, donde cerca del 90% se fue para funcionamiento. Y esa ha sido la constante histórica.

Cambiar esa realidad es parte de los objetivos fundamentales de la actual Administración alcaldicia, para que quien asuma la gestión del Municipio en el 2014 no se encuentre con la Alcaldía quebrada, llena de deudas y con poca capacidad de inversión que se encontró Bosco Vallarino en julio del 2009.

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<> Este artículo se publicó el  2  de enero de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les

Para contrarrestar los excesos del sistema

La opinión de….

Anel Flores

Los últimos movimientos efectuados por el Órgano Ejecutivo, principalmente en el que le arrebata al municipio más importante del país sus obligaciones en el servicio de aseo para asignarlo a otra entidad, aunado a pretendidas inversiones millonarias que no son prioritarias y que demanda el pueblo panameño en materia de salud, educación, seguridad y en una canasta básica más cónsona con la realidad del país, dejan en evidencia el exceso de un sistema presidencialista que atenta contra principios fundamentales de la democracia.

Ante este panorama sombrío no podemos pasar por alto la aparente intromisión del Ejecutivo en el Órgano Judicial, socavando sistemáticamente la institucionalidad democrática de la nación.

Cuando vemos niveles de ejecución presupuestaria por debajo del 50%, quedando al desnudo la incapacidad de los ministros en solucionar los problemas apremiantes de una población, que tiene que someterse a respuestas improvisadas, es que pensamos en la necesidad de proponer la descentralización de la administración pública.

Esta herramienta permitiría que las juntas comunales cuenten con sus propios recursos para hacerle frente a los problemas de sus comunidades.

La baja aceptación popular de la Asamblea Nacional en las últimas encuestas, sumado a la aprobación de leyes impopulares e inconsultas, demandan hoy que los representantes del poder popular creado por Omar Torrijos, asuman el reto de convertirse en una Cámara Baja.

Este reordenamiento del organigrama legislativo, permitiría que los 623 representantes de corregimiento actúen en calidad de garantes de los ciudadanos y pongan en práctica la democracia que soñó Omar. Sólo con la consulta popular podremos perfeccionar las leyes en beneficio de todo un pueblo, construyendo un nuevo Panamá.

Imaginemos por un segundo que el proyecto de presupuesto fuera sometido a discusión en primer debate a la Cámara Baja. Esto facultaría a los representantes del poder popular a negociar y destinar los recursos necesarios para darle solución a los ingentes problemas de sus respectivas comunidades.

Estos representantes de corregimiento serían los encargados de recoger la opinión de los ciudadanos acerca de sus problemas, sobre las leyes propuestas a su consideración y las prioridades en la agenda de los temas nacionales.

Esto sí sería un legítimo rescate de la doctrina torrijista.

El derecho que todos tenemos de opinar y de participar en la toma de decisiones se concreta con la consulta popular permanente con sus electores y que sean ellos quienes propongan y decidan.

Como decía nuestro líder máximo: “El que más consulta, menos se equivoca”.

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La limpieza de nuestra ciudad es responsabilidad de todos

La nota informativa  del Escritor y Analista político…

Rafael  Montes  Gomez

Operativo de Limpieza de la ciudad

El operativo de limpieza inicia mañana y se espera que la ciudad en términos óptimos de limpieza este lista en 10 a 12 días. Faltan los 4 millones que prometió el ejecutivo y que se supone envío a la Asamblea para que sea tramitado un crédito extraordinario al Ministerio de Salud y posteriormente entregado al Municipio de Panamá.

 

Representante de El Chorrillo

En referencia a las acciones del representante de El Chorrillo, el Consejo Municipal no es el lugar para hacer denuncias de tipo penal. Además que la ley 106 de 1973 equipara las competencias y funciones del alcalde, representantes y juntas comunales. Si es obligación del alcalde recojer la basura, también lo es del representante de corregimiento. Si es su responsabilidad la limpieza de la ciudad también lo es de la Junta Comunal. En función de ley, todos los representantes están colaborando en el trabajo de recolección de la basura.

 

En base a esa misma legislación no cabe una denuncia penal contra Bosco, pues el alcalde jamás ha dejado de recojer la basura, mientras que es un hecho público y notorio, ante la faz del país, que los únicos que se han negado rotundamente a recoger la basura son los representantes de Tocumen y El Chorrillo (por cierto los dos corregimientos con mayor acumulación de basura).

 

<> Esta nota se publicó el  19 de octubre de 2010 a las 21:58 en Facebook por el autor  a quien damos todo el crédito que le corresponde.
Más temas del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/montes-gomez-rafael/

Santa María la Antigua del Darién: 500 años de Historia Municipal (1510-2010)

La opinión del Abogado…

Ameth Cerceño

En días pasados en la Casa Góngora, en un acto sencillo pero simbólico, bajo el lema de 500 años de Historia Municipal, el Municipio de Panamá, organizó a través de la Subgerencia de Cultura, un evento con la finalidad de conmemorar el V centenario de la fundación de Santa María la Antigua del Darién, bajo el Lema de “500 años de Historia Municipal”.
Santa María La Antigua del Darién, fue el primer Municipio en tierra firme, pero además debemos resaltar la continuidad histórica que tiene este primer municipio con nuestra Ciudad de Panamá, ya que de este pequeño poblado emigran los primeros pobladores de nuestra primera Ciudad de Panamá, bajo las ordenes de traslado de Pedro Arias Dávila.
En dicho evento el historiador Don Alberto Osorio Osorio, hizo un resumen sucinto de los antecedentes históricos de esa primera población hasta explicar la relación crítica entre Pedrarias y Núñez de Balboa que culminó con el proceso que llevó a la decapitación de este último en enero de 1519.
El origen de la fundación de Santa María La Antigua del Darién, surge cuando desde la Isla de la Española (hoy territorio de Haíti y República Dominicana), el Bachiller Martín Fernández Enciso, emprende una expedición, viniendo en ese buque en calidad de polizonte junto con su perro llamado Leoncico un hombre que huía de sus acreedores en busca de riquezas para hacerle frente a sus deudas, llamado Vasco Núñez de Balboa.
Cuenta la historia que después de tantas discusiones si lo tiraban al mar o no Enciso le perdonó la vida a Balboa; que después de las penurias que pasaran estos exploradores al desembarcar en el asentamiento establecido por Alonso de Ojeda llamado “San Sebastían de Uraba”, lugar donde existía una hostilidad constante de los indígenas, lo que provocó que de 300 exploradores que llegaron inicialmente, quedaran reducidos a unos 42 soldados, bajo el mando de Francisco Pizarro, debido a la partida de Alonso de Ojeda de vuelta a la Española, quien desapareció y más nunca se supo él.
A ese pueblo desembarcó Enciso, quien al encontrarse con esta situación no supo actuar y es ahí donde asumirá el rol de líder y explicara que en su expedición junto con Rodrigo Galván de Bastidas, quien hacía 9 años atrás había visitado una región donde había un río que los indio llamaban Darién, que en sus arenas arrastra oro, donde hay abundante comida y los pobladores menos hostiles.
Así convence a la tripulación de dirigirse a ese lugar, que los aborígenes llaman Darién. Una vez llegaron los españoles al Darién se enfrentan con la tribu del cacique Cémaco, e invocando la protección de Santa María la Antigua, cuya veneración tiene su origen en Sevilla; los españoles se enfrenta a los indígenas, saliendo victoriosos y establecen un poblado en honor a la Virgen bautizando al asentamiento establecido con el nombre Santa María La Antigua del Darién.
Aquí establecen el primer Municipio en tierra firme, eligiéndose como Alcaldes a Vasco Núñez de Balboa y Martín Samudio. Santa María la Antigua fue el punto de partida de la expedición que llevaran a Balboa a descubrir el Mar del Sur; ahí se estableció la primera diócesis en Tierra Firme cuya fecha de fundación es el día 9 de septiembre de 1513 y que hoy conocemos como Diócesis de Panamá, también su designada como la capital del territorio de Castilla de Oro.
Esta Ciudad que solo duro 9 años es la base de nuestra primera Ciudad de Panamá. No cabe duda que somos una Nación con una rica e interesante historia, por lo que considero que es hora de empezar a resaltar aquellas fechas importantes que consolidan nuestra cultura e identidad Nacional. ¡Viva Santa María La Antigua del Darién! ¡Viva Panamá!
<> Artículo publicado el 16 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Toma chocolate, paga lo que debes

La opinión del Periodista…

Aquilino Ortega Luna 

El principal problema del Municipio de Panamá no es la recolección de la basura, sino la baja recaudación y el cobro de impuestos. Si los panameños cumplieran con sus obligaciones tributarias, otro gallo cantaría.

Por más de un año, los medios de comunicación han sido bombardeados con informaciones sobre la incapacidad de las autoridades municipales para resolver el problema de la recolección de la basura, obviando la esencia del problema, la baja recaudación tributaria.

Un municipio sin dinero, sin tributos y cuentas al día, muy poco puede hacer por sus agremiados. La recolección de la basura si bien es importante, pasa a un segundo plano en la problemática, si los capitalinos no cumplen con sus responsabilidades tributarias.

En esta etapa del partido, el alcalde Bosco Ricardo Vallarino, debe cambiar su estrategia, enfocarse en la gestión de trabajo, implementar un plan efectivo de recaudación de impuestos y dejar de lado la política, eso que lo hace débil, su “kriptonita”.

El jefe de la comuna, debe mejorar su imagen pública, con el trabajo esforzado, no con trabajos forzados, basta de cortar monte. Un alcalde impopular, sin el cariño de la gente, no motiva a pagar, ni a ser responsable a nadie.

Bosco con transparencia y devoción al trabajo debe inspirar a todos, a los “buenas pagas” y a los “malas pagas” a cumplir con sus responsabilidades tributarias. La mejora en el proceso de recaudación tributaria afectara positivamente la labor del alcalde, no únicamente la recolección exitosa de la basura.

Debe rodearse de los mejores, y sacrificar sin sentimentalismos políticos a los malos funcionarios en beneficio del éxito administrativo del Municipio de Panamá. El déficit en las recaudaciones afecta su labor al frente de la comuna capital.

No es posible que al 30 de junio de 2010, las recaudaciones municipales estén en tan sólo 9 millones de balboas, un 7% por debajo de la esperado. Esto hiere de muerte al alcalde y a sus colaboradores.

Impera que se actualice la base de datos de las empresas que tributan en la Alcaldía de Panamá y determinar que los impuestos pagados por estos agentes económicos son acordes con sus ingresos. ¡Hay que tomar chocolate y pagar lo que debes!

Para nadie es un secreto que muchos empresarios pagan menos impuestos de lo establecido, afectando las arcas de la institución pública y los beneficios que esta ofrece a sus contribuyentes. Actualmente la Tesorería sólo ha logrado contabilizar unas 4 mil empresas de un universo de 40 mil.

Sólo con un programa efectivo de recaudación tributaria el Municipio de Panamá podrá lograr cambios significativos que garanticen el desarrollo y mejoren la calidad de vida de sus pobladores en materia de salud, educación y transporte cumpliendo así con sus obligaciones y responsabilidades constitucionales.

<>Artículo publicado el 13 de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.