El interrogatorio judicial

La opinión del Abogado y Docente Universitario…

CARLOS AUGUSTO HERRERA
cherrera255@hotmail.com

Tengo experiencia en esto del interrogatorio, una prueba fácil de lograr, pero difícil de estructurar debidamente, sea por falta de conocimiento, la prepotencia reflejada en el interrogar, ignorar la calidad del testigo o desconocer su captación de la información del medio, que es a través de los ojos, oídos y las emociones. Esto pareciera sencillo, pero resulta todo lo contrario, es más, como el cuerpo habla en su conjunto, es más fácil percibir por los gestos, que lo que se recoge con las palabras.

Ahora todo se hace por computadora, un medio convertido en una gran máquina de escribir, a pesar de sus otras particularidades. Ligado a esto, resulta adverso que el declarante pueda leer la pantalla, porque se pierde la atención y se contamina con la información. Hace poco pude asistir a una indagatoria de varias personas y el secretario montó cada declaración sobre la otra, y el deponente pudo saber lo que el anterior contestó. No dije nada, porque los abogados somos convidados de piedra en estas diligencias.

Como todo en esta vida, se tiene un prólogo, logo y epílogo, el cuestionario que se hace al testigo es sencillo mientras se analiza su idioma corporal. El interrogatorio es una ciencia y es un arte; es una elaborada pieza que debe embonar o no; es ese supuesto rompecabezas que constituye un expediente. Si encaja forma parte de esa reconstrucción de lo ocurrido. Lo otro sobra, contamina, distorsiona, contrasta y qué sé yo.

Esto es todo un mundo y los testigos puede ser: voluntario, obligado, hostil, oportuno, presencial, de referencia, de cargo, amigo o enemigo del acusado, etcétera. Esta calidad debe ser detectada en una previa entrevista antes de iniciar la diligencia. Para estos efectos hay una serie de técnicas, como la llamada caliente y frío, que consiste en tratar mal para que se madure al sujeto por entrevistar, mientras otros lo tratan bien. Llega un momento en el que teme a unos y se siente bien con otros o, por lo menos, empieza a sentir confianza. Esto de caliente puede ser al extremo de graves amenazas, como lo contrario es ofrecer cigarrillos —si es que todavía se fuma—, bebidas, comidas o teléfonos.

Me refiero a los interrogatorios que se hacen en los asuntos penales ante la Policía que lo apremia, conduce o cita en tonos impropios, como es una costumbre, si el encuentro es frente a un rostro adusto, un tono agrio y comportamiento austero. Siempre mencionan al superior y el interés de conversar, pero el no hablar es un preámbulo sombrío en el que juegan los ratones de la mente, mientras carcomen la tranquilidad. Lo sientan en un lugar incómodo, con una temperatura inapropiada, entre lo mínimo o lo máximo. El lugar apagado y alejado de todo contacto, como para que se desate el pensamiento. Dicen que el miedo también puede ser por lo que no se conoce.

De vuelta a lo medular, hay quienes afirman que el humano nació para decir la verdad, un asunto que se oculta si hay presiones o temor por los compromisos. Existe la llamada prisionalización, un concepto que explica que se aprende a callar, a no decir lo que ha ocurrido ni siquiera en caso de que el silencio perjudique, pero es una postura que a la larga sale más comprometedora que la de convertirse en testigo de cargos, que es cuando la persona acusada es condenada con las pruebas testimoniales aportadas.

Volvemos al sujeto en el lugar, frente a la computadora y el emisor, en su afán por escribir con dos dedos y el rústico golpeteo. Todo esto distrae y contamina. Qué, cómo, dónde, cuándo, quiénes, serían, entre otros, los adverbios que deben prevalecer. Si lo que deseamos saber es: ¿qué pasó?, ¿cómo pasó?, ¿dónde?, ¿cuándo fue eso?, ¿a qué hora se dio?, ¿quiénes estaban?

Pero antes de ellos, como lo advertimos, hay que develar la calidad del testigo con la siguiente primera pregunta: ¿explique su comparecencia al despacho? o ¿cómo fue citado? Según las respuestas que pueden ser satisfactorias o habrá que ampliarlas para poder sintonizar al sujeto en su condición de testigo y su forma de percibir por medio de sus sentidos los fenómenos exteriores. Claro que antes de la declaración se debe mostrar agradable y con una conversación amena, y antes de captar las generales en el acta, por las respuestas como ‘yo vi’ o ‘lo pude observar’, ‘me pareció escuchar’, ‘los ruidos me despertaron’ o ‘en eso sentí’, ‘a mí me pareció’. Con estas respuestas podemos conocer dicha fuente, mientras corroboramos las razones de su comparecencia. En la próxima entrega me comprometo a explicar cómo se puede interrogar a un extraño que llega nervioso, pero, al final, se siente cómodo y cooperador.

 

Este artículo se publicó el  20  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Dicen que viene la cosa

La opinión del Abogado y Profesor Universitario…

CARLOS AUGUSTO HERRERA
cherrera255@hotmail.com

El nuevo Código Procesal Penal pletórico de garantías procesales, está a la vuelta de la esquina, dicen que con más ventajas que el que está en boga, cercenado por una equivocada aplicación tradicionalista, preñada de ignorancia por desalmados empíricos, educados o mal educados, pero seguimos con la lucha para corregir los excesos por el desabrigado tratamiento del Ministerio Público a las partes por ese abultado poder y el desmesurado abuso inquisitivo, abanderado como un estandarte abrumador, como concepto que se reduce a inquirir, indagar, investigar profundamente algo, pero el pecado está en que su aplicación se convierte en una actividad exagerada que raya en lo déspota, total esto proviene de la Santa Inquisición entorchada por las iglesias católica, luterana y calvinista dedicadas a combatir las herejías con la inmolación de los pecadores, con la equivocada concepción de que se expiaban los pecados en las piras públicas.

Nos dicen que con el nuevo sistema se emparejarán las cargas y quienes tomarán las decisiones jurisdiccionales serán los jueces de garantías, ya el Ministerio Público no podrá detener ni ordenar actividades que rayan en abuso. Por ejemplo, un allanamiento legal de morada es un asunto delicadísimo que se debe aplicar por excepción, luego de comprobar que es imprescindiblemente necesario (estado ideal), pero en estos momentos se ha convertido en una regla común que la Policía utiliza a los corregidores y jueces nocturnos o el propio Ministerio Público,  que poco interés le toman a las consecuencias legales y morales y mucho menos a los derechos humanos (estado real). Esta es nuestra realidad nos guste o lo contrario.

Vale la pena que analicemos el artículo 17 del nuevo Código Procesal Penal, el cual se refiere a la validez de la prueba. Aquí empieza a exigir que para que tenga el valor legal debe ser obtenida por medios lícitos y practicada por organismos jurisdiccionales. Ya sabemos que los funcionarios del Ministerio Público no encajan en este propósito de la norma que comentamos, entonces todas estas actividades se tendrán que realizar ante los jueces.

El artículo sataniza a las pruebas obtenidas por medio de torturas, amenazas o violación de los derechos fundamentales de las personas. La otra cuestión es que niega las pruebas obtenidas por información que se origine mediante un procedimiento o medio ilícito.

En la actualidad tenemos unas extravagancias que consisten en recibir informaciones anónimas que transcriben los investigadores en escuetos informes, pero que la dan tal fuerza legal que involucran a cualquiera y lo llevan al proceso y los fiscales los sindican y los jueces abren causa y hasta los condenan.

El artículo 922 de nuestro código Judicial reza de la siguiente manera: ‘No hará fe el dicho del testigo si resulta que no ha declarado de sus propias y directas percepciones, salvo los casos en que la ley admita declaración sobre el conocimiento formado por inferencia; pero en este caso se deben expresar los fundamentos de ésta’. Lo anunciado sobre ese indicio telefónico no tiene sentido, si en el universo probatorio no se mezclaron el caudal y es cuando se debe inferir, con base a la sana crítica, para poder determinar la probabilidad de la implicación. Lo cierto es que los fiscales detienen provisionalmente y empieza el calvario de días, meses, años hasta que resultan absueltos. Esto pasó con tres audiencias celebradas el año pasado en la que representé al acusados y en los juicios en que los fiscales se sintieron seguros de que condenarían, un argumento que me dejó mucho más confundido.

El asunto es que con el Código Penal actual, tenemos en el artículo 130 la siguiente advertencia procesal:   ‘El Estado estará obligado a la reparación civil cuando el imputado sea sobreseído o absuelto, si ha permanecido en detención provisional por más de dos años’.

Bueno, vamos a tratar de mejorar la prevención delictual, la rehabilitación del condenado y en la represión del delito, tener mucho cuidado con esas investigaciones insulsas, lo que probablemente debe mejorar con el sistema de garantías que está por nacer.    Aunque me parece que muchas de las garantías vocingleadas a los cuatro vientos las tenemos en el actual Código, pero una cantidad de funcionarios le voltea la mirada.

El otro artículo que comentaremos en este breve espacio es el 22, el cual regula sobre lo relativo a las autoridades judiciales y del Ministerio Público, a las que conminan el deber de motivar de manera jurídicamente, de una forma ‘congruente, clara y precisa, sus decisiones judiciales, salvo las de mero trámite.   La simple mención de las pruebas y la petición de las partes o de exposiciones genéricas no suple la motivación jurídica’. Vea usted cómo brilla aquí ese principio de valoración de la prueba mediante la sana crítica. Ojalá esto se cumpla.

 

Este artículo se publicó el  13  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La crueldad

La opinión del Abogado y Profesor Universitario en la materia…

CARLOS AUGUSTO HERRERA
cherrera255@hotmail.com

Para que un sujeto se deshumanice debe evolucionar desde su estado de conciencia primario hacia la madurez, en un largo trecho que se consolida con los años, y como dicen los poetas, explicar este fenómeno que se llega hasta los confines del espíritu, lugar en donde anidan los sentimientos del alma.   Todos somos sutilmente diferentes.   Eso se marca en las tendencias del comportamiento desde niños hasta la pubertad avanzada. Amar y odiar son los extremos conceptuales por donde procede el ser; es el resultado de las aptitudes cotidianas, que se sopesan al medir los valores ante las conductas. ¿Por qué alguien es malo? Esta respuesta tiene un mundo de variables.

Dicen que todos nacemos buenos, pero nos dañan las malas experiencias adquiridas en la vida. Puede ser que el resentimiento provoque un acto de venganza, que no es otra cosa que la satisfacción que se alcanza cuando se infiere un daño o agravio para devolver una agresión.

Dentro de la organización social tenemos que alcanzar una convivencia y en la relación, la colocación social entre los pocos que mandan y aquella mayoría que obedece. LEWIS Y TOWERS nos apoyan con pensamientos como que la ‘psicología moderna ha tenido un éxito extraordinario al descubrir las situaciones concretas de frustración, o de inferioridad, o de temor que originan la agresividad por una parte y los síntomas de retraimiento por la otra’. Se plantea de manera científica, lo que ahora hemos dicho con nuestras palabras, aunque tenemos que avanzar con el concepto sobre la crueldad. Se habla del perverso y sobre el deprimido. En Wikipedia, se define al perverso como una forma de personalidad anormal, en la que se destaca una continua y progresiva agresividad y destructividad que puede ser en su perjuicio o lo que tiene alrededor, porque el paciente libera sus tendencias o instintos.

Un maligno puede tener en cambio, un comportamiento anormal de una forma transitoria o permanente; puede ser congénito, cuyo elemento esencial es la conducta histérica; o simplemente esa actitud es adquirida por el resentimiento, odio, fracaso, económico o profesional.   El histérico es aquel que se sofoca y pierde el control y en lo grave produce convulsiones, además de definirlo como una enfermedad y es propio de los fanáticos en especial, los religiosos.   Un recordado pastor me explicó hace años en Windsor, Canadá, que todos tenemos en el pecho un péndulo que nos indica si lo que hacemos es bueno o malo, pero eso es para los que gozan de la capacidad de discernir, porque los enfermos mentales graves no saben lo que hacen.   Los fanáticos son aquellos que no razonan.

Visto de una manera u otra lo anotado anteriormente, tenemos que pareciera que estas actitudes rencorosas se pueden heredar también. Así llegamos a la tortura, y como aparece en Wikipedia, define esta perversión como la de provocar una daño físico o material al golpear, rotura de huesos, desgarros musculares, castración, aplastamiento, cortes, descargas eléctricas, desfiguración, quemaduras, aplicación de temperaturas extremas, ingestión de productos químicos o elementos cortantes, baños con substancias químicas cáusticas, ahogamiento, violación, privación del sueño o posturas corporales incómodas.

Podemos agregar la envidia, que es una modalidad perversa, pero sin los evidentes daños materiales, sin el menoscabo del efecto que puede producir. Encontramos distintos enfoque sobre la perversidad ahora congénita, como aquellas sonadas películas como ‘Semilla de maldad’.

Otra definición coloca al perverso en niveles mentales, sea alto, mediano o nulo. Dicen que el inteligente esconde en su personalidad su verdadero comportamiento. Otras variables señalan la cobardía o la insatisfacción sexual cegada por esa creencia de inferioridad.

Afortunadamente tenemos mecanismos científicos para detectar estos males del comportamiento y también están muy bien definido los controles de selección, para aquellos casos en donde existe la pasibilidad de control de personal. Por ello se han reglado laboralmente y hasta los niveles penales, aquello del acoso sexual. Los depredadores de niños están en el lugar que se concentran los párvulos, por ello son imprescindibles las reglas de comportamiento de los mayores y en especial esa selección de subalternos.

Otro asunto muy importante son los cuerpos de policía, ejército y fines. Aquí hay un estadio de control por la cadena de rangos, pero lo más sintomático es la concentración de poder en una persona, que le permita llamar la atención, obligar, someter agredir, que si el uniformado es cruel, sin dudas se va a satisfacer.   El contrapeso es una debida supervisión y dentro de ellos cumplir estrictamente con los procedimientos. El uso de la fuerza empieza por persuasión hasta el uso de instrumentos letales.

Todo esto tiene un mecanismo, claro que existe la discreción, porque todos los casos no son iguales y hay que recordar que en estos enfrenamientos está la propia seguridad del agente.

Este artículo se publicó el  6  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El idioma corporal

La opinión del Abogado y Profesor universitario en Derecho Procesal Penal…

 

CARLOS AUGUSTO HERRERA
cherrera255@hotmail.com

El abogado que ignora las nociones de esta particular forma de comunicación está muy lejos del éxito, independiente del rol que escoja para desarrollar su carrera en la vida laboral.

Quien no puede educir lo que tratan de aparentar o los que participan en aclarar cualquier asunto en disputa, seguro que tiene la de perder por desconocer la gran parte de esa comunicación que no se habla o se escribe.

Cuando le presentan a una persona, mientras se dan la mano, cada uno dice su nombre pero nadie lo recuerda porque en ese momento, cada uno trata de leer el idioma corporal del contrario para saber quién es.

El análisis morfofacial es una odisea para neófitos. Poder estudiar el rostro de una persona no es tarea fácil. Se dice que no hay retentiva para recordar los rasgos físicos de una persona.

Yo no soy un buen fisonomista, se alega. Físicamente tenemos músculos faciales que no están atados a ningún miembro que se mueva en el cuerpo. Los músculos del rostro colocados cerca de la piel gobiernan las expresiones faciales, mueven la mandíbula para abrir y cerrar la boca, masticar, tragar, reír, sonreír, hablar en conjunto con la lengua y estos músculos del apéndice tiene su origen en el hueso hioides, también realizan movimientos complejos para las mismas actividades.

Lo importante son los cambios morfofaciales alentados por las emociones que provocan los sentidos y la emisión de adrenalina, una hormona vaso activa secretada en situaciones de alerta por las glándulas suprarrenales, pero que sin dudas cambian la fisonomía de un rostro.

El otro asunto es el cerebro dividido en hemisferios y entrecruzado con relación al resto del cuerpo. Del lado derecho encontramos la intuición, la imaginación creativa y la capacidad de percibir una impresión general. Del lado izquierdo tenemos el simbolismo y la metáfora, esta la herramienta del poeta para las imágenes creativas y si hay una relación especial, la encuentras de este lado.

1 Por supuesto que la lista es larga en cuanto a las funciones del cerebro, pero tenemos que darle al tema un repaso superficial por razones de tiempo y espacio. Lo que tenemos que atender lo relativo al funcionamiento a partir de las percepciones por medio de la vista, el oído o las emociones. (Kinestésica). Este pensamiento elaborado va al cerebro y recoge de la memoria el conocimiento para comparar e identificar lo que se percibe; luego lo convierte en idioma para expresarlo. Hay que notar la velocidad supersónica de la respuesta sobre lo que define. Es como la computadora más rápida del mundo.

Aparecen el estímulo con las sensaciones y luego llega la percepción que al enfocar está la respuesta, un tema que ha trasnochado a grandes pensadores científicos. Aquí tenemos una información que nos dice que pensamos en imágenes de manera abstracta o en palabras y también se originan en sensaciones y emociones.

2 Como podemos apreciar, este asunto es mucho más complicado de lo que parece. Pero es que procesamos todas las informaciones a través de los cinco sentidos que conocemos.

Este mismo autor que recién referimos, nos dice que podemos recordar mejor una imagen si elevamos los ojos. Si se trata de palabras y sonidos, debemos mantener la mirada de forma horizontal, pero si se trata de revivir sensaciones entonces debemos dirigir los ojos hacia abajo.

3 Esto reviste mucha importancia porque después veremos como se puede detectar una verdad o una mentira con el análisis de la posición de los ojos del interlocutor. Dice que una mayoría de nosotros cuando recordamos asuntos del pasado, dirigimos los ojos hacia la izquierda y si lo hacemos hacia la derecha elucubramos acerca del futuro. Lo importante es conocer que mientras hablamos o pensamos de manera inconciente, dirigimos la mirada en busca de la información en nuestro cerebro.

4 Este es un tema que me apasiona y al que le he dedicado más de 20 años de lectura, entonces puedo entender esa manera mecánica y repetida que el barbero cuando mueve la tijera o le asienta el filo a la navaja en la correa, o el carnicero mira en lontananza mientras recorta la carne frente al cliente que también se hipnotiza con el repetido movimiento.

Usted mira sin ver cuando piensa o le gusta caminar de un lado a otro mientras conversa. Otros platican en una posición de perfil y aquellos fijan un punto al que la dirigen la mirada pero que no ven.

Finalmente los pensadores visuales lo hace sobre imágenes que representan ideas; los absortos auditivos utilizan o las ideas abstractas y luego cambian a la siguiente idea y los abstraídos kinestésicos llegan desde el exterior con sus sensaciones y emociones. Hay que recordar el sabor del limón o el tamarindo para que automáticamente se salive la boca.

 

Este artículo se publicó el 23 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Vilipendio

La opinión del Abogado y Profesor Universitario en Derecho Procesal Penal ….

 

CARLOS  AUGUSTO  HERRERA
cherrera255@hotmail.com

Dentro de mis escasos conocimientos de la ley, trato de acoplarme al principio de legalidad tan apreciado en nuestro bamboleante medio como una regla de oro, el cual establece la seguridad jurídica, denominado también en la doctrina como principio de la primacía de la ley, lo que es fundamental en el derecho público.

Todos estamos sometidos a la majestuosa voluntad de la ley y su jurisdicción y no depende de la voluntad de las personas. Esto quiere decir que se debe interpretar de manera taxativa frente al imperio de la ley.

Claro que hay variadas reglas de interpretación de las normas. Si vemos en la etimología, el concepto denominado hermenéutica que preexiste desde Grecia y tiene que ver con el Dios Hermes. Esto siempre me recuerda la parte divina de la ley por los efectos de la lógica, pero en aquella época Hermes mediaba entre Dios y los hombres y por lo tanto, podemos decir que es a través de la hermenéutica, como se interpreta y devela el sentido de los mensajes, con una posible comprensión del sentido de la norma.

Para el caso concreto que nos ocupa, la verdad es que leo y releo el artículo 37 de nuestra Constitución Política, sobre aquello del libre pensamiento sea de palabra, por escrito o por cualquier medio sin la previa censura y de allí, la legislación cambia de norte para advertir sobre las responsabilidades si como consecuencia de la divulgación del pensamiento se atenta contra la reputación, honra de las personas, pero la norma agrega al final: ‘contra la seguridad social o el orden público’ dos conceptos agregados que tienen que ver con seguridad pública y de seguridad social al más alto nivel político.

Hay otras formas de interpretación como la exégesis, que encontramos en Internet sobre Wikipedia, la Enciclopedia Libre, y que se refiere a la exégesis lo que presupone un intento de ver el texto objetivamente.

Tenemos un documento sobre la interpretación de la Norma jurídica, del autor peruano, que superficialmente mencionamos en lo que se refiere a la fuente de la interpretación de la ley: doctrinal, judicial, auténtica; según los alcances: declarativa, modificativa, extensiva, restrictiva; según los métodos: gramatical, lógico, sistemático, histórico, teleológico, empírico, sociológico y finalmente, las doctrinas de interpretación para mencionar las teorías: Exégesis, Dogmática, evolución histórica, libre investigación científica, del derecho libre, pura del derecho, y Egológica.

Con estos tenemos que hacer un alto en la valoración de lo que buscamos. Alguien expresó que no teníamos una cultura evolucionada, como para respetar las investiduras de los cargos.

Otro asunto son las conquistas en el mundo desarrollado, en el que se tiene el periodismo investigativo como un arma de combate intelectual contra la corrupción pública, pero pareciera entonces, que nosotros dentro de este parapeto de interpretaciones de tantos jueces de lengua que se excusan de no ser abogados, algunos confundimos la libertad con el libertinaje. La realidad con la fantasía. La verdad con la mentira.

Nada puede ser más dañino que la desmedida aplicación del desacato, cuya necesaria evolución decrece en la medida en que la sociedad evoluciona. El desacato es una desobediencia a la autoridad.

El 31 de octubre del año pasado, publicamos en este mismo periódico sobre ‘aquellas épocas tempranas, ya en los gobiernos se regulaba sobre el desacato. En la Antigua Roma no se podía atentar contra el imperio y claro está que además se extendía a los que gobernaban, tanto así, que se consideró como un delito de lesa majestad.

Los gobernantes gozaban de esa potestad y dignidad propia de quienes hacían cumplir la ley y garantizaban igualmente la soberanía, como dicen los historiadores y relatores en la página ‘Especialización Penal, Abogados’, para considerar esta descortesía de comportamiento en sus dos vertientes, primero con lo denominado: la potestas y la dignitas. Nos dicen que ahora solo se protege aquella potestas. Este interesante documento anuncia la tendencia en los gobiernos democráticos a eliminar las figuras contra aquellos que atenten contra la dignitas (injurias, calumnias, insultos) y a entenderse que no son sino delitos comunes contra el honor’. Vemos que el trabajo gana actualidad, pero a la fecha seguimos en lo mismo, especialmente en los ataques de índole político partidista. Sobre el principio de abajo el que suba.

 

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<> Este artículo se publicó el  16  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La autocompación

La opinión del Abogado y Profesor Universitario…

CARLOS  AUGUSTO  HERRERA
cherrera255@hotmail.com

Este es un tema de psicología subsumido a la ciencia del derecho, porque es precisamente del comportamiento humano que raya en el delito.   No podemos con habilidades quitar el pan que otros urgen y menos mimetizarnos de necesitados para favorecernos. Los sinvergüenzas no pueden seguir con esa cantaleta emparedada en un ostracismo negativo frente a la realidad cotidiana, como para formar parte de los grupos que se encuentra calificados como los necesitados al extremo, aunque el objetivo redunde en encontrar bienestar o el de nuestra familia. Hay que luchar cada día un poco más hasta ver los resultados y si usted tiene un trabajo humilde, se debe destacar como el mejor, en vez de los llantos y lamentos.

Tenemos tantos derechos como los que gobiernan aunque alguna se tenga que imponer por la fuerza de la razón. La misericordia la podemos subsumir como la virtud que se inclina a la compasión; al perdón, al igual que con uno mismo, si lo que buscamos es conciliar con el concepto compuesto del título de este documento. La clemencia es sinónimo de conmiseración, lástima, piedad, caridad y condolencia, entre muchos otros.

Y siempre cuando empieza el año, junto a las campanadas del anuncio vienen las promesas sobre los cambios de estrategias, enfoques direccionado al regateo de hábitos, bajar de peso con infames dietas, pareceres, actitudes mesiánicas y que se yo, pero es que si lo observamos bien, con nuestra disposición casi le enseñamos al cuerpo como lucir frente a los demás. No en balde se sostiene que el 55% de lo que expresamos lo hacemos con el cuerpo.

Desde lejos podemos diferenciar al participante agobiado del copartícipe despejado, al ganador del perdedor, al relajado del angustiado. Alguien define cómo se aprende a ser desvalido.

Ya desde el año 1964, un estudiante graduando de psicología de la universidad de Princeton de nombre Martín Seligman, junto con sus compañeros había experimentado con la aplicación de pequeñas descargas eléctricas aplicadas a unos perros que trataban de escapar de un laberinto, descubrió que los animales habían aprendido de adoptar una compostura de desamparo ante la imposibilidad de lograr su cometido.

Observen lo que un animal puede lograr y comparen lo que podemos hacer nosotros con raciocinio. Lo experimentado por el estudioso ALDER LARRY se transfirió a los humanos, ahora con aplicación de fuertes ruidos, pero con sorprendentes e idénticos resultados, se concluyó que la gente dejó de escapar del ruido, pero igualmente se logró invertir los resultados, con la identificación de patrones entre los que estaba la permanencia, lo que no ocurre en personas emprendedoras.

Otro se refería a la capacidad de penetración, que en caso de optimista, éste no deja que el problema afecte el resto de su vida y menos que esa desvalidez se extienda a otras zonas y el tercero es que los problemas o reveses, no se personalizan hasta convencer al sujeto que es un fracasado.

ALDER LARRY me ha convencido de su extraordinaria visión y revelación al mundo de lo que somos capaces de ser y más, cuando lo trasladamos a lo cotidiano, a las posturas que se adoptan al llegar estas fiestas navideñas, que a propósito coinciden con la terminación del año, en que se logra medir la efectividad del esfuerzo empresarial y los momentos de las regalías motivadoras con las que se debe premiar a los buenos trabajadores, las excelentes relaciones personales, las amistades y una gran porción a la familia y a los niños.

Por supuesto que los dinámicos comerciantes, a través de la evolución de los tiempos han variado ese regalo al pesebre de incienso y mirra, por otros donativos de lo que no hay límites. Lo importante es que algunos se quedan con esa actitud pesimista y lo que venden lo casan con la ‘ayudita’ a sus misericordiosas necesidades, mientras otros sienten que es una obligación la de dar y hasta critican a los pocos desprendidos.

Este fin de año hubo mucha más oportunidad de dar a los necesitados que la naturaleza aporreo con todas las tragedias al son de los desbordamientos de ríos y quebradas, derrumbamientos y similares. Esa gente se quedó sin nada, por más apegados a Dios que estuvieron, pero es que dentro de los misterios divinos tenemos los imprevistos extremos que algunas pagan con la vida.

Seguro que los pedigüeños no necesitan de esta temporada para mendingar y hasta exigir que se repartan las riquezas, aunque sobren los ejemplos de una mayoría de tesoneros que logran por medio del esfuerzo alcanzar esos escalones del éxito y es de eso, de lo que tenemos que aplaudir porque es con el estudio con el que se logra ese cambio, si la educación transforma conductas y con ello el cambio de estrato social. Disponga todo su esfuerzo este año y al final nos vamos a reír por los resultados favorables.

 

<> Este artículo se publicó el 9  de enero de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Señor Procurador

La opinión del Abogado y Docente Universitario en la materia….


CARLOS AUGUSTO HERRERA – –
cherrera255@hotmail.com

Cuando se habla sobre cómo escoger Al Procurador General de La Nación y también se platica de la casi imposición de grupos externos para cogobernar, se buscan fórmulas disque para lograr la transparencia en las actuaciones.

Se dice que los procuradores se nombran por diez años para no coincidir con los cinco años de gobierno como si fuera la mejor salida.   Aquí en la llamada democracia, todos los anteriores habían sido nombrados por los contrarios a los que gobiernan, en ese fenómeno de la alternabilidad.   Si aplicamos el estudio cualitativo de la ley, entonces podemos asegurar que esto no ha funcionado.  Tres de los cuatro últimos Procuradores que han sido nombrados por el P. R. D.

Tenemos que ensayar con experiencias vívidas de personas que se transforman detrás de un cargo. Se endiosan y en ese estadio, metafóricamente se distorsionan con vana creencia del eterno nombramiento, hasta que un día aterrizan en los mismo que eran. Claro que les cuesta acostumbrarse a las lisonjas de los aduladores; a las maniobras de los que lo cuidan que por cierto inventan peligros para mantener su vigencia y especialmente los amigos del cargo.

La función de este altísimo cargo de Procurador es vertical, puesto que actúa por delegación de acuerdo al artículo 219 de nuestra Constitución.   El Procurador puede delegar las funciones que ejerce en un personero, fiscal de circuito o fiscal superior, lo que significa que debe responder por omisión impropia como garante que es lo que define la doctrina, como un elemento de constitución de la figura. Lo importante es que tenemos mucho que evolucionar para lograr un equipo de funcionario que respondan a su formación y honestidad para lograr los fines apropiados en las investigaciones penales.

Alguien se le ocurrió en las reformas del año 2004, que los suplentes serían escogidos dentro de los subalternos de la entidad. Otro disparate porque visto desde otro enfoque, un subalterno JAMÁS el va a dar la razón a quien pelea con su jefe, porque entonce está en juego su propio puesto.

Lo peor es que tantos abogados Constitucionalistas, no pudieron meter las narices para regular lo dispuesto en el artículo 200 numeral 2 sobre la facultad del Consejo de Gabinete sobre el nombramiento, del Procurador General de la Nación, del Procurador de la Administración, y de sus respectivos suplentes y el artículo 2004, también de la misma excerta legal , permite al Procurador cubrir sus faltas temporales con un Procurador Encargado que cumpla con los requisitos, pero para que actúe temporalmente como Procurador General.

Aquí vamos con el artículo 2 de nuestra Constitución que se refiere a los tres pilares que conforman el poder público emanado del pueblo y ejercido por el Estado, por medio de los Órganos Legislativo, Ejecutivo y Judicial, que funcionan separados, pero en armónica colaboración.

Nosotros escogemos a los que nos gobiernan y ellos escogen a los funcionarios para que nos representen y administren. Lo que pasa es que se falla y cuando pasa, hay que buscar la manera de lograr un cambio, pero todo esto dentro del tira y hala político entre los que gobiernan y los que critican. Teníamos una Procuradora que debió acabar su designación de 10 años, la que nada más cubrió la mitad. Unos dicen que debió quedarse otros que se tuvo que ir. Pero aparece de la sorpresa su reemplazo, que nunca fue designado en propiedad.

Los Procuradores Generales tiene su gente de confianza en estos puestos tan sensibles y la prueba está, en algunos que se fueron de inmediato, junto con la defenestrada del cargo y llegaron otros designados a ocupar los puestos estratégicos en esta lucha desigual entre los delincuentes y la gente de bien.

Aquí entramos los litigantes a valorar las actuaciones, en una gran mayoría con reclamo y en particular por la ineficiencia en llevar adelante esa complicada tarea de defender y acusar a las mismas personas, como es el deber de esta singular actividad en Panamá.   Por supuesto que traemos un arrastre inquisitivo que se centra en el uno, dos tres. Tenemos un crimen, hay un acusado o sospechoso y tiene por tanto debe ser condenado.

El señor JOSÉ AYÚ PRADO es el nuevo Procurador General, con mérito por la experiencia en los manejos del Ministerio Público. Empezó desde abajo y en el trascurso se ha destacado en su madurez profesional. Seguro que las cosas marcharán mejor porque los subalternos no pueden echarle tierra a los ojos.   Seguro que el cambio será notable y es poco probable que le tuerzan el brazo. Tenemos una diferencia en un proceso y sobre un cliente que representamos, pero esto no es óbice para reconocer su alta catadura profesional y su demostrada honradez.

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<> Este artículo se publicó el  2 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.