Señor Procurador

La opinión del Abogado y Docente Universitario en la materia….


CARLOS AUGUSTO HERRERA – –
cherrera255@hotmail.com

Cuando se habla sobre cómo escoger Al Procurador General de La Nación y también se platica de la casi imposición de grupos externos para cogobernar, se buscan fórmulas disque para lograr la transparencia en las actuaciones.

Se dice que los procuradores se nombran por diez años para no coincidir con los cinco años de gobierno como si fuera la mejor salida.   Aquí en la llamada democracia, todos los anteriores habían sido nombrados por los contrarios a los que gobiernan, en ese fenómeno de la alternabilidad.   Si aplicamos el estudio cualitativo de la ley, entonces podemos asegurar que esto no ha funcionado.  Tres de los cuatro últimos Procuradores que han sido nombrados por el P. R. D.

Tenemos que ensayar con experiencias vívidas de personas que se transforman detrás de un cargo. Se endiosan y en ese estadio, metafóricamente se distorsionan con vana creencia del eterno nombramiento, hasta que un día aterrizan en los mismo que eran. Claro que les cuesta acostumbrarse a las lisonjas de los aduladores; a las maniobras de los que lo cuidan que por cierto inventan peligros para mantener su vigencia y especialmente los amigos del cargo.

La función de este altísimo cargo de Procurador es vertical, puesto que actúa por delegación de acuerdo al artículo 219 de nuestra Constitución.   El Procurador puede delegar las funciones que ejerce en un personero, fiscal de circuito o fiscal superior, lo que significa que debe responder por omisión impropia como garante que es lo que define la doctrina, como un elemento de constitución de la figura. Lo importante es que tenemos mucho que evolucionar para lograr un equipo de funcionario que respondan a su formación y honestidad para lograr los fines apropiados en las investigaciones penales.

Alguien se le ocurrió en las reformas del año 2004, que los suplentes serían escogidos dentro de los subalternos de la entidad. Otro disparate porque visto desde otro enfoque, un subalterno JAMÁS el va a dar la razón a quien pelea con su jefe, porque entonce está en juego su propio puesto.

Lo peor es que tantos abogados Constitucionalistas, no pudieron meter las narices para regular lo dispuesto en el artículo 200 numeral 2 sobre la facultad del Consejo de Gabinete sobre el nombramiento, del Procurador General de la Nación, del Procurador de la Administración, y de sus respectivos suplentes y el artículo 2004, también de la misma excerta legal , permite al Procurador cubrir sus faltas temporales con un Procurador Encargado que cumpla con los requisitos, pero para que actúe temporalmente como Procurador General.

Aquí vamos con el artículo 2 de nuestra Constitución que se refiere a los tres pilares que conforman el poder público emanado del pueblo y ejercido por el Estado, por medio de los Órganos Legislativo, Ejecutivo y Judicial, que funcionan separados, pero en armónica colaboración.

Nosotros escogemos a los que nos gobiernan y ellos escogen a los funcionarios para que nos representen y administren. Lo que pasa es que se falla y cuando pasa, hay que buscar la manera de lograr un cambio, pero todo esto dentro del tira y hala político entre los que gobiernan y los que critican. Teníamos una Procuradora que debió acabar su designación de 10 años, la que nada más cubrió la mitad. Unos dicen que debió quedarse otros que se tuvo que ir. Pero aparece de la sorpresa su reemplazo, que nunca fue designado en propiedad.

Los Procuradores Generales tiene su gente de confianza en estos puestos tan sensibles y la prueba está, en algunos que se fueron de inmediato, junto con la defenestrada del cargo y llegaron otros designados a ocupar los puestos estratégicos en esta lucha desigual entre los delincuentes y la gente de bien.

Aquí entramos los litigantes a valorar las actuaciones, en una gran mayoría con reclamo y en particular por la ineficiencia en llevar adelante esa complicada tarea de defender y acusar a las mismas personas, como es el deber de esta singular actividad en Panamá.   Por supuesto que traemos un arrastre inquisitivo que se centra en el uno, dos tres. Tenemos un crimen, hay un acusado o sospechoso y tiene por tanto debe ser condenado.

El señor JOSÉ AYÚ PRADO es el nuevo Procurador General, con mérito por la experiencia en los manejos del Ministerio Público. Empezó desde abajo y en el trascurso se ha destacado en su madurez profesional. Seguro que las cosas marcharán mejor porque los subalternos no pueden echarle tierra a los ojos.   Seguro que el cambio será notable y es poco probable que le tuerzan el brazo. Tenemos una diferencia en un proceso y sobre un cliente que representamos, pero esto no es óbice para reconocer su alta catadura profesional y su demostrada honradez.

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<> Este artículo se publicó el  2 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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