La autocompación

La opinión del Abogado y Profesor Universitario…

CARLOS  AUGUSTO  HERRERA
cherrera255@hotmail.com

Este es un tema de psicología subsumido a la ciencia del derecho, porque es precisamente del comportamiento humano que raya en el delito.   No podemos con habilidades quitar el pan que otros urgen y menos mimetizarnos de necesitados para favorecernos. Los sinvergüenzas no pueden seguir con esa cantaleta emparedada en un ostracismo negativo frente a la realidad cotidiana, como para formar parte de los grupos que se encuentra calificados como los necesitados al extremo, aunque el objetivo redunde en encontrar bienestar o el de nuestra familia. Hay que luchar cada día un poco más hasta ver los resultados y si usted tiene un trabajo humilde, se debe destacar como el mejor, en vez de los llantos y lamentos.

Tenemos tantos derechos como los que gobiernan aunque alguna se tenga que imponer por la fuerza de la razón. La misericordia la podemos subsumir como la virtud que se inclina a la compasión; al perdón, al igual que con uno mismo, si lo que buscamos es conciliar con el concepto compuesto del título de este documento. La clemencia es sinónimo de conmiseración, lástima, piedad, caridad y condolencia, entre muchos otros.

Y siempre cuando empieza el año, junto a las campanadas del anuncio vienen las promesas sobre los cambios de estrategias, enfoques direccionado al regateo de hábitos, bajar de peso con infames dietas, pareceres, actitudes mesiánicas y que se yo, pero es que si lo observamos bien, con nuestra disposición casi le enseñamos al cuerpo como lucir frente a los demás. No en balde se sostiene que el 55% de lo que expresamos lo hacemos con el cuerpo.

Desde lejos podemos diferenciar al participante agobiado del copartícipe despejado, al ganador del perdedor, al relajado del angustiado. Alguien define cómo se aprende a ser desvalido.

Ya desde el año 1964, un estudiante graduando de psicología de la universidad de Princeton de nombre Martín Seligman, junto con sus compañeros había experimentado con la aplicación de pequeñas descargas eléctricas aplicadas a unos perros que trataban de escapar de un laberinto, descubrió que los animales habían aprendido de adoptar una compostura de desamparo ante la imposibilidad de lograr su cometido.

Observen lo que un animal puede lograr y comparen lo que podemos hacer nosotros con raciocinio. Lo experimentado por el estudioso ALDER LARRY se transfirió a los humanos, ahora con aplicación de fuertes ruidos, pero con sorprendentes e idénticos resultados, se concluyó que la gente dejó de escapar del ruido, pero igualmente se logró invertir los resultados, con la identificación de patrones entre los que estaba la permanencia, lo que no ocurre en personas emprendedoras.

Otro se refería a la capacidad de penetración, que en caso de optimista, éste no deja que el problema afecte el resto de su vida y menos que esa desvalidez se extienda a otras zonas y el tercero es que los problemas o reveses, no se personalizan hasta convencer al sujeto que es un fracasado.

ALDER LARRY me ha convencido de su extraordinaria visión y revelación al mundo de lo que somos capaces de ser y más, cuando lo trasladamos a lo cotidiano, a las posturas que se adoptan al llegar estas fiestas navideñas, que a propósito coinciden con la terminación del año, en que se logra medir la efectividad del esfuerzo empresarial y los momentos de las regalías motivadoras con las que se debe premiar a los buenos trabajadores, las excelentes relaciones personales, las amistades y una gran porción a la familia y a los niños.

Por supuesto que los dinámicos comerciantes, a través de la evolución de los tiempos han variado ese regalo al pesebre de incienso y mirra, por otros donativos de lo que no hay límites. Lo importante es que algunos se quedan con esa actitud pesimista y lo que venden lo casan con la ‘ayudita’ a sus misericordiosas necesidades, mientras otros sienten que es una obligación la de dar y hasta critican a los pocos desprendidos.

Este fin de año hubo mucha más oportunidad de dar a los necesitados que la naturaleza aporreo con todas las tragedias al son de los desbordamientos de ríos y quebradas, derrumbamientos y similares. Esa gente se quedó sin nada, por más apegados a Dios que estuvieron, pero es que dentro de los misterios divinos tenemos los imprevistos extremos que algunas pagan con la vida.

Seguro que los pedigüeños no necesitan de esta temporada para mendingar y hasta exigir que se repartan las riquezas, aunque sobren los ejemplos de una mayoría de tesoneros que logran por medio del esfuerzo alcanzar esos escalones del éxito y es de eso, de lo que tenemos que aplaudir porque es con el estudio con el que se logra ese cambio, si la educación transforma conductas y con ello el cambio de estrato social. Disponga todo su esfuerzo este año y al final nos vamos a reír por los resultados favorables.

 

<> Este artículo se publicó el 9  de enero de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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