“11vo Mes, 11vo Día, 11AM (1918)”

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La opinión del Ingeniero de Sistemas y Comunicaciones…

Desmond Harrington Shelton 

archbishop22@gmail.com

Este título repite lo pactado por ambos bandos en la Primera Guerra Mundial al momento de concluir cuatro años de hostilidades y regresar los soldados a casa, mientras sus respectivos políticos negociarían la paz los siguientes siete meses. Todo eso culminó con el inequitativo -para Alemania- Tratado de Versalles. Para mí es allí, después de un total de 16 millones de muertos otros 21 millones de heridos en esa contienda, donde señalo la génesis de la Segunda Guerra Mundial que eventualmente cobraría (entre militares y civiles) 56 millones de muertos. Es evidente que no habían aprendido de los vencedores de la Europa Napoleónica sobre cómo mejorar el tacto y términos de paz hacia los vencidos ya que Alemania, así como Bonaparte después de fugarse de Elba, reemerge para saldar cuentas; un libreto digno de Marte, sus fans, y los halcones que aun pululan los pasillos del poder tras las bambalinas aquí y en el Primer Mundo.

George Washington, en su discurso de despedida como presidente en 1796, les advierte a los norteamericanos que evitaran a toda costa, alianzas con cualquier miembro del belicoso continente Europeo. Históricamente (mucho antes y después de Cristo) esa parte del Mundo no había sido más que una casta reincidente de guerras y más guerras explicando entonces porque EE.UU. entró tarde en ambas contiendas mundiales. Es exactamente en el alucinante Salón de los Espejos, en Versalles, que vemos los rencores ancestrales incubados por siglos. Viejo Mundo emerge eclipsando la lógica y buenas costumbres que su elite tanto graznaba a los cuatro vientos engendrando unos términos de paz que atoraría hasta al más disléxico de los presentes. El día después de su firma desaparecieron cuatro imperios (el Kaiser, el Zar, los Habsburgos y los Otomanos) mientras los glotones ingleses y franceses se reparten el Medio Oriente despojado de los Turcos, cooperando en dividir y fomentar el caos de hoy por aquellas latitudes. Ahora Europa era fértil para el encanto de disfuncionales como los carniceros de Hitler y Stalin, cuyas consecuencias continuarían muchos más después de la caída del Muro de Berlín en 1989 y la Guerra Fría.

Se creía que la Primera Guerra sería la que le pondría fin a todas las guerras; que sería por medio de forums como la Liga de las Naciones y después la ONU, donde todas las disputas entre países serían resueltas pacíficamente (!!!). Para mí, esa guerra fue donde se estrenaron novedosas tecnologías de muerte masiva producto de la Revolución Industrial, las cuales fueron mejoradas poco después de aquel noviembre para protagonizarlas en la siguiente hecatombe Europea, pero con el mismo elenco. No sabemos quién fue el último muerto a las 10:59 AM aquel día; nadie quería serlo ni ser su verdugo pero, lamentablemente, alguien lo fue. La mejor anécdota era la de un oficial judío alemán que apuntó y vació su primitiva ametralladora hacia un inerte lago aquellos últimos minutos, después se levantó, se despidió de la trinchera enemiga con aquel universal saludo militar, dio la vuelta y caminó de regreso a su regimiento sin nadie dispararle. De los 50,000 judíos que prestaron servicio al Kaiser 31,500 fueron condecorados por valentía durante esos cuatro años. Sin embargo, ninguno se le permitió volver a prestar servicio militar poco después gracias a Hitler; probablemente muchos de sus descendientes fueron exterminados por sus camaradas de la contienda anterior. Hoy, noviembre 11, es un día feriado en el grueso del Occidente; no lo considero un día de paz si no de luto y de desprecio a la casta política triunfante negociadora en aquel junio 1919.

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<>Artículo publicado el  11 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Nuestro Comité Olímpico

La opinión de…

Desmond Harrington Shelton

Días atrás me enteré de la suspensión temporal de Panamá como sede de un evento deportivo, gracias a unos conflictivos dirigentes de los que jamás he escuchado que se hayan desempeñado como atletas o algo parecido (ojo, rayuela no cuenta).

Todo individuo que seriamente participa en algún deporte a nivel competitivo sabe muy bien, por experiencia propia, que “Victoria” te es infiel si tu vocación a ella se desmejora. Más aun, sabes que “Gloria” y sus laureles, con que te colmarán en caso de triunfar, son perecederos y que pasarás el resto de tu vida mirando atrás, recordando esos contados alegres momentos que nadie te los podrá arrebatar, ya que son solo tuyos. Sin embargo, regresas al ruedo, una y otra vez, porque son contadas las actividades en esta vida –contrario a las que realmente importan– que en tan corto plazo ves sus frutos y te dan tan alucinante satisfacción (aunque transitoria).

Por esto es que a quienes hemos sido atletas no nos interesa participar en directivas deportivas, porque estas giran en dirección contraria a la excelencia.

Es un círculo vicioso en el que las altas plazas vacantes son eventualmente ocupadas cuasi monárquicamente (como en la UP), por dirigentes cuyos infundados egos y tacto nos meten a todos los panameños en vergüenzas, tal como la que estamos actualmente experimentando ante el mundo deportivo, privando a nuestros atletas de finalmente competir en casa.

Aunado a esto, muchos recordamos cuando en Barcelona 1992 a otro dirigente, Melitón Sánchez, entonces presidente del COI–Panamá) lo arrestaron afuera de un coliseo, durante aquellas olimpiadas, por vender boletos de cortesía que había recibido gratuitamente por parte del comité anfitrión.

Por años, mi compañero de lucha grecorromana y hoy difunto diputado, Tomás Gabriel Altamirano (q.e.p.d.), mirábamos con sorpresa cuando competíamos, pero en pesos diferentes por la provincia de Panamá, dentro y fuera de nuestro terruño, cómo el porcentaje de delegados eclipsaba al de atletas. En muchos casos no volvíamos a ver a muchos de estos delegados hasta que nos volvíamos a meter en el avión o bus que nos traería de regreso.

Debido a esta parasitaria costumbre por parte de los dirigentes –que insisten en desviar los escasos recursos dirigidos a los atletas para su beneficio propio, poder conocer el mundo y nutrir su evidentemente disfuncional ego– me uno al pedido del pentacampeón Roberto Durán quien pidió la renuncia de la alta dirigencia del COI local, por el bien del país que ellos graznan querer.

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<> Este artículo se publicó el   9  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/harrington-s-desmond/

Jet presidencial, ¿quo vadis Sr. Martinelli?

La opinión de….

Desmond Harrington Shelton

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Jet presidencial, ¿quo vadis Sr. Martinelli?

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Por años, debido a la proximidad de mi petisa finca al Matadero Super 99 (La Soledad -Carretera Sur- Veraguas),  todo mi ganado se lo vendía al hoy Sr. Presidente y a su hermano menor Mario Martinelli.   Lo que más me impresionaba de este dúo no era el emporio que en corto tiempo montaron cuando solo era una sólida y rentable sedería, sino que era el buen equipo de trabajo que los rodeaba que lograba preservar aquel leviatán comercial de pie, mientras sus propietarios continuaban abriendo trocha para la empresa proseguir evolucionando.

Lamentablemente para el país,  veo que su “dream team” laboral no acompañará a don Ricardo a la Presidencia estos próximos cinco años.   De lo contrario ya le hubiesen dicho a lo mero macho que la tendencia mundial no es comprar jets privados sino compartirlo a lo “time share” vía empresas como NetJets.com que cuenta con un 80% del mercado (propiedad del evidentemente alquimista, archibillonario y mega filántropo, Warren Buffett).

Además, su “dream team” le hubiese recordado la trapeada que el Congreso de EE.UU. le dio ante la TV mundial a la Detroit automotriz en noviembre pasado, cuando su elite fue a mendigar subsidios federales. Los CEOs de Chrysler, Ford y GM arribaron la primera vez en flamantes jets privados a la capital norteamericana; la siguiente vez lo hicieron literalmente en “car pool” acompañados de sólidas propuestas de trabajo para merecerse el “toallón” solicitado.   El grueso de las corporaciones en el Primer Mundo están liquidando sus aereoflotas para entonces ir en esta dirección ya que a la larga  los costos fijos, variables y de mantenimiento, terminan eclipsando el precio original de la nave.

No hay que ser griego para entender el viejo adagio “barco en muelle no cobra flete”.   Todo propietario de avión te certificará que la mayoría del tiempo vida del activo el avión se la pasa en el hangar o en el taller mientras los costos fijos continúan avanzando fielmente como las manecillas de un buen reloj.   De estar el dinero rebasando el tope de nuestra cornucopia nacional, no cometamos el error como Nación que están cometiendo muchos de los países andinos, derrochando su transitorio superávit comprando activos inútiles tal como son los submarinos, jets, tanques, y fusiles, en vez de cumplir con sus promesas electorales eliminado la pobreza.

En fin, el Ricardo Martinelli que yo conocí años atrás en Soná, no necesita un avión de $15 millones para mejorar sus promesas electorales; con contadas excepciones (ejemplo: nombramientos diplomáticos y mazazos selectivos) su gestión no va mal para sus primeros 75 días desde que llegó al supuestamente saqueado Palacio de las Garzas.    Que permita a su “dream team” hacer los números sobre el propuesto jet y se lo demuestre, ya que evidentemente sus homólogos en el Gabinete actual no se atrevieron en el debido momento antes de madrugarnos la noticia de la posible e innecesaria compra.

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Publicado el 24 de septiembre de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Götterdämmerung presidenciales

La opinión del panameño viviendo en el exterior…

Desmond Harrington Shelton

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Götterdämmerung presidenciales

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De todos los LP’s que mis padres tocaban después de la cena vía su vitrola, mi favorita era la del teutón Wagner y que lleva el titulo de este escrito (Ocaso de los Dioses). La última vez que rezumbó en mis oídos fue en octubre 2004 mientras en Costa Rica, esperando mi vuelo, veía a la policía Tica bajando del avión a su ex presidente Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002).   Ya era el tercer ex presidente que la justicia Tica pedía conducir a la cárcel en un mes por supuesto enriquecimiento ilícito; específicamente por ser sobornados por la multinacional celular ALCATEL.

Debido a la reincidente mala percepción que tenemos de nuestra clase política por décadas, naturalmente sonreí ya que sin asco ellos se hondeaban a los que acá en Panamá consideramos una casta de intocables de ser encontrados culpables.

Hoy me empezó a zumbar nuevamente esta opera cuando vi a un ex ministro ser detenido por nuestros estamentos de justicia y a un ex presidente continuar hundiéndose más cuando amenaza a los implacables medios de comunicación.

Súbitamente mi metafórico barítono y su compañero tenor quedaron afónicos, al recordarme que nuestros estamentos de justicia no están preparados para llamar a juicio a cualquiera de los “untouchables” de las últimas décadas, debido a nuestra histórica alta tolerancia a la impunidad en comparación con nuestros impacientes vecinos Ticos.

Sin embargo, hay que ser justo.   Los Ticos tienen una vida republicana ininterrumpida más extensa que la nuestra. En 1948, después de triunfar sus civiles –por medio de las armas- sobre los militares, se abolió el ejército y su presupuesto fue traspasado al Ministerio de Educación. También, no le temen a la alta tecnología (las divisas vía exportaciones de microchips INTEL son mayores que las del agro y el café conjuntos) ni tampoco en utilizarla profundamente en su administración de justicia o para combatir campalmente contra el crimen.

Nosotros, mientras tanto (antes y después de 1968), hemos crecido dentro de nuestras respectivas generaciones con un gorila de 800 lbs en el salón llamado “Corrupción” constantemente sacándonos la lengua y nosotros pretendemos no verlo en vez de embestirlo o empalarlo.

Peor aun, hasta muchos de nosotros que nos ofrecemos a llevar el traje nuevo del emperador a la tintorería para después retirarlo y pagarlo de nuestro propio bolsillo. Muchos de nuestros abogados y de la clase influyente, en vez de profundizar y poner en práctica sus conocimientos en la ley, prefieren conocer personalmente a la mayor cantidad posible de jueces tras las bambalinas.

Lamentablemente, de emerger delictivamente algún pez gordo del CEMIS, de las privatizaciones de los años 90, y todo aquel rosario de escándalos que los medios le han desgarrado su barnizado velo, dudo que alguno de sus protagonistas vaya a juicio o quede preso; tal vez algún petiso alabardero o dos como siempre se ha estilado aquí.

Por experiencia propia concluyo que debe existir más que de un juzgado en Ancón (el que conozco) que cuente con los mecanismos internos para que pruebas contundentes sean fácilmente eclipsadas con simples zancadillas, si es lo que el más influyente de las partes así lo prefiere.

Concuerdo con muchos sobre la loable labor del Magistrado Mitchell de adecentar el Órgano Judicial reinventándolo; sin embargo, toma más que un puñado de nobles funcionarios para salvar a esa Gomorra judicial.

En fin, nos faltan algunos lustros para evolucionar jurídicamente, para entonces nosotros poder escuchar con placer esta magistral obra de Wagner y ver varios peces gordos ante un jurado o tras la reja. ¿Acaso existe en nuestro país algún fiscal o juez que no se deje presionar y opte hacer bien su trabajo de prima facie así exigirlo?  Por las razones antes mencionadas (el sastre nuevo del emperador y el gorila de 800 lbs) Gunter y yo lo dudamos.

El CEMIS y la justicia tica

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El CEMIS y la justicia tica
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Desmond Harrington Shelton
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Días atrás quedé, como muchos, anonadado al leer vía el www que se desarchivó y que la Corte Suprema (CSJ) reabrió el caso CEMIS; a la fecha nuestro escándalo del siglo graznado aquel 2002 ante los medios por un folclórico diputado que aun merodea dentro del Palacio Legislativo, junto con otros 15 coprotagonistas de ese imbroglio.

Una vez más la impunidad nos había goleado aquel enero y ni pañuelitos blancos o redoblar de pailas provocaría a nuestros estamentos de justicia protegernos de aquellos reincidentes atracos a nuestros intentos de ser mejor nación. Me froté los ojos y pensé por un momento que la noticia era la usual treta periodística digna de “inocente mariposa” (¡pero en julio!).

Súbitamente desfiló’ por mi mente aquel octubre 2004 en San José (CR) cuando yo, mientras esperaba abordar yo mi vuelo de TACA para regresar a casa, vi que salía esposado de otro avión el expresidente tico Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) recién defenestrado de Washington DC, donde se estrenaba como Secretario General de la OEA.

“Que le estaba pasando a la justicia Tica?” me preguntaba yo, ya que era el tercer expresidente que ella pedía conducir a la cárcel en el mismo mes. Más gracia me dio cuando me enteré que la detención y el eventual llamamiento a juicio era porque supuestamente habían aceptado sobornos de la multinacional celular ALCATEL.

“Caramba”, pensé yo, “soy oriundo de un país donde peores cosas ha hecho nuestra clase dirigente y, envés, los cepillamos, emulamos y hasta intentamos nombrar avenidas o aeropuertos internacionales ¡con su nombre!” Evidentemente, a la justicia Tica no le tiembla la mano tanto como a la nuestra en cuanto a peces gordos se refiere y evidentemente tienen un nivel de tolerancia hacia la impunidad muy inferior al nuestro.

Sin embargo, hay que ser justo. Los Ticos tienen una vida republicana ininterrumpida más extensa que la nuestra. En 1948, después de triunfar sus civiles –por medio de las armas- sobre los militares, se abolió el ejército y su presupuesto fue traspasado al Ministerio de Educación.

También, no le temen a la alta tecnología (las divisas vía exportaciones de microchips INTEL son mayores que las del agro y el café conjuntos) ni tampoco en utilizarla profundamente en su administración de justicia o para combatir campalmente contra el crimen.

Hoy nosotros también vamos en la dirección correcta en a lo que a la administración de justicia se refiere, pero no en la rapidez debida para desgarrarnos los oscuros hábitos judiciales heredados desde mucho antes y después del golpe de 1968. Lamentablemente, no creo que hoy nuestros estamentos de justicia cuenten con la capacidad colectiva o el valor de meter las docenas de peces (y lagartos) gordos que emergerán como los protagonistas de aquella extraña patraña llamada CEMIS.

Muchos pasamos por una infancia donde nos leían cuentitos con finales felices y con moralejas constructivas. Soñar ahora cuando adulto no es malo pero si imprudente, si pensamos que nuestra justicia esta preparada hoy día para meter figuras ‘prominentes’ tras la reja a lo Tico (puede que en el futuro pero no “ahoritica”)

De Rubén Royo aprendí de primera mano que nuestra justicia cuenta internamente con los mecanismos para que pruebas exculpantes y contundentes sean fácilmente eclipsadas con simples zancadillas si es lo que la más influyente de las partes así lo prefiere. Además, aprendí que no existe hoy manera jurídica para que los juzgados saquen la pata de optar después en rectificar un dudoso fallo donde la verdad fue vejada.

En fin, si el motivo ulterior de los promotores de reabrir este escándalo es estrictamente político entonces veremos en acto seguido hábiles abogados defensores con fácil acceso a los jueces obteniendo la libertad de ladrones de cuello blanco y nuestros hijos modificar sus valores para mal,  gracias a la reincidente e imperante impunidad que nos priva de emerger como una mejor nación.

<>Publicado el 31 de julio de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La pedofilia en Panamá

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La pedofilia en Panamá

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Desmond Harrington Shelton

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Días atrás leí vía Internet en los medios panameños la noticia de la apatía por parte de nuestra sociedad hacia el abuso sexual contra los infantes. Además, leí sobre un cura católico en Veraguas (con un alud de evidencias en su contra) fue sentenciado con paños tibios gracias al doble discurso de nuestra administración de justicia del 2005 (léase “pre-Mitchell”).

Yo, por mi parte, gracias a dictámenes generados desde hace 10 años por la mitificada sicóloga Jenny Barb, me he convertido en un conocedor del tema a nivel jurídico local e internacional. Contrario a la ludopatía, drogadicción y el alcoholismo, la pedofilia es una enfermedad incurable.

Esta inclinación sexual hacia los menores está tipificada en nuestro Código Penal. Lamentablemente, poco se ha hecho para controlarlo cuando el infractor sale de la cárcel y reintegra en su rutina tal disfuncionalidad criminal.

Estoy muy convencido que muchos de los abogados de familia en Panamá están más interesados de acusar falsamente de pedófilo a la contraparte de su cliente como herramienta de negociación en la reglamentación de visita en vez de contribuir en prevenir que haya más víctimas de abuso infantil en el país por medio de mejores controles hacia el debidamente acusado cuando sale de la cárcel.

En otras latitudes, donde el debido proceso es la norma, una vez el pedófilo es encontrado culpable y purga su sentencia en la cárcel, es entonces puesto en libertad. Sin embargo, su paradero es continuamente monitoreado para evitar la muy probable reincidencia. Aunado a eso, restricciones, tales como distancias desde una área frecuentada por menores (parques, escuelitas, etc.) y tecnologías GPS son impuestas. Además, todo el vecindario donde opta el infractor residir es notificado individualmente por la policía municipal y la respectiva página web es actualizada con el nuevo protagonista con todos los alertas necesarios para acordonarlo.

Por ejemplo, si hacemos una radiografía del pandillerismo en Panamá veremos que casi todos sus miembros tuvieron una horrible infancia y hogar colmado de tragedias; por ende, todo elemento que contribuya en estas tragedias debe ser seriamente castigado y monitoreado una vez en libertad.

Desafortunadamente, para el mundo, el grueso de los fallos que esgrimen de los tribunales de Panamá no son tomados muy en serio fuera de nuestras fronteras debido a documentos oficiales extranjeros que nos tildan tener una administración de justicia manipulable y un debido proceso cuestionable (por ejemplo: http://www.state.gov/g/drl/rls/hrrpt/2008/wha/119168.htm).

Quiero decir, si alguien después de haber purgado en la cárcel una sentencia equitativamente sentenciada por un juzgado y el ex convicto opta por mudarse libremente a otro país que no reconozca los fallos panameños el pedófilo, entonces, puede reiniciar su decadente practica contra los menores de su país anfitrión o donde esté temporalmente de turista.

Hasta que tratamientos clínicos, tales como la lobotomía sean mundialmente aceptados como solución para esta incurable disfuncionalidad, tenemos que implementar en Panamá mayores controles hacia los que fueron equitativamente encontrados culpables de tal enfermedad una vez son puestos en libertad para evitar la probable reincidencia.

<> Publicado en 16 de julio de 2009 en el diario El Panamá América,  a quien damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.